febrero 11, 2014

Las élites en acción

A raíz de lo ocurrido con la subsecretaria de educación, Claudia Peirano, al no asumir el cargo para el cual había sido nominada, distintos actores han puesto sobre la mesa el tema de que un gobierno no puede dejarse presionar por “la calle”, “la voz de la calle”, o por los movimientos sociales.

Incluso, avizoran dificultades a futuro al “mostrar debilidades” como afirma un senador, Andrés Zaldívar; o que lo ocurrido es “una pésima señal”, dado que “los estudiantes le doblaron la mano al nuevo gobierno” como sostiene Mariana Aylwin, exministra de Educación bajo la presidencia de Lagos,

Estas expresiones ponen el acento en lo negativo que resultaría de escuchar la voz “de la calle” por sus consecuencias -mostrar debilidades y doblar la mano-, sin hacer mención al contenido de la denuncia formulada por “la calle”. Lo que importa es si este contenido es verídico, y de serlo, si tiene una connotación negativa. En el ámbito educacional, es claro que en las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias, la ciudadanía optó por una educación pública, gratuita, de calidad, y sin fines de lucro, no por dogmatismo, sino por convicción y por experiencia. Llevamos ya más de 30 años bajo un modelo educacional impuesto por una dictadura que escuchó la voz de “los expertos”, que nos han conducido al estado actual: una educación privatizada, segregada, de mala calidad, y más encima, carísima. Todo esto en un país desigual.

Lo ideal es que la voz de la calle se exprese en el gobierno y en el parlamento. En una democracia, así debiera ser, así debe ser, y por lo mismo no debiera haber mayores discrepancias entre unos y otros, esto es, entre gobernantes, parlamentarios y la voz de la calle. Gran parte de la crisis política nace justamente de la brecha entre unos y otros, que por lo general se gesta entre las sombras, por influencia de poderes fácticos, cuando el diablo mete su cola, cuando el poder económico-financiero se hace sentir, cuando la tecnocracia empieza a correr por su cuenta, soslayando los desequilibrios sociales.

Llama poderosamente la atención que quienes disgusta un cierto tonito de superioridad moral que emanaría de dirigentes o exdirigentes estudiantiles, no hayan expresado en momento alguno similar disgusto cuando este tonito proviene de grandes empresarios ni de “expertos”. Omiten que tras ellos también hay intereses, que por lo demás, no son menores.

Un connotado cientista político, Genaro Arriagada, expresó recientemente que “los grupos de presión hacen lo suyo al plantear sus demandas. Pero la política, esto es, los partidos políticos y el gobierno, debe hacer lo que le corresponde, que es fijar límites, señalar qué es y qué no es posible”. Afirmación clara y contundente. Sin embargo, estamos en un país, Chile, donde unos se creen con derechos y atribuciones para definir lo posible, en circunstancias que los límites de “lo posible” se asume que es definido democráticamente. Sin embargo, pareciera que tales límites lo definen “los que saben”, que por extraña coincidencia serían empresarios, financistas, expertos; el resto, “la calle”, no merecería ser escuchado. De ser así tendríamos una democracia mentirosa, donde “la calle” está tan solo para votar por quienes terminan actuando en base a lo que ordenan las élites.

Es lamentable que tantas nominaciones para conformar el nuevo gobierno estén siendo objetadas, pero lo realmente lamentable es que tales objeciones se basen en antecedentes fidedignos. El país no resiste más un nuevo gobierno y un parlamento que no sea consistente con lo que prometió, consistente en su conformación y con la implementación del programa gubernativo; no resiste más un nuevo gobierno que no sea intérprete de las grandes mayorías.

Lo que se está viendo en estos días son las escaramuzas de lo que viene.

febrero 04, 2014

El control social en marcha

La presidenta electa ya ha escogido, tanto a sus ministros, como a sus subsecretarios e intendentes. La nominación de cada una de las personas, se asume que es fruto de un análisis de su adhesión al programa de la Nueva Mayoría y de una trayectoria consistente con dicho programa, de sus capacidades técnicas, políticas, y de no estar involucrados en problemas judiciales ni en conflictos de intereses.

Lo expuesto significa que los filtros a sortear no son banales. Todos los nominados estarán en el ojo del huracán, porque cada vez existe una mayor conciencia de la relevancia que tiene la transparencia y la rendición de cuentas. No están los tiempos para pasarnos por el aro. Estamos en una sociedad cada vez más empoderada, más exigente, tanto con el uso de los recursos públicos como privados.

Cuando se afirma que el país cambió, se hace referencia a lo señalado, y que se expresa en un mayor control social, el que nace como fruto de la insuficiencia del control parlamentario y/o del control de las entidades públicas responsables de impedir los abusos, entre otros, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) en el ámbito de las actividades comerciales, y la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) en la educación superior.

Este control social puede llegar a producir algunos dolores de cabeza y dar origen a situaciones injustas, pero así y todo, constituye un imperativo de sanidad. La mona por más que se vista de seda, mona queda.

Michelle parece haber sorteado la nominación de los ministros que la acompañarán, no así la de los subsecretarios e intendentes, algunos de los cuales están siendo fuertemente cuestionados. Al momento de escribir estas líneas, de los nominados, hay dos intendentes y cuatro subsecretarios cuestionados, de los cuales una subsecretaria, la de Educación, ya dio un paso al costado.

El futuro subsecretario de Bienes Nacionales, porque en el 2011 le tocó el culo a una dama de 38 años, siendo condenado y obligado al pago de una multa, no obstante que posteriormente fue sobreseído por su conducta previa, esto es, no tenía antecedentes anteriores. Que asuma este personaje, implicaría que las mujeres tendrían que andar con el culo a dos manos. Impresentable.

El futuro subsecretario de Minería, por ser gerente general de una empresa minera que se ha encontrado en huelga por 50 días, y a quien acusan de prácticas antisindicales. Apenas fue nominado, se logró un acuerdo para “no empañar” su nombramiento. Impresentable.

El futuro subsecretario de Agricultura, por enfrentar una acusación de estafa y apropiación indebida al incumplir un contrato con una empresa para el abastecimiento de peras y manzanas a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB). Impresentable.

¿Qué está fallando? En primero lugar, los partidos políticos, en caso que ellos hayan sido quienes proponen nombres impresentables; y en segundo lugar, el círculo de hierro, responsable de filtrar, buscar, contrastar y revisar antecedente, con miras a evitar exponer a la presidenta electa. Con los avances tecnológicos, no es tan difícil recabar antecedentes acerca de los involucrados. Basta con efectuar una búsqueda utilizando google o cualquier otro buscador.

Si se quiere partir con el pie derecho, más vale cortar por lo sano y corregir a tiempo, antes que persistir con nominaciones que desgastarán el quehacer gubernamental. Más vale prevenir que curar.

Sería bueno que los nominados que están siendo cuestionados, den un paso al costado, como lo hizo la subsecretaria de Educación, quien previó que su nombramiento solo entorpecería el futuro accionar del poder ejecutivo.

enero 30, 2014

Después del fallo de La Haya

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de las Naciones Unidas falló optando por lo que algunos tildan de fallo salomónico, en alusión a un personaje bíblico, considerado en su tiempo como un hombre muy sabio, Salomón. A él recurrían quienes tenían algún conflicto con miras a su solución. Las partes preferían la resolución del conflicto antes que su perpetuación, aún cuando la decisión no fuese del gusto de las partes. Por sobre todo, lo que intenta un fallo salomónico es ser equitativo, dar a cada uno lo suyo, aunque no deje contento a ninguno. A modo de ejemplo, ante una disputa entre dos mujeres que decían ser madres de un niño, ambas con sus respectivos argumentos, Salomón no halló nada mejor que partir al niño en dos mitades.

Por tanto, que el fallo sea salomónico o no, depende simplemente de si el conflicto, lo que dio origen a la demanda, fue resuelto o no. En consecuencia, aún es muy temprano para precisar si el fallo fue salomónico.

Tanto Chile como Perú tienen motivos de sobra para sentirse tanto contentos, como descontentos. Chile debe sentirse satisfecho porque la demanda peruana no fue acogida en plenitud, pero por sobre todo, porque consolida su posición al zanjarse un motivo de discordia; debe sentirse insatisfecho porque su postura, la del paralelo hasta las 200 millas fue reducida a 80 millas, perdiendo una importante superficie marítima. Perú debe estar contento porque ahora tiene una superficie marítima que no tenía, y descontento porque su demanda de la línea equidistante desde el hito 1 no fue acogida.

Las primeras reacciones a uno u otro lado fueron disímiles y contradictorias. En Chile hubo una sensación de derrota, en tanto que en Perú fue de triunfo. En todo caso, en ambos países solo existen voces aisladas que apuntan a desconocer el fallo, existiendo cierto consenso en que el fallo se acata. Donde parece haber estar centradas las discrepancias radica en la implementación o ejecución del fallo y su gradualidad, y particularmente, en la interpretación del fallo.

Sería trágico que interpretaciones antagónicas terminen dando origen a problemas mayores, a los que el fallo se propuso resolver. En este plano quizá sería pertinente que pasado este período de dimes y diretes, la CIJ sacara una voz aclaratoria a fin de que tales problemas no vayan escalando con el tiempo.

En mi columna anterior hice presente que el fallo debía ser una oportunidad para cerrar de una vez por todas, un pasado de conflictos y abrir un futuro común. De ser así, se trata de un buen fallo, donde ganamos todos; en caso contrario, de un mal fallo, donde todos perdemos.

De nosotros depende que sea un buen fallo. Sigo pensando en que así debe ser, fundado en la intensificación de intereses comunes que se ha dado en las últimas décadas. Importantes inversiones chilenas son copartícipes del desarrollo que está experimentando Perú, al igual que una importante corriente inmigratoria peruana está dejando su huella gastronómica en la vida cotidiana chilena.

enero 22, 2014

En vísperas del fallo de la Haya



Chile y Perú están a la expectativa del fallo que emergerá del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de las Naciones Unidas, con asiento en La Haya, Holanda. Fallo que surge a raíz de una demanda presentada por Perú, el año 2008, para delimitar la frontera marítima, sosteniendo que el Tratado de 1929 solo fijó la frontera terrestre. Chile, por su parte, se ampara en tratados de 1952 y 1954, y que han regido por más de medio siglo, pero que Perú, desde el año 2005 no considera como tratados, sino como meros acuerdos pesqueros destinados a regular las capturas.

En síntesis, para Chile manda el paralelo, y Perú solicita que mande la bisectriz del ángulo formado por las costas chileno-peruanas, esto es una frontera marítima que divida en partes iguales las aguas de la zona.

El TIJ, creado en 1945, está para resolver pacíficamente controversias de esta naturaleza, y que en el pasado se resolvían militarmente. Los países firmantes del Pacto de Bogotá, voluntariamente le reconocen juridicción al TIJ para resolver diferencias entre los países. Perú y Chile son dos de los países firmantes que se comprometen, de buena fe a acatar lo que el TIJ resuelva sin margen a apelación. De allí la expectativa en torno a la resolución que emerja el 27F.

En Perú predomina el optimismo. No es para menos, no tienen nada que perder. Cualquier solución, por más salomónica que sea, favorece a Perú. En cambio, en Chile impera un cierto pesimismo, porque no tiene nada que ganar, a lo más salir igual que antes del fallo.

Por momentos, en ambos países, surgen algunas voces destempladas, que más parecen voces en el desierto. En Perú, un expresidente, condecorado en Chile por el actual gobierno, invitando a embanderar casas, calles y plazas para celebrar el fallo que emerja y que se asume no conocido antes del 27E; en Chile, sendos diputados, uno de gobierno y otro de oposición, invitando a desconocer el fallo si éste “no se ajusta a derecho”. Otros afirman, a última hora, como temiendo un fallo adverso, que el TIJ no tiene atribuciones para fallar. En fin, de todo hay en la viña del Señor.

Afortunadamente, en general, domina la tranquilidad y madurez, tanto desde las máximas autoridades de ambos países, tanto nacionales como locales, como en los pueblos, con mínimas dosis de tensión, propias de la incertidumbre de “cómo vendrá el fallo”, pero que en ningún caso permiten avizorar un clima guerrero.

Por el contrario, se respira confianza en el fallo sea la oportunidad para fortalecer las relaciones y cerrar un capítulo centrado en la mirada al pasado, para abrir uno centrado en el futuro, en lo que nos une. Es más lo que nos une que lo que nos separa. La reciente reunión entre los alcaldes de Arica y Tacna, al igual que sus expresiones, dan testimonio de ello.

El horno no está para aventuras nacionalistas ni militaristas por parte de ambos países, por más que no falten quieran calentar ambiente. El ánimo dominante, a ambos lados de la frontera, es acatar el fallo cualquiera que éste sea.

Lo que vendrá se relacionará con interpretaciones del fallo y su ejecución, para lo cual también se requerirá se impongan la madurez, criterio, los intereses comunes de las partes por sobre la inmadurez, el descriterio y los intereses contrapuestos.

enero 16, 2014

La popularidad de Pepe


Si existiese un índice de popularidad a nivel mundial de los presidentes de los países, muy probablemente, Pepe Mujica sería fijo el número uno. Muchos de mis amigos uruguayos, o no pueden creerlo, o se agarran la cabeza pensando en cómo es posible.

Pepe fue un florista, tiene una chacra, es el presidente más pobre del mundo, es un tipo llano, simple, bonachón. En sus tiempos mozos fue tupamaro, participó en acciones armadas, fue encarcelado, torturado. Las tiene todas!

Actualmente es el presidente de la República Oriental del Uruguay, el mismo paisito que me vio nacer, el de Artigas, su prócer. En menos de 50 años, pasó de tupamaro a presidente. Pocos países pueden contar una historia como esta. Es como si en Chile, un mirista, de esos que solo creían en acciones armadas, allá en la década de los 60, hoy nos gobernara. Imposible dirían muchos. En Uruguay fue posible.

Cuando a Mujica se le preguntó ¿cómo es eso? ¿qué cambió? Su respuesta no se hizo esperar y fue más o menos así: “lo que pasa ché, es que en esos tiempos queríamos cambiar el mundo; hoy nos conformamos con arreglar la vereda de la casa”. Así de simple. Es el tránsito del maximalismo al minimalismo.

Hoy por hoy, Pepe filosofa. Adónde va, se lanza para conversar sobre lo humano y lo divino ante las más diversas audiencias, dejando embobados a unos y otros. Expone a partir de las cosas simples, no se complica. No le tiene miedo a experimentar. Se hace lo que se puede.

La mayoría de mis amigos uruguayos no lo quieren, dicen que han perdido años preciosos para avanzar en infraestructura, en educación y otras materias. En Chile podríamos decir lo mismo, y eso que no tenemos a Pepe, tenemos todo lo contrario. Pepe es pobre de solemnidad; en Chile, nuestro presidente está entre los más millonarios del país.

A Pepe le reclaman incapacidad para ejecutar, no obstante que en las próximas elecciones que tendrán lugar este año, lo más probable que ceda el bastón de mando a alguien de la misma coalición política, el Frente Amplio. Acá en cambio, nuestro presidente, alias la locomotora por su capacidad ejecutiva, fue incapaz de ser sucedido por su candidata a pesar de ser el “gobierno de los mejores”. Por la boca muere el pez.

Lo expuesto nos dice que la mayoría de los uruguayos parece querer a Pepe, al igual que en el resto del mundo, a despecho de muchos de mis más cercanos amigos uruguayos.

Bajo el neoliberalismo, la política se ha reducido a la más mínima expresión, subordinada a lo técnico, lo económico, lo financiero. A los tecnócratas, a los economistas, a los financistas. Los políticos ya no son los que cortan la torta, son otros los que la cortan. En este plano no está mal tener un presidente pedagogo o filósofo, o que se las da de pedagogo o filósofo, que nos invite a pensar, a reflexionar, a buscar acuerdos, derroteros, abrir nuevos senderos, probar o ensayar nuevos caminos que sean factibles no solo técnica, económica y financieramente, sino que también lo sean ética y socialmente.

A los tecnócratas, economistas y financistas les hace falta una pequeña dosis de humildad, descender del Olimpo. Por momentos parecen haber olvidado que dos más tres no siempre da cinco en el plano de la convivencia social. Puede ser más, como puede ser menos.

enero 08, 2014

La desigualdad


Si bien la desigualdad ha existido siempre, se trata de uno de los temas recurrentes que ha estado en la agenda política, al menos en las últimas décadas. De hecho parece estar en el origen del malestar imperante, un malestar que las élites tecnocráticas no comprenden.

Malestar que se asienta esencialmente en su magnitud y tendencia a incrementarse en vez de disminuir. En forma creciente se está percibiendo que el modelo neoliberal que ha estado imperando desde los años 80, no ha hecho sino exacerbar las diferencias. Modelito impulsado por Reagan en USA y Tatcher en Inglaterra, y del que Chile ha sido su más aventajado alumno de la mano del innombrable y sus Chicago Boys, y que ha sido sometido a retoques y maquillajes orientados a limar sus aristas más ásperas. Sin embargo su esencia permanece. La mona por más que se vista de seda, mona queda.

No se trata de algo etéreo, inasible, intangible, sino que por el contrario, concreto, que se palpa, se vive diariamente. Una desigualdad lacerante. Ya no somos un país, somos dos o más países. Están los que viven en Vitacura, Las Condes, La Dehesa, los de plaza Italia al oriente, y de plaza Italia al poniente. Si, al menos dos Santiago. Lo mismo pasa en regiones.

Aún cuando algunos pretendan rebatirnos, la verdad que la desigualdad que tenemos es vergonzosa. Existe un 1% de los chilenos que concentra el 30% de los ingresos. En qué otro país existe este nivel de desigualdad? en USA, el 1% de los estadounidenses más ricos capta el 20% del total de los ingresos; en Alemania poco más del 10%; en Suecia, poco menos del 10%.

Y si hilamos más fino, y nos centramos en el 0,1% de los chilenos más ricos, podemos observar que capturan casi el 20% del total de ingresos! Esto significa que hay chilenos que ganan más de 80 millones de pesos mensuales, mientras un 80% vive endeudado con menos de un millón de pesos al mes.

Este 0,1% de los chilenos son los que “compran” educación pagando mensualidades del orden de los 300 mil pesos con cuotas de incorporación de dos millones de pesos. La correlación entre los puntajes en la PSU y los ingresos familiares es casi perfecta. Mientras más ingresos tienes más educación puedes “comprar”, y por tanto más puntaje PSU tienes.

Lo mismo vale respecto del empleo. Mientras vengas de una familia con más ingresos, más probable es que tengas un buen empleo, bien pagado, lo suficiente como para reproducir y multiplicar la desigualdad imperante.

Lo que tenemos es un modelito político-económico-financiero que desafortunadamente no hace más que perpetuar y amplificar la desigualdad. El malestar y las movilizaciones son consecuencia de esta desigualdad que no es ficticia, sino que por el contrario, crece y crece, aún cuando en términos absolutos hoy estemos mejor que ayer. Se requiere algo más que un Estado subsidiario o políticas públicas centradas en la focalización. Las pildoritas de los bonos no son la receta.

enero 03, 2014

2014: Lo que se nos viene

El inicio de un nuevo año, es la oportunidad para unas pinceladas acerca de lo que ya pasó y de lo que se nos viene. Estas pinceladas pueden ser tanto a nivel regional, nacional como internacional, como de diferentes ámbitos, político, económico o social. En el marco de una columna me restringiré a lo político y lo nacional, con especial referencia al contexto en que nos situamos.

De partida, en el año que pasó, lo más relevante es que la ciudadanía resolvió quitarle la confianza a un gobierno y una coalición política, cuyos adherentes aún no logran entender qué fue lo que pasó, convencidos que lo hicieron estupendo, haciendo crecer la economía, manteniendo baja la inflación y con bajas tasas de desempleo. A lo más imputan a derrota a problemas comunicacionales, déficits políticos, ausencia de humildad, carisma de Michelle. Las causas son más profundas.

El arbolito que tenemos, esto es, el modelito político-económico-social, podado y repodado, no gusta, y ha traído consigo un malestar inasible.

Estamos convencidos que el mundo nos mira como un país modélico. A estas alturas, se nos ve como el paradigma del neoliberalismo, tal como en un pasado no muy remoto se nos vio como un modelo de transición pacífica hacia la democracia; de un modelo de dictadura en tiempos del innombrable; de un modelo de socialismo en democracia en tiempos de Allende; o de revolución en libertad en tiempos de Frei Montalva.

Lo concreto es que estamos insertos en un contexto del que difícilmente escaparemos, marcado por oleadas. La década de los 60 estuvo marcada por el influjo de la revolución cubana, la derrota de USA en Vietnam; la de los 70 por la oleada militarista, caracterizada por una represión sin parangón que trascendió fronteras geográficas; la de los 80 por la imposición de un modelito neoliberal extremo que en lo grueso se conserva hasta la fecha y que ha dado origen a protestas, al agotamiento del militarismo; la de los 90 por las transiciones hacia la democracia, más o menos largas, más o menos profundas. Todo esto, en medio de un desarrollo científico-tecnológico sin precedentes cuyas caras más visibles son los PC, los tablets, los celulares, internet, los correos electrónicos, las compras en red, las redes sociales. La información se expande vertiginosamente.

En la primera década del presente siglo, marcada por las consecuencias de políticas que desembocan en una crisis financiera a nivel mundial, y un cierto cansancio con transiciones que parecen interminables, incapaces de modificar sustantivamente el modelito vigente. Asoman las primeras movilizaciones que empiezan a caracterizar a la presente década. El 2014, difícilmente escapará a este sino. Todo indica que las movilizaciones llegaron para quedarse a despecho de los medios de comunicación tradicionales jaqueados por las redes sociales capaces de movilizar multitudes en minutos y que hacen tambalear o caer gobiernos.

Más allá de quienes nos gobiernen, gobernar se hace una tarea cada vez más compleja, particularmente cuando se pretende hacerlo de espaldas a una ciudadanía más exigente, que cada vez menos entiende a quienes hacen fortuna sin trabajarle un peso a nadie. En este contexto, en marzo se iniciará un nuevo ciclo político en Chile con Michelle en la presidencia. De ella y de todos nosotros depende que seamos capaces de sortear obstáculos navegando en mares encrespados.

diciembre 26, 2013

Los jóvenes: la hora de las decisiones


Al momento de egresar de la enseñanza media, los jóvenes inician un proceso de decisiones de consecuencias no menores. La primera se relaciona con el camino seguir de entre las alternativas disponibles: ingresar al mundo laboral, o continuar estudios en la educación superior. Cualquiera de estos caminos plantea exigencias, obstáculos a vencer.

La decisión de ingresar al mundo laboral, tiene sentido si se tiene aversión por el estudio, limitaciones intelectuales, necesidades económicas inmediatas y/o tenerse un especial olfato para los negocios y/o de las oportunidades existentes en el mercado. Cualquiera sea la causa, por lo general este no es un camino corto, sino que por el contrario, es un camino largo, de esfuerzo, para salir adelante.

Cada vez son más quienes optan por continuar estudios superiores, en cuyo caso se hace necesario descifrar las opciones que se tienen por delante. La serie de decisiones a adoptar parte por si estudiar una carrera profesional o técnica. En este último caso, la alternativa son los centros de formación técnica. Se trata de una alternativa atractiva para quienes desean estudiar una carrera de no más de 4 años, eminentemente práctica, y de menor costo que una carrera profesional. Considerando el déficits de técnicos existentes en el país, se asume que la demanda por ellos debiera ir en ascenso, aunque deben vencerse los prejuicios existentes en relación a los universitarios. Lo mismo vale respecto de quienes egresen de institutos profesionales.

Si la opción es estudiar en alguna universidad, primero se debe tener claro qué carrera escoger, y luego en qué institución, no al revés. Para definir la carrera a seguir, lo más importante es escuchar lo que nos dice la vocación que anida en cada uno de nosotros. Los que la tienen clara desde su infancia, no tienen por dónde perderse. Cuando la vocación no está claramente definida, la segunda variable a considerar es la capacidad, las aptitudes que se tienen para uno u otro camino, esto es, si uno tiene dedos para el piano o no. Se aconseja fuertemente estudiar aquello para lo cual se tienen facilidades que permiten aprender más rápidamente, sin tanto esfuerzo. La tercera y última variable a considerar, es el mercado laboral, la que aconsejo solo si tanto la vocación como las aptitudes que se tienen son difusas, no están claramente identificadas.

No hay por donde perderse: primero, la vocación; luego las aptitudes; y solo al final, las posibilidades de encontrar trabajo y las remuneraciones esperadas. Una vez decidida la carrera a estudiar, viene la última definición: ¿en qué universidad? Dilema no menor en una realidad marcada por publicidad engañosa, subliminal, distorsionadora. ¿Cómo distinguir las universidades de verdad de aquellas cuyos fines no confesados no son sino el lucro o la segregación o la infiltración ideológica? Hay evidencias de que las mejores universidades no son las que lucran, ni las que segregan económica o socialmente, ni las que tienen un sesgo ideológico o religioso.

Teniendo identificada la carrera que se quiere estudiar, debe escogerse la universidad donde la carrera esté acreditada por el mayor número de años como una forma de asegurarse que el plantel cuenta con un buen cuerpo docente, estable, comprometido, con una infraestructura física, propia, no arrendada, amplia, acogedora, abierta, como se entiende que debe ser un campus universitario.

Los jóvenes de hoy no la tienen fácil pues deben tomar decisiones trascendentales para su vida que en un pasado no muy remoto eran tomadas por sus viejos, pero que en los nuevos tiempos son impensables, ya sea porque los propios jóvenes han decidido tomar el toro por las astas, como porque los propios viejos han renunciado a ello.

diciembre 18, 2013

Fin de año: muchas felicidades a tod@s @s amig@s visitantes!!!!!

¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!!!!


El fenómeno de la abstención

Los resultados de la segunda vuelta presidencial fueron lapidarios para una derecha que aún no logra entender qué pasó. Hasta último minuto, no pocos se aferraban a la esperanza de un vuelco, de una sorpresa, incluso a un milagro bíblico, sobre todo por parte de jóvenes que han sido penetrados por una droga inoculada por los medios de comunicación “serios” y “expertos” economistas, la del libre mercado.

No logran entender lo que ha pasado. Se agarran la cabeza pensando en lo estúpidos que deben ser quienes votaron por la otra opción cuando el país navega rumbo al paraíso bajo la conducción de un gobierno serio, el de los mejores, de excelencia, que en aguas turbulentas, ha logrado un crecimiento sostenido, una inflación controlada, y altos niveles de empleo. Convencidos están que el país se ha farreado la oportunidad de darle continuidad a una política y un modelo admirado en el mundo entero, pero rechazado en nuestro querido chilito.

Y como para obviar la envergadura de la derrota, y la contundencia de la victoria de Michelle, inapelable y sin parangón en las últimas décadas, en tres elecciones sucesivas, los perdedores buscan poner el acento en el fenómeno de la abstención. Incluso más, han tenido la osadía de pretender llevar agua a su molina por la vía de puntualizar que ella sería una señal de que la gente está contenta, que no quiere grandes cambios, y que por lo mismo, no le pareció importante ir a votar.

En Chile, siempre ha habido abstención, lo que ocurre es que ella se transparentó, se sinceró, por la vía de la inscripción automática y el voto voluntario. En el pasado, se expresaba en lo fundamental por la vía de la no inscripción, una suerte de abstención perpetua. Ahora en cambio, ella se ha puesto sobre la mesa, descarnadamente, y su magnitud es similar a la de otros países con mayor y similar nivel de desarrollo al nuestro, como es el caso de Suiza y Colombia. No hay nada nuevo bajo el sol como se nos quiere aparecer.

Por otra parte, la abstención no tiene una única cara: puede ser reflejo de una elección con un muy bajo grado de incertidumbre, donde desde la propia derecha se oían voces de que era carrera corrida para la oposición; de quienes consideran que es perder el tiempo ir a votar porque sienten que en lo personal no ganan nada; de quienes rechazan lo que llaman el duopolio; de quienes han dejado de soñar y caído en el cosismo, el individualismo, el descreimiento; del encumbramiento del poder económico-financiero y el relegamiento del poder político a un rol irrelevante.

En todo caso, un elevado nivel de abstención es un problema que debe ser abordado con altura, relevando lo público respecto de lo privado, el bien común, la ética en nuestro comportamiento diario con nuestros semejantes, educando y formando, no para competir desaforadamente, sino para colaborar, compartir, integrar y construir juntos, sin discriminar, sin segregar, sin abusar. Esto es lo que hay que rescatar del holgado triunfo de Michelle.

diciembre 13, 2013

Rankings: lo bueno y lo malo

Los rankings parecen vivir tiempos de gloria en medio de una aparente creciente competitividad. Aparente porque muchas veces la realidad no es lo que parece; creciente, porque se nos hace creer que los mercados son cada vez más competitivos. Sin embargo, no deja de ser una paradoja que los distintos mercados están siendo cubiertos cada vez por menos empresas: cientos de farmacias han ido desapareciendo en beneficio de unas pocas cadenas que se dan el lujo de coludirse; las decenas de bancos existentes en un pasado no remoto, algunos de ellos de carácter regional, entre ellos el de Talca, Osorno y La Unión, han sido absorbidos por grandes bancos que operan ante indefensos consumidores, ya sea por la existencia de letra chica, como por la mala educación de consumidores incapaces de leer, descifrar e interpretar la letra chica que acompaña toda documentación donde uno tiene que poner su firma o su huella.

En este contexto, los rankings hacen su agosto, simulando una competencia que de tal, tiene muy poco. Un ranking no es bueno ni malo per se, pero no es neutro. Depende del ranking. Un ranking no es más que un ordenamiento de un conjunto de elementos –que pueden ser farmacias, alumnos, bancos, universidades, establecimientos comerciales, etc.- en base a los valores que asume algún criterio, variable o atributo, o conjuntos de criterios, variables o atributos específicos. Todo ranking aspira comparar los elementos en cuestión, sean estas universidades, farmacias o bancos. Pero solo tiene sentido comparaciones entre “iguales” o “similares”, sobre todo cuando se trata de comparar resultados. En caso contrario, los rankings lo que hacen es inducir sesgadamente la toma de decisiones.

A modo de ejemplo es un despropósito comparar los resultados SIMCE o PSU de establecimientos cuyos alumnos provienen de establecimientos municipales con aquellos que vienen de colegios particular pagados de La Dehesa o Las Condes. Es como comparar peras con manzanas. Además de que no se le pueden pedir peras al olmo.

Recientemente tuve el privilegio de hacer un ejercicio en un taller con un significativo grupo de profesionales, respecto de lo bueno y lo malo de los rankings. Los resultados fueron sumamente ilustrativos. Entre lo malo, se identificó su tendencia a:
  • La exacerbación de la competencia entre componentes no siempre iguales en entornos donde la cooperación debiese ser un valor, como es el caso de los ambientes educacionales;
  • La segregación, marginando a unos y seleccionando a otros, con miras a “mejorar” una posición;
  • La generación de prejuicios entre quienes se guían por los rankings sin preocupación respecto de la fórmula de cálculo empleada ni de la validez de los datos que los sustentan;
  • Su manipulación por parte de los interesados en mostrar los rankings que los favorecen y ocultar los que no los favorecen; y
  • La potenciación de un modelo de sociedad –político, económico, social y cultural- neoliberal.

Pero junto con lo malo, también se identificó lo bueno de los rankings, destacándose la posibilidad de:
  • Una visualización de una particular realidad en torno a un tema en particular;
  • Una comparación orientada al mejoramiento;
  • La adopción de decisiones orientadas a superar debilidades y la correspondiente focalización de acciones a emprender;
  • La verificación de los progresos o retrocesos en relación a terceros o a si mismo en el tiempo.

Recientemente, el Ministerio de Educación ha propuesto una nueva metodología para la determinación del arancel de referencia, que tiene como característica central tomar en consideración la empleabilidad del profesional que egresa del establecimiento. ¿Qué relación tiene esto con el tema de los rankings?

Nelson Mandela


Mi modesto homenaje a Nelson Mandela: una vida memorable ....

diciembre 12, 2013

Votar o no votar

Este domingo es la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Chile y las opciones que se tienen por delante abstenerse, votar nulo o en blanco, o por una de las candidatas en carrera. Entre mis amistades tengo de todo, no distribuidos uniformemente, pero tampoco parapetados en una única postura.

Quienes no voten, que muy probablemente sean los más, y de hecho probablemente la señora “abstención” sea la candidata ganadora, lo harán por los más diversos motivos. Están aquellos que no habían estado inscritos, como una manera de hacerle el quite al voto obligatorio, hasta que vino la inscripción automática y voto voluntario, como aquellos que votaban porque en su momento se inscribieron y ahora aprovechan que el voto dejó de ser obligatorio.

Se abstienen quienes a la fecha tienen más motivos para no votar que para lo contrario. Los motivos van desde que “votar no me cambiará la vida” hasta el rechazo a lo que llaman el duopolio que el sistema electoral binominal ha generado o el rechazo a la política en general, tal cual se expresa, o a lo que denominan la clase política.
Efectivamente, un voto no cambiará la vida de nadie, pero muchos votos sí pueden cambiarla. Tal como un grano de arena no da origen a una montaña, muchos granos de arena si la generan. Uno es parte de un todo. Si todos votamos podemos orientar al país hacia los objetivos que se aspiran.

No votar por oposición al duopolio Concertación-Alianza, es quedarse atrapado en un pasado que quedó atrás. Ni la Concertación ni la Alianza existen actualmente, pues han quedado sobrepasados. Una y otra coalición cumplieron un ciclo histórico, uno para derrotar a la dictadura, y el otro para defender su legado. Ambas coaliciones cumplieron exitosamente su misión: la Concertación derrotó, no solo electoralmente a la dictadura, sino que culturalmente. La Concertación es fruto de la rebeldía, del rechazo a los atropellos a los DDHH, de la promoción de las libertades políticas y de la resolución civilizada, no militarizada de los conflictos. Hoy por hoy, estas ideas ya están fuertemente instaladas mayoritariamente en la sociedad. A pesar del desprestigio de la clase política, son pocos los que piensan en volver atrás, en la necesidad de un “nuevo Pinochet”.

Por su parte, la Alianza logró mantener incólume la defensa de su legado, el modelo económico que tenemos, donde la sociedad se confunde con un mercado en todos los ámbitos, incluidos el de la educación, la previsión y la salud, convertidos todos ellos en bienes de consumo.

Las mayorías que ha tenido la Concertación fueron suficientes para reducir la pobreza, pero no para reducir las desigualdades y la precariedad de la vida diaria por parte de quienes han logrado escapar de la pobreza, pero que en cualquier momento pueden volver a caer en ella. El modelo político-económico que tenemos requiere cambios sustantivos, de envergadura, que pongan fin a los abusos, que miren más las externalidades positivas que generan gozar de una buena educación, una buena salud, una buena previsión. Quienes no votan, no contribuyen en nada a tales cambios, que solo son posibles con grandes mayorías.

Esto no significa que votando se aseguren tales cambios, pero sí asegura que sean más probables, y sí asegura que los cambios que muchos desean no se produzcan. Es una suerte de profecía autocumplida. No voto, porque no va a pasar nada, lo que efectivamente ocurrirá al no votar. Si la mitad del país no vota, por más mayoría que tenga quien triunfe en las elecciones, no tendrá las espaldas suficientes para tomar las decisiones que muchos de quienes no votan quisieran. A modo de ejemplo, si la candidata ganadora lo hace con un 60% de los votos, pero solo votó la mitad de quienes están habilitados para votar, significa que del universo electoral, solo un 30% votó por ella. Entonces, ¿con qué respaldo podrá emprender las acciones que muchos de quienes no votan aspiran?

En democracia, el voto es el instrumento clave, no la voz de la calle. La calle sirve para complementar, para expresarse, pero ningún gobernante puede adoptar decisiones en base a lo que diga la calle y a espaldas de quienes fueron elegidos, en tanto estos representan a las mayorías expresadas en las urnas. La voz de “la calle” tiene sentido en la medida que “la calle” vote, en caso contrario se transforma en un poder fáctico, como todos aquellos que repudiamos. Solo que en vez de estar en la sombra, lo hace a cara descubierta o encapuchado. La voz de “la calle” tiene sentido cuando quienes nos representan en las instituciones que se ha dado la democracia, no cumplen lo que prometen, o no estamos debidamente representados, lo que en cierta manera ocurre con el sistemita electoral que tenemos.

Por todo lo expresado, mi decisión es votar e invitar a votar a quienes lean estas líneas. Tengo la convicción de que no votando es más probable que las cosas se den como no quiero que se den.

No votaré por Evelyn ya sea porque no comulga en mi parroquia, como porque no me gusta quienes se visten con ropaje ajeno. Pretender ganar con un eslógan como “por un país más justo” cuando el modelo que preconiza tiende a exacerbar la injusticia, la segregación, y que por lo demás sus ideólogos no visualizan negativamente porque la encuentran consustancial a la naturaleza humana, me parece un despropósito. Y para rematarla, ahora habla de “cambios revolucionarios” en circunstancias que su sector ha sido el muro de contención de tales cambios que denomina como “revolucionarios”. Se equivoca si cree que los abusos se podrán eliminar bajo el modelo económico desregulado que tenemos. No quiero tener una gata a cargo de la carnicería.

Por lo expuesto, mi voto será por Michelle. Respeto a quienes desconfían, no se hacen muchas ilusiones, a quienes no voten por Michelle, quienes lo harán por motivos más que plausibles. Sin embargo, mi opción es Michelle. Lo es por los más diversos motivos, por trayectoria de vida, le creo, le tengo confianza. Me fío más de sus dudas que de las certezas de Evelyn. Michelle es buena onda, tranquila, humana, acogedora, cree en lo que yo creo, sabe que el país necesita otro rumbo, más cooperación, menos competencia desenfrenada, más y mejores trabajos, menos precariedad, un país a escala humana. Sabe que entre todos y todas podemos, sin exclusiones. Guardando las proporciones, siento que Michelle representa lo que Mandela representa a nivel mundial.

Voto por Michelle porque para hacer lo que hay que hacer, necesita una victoria contundente, abrumadora, que la empodere, que le de fuerza. No se trata de dar vuelta el país, se trata de enderezarlo! Una vez más se trata de decidir en torno al país que queremos.

En consecuencia, voto, e invito a votar este domingo por Michelle, con alegría, con esperanza, con fe de que “si, se puede”.

diciembre 05, 2013

LLueve sobre mojado

A la candidatura oficialista de Evelyn parece lloverle sobre mojado todos los días. A lo largo de la campaña no le han faltado las malas noticias. Le sobran por uno u otro motivo, sin parar, como si de una mala racha o de una confabulación se tratara.

No resulta fácil encontrar las razones para explicarse el actual estado de la campaña de Evelyn. No resulta fácil a la luz de las cifras que se manejan desde las esferas de gobierno. Crecimiento sin parangón, inflación bajo control, negocios florecientes, bajas tasas de desempleo rayanas en el pleno empleo. Esta triada no la tiene cualquier gobierno. De allí que se agarren de la cabeza frente a la posibilidad de que se les escape el control del próximo gobierno que emergerá de las urnas en los próximos días.

Desafortunadamente para sus adherentes, la sarta de errores no forzados, junto con algunos forzados ha conducido a la candidatura de Evelyn hacia una suerte de crónica de una derrota anunciada.

Entre los primeros se cuentan las bajadas y subidas de candidatos. Evelyn no es sino la culminación de esta serie que se inicia con la subida de Golborne por parte de la UDI, animada por competir en el plano de la simpatía o la sonrisa, y que a poco andar se desploma ante las denuncias de intereses usureros en la empresa donde oficiaba de gerente, y que se remata con la denuncia de sus depósitos en paraísos fiscales.

Ad portas de las primarias presidenciales cunde el pánico en la UDI, y en un dos por tres, lo bajan, y suben a Longueira, cuya máxima aspiración desde hace años no era otra que ser candidato a la presidencia de la nación.

Logran ganar a Allamand en las primarias, cuando para sorpresa de todos, la candidatura de Longueira se desploma al más puro estilo de la extinta Unión Soviética. La razón oficial, un cuadro depresivo que nadie logra explicarse razonablemente, en una persona que llevaba más de 30 años metido en la cosa política. Con este sustrato, vetado Allamand por parte de la UDI, emerge como candidata de última hora, también en un dos por tres, Evelyn. La nomenclatura de la UDI, los eternos coroneles, la proclamó entre gallos y medianoche.

Los resultados de la primera vuelta no hicieron sino confirmar lo que se temía. El premio de consuelo, lograr entrar a una segunda vuelta, con el paso de los días, y a medida que se aproxima la fecha, amenaza con ser más un castigo que un premio propiamente tal. Desde entonces, todo parecen manotazos de ciego. Desde la creación del observatorio judicial para ocultar las responsabilidades de gobierno en materia de seguridad ciudadana, hasta la invocación de catástrofes bíblicas si los evangélicos osaran votar por su contrincante.

La afonía de la que ha sido afectada, adportas de los debates con los que desde siempre ha soñado, no hace sino poner un broche de oro a lo que ha sido una campaña donde han sobrado las zancadillas desde la propia derecha. Emblemáticos candidatos de su sector que ganaron las elecciones parlamentarias, resuelven irse de vacaciones, dejándola al garete; o una candidatura presidencial más afín a su sector, Parisi, que la trata como una mujer “mala”, en contraposición a Michelle, a quien no duda en visualizar como una “dama”. Y un senador de la coalición que la respalda, que en la primera vuelta le negó su respaldo, ahora afirma que sus ideas de gobierno las ve más cercanas a la candidatura de la Nueva Mayoría. Y ahora, uno de los candidatos alternativos, Sfeir, entusiastamente, resuelve respaldar a Michelle en esta segunda vuelta.

La derecha, como dando por perdida la elección, sin pudor alguno, ya está levantando candidatos para la elección presidencial de cuatro años más. La única incertidumbre que aparece en el horizonte sería el del nivel de abstención. Un alto nivel de abstención si bien no deslegitima al ganador, lo debilita porque lo hace menos representativo de la totalidad de la población. De allí que un gobierno que emerge con una mayoría absoluta con bajo nivel de abstención, lo hace debidamente empoderado para implementar las transformaciones que el país pueda estar demandando.

noviembre 28, 2013

Cabalgando hacia el abismo

Todos los días, Evelyn se empecina en poner temas sobre la mesa. Así como un día fue el del observatorio judicial destinado a seguirle la pista a los fallos de los jueces, como una forma de blanquear el fracaso del gobierno en aquello que tanto había criticado a los gobiernos anteriores, ahora está emprendiendo una cruzada fundamentalista, afirmando en la Catedral Evangélica que, si es electa, “no se hará nada que vaya en contra de lo que la Biblia señala”.

La causa de esta cruzada en que se ha empeñado, recuerda a campañas del terror: la de los comunistas comiéndose las guaguas en tiempos de Allende, y la del caos que generaría el triunfo del No en el plebiscito del 88 y el advenimiento de los gobiernos de la Concertación en los 90. Quienes implementan estas campañas, por una extraña casualidad, son los mismos que no trepidan en hacer lo suyo: torturar, exiliar, perseguir, desaparecer, verbos que conjugan al revés y al derecho. Se trataría de atemorizar, de pasar gatos por liebres.

Uno se pregunta: ¿para qué incurrir en estas cruzadas de terror? Pregunta que nace porque estas campañas no han dado resultado, por el contrario, han sido nefastas para quienes incurren en ellas. En otra de sus expresiones dignas de un bronce, Evelyn sostiene: “cuando tú estás en el templo con personas que son muy profundamente religiosas hablarles de la Biblia es la forma más fácil de que entiendan cuáles son las posturas nuestras, y ellos lo entendieron muy bien”. Y como para rematarla, afirma que “lo que estábamos hablando ahí con los evangélicos era básicamente de los temas que les importan muchísimo sobre el aborto y el matrimonio homosexual. Yo, en ese sentido, ya había expresado claramente cuál era mi posición hace mucho tiempo”. Esto, para reafirmar su postura de rechazo al aborto y al matrimonio homosexual.

Entre las frases para el bronce que Evelyn ha sacado a relucir durante esta campaña, en una suerte de cruzada fundamentalista destaca aquella donde afirma que "Ustedes saben que Dios pone a los gobernantes y Dios los saca". O sea, a Pinochet lo puso y lo sacó Dios; ¿a Allende también? Y como para rematarla, nos invita a involucrarnos y parar el desastre que se nos vendría encima si es que no votan por ella cuando sostiene que “si el día de mañana tenemos un país absolutamente laico no lloren, cuando no han tratado de parar este movimiento, cuando podían hacerlo durante su voto”. En síntesis, esquizofrenia total.

El tema es más profundo, más complejo, y merece un análisis y una reflexión menos simplista, menos demagógica. Nadie aborta por el gustito de abortar, ni se es homosexual por opción. Así como nadie se divorcia por el gusto de divorciarse. Todos nos casamos con la intención de hacerlo para siempre, pero las circunstancias, la cruda y dura realidad, a veces es más fuerte. Eso lo saben no pocos en la propia derecha. No se puede tapar el sol con el dedo. Es hora que a la derecha, y a Evelyn, su abanderada, le caiga la teja. Dios no merece que juguemos con Él, ni que lo manipulemos.

Es hora que respetemos a creyentes y no creyentes, que nos respetemos todos y no hagamos caricaturas de nuestros sentimientos y valores. Los valores de la Biblia están suficientemente resguardados en la conciencia nacional, y quienes alguna vez han actuado en contra de dichos valores no están entre quienes no están con Evelyn, sino que entre quienes la sostienen y respaldan.

noviembre 22, 2013

Turbulencias electorales

Si bien el inicio de la semana estuvo marcado por los resultados de las elecciones y sus consecuencias, la guinda de la torta la puso un senador de RN al cruzar la frontera y sostener una reunión, de carácter público, con la abanderada presidencial de la Nueva Mayoría (NM).

A poco andar, la alegría de la derecha por haber logrado llegar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, se vio opacada por los pobres resultados en las elecciones parlamentarias. Si bien la NM no arrasó, como se temía, cuenta con un buen piso para acometer algunas de las transformaciones a las que aspira.

Por otra parte, cuando la derecha se sentó a analizar los resultados, pudo constatar que se está ante una misión imposible: remontar los más de 20 puntos que separan a Evelyn de Michelle. Con un 46%, Michelle está a 4 puntos de ser presidenta electa, en tanto que Evelyn está a 25 puntos. Los candidatos que quedaron a la vera del camino hacia la presidencia sumaron un 29%, de los cuales dos candidatos, Parisi y Marco, concentraron del orden del 21%.

Por tanto, a Michelle le basta capturar un 4% del total de los votos de estos candidatos, en tanto que Evelyn necesita un 25%. Esto significa que de cada 100 votos que en la primera vuelta fueron para los otros candidatos, Michelle solo necesita 14 de ellos para ganar, mientras que Evelyn necesita a lo menos 86 de esos 100 votos. Cabe destacar que estos 100 votos fueron a candidatos cuyas posturas son mucho más lejanas a la visión de país que tiene Evelyn, y más cercanas a las de Michelle.

Un escenario que me atrevo a bosquejar, y que no creo que pueda ser catalogado de optimista ni pesimista, sería el siguiente: quienes votaron por Michelle y Evelyn en la primera vuelta, volverán a hacerlo por las mismas candidatas; quienes votaron por los otros candidatos, que ahora lo hagan en partes iguales por una u otra candidata, esto es que se distribuyan equitativamente; y que quienes no votaron en la primera vuelta, tampoco lo hagan en esta segunda vuelta. Bajo este escenario gana Michelle con un 60%, quedando Evelyn con un 40%. Incluso puede ser peor, porque si dos de cada tres que votaron por los otros candidatos vota ahora por Michelle, el resultado puede llegar a ser de 65% versus 35%. Igual de lapidario sería el resultado si quienes no votaron por Michelle ni por Evelyn, se quedan en la casa y no votan en la segunda vuelta.

En este contexto, un análisis desapasionado de los resultados de la elección, debiera haber invitado a Evelyn a deponer su candidatura, reconociendo los más de 20 puntos que la distancian de Michelle. Por algo, en otros países la segunda vuelta está condicionada no solo a tener más del 50% de los votos, sino a que la diferencia entre el primero y el segundo sea de menos de 20 puntos, y de esta forma evitar el desgaste de una segunda vuelta con un resultado más que predecible.

La reacción de los personeros más centrados de la derecha, lo confirman. Tanto Ossandón como Allamand se fueron de vacaciones, en tanto que Horvath se está allanando a conversar con Michelle.

Ahora, la derecha arriesga una derrota de proporciones, mayor a la que ya experimentó el domingo pasado. Mal que mal, mientras más alta sea lo votación que obtenga la candidata que emerja como presidenta electa el próximo 15 de diciembre, mayor será el voto de confianza que la ciudadanía le otorgue para implementar su programa, y más inhibidos se verán los parlamentarios recientemente electos para obstaculizar su cumplimiento.

noviembre 18, 2013

La realidad del día después

La semana pasada intenté prever las caras que sobrevendrían el día después de las elecciones en base a las expectativas que cada una de las candidaturas presidenciales tenían ad portas de los comicios. Si bien el partido no ha terminado, dado que habrá un alargue, porque hay segunda vuelta, el poco incierto panorama, sigue incierto, pero menos incierto. Sin perjuicio que existen otros indicadores –n° de votos, porcentajes, n° de diputados, senadores, cores elegidos, analicemos lo ocurrido a la luz de lo que denominamos el indicador clave, las expectativas que cada una de las candidaturas tenían.

La buena noticia para Evelyn, es que hay segunda vuelta, y que su abanderada logró posicionarse como segunda. Versiones apocalípticas aventuraban que ni siquiera llegaba segunda. Tales versiones se comprobaron falsas. La mala noticia es que la distancia con Michelle se ve irremontable: una distancia de más de 20 puntos porcentuales que nadie sabe de dónde puede sacar.

Para Michelle ver frustrada su expectativa de ganar en primera vuelta es una mala noticia. Era su aspiración, ambiciosa por cierto, pero era lo que se aspiraba, “hacerla cortita”. Hay alargue. La buena noticia es que tiene prácticamente asegurada la victoria en la segunda vuelta de no mediar un cataclismo de proporciones, e incluso por una diferencia que podría ser de una contundencia sin precedentes. Mal que mal, los programas o las ideas de los candidatos que quedaron en el camino son más afines a la candidatura de Michelle que de Evelyn.

La aventura de Parisi, quedó en eso, un tiro al aire que metió ruido, pero que no logró alterar la historia, que era su objetivo. Falló en salir segundo, quería estar en el alargue, para la segunda vuelta. No lo logró, a lo más revolvió el gallinero, movió el esqueleto.

Marco tuvo que ir cambiando de objetivo sobre la marcha. Cuando partió lo hizo con la intención de provocar una segunda vuelta y salir segundo, como en las elecciones presidenciales del 2009, ahora el piso del 20% obtenido entonces, y el respaldo de un partido, el PRO, creado con ese propósito. La irrupción de Parisi terminó por alterar ese objetivo, forzándolo a pelear ya no el segundo lugar, sino que la tercera posición. A duras penas lo logró, y con la mitad de los votos de cuatro años atrás, un 10%.

Los restantes candidatos, que tan solo sumaron menos del 7%, no tenían expectativa alguna. Solo los animaba entretener el almanaque, parar el dedo, figurar en la papeleta y en el debate de ANATEL. De ellos llaman la atención las menguadas votaciones de Ricardo y Marcel, así como los testimonios de Roxana y Alfredo Sfeir. Roxana, por dar cuenta de una realidad, la de los que quedan fuera del sistema, de una marginalidad lacerante que el país no quiere ver; y Sfeir, por proveer una mirada sistémica, holística que harta falta nos hace, capaz de interrelacionar entre sí, la salud con la alimentación, la vida humana con la naturaleza que nos habita.

En síntesis, quienes se fijaron objetivos ambiciosos, se vieron frustrados, no así quienes se fijaron objetivos modestos, como es salir segundo o tercero, vieron cumplidos sus sueños.
Moraleja: fijarse objetivos aterrizados son más fáciles de ser alcanzados que aquellos que terminan siendo más sueños que objetivos propiamente tales.

Lo que viene, es para otra columna.

noviembre 13, 2013

Las expectativas

El escenario que se abre a partir del día siguiente de toda elección es siempre una incógnita. Previamente siempre habrá favoritos, los cuales por lo general se confirman, pero nadie tiene clavada la rueda de la fortuna. Hay más o menos incertidumbre, como en el fútbol, la que se despeja solo una vez terminado el partido, esto es, escrutadas la totalidad de las mesas. Imposible descartar batacazos, aunque sean altamente improbables.

Y ello es así porque al fin y al cabo, la decisión última la tiene cada uno de los votantes, a ello se agrega que ahora hay menos información que en el pasado, tanto respecto de cuántos y quiénes votarán. Con la llegada del voto voluntario el escenario se complicó. Antes era mucho más fácil hacer pronósticos.

No obstante, muchos aventuran, anticipan resultados, lo que parece explicarse esencialmente por los estados de ánimo de las partes en disputa. Curiosamente, en esta ocasión, moros y cristianos parecen coincidir en los resultado clave, esto es, quien obtendrá la victoria este domingo en la elección presidencial. A estas alturas los batallones tras las candidaturas estarán preparando sus argumentos para transformar derrotas en triunfos y viceversa.

El indicador clave en este minuto, más allá del n° de votos, reside en la expectativas de los distintos candidatos, partidos, coaliciones. Por el lado de la Alianza por Chile, su esperanza reside en forzar la segunda vuelta, objetivo modesto, pero realista: modesto porque después de haber accedido al gobierno por primera vez en 20 años, lo razonable hubiese sido una reelección sin mayores dificultades, sobre todo si se consideran los logros proclamados urbi et orbi una y otra vez desde el propio gobierno; y realista, porque los desatinos y errores cometidos a lo largo de la campaña no difícilmente podrían ser mayores.

Por el lado de la Nueva Mayoría, la expectativa está en ganar en primera vuelta para evitar una segunda vuelta que se ve cantada e innecesaria, por el despilfarro financiero que implicaría tener un mes más de campaña llena de consignas y sloganes sin contenido, y por último, porque introduce un factor de riesgo. Esta expectativa está instalada aún cuando se sabe que con 9 candidatos en carrera y un gobierno jugándosela sin disimulo alguno. A nivel parlamentario aspiran tener una mayoría parlamentaria, aunque no sea suficiente para tener los quórums calificados, pero que le permita meter presión para algunas de las reformas que aspiran desarrollar.

La expectativa de Parisi es desplazar a Evelyn del segundo lugar, con independencia de si hay o no segunda vuelta, en tanto que la del ME-O, no quedar relegado a un cuarto lugar por un candidato novato como Parisi, en circunstancias que el ME-O ya fue candidato en las elecciones pasadas. Los restantes sospecho que ya se dan por pagados con haber dado a conocer sus nombres, denuncias y/o propuestas.

En consecuencia, el día después debiéramos ver caras largas tras:
  • Michelle si no gana en primera vuelta;
  • Evelyn si no hay segunda vuelta o no sale segunda;
  • Parisi si no le gana a Evelyn; y
  • ME-O si saca menos votos que Parisi.

Sin embargo, lo más probable que las caras largas se oculten y todos se saquen el pillo con explicaciones mefistofélicas. En el caso de Michelle se apelará a la irremontable distancia con quien haya salido segundo o segunda; en caso de Evelyn, hará referencia a los doblajes parlamentarios que se lograron impedir; Parisi calificará como gran victoria la cantidad de votos alcanzada considerando que tras él no hay partido ni estructura alguna; y el ME-O no sé qué culebra sacará en caso que retroceda al cuarto lugar. Sin embargo, doy por descontado que, salvo quien haya efectivamente ganado, el día después veremos sonrisas mal disimuladas.

noviembre 06, 2013

El observatorio judicial


Desde las altas esferas de gobierno y de la candidatura de Evelyn, pareciera que a algún experto comunicacional no se le ocurrió nada mejor que lanzar, en plena campaña electoral, la brillante idea de crear un observatorio judicial. Como para darle respiración artificial a una candidatura presidencial agonizante y mal parida.

Con esta iniciativa, la derecha busca recuperar el control de la agenda pública y contrarrestar el fracaso en materia de seguridad ciudadana. La derecha ha caído en su propia trampa. A todos nos persiguen esos carteles que para la anterior contienda electoral presidencial circulaban por todo el país, donde nuestro actual presidente anunciaba que con su llegada, la delincuencia sería barrida. El slogan no pudo ser más puntudo al afirmar que con él se acabaría la fiesta de la delincuencia. Además afirmaban que le pondrían fin a la puerta giratoria.

Por desgracia, hoy, a cuatro años del slogan, la fiesta continúa. Por más que se quieran buscar, las políticas en esta materia han sido de fracaso total. Y el gobierno, en coordinación con su abanderada presidencial, cuya sonrisa se visualiza cada vez más amarga, en vez de hacer un mea culpa, de reconocer errores, de sembrar expectativas imposibles de cumplir, no haya nada mejor que echarle la culpa al empedrado.

Ahora la abanderada de la derecha, Evelyn, ha descubierto que la fiesta de los delincuentes continúa gracias a los jueces, a sus fallos, y no al gobierno. Sin embargo, años atrás la responsabilidad se la achacaban al gobierno. ¿En qué quedamos?

La propuesta de crear un observatorio judicial suena interesante y difícilmente podríamos oponernos a una iniciativa si ella apuntara a transparentar los fallos, los votos, sus fundamentos por parte de los jueces. Sin embargo, en el ambiente flota la duda si el objetivo no es otro que el de intimidar, influir en el actuar de los jueces, violando su autonomía. Como en tiempos dictatoriales, ahora en vez de un seguimiento a los extremistas, marxistas y humanoides, ahora se trataría de hacer un seguimiento a los jueces.

Por lo demás, la información que este “observatorio” manejaría ya está disponible, ya es pública, y cualquier ciudadano que sepa leer y escribir puede acceder a ella. Quizá habría que facilitar el acceso a esta información, pero para ello no es necesario crear un observatorio. En otros países existen observatorios como el que se pretende crear, pero con un objetivo distinto al pregonado por el gobierno, que no es otro que el de fiscalizar a los jueces, esto es, “monitorear” su comportamiento, y por lo general son organismos no gubernamentales, para evitar la mano mora gubernamental y se atente contra la autonomía de los jueces.

En síntesis, me da la sensación que se trata de una volada, un fuego artificial, para emborracharnos la perdiz, conducente a ocultar el fracaso de una política de gobierno que apunta a meter a la cárcel a medio Chile y dejar sueltos a los que sí deben secarse en la cárcel, los abusadores de cuello y corbata.


Toda política de seguridad ciudadana está condenada al fracaso si no apunta hacia las causas más profundas de la delincuencia: la pobreza, la pérdida de valores, la desigualdad.