abril 30, 2015

Reflexiones en torno al trabajo

Foto de Abhishek Kirloskar en Unsplash

Hace más de 100 años, en un primero de mayo de 1886, trabajadores de Chicago iniciaron una huelga para obtener una jornada laboral de ocho horas. Eran tiempos de lucha donde la consigna era ocho horas de trabajo por día, junto con ocho horas de reposo y ocho horas para la recreación semanales. Lo que tenemos hoy se lo debemos a ellos. Fue obtenido a punta de huelgas sin reemplazo, porque una huelga que no es capaz de paralizar a la empresa, no es tal. La huelga es un recurso extremo, agotadas todas las instancias, que exige disciplina, convicción, sacrificio, atributos escasos en los tiempos que corren. En Chile, solo desde 1931, bajo el gobierno de Carlos Ibañez del Campo, el 1° de mayo es feriado legal, en homenaje a los mártires de Chicago, origen del grueso de las conquistas laborales obtenidas desde entonces.

En los años subsiguientes, las luchas de los trabajadores posibilitaron sucesivas conquistas que se vieron frenadas, en Chile y el mundo, con el arribo del neoliberalismo que llegó de la mano de un período de progreso científico-tecnológico sin precedentes. Constituye toda una paradoja que los avances que observamos en la vida diaria no estén redundando en una mejor calidad de vida y en la resolución de los grandes problemas que afligen a la humanidad.

Lo prueba el malestar y la inseguridad reinante, la amenaza del cambio climático, las frecuentes migraciones forzadas en busca de un mejor destino, la desertificación, la escasez de agua, la obesidad, la contaminación, la congestión, el armamentismo. La desigualdad, en vez de amainar como consecuencia del desarrollo, se ve acrecentada. En Chile, el 1% de la población captura el 30% del producto nacional. Se trata de una anomalía que para unos, la derecha, es natural, para otros, es antinatura, porque no es fruto del trabajo productivo, sino que de la especulación, de los pitutos, de los privilegios, de los fraudes.

La desigualdad es fruto de la creciente desvalorización del trabajo en beneficio del capital que se ve reforzado con un desarrollo científico-tecnológico que reemplaza trabajo humano por máquinas. Hoy somos capaces de producir millones de productos y/o servicios con cada vez menos personas. Se acabaron las empresas con miles de trabajadores. KODAK, la empresa de productos fotográficos con casi 150 mil trabajadores en la década de los 80, se declaró en quiebra hace un par de años. Hoy, INSTAGRAM, una empresa del mundo fotográfico, al igual que KODAK, con menos de 15 empleados, cuenta con millones de clientes. WhatsApp, la tecnología que los usuarios de celulares conocen al dedillo, con poco más de 50 empleados, presta servicios a casi 500 millones de clientes. Esto es, la tasa de clientes por productor se ha elevado exponencialmente. Con menos trabajadores producimos mucho más y llegamos a muchos más clientes.

Vamos hacia un mundo con menos trabajo, con menos trabajadores, mientras simultáneamente nuestras esperanzas de vida se extienden, esto es, estamos viviendo más tiempo. El mundo del trabajo remunerado tiene sus días contados. Cada vez son menos quienes se apropian de las rentas.

La subsistencia de la paz social en este mundo que vivimos, está exigiendo romper la relación, el cordón umbilical existente entre el trabajo y la remuneración. De otro modo, la producción mundial no tendrá compradores. Para tener compradores sin trabajo, necesariamente tendrán que tener ingresos por el solo hecho de existir, no por tener trabajo remunerado. Ingresos que tendrán que provenir de quienes se están apropiando de las rentas del capital. De otro modo el mundo no se podrá seguir moviendo. Así de simple.

abril 24, 2015

Las tragedias que encierran las migraciones

En medio de erupciones y actos de corrupción en Chile, un barco en el mar Mediterráneo, con cientos de emigrantes, que se dirigía desde Libia hacia la isla italiana de Lampedusa, volcó a pocos kilómetros de la costa libia muriendo casi todos sus ocupantes. No es la primera vez, el año pasado murieron más de 3,000 personas ahogadas por esta vía. Esto se viene repitiendo cada vez con mayor frecuencia, a punto tal que “ya parecen ser comunes”, “accidentes” a los cuales nos estamos “acostumbrando” mientras seguimos viviendo con nuestros respectivos problemas.

El naufragio no es sino la parte visible de múltiples tragedias subyacentes. Las personas huyen de guerras, persecuciones, pobrezas y hambre. En esta ocasión las víctimas provienen de Libia, cuya institucionalidad está por los suelos. La que tenían era la de Muamar Gadafi, la que se derrumbó con su muerte en el marco de la “primavera árabe” en 2011. Al parecer, los libios salieron del fuego para caer a las brasas. Hoy, sin Gadafi, Libia está sumido en el caos. Quién lo diría!

Lo concreto, es que existe un flujo migratorio, imparable e inevitable, del norte de África hacia Europa. La razón es simple: la desigualdad. Una desigualdad en todos los planos. Mientras las condiciones en África no cambien, al igual que las de Europa, será imposible frenar este flujo. Es la ley de los vasos comunicantes en acción producto del brutal desnivel de vida de uno y otro lugar. Nada ni nadie podrá detener el flujo en tanto coexistan regiones con poblaciones viviendo privaciones al lado de regiones con poblaciones viviendo sin penurias.

Este desnivel, esta desigualdad, es usufructuada por mafias constituidas por traficantes que lucran con la tragedia de familias desesperadas que no trepidan en arriesgar sus vidas y en pagar lo que sea necesario.

Europa no puede dar la espalda a quienes emigran, legal o ilegalmente, en busca de un mejor destino. Europa no tiene derecho a taponear el ingreso de quienes emigran, dada su responsabilidad en la conformación de los países que fueron sus colonias hasta la primera mitad del siglo pasado. Europa tiene un importante rol que cumplir en la resolución de conflictos y en el desbaratamiento de las redes de traficantes que organizan estas travesías suicidas y juegan con los sufrimientos y esperanzas de cientos de miles de víctimas.

El resto del mundo, particularmente nosotros, no podemos permanecer impávidos antes estas tragedias. Es nuestro deber acompañar a las víctimas y sus familiares. Vivimos en un continente de inmigrantes y emigrantes. Inmigrantes producto de guerras o persecuciones o desempleos, que llegaron a nuestras tierras buscando paz, tranquilidad, trabajo. Emigrantes que se fueron producto de crisis políticas o económicas, exiliados por falta de trabajo o por su pensamiento político. Sabemos muy bien lo que significa abandonar la tierra que te vio nacer.

abril 16, 2015

La danza de los millones

A lo largo de estos meses, diariamente hemos tenido sorpresas que nos tienen con la boca abierta. Ni que estuviésemos en Macondo, ni que se tratara de una teleserie cuyos creativos postergan el final inventando cualquier cosa para mantener la tensión. En este caso se trata de una teleserie cuyos protagonistas estelares son peces gordos y uno que otro no gordo, pero que es quien suele pagar los platos rotos. Peces gordos empresariales y políticos.

Una teleserie donde se mueven millones de lado a lado, mientras que la chusma, a la que se le va la vida pateando piedras, solo atina a contamplar impávida estos movimientos. La población está paralogizada al descubrir que en una pasada hay conspicuos personajes que se embolsan millones como si nada, sin arrugarse siquiera. Son operadores, hijos, primos, tíos, nueras o yernos de. Los mismos de siempre. La mayoría emparentados de alguna manera, operando en las sombras por décadas.

Los que reclaman, o ponen el grito en el cielo, los más porque quizás no los han invitado al festín, y los menos porque habiendo sido invitados, se desistieron de participar. A estos últimos seguramente el Señor los tendrá en su regazo.

El tema es preocupante porque quienes deben dar el buen ejemplo, están dándonos el mal ejemplo. Se asume que el buen ejemplo lo deben dar los viejos a los jóvenes; los de la derecha a los de la izquierda; los profesionales egresados de universidades confesionales a los de las otras universidades. Por el contrario, dan el mal ejemplo.

Cuando partió la bolita? Mi hipótesis es que todo partió cuando al arrancar la transición democrática en los 90 se acordó no airear, o se hizo la vista gorda con las oscuras privatizaciones de las empresas del Estado a precio de huevo al poder civil que estaba tras la dictadura, los jóvenes de Chacarillas y quienes capturaron para sí el aparato estatal. Entre ellos destaca con luces propias, Ponce Lerou, el ex yernísimo. Allí nacen las grandes fortunas de quienes compran conciencias, financian campañas políticas y tienen a no pocos políticos golpeando sus puertas mendigando raspados de olla.

Dicen que fue una condición impuesta al primer gobierno democrático para que pudiese asumir o que pudiese gobernar sin que la derecha le moviera mayormente el piso. Mal que mal eran tiempos complejos, con Pinochet vivo y en la comandancia en jefe, con capacidad para boinazos y operaciones de enlace, para frenar investigaciones en torno a los pinocheques.

Lo concreto es que el país, la gente que la trabaja, que se endeuda para sobrevivir o para darse gustitos terrenales, está viendo que hay empresas con capacidad para pagar por trabajos reales o ficticios a cambio de boletas o facturas para descontar impuestos. Todo esto sin pestañear siquiera.

Vivimos tiempos de vergüenza. Es necesario restaurar la honestidad, la credibilidad, la confianza. Para ello se hace indispensable sacar toda la basura que hay bajo la alfombra. Y para ello se necesitan barrenderos, que no pueden ser los mismos que ensuciaron todo. Este es el gran acuerdo que se requiere. No otro.

abril 10, 2015

Evolución de los modelos de negocio


Los negocios del pasado eran relativamente simples, estables, duraderos. Desde la segunda mitad del siglo pasado, de la mano del vertiginoso desarrollo científico y tecnológico, los negocios se han tornado complejos, inestables, cambiantes. La creatividad, la innovación y el emprendimiento dejan su huella. Desaparecen negocios que perduraron por siglos, y los que se generan tienden a ser volátiles. Para surgir, consolidarse, mantenerse en la cresta de la ola y no morir en el intento, es necesario innovar, permanecer en estado de alerta, no pestañear, dormir con al menos un ojo abierto. Así es el mundo que nos está tocando vivir.

En este marco surgen los modelos de negocio, distintas maneras de hacer negocio, de producir y/o comercializar productos o servicios, de agregar valor a nuestras propuestas, de llegar a nuestros clientes. Innovamos para capturar un apetitoso segmento de mercado, para no quedar fuera del mercado, para diferenciarnos.

Un tipo de modelo de negocio es aquel en el que se desea acceder a dos segmentos de mercado dependientes entre sí, y en el que un segmento subvenciona al otro. Es el modelo que adopta una discoteca cuando cobra entrada a los varones, no así a las damas. Ello supone que habrá damas en la discoteca como para que los varones se vean tentados a pagar sus entradas. Similar modelo es el que adopta un periódico gratuito, cuyo mercado son tanto quienes reciben el periódico como sus anunciantes. Los lectores leen gratuitamente gracias a los anunciantes que son quienes pagan por su publicidad. Para que este esquema o modelo de negocio funciones es indispensable que exista un alto número de lectores, lo suficientemente alto como para que resulte atractivo para los anunciantes pagar por incluir su publicidad en el periódico. Similar modelo aplica Google que ofrece gratuitamente capacidad de almacenamiento para quienes crean una cuenta de correo electrónico, la que es financiada gracias a los anunciantes que pagan por incluir sus avisos publicitarios atraídos por el alto número de usuarios con que cuenta Google. Este modelo se denomina de los dos o más lados.

Otro modelo es el llamado de cebo y anzuelo porque se basa en la venta a bajo precio, o del regalo, de un producto (el cebo), sobre la base de que posteriormente deberá comprar los consumibles, repuestos o servicios asociados al producto. Es el caso de las máquinas de afeitar en base a hojas desechables. También es el caso de las máquinas fotocopiadoras cuya expansión se vio facilitada cuando la empresa comercializadora decidió dejar de venderlas para cobrar mensualmente en base al número de fotocopias sacadas. O las impresoras de bajo precio, pero que demandan cartuchos de tinta de alto precio.

En fin, así como estos existen muchos otros tipos de modelos de negocios surgidos al amparo de internet. El mundo de los negocios ha cambiado drásticamente. La estabilidad y placidez de antaño, de nuestros viejos y abuelos ha quedado atrás. Vivimos tiempo de cambio, que nos a obliga a estar en estado de alerta permanente. Es el mundo que nos toca vivir, el de los celulares, el de la comunicación instantánea, de estar siempre galopando para no perder oportunidades. Por momentos me pregunto si acaso vale la pena, si acaso este mundo es mejor que el de nuestros antepasados. Hay más recursos materiales, tenemos más, pero ¿somos más?

La ética en las empresas

El comportamiento ético en las empresas está dado por quienes trabajan en ellas, pero sobre todo por quienes son sus dueños y máximos ejecutivos. Ellos marcan la pauta. Los mercados para que funcionen bien, para que los precios reflejen la escasez o abundancia de un bien o servicio en relación a su demanda, exigen comportamientos empresariales éticos. En caso contrario los mercados se ven distorsionados.  En efecto, una colusión de empresas que dominan el mercado, obtienen precios por sobre los que se dispondrían si los mercados fuesen libres, y por ende, ganancias por encima de las que se tendrían sin colusión. Da lo mismo que la colusión sea legal o ilegal, da lo mismo que existan pruebas o no, lo concreto es que se trata de una conducta no ética. Es el caso de los pollos o de las farmacias.

Es curioso que los comportamientos no éticos se encuentren sobre todo entre los campeones, los amantes del libre mercado. Lo que no quita que entre sus críticos también existan tales comportamientos. De todo hay en la viña del Señor, aunque más en un lado que en el otro.

Las conductas no éticas conllevan ganancias para unos en perjuicio de otros. Otro ejemplo. Una industria que genera empleo y que al mismo tiempo evade impuestos. Es el caso de PENTA, donde uno de sus controladores adujo que se trata de una máquina para generar empleo, como para justificar su comportamiento no ético, al ser también una máquina para defraudar al Estado.

Que una sobrina trabaje en un municipio tase los terrenos de su tío y le pase el dato que los terrenos pasarán a ser urbanos con el cambio del plan regulador, es un comportamiento no ético. Da lo mismo que sea legal o no. Hay conflicto de intereses, hay acceso a información privilegiada, se está en posición dominante, se sabe lo que el común de los mortales no sabe. El libre mercado se distorsiona, deja de ser libre para pasar a ser cautivo de quienes están dateados. Es el caso de CAVAL.

Que una empresa pague contra boletas o facturas por informes, servicios o productos que no existen o que si existen no se ocupan,  boletas o facturas que servirán para descontar impuestos, es un comportamiento no ético. También lo es cuando las empresas financian a políticos o funcionarios del Estado, porque los comprometen. Es el caso de SQM. Ahí pecan empresarios, políticos y funcionarios.

Que una alta autoridad de un banco contrate a la nuerísima para apoyar la obtención de permisos para la realización de dos grandes proyectos del banco, revela un comportamiento no ético de lado y lado: tráfico de influencias. De parte del banquero porque está comprando influencia, mal que mal no está contratando a la niña por sus cualidades profesionales, sino por su condición de nuerísima y la influencia que puede ejercer para la obtención de los permisos requeridos; y de la nuerísima por su capacidad para inhibir comportamientos éticos por parte de quienes otorgan los permisos. Es el caso del Banco de Chile.


Tanto se ha insistido en la necesidad de aprovechar las oportunidades que nos provee el mercado, que hemos olvidado la ética, esto es, que no puede ser a cualquier precio, a costa de conductas no rectas. Con todo, más temprano que tarde, los comportamientos no éticos también se pagan. 

abril 01, 2015

Gran Acuerdo Nacional: ¿Para qué?

El caso PENTA, reveló toda una trama urdida para financiar a un partido político, la UDI, heredera del pinochetismo duro por la vía de defraudar sin misericordia alguna al fisco. En medio de este caso estalla, más que en las manos del gobierno, en la cara misma de Michelle, el escándalo CAVAL que tiene como protagonistas a su hijo pródigo y la nuerísima. Después, como si de una telenovela se tratara, se revela que la empresa SQM, hacía lo mismo que PENTA, pero en un espíritu “más democrático”, distribuyendo sus aportes a diestra y siniestra.

Es importante aclarar que los casos PENTA y SQM no tienen nada que ver con el caso CAVAL. PENTA y SQM constituyen un modelo de financiamiento privado ilegal de la política. Un modelo que deslegitima la democracia al convertirla en letra muerta, porque al final del día terminamos teniendo en el senado y la cámara de diputados a representantes de las empresas financistas antes que a representantes nuestros. Todo esto a pesar de que ya existe todo un sistema de financiamiento público y privado legal, este último por la vía de los gastos reservados. PENTA inclina la balanza, y explica que la UDI se haya podido convertir en el partido más grande de Chile. No es un misterio para nadie el chorro de plata que había tras sus candidatos, como lo prueba la cantidad de “palomas”, gigantografías y otros recursos que desplegaban en sus campañas sin arrugarse siquiera.

Todo este castillo fue construido a lo largo de estas décadas a partir de las oscuras privatizaciones de las empresas del Estado durante la dictadura del innombrable que enriquecieron a los actuales dueños de PENTA y SQM. Recordemos que ambas fueron empresas del Estado, la primera fue el Instituto de Seguros del Estado (ISE), en tanto que la segunda fue la Sociedad Química Minera (SOQUIMICH), compradas ambas a precio de huevo en tiempos del “capitalismo popular” por los fervientes y “desinteresados” partidarios del dictador.

Distinto es el caso CAVAL porque no apunta al financiamiento de la política, sino que a llenarse los bolsillos por parte de sus protagonistas, por la vía de la especulación con la compra-venta de terrenos sobre la base de información privilegiada, uso y abuso de influencias indebidas. Distinto también es porque involucra al hijo prodigo y la nuerísima de una presidenta cuyo mayor capital era la confianza que irradiaba. Confianza que se vino al suelo en un dos por tres a partir de este caso.

No obstante las diferencias en los distintos casos, los tres tienen algo en común: la corrupción. La clase política, la clase empresarial y el aparato estatal se encuentran atrapados en un dilema: alcanzar un acuerdo nacional para tapar todo esto, una suerte de amnistía, como astuta y sibilinamente propone Jovino; o un acuerdo nacional para destaparlo todo, hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga. Por salud, me inclino por esta última alternativa. Para sanarnos, tenemos que limpiar nuestras heridas, no basta con ocultarlas, haciéndonos los lesos. Quien debiera liderar este esfuerzo de sanación, si es que aspira a “resucitar” en estos tiempos de “resurrección”, es la propia Michelle.

marzo 26, 2015

Una democracia inmadura

Desde hace meses que nos encontramos impactados por el maridaje entre la política y los negocios. Si bien es cierto no se trata de algo nuevo, puesto que es un tema que viene desde tiempos remotos, lo nuevo es su envergadura, su extensión y el conocimiento disponible.

Tanto en Chile como en otros países, desde que se tiene memoria, han existido vasos comunicantes entre el mundo empresarial y el mundo político. En democracia, las autoridades legislativas aprueban las leyes que las autoridades ejecutivas aplican y que la ciudadanía debe respetar. La gran conquista democrática consistió en lograr que estas autoridades se eligieran a partir del voto universal, y que el voto del pobre pesara lo mismo que el voto de un personaje de la élite. Ese era nuestro orgullo. Pero como el agua que se escurre por intersticio que exista, el dinero se encargó de interferir en las decisiones mediante una publicidad a la vena, atosigadora, persistente, explícita e implícita.

El interés de la élite por influir en el proceso electoral se expresa financiando a los candidatos que no amenacen sus intereses, quienes habitualmente confunden con los de la comunidad, convencidos que lo que es bueno para ellos, es bueno para el país. Célebre es la frase de quien fuera director general de General Motors, Charles Wilson, en 1953, cuando afirmó que “Lo que es bueno para General Motors es bueno para el país (EEUU)”. No digo lo contrario, pero la sola afirmación supone una arrogancia que está muy extendida. A modo de ejemplo reciente, frente a la denuncia de uno de los fiscales, de que PENTA era una máquina para defraudar al fisco, uno de los imputados en el caso, Carlos “Choclo” Délano, muy suelto de cuerpo, afirmó que PENTA era una máquina para generar empleo. En otras palabras, como que tenía licencia para evadir impuestos.

Casualmente, los protagonistas suelen ser personajes –entre los cuales destacan José Yuraszeck y Julio Ponce Lerou-, quienes hicieron sus fortunas al amparo de oscuras privatizaciones efectuadas desde las entrañas de la dictadura. El primero, ligado al sector eléctrico e implicado en los más bullados manejos financieros que se tenga memoria, vinculado a la UDI y uno de sus financistas, en los últimos años, en una suerte de lavado de imagen, se introduce al mundo del deporte asumiendo el control de la propiedad del Club Deportivo de la Universidad de Chile. El segundo, Ponce Lerou, por su condición de yerno del innombrable, de la noche a la mañana, aparece con una fortuna que uno ni en 100 vidas trabajando tendría. Con la llegada de la democracia, Ponce Lerou, muy generosamente contribuye a financiar el quehacer político, ese que tanto denostó su exsuegro al hablar de “los señores políticos”, y muy astutamente, lo hace a todo el espectro político. Es así como actualmente tenemos en el candelero, no solo a conspicuos personajes de la derecha, sino que también a personeros de la exConcentración.

Hoy, parecen seguir haciéndose fortunas al alero de información privilegiada, tráfico de influencias y colusiones, lo que da cuenta de que estamos en presencia de una democracia imperfecta, inmadura. La demora en su reconstrucción, ya llevamos 25 años, nos está costando cara. Acelerar la profundización de la democracia es el desafío actual. En caso contrario seguirán medrando los pillos. Con todo, más vale ganarse la vida trabajando que haciendo fortunas mediante martingalas non sanctas, pero que el endiosamiento del libremercado ha convertido en sanctas hasta al hijo pródigo y la nuerísima.

marzo 18, 2015

La desigualdad delictual

Recientemente, en un programa televisivo se presentó un análisis comparativo de las penas vigentes en Chile para los distintos delitos, que incluyó también una comparación con otros países. En este análisis llamó la atención las diferencias entre los delitos cometidos por delincuentes comunes, y los cometidos por los delincuentes pertenecientes a las élites. Pero lo más llamativo fue la diferencia en las sanciones.

Si bien el fiscal nacional expresó que “queremos que este sistema de justicia sea una red que no solo atrape mariposas dejando pasar los elefantes”, el sistema que tenemos dice otra cosa. Pareciera que su objetivo fuese atrapar mariposas y dejar pasar los elefantes. De otra manera cuesta explicarse porqué las penas por delitos cometidos por las élites tienen penas que avergüenzan. Los delitos de soborno, cohecho, colusión, evasión tributaria y otros que suelen ser cometidos por personajes de cuello y corbata se castigan con penas irrisorias en relación a las vigentes en otros países con los cuales nos gusta tanto cotejarnos, y también son irrisorias respecto de delitos comunes.

Las evidencias señalan con mucha claridad que por más que se endurezcan las penas a quienes cometen delitos para sobrevivir, no tiene mayores efectos disuasivos, a diferencia de lo que ocurre con quienes delinquen para enriquecerse, que por lo general son personajes de altos ingresos, de codicia ilimitada. En estos últimos, las sanciones penales sí tienen efectos altamente disuasivos. Paradojalmente, las penas vigentes siguen el camino inverso, lo que daría cuenta que quienes legislan lo hacen en beneficio de los de arriba y en perjuicio de los de abajo.

Recuerdo que el gobierno anterior tuvo como uno de sus eslóganes favoritos que con su llegada se acabaría la fiesta de los delincuentes, que se terminaría con la puerta giratoria. Todo señala que no solo no se acabó, sino que se reforzó. Pareciera que muy por el contrario, la fiesta alcanzó ribetes extraordinarios, en particular para las élites, una fiesta tipo Farkas, como para tirar millones por la ventana mientras los mismos congresistas se resisten a aumentar el sueldo mínimo más allá de ciertos límites para no desfinanciar el presupuesto público. Esto es lo chocante! La distinta vara que se aplica para unos y para otros; para los de arriba y los de abajo, la que no hace sino multiplicar la desigualdad de origen mientras nos cantan al oído música celestial de la necesidad de emprender, de innovar, de aprovechar las oportunidades, de la meritocracia.

Es hora de poner las cosas en su lugar. Los países ya no aguantan dobles raseros. Lo que está ocurriendo en Brasil y en distintas partes del mundo, es muy sintomático. Da cuenta de un hastío, de un cabreamiento. El espacio natural para abordar, enfrentar y encarar este tema es el político, pero si los actores no están a la altura de sus responsabilidades, y en vez de responder ante quienes les votaron, lo hacen para representar a quienes los financian, la indignación se hará sentir con mucha fuerza.

Está clarito que el camino a seguir es el contrario al que hemos transitado. Menos cárceles y más oportunidades para los de abajo, y más cárceles junto con castigos ejemplificadores para los empingorrotados personajes que incurran en delitos. Hay que terminar con la fiesta de los de arriba.

marzo 12, 2015

Ver para creer

La creación de una Comisión Asesora Presidencial para regular la relación entre la política y el dinero ha despertado suspicacias no menores por razones más que comprensibles. Entre ellos destaca la incredulidad. Se ha perdido credibilidad en tiempos de cólera.

La creación de la comisión surge cuando en la cocina se destapan varias ollas. La de las boletas truchas por trabajos no realizados para financiar campañas electorales; la olla de evasiones tributarias que se desprenden de la olla anterior; la olla de tráfico de influencias ejercida por el hijo pródigo; la olla de conflicto de intereses que afecta a las élites económicas, políticas y tecnocráticas. Son siempre los mismos. De una cocina con estas ollas, uno solo podría esperar que emerjan platos corruptos.

Por tanto, la comisión se crea para que los platos que salgan de esta cocina sean platos decentes, lo que implica que las ollas a las que estamos haciendo referencias, estén vacías de boletas truchas, de evasiones tributarias, de tráficos de influencia y conflictos de intereses. Pero para ello, tendríamos que cambiar los ingredientes que echamos a las ollas, y los ingredientes, para el caso que nos ocupa, no son otros que las conductas, los comportamientos de las élites, de las castas que se repiten el plato una y otra vez. O cambiar las élites, siempre que los sustitutos no tengan los mismos vicios. La propia comisión está conformada por los mismos de siempre, con una que otra excepción.

Uno podría preguntarse: ¿Podría ser de otra manera? Muy probablemente no. ¿Quién está libre de conflicto de intereses? ¿De generar una que otra boleta trucha? La diferencia está en que no estamos hablando de mariposas, sino que de elefantes. Como bien dijera el fiscal nacional, hay gente a la que le encanta cazar mariposas, pero no elefantes, y que son quienes afirmaban que se iba a terminar la fiesta de los delincuentes, haciendo la vista gorda ante los elefantes. El resultado fue que no solo continuó la fiesta de las mariposas, sino que los elefantes –los delincuentes de cuello y corbata- pasaron de carnaval en carnaval.

No obstante las legítimas dudas que tenemos de que realmente la comisión llegue a buen puerto, no debemos dejar que la desconfianza nos corroa, por más poderosas razones que tengamos para desconfiar. Por sanidad mental, no queda más que confiar una vez más en que demos un paso adelante en el combate contra el tráfico de influencias y los conflictos de intereses. Pero no nos hagamos mayores ilusiones en tanto sigamos inmersos en un modelo neoliberal, y un modelo educativo, que no hace sino alentar el tráfico de influencias, los conflictos de intereses y la opacidad. Mientras no abordemos la madre del cordero, no le pidamos peras al olmo.

marzo 05, 2015

Gatos de campo

El período estival, que normalmente es parco en materias políticas y judiciales, este año no lo fue gracias a personajes que difícilmente olvidaremos. Ni siquiera el Festival de Viña logró opacar el protagonismo adquirido por quienes se han comportado como verdaderos gatos de campo, quién sabe desde cuándo!

Los protagonistas, de cuello y corbata, son todos personajes de las élites, malandrines de marca mayor. Se han constituido en verdaderas máquinas para defraudar al fisco a través de un intrincado mecanismo que se destapó a partir de las confesiones de un exgerente general del hoy mundialmente conocido holding PENTA. Saltaron los tapones, y con ellos, ilustres e inmaculados personajes, desde empresarios, ejecutivos de empresas, políticos y exfuncionarios públicos.

La fuerza política más involucrada, es la UDI. Desde el conglomerado empresarial PENTA, sus dos pilares, los dos Carlos, se encargaban de financiar las campañas electorales de sus candidatos más allá de los aportes reservados, que poco tienen de tales. Estos aportes no son gratis, son para asegurarse que en la Cámara de Diputados y en el Senado voten leyes que favorezcan a las empresas de PENTA, o al menos no las perjudiquen.

Es así como nosotros votamos por candidatos para que nos representen, pero que al final del día terminan representando a quienes financiaron sus campañas. El maridaje entre política y negocios no puede ser más nefasto, y la consecuencia es la que estamos viendo. Una democracia cartucha, donde la ciudadanía se siente pasada a llevar en todos los planos.

Uno de los personajes formalizados, Iván, afirmó con total desparpajo que no había hecho nada distinto a lo que hace todo el mundo. Lo mismo pensaría el hijo pródigo y la nuerísima cuando vieron que podían embolsarse de un paraguazo 2,500 millones de pesos. La filosofía de “aprovechar las oportunidades” que brinda la vida, metiéndose la ética al bolsillo o tirándola a la basura. ¿Dónde se formaron estos personajes? ¿Quiénes los formaron?

Pepe Mujica, peculiar personaje uruguayo, quien acaba de terminar su período presidencial en gloria y majestad, tan pobre como cuando entró, sostuvo en su oportunidad que a quienes les gustan los negocios, que no se metan en política. La razón la estamos viendo, porque cuando lo hacen, distorsionan la voluntad popular.

El tema es cómo evitar este maridaje. Soy escéptico respecto de la sola alternativa de legislar porque creo que las élites se encargarán de sortear las vallas que se interpongan para poner a sus peones en las instancias de poder. Si esta alternativa no es complementada con un sistema educacional que nos convierta en protagonistas, que nos agregue valor, que nos provea de capacidad para pensar, reflexionar, discernir, para separar la paja del trigo, la legislación poco servirá.

La clave, a mi juicio, está en tener un sistema educacional que nos eduque para que no nos metan el dedo en la boca una y otra vez. Difícil, muy difícil.

febrero 26, 2015

Política y ética

Los hechos que estamos conociendo, no solo en Chile, sino que a nivel mundial, y que se arrastran desde hace tiempo, dan cuenta de una nefasta disociación entre la política y la ética. No son lo mismo, pero deben relacionarse entre sí, porque de lo contrario la política pierde sentido.

Es lo que está ocurriendo. Da vergüenza ver a muchos políticos mendigando ante las empresas para financiar sus campañas usando toda clase de artilugios. Quienes ganaron sus cargos en virtud de los recursos financieros que dispusieron a partir de “raspados de olla”, lo hicieron con malas artes, porque en caso contrario muy probablemente habrían perdido. Da vergüenza ver a muchos de estos políticos solicitando a familiares que facturen por servicios a empresarios para que estos puedan imputarlos como gastos. Da vergüenza que estos empresarios acepten facturas por servicios no prestados. No quiero meterme en la vaina de la evasión de impuestos que hay tras todo este tinglado.

Nada de esto es gratis. Después viene la pasada de cuenta. Esos millones pasados bajo la mesa después se cobran. Diputados y senadores que hacen las leyes, deberán hacerlas a la pinta de quienes los financiaron, en vez de quienes los votaron. Lo mismo vale respecto de los alcaldes y concejales, y de toda autoridad pública.

Da vergüenza ver el tráfico de influencias y la opacidad en las actuaciones de quienes se supone deben ser modelos de comportamiento. Da vergüenza que el hijo de la presidenta, socialista por más señas, eche por tierra el combate contra la desigualdad haciendo uso de sus privilegios para que su esposa obtenga un préstamo con miras a obtener plata fácil, a la pasada, especulando, riéndose de todos los que se ganan la vida con el sudor de su frente o de su trabajo. Más encima tiene el desparpajo de afirmar que no hizo nada ilegal, olvidando que su actuación por más legal que sea, es inmoral, particularmente cuando se profesa el ideal socialista que procura defender a los trabajadores, no a los especuladores.

Ahora se aspira regular la relación entre la política y los negocios, entre el mundo público y privado. No creo que sea regulable porque siempre se encontrará una vía para vulnerar las regulaciones cuando la vara ética está por los suelos.

No se trata de que los políticos y empresarios sean angelitos inmaculados; se trata simplemente que para tener una democracia que funcione razonablemente bien es indispensable que existan políticos y empresarios decentes, que haya un mínimo de respeto por el otro. Políticos y empresarios cuyas actuaciones estén regidas por un mínimo de cánones éticos que cualquiera con dos dedos de frente conoce.

febrero 19, 2015

Agarra Aguirre

Los hechos que se están conociendo –PENTA, CAVAL y otros- dan cuenta de que si bien la derecha ha estado perdiendo terreno electoralmente, lo ha ganado culturalmente.

Desde la dictadura, se han tenido 20 años de gobiernos de una coalición de centroizquierda, la Concertación, seguido de un interregno de 4 años para la derecha, con un candidato fuera de molde, Piñera, que ganó en gran parte porque la gente se compró el cuento de que una persona con fortuna, no necesita robar. Y ahora, se tiene de vuelta una Concertación ampliada, con PC incluida, la Nueva Mayoría, gracias al encanto de Michelle y el cansancio de tanto abuso en tiempos de cólera.

Debe reconocerse que Chile hoy tiene más, que su ingreso per cápita ha crecido una enormidad, que los niveles de pobreza de antaño han disminuido significativamente, que después de la dictadura no vino el caos, muy por el contrario, un crecimiento sin precedentes. Sin embargo, el desarrollo es algo más que crecimiento. No se limita a tener más, sino que a ser más. En este plano la realidad actual dista de ser la patria buena y justa que se buscó a fines de los 80.

Los abusos a todo nivel que se están destapando, y que involucran a moros y cristianos, da cuenta de la penetración del ideal neoliberal. Parecen ser pocos los que se libran del veneno “todo vale” introducido en tiempos dictatoriales y que ha impregnado a gran parte de la sociedad chilena. Todo parece haber comenzado cuando los prohombres que estaban tras las bambalinas de la dictadura compraron empresas estatales cuando fueron rematadas a precio de huevo; cuando la usura dejó de ser usura; cuando las oportunidades había que aprovecharlas a como diera lugar.

La ética, la moral, dejó de ser la guía de las decisiones, pasando a ser reemplazadas por lo que en su momento Radomiro Tomic describió como la psicología del “agarra Aguirre”. Psicología bajo la cual en los medios de comunicación se difunden los valores de una sociedad de consumo que degrada el quehacer y la existencia personal, familiar, social, política y económica. El gran triunfo de la derecha es haber logrado que la codicia que la caracteriza, se expanda hacia el centro y la izquierda. El caso de la nuerísima y su príncipe consorte que “inocentemente” asiste a una reunión con el vice del banco de la Teletón parece no ser sino el broche de oro de una cadena que parece recién iniciarse. Una reunión para hacerse de un crédito con miras a embolsarse miles de millones de un viaje, especulando.

Y ahora tenemos Festival! Quien tasó la apetitosa propiedad donde la nuerísima puso sus ojos, es nada menos y nada más que el actual seremi de vivienda! Para remate, a un fiscal a cargo de una de las causas que se investigan, lo cambian por uno que es hijo de un senador socialista. Aunque me equivoque, me es imposible no pensar que acá hay gato encerrado, que se está maniobrando para dejar que pase el tiempo aprovechando que estamos en tiempos de Festival. Que se esté buscando un acuerdo para “salir” del pantano.

Soy partidario de los acuerdos, que es la esencia de la política, pero no de los acuerdos para tapar sinvergüenzuras, sino que de los acuerdos para destaparlas.

Lo expuesto desmoraliza a quienes quieren vivir de un trabajo decente. Por este camino nos vamos al abismo. Lo inmoral no deja de serlo por ser legal.

Es hora de rebelarse, de separar la paja del grano, de vivir con la frente en alto, de no dejarse llevar por la codicia que nos está destruyendo, como personas, como país.

febrero 12, 2015

Sebastián y la nuerísima

La empresa CAVAL, una sociedad de propiedad del hijo de Michelle, Sebastián Dávalos, y de su esposa, Natalia Compagnion, la nuerísima de Michelle, le echaron el ojo a una propiedad en la V Región que les aseguraría ganancias en el corto plazo. Para comprarla, no necesitaban un crédito por unos millones, sino que por 6,500 millones de pesos!!! A quién se lo pidieron? Al Banco de Chile, que no da crédito a cualquier hijo de vecino, pero en este caso, su vicepresidente Andróniko Luksic, accedió a tener una reunión en noviembre del 2013 con Natalia, quien llegó acompañada por Sebastián. Por obra y gracia del Espíritu Santo, el crédito fue concedido.

No escapará a la comprensión de nadie con dos dedos de frente, que la concesión del crédito no fue por bolitas de dulce. Tampoco escapa a la inteligencia de cualquiera que la petición no era por nada. La tentación de ganancia rápida y fácil, sin mayor riesgo, estaba ahí. Ni la nuerísima, ni el hijo de Michelle, el damo de Chile, no podían dejar escapar la “oportunidad”. Ellos, más que nadie, eran los llamados a rechazar la tentación.

Esto ocurre cuando la derecha, desnuda por el caso PENTA, que reveló la colusión del mundo de los negocios con la UDI, está en las cuerdas. Pero ojo, cuando un adversario está malherido, más peligroso se torna. Y hoy, aún desde el suelo, con toda razón celebra alborozada el “virtual” empate que le llegó desde el cielo, con oposición y gobierno maltrechos.

No faltarán quienes sostengan que no hay paralelismo alguno. Efectivamente se trata de hechos, errores, delitos o irregularidades de distinto tenor, no homologables. Legales o no legales, da lo mismo, pero éticamente reprochables. Lo que tienen en común es el tráfico de influencias, el uso de posiciones de poder y/o de información privilegiada que el común de los mortales no tenemos.
Para resolver este desaguisado, Sebastián no solo debe dar un paso al costado; su madre, Michelle debe despedirlo ipso facto. No hacerlo hecho, la compromete.

Sebastián y la nuerísima no estuvieron a la altura de las circunstancias. Avergüenzan. Su actuación constituye una afrenta para quienes lucharon por derrotar a la dictadura; para quienes siguen creyendo que los valores éticos son importantes, no solo para cacarearlos, sino que para vivirlos.

El día que no nos escandalicemos ante hechos de esta naturaleza, será el día en que como país habremos perdido la brújula. Tenemos el deber de denunciar estos hechos si queremos dar señales claras, sobre todo a las nuevas generaciones. Un país donde domina la política del “todo vale” no tiene futuro; un país cuyas élites son capaces de resistir las tentaciones de las “oportunidades” que provee el poder o el dinero, por el contrario, es un país digno y con futuro, donde sus habitantes pueden caminar con la frente en alto.

febrero 05, 2015

Nadie aborta por gusto

Hay al menos tres temas, desde que tengo uso de razón, por los cuales han saltado y saltan los tapones valóricos: el divorcio, el aborto y la eutanasia. Se explica porque estamos insertos en una cultura, una civilización que valora sobremanera la vida, su carácter sagrado, la familia, su indisolubilidad. Soy parte, y me siento parte de una cultura a favor de la vida y la familia.

Sin embargo, tenemos que lidiar con la vida real, no la imaginaria. Y es en esta vida real donde nos desenvolvemos. Cuando se abordó la necesidad de legislar en torno al divorcio, los sectores conservadores pusieron el grito en el cielo, motejando como divorcistas a sus partidarios, olvidando que se estaba en el peor de los mundos, porque los matrimonios se anulaban en base a la disponibilidad de recursos, y de mentiras, dejando a los hijos de tales matrimonios en pampa. La anulación suponía que lo que había existido, simplemente no había existido; que allí donde hubo fuego, ni brasas, ni rastros quedaban. La derecha recién se avino a legislar sobre el tema, cuando en sus propias filas la indisolubilidad matrimonial de muchos de sus seguidores hacía agua. En concreto, la ley de divorcio no hizo sino dejar atrás una farsa como lo era la anulación.

Ahora estamos en medio de un debate en torno al aborto. Al igual que ayer, los sectores conservadores ignoran una realidad lacerante: la existencia de abortos en condiciones de riesgo por su carácter ilegal, en pobres condiciones sanitarias para unas, y condiciones sanitarias propias del primer mundo para otras. Ignoran que nadie aborta por placer, por gusto, por voluntad. Legislar en torno al aborto es una necesidad, tal como ayer lo fue hacerlo sobre el divorcio, y tal como en un futuro no muy lejano lo será alrededor de la eutanasia.

La posición de la Iglesia Católica la entiendo como una invitación a no abortar, y me parece razonable que así sea. Yo tampoco soy partidario del aborto, y creo que nadie quiere abortar. De igual modo cuando me casé, no fue para divorciarme, sino para vivir juntos toda la vida. Sin embargo, en el derrotero de la vida real, en unos, más que en otros, concurren factores, circunstancias, coyunturas, que hacen imposible seguir juntos. Lo mismo vale respecto del aborto. Tener un hijo o una hija, dar vida, es lo más grandioso que puede ocurrirle a una persona, sin embargo, debe reconocerse que también puede no serlo. De hecho así lo ha sido para muchas mujeres que se han practicado el aborto.

enero 29, 2015

Triunfo de la izquierda populista en Grecia

Así tituló editorializó uno de los medios de comunicación nacionales el resultado de las recientes elecciones en Grecia, donde triunfó ampliamente el movimiento Syriza liderado por Tsipras, nombres prácticamente desconocidos hasta hace poco.

En la última década se está observando el surgimiento de nuevos partidos, a uno u otro lado del espectro político, aún cuando cada vez es menos nítida la frontera entre unos y otros. De hecho, el movimiento Syriza, identificado con una suerte de izquierda radical, para ser gobierno se alió con los llamados Griegos Independientes, que representan a una derecha nacionalista a pesar de tener posturas claramente antagónicas en muchos temas importantes. ¿Qué los une? La oposición a seguir los dictados de una austeridad impuesta desde fuera.

Para no ser motejado de izquierda populista, hay que seguir los cánones que el poder establecido pregona de la boca para afuera: austeridad, equilibrio fiscal. En Chile, y en el mundo, la derecha postula una austeridad muy suigeneris: para todos, menos para ellos; equilibrio fiscal para todos, menos para su propia seguridad. En efecto, no dudan en aumentar gastos militares y en policías a costa de la inseguridad del resto.

Bueno, en este caso, los griegos se cansaron de años de austeridad que han representado años de humillación; se cansaron de vivir al ritmo impuesto por la troika: la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo.


El drama de Grecia es el mismo de tantos otros países. Los platos rotos los termina pagando el pueblo, o como se dice ahora, la gente, los ciudadanos de a pie, los que viven de un trabajo decente, honrado. En Chile, no los paga el prestigioso y experimentado académico que gana más de 30 mil dólares por una charla-almuerzo y que se los pagan sin chistar; tampoco los paga un gerente general de un consorcio mafioso que se echaba mensualmente sobre los 60 mil dólares al mes.

El triunfo de la izquierda en Grecia es un grito de supervivencia, de decir basta, hasta cuándo nos van a ver las canillas! No queremos guerras ni dictaduras, ni imposiciones; tan solo queremos paz, queremos conversar, queremos sentido común, queremos sensatez. No estamos contra el concepto de la austeridad, pero no una austeridad para quienes no tienen la responsabilidad de la situación que les aflige. Harta austeridad hace falta a quienes la imponen!

De lo que se trata es de algo muy simple: hacer lo que dicta el sentido común. Tanto la derecha como la izquierda tradicional parecen haber perdido el rumbo, como lo demuestran los resultados electorales, no solo en Grecia, sino que en gran parte del mundo. En España aflora Podemos, mientras el PP y el PSOE están en caída libre, en otros países no asoma nada, salvo altos niveles de abstención que dan cuenta de desconfianza, de pesimismo.

enero 20, 2015

Traje a la medida

Finalmente, luego de transcurrido casi un cuarto de siglo, fue aprobada por el Congreso Nacional la reforma al sistema electoral binominal. Solo falta su promulgación por parte del gobierno para hacerse efectiva, si es que el Tribunal Constitucional no da un golpe a la cátedra acogiendo el requerimiento que amenazó con presentar la UDI.

Importa recordar que el sistema electoral que nos ha regido es tal que en cada distrito y/o circunscripción siempre se eligen 2 diputados o senadores, y que cada lista solo puede presentar dos candidatos. Mediante este sistema, la minoría, salvo que cayera por debajo del 33%, se aseguraba la paridad con la mayoría. De esta forma la minoría se aseguraba una capacidad de veto, esto es, nada podía aprobarse sin su venia. 

Confieso que no me hago mayores ilusiones respecto de la capacidad del nuevo sistema electoral para revertir tanto la crisis de representatividad, como el desprestigio que embarga a la clase política. Prueba de ello la encontramos en los altos niveles de abstención, el carácter endogámico del quehacer público, que se expresa en apellidos que se repiten una y otra vez.

Sin embargo, hay que reconocer que el nuevo escenario abre posibilidades para el ingreso de nuevos jugadores que aireen y renueven un ambiente político anquilosado. Ojalá estos nuevos jugadores constituyan un aporte sustantivo al quehacer público y traigan buenos hábitos y un compromiso a fondo con el futuro de Chile antes que con sus respectivos bolsillos. Es lo que nos hace falta.

La oposición, y la UDI en particular, no atinó a nada mejor que calificar la reforma como “un traje a la medida de la Nueva Mayoría” poniendo el acento en el aumento en el número de parlamentarios que tendrá el nuevo Congreso. Sin embargo, lo que está tras el rechazo de la oposición es el dolor que les produce haber quedado desnudos porque les quitaron el traje que habían hecho a su pinta y que lograron mantener incólume durante todas estas décadas.

Gracias a las revelaciones del caso PENTA, esto pilla a la derecha, y a la UDI en particular, por los suelos, malherida, como lo ilustran sus manotazos de ahogado, procurando no hundirse sola, sino que acompañada. Sin embargo, no será fácil para la UDI homologar el caso PENTA con cualquier otro que procuren poner sobre la mesa. A futuro, PENTA constituirá todo un modelo de malas prácticas, fraudes e ilícitos al por mayor por parte de quienes se erigían como puros e intocables. La realidad está mostrándonos en toda su crudeza que no son tan impuros e intocables como se presumía. Más encima tenían el desparpajo de autodenominarse UDI-Popular.

En concreto, se ha dado un paso adelante con la supresión del sistema electoral binominal, que tendrá más y más sentido, el día que redoblemos nuestro poder ciudadano, no solo a través del voto, sino que ejerciendo día a día nuestra ciudadanía, expresándonos y organizándonos.

enero 14, 2015

Terrorismo en Francia: ¿qué hacer?

El asesinato de periodistas de una revista satírica, sarcástica, Charlie Hebdo en Paris, Francia, nos vuelve a remecer. De tiempo en tiempo, demasiado frecuentemente, estamos siendo testigos de actos de barbarie que llevan a preguntarnos ¿cómo es posible? ¿por qué? ¿para qué? ¿qué hacer?

Quisiera aclarar que estas preguntas las formulo con la intención de tratar de entender lo ocurrido, sin que ello implique en modo alguno justificarlo. Ningún asesinato, de ningún ser humano, tiene justificación alguna. Sin un mínimo esfuerzo de comprensión, la mera represión asoma como solución mágica, en circunstancias que todos sabemos que dicha salida es ficticia.

El semanario Charlie Hebdo es todo un símbolo libertario, desvergonzado, de sátiras en todas las direcciones, a todas las culturas, religiones, razas. Nadie se libra de ellas. Las viñetas del profeta Mahoma en sus portadas es un fiel reflejo de este espíritu y no cabe duda que afectan los sentimientos de no pocos musulmanes. Imposible que no lo hagan, así como en el caso del mundo cristiano, y por lo general se tiende a evitar caricaturizar a Jesucristo, procurando tratarse con respeto su significado más profundo.

En Europa viven millones de musulmanes, la mayoría en Francia y Alemania. Lo han hecho abandonando sus países de origen en busca de mejores horizontes, procurando escapar de la pobreza. Lo han hecho aportando lo mejor de sí en los países que los han acogido. Merkel, la canciller de Alemania, en oposición a quienes responsabilizan al islamismo de los atentados, ha dicho sin ambages que el islamismo es parte de Alemania, que su contribución al desarrollo es indesmentible. Merkel, al igual que Hollande, han sido claros en especificar que los atentados no tienen nada que ver con el islamismo. El terrorismo no tiene apellidos.

No sin dificultades se han insertado aportando su trabajo e integrándose a la sociedad que los acoge. Desafortunadamente, las dificultades económicas que encara Europa para salir de la recesión, y que golpean más fuertemente a los inmigrantes, han alimentado el resurgimiento de grupos políticos radicales, extremistas y fascistas con discursos nacionalistas, antiinmigratorios, islamofóbicos y demagógicos.

No dejemos que el fanatismo nos obnubile la razón. El terrorismo busca crear la imagen de un choque cultural, de una guerra de civilizaciones, de oposición del mundo musulmán al mundo judeocristiano. Tal choque es ficticio porque la inmensa mayoría de quienes profesan algunas de estas culturas buscan el bien, la convivencia pacífica, el respeto por los demás.

Francia ha resuelto enfrentar al terrorismo por la vía de seguir siendo Francia, el país cuyo lema es libertad, igualdad y confraternidad. Sería positivo que, al igual que muchos otros países, también dejara de ser la Francia exportadora de armas y financiamiento a grupos extremistas,

enero 07, 2015

Parásitos de PENTA

Como mecanismo preventivo, cada vez que hay un problema eléctrico, deben saltar los tapones del tablero. En caso contrario se corre el riesgo de incendio con consecuencias mayores. El caso PENTA, holding empresarial financiero ligado a la extrema derecha, me trajo a la memoria esta asociación con el tema eléctrico. No me queda claro si es una práctica que se extiende más allá de PENTA y de la UDI. Lo concreto es que al menos saltaron los tapones.

Para cualquiera con al menos dos dedos de frente, resulta evidente que el costo de las campañas políticas, al menos de los partidos de derecha, excede con creces el financiamiento legal, ya sea por aportes reservados, que se asume tienen un tope. Cuando la UDI levanta un candidato presidencial, Golborne, mete millones para instalarlo; cuando ven que no prende, lo bajan, y para subir a otro candidato, Longueira, mete otros tantos millones. El vía crucis no terminó ahí, sino que continúa como si de una teleserie turca se tratara, con depresión de por medio, para finalmente desembocar en Evelyn, forzados a desembolsar otra tanda de millones. Todo a saco roto, para terminar perdiendo las elecciones presidenciales, hace poco menos de un año, sin pena ni gloria.

Estoy haciendo referencia tan solo a las elecciones presidenciales, porque las parlamentarias también implicaron un gasto que llega a revolver el estómago. Todo esto ¿quiénes se ponen? ¿para qué? ¿por qué vía? ¿a quiénes?

Las respuestas, desgraciadamente, ponen en entredicho la democracia que creemos estar construyendo. No obstante todas las regulaciones que se han intentado establecer para que la voluntad ciudadana no se vea distorsionada por el poder económico, el resultado es patético. En efecto, quienes se ponen son quienes tienen más recursos económicos, el 0,01% de la población de mayores ingresos, y no lo hacen por bolitas de dulce, sino que para perpetuar su capacidad de multiplicación de sus ingresos. Y lo hacen financiando a quienes en el plano legislativo aprueban las leyes a su pinta, o a quienes en el plano judicial deben interpretar las leyes a su pinta.

El resultado, desafortunadamente, es una democracia con una ciudadanía y una clase política capturada por el poder económico. En la práctica, pasamos a tener un simulacro de democracia. De hecho, la apatía electoral, dada por el incremento de la abstención en las elecciones, es una expresión de rechazo a una democracia donde el factor dinero sea tan determinante.

Por otro lado, desde un punto de vista positivo, hay que rescatar que el caso PENTA se haya descubierto y que la ciudadanía no salga de su asombro, señal de que conservamos una capacidad de asombro y denuncia, que ojalá sea un estímulo para reconstruir una democracia más sana, que vele por los intereses de todos, y no se limite a defender a los poderosos de siempre.

Si Jorge Alessandri, el Paleta, estuviese hoy entre nosotros, lo más probable que estaría avergonzado o espantado. Él perteneció a otra derecha, una que parece haber desaparecido, una derecha republicana, austera, que no hacía ostentación de sus riquezas, una derecha centrada en la producción antes que en la especulación, una derecha centrada en agregar valor real al país antes que en inventar figuras financieras que terminan cayendo como castillos de naipes.

diciembre 30, 2014

Cuando reina la hipocresía

Al finalizar el año, la Ministra de Salud, a través de declaraciones a un vespertino, anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley de aborto terapéutico, lo que complementó con frases que activaron la hipocresía reinante e incendiaron la pradera.

El incendio no se produjo por el anuncio de un proyecto que se ve venir desde hace tiempo, pero que se ha retrasado una y otra vez gracias a la secular hipocresía de los mismos sectores dominantes de siempre. Son los mismos que nos tienen dando la hora, que nos tienen como furgón de cola en los temas valóricos.

Son los mismos que en aras de la sagrada familia se oponían al divorcio, mientras por detrás consagraban la hipocresía de la nulidad matrimonial para quienes tenían los recursos para ello. Borraban con el codo lo que escribían con la mano. Los hijos de los matrimonios anulados quedaban en pampa.

Ahora ocurre lo mismo. Ponen el grito en el cielo porque la Ministra de Salud declara que “en todas las clínicas cuicas de este país muchas de las familias más conservadoras han hecho abortar a sus hijas. Las personas con más dinero no requieren de leyes, porque tienen los recursos”. Aún cuando pueda estar diciendo una verdad del porte de una catedral, se trata de una afirmación temeraria porque vivimos en Chilito, donde la hipocresía reina, lo que le puede costar el cargo.

Le damos la espalda a una realidad nacional lacerante dada por poco menos de 150 mil abortos al año, lo que da sobre 350 abortos diarios. ¿Y quiénes abortan? Mujeres con y sin recursos, las primeras pagando, con recursos, asumo que en clínicas establecidas, apropiadamente equipadas, con recursos humanos calificados. Para eso tienen recursos de sobra. Las otras mujeres, sin recursos, en clínicas piratas, a lo maestro chasquilla.

Una ley del aborto, al igual que la ley del divorcio, no hace otra cosa que regular lo que no está regulado, lo que se ignora o se oculta. Con el divorcio se reconoció una realidad, dolorosa, pero realidad al fin y al cabo, la que se ocultaba bajo la alfombra. Al final solo los ricos podían volver a casarse, porque se las arreglaban para anular su matrimonio a punta de plata.

Lo mismo ocurre con el aborto. Nadie aborta por gusto, al igual que nadie se divorcia para darse el gustito. Por lo demás, el proyecto de ley del aborto no obliga a abortar, así como la existencia de una ley de divorcio no obliga a nadie a divorciarse.

No faltarán quienes dirán que el Estado está promoviendo el aborto. Por el contrario, está procurando normar lo que ya existe, abortos bien pagados, en condiciones de máxima seguridad para unos, y abortos en condiciones de mínima seguridad, para otros.

La Ministra de Salud no ha mentido, ha dicho una verdad del porte de un buque, pero que por el cargo y la responsabilidad que tiene, no debiera haber dicho sin el respaldo de evidencias difíciles de obtener. De allí su renuncia y aceptación por parte del gobierno. Sobre todo cuando reina la hipocresía.

diciembre 25, 2014

La tarea del 2015: destrabarnos

El 2014 se inició con el cambio de gobierno como resultado de una elección que marcó el regreso de Michelle a la primera magistratura de la mano de una coalición, la Nueva Mayoría, construida sobre la base de la Concertación, pero ampliada, con el objetivo de tener las mayorías ciudadanas y parlamentarias que los cambios que se proponían pudiesen ser implementados. La razón de ser del nuevo gobierno descansó en el agotamiento de un modelo neoliberal instalado a sangre y fuego.

Agotamiento que se expresa en las más diversas esferas, entre otras, en un modelo educacional privatizado que ha redundado en una educación que segrega, cara, y de mala calidad; en un modelo laboral donde los trabajadores llevan la peor parte, siendo abusados como tales al limitar sus derechos de organización y de negociación, y como consumidores por la vía del endeudamiento y tasas de interés usureras; en un modelo previsional que condena a los adultos mayores a una vejez con pensiones miserables; en un modelo de salud que sigue la misma pauta del modelo educacional. La atención de salud viene dada por el tamaño del bolsillo con que se cuenta.

Todo esto, como consecuencia de décadas, bajo la dictadura, en que el Estado asume un rol eminentemente policial, de mantenimiento del orden público y de protección de la propiedad privada, dejando que las fuerzas del mercado se encarguen de la producción de bienes y servicios, sin mayores regulaciones. Este modelito es el que nos llevaría al Edén. El resultado es lo que tenemos, y que no es el Edén con el que soñamos.

Con la derrota de la dictadura en el plebiscito del 88 y el triunfo de la Concertación, se confiaba en que se desmantelaría este modelo. A poco andar se descubrió que los esfuerzos eran infructuosos porque todo estaba bien atado y las mayorías existentes eran insuficientes. No era cuestión de llegar y llevar. Solo hubo capacidad para introducir algunas regulaciones y detener la reducción del Estado, lo que permitió reducir significativamente la pobreza a menos de la mitad de la existente cuando la Concertación inició su andadura. El problema en ese tiempo, era la pobreza, así como ahora lo es la desigualdad. En síntesis, como si estuviésemos ante un relato bíblico, hoy tendríamos a los escogidos por el Señor, y los condenados por el mismo Señor. El tema es que no es esa la voluntad del Señor.

Este modelito neoliberal, fraguado a espaldas de la ciudadanía e instalado a punta de bayonetas, sin participación ciudadana, es el que se resiste a morir, defendido por su guardia pretoriana, la derecha política alimentada por la derecha económica.

Con la llegada de Michelle al gobierno, la ciudadanía expresó su voluntad, mediante una consistente mayoría, por desmantelar este modelo con miras a instalar otro basado en la cooperación y un mayor equilibrio de poder entre quienes conforman la sociedad. A lo largo de este año, el 2014, se han podido apreciar los obstáculos a sortear, y que no son menores, entre ellos el de la desinformación y la tergiversación de lo que se quiere.

Para el 2015, y aprovechando que USA y Cuba han dado el ejemplo de restablecer relaciones y mirarse las caras luego de más de 50 años de guerra fría, quizá sea el momento de dejar de atrincherarnos para construir un nuevo modelo de convivencia en la dirección de la voluntad popular. Se nos va el año y si hacemos un recuento de lo ocurrido este año, podemos afirmar que en cierto modo estamos entrampados. Como que todo se encuentra tan bien atado, que cuesta desatarlo, poniendo a prueba la paciencia y tolerancia de unos y otros.