junio 26, 2026

Hijo de tigre (parte 2 de 3)

Pablo José Izquierdo Reyes fue descubierto conduciendo su vehículo, un BMW, a 264 km por hora en una autopista de Santiago de Chile. Se le trató con cariño, el reservado para los elegidos, para los escogidos. No se le retuvo su licencia de conducir, ni se le envió a prisión, ni multa ni nada. Para rematarla, una jueza ordenó que se prohibiera informar de su identidad. A pesar de esta última orden, se supo quien es.

En mi columna anterior, en una excavación superficial, hice mención a que todo este trato especial, de guante blanco, se explica por la relación familiar de Pablo José con el ministro de seguridad, Martin Arrau: Pablo José es primo de la señora de Martin. Nada grave. Mal que mal, Martin no tiene la culpa, no tiene nada que ver, y así lo hizo saber cuando fue interrogado.

El punto es que el entorno familiar, quiérase o no, debe hacer juego, debe estar en sintonía, porque de lo contrario es inevitable que se explote cualquier anomalía. Está en la naturaleza humana. El contrapunto está dado porque Martin está a cargo de la seguridad del país, y resulta que en la trastienda familiar tiene a un personaje que siembra inseguridad en los caminos de Chile. No solo eso, sino que además se mueven misteriosos hilos destinados a que no se sepa quien era el que se desplazaba por una carretera a una velocidad más digna de un autódromo.

Si nos ponemos a excavar más profundamente en torno a los antecedentes familiares de Pablo José nos encontramos con una sorpresa no menor. Es hijo de Diego Izquierdo Menéndez. Se preguntarán ¿quién es Diego Izquierdo Menéndez? Es uno de los próceres, junto con su hermano Julio, que participó en la conspiración, atentado y secuestro con consecuencia de muerte del General René Schneider en 1970.

Diego y Julio, padre y tío de Pablo José, pertenecen a la casta que hizo todo lo humanamente posible para evitar que Allende fuera proclamado presidente. Recordemos que en esos años no había segunda vuelta, y si nadie ganaba por mayoría absoluta, el congreso nacional en pleno debía decidir entre las dos primeras mayorías, quién sería proclamado como presidente de la República. En la elección del 4 de septiembre de 1970, las candidaturas que ocuparon las dos primeras posiciones fueron Allende y Alessandri, quedando Tomic relegado a una tercera posición.

Para que el congreso nacional no proclamara presidente a Allende -a pesar que éste había obtenido la primera mayoría relativa-, un comando ultraderechista se propuso secuestrar al comandante en Jefe del Ejército de la época, René Schneider, para forzar una decisión del congreso pleno en favor de Alessandri. La resistencia del general Schneider, frustró el secuestro motivando su asesinato por parte del comando.

A pesar de haberse comprobado la participación en el atentado y muerte del general Schneider, ni Diego ni Julio fueron a parar a la cárcel. Al ver fracasado el secuestro se refugiaron en la parroquia de El Bosque, ya en esos tiempos en manos del padre Fernando Karadima, quien los acogió con especial ternura. Tras morir el general Schneider, los Izquierdo Menéndez abandonan el país “donde ya no podían vivir tranquilos”, y se refugian en Argentina esperando “tiempos mejores”.

Regresan a Chilito después del “pronunciamiento militar” del 11 de septiembre, siendo indultados por el innombrable. Impunidad total, la misma impunidad que parece gozar hoy Pablo José.

Estamos ante una familia, la de los Izquierdo Menéndez, que es una de tres familias Menéndez que dan que hablar y que juntos son dinamita pura. Las otras dos son Lecaros Menéndez y Menéndez Ross. Estas 3 familias conforman empresas que incursionan en los sectores forestal, naviero, agrícola, pesquero e inmobiliario. No sé si se me escapa algún otro sector. Lo concreto es que pintan mucho más que monos.

Son empresarios de raza, de esos que pueden hacer lo que se les antoja. Lo de manejar a exceso de velocidad no es más que un pelo de la cola. Y pobres de quienes se les interpongan en su camino. No son broma.

Me he alargado en demasía, por lo que quedo hasta acá. Me queda pendiente el historial que tienen en el ámbito pesquero y en la ley de pesca que tenemos, así como en el exterminio del pueblo selk’nam (u ona) en el territorio austral de Chile y Argentina.

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