junio 19, 2026

Los niños haitianos perdidos

Foto de Heather Suggitt en Unsplash

Un primo muy querido me envía por whatsapp un artículo de uno de los diarios de la cadena mercurial referido a los niños haitianos a los que se les habría perdido el rastro (https://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2026-06-19&NewsID=563683&BodyID=0&PaginaId=11&SupplementID=0&r=w). El envío lo hizo acompañado de un mensaje “tema para un artículo, el país se caía a pedazos...”, por lo que para no defraudarlo acá van algunas palabras luego de haber buceado en torno al caso.

Estamos hablando de más de 200 niños, niñas y adolescentes haitianos que llegaron al país en vuelos charter durante un período que no tengo claro (durante los primeros 10 meses del 2025 o entre el 2022 y2025) sin que se sepa dónde están. El motivo aducido para ingresar a Chile fue la “reunificación familiar”, esto es, al menos uno de sus padres, ya estaría residiendo en Chile. Menores que habrían ingresado en grupos de la mano de al menos una decena de adultos “responsables” de ellos.

Todo esto saltó por los aires gracias a la Contraloría, de la mano de la famosa Dorothy, la misma que destapó la olla de las licencias médicas. Contraloría revisó una muestra de poco más de 100 casos sin localizar a los niños en los domicilios que se habían declarado como sus residencias. Dado que, entre el 2022 y 2025 se autorizaron sobre 15 mil “reunificaciones familiares”, que incluían en su gran mayoría a menores de edad, se teme que la cifra de quienes no se sabe dónde están, sea alta.

En concreto, el problema se centra en que no se sabe dónde, y en qué estado, se encuentran estos niños, por lo que se teme la existencia de un tráfico ilícito de migrantes/trata de personas.

Contraloría, con ojo de lince, perdón, de Dorothy, detectó que no se verificaba la relación familiar existente entre adultos y menores que exigía el motivo aducido, el de la reunificación familiar. En el 2024, en razón de la crisis que se vivía en Haití (a mi entender no se limita al 2024: me atrevería a afirmar que es permanente) se “flexibilizó” el control migratorio aceptándose certificados de nacimientos sin legalizar.  A esto cabe agregar que los charters que salían de Haití hacían escala en Lima, donde no pocos de los menores eran redestinados a otros países. O sea, tenemos la zamba canuta.

Se sospecha, y teme, que estamos ante un caso de redes de tráfico y explotación de niños bajo la excusa de la reunificación familiar. Como en tantos otros casos, y con mayor razón en éste, tenemos la obligación de desenmascarar a los responsables utilizando todos los recursos que están a nuestra disposición.

El gobierno de Kast, ni corto ni perezoso, luego de sus primeros y turbulentos 100 días, se está aferrando de esta tragedia para darle como bombo al gobierno precedente. Parece mentira, que una y otra vez, recurra a lo mismo, olvidando que ya pasó la vieja, que su obligación es gobernar lo que hay, no para andar llorando sobre la leche derramada. A esta altura del partido, las quejas solo intentan zafar de las manifiestas incompetencias que están quedando al desnudo desde el primer día.

Cualquiera persona con dos dedos de frente se da cuenta que el gobierno está haciendo uso político de esta tragedia para llevar agua a su molino. Esta actitud revela mezquindad por cuanto bien sabemos cuál es su postura frente a los inmigrantes que no son como “ellos”.

 

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