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Ya
hemos hablado del padre y tío de Pablo José Izquierdo Menéndez, en tanto que
ahora lo haremos respecto de su tatarabuelo José Menéndez Menéndez, empresario
asturiano conocido como el rey de la Patagonia. Así se le llamó por controlar
la industria de la lana de oveja en los confines sureños y ser el responsable
del exterminio del pueblo ona (selknam).
Estamos
frente a una familia de armas tomar que no se arredra ante nada, vinculado a acciones
terroristas políticas (asesinato del general Schneider), a corruptelas en la
tramitación de la ley de pesca, y a matanzas de indígenas. No cualquier familia
tiene este “curriculum”.
Estamos
ante una familia con peso tal que una de las calles de
Punta Arenas lleva el nombre de José Menéndez Menéndez por decisión del innombrable en
el año 1975. Decisión adoptada para conmemorar el centenario del arribo a
dichos confines por parte del inmigrante asturiano.
Uno
de los nietos de José incidió en esta decisión del innombrable: Enrique Campos Menéndez en su calidad de asesor cultural del
innombrable. Ppor lo mismo no tardó en recibir el premio nacional de literatura en
1986. Por esas cosas de la vida, ese mismo año fue destinado a España como
embajador de Chile, cargo que ocupó hasta 1990.
José
Menéndez Menéndez, fruto de su trabajo de exterminio de indios, termina creando
un imperio económico que se prolonga hasta nuestros días de la mano de sus descendientes.
Meritocracia pura y dura que les permite hacer lo que quieren por los siglos de
los siglos. Y cuando aparece alguien que quiere ponerles coto, no trepidan en
asesinar a un comandante en jefe del Ejército ni a indígenas que osen interponerse
en sus designios.
Sus tentáculos se extienden desde el mundo de la pesca hasta el mundo de las telecomunicaciones vía redes matrimoniales. No dan puntada sin hilo.
Por algo se quiso mantener en el
anonimato a quien conducía a 264 km/h en una de las autopistas santiaguinas sembrando
inseguridad cuando el país clama por seguridad. En toda esta telaraña familiar está
no solo Pablo José Izquierdo Reyes, tataranieto del rey de la Patagonia, sino
el mismísimo ministro de la seguridad, Martin Arrau, al estar casado con una
prima de Pablo José.
Ahora, lo más probable es que se desplieguen todos los esfuerzos para encontrar a los responsables de haber identificado a quien corría a una velocidad superior a los 250 km/h violando la prohibición de hacerlo.
Este es el país en que vivimos, donde se
asume que somos todos iguales, aunque pareciera que unos somos más iguales que
otros.
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