Lo que estamos viendo
en el mundo por estos días es imposible que esté pasando desapercibido para
cualquier persona que tenga algún interés por lo que está ocurriendo. Hoy me
limitaré a la situación en que se encuentra Venezuela. Escribiré en base a lo
que sé y que es de conocimiento público.
1.
Tenemos
un presidente capturado, Nicolás Maduro, raptado subrepticiamente a comienzos
de este año por parte del gobierno de EEUU, pasándose por el aro la soberanía,
el derecho internacional, el debido proceso, etc. etc.
2.
Sabemos
que el susodicho, Nicolás Maduro, resultó electo en un proceso electoral cuyos
resultados están muy lejos de ser inobjetables, dado que nunca fue capaz de demostrar
que había ganado; por el contrario, todo apunta a que el verdadero triunfador
fue su oponente, Edmundo González, cuya candidatura fue levantada una vez que
el propio régimen de Maduro invalidara la postulación de María Carina Machado.
3.
Sabemos
también que Donald Trump, quiso desconocer los resultados que lo declaraban
perdedor en su intento de reelegirse en el año 2020. Desconocimiento que lo
llevó a ordenar el asalto del Capitolio para que lo validara como vencedor sin presentar
ninguna prueba que acreditara la existencia de fraude electoral.
4.
Si
alguien en sus mejores sueños pensó que el rapto de Maduro era para restaurar
la democracia, hoy debe estar azotándose. Hoy Venezuela tiene un presidente
raptado que se encuentra en Nueva York a la espera de un proceso judicial cuyo
tenor es todo un misterio; y tiene en funciones a una presidenta “encargada”, Delcy
Rodríguez, quien desempeñaba el cargo de vicepresidenta junto con los cargos de
ministra de dos carteras: la de Economía y Finanzas, y la de Hidrocarburos.
5.
Para
nadie es un misterio que Delcy es parte relevante de las entrañas del régimen.
Si bien la institucionalidad imperante pareciera haberla colocado donde está
ante la ausencia de un presidente capturado, todo apunta a que lo está con la
venia de Trump a la espera de ver cómo se comporta. Y parece estar portándose
como alumna ejemplar, haciendo todo lo que Trump le solicita: está liberando
presos políticos que no eran liberados, está vendiendo petróleo en base a las
instrucciones del gobierno norteamericano.
6.
Qué
no ha hecho la líder venezolana, María Carina Machado, para agradecer a Trump
por la captura de Maduro. La verdad que lo realizado por Trump no tiene nada
que ver con recuperar la democracia como lo demuestran sus expresiones, dado que
nunca ha hablado de ello. Lo que le importa es otra cosa, tener el control de
su patio trasero, de los recursos que poseen Venezuela y América Latina.
7.
Machado
recibió el premio Nóbel de la paz que quiso transferir a Trump, pero el propio
Instituto Nóbel noruego tuvo que salir a la palestra para informar que el
premio es intransferible. De momento Machado tendrá que esperar. En este
minuto, a Donald le es más útil Delcy que María Carina, al menos mientras Delcy
y sus boys hagan lo que Donald les indique.
Hasta ahora al menos,
Delcy está siendo más presidenta encargada de Trump en Venezuela que presidenta
encargada de Venezuela propiamente tal. En otras palabras, EEUU no necesita
tener un embajador en Venezuela, puesto que ya lo tiene en Delcy.
El nombre de
presidenta “encargada” le viene anillo al dedo. Es el gran descubrimiento de
Trump. Como en un pasado no muy remoto, no necesita invadir, le basta con
presidentes encargados, como en tiempos dictatoriales. Sacando las castañas con
la mano del gato. Nada nuevo bajo el sol.

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