junio 17, 2021

Las elecciones presidenciales peruanas

Photo by Fábio Hanashiro on Unsplash

Finalizado el conteo de los votos, a casi dos semanas de la votación ya se sabe que ganó Pedro Castillo, un profesor rural de la sierra peruana. Su slogan fue “nunca más pobres en un país rico”. No obstante que ya ha ganado la elección, aún no ha podido ser proclamado oficialmente porque la candidatura perdedora está impugnando los resultados, solicitando la revisión del escrutinio.

La demanda porque cada uno pueda expresarse libremente, porque el resultado del escrutinio en cada una de las mesas sea fiel reflejo de la voluntad de los electores, es un derecho que debe ejercerse y apunta a fortalecer la democracia. Distinto es que se busquen mil y un artilugios para evitar que la voluntad electoral expresada en las urnas sea reconocida. Se está estirando en demasía la cuerda.

Keiko y las fuerzas políticas que la respaldan parecen estar jugando en esta última dirección apostando a una ruptura democrática antes que asumir la derrota electoral. Todas las acusaciones de fraude por parte de Keiko no han sido respaldadas por evidencia alguna, al más puro estilo de Trump. Los observadores internacionales destacados en el proceso electoral han confirmado que las elecciones se desarrollaron con toda normalidad, sin mayores anomalías dignas de considerar que pudieran afectar el resultado final.

Lo que están haciendo los fujimoristas me hace recordar el asesinato del General Schneider en 1970. Ahora, tal como entonces, sale a luz el talante antidemocrático de quienes se resisten a reconocer los resultados de un limpio proceso electoral. Juegan con fuego confiando en que los poderes fácticos o una intervención armada den vuelta el escenario.

Se está adportas de un intento golpista para desconocer el veredicto de las urnas. La mesa está servida dada la frágil situación en que se encuentra Perú. Más allá de la pandemia, que la afecta muy crudamente, la realidad política está marcada por una débil institucionalidad y una  elevada fragmentación de partidos políticos, por sucesivos presidentes que han ido cayendo cual piezas de dominó como consecuencia de una corrupción rampante que se extiende a distintos ámbitos, incluido el militar.

A lo expuesto debemos agregar lo que dicen los resultados. En la primera vuelta, ambos contrincantes, obtuvieron menos del 20% de los sufragios, representando ambos candidatos visiones diametralmente opuestas de la sociedad, ya sea en términos de diagnóstico como de propuestas. Además, revelan que si bien uno fue el vencedor, en la práctica hubo un empate, donde cualquier de los dos podía haber ganado. A ello se agrega que primó más la lógica antifujimorismo y anticomunismo que la lógica a favor de algo. por último, el mundo rural e indígena se inclinó radicalmente a favor de Castillo, en tanto que el mundo urbano y profesional lo hizo a favor de Keiko.

En estas condiciones, no es de extrañar que la democracia en Perú, así como en muchos otros países, esté en uno de sus peores momentos, muy debilitada.

Visto así, como una luz en medio de las tinieblas, sorprende que habiendo transcurrido más de una semana desde que se conocen los resultados, no se hayan producido desmanes ni incidentes mayores a pesar de la tensión reinante. El miedo que afecta a las élites peruanas, las ha hecho entrar en pánico ante la inminente llegada a la presidencia por parte de Castillo. 

Castillo no es santo de mi devoción ni mucho menos, pero en democracia los resultados se acatan. Nada aconseja seguir posponiendo la oficialización de los resultados alcanzados en un proceso electoral inobjetable.

junio 15, 2021

El valor de la confianza

Photo by Sara Kauten on Unsplash

Francisco ya llevaba 10 años arrendando el departamento en que vivía en Arica, cuando su dueña que se había ido a Venezuela, decidió venderlo. Estamos hablando de los años 70 y 80. La decisión estuvo impulsada por el interés de la dueña en comprar una casa para su madre. Francisco, quien había llegado en la segunda mitad del 74 para trabajar en la Universidad del Norte, sede Arica,  no tenía por dónde comprarlo. Con una familia compuesta por su señora y dos hijos pequeños, su sueldo apenas le permitía llegar a fines de cada mes, viviendo modestamente, sin endeudarse, no existían las tarjetas de plástico, ni cajeros automáticos. Eran tiempos bravos. Todo coincidió con que Francisco fue conminado a seguir estudios de posgrado en el exterior para encarar los nuevos desafíos que se estaban exigiendo a las universidades.

Francisco y su familia no querían dejar el departamento y no sabía qué hacer ya que no estaba dispuesto a pedir un crédito hipotecario bancario por los altos intereses involucrados. Es así como, a partir de un pequeño ahorro que había logrado acumular, del orden de 400 UF (unidades de fomento), decidió hacer una osada oferta a la dueña. Oferta basada en un pie de 400 UF y un pago mensual de 120 cuotas de 7 UF cada una.  La cifra de 7 UF era equivalente a lo que estaba pagando mensualmente Francisco de arriendo dado que su sueldo no le permitía pagar más. El total de cuotas se calculó en base a una tasa de interés anual del 10% del valor de venta del departamento fijado por la dueña.

Fue una oferta que Francisco había hecho pensando que sería rechazada, pero para su sorpresa fue aceptada. La aceptación se explicó por dos motivos. Uno, a la dueña le permitía tener el pie para comprar la casa que quería para su madre, y con el valor de la cuota mensual pagar el dividendo correspondiente al contratar un crédito hipotecario por 10 años. Y dos, por la confianza que Francisco se había ganado con el pago religioso del canon mensual del arriendo por 10 años. Fue lo que se podría llamar un círculo virtuoso generado por la confianza.

Se trata de una historia real, que cuando la cuento, cuesta creerla, porque representa todo un acto de fe que no se encuentra en las negociaciones financieras, y que explica la razón de ser de los créditos hipotecarios: la desconfianza, la que tiene un costo no menor.

Se trata de un juego de win-win, difícil de encontrar en los tiempos que corren, y que me permito recordar en homenaje a esa mujer que se atrevió a confiar y que la retrata de cuerpo entero. Por esas cosas de la vida, Francisco se ha enterado recientemente que esta mujer, de nombre Rosa, ha viajado a la eternidad, ya no está entre nosotros.   

La desconfianza, tensiona, complica la existencia; la confianza libera, simplifica, hace más agradable la vida. Claro, hay que saber confiar, en quien confiar, ganarse la confianza. Pero viviendo con la frente en alto, mirándose a los ojos, no debiera ser problema.

junio 13, 2021

Los nuevos gobernadores

Photo by Joakim Honkasalo on Unsplash

Acaba de desarrollarse la segunda vuelta para la elección de gobernadores en 13 de las 16 regiones del país. Los resultados hay que mirarlos con pinzas, sin mayor entusiasmo, porque la abstención fue altísima, del orden del 80%, lo que debe invitar a la reflexión. Si bien, la pandemia explica gran parte de ella, no lo explica todo porque para la primera vuelta, junto con la elección de convencionales, alcaldes y concejales la abstención fue del orden del 60%. Pero esto es tema para otra columna.

En la primera vuelta fueron electos 3 gobernadores, de las regiones de Valparaíso, Aysén y Magallanes. Uno del Frente Amplio (FA) y dos de la Unidad Constituyente (UC). En esta segunda vuelta, fueron electos 8 de la UC, 2 del FA, 2 Independientes ligados a la oposición, y uno de ChileVamos.  En concreto, solo una región está en manos de ChileVamos, La Araucanía; el resto del país estará bajo gobernadores opositores.

Para la derecha, representada por ChileVamos, se trata de un retroceso de proporciones, una catástrofe en las postrimerías de su gobierno, y con las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias encima. Para la izquierda, representada por el FA, estos resultados no pueden ser más satisfactorios, y la votación alcanzada por Karina Oliva, no hace sino confirmar su consolidación. Para la centroizquierda, simbolizada en la UC, los resultados son de dulce y grasa. Si bien logró hacerse de la gobernación en 10 de las 16 regiones, el escenario que tiene por delante es altamente complejo y por lo mismo haría bien en no sacar cuentas alegres. La UC ha perdido, o está perdiendo, la confianza del mundo popular y no será fácil recuperarla.

En términos objetivos, es indesmentible un viraje en las preferencias ciudadanas desde la centroizquierda hacia la izquierda. Esta última está canalizando y expresando un descontento sin medias tintas hacia el modelo neoliberal. Modelo implementado bajo la dictadura y consolidado en los últimos 30 años  con la aquiescencia de una centroizquierda a la que se le reprocha haber adherido a una política en la medida de lo posible. Prueba irrefutable de lo expresado es el ajustado triunfo alcanzado por Claudio Orrego (UC) sobre Karina Oliva (FA) en la gobernación por la región metropolitana. Karina arrasó en las comunas más pobres, de menores ingresos, y obtuvo resultados nada despreciables en comunas de ingresos medios. El triunfo de Claudio fue alcanzado gracias al abrumador apoyo de la derecha en las comunas del “otro Chile” –Vitacura, Las Condes, Providencia-. De otro modo, el triunfo habría sido de Karina, con lo que se habría dado un batacazo.

La derecha está moribunda, pero no muerta. Se mantiene incólume en las tres comunas de mayores ingresos per cápita. Le ha penado la pandemia y las erráticas decisiones adoptadas para enfrentarla,  pero sobretodo le está pasando la cuenta el descontento generado por una sensación de progreso basado en un endeudamiento fácil y en trabajos precarios y mal pagados. Características que indefectiblemente son asociadas a un modelo de sociedad neoliberal impuesto en su tiempo por la derecha, en su propio beneficio, de la mano de la dictadura, y consolidado después durante la transición democrática por la vía de limar sus aristas más ásperas. Por lo mismo, a la centroizquierda (Concertación primero, y Nueva Mayoría después) que ha gobernado este país en estas décadas, también se le está pasando la cuenta.

El próximo mes vienen las primarias presidenciales por la izquierda y la derecha. Tal como están las cosas, todo indica que la atención y la emoción, estará centrada en quien será el candidato presidencial por la izquierda. La centroizquierda estará tomando palco, no sin preocupación.  

Lo que viene es difícil de predecir, y por lo mismo, desafiante porque dependerá de las lecciones que sean capaces de extraer, tanto la derecha, como la izquierda y la centroizquierda, de los resultados de las elecciones para todo lo que viene: convención constituyente, elecciones presidenciales y parlamentarias.

junio 10, 2021

Chile en las cuerdas

Photo by Jack Monach on Unsplash

Se terminó una nueva fase dentro de las eliminatorias con miras a la participación de Chile en el campeonato mundial de futbol que tendrá lugar en Qatar el próximo año. Una fase en la que se aspiraba obtener 4 puntos, dándose por seguro que se tendrían al menos 3 puntos, y que terminó con 2 puntos. En consecuencia, no hay por donde perderse. Nos fue mal. Tal cual. Esa es la verdad a la milanesa.

Partimos bien, tanto porque se obtuvo un empate ante Argentina siendo visita, como porque se jugó bien, con oficio, con personalidad. Fue el primer partido oficial con Martín Lasarte como entrenador nacional, un entrenador conocedor del futbol chileno que llegó en un momento crítico. Se dejó ir sin pena ni gloria a un entrenador como el colombiano Rueda, cuando el juego desplegado por Chile dejaba que desear, los resultados no daban.

Como siempre, los resultados mandan, más todavía cuando coincidió con un cambio en la directiva del futbol profesional chileno. Y los nuevos dirigentes no veían con buenos ojos a Rueda. En la búsqueda de entrenador, estando aún Rueda en la banca, salían nombres como quien saca conejos del sombrero. Se fueron cayendo uno a uno hasta que se dio con Lasarte.  

Como ocurre en general, se desecha un proceso y se da inicio a otro. No hay paciencia. La primera incursión oficial de Lasarte no pudo ser más exitosa. Sacar un empate en Argentina no es broma, menos con un Messi en la plenitud de sus condiciones, y un Chile sin el rey Arturo. Chile se plantó de igual a igual, sin complejos, sin arrugarse, y remontando un marcador adverso. Un empate con sabor a triunfo. De los 4 puntos que se aspiraba ya se había conseguido el que se presumía más difícil, con Argentina.

Ahora quedaba lo que se pensaba que sería pan comido. Ganar como local a Bolivia, un equipo inferior por donde se le mire, ya sea por historia, tradición y plantel. Solo había que confirmar el juego desplegado en Argentina y hacer pesar el mayor peso futbolístico chileno. Y no aflojar, no confiarse. Todo eso se sabía. Había que jugar con los dientes apretados, asegurar la victoria, una victoria abultada, contundente, categórica, sin dobles lecturas.

El partido empezó con todo, un Chile haciendo pesar su condición de favorito. Los primeros minutos fueron testigos de ello. Tiros fulminantes en el palo, goles cantados en que era más fácil tirarla adentro que afuera. Pero poco a poco empezamos a caer en la intrascendencia. Los minutos corrían sin que pasara nada. No se veía por dónde podía saltar la liebre. El dominio era abrumador, muchos tiros de esquina a favor de Chile, pero sin concreción en goles. Hasta que saltó la liebre Pulgar con un cabezazo para anotar el uno a cero. Al fin! Ahora el gasto tendría que hacerlo Bolivia, abrir su cerrojo, y por allí horadar la férrea defensa para asegurar el triunfo.

Y ocurrió lo que no debía ocurrir. Un disparo del goleador boliviano, sin mayor trascendencia, que es interceptado fortuitamente por Maripan en el área. Si bien el árbitro había dejado seguir la jugada, desde las cabinas del VAR lo persuadieron para la revisión del video. Y pasó lo que ya todos sabemos. Se sancionó penal, y su conversión decretó el empate, que no se supo romper, no obstante los cambios de última hora efectuados con miras a dar más agresividad al ataque. Los centros a la olla fueron neutralizados una y otra vez por los defensas bolivianos. Al final se concretó el inesperado empate que nos tiene en ascuas, a medio morir saltando, adportas de quedar fuera del mundial.

Como diría un comentarista deportivo, son cosas del futbol. Agregaría que lo ocurrido en esta fecha eliminatoria confirma que no hay nada escrito de antemano. Que es parte de la gracia futbolística, la incertidumbre del resultado, de su capacidad para derribar todo pronóstico, de dejar caer favoritismos, de que no hay que dar por ganada ninguna partida sin jugarla.

Ahora la clasificación se nos pone cuesta arriba, pero ello no debe hacernos caer en un pesimismo deprimente. Muy por el contrario, debemos sacar las lecciones del caso, para retomar el hilo. No somos ni mejores ni peores que antes, somos los mismos. Las caídas no deben ser en vano. Son necesarias para levantarnos. Así que arriba el ánimo. Hay que pelearla hasta el final.

junio 09, 2021

Llueve en Alto Pullay

Atardecer en Alto Pullay

Seguimos en Alto Pullay. Mañana se cumple una semana y lo más probable que nos regresemos a Talca. Hoy llueve intensa, copiosa y persistentemente. Una lluvia fina sin parar. El cielo cubierto, nosotros sentados en el living mirando hacia la costa, el mar que ahora no se ve. 

Estamos Cielo, un primo de ella, la tía dueña de la cabaña donde estamos, una amiga de esta última, y yo. A metros está la casa de quien festejamos los 93 años, quien tiene un muy particular historial. Es uno de los hermanos de la madre de Cielo, quien falleció hace 7 años. Este hombre, llamado Germán, ha tenido una vida azarosa. Fue funcionario del Banco del Estado, tuvo 5 hijos y una hija. Dirigente sindical, demócratacristiano de toda la vida, perseguido en tiempos de la Unidad Popular (UP) y de la dictadura del innombrable, viéndose forzado a jubilar. Vivía en Curicó. Jubilado se vino a vivir a Pullay lejos del mundanal ruido a vivir la paz campestre. 

En esta zona, que está entre Curanipe y Buchupureo, vivieron sus padres, y en Buchupureo nació la madre de Cielo. Se puede decir que es una zona de la familia, en la que se sienten a sus anchas. Germán se vino a vivir solo, Hace poco murió quien fuera su esposa. Los hijos vienen a verlo periódicamente. Para su cumpleaños estuvieron dos de sus hijos y dos sobrinos. 

Nosotros estamos en el living bordando, aunque yo ahora me senté en el comedor a escribir estas líneas. En la mañana estuve bordando y leyendo mientras afuera llovía y llovía, dale que dale. Ya terminé de leer un libro sobre la China Zorrilla, muy querida actriz uruguaya, que obsequiaron a Cielo en uno de sus viajes a Uruguay. Ahora empecé otro que me regalaron sobre un tema que no me seduce mayormente: el asesinato de Manuel Rodriguez. Un libro que da cuenta de la rivalidad entre o´higginianos y carreristas en tiempos de independencia, la que parece seguir pendiente, porque de independientes tenemos poco. Pero ya me queda poco para terminar de leerlo. 

Ayer por la noche vimos una película que el primo de Cielo tenía, titulada Los dos papas, que trata sobre la transición entre ambos papas, Francisco, el actual argentino, y el anterior, Benedicto XVI, el alemán y la relación entre ambos. Una buena película, pero que siento que no aborda el siniestro rol que juega la curia romana.

Escribir estas líneas no ha sido fácil porque las comunicaciones acá son un desastre. Las ondas no llegan. Es el precio de estar lejos del mundanal ruido. Para escribirlas debo hacerlo fuera de línea (off-line) porque no tengo conexión con internet. Ocasionalmente logro pescar wifi en el celular, por lo que al terminar estas líneas el archivo debo traspasarlo a mi celular y desde allí enviarlo vía wsp cuando haya wifi. Todo esto es un tanto irregular, o raro, porque hay momentos en que van y vienen wsp, así como otros en que no pasa nada.

Es la vida en Alto Pullay donde se respira aire puro, purito y se escucha el trinar de los pájaros que mi sordera no alcanza a percibir, pero que mis ojos sí perciben. Ahora me voy a podar un cerco vivo. Saludos!

Cosas del futbol

Photo by Alex Azabache on Unsplash

Después del empate con Argentina como visita, una sensación de alivio recorrió el país. Se jugó bien, de igual a igual, se remontó una desventaja. Se recuperó la confianza en el plantel donde el peso de la generación dorada sigue en pie.

Ese era el partido difícil en esta ronda, dado que el que seguía era ante Bolivia como local, partido que se daba por ganado, dada la historia, la tradición y el peso de los jugadores. Se sabe que ya no hay partidos fáciles, que las diferencias futbolísticas entre los países latinoamericanos se han estrechado. Así y todo, estas diferencias persisten. Ya no hay pan comido, pero así y todo, estadísticamente, la historia sigue pesando, pero en ningún caso es definitoria. El partido con Bolivia fue un claro ejemplo de ello.

Chile dominó sin contrapeso en términos futbolísticos, de minutos de juego con la pelota. Los primeros minutos fueron de miedo con ataques demoledores, que la diosa fortuna no quiso se concretaran en goles. Con el pasar de los minutos la intrascendencia empezó a campear. Empezó a parecer una pichanga de barrio, con lindas jugadas, muchos tiros de esquina, poco finos en los disparos finales. En concreto, faltos de gol.

Se farreó una oportunidad de zafar, de avanzar. Todo ha vuelto a fojas cero, a ponerse cuesta arriba. Se sabía que no había que confiarse, pero así y todo, se confió en que se ganaba. Los partidos hay que jugarlos para ganarlos, no se pueden ganar sin jugarlos. Es de Perogrullo. Que esto sirva, una vez más, para darnos cuenta que como en todas las cosas de la vida, la historia pesa, pero no es definitoria.

Son cosas del futbol pero extrapolables a otros ámbitos de la vida, como la política. Los partidos hay que jugarlos. Siempre habrá favoritos, pero ello no garantiza victoria alguna. Así como no hay que cantar victoria antes de tiempo, tampoco hay que entrar en un estado depresivo. Las caídas son para levantarse. Las derrotas enseñan y dicen mucho más que los triunfos. Así que arriba el ánimo.

junio 05, 2021

El drama de Perú

Photo by Barbara Zandoval on Unsplash

En el día de hoy, bajo un ambiente polarizado tiene lugar la segunda vuelta presidencial peruana. Dada la dispersión de las distintas fuerzas políticas, las dos primeras mayorías no alcanzaron a tener siquiera el 40% del total de votos. Pero el drama de Perú reside en que para esta segunda vuelta llegan dos candidatos que representan los dos extremos del arco político en que se mueve la política peruana.

Es interesante interrogarse porqué se llegó a esto. Para ello tenemos algunas pistas. Desde hace tiempo que la política peruana se encuentra corrompida a punto tal que sus últimos presidentes han debido ser sustituidos: un expresidente se suicidó al verse acorralado judicialmente, otro expresidente se encuentra con orden de detención fugado, y para rematarla, el padre de Keiko, quien pasó a la segunda vuelta, también expresidente, se encuentra en prisión.

La contienda tiene lugar en Perú, un país con inmensos recursos naturales y una rica historia. Como afirma el contendiente de Keiko en esta segunda vuelta, un país rico con gente pobre. El Perú rural, de la sierra, que mayoritariamente respalda a Castillo, y un Perú de la capital, urbano, que tiene marcada preferencia por Keiko. Un país donde la sombra de Fujimori sigue presente contra viento y marea. Un país que ha sido destruido por unos y otros, cuyos progresos se han concentrado en minorías, excluyendo a las mayorías. Un país donde la informalidad campea sin mostrar signos de amainar, sino que todo lo contrario.

Los contendientes se han dado con todo, donde Keiko busca consolidar el modelo neoliberal para sacar al país adelante, y Castillo busca reemplazarlo por uno bajo un modelo donde el Estado asume el protagonismo. Tras Keiko están los gurúes del neoliberalismo que buscan reducir el rol del Estado al de guardián del orden público y de protección del derecho de propiedad, en tanto que tras Castillo están los marxistas que postulan un Estado protagónico en la propiedad y provisión de bienes públicos como la educación y la salud. No hay medias tintas entre ambos. No hay comunicación posible, todo se ve en blanco y negro, no hay grises. Ese es el drama de Perú, aparte de la pobreza de su gente y la pandemia que la tiene en la cúspide mundial de muertos por covid19 per cápita.  

Ninguna de las dos recetas me convence para nada. Cualquiera que sea el resultado final, no avizoro un futuro que permita sacar adelante los grandes desafíos que tiene pendiente Perú. Cuando no hay espacio para la moderación, para el sentido común, para la conversación, me resulta imposible pensar que hay futuro. Espero equivocarme. 

junio 04, 2021

Un empate con buen sabor

https://redgol.cl/seleccionchilena

En el marco de las eliminatorias rumbo a Qatar, el empate alcanzado por Chile en su encuentro con Argentina, tiene sabor a triunfo. Las razones son varias.  Una, Chile venía de tumbo en tumbo y al paso que íbamos no veíamos por dónde clasificar. Estábamos jugando a nada, rompiendo la buena racha que llevábamos de la mano de una generación dorada.

Dos, un cambio de entrenador que no fue fácil. Recordemos que no fue fácil relevar a Rueda y encontrar un nuevo entrenador. Muchos nombres circularon para reemplazarlo. Muchos de ellos voladores de luces. Finalmente tomó asiento el entrenador actual, Lasarte, uruguayo conocedor del futbol chileno, de trato afable.

Tres, se jugaba de visita ante un rival de fuste con Messi a la cabeza. Claro que ahora con estadio vacío gracias a covid19, jugar de visita no es tan desventajoso como hacerlo a estadio lleno.

Cuatro, se remontó una desventaja basado en un penal muy discutible, lo que da cuenta de un temple que se agradece y que permite recuperar una confianza que se estaba perdiendo.

Cinco, se empató jugando bien con una mezcla de jugadores experimentados y otros que están haciendo sus primeros aprontes con la camiseta nacional.

Seis, no estuvo el rey Arturo, pero en su reemplazo se puso la corona el arquero Bravo, con una actuación descollante. La tapada del tiro libre de Messi es de antología. Voló de palo a palo para desviar una pelota envenenada al más puro estilo de Messi. La seguridad que da Bravo bajo los tres palos es impagable.

Lo expuesto permite mirar con optimismo lo que viene, y se espera que este repunte de la selección se confirme y consolide en el próximo encuentro con Bolivia en nuestro país. Está todo dado para ganar, sí o sí, y de esta manera recuperar el terreno perdido en la primera fase de estas eliminatorias.

junio 02, 2021

Hacia modelos de negocios digitales

Photo by Alexandre Debiève on Unsplash

Muchas son las circunstancias por las cuales estamos transformando nuestra manera de vivir, así como  de emprender y hacer negocios. Desde las últimas décadas del siglo pasado, la revolución en las tecnologías de comunicación e información (TICs) es la que ha estado tras el desarrollo de determinados sectores en desmedro de otros, y automatizando procesos productivos. Todo ello ha impactado la productividad, la eficiencia y eficacia con que desempeñamos nuestros puestos de trabajo, modificándolos sustantivamente. Modificación que ha venido de la mano de la profesionalización, que ha redundado en una reducción del trabajo físico y un fuerte aumento del trabajo intelectual.

Como consecuencia de lo expuesto, junto con la seguridad y confiabilidad que  estaban ganando las plataformas informáticas, lentamente ha ido adquiriendo protagonismo el comercio electrónico, las transacciones digitales.

Hoy estos cambios están siendo conducidos y apremiados por covid19. La pandemia, que ha forzado a reducir el contacto físico, produciendo un distanciamiento social, está acelerando este proceso de digitalización del mundo de los negocios. Este ´proceso, al viabilizar el desarrollo de actividades en forma virtual, no presencial, ha evitado el colapso económico que toda pandemia conllevó en el pasado. Con todo, el mundo sigue andando, el quehacer económico no se ha paralizado.

Lo que estamos observando es un forzoso y colosal proceso de adaptación, tanto por parte de personas como de empresas. Preciso es reconocer que todo esto que estamos viviendo es gracias a las TICs que, entre otras cosas, están haciendo posible el trabajo en casa –in house-, al igual que las compras vía internet –on line-.

La virtualización de las más diversas actividades que ya estaban en marcha, con carácter voluntario, no obligatorio, de un día para otro se ha convertido en una necesidad de sobrevivencia tanto para las personas, en su calidad de trabajadores y consumidores, como para las empresas. El mejor ejemplo lo estamos viviendo en el plano educativo, donde de la noche a la mañana, aquellos establecimientos educacionales cuyo quehacer era esencialmente presencial, han tenido que virtualizarse. Si bien la presencialidad seguirá presente en numerosos sectores, la virtualización llegó para quedarse y asumir un rol protagónico. De igual modo, su incidencia en los procesos de compraventa crecerá fuertemente al igual que en los trámites públicos de todo orden.    

En este mundo cada vez más digitalizado, los desafíos que tenemos como trabajadores y/o consumidores, fuerzan a reinventarnos una y otra vez, así como a estar en disposición de aprender toda la vida con ánimo colaborativo. Con mayor razón en el caso de las empresas cuyos modelos de negocios convencionales, basados en la presencialidad, están siendo jaqueados, puestos a prueba. El dilema no es menor: sobrevivir rentabilizando las empresas en la era digital, o perecer. Esta es la realidad en la que se encuentran actualmente las organizaciones, las cuales se ven en la necesidad de saber más acerca de sus clientes, respecto de sus gustos, sus preferencias. A ello debe agregarse la necesidad de que las empresas pasen de un diseño del negocio basado en la cadena de valor a un enfoque sistémico, integrador, no compartimentado.

Hoy las empresas están en condiciones de tener mayores conocimientos respecto de sus clientes a través de su historial de compras o de atenciones gracias a la capacidad de las TICs para el análisis de grandes volúmenes de datos (minería de datos) y el desarrollo de la inteligencia artificial. En nuestra vida diaria observamos que no pocas empresas “conocen” nuestros gustos, enviándonos ofertas de bienes/servicios relacionados con aquellos que ya compramos y/o por los cuales mostramos interés. Es lo que está ocurriendo con los bancos y empresas de telecomunicaciones y del retail. Si no tenemos este acabado conocimiento del comportamiento de los clientes, deberemos vender a través de terceros que sí conocen a los clientes, con lo que se pierde poder de venta, lo que deberá compensarse con alguna capacidad innovadora o de producción a bajo costo.

Lo que viene es desafiante, y por lo mismo, apasionante, pero al mismo tiempo, crecientemente incierto, afectando los niveles de seguridad que aspiramos y que debemos compensar de alguna manera. De allí que a medida que haya más automatización, más digitalización, más precarización laboral, sea comprensible la necesidad de asegurarnos un piso mínimo en temas cruciales, como el de la renta básica universal, la educación, la salud y las pensiones.

mayo 25, 2021

La politiquería cuesta cara


Las recientes elecciones parecieran dar cuenta del ocaso de la política. Quizás lo que estamos observando sería más bien el ocaso de la política partidista, la de los enjuagues políticos, la de los dimes y diretes, la de los acuerdos bajo cuerda, la de los cambulloneos, del clientelismo, de una forma de hacer política. Sin embargo, los resultados parecen decirnos también algo más. Una suerte de hastío, de cansancio, de agotamiento con la política propiamente tal por su incapacidad para resolver los problemas que afectan a la sociedad, a un modelo de sociedad, a un modelo de convivencia.

Reconozcamos que no se trata de un fenómeno solo local, regional o nacional. La política partidista está en crisis a nivel mundial, trasciende nuestras fronteras. La lucha despiadada por el poder, por la conservación del poder mientras los problemas no se resuelven, se prolongan y agravan, no hacen sino desquiciar, acumular rabia, desencanto, resquemores que con el tiempo se agravan. Haciendo un símil con los fenómenos telúricos, hay placas subterráneas que se mueven y chocan, energía que busca liberarse, que busca su cauce, sin encontrarlo.

Electoralmente esto se viene expresando desde hace tiempo vía enjambres sísmicos, movimientos de baja intensidad que por momentos se expresan con mayor intensidad. En Chile esto lo estamos viendo desde el inicio del presente siglo, expresados en la revolución pingüina en el 2006, luego en la rebelión del 2011 y que encontró su broche de oro el 2019 con la explosión social. Esta última solo amainó gracias al acuerdo político alcanzado para cambiar las reglas de juego bajo las cuales nos movemos –la constitución política del Estado-, y la pandemia. Sin duda que la pandemia ha contribuido no poco a bajar los decibeles de la energía acumulada tras un descontento que nos atraviesa, pero la energía está ahí, buscando su cauce.

Cabría preguntarse de qué energía estamos hablando. Mal que mal desde los 90 el país crece, que si bien ha perdido fuelle, la ha cambiado la cara al país. Debe reconocerse que este país no es el mismo de 30 años atrás, la pobreza dura ha disminuido fuertemente. Lamentablemente se ha salido de esta pobreza a punta de endeudamiento, de empleos precarios y mal pagados. Por lo mismo viven al borde de la cornisa. Han salido de la pobreza con alto riesgo de que en cualquier minuto, ante cualquier crisis como aquella en la que nos encontramos –la sanitaria- vuelvan a la pobreza. Lo estamos viendo en estos días. Este es el gran conflicto que no se ha abordado de frente y que "los ganadores" han soslayado.

mayo 20, 2021

Un culebrón bochornoso

Photo by Michal Matlon on Unsplash

A pocos días de la megaelección las consecuencias no se hicieron esperar. Mal que mal, conocidos los resultados había que abocarse al tema presidencial dado que el plazo para las primarias legales estaba encima. No había tiempo que perder.

Las coaliciones que dominaron la escena política nacional en las últimas tres décadas salieron muy malheridas. El gobierno y la coalición gobernante, ChileVamos, confiaba en que rescatarían con creces el tercio requerido en la convención constituyente para tener capacidad de veto, y con ello, imponer las condiciones para evitar el desmantelamiento del modelo de sociedad gestado en tiempos del innombrable y consolidado a lo largo de la transición. Con 37 convencionales no alcanzaron siquiera a tener el 25% del total de constituyentes. Apabullantes fueron también los resultados en materia de gobernadores, alcaldías y concejalías, los que a su vez facilitaron la bajada de Matthei en la puja presidencial. Con todo, a pesar de este adverso escenario, que afectó por igual a todos los partidos de ChileVamos, no perdieron la compostura y siguieron adelante con la primaria donde participarán con cuatro candidatos en carrera para llegar a las elecciones presidenciales con un único candidato representativo del sector. Se asume que por fuera correrá José Antonio Kast, representativo de la derecha dura.

En la oposición los representantes de lo que fue la Concertación, agrupados en la lista del apruebo, consiguieron tan solo 25 escaños, quedando por debajo de la lista apruebo dignidad, conformada por el Frente Amplio (FA) y el partido comunista (PC), que logró 28 escaños. Esto nos está diciendo que la exConcertación está siendo incapaz de interpretar los requerimientos ciudadanos, los que estarían siendo captados por el FA y el PC. Pero ojo, que de atrás está entrando una lista, la lista del Pueblo, desconocida por muchos, conformada por personas sin filiación partidaria, que de un paraguazo obtuvo 26 escaños, sobrepasando a los partidos de trayectoria como la DC, el PPD, PS y el PR.

Esta nueva realidad opositora, baja de la centroizquierda y alza de la izquierda dura, y de quienes no tienen filiación partidaria, sin mencionar siquiera los cambios de en la correlación de fuerzas al interior de las respectivas coaliciones, son las que explican la zamba canuta que se armó a la hora de la inscripción para las primarias opositoras.

Hasta las elecciones mismas, no obstante todas las tratativas por tener una única primaria opositora, todo indicaba que la oposición tendría dos primarias. Sin embargo, los resultados que arrojó la elección lo alteraron todo dada la nueva realidad política que se visualizaba. Alteraciones que se manifestaron en vetos y condiciones que no se condicen con el discurso de unidad que se pregonaba; con políticas de alianzas fraguadas en las últimas tres décadas puestas en jaque; con bajas a última hora de precandidaturas presidenciales; y con la afectación de confianzas construidas con filigrana desde los tiempos del innombrable. Resultante final: habrá una sola primaria opositora con la participación de tan solo dos candidatos, uno representativo del FA y el otro del PC. Las restantes fuerzas opositoras evaluarán si van directamente a primera vuelta mediante alguna fórmula adhoc. Todo un culebrón bochornoso cuyo final está por escribirse.

Lo ocurrido no hace sino confirmar el desprestigio de una clase política que no ha sabido estar a la altura de los tiempos, y que por lo mismo está siendo barrida con camas y petacas. De hecho, del total de constituyentes, fueron elegidos más de 100 independientes, lo que significa que de cada tres constituyentes, dos no tienen afiliación partidaria. Desgraciadamente la mayoría de los partidos han dejado de ser escuelas de formación ciudadana, de probidad, y por lo mismo tienen la obligación de repensarse, dejar de ser meras máquinas de poder a toda costa y recuperar su razón de ser dentro de una democracia.


mayo 17, 2021

La megasorpresa electoral

La megaelección del 15 y 16 de este mes, dado que se trató de la elección de 4 cargos de representación popular, arrojó resultados impensados por las élites, las mentalidades lineales o lógicas, entre los que me incluyo. No así para quienes tienen buen olfato político, quienes están en terreno.

Votó menos gente que para el plebiscito. En las 3 comunas de la capital del reino donde había ganado el rechazo, las que tienen el mayor ingreso per cápita del país, el primer día había votado el 40% de los habilitados para votar, el doble que en el resto del país. Si los pobres no votan, y más encima la derecha iba en una única lista para la elección de convencionales, y la izquierda en múltiples listas, eso me hizo presumir que la derecha lograría su objetivo de disponer con creces el tercio de los convencionales requeridos para bloquear todo cambio sustantivo en la constitución que alterara las bases del modelo de sociedad en el que estamos. 

Sin embargo los resultados pulverizaron esta presunción sorprendiendo gratamente a unos e ingratamente a otros. Todos debiéramos reflexionar en torno a lo que nos dicen los resultados. Habrá tantas interpretaciones como analistas, desde las optimistas a las pesimistas. Se está a pocas horas de conocidos los sorprendentes resultados que parecen dar cuenta de muchas cosas.

Aventuraré algunas hipótesis, entre ellas, que vivíamos en el limbo, en una suerte de mundo de bilz y pap, donde creíamos que todo andaba bien, que los problemas eran solucionables bajo el marco actual –la constitución vigente-, y que tan solo se requerían unos retoques o manitos de gato. Los resultados nos dicen que no, que esto no da para más, que se requiere repensarlo todo.

La gente se cansó, cansancio que venía arrastrándose desde la revolución pingüina del 2006, prosiguió el 2011, que estalló violentamente el 2019, que se expresó pacíficamente en el plebiscito del 2020, y que se confirmó ahora, el 2021 en esta megaelección. En ella se ha comprobado que los partidos políticos no han dado el ancho, no han sido capaces de cumplir su rol representativo de la ciudadanía, que le han dado la espalda. Se enfrascaron en la lucha por el poder olvidando su razón de ser y ahora la ciudadanía les ha pasado la cuenta.

La gente se cansó de ver a los mismos de siempre en carrera, de ver mucho papel mojado, mucho discurso lindo, mucha meritocracia de palabra y poca real, de igualdad de oportunidades inexistentes. Pensábamos que el aguante era infinito, no lo fue a la luz del mazazo electoral experimentado. La gente, el pueblo, quiso un cambio de caras, de generación y nos parece decir que el modelo de sociedad en que estamos asentándonos requiere cirugía mayor. No nos dijo cuál es el modelo de país en el que queremos vivir, pero claramente nos dijo que no le gusta el que estamos construyendo.

La institucionalidad política está crujiendo como lo ilustra la composición que tendrá la convención constituyente. En ella, la lista de la derecha y la ultraderecha tendrán 37 convencionales (24%), la lista de la centroizquierda 25 convencionales (16%), la lista de izquierda 28 convencionales (18%), y las listas de independientes 48 convencionales (31%). A ellos habría que agregar los 17 convencionales provenientes del mundo de los pueblos originarios (11%).

La izquierda tiene razones para cantar victoria: logró superar a la centroizquierda que quedó muy desdibujada, además de la representación de la derecha en la convención a menos del 25%. Pero ojo, la izquierda del Frente Amplio y el PC fue superada por los independientes, que se apoderó de casi un tercio de los escaños convencionales. ¿Quiénes son los independientes? Habrá que ver con lupa y tiempo porque no es llegar y adscribirlos a la izquierda, mal que mal por algo se lanzaron por cuenta propia a las elecciones, fuera de los marcos partidarios. No obstante que ni la derecha ni la centroizquierda lograron lo que querían, unos y otros tienen recursos de sobra para reflexionar sobre lo ocurrido y dar pelea.

Es importante entender que ningún triunfo ni derrota es definitiva. Haciendo un símil con el futbol, este es un partido interminable, que tiene muchos tiempos. Acá terminó uno de estos tiempos, pero ahora viene otro. Nada es definitivo y bien lo sabemos. Se pierde y recupera terreno. Prudencia, humildad, sencillez es lo que necesitamos más que nunca.

Ojalá se entienda que la desigualdad de todo orden que se está viviendo en el país, que afecta la dignidad de las personas, sea asumida en toda su magnitud. Estamos ante una oportunidad preciosa que debemos valorar positivamente más allá de si ganamos o perdimos. Estamos ante la oportunidad de elaborar una constitución en una convención paritaria, con participación de los pueblos originarios, integrada por quienes han sido elegidos mediante el voto popular Su gran desafío será dibujar el país que queremos para nosotros y nuestros hijos.

Ya tendré ocasión de conversar respecto de lo que nos dijeron las elecciones de gobernadores, alcaldes y concejales, las que no nos dicen algo muy distinto. Saludos a todos/as!

mayo 13, 2021

La decisión es nuestra

Photo by Glen Carrie on Unsplash

Este fin de semana tendremos un proceso electoral complejo por varios motivos. Uno,  incluir cuatro elecciones –la de convencionales, gobernadores, alcaldes y concejales-; dos, incluir muchas listas y muchos candidatos; tres, implementarse en dos días y en medio de la pandemia que nos azota; y cuatro,  los resultados no se obtendrán con la celeridad habitual.

Son cuatro elecciones en las que se juegan aspectos muy disímiles. Por un lado, está la de convencionales, quienes serán los responsables de elaborar la nueva carta constitucional, y por lo mismo deberán identificar el país que queremos para las próximas décadas; la de gobernadores, una figura nueva en el escenario político nacional,  que a diferencia del intendente, representante del presidente de la república en la región, deberá expresar los intereses de la región tanto ante las instancias nacionales como comunales; la de los alcaldes, responsables del desarrollo de sus respectivas comunas; y por último, está la elección de los concejales, responsables de canalizar las inquietudes ciudadanas y fiscalizar que los alcaldes enmarquen sus funciones dentro de las atribuciones que tienen.

Como puede verse no será fácil la decisión ciudadana porque, más allá de las preferencias que podamos tener, son cuatro cargos que exigen perfiles claramente diferenciados. Ello se debe a que sus atribuciones apuntan, por un lado al corto o largo plazo, y por otro, a ámbitos comunales, regionales o nacionales.

Es así como los convencionales apuntarán a las grandes alamedas, las grandes reglas de juego, por las cuales habrá que transitar para dirigirnos hacia el país que se quiere. Para ello se requiere una mirada de mediano y largo alcance, de conjunto, antes que de detalle, junto con una concepción táctica y estratégica antes que operativa.

En las gobernaciones se requerirán personalidades capaces de conciliar los intereses regionales con los nacionales y los comunales. Los desafíos que deberán abordar no son menores, por tratarse de un cargo nuevo que busca representar a la ciudadanía regional en contraposición al delegado presidencial, también una figura nueva, pero asimilable a lo que hoy es el intendente. Del gobernador se espera que tenga la personalidad y las debidas dotes de persuasión, de escucha, de conversación con las autoridades nacionales y comunales. Un buen o mal gobernador puede hacer la diferencia respecto del desarrollo regional. Lo visualizo como una suerte de cargo bisagra empoderado con el respaldo de la ciudadanía.

Respecto de las alcaldías y las concejalías no necesito explayarme mayormente por tratarse de cargos en ejercicio, cuyas atribuciones son suficientemente conocidas. De todas formas no está de más señalar que para el cargo de alcalde se requiere el perfil de un ejecutivo, un realizador, un hacedor, a diferencia de un concejal, que es esencialmente un fiscalizador, por tanto con un perfil controlador, crítico, vigilante, capaz de ver bajo el agua, que vela porque se haga lo que se planifica y dice, dentro del marco de la legalidad. En tiempos en que la ética está por los suelos, a este perfil habría que agregarle el de insobornable, esencial para evitar que se desboque el caballo.

Una vez que se tengan los resultados, todos se verán tentados a cantar victoria por una u otra razón. Pocos reconocerán con hidalguía que fueron derrotados. Sería una grata sorpresa si encontráramos responsables de las derrotas.   

No obstante que será difícil votar, dada la maraña de listas, candidatos y elecciones, lo expresado en líneas anteriores da cuenta de que tenemos muchas razones para votar, a pesar de la pandemia. Si bien el voto es voluntario, desde un punto de vista moral, es obligatorio. No tenemos derecho a desentendernos del destino de nuestras comunas, de nuestras regiones, de nuestro país. Pacíficamente, sin violencia, sin odio, reflexiva, crítica y responsablemente expresemos a través del voto nuestra participación en la construcción del país que queremos y en el que vivimos. 

mayo 09, 2021

El dilema de la UDI: Lavín y/o Matthei

 

La coalición de derecha, ChileVamos, ya tiene sus candidatos presidenciales listos para correr en las primarias. RN tiene a Desbordes, Evópoli a Briones, los independientes de derecha a Sichel. A ellos se podría sumar Kast de los republicanos si éstos así lo deciden y la coalición lo acepta. La UDI tiene dos, Lavín y Matthei, y está esperando el resultado de la justa electoral del 15 y 16 de mayo para saber cómo viene la mano. De todas formas, se presume que la UDI irá con uno de los dos, no con los dos.

En la oposición, una bolsa de gatos hasta la fecha, no hay claridad alguna, si bien hay muchos candidatos a la vista, se desconoce si va a haber una, dos o más primarias. También hay candidatos que no se sabe si van a poder reunir la cantidad de firmas que se les exige.

Tal como están las cosas, estamos ante un escenario inédito: que un presidente de una coalición gobernante, ChileVamos, con una altísima tasa de rechazo por parte de la ciudadanía, tenga la posibilidad de que su sucesor sea de la misma coalición. En democracia, lo normal es que un mal gobierno sea reemplazado por una coalición opositora. Es lo que se entiende por alternancia, es la razón de ser de las convocatorias electorales, las que no son sino instancias de evaluación de quienes están a cargo de las más altas responsabilidades públicas.

Este inédito escenario es el que explica el dilema en que se encuentra la UDI. En circunstancias normales todo partido concurre a una primaria con otros partidos con un único candidato.  Esta decisión ha sido postergada a la espera de los resultados que arrojen las elecciones de convencionales, gobernadores, alcaldes y concejales, y en particular en las alcaldías de las comunas de Las Condes y de Providencia. En la comuna de Las Condes habrá que ver cómo le va a la candidata con que la UDI busca suceder a Lavín, y en Providencia habrá que ver cómo le va a la mismísima Matthei.

La UDI tendrá que leer con una buena lupa los resultados electorales, y en tiempo record, porque el Consejo General que habrá de dirimir la situación tendrá lugar una vez conocidos los resultados. La directiva de la UDI y sus parlamentarios han tomado nota de la trascendencia de una decisión que podría llevar por primera vez a alguien de sus filas a tomar las riendas de la nación desde el fin de la dictadura. No quiere ni puede dejar que se le escape esta posibilidad histórica que la disgregada oposición le está regalando: que Chile tenga un presidente UDI.

Lavin es de la tesis que la UDI debe llevar un único candidato a las primarias, que es lo natural. Matthei plantea que vayan los dos, apoyándose en que ambos suman más. Los dos ya tienen harto carrete electoral en el cuerpo, ambos acumulan triunfos y derrotas. Lavín estuvo adportas de ganarle a Lagos en la segunda vuelta del 2000. Matthei dio la cara por la derecha cuando en el 2013 nadie quería darla, ya que se daba por hecho que el triunfo de Bachelet era inevitable. Recordemos que la UDI levantó la candidatura de Gosborne, a quien tuvieron que bajar, levantando a Longueira para impedir el triunfo de Allamand en las primarias del 2013. Apenas triunfó Longueira le vino una “imprevista” depresión, pero el objetivo había sido logrado: impedir que corriera Allamand en la justa presidencial. De la manga levantan a Matthei, quien va al sacrificio sin hacerle el quite a un desafío que se sabía imposible.

Tanto Lavin como Matthei saben que quien sea nominado por el Consejo General de la UDI, o quien gane las primarias, tiene las mayores posibilidades de ser el próximo presidente(a). Por eso no dan el brazo a torcer. Lo más democrático sería lanzar al ruedo a ambos para que quienes adhieren al pensamiento de la derecha resuelvan. Sin embargo, lo que se resuelva va ser consecuencia de los cálculos que realice el Consejo General. Cualquiera sea la decisión, encerrará costos no menores.

Con todo, el panorama está tan líquido, que toda lógica puede derrumbarse de un momento a otro, y donde todo puede pasar, como lo demuestra que en este minuto esté encabezando las preferencias un personaje, Pamela, tras el cual no hay nada, ni proyecto ni ideas, tan solo nietitos. Nada es imposible. La resurrección en política existe. Pruebas existen al por mayor. Nadie se debe dar por ganador ni por derrotado. Las fidelidades ideológicas a las cuales estamos habituados están quedando atrás. La volatilidad ha llegado para quedarse.

mayo 07, 2021

Maturana: entre la razón y la emoción

No lo conocí en persona. Recuerdo haber intentado leer el libro del cual es coautor junto con Francisco Varela, El árbol del conocimiento sin que lo entendiera ni me entusiasmara mayormente. Sí me han entusiasmado más algunas de sus frases para el bronce vertidas en sus 92 años de vida.

Y de sus múltiples frases, una de las que más destaco es la que encabeza esta columna y que creo que de alguna manera explica lo que está ocurriendo en el mundo. Si bien somos seres racionales, también somos emocionales, y no siempre van de la mano. La historia pareciera señalar que nos dejamos pautear más por las emociones que por las razones. No es para menos, mal que mal tenemos sentimientos, afectos. No somos máquinas. A estas se les podrá ingresar racionalidad por la vía de programarlas de modo que actúen lógicamente, siguiendo una serie de pasos basadas en condiciones o algoritmos. Pero no imagino que a las máquinas se les pueda introducir emocionalidad, porque son las emociones las que limitan o alteran nuestra racionalidad.

No se trata de que a una suerte de persona-robot se le programe de modo que frente a determinadas condiciones llore, esto es, que sus ojos lagrimeen, o que su corazón palpite. En tal sentido, las emociones no son automatizables en modo alguno, y si ello ocurriera, significaría que nos estamos deshumanizando, automatizándonos.

Desgraciadamente, en cierto modo, ello pareciera estar dándose sin que siquiera estemos percatándonos. La publicidad audiovisual, apoyada en la psicología, la sociología, la biología y la informática, ha alcanzado un desarrollo tal que se expresa en su capacidad para incidir en nuestras emociones en desmedro de nuestra racionalidad. Son las emociones las que han posibilitado que lo que racionalmente no haríamos, terminamos haciéndolo. No faltan quienes se han especializado en el manejo de las emociones para reducir nuestra racionalidad. Cuántas veces no hemos tomado decisiones que nunca imaginamos tomar. Eso se explica primordialmente por una publicidad a la vena que neutraliza nuestra capacidad de razonar y orienta nuestras emociones.

En tal sentido cobra fuerza la expresión de Maturana al afirmar que no somos seres racionales, sino seres emocionales con capacidad de razonar. Capacidad limitada por nuestras emociones, las que están tendiendo a ser manipuladas a tajo y destajo. Lo estamos viendo en todos los campos, pero muy especialmente en el económico y político. En lo económico, comprando lo que no necesitamos, y en lo político, manteniéndonos a punta de bonos y retiros del 10% para que votemos en una u otra dirección.

Para saber más: 

https://www.chvnoticias.cl/nacional/5-reflexiones-humberto-maturana-estallido-social-democracia_20210506/

https://www.uchile.cl/noticias/175397/universidad-de-chile-despide-al-egresado-y-academico-humberto-maturana 

https://www.biobiochile.cl/noticias/artes-y-cultura/actualidad-cultural/2021/05/06/la-ultima-entrevista-de-humberto-maturana-las-doctrinas-son-enemigas-de-la-reflexion.shtml


mayo 04, 2021

¿Qué nos dicen los resultados de las elecciones en Madrid?


Ya tuvieron lugar las elecciones en Madrid. Cayó el telón, ganó Isabel Díaz Ayuso (IDA) del Partido Popular (PP) por paliza, el PSOE se hundió, Ciudadanos (Cs) desapareció; Unidas Podemos (UP) la izquierda radical de Iglesias, no se hundió, pero sí su líder, Iglesias, quien se va para la casa con la cola entre las piernas. Más Madrid (MM), una escisión de UP, captura votos de desencantados del PSOE, VOX, de extrema derecha sigue en escena. IDA podrá gobernar sola, a sus anchas, como era su intención. Los votos de VOX los tiene en el bolsillo. La baja abstención que se pensó abría cancha a un posible triunfo de las izquierdas, no fue más que un espejismo.

Cs pagó cara su moderación, su intento de situarse en el centro político, de jugar alternadamente a diestra y siniestra, de estar con unos u otros, dependiendo de la ocasión, de las circunstancias. La movida en Murcia le pasó la cuenta. Al final se quedó sin pan ni pedazo. El fulgurante ingreso de Cs al mundo político parece desplomarse a similar velocidad. Auge y caída abrupta. Podría afirmarse que triunfo la polarización, pero las cifras no dan cuenta de ello, dado que ni VOX ni la UP se dispararon. El gran salto lo dio el PP de la mano de IDA. Habrá tiempo para revisar lo que facilitó esto. Lo más probable que conquistado Madrid, ahora vaya a por Sánchez, por el gobierno nacional de España. Qué atrajo a los madrileños de IDA? Su manejo de la pandemia? Un manejo caracterizado por su liberalidad, por querer mantener la apertura de los negocios, de la actividad productiva a toda costa? Esto en oposición al gobierno nacional que impulsaba restricciones para reducir la expansión de covid19. Lo curioso es que IDA haya ganado a pesar de que la comunidad de Madrid es la más afectada por covid19 en toda España. Su votación da cuenta de que los madrileños valoraron más su énfasis en mantener en funcionamiento la actividad productiva-comercial, que por mantener a raya covid19. No deja de ser preocupante.

Vuelve la España nacional? España la católica? La única? la verdadera? Perdió la antiEspaña? La roja? La pecadora? Como en la primera mitad del siglo pasado, IDA planteó la elección como una donde la gente debía optar por una de dos: libertad o comunismo; Venezuela o España. Así de simple, sin mayores discusiones, para que la gente entienda y no se pierda. Con este discurso ganó y por paliza.  

Lo concreto es que los resultados dan cuenta de que el PP recuperó los votos perdidos en la elección anterior que se habían ido a Cs. Pero no solo eso, también se llevó gran parte de los votos de quienes no habían votado en las últimas elecciones. Incluso más, contra todo pronóstico, es posible que haya horadado votos de la izquierda. Que el PP haya logrado más escaños que los tres partidos de izquierda dice mucho y obliga a pensar. Dice que no le importa mayormente la corrupción en el seno del PP, privilegiando el discurso planteado por IDA: libertad o comunismo. A la izquierda la obliga a reflexionar a fondo. La obliga definir e identificar con claridad su proyecto, el que hoy por hoy parece verse muy desdibujado.

En fin, son mis primeras reflexiones a la luz de resultados en cierto modo inesperados por su contundencia. Como para dejarlo groggy a uno. De hecho a Iglesias lo dejó KO. Se va, abandona la primera línea. Su proyecto, UP, sufrió una estocada que la dejó malherida. Gabilondo, el candidato del PSOE, seguramente seguirá igual camino. Distinto es el caso de Más Madrid y su candidata, Mónica García, que dentro de la debacle sale con honores. En la hora actual , su responsabilidad crece.