abril 27, 2022

Carabineros de Chile: ¿un aniversario más?

Foto de Jorge Fernández Salas en Unplash

En la semana se conmemoró el 95° aniversario de Carabineros de Chile, institución señera en la vida nacional que vive tiempos complejos, y por lo mismo, desafiantes. Por ello, unos piden su reforma, en tanto que otros su reestructuración o refundación.

Con ocasión de este aniversario, su general director, Ricardo Yáñez, tuvo expresiones trascendentes, de interés público y que invitan a la reflexión. En su alocución sostuvo  que una reforma no va a solucionar el fenómeno delictual que atraviesa el país. Una verdad del porte de una catedral y que bien vale la pena destacar para que nadie se mueva a engaño. Efectivamente, cualquier reforma, reestructuración o refundación que se haga será absolutamente insuficiente si no abordamos otras esferas.

Lo dijo con meridiana claridad cuando -a propósito del fenómeno delincuencial que nos afecta desde hace tiempo- nos recuerda “que actuamos sobre los efectos de la desviación social y no sobre sus causas”. Esta reflexión es clave: mientras no encaremos las causas de lo que está ocurriendo, no hay reforma, ni refundación, ni reestructuración que valga.

Ese es el tema y me recuerda cuando tiempo atrás un gobernante afirmó que para enfrentar el hacinamiento carcelario al término de su gobierno iba a duplicar la superficie de las cárceles. Incrementó sustancialmente la capacidad de las cárceles, pero así y todo el hacinamiento persistió y sigue persistiendo. De nada sirve aumentar la capacidad de nuestras cárceles si vivimos en una sociedad que produce delincuentes a una tasa que supera con creces la capacidad de incrementar la capacidad de sus cárceles. Generamos más delincuentes de los que podemos recibir en nuestras cárceles. Ello explica que muchos delincuentes en vez de estar dentro de las cárceles, están fuera de ellas haciendo de las suyas.

Tendemos a irnos por la tangente, por lo más fácil, lo más simple: endurecer leyes, aumentar los efectivos policiales y militares, refundar o reformar instituciones. No va por ahí la micro.

El general director de carabineros no se guardó nada al afirmar que "Los fenómenos sociales que nos afectan son producto o resultado de la incapacidad de adaptación a la convivencia social y a la falta de entendimiento que resiente la tan anhelada seguridad y paz social". Concluye añadiendo que “la sola reforma a carabineros no va a solucionar el problema".

Explícitamente nos dice que estamos ante un modelo de sociedad que no provee seguridad ni paz social. La convivencia social y la falta de entendimiento se encuentran en remojo. Creo que da en el clavo: nos invita a repensar el país en que vivimos. Tarea en la que presumo se encuentra la Convención Constituyente.

Lo señalado no implica que Carabineros de Chile no requiera una reforma sustantiva, particularmente en lo que concierne a su subordinación al poder civil, a los protocolos vinculados al uso de la fuerza, al respeto irrestricto a los derechos humanos y a la auditoría de los cuantiosos recursos que manejan.

Pero ojo, que no se crea que con la sola reforma los problemas de delincuencia que enfrenta el país se resolverán. Es condición necesaria, pero no suficiente. La reforma debe ser acompañada por un nuevo modelo de sociedad. Un modelo de país que no tenga que andar pensando en tener más policías para enfrentar la delincuencia, sino que en mejores policías, pero por sobre todo, eliminar las causas de la delincuencia y de la desintegración social que nos está caracterizando.

Una sociedad que en vez de pensar en tener más cárceles, esté pensando en qué hacer con las cárceles que se están vaciando, como es el caso de Holanda.

abril 26, 2022

La vida lenta: ¿el tiempo vale oro?

Foto de Daria Nepriakhina 🇺🇦 en Unsplash
 Vivimos tiempos inverosímiles, en los que la velocidad cuenta como nunca. Atrás ha quedado la vida lánguida, parsimoniosa, rural, en la que dábamos tiempo al tiempo. Somos por ello ¿más felices? No lo sé, pero escribo esta columna porque al menos desde que jubilé siento una distensión que rara vez he sentido en mi etapa laboral y porque percibo que la vida lenta tiene su gracia, su secreto, su valor.

Sumergidos en una vorágine que nos atrapa, ella nos exige correr, galopar sin parar para poder asentarnos, clavar estacas, pero rara vez lo logramos. Algo nos mueve e impulsa a seguir, a producir más en menos tiempo, y por lo mismo, paradojalmente, a consumir más, a rodearnos de objetos no siempre imprescindibles. Curiosamente, a medida que ascendemos social y económicamente, la insatisfacción con lo que se tiene, pareciera que en vez de disminuir, aumenta. Pugnamos por más y más sin parar.

En la carrera contra el tiempo, atrás quedaron los almuerzos con entrada, sopa, plato de fondo, postre y café, además de la infaltable sobremesa. Ahora prima la comida rápida, en un dos por tres, no hay tiempo que perder.

Cuando enfermamos, la necesidad de recuperarnos rápido, de volver a la cancha, nos extrae del necesario tiempo y reposo, impulsándonos a ingerir remedios que fuercen la aceleración de nuestra rehabilitación, obviando las consecuencias colaterales que pudieran producirse.

La necesidad de no perder el tiempo, porque el tiempo es oro –como me lo recalcaba insistentemente un querido jefe que tuve por más de un lustro-, es lo que está tras muchos de los males de la sociedad moderna. Así es como se nos va la vida sin parar, salvo aquel que hacemos para seguir corriendo. De tanto correr estamos en los primeros puestos mundiales de obesidad, de depresión, de licencias médicas, de descontento con nosotros mismos.

La pandemia ha constituido una preciosa oportunidad, al menos para quienes estamos sobreviviendo a ella, para hacer ese necesario alto en el camino, para repensar nuestros objetivos y lo que hacemos, para restablecer una nueva forma de relacionarnos con los demás y con la naturaleza, para valorar la vida campestre, lánguida, parsimoniosa. Un alto para perder el tiempo y contemplar sin apuro la majestuosa cordillera que nos acompaña, así como los múltiples colores que nos ofrece la naturaleza, y ese mar que no tan tranquilo nos baña. Un alto para relacionarnos con quienes más queremos, con quienes nos rodean, para mirarnos y apoyarnos mutuamente, para distendernos.  

La necesidad de ser más productivo, de producir más en menos tiempo, tiene consecuencias: tensa. Paradojalmente los portentosos avances científico-tecnológicos que a diario observamos, tienden a esclavizarnos en vez de liberarnos en el marco de una cultura de la productividad de la que resulta difícil escapar. Son pocos quienes lo logran voluntariamente.

Se nos tiende a medir por la velocidad con que hacemos las cosas, con que producimos. Estamos rodeados de indicadores en tal dirección: el n° de pacientes que atendemos por hora; la cantidad de papers que somos capaces de generar por año; la tasa de alumnos que repiten de curso en los colegios. Son todos indicadores de velocidad, de nuestra capacidad para prestar servicios o elaborar bienes como si fuésemos máquinas productoras de salchichas. Es hora de volver atrás porque por este camino no tenemos solo al ser humano estresado, sino que también a la naturaleza. El cambio climático no es sino una consecuencia de la agresión a la que es sometida por parte nuestra al no darle tiempo al tiempo.

No estoy contra el progreso, pero éste debe ser para tener más tiempo libre para nosotros mismos, para reflexionar, para sentirnos mejor, no peor, para vivir en armonía con la naturaleza, no para acelerar su destrucción ni la extracción de los recursos que atesora.

Parece increíble, pero todo apunta a que el valor de la vida lenta es substancialmente superior al de la vida rápida.

abril 22, 2022

¿Qué se juega en Francia?

Foto de Il Vagabiondo en Unsplash

Este domingo 24 de mayo tiene lugar el balotaje presidencial francés entre Macron y Le Pen. Ambos llegan luego de obtener las dos primeras mayorías en la primera vuelta con 28% y 23% respectivamente. En tercer lugar llegó Melenchón, liderando a la izquierda insumisa, con un 22%. En términos gruesos se puede afirmar que Macron representa a una derecha o centroderecha neoliberal, arrogante y proeuropea, en tanto que Le Pen representa a una ultraderecha inconsistente, populista y nacionalista.

Los resultados de esta primera vuelta dan cuenta de tres rasgos en la política actual: fragmentación, fragilidad y polarización. Rasgos que hoy se muestran en todo su esplendor no solo en Francia: fragmentación expresada en la proliferación de candidatos y partidos; fragilidad manifestada en la ausencia de lealtad partidaria y la variación de votos de un mismo partido de una elección a otra;  y la polarización que se expresa en las preferencias por posturas extremas.

Si bien los números y las encuestas proyectan un triunfo de Macron, no se descarta una sorpresa que viene de la mano de un cansancio de andar votando por el mal menor junto con las ganas de patear el tablero. Ya en el balotaje de 5 años atrás, compitieron los mismos de ahora y el veto a la ultraderecha se expresó claramente: Macron duplicó la votación de Le Pen. En esa ocasión el lema fue todos contra Le Pen, pero este esquema hoy no funciona. La izquierda de Melenchon ya no está tan disponible de votar por un candidato como Macron para frenar a la ultraderecha. El mismo Melenchon, una vez que supo que Le Pen estaría en la papeleta del balotaje, dijo “ni un solo voto a Le Pen”, pero no estuvo dispuesto a endosar su respaldo y el de sus seguidores a Macron. De hecho las últimas encuestas destacan que para esta segunda vuelta quienes votaron por Melenchón no han decidido si han de votar y por quien, poco más de un 30% lo hará por Macron, y casi un 20% de ellos están abiertos a votar por Le Pen. Esta última cifra da cuenta del hastío del tradicional voto de izquierda, que suele concentrarse en los sectores populares, y de su disponibilidad para cruzar la acera votando ya no por un candidato de derecha o centroderecha, sino que por uno de la ultraderecha. Como para agarrarse la cabeza.    

Lo que estamos viendo en Francia es un fenómeno propio de la época que vivimos. La democracia, la globalización y la política están en entredicho al verse incapaces de abordar los grandes y complejos problemas que están afectando al mundo. No cabe duda que en Francia existe hartazgo y fastidio. La gente se siente defraudada y no es para menos. Se trata de un fenómeno que trasciende a Francia. La política no está respondiendo a las expectativas, ya sea porque ha sido esterilizada por el neoliberalismo o porque el lugar de la política ahora ha sido ocupada por la economía. Estamos en presencia de un nuevo dios, de un nuevo totalitarismo económico que indica que hay un único camino, el del libre mercado, que no hay otro. El resultado es una política capturada por la economía, y por lo mismo, propensa a corromperse bajo un ambiente en el que los grandes valores se dejan de lado cuando de obtener ventajas individuales se trata. 

Curiosamente esta visión está siendo compartida tanto desde la izquierda como desde la ultraderecha, diferenciándose tan solo en las propuestas de políticas conducentes a la solución de los males que nos afligen. La consecuencia de este panorama no es otro que la debacle de los partidos tradicionales –que en Francia está representado por el partido republicano  y el partido socialista, los que se redujeron a la más mínima expresión en la última elección. Pero no es un fenómeno exclusivo francés, dado que lo vemos también, en mayor o menor medida, en otros países tanto desarrollados como subdesarrollados. Ya sea pulverizando los partidos tradicionales –como ha sido el caso de Venezuela y Perú, entre otros- o transformándolos en meras máquinas de poder controlados por multimillonarios –EEUU por Trump e Italia por Belusconi, entre otros-. Todo apunta que estamos viviendo tiempos de convulsión, de decepción, confusión y/o desorientación.

En Francia la decepción se ha volcado contra Macron. Los votos de Melenchon, que supuestamente debieran volcarse hacia Macron, están en duda. Francia pareciera estar con cierto riesgo de que caiga en manos de Le Pen, lo que sería catastrófico para la Unión Europea, para el modelo de reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Su triunfo representaría el regreso en gloria y majestad de los nacionalismos con todas las consecuencias que de ello se derivan.

abril 20, 2022

La caída de los proyectos del quinto retiro: ¿quienes ganaron? ¿quienes perdieron?

Foto de JD Mason en Unsplash

Al comienzo de esta semana en la cámara de diputados se votaron dos proyectos relativos a un quinto retiro del 10% de los fondos de pensiones. Uno de ellos, presentado por la inefable Pamela y su séquito, sin restricciones; y el otro, presentado por el gobierno, acotado a quienes cumplan algunas condiciones específicas (pagos de pensiones alimenticias y de deudas, entre otras).

El primer proyecto estaba en línea con los proyectos ya presentados para el primer, segundo, tercer y cuarto retiro. Su objetivo inicial, cuando la pandemia tenía consecuencias en el campo laboral y los apoyos desde el gobierno eran claramente insuficientes, fue el de posibilitar que desde los propios ahorros previsionales de los trabajadores se pudiese enfrentar la emergencia. Sin embargo, con el tiempo estos retiros han ido perdiendo razón de ser: primero, porque desde el propio gobierno anterior se empezaron a admitir acciones de apoyo a quienes se veían afectados; y segundo, porque la pandemia ha ido perdiendo fuerza y como consecuencia de ello, el mercado laboral se ha ido recuperando.

El gobierno actual, teniendo presente el contexto económico actual, no obstante que está sustentado por una coalición que en el pasado respaldó los proyectos de retiro del 10% anteriores, decidió no respaldar el proyecto mencionado en el apartado anterior. El fundamento de esta decisión se sustenta en el hipotético impacto inflacionario que un quinto retiro tendría en un contexto que de por sí ya tiende al alza de precios por factores internos y externos.

Para compensar esta decisión, como una forma de mostrar su sensibilidad frente a los problemas que subsisten, y para frenar el proyecto original del quinto retiro, el gobierno resolvió presentar un proyecto similar pero acotado, limitado a casos particulares. El resultado ya se conoce: ninguno de los proyectos alcanzó la votación requerida para su aprobación.

Es difícil imputar el resultado de las votaciones a la oposición o a la coalición gubernamental porque hubo votos cruzados. En general hubo diputados de oposición votaron por el quinto retiro sin restricciones y diputados de gobierno que votaron por el proyecto del quinto retiro acotado, pero no faltaron los díscolos de lado y lado que revolviendo el gallinero hicieron caer ambos proyectos.

¿Quién ganó? ¿quién perdió? Paradojalmente estimo que, en términos de los propósitos, ganó tanto la oposición como el gobierno. La oposición, por principio nunca ha querido retiro alguno, salvo algunos que lo hacen mirando la platea, y desde el gobierno el proyecto se presentó nada más que para frenar el que ya estaba en la cámara de diputados.

Desde el punto de vista del país se ganó en el sentido que lo ocurrido es una señal de la necesidad de ponernos serios de una vez por todas. Esto implica dejar de emborracharnos la perdiz presentando una y otra vez proyectos que apuntan a recurrir a los recursos que tenemos reservados para nuestra vejez. Y concentrar toda la energía y capacidad del poder ejecutivo y legislativo para abordar a fondo la tantas veces postergada reforma previsional.  

Si lo que se pretende es tumbar a las AFP es ridículo hacerlo por la vía de dejarnos sin un peso para nuestra vejez. ¿O acaso alguien cree que trabajaremos hasta el fin de nuestros días? ¿O que el Estado será quien se encargue de nosotros para tener una vejez decente y digna? No están los tiempos para milagros.


abril 15, 2022

Genocidio en Ucrania

Foto de Sebastiano Buratto en Unsplash

Sin duda que hay genocidio. No sé cuál es la definición, pero presumo que se acerca a lo que entiendo por tal: un asesinato en el que hay un victimario, en este caso Putin, el ejército y el gobierno ruso, y una víctima, en este caso todo un pueblo. Es genocidio y no asesinato porque está involucrado todo un pueblo indefenso mas allá de si es un porcentaje bajo o alto de la población de Ucrania. La destrucción que a diario estamos viendo en vivo y en directo, y que a la fecha 5 millones de ucranianos hayan huido de la guerra con una mano adelante y otra atrás es ilustrativo de lo que está ocurriendo. No hay justificación alguna y debieran avergonzarse quienes pretenden hacerlo amparándose en lo que otros países hayan hecho en el pasado remoto o reciente.

Para la 1ra y 2da Guerra mundial no existía la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la que se creó después de la última guerra mundial como una suerte de cortafuegos para que desde la órbita soviética no se tentaran por incursionar en Europa Occidental. A su vez, desde Europa Oriental se crea el Pacto de Varsovia en oposición a la OTAN, como mecanismo de defensa. Tanto la OTAN como el Pacto de Varsovia se crearon como resultado de la distribución del poder mundial al término de la 2da guerra mundial. Ambos eran pactos militares en defensa de la repartición del poder en Europa Occidental y Europa Oriental. Eran tiempos de guerra fría.

A fines de la década de los 80 como consecuencia de la perestroika y la glasnost en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), ésta se desintegra sin que nadie disparara un solo tiro. La división de Alemania y el muro de Berlin, representaron la distribución del poder entre las potencias hegemónicas de esos tiempos –USA y URSS-. A la desintegración de la URSS se suma la caída del muro de Berlin, la reunificación alemana y la derrota de los regímenes comunistas en los países que habían estado bajo el amparo del pacto de Varsovia. Este pacto desaparece, no así la OTAN, la que se expande a aquellos países que adhieren a la Unión Europea (UE).

Exasperada por la expansión de la UE y herida en su orgullo, en su amor propio, procurando reverdecer laureles de tiempos imperiales, Rusia se juega su último cartucho: su potencial nuclear para invadir y amenazar a diestra y siniestra. Es así como ahora nos encontramos con la paradoja de que a pesar de que la OTAN fue creada para prevenir una 3ra guerra mundial, pareciera que ella se nos viene encima, ahora generada por Rusia, aparentemente para frenar la expansión de la OTAN. 

Curiosamente, Putin está logrando el efecto contrario, porque Finlandia y Suecia, que no estaban en la OTAN, y tampoco en la UE, ahora apresuradamente desean estar bajo el alero de la OTAN por temor a un ataque ruso. Y Putin no encuentra nada mejor que reaccionar amenazando con ocupar armas nucleares si lo hacen. 

abril 12, 2022

Perú: con los días contados

Pedro Castillo, el actual presidente de Perú, las está viendo negras. Desde que asumió, hace menos de un año, el 28 de julio del 2021, no ha tenido un día de descanso ya sea por errores no forzados, por una oposición que no le ha dado tregua desde el primer día o por cualquier otra cosa. Su base electoral se le está yendo entre los dedos de la noche a la mañana. Salvo un milagro, que en política es de poca ocurrencia, lo concreto es que no se necesitan más de dos dedos de frente para darse cuenta que tiene los días contados. Ya se salvó jabonado de ser destituido.

Es interesante intentar escudriñar respecto de las razones por las cuales Castillo está entre las cuerdas, porque lo que allí está ocurriendo puede estar o llegar a replicarse en otras partes. 

El ascenso de Castillo a la presidencia del Perú fue meteórico. En la primera vuelta triunfó sobre 18 candidatos, obteniendo poco menos del 20% del total de votos, Fue seguido por Keiko Fujimori, hija del innombrable peruano que se encuentra encarcelado por los crímenes cometidos bajo su gobierno. Keiko pasó a la segunda vuelta con tan solo un 14% del total de votos emitidos. 

En el balotaje Castillo ganó a duras penas a Keiko con un discurso basado la necesidad de elaborar una nueva constitución con miras a refundar el Perú, y con un fuerte énfasis en el combate a la corrupción y a la clase política dominante. A menos de un año del inicio de su gobierno se ha visto zarandeado desde los más distintos ángulos, día tras día sin descanso, a punto tal que en términos boxeriles, podríamos afirmar que  hoy se encuentra al borde del abismo. Las razones las podemos esquematizar como sigue.

En primer lugar, la fragilidad de su base electoral, tanto en términos cuantitativos como cualitativos. Su base electoral está dada por su votación en la primera vuelta: menos del 20%. Si bien en la segunda vuelta alcanzó el 50%, la mayoría alcanzada se explica esencialmente por el rechazo que provoca la figura del padre de su oponente, Keiko.

En segundo lugar, la presencia de 18 candidatos en la papeleta electoral de la primera vuelta da cuenta de la fragmentación resultante de la cuasi desaparición de los partidos tradicionales dominantes -APRA y Acción Popular-. Lo señalado se ve corroborado por la composición del parlamento peruano ilustrativo del caleidoscopio político existente. En este contexto, la aprobación de cualquier ley requiere de negociaciones interminables entre una variedad de representantes de partidos políticos cuyos cuerpos de ideas cuesta identificar y diferenciar con nitidez.

En tercer lugar, la polarización política bajo distintos clivajes, entre los votantes del fuijimorismo y del antifujimorismo, así como el de los votantes de la sierra y los de la costa. Entre ambos casos hay todo un abismo, una zanja infranqueable. Curiosamente, si existe algún común denominador entre estos mundos, este sería el de la corrupción, el que empapa a todos ellos. Quien quiera que sea el que acceda a la cima del poder, por más que su programa explicite como objetivo combatir la corrupción imperante, a la hora de la verdad, la tentación de sucumbir ante ella se les hace irresistible. Lo prueban los distintos presidentes que por ello han caído en desgracia: unos fugados, otros condenados, otros encarcelados, otros procesados. Uno de ellos, para escabullir el bulto, se suicidó.

Si bien he hecho referencia al caso peruano, no es necesario ser muy avispado para percatarse que lo descrito, trasciende al Perú. Estamos ante un fenómeno que está afectando a muchos países –fragilidad, fragmentación y polarización política- que está socavando la democracia, la gobernabilidad democrática. Todo este proceso tiene causas que es necesario desentrañar si queremos vivir en una democracia de verdad y recuperar la capacidad de los políticos para representarnos y gobernarnos.

A buen entendedor, pocas palabras.

abril 07, 2022

El sol debe brillar para todos

Photo by Andrey Grinkevich on Unsplash

El pecado original de la carta constitucional que tenemos desde el 80 reside en su génesis, construida desde las alturas, por expertos, especialistas, abogados constitucionalistas de una corriente ideológica en particular e impuesta en un plebiscito sin padrón electoral alguno y en un contexto dictatorial. Si bien ha experimentado cambios no menores, mantiene la impronta de quienes la fraguaron entre cuatro paredes.

Muy distinto es lo que estamos viviendo ahora. Ya no son solo quienes saben de constituciones quienes están elaborando la propuesta que será sometida a escrutinio público en el plebiscito de salida. También están en la convención constituyente (CC) quienes viven sus consecuencias, los ciudadanos de a pie. Es primera vez en la historia del país que los de abajo están construyendo una nueva constitución con los de arriba, con las élites que desde siempre han tenido la manija.

Cuesta creerlo, pero lo que se está viviendo es algo inédito, y lo que está siendo sometido a prueba es la capacidad para que unos y otros trabajen conjuntamente. Para que los de arriba, las élites se percaten de la necesidad de abrirse, o como dijera quien fuera la primera dama del país, Cecilia Morel: “parece que vamos a tener que ceder algunos de nuestros privilegios”. Ese es el punto. Dejar de hacer lo que quieren, como si el país fuera de ellos. Cuando se trata de construir lo que se ha dado en llamar la casa de todos, se trata justamente de eso, que no solo de ellos, sino que de todos.

No se trata de excluir a quienes siempre han excluido. Para ello se instaló la regla de los dos tercios, de modo que nadie pueda barrer con el otro, de modo de tener una constitución a firme. Y los dos tercios no son monopolio de nadie, forzando a conversar, a buscar puntos de acuerdo. Quien juegue al todo o nada, lo perderá todo. De allí que el recorrido de esta CC esté siendo áspero, complejo, y nadie puede asegurar que llegue a buen puerto. Se navega por aguas tempestuosas, en medio de falsedades de marca mayor, de temores fundados e infundados.

A nadie le conviene que el barco zozobre, sino todo lo contrario, es hora de que toda la tripulación entiende que solo el trabajo conjunto, mancomunado nos permitirá salir airosos. El día en que esto se entienda, brillará el sol para todos, no para unos pocos. Esa es la idea.

abril 06, 2022

La Convención Constituyente en tierra derecha


La Convención Constituyente (CC) ya se encuentra próxima a ingresar a su fase final, no sin dificultades ni críticas. Unos ponen el acento en su composición, otros en sus actuaciones. Para los convencionales se ha tratado de un desafío mayúsculo. La CC nace como consecuencia de la explosión social de octubre del 2019 y de la aspiración de casi un 80% del país, por dejar atrás la constitución actual para tener una nueva constitución. En este escenario, se eligieron a los actuales constituyentes que conforman la CC. Su objetivo no es otro que dar origen a “la casa de todos”.

En la CC hay expertos constitucionalistas y quienes “viven” en el país, quienes pisan tierra, andan en micro y representan a quienes sufren las consecuencias de la constitución que tenemos, del modelo de sociedad que se ha construido, el neoliberal, individualista, depredador. Tenemos una CC cuyos integrantes reflejan la diversidad socioeconómica y política del país, sin exclusión alguna. Convencionales elegidos democráticamente y donde están representados todos los sectores, incluidos los de quienes desean perpetuar la actual constitución.

La CC no ha estado exenta de críticas desde los más diversos ángulos, unas con propósitos inconfesables, otras con un ánimo constructivo, positivo. Las primeras apuntan a obstaculizar las transformaciones que se requieren para disminuir la desigualdad que ha dado origen al malestar imperante y a mantener las características esenciales de la constitución que tenemos.  Estas críticas suelen provenir de las élites o castas beneficiadas en estas décadas gracias a sus posiciones de privilegio antes que como consecuencia de un esfuerzo y trabajo perseverante y responsable.

Las críticas constructivas expresan una preocupación e interés por llegar a buen puerto. Críticas que invitan a tender puentes antes que a cavar o profundizar fosas ya existentes. Esta asumo que es la intencionalidad de quienes se han dado en llamar amarillos por Chile, o quienes conforman el movimiento “una que nos una”.

Ambas críticas, tanto las que buscan socavar los resultados del trabajo que realiza la CC, como los que buscan mejorarlos, no pocas veces se solapan, viendo fantasmas o dando por verdadero lo que no son sino falsedades. A modo de ejemplo, se proyecta la imagen de que en la CC habría una suerte de aplanadora de un grupo sobre otro, y que por tanto no se estaría construyendo “la casa de todos”. Esto es de falsedad absoluta, por cuanto no existe grupo dominante alguno sin contrapeso. Por lo mismo nadie puede hacer lo que quiera ni poner el pie encima de nadie. Esto pareciera de difícil comprensión para quienes están habituados a manipular las cosas a su antojo.

La misma metodología de trabajo que se ha dado la propia CC impide cualquier manipulación que se quiera realizar. Desde el momento que algo se aprueba en una comisión debe pasar al pleno de la CC donde debe pasar la valla de los 2/3. Y bien sabemos que ningún grupo político por sí solo monopoliza los 2/3. Si una disposición aprobada en una comisión no supera los 2/3 del pleno, pero supera el 50% de los votos del pleno, vuelve a la comisión para su mejora a fin de que logre sortear la valla de los 2/3. Y si no supera el 50%, la disposición no pasa al borrador ni a revisión, simplemente va al tarro de la basura. Esta metodología de trabajo es la que garantiza que los maximalismos no tengan espacio dado que no lograrán superar el escollo de los 2/3.

En síntesis, todos están forzados a negociar dado que nadie tiene el sartén por el mango. Esto es lo que pareciera que tiene molestos a no pocos acostumbrados a hacer todo a su pinta, razón por la que no trepidan en entorpecer la andadura convencional.

El problema más complejo que se viene encima es el de la armonización de las disposiciones que se aprueben porque cada temática se ha abordado en forma aislada. Y llegada la hora de la verdad necesariamente deberán ensamblarse para conformar un cuerpo coherente donde las disposiciones aprobadas por el pleno se complementen entre sí sin entrar en contradicción. Ese sí va a ser un trabajo de filigrana.

Lo que de allí emerja, será sometido al escrutinio público en el plebiscito de salida. Si nos gusta, lo aprobaremos, de lo contrario, lo rechazaremos. Así de simple. 

marzo 31, 2022

Retiros de los fondos previsionales

Pirámides Chile 1990 vs 2020

Gran parte de la clase política está empecinada en que saquemos nuestros fondos de las AFP. Unos, para que las familias en situación crítica puedan salir del paso recurriendo a sus fondos previsionales. Otros, para hacer zumbar las AFP en razón de su oposición al sistema que encarnan. Unos van por el quinto retiro del 10%, en tanto que otros van a por todas, esto es, el 100%.

Quienes promueven esto se ubican en todo el espectro político dado que sus promotores, sin vergüenza alguna, se encuentran tanto a la izquierda como a la derecha. En lugar de centrarnos en conversar y discutir para llegar a un acuerdo en torno al sistema previsional que queremos tener, lo que se nos ofrece es pan para hoy, y hambre para mañana.

Para el mundo político pareciera ser más fácil legislar para autorizar a que metamos mano en nuestros bolsillos para obtener recursos destinados a nuestra vejez, que legislar para construir un sistema previsional capaz de conciliar los intereses individuales con los colectivos. Esta es la tragedia que nos embarga.

Es hora de ponernos serios: no podemos pedirle peras al olmo. Mientras los sueldos sean bajos, es imposible pensar en que las pensiones no lo sean. Cualquiera sea el sistema previsional que nos rija, bajo la lógica dominante que sostiene que las pensiones se calculan en base a los bajos ingresos recibidos a lo largo de nuestra vida, será imposible hacer el milagro de que como jubilados no tengamos pensiones bajas.

El sistema de reparto que no pocos añoran, al menos tal como se conoció, en la actualidad es insostenible dado que la pirámide se ha invertido en los últimos 50 años como resultado del proceso de envejecimiento poblacional que ha elevado la cantidad de personas en edad de jubilar, de la reducción de la tasa de natalidad y del proceso de automatización que han experimentado las empresas. Menos trabajadores tendrían que estar financiando a más pensionistas.

Necesitamos buscar un sistema previsional que considere los antecedentes expuestos sin perder el foco: pensiones decentes requieren de sueldos decentes. Lo primero es lo primero. Y para tener sueldos decentes es imprescindible equilibrar la relación entre el factor capital y el factor trabajo. Este desequilibrio se expresa en el bajo peso que tienen las organizaciones sindicales en relación a las organizaciones gremiales empresariales, y una de sus consecuencias es que las cotizaciones previsionales descansan en los propios trabajadores sin que el dueño del capital haga aporte alguno. Y el extremo individualismo que se vive en el país se expresa en la baja contribución estatal, lo que se ha ido modificando primero con el llamado pilar solidario y últimamente con la pensión universal garantizada.

Sin embargo queda mucho por recorrer, a abrirnos a pensar “fuera de la caja”, incluyendo la posibilidad de desacoplar las pensiones respecto de los ingresos percibidos en nuestra vida laboral. Pero lo que no podemos seguir haciendo es esconder el problema bajo la alfombra, que es lo que se ha estado haciendo con los sucesivos retiros de los fondos desde las AFP.

Las AFP han hecho su aporte al desprestigio que les aqueja. Uno de ellos es el énfasis puesto en su publicidad de que los fondos son de cada uno de los cotizantes para asegurar su futuro. La pregunta que se hace el grueso de quienes cotizan es ¿cuál futuro? Y por otro lado, al insistir en que los fondos son nuestros ¿por qué no podríamos recurrir a ellos en casos de emergencia?

Por otra parte, las propias AFP sembraron expectativas que resultaron ser falsas cuando en sus inicios informaron que jubilaríamos con el 100% de nuestros ingresos. Y que hayan sido creadas en tiempos del innombrable tampoco ayuda a prestigiarlas, y menos aún al ver que los miembros de las FFAA y de Carabineros continúan bajo un sistema de reparto.

marzo 25, 2022

Universidad de Talca: elección de rector

En la Universidad de Talca tuvo lugar la elección de rector. El más reñido del que se tiene conocimiento hasta la fecha. Ninguno de los cuatro candidatos obtuvo la mayoría absoluta, razón por la cual habrá segunda vuelta, la que tendrá lugar el próximo 31 de este mes. Al obtener las dos primeras mayorías, los candidatos que siguen en carrera son Carlos Torres y Arcadio Cerda.

Carlos Torres, Ingeniero Civil Mecánico de la Universidad Federico Santa María y Doctor en Economía del Desarrollo de la Universidad de Leipzig en Alemania. Su trayectoria incluye la Vicerrectoría de Reconstrucción creada con motivo del terremoto de febrero del 2010, la Vicerrectoría de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica, y la Vicerrectoría de Gestión Económica y Administración. Este último cargo lo ejerció hasta la presente campaña.

Arcadio Cerda, Ingeniero Comercial de la Universidad de Concepción y Doctor en Economía Ambiental y de los Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Oregón en Estados Unidos. Su trayectoria incluye la Decanatura de la Facultad de Economía y Negocios durante varios períodos, la Dirección de la Escuela de Graduados y la Dirección del Centro de Desarrollo Empresarial.

Ambos tienen en común una trayectoria esencialmente académica, de vinculación con el medio y con experiencia en gestión universitaria. Tanto el uno como el otro, se han caracterizado por apoyar la gestión del rector actual, Álvaro Rojas Marín, y en tal sentido se espera una continuidad en lo grueso.

Si uno observa los respectivos programas con que se presentan ambos candidatos, no es fácil encontrar diferencias sustantivas. No obstante intentaré algunas que a mi juicio se visualizan, ya sea a partir de sus respectivas trayectorias como de las campañas que han desplegado.

Carlos Torres ha demostrado capacidad de gestión organizacional a un nivel universitario, esto es, al más alto nivel en todas las vicerrectorías en las que se ha desempeñado y en su Facultad de Ingeniería ha estado a cargo de importantes proyectos de vinculación con el medio. No es un misterio que es quien ha estado más cerca de la rectoría actual. Su perfil es más tecnócrata que político. Más que ambición, parecieran que fueran las circunstancias las que lo han llevado a estar donde está y a postularse a la rectoría. Su personalidad es más reservada que extrovertida.

Arcadio Cerda ha demostrado capacidad de gestión organizacional a nivel de facultad y de dirección en las que le ha tocado desempeñarse. Si bien siempre ha sido cercano al actual rector, Álvaro Rojas, a raíz de la actual campaña pareciera haberse producido un distanciamiento. Tejedor de redes tiene un perfil más político que su oponente. Más que las circunstancias, pareciera que un destino manifiesto guiara su postulación a la rectoría. Su personalidad, a diferencia de su oponente, es particularmente extrovertida.

Cualquiera sea el ganador de la contienda, deberá liderar una Universidad que posee un sello de calidad dado por una acreditación de 6 años en todas las áreas, logro que escasas universidades ha alcanzado y que la sitúa dentro de un selecto grupo de ellas.

No olvidemos su difícil nacimiento hace ya poco más de 40 años, cuando en este mismo mes de 1981 se fusionan lo que eran sedes regionales de la Universidad de Chile y la entonces Universidad Técnica del Estado, hoy Universidad de Santiago, para dar origen al Instituto Profesional de Talca. Fruto de la movilización de los más diversos sectores de la ciudad, que se sentían menoscabados por no tener una universidad en la región, en octubre del mismo año, nace la Universidad de Talca. Hoy cuenta con un plantel de más de 600 académicos y más de 15 mil estudiantes de pre y posgrado.

En tal sentido es importante resaltar que desde su nacimiento hasta la fecha, la Universidad de Talca ha logrado encumbrarse desde una de las regiones más pobres del país aportando al desarrollo de la región, tanto a través de la formación de profesionales, como de la visionaria constitución de centros tecnológicos en apoyo a los sectores productivos regionales y a su contribución al desarrollo cultural de la región como lo testimonian sus múltiples espacios culturales, artísticos y recreativos. Todo esto en menos de medio siglo.

Por todo ello, quien triunfe deberá enfrentar con mucha responsabilidad los desafíos que tendrá por delante, los que no son menores en los tiempos que corren.

marzo 24, 2022

Los límites del crecimiento

Foto de Chris Gallagher en Unsplash

A raíz de la insistencia de no pocos en que sin crecimiento no hay desarrollo he recordado un informe titulado “Los límites del crecimiento” y que fuera presentado ya hace exactamente medio siglo, en 1972. En él se predice lo que estamos viviendo. Se trata de un informe generado por un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) por encargo de lo que se llamó el Club de Roma, institución privada formada por economistas, científicos y políticos preocupados por el futuro.

La pregunta que se hacía el Club de Roma y que cuya respuesta esperaba encontrar en el informe era muy simple: ¿puede el crecimiento económico y material continuar indefinidamente en un planeta finito? Para la elaboración de este informe se barajaron diversos escenarios respecto de la evolución de la sociedad en función de un conjunto de variables tales como el crecimiento poblacional, la contaminación y la disponibilidad de recursos.

Entre los escenarios planteados se incluyó uno que asumía que todo sigue más o menos igual, que la población seguiría creciendo con la misma intensidad, al igual que el consumo y el deterioro del medio ambiente. Bajo este escenario el informe señalaba que en 100 años más colapsaríamos. Esto significa que si este es el escenario en que estamos, nos quedarían tan solo 50 años para que el actual modelo económico-social se venga abajo.

Al momento de publicarse este informe, abundaron las críticas de los sectores económico-empresariales porque se invitaba al crecimiento cero, a no seguir creciendo al ritmo que se venía haciendo. Estas críticas se centraban en que ignoraba las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, la aparición de nuevos recursos, el descubrimiento de nuevos yacimientos. Se presumía que podíamos crecer indefinidamente.

La realidad que estamos viviendo, con las persistentes crisis de todo orden que observamos a diario,  nos está demostrando que el informe del Club de Roma como se le llamó en su tiempo no andaba tan despistado. Lo prueba el hecho de que estamos inmersos en un proceso de cambio climático sin freno, de migraciones sin precedentes y de un deterioro del medio ambiente cuyos alcances aún no dimensionamos. Para rematarla, por si esto fuera poco, ahora último nos acompaña una pandemia global, el retorno de la amenaza de la guerra nuclear que creíamos haber dejado atrás. Todo esto, inevitablemente termina por afectar las relaciones humanas, las que muestran signos crecientes de agresividad. Estamos hablando de un fenómeno global, que cruza todas las fronteras.

El colapso del que estamos siendo testigos era absolutamente previsible, como lo demuestra el informe en comento de medio siglo atrás. Sin embargo no quisimos, o no supimos leerlo. Seguimos como si los recursos naturales fuesen infinitos, como si la naturaleza fuese capaz de aguantar cualquier contaminación generada por nuestras actividades productivas y nuestro comportamiento como consumidores.

Hoy todo está tan entrelazado, tan globalizado, que lo que vale en la quebrada del ají también es válido aquí. El mundo está en crisis, una crisis que se avizoró hace al menos 50 años sin que a la fecha se le ponga atajo. Al menos todo lo que eventualmente se ha realizado por amortiguarlo es claramente insuficiente.  Para remate escribo estas líneas mientras los bombardeos sobre Ucrania continúan dejando toda una estela de destrucción.

No sé si aún estamos a tiempo para atajar este camino en que estamos empeñados, pero lo menos que podemos hacer es seguir bajo el modelo actual de sociedad como si nada. Seguramente Sócrates se estaría preguntando a quienes lo acompañan: ¿Qué será lo que nos empuja a la insensatez? No sé si alguien le habría respondido.

marzo 18, 2022

La oposición en su laberinto

Foto de Marek Studzinski en Unsplash

La oposición actual vive días difíciles. Si bien rescató un empate en las parlamentarias, cayó inapelablemente en las elecciones presidenciales y brilla por su irrelevancia en la Convención Constituyente. Mal que mal cuando la derecha fue gobierno, tanto con Piñera I como Piñera II, asumió enarbolando las banderas de la seguridad y de tiempos mejores.

La realidad dijo otra cosa. Hoy se viven tiempos peores y mayores niveles de inseguridad. Si bien no todos los males que se viven son imputables al gobierno que se fue, no por ello se le puede eximir de la responsabilidad que le cabe. Generó expectativas que se vieron frustradas. Prueba lo expuesto que su propia coalición, ChileVamos, terminó dándole la espalda.

Los dimes y diretes en su interior andan a la orden del día, revelando desorientación y desunión. Se debate entre ser una oposición dura, que niegue la sal y el agua al gobierno, o blanda, dialogante. Esta realidad se arrastra desde hace tiempo, como lo revelan las recriminaciones que periódicamente afloran una y otra vez, no obstante los esfuerzos por mantenerlas soterradas.

La disputa por la testera de la cámara alta desnudó la división imperante. Teniendo los votos para elegir al presidente del Senado, lo perdió. La UDI y Evópoli, con calculadora en mano, prefirieron que fuese encabezada por un senador gobiernista, Elizalde, ante que por un senador de Renovación Nacional (RN), y menos por José Manuel Ossandón.

Pero esto se viene arrastrando desde hace tiempo. Sin necesidad de retroceder mucho en el tiempo, basta recordar las últimas primarias presidenciales, donde la derecha concurrió con camas y petacas, escogiendo a su abanderado, Sebastián Sichel, a quien abandonan a poco andar. Como a cuenta gotas, poco a poco, diputados y senadores de la UDI, y también desde RN, olfateando la derrota, van dándole la espalda para respaldar a José Antonio Kast, quien no concurrió a las primarias porque sabía que allí perdía.

No es algo nuevo. Recordemos el primer gobierno de Piñera que en su momento tuvo como ministros a Longueira, Allamand y Golborne. Estos últimos se levantaron como precandidatos presidenciales de RN y la UDI para las primeras primarias presidenciales en representación de la derecha. La UDI viendo que Golborne iba de capa caída y que Allamand sería el ganador, como quien saca conejos de un sombrero, a última hora baja sin vergüenza alguna a Golborne y levanta a Longueira. Todo con el único propósito de impedir que Allamand fuese el candidato que los representara. Esta rivalidad viene de los tiempos de Jaime Guzmán y Sergio Onofre Jarpa, cuyos idearios al interior de la derecha se colocaban en polos opuestos.   

Y la UDI sale con la suya logrando el triunfo de Longueira para al otro día declararse éste en estado de depresión e inhabilitarse como candidato. Pero ya había logrado su propósito: exigir que el cupo le pertenecía. Así es como se desembarazan de Allamand y levantan a última hora la candidatura de Evelyn Matthei.

Traigo todo esto a colación para recordar que no es algo nuevo. Tampoco es algo privativo de la derecha puesto que también lo vemos en otras fuerzas políticas. Es la despiadada lucha por el poder, pero que en la derecha adquiere connotaciones especiales por los intereses en juego, los que suelen centrarse en los económicos. La derecha ha demostrado una y otra vez cómo no se debe actuar. Harían bien el centro y la izquierda en no caer en la tentación de dejarse llevar por intereses económicos y/o políticos de corto plazo que terminan avergonzando.  

marzo 10, 2022

Chile ante un inédito recambio generacional

Foto de Elias Almaguer en Unsplash

Con el gobierno encabezado por Boric se inicia un nuevo ciclo político de ruptura con la clase política responsable de la transición democrática. Todo indica que hay un fuerte recambio generacional fruto de un cierto cansancio con viejos hábitos de los viejos tercios. Es primera vez que ninguno de los partidos y coaliciones que dominaron la escena política en estas décadas, estará en el gobierno. Se está en una suerte de punto de quiebre que se expresa no solo por un relevo generacional sino que por una fragmentación política donde los partidos políticos tradicionales están quedando a la vera del camino. Está por verse cuáles son los que sobrevivirán o cuáles son los nuevos partidos que emergerán.

Se sospecha que se tendrá un presidente menos personalista, más empático, mas proclive al trabajo colectivo, donde el foco mediático no esté centrado en su persona, sino que en sus colaboradores, en las regiones. Delegar, delegar pareciera ser su slogan. Habrá que ver si a la hora de la verdad resiste la tentación de llevar el pandero, pero existe la sensación que se está adportas de un nuevo liderazgo, blando, no explícito, lo que sería algo un tanto inédito en un país como Chile caracterizado por su centralismo y presidencialismo.

Imposible soslayar que lo expresado tropezará con una realidad dramática: luego de décadas de éxtasis, de triunfalismo, de consumismo desenfrenado, ahora habrá que pisar tierra, aterrizar, asumir que vienen tiempos complejos, donde se tendrán que recorrer nuevos y desconocidos senderos. La pandemia y la realidad obligan a repensarlo todo.

Desde la derecha, con motivo de la explosión social gatillada el 2019, surgieron voces tales como “no lo vimos venir”, a pesar que no pocos advertían de un malestar que se venía incubando desde hace años. La revolución pingüina del 2006 fue un primer aviso, la rebelión universitaria del 2011 fue un segundo aviso. O como en los días del estallido del 2019, cuando Cecilia Morel, esposa de Piñera, con cierta angustia atinó a afirmar que “parece que vamos a tener que ceder algunos privilegios”.  

Todo esto vendrá adobado, endulzado o amargado en paralelo con una convención constitucional (CC) que ya está en marcha, no sin contratiempos, y un nuevo parlamento donde el gobierno estará en minoría. Una CC, cuya responsabilidad es la de elaborar una nueva constitución que deje atrás la del 80. Una CC inédita a nivel mundial donde muchos de sus integrantes provienen de movimientos sociales y que por lo mismo no está meramente constituida por expertos, sino que por personas de a pie.

De esta CC aún se desconoce qué es lo que saldrá. Desde la derecha recalcitrante se asegura que no puede salir sino un mamarracho, un desastre de una convención donde las clásicas élites tradicionales se encuentran en franca minoría. Desde la otra acera se vaticina que emergerá algo esplendoroso, nuevo, sorprendente que recoja las grandes aspiraciones nacionales. Aspiraciones que tienen que ver con el término de los abusos, la producción de bienes públicos, una relación más equilibrada entre el factor trabajo y el factor capital, entre el mundo público y privado, y con la forma con que nos relacionamos con el medio ambiente.

En cualquier país, en un contexto como el que está viviendo Chile, muy probablemente el resultado de la CC va a depender fuertemente del clima y de la relación que se logre con los poderes ejecutivo y legislativo que se instalen en marzo de este año. De esa relación y del clima imperante dependerá si se sale hacia adelante con una nueva constitución que sea la casa de todos y no de unos pocos.

Confío en las virtudes difíciles de encontrar en otras latitudes. Virtudes centradas en nuestra capacidad de resurrección, de caernos y levantarnos ante los terremotos, los cataclismos a los cuales estamos habituados, donde de la noche a la mañana todo se nos viene abajo para al otro día tener que volver a empezar a reconstruirnos, a reinicializarnos, a resetearnos. A ello cabe agregar un espíritu solidario a prueba de balas, en especial de quienes poco o nada tienen, que se mantiene vivo contra viento y marea.

marzo 08, 2022

Amanece con el pelo largo ..... de Gioconda Belli

                                      Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.

¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
Desde la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres).
Nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos.
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
y de los que nos vendaron los pies.
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina.
Flores del que se metió en la cama de noche
y nos tapó la boca para violarnos
mientras nuestra madre dormía.
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
y del que nos corrió cuando se dio cuenta de que estábamos embarazadas.
Queremos flores del que nos condenó a muerte
forzándonos a parir a riesgo de nuestras vidas.
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento,
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo,
del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte.
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
y nos encerraron por locas.
Flores del que nos pega, del que se emborracha,
del que se bebe irredento el pago de la comida del mes.
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos.
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género.

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, resurgiremos.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuanto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

marzo 04, 2022

Con el tejo pasado

Foto de Trevor Vannoy en Unsplash

Ya estamos en los últimos días del gobierno de Piñera y adportas de que Boric asuma la presidencia, lo que ocurrirá el 11 de este mes. Lo hace con fuerte viento en contra, tanto interna como externamente. Internamente deberá lidiar con las expectativas generadas en medio de una inflación increscendo, una pandemia que no muestra signos de amainar, una coalición de partidos, el Frente Amplio sin mayor experiencia de gobierno y en franca minoría en el congreso, pensiones desvalorizándose a pasos agigantados, con los últimos comandantes en jefe del ejército procesados y/o acusados por fraudes millonarios, y una convención en marcha, pero a trastabillones.

En el frente externo la guerra en Ucrania no ayuda en nada a enfrentar la inflación, además de suscitar opuestas reacciones al interior de la coalición de gobierno conformada por el FA y el partido comunista. Al mencionar todas estas variables, visualizo un denominador común en todas ellas: el tejo pasado.

Todo tejo pasado tiene consecuencias, no siempre las que se esperan. Encierra riesgos y costos que muchas veces no se miden apropiadamente en su momento. Se estira el chicle más allá de lo que se puede. Estiramos la cuerda a más no poder y en no pocas ocasiones nos sale el tiro por la culata. Por querer ganarlo todo, terminamos perdiéndolo. Ejemplos tenemos al por mayor.

Hay tejo pasado en las expectativas generadas si se consideran las circunstancias bajo las cuales se está asumiendo el gobierno y que su período es de tan solo 4 años. O Boric se concentra en no más de dos o tres temas, o corre el riesgo de perderse. No es algo nuevo, puesto que en toda democracia se tiende a prometer más de lo que efectivamente se compromete. Un ejemplo lo tenemos en el gobierno saliente que solo pudo cumplir menos de un 60% de lo que en su momento prometió.

Está recrudeciendo una inflación que si bien tiene como origen un exceso de liquidez como secuela de los retiros del 10%, estos se explican a su vez por la reticencia gubernamental a reaccionar oportuna y debidamente frente a las consecuencias de la pandemia en el campo laboral. Hubo tejo pasado tanto en quienes promovieron los retiros del 10% como por parte del gobierno al negar la profundidad del desempleo que estaba generando la pandemia.

Hay tejo pasado en las AFP que no tienen empacho en comportarse sin el sentido de responsabilidad social al que están llamados por el rol que cumplen al tener el monopolio de las cotizaciones obligatorias. No es sostenible que mientras los trabajadores y jubilados ven menguados sus ahorros previsionales por las caídas de los fondos, las AFP registran utilidades al por mayor. Es el colmo de la insolidaridad.

Hay tejo pasado en nuestros comandantes en jefe del Ejército que han hecho uso y abuso de sus atribuciones para defraudar al fisco y al país. Hay tejo pasado en materia de viajes y de gastos reservados. Y me temo que esto se extiende no solo a las otras ramas de las FFAA y de Carabineros, sino que también a otros ámbitos, como el deportivo, el religioso, el empresarial, el educacional. Se tira la casa por la ventana como si nada, actuándose como si se tuviera licencia para hace cualquier cosa.

Hay tejo pasado en la convención cuando se quiere hacer una constitución a la pinta de uno olvidando que se trata de construir la casa de todos. No es fácil, lo tengo clarito. De lado y lado hay tejo pasado.

En Ucrania el tejo pasado es más que visible, tanto a un lado como al otro. En Rusia sienten que la Unión Europea se pasó de revoluciones en su avance hasta llegar a la frontera con Rusia, al incluir a países que no hace mucho estaban en la órbita soviética. Y hay una reacción desproporcionada en la decisión rusa cuando resuelve por sí y ante sí, invadir Ucrania.

El orden tal como lo soñamos será el que emerja el día en que hayamos erradicado la política del tejo pasado, la que da origen a desigualdades inmerecidas de todo tipo.