junio 30, 2026

Exceso de profesionales

Fuente: https://gemini.google.com/app/87db30fa2a8966dc

Una columna de Felipe Balmaceda (¿Hay exceso de oferta de profesionales? El Mercurio, 29 junio 2026) da cuenta de algo que parece estar viéndose como “un problema”: el del exceso de profesionales en Chile. Y en una carta (El Mercurio, 30 junio 2026), firmada por un personaje que obedecería al nombre de Jaime Undurraga (abogado), se felicita la columna de Felipe, afirmando que hace muchos años que en Chile se empezaron a inventar carreras “universitarias”. Las comillas están en la carta misma y darían a entender que de universitarias poco o nada tendrían.

Luego la carta prosigue sosteniendo que los principales objetivos de las carreras inventadas eran proponer una “carrera” fácil, pero de cuatro años, y captar el alto pago mensual de la universidad. De este modo se configuraría un engaño a las familias de los alumnos “que con mucha emoción veían cómo, por primera vez, un miembro de la familia lograba entrar a la universidad”.

En su carta, Jaime prosigue denunciando que “para hacer más atractivas estas carreras inventadas en algo (en alimentos, en administración, en turismo, etc.), en cualquiera tema, pero que parezca mucho más seria para cobrar caro”.

Sin pelos en la lengua, Jaime postula que “nos topamos con la realidad de que la mayoría de los “profesionales” egresados de estas universidades no encuentran trabajo porque no están preparados para el mundo laboral de mayor especialización y criterio que deben enfrentar”. Remata la carta con una frase para el bronce “algunos de ellos pasan a ser profesores en las mismas universidades”.

No dejan de sorprenderme, tanto el columnista Felipe, como quien escribe la carta felicitándolo, Jaime. Me sorprende que se sorprendan. ¿Acaso esperaban otra cosa? ¿Olvidan el paisito en que vivimos? Acá van algunas pildoritas recordatorias:

1.      En Chile existen carreras universitarias que son tales por esnobismo, clasismo o arribismo. Acá el universitario se sobrevalora, en tanto que el técnico se infravalora. Ser un profesional universitario en el mercado laboral chileno, pareciera que le sube el pelaje a uno.

2.      El esnobismo, clasismo o arribismo se expresa en que lo que en el mundo son técnicos, en Chile se reemplazó por la figura del ingeniero de ejecución como una forma de “ascenderlo” social y académicamente.

3.      El resultado es que tenemos más profesionales universitarios que técnicos (alrededor de 3 profesionales universitarios por cada técnico) en circunstancias que debiera ser al revés. En los países desarrollados es de 8 a 10 técnicos por ingeniero.

4.      Las universidades, ni cortas ni perezosas, se subieron al carro dado que al mismo tiempo se les empezó a mover el piso financiero. Dejaron de tener asegurado su financiamiento, eliminándose la gratuidad en la educación superior.

5.      Con el innombrable se abrieron las compuertas para que surgieran universidades privadas, con una mano adelante y otra atrás, sin mayores requisitos.

6.      Unos vieron a la opción de generar un nuevo y suculento negocio dado que las instituciones existentes eran incapaces de absorber la demanda por educación superior. Esto, a pesar de que por ley se asumía que a las universidades que se crearan se les exigía que fueran “sin fines de lucro”.  

7.      Otros, antes que un nuevo negocio financiero, vieron la creación de nuevas universidades como una forma de generar nuevos profesionales imbuidos de un nuevo espíritu político-cultural-económico que asegure a la continuidad de la ideología subyacente en el régimen del innombrable.

8.      Como bien dice Jaime, lo concreto es que hoy estamos llenos de profesionales de primera generación, lo son a punta de un endeudamiento no sostenible con los ingresos que disponen “gracias” a la formación recibida. Y no pocos de ellos, sin trabajo o con trabajos que poco o nada tienen que ver con la formación recibida, o con una formación que no es la que el mercado laboral demanda.  

9.      Y la fiesta continúa. Ahora se está descubriendo la pólvora: que hay carreras muy largas, que hay que acortarlas. Y las acortan al mismo tiempo que crean posgrados y postítulos para compensar el descubrimiento de la pólvora. Se chutea la pelota hacia adelante.

¿A dónde iremos a parar? No lo sé. Sólo sé que nada sé, o sólo sé que un libre mercado sin algún grado de planificación no es el camino, asó como tampoco lo es una educación superior planificada de espaldas al mercado. Creo que el camino a seguir pasa por el encuentro entre el mercado y un mínimo de planificación que incluya una suerte de “observatorio” que nos diga para dónde va la micro.

Más en los tiempos que corren, donde ya nos acompaña la inteligencia artificial que no podemos soslayar.

 

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