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| Foto de Greg Rosenke en Unsplash |
El mundo está asistiendo
atónito a un acto de piratería más propio de tiempos coloniales que creíamos
haber dejado atrás. No contento con el rapto de un presidente en ejercicio, o
quizás envalentonado por el “éxito” de su operación llamada “resolución
absoluta”, ahora, a punta de amenazas, Trump procura hacer suyos países,
organizaciones, regiones. Como un niño no conforme con su nuevo juguete, ahora
va por más disparando de chincol a jote, como se llamó un humorístico programa
televisivo chileno de hace ya un par de décadas.
Apenas lleva un año a la
cabeza del gobierno estadounidense, pero pareciera que llevara años, por el
vertiginoso ritmo que le ha impreso. Todos los días, sin parar, sale con algún
pastel, con alguna novedad.
Partió afirmando que
pararía la guerra en Ucrania y que con él no habría más guerras. Mentira
confirmada y agravada porque la guerra en Ucrania continúa, al igual que en
Gaza, y lo peor es que tiene al mundo en vilo con sus amenazas, expresiones,
decisiones, que hacen dudar de que esté en sus cabales. En mi modesta opinión,
esto no puede seguir así. Esto terminará mal si no somos capaces de ponerle
atajo, en EEUU, así como en el resto del mundo, Su desmedido ego parece más
propio de un esquizofrénico, de un narcisista, de alguien que siempre ha hecho
lo que se le ha antojado. Por lo mismo, Trump es un personaje de alta
peligrosidad. A continuación, paso a mencionar tan solo algunas evidencias de lo
señalado.
a) En lo económico-financiero
se ha lanzado contra el presidente del banco central de los EEUU (allí llamado
Reserva Federal) para que haga lo que él quiere que haga: recortar las tasas de
interés. Quiere destituirlo para tomar el control de la Reserva Federal y para
ello no ha dudado en insultarlo públicamente, tildándolo, entre otros
calificativos, de tonto y payaso. Faltó que lo acusara de comunista o
socialista. Trump quiere controlar la Reserva Federal con un objetivo político,
el de ganar las próximas elecciones legislativas. Es la independencia de la Reserva
Federal la que está en juego. Y no menciono su comportamiento en materia de aranceles, las que utiliza a su antojo.
b) En su conducta
personal, sus relaciones y conexiones con una red criminal de pederastia que
revelan los archivos de Epstein, lo retratan de cuerpo entero. Por otro lado,
sus credenciales democráticas están en duda al desconocer los resultados de las
elecciones presidenciales a fines del año 2020, sin prueba alguna, junto con alentar
a sus adherentes a asaltar el capitolio en un intento de golpe de estado
fallido.
c) En lo político tiene al
mundo patas arriba intentando resucitar la doctrina Monroe (América para los
americanos). Ahora quiere apropiarse de Groenlandia, que está protegido por la
OTAN, organización en la que se encuentran EEUU y los países de la Unión Europea. Lo
curioso es que entre las obligaciones de la OTAN está la de defender a los países que
la integran de cualquier ataque que pudieren sufrir. Acá tendríamos la paradoja que si Trump decide apoderarse de Groenlandia, la OTAN debería defenderse del ataque de uno de sus
miembros.
d) Con los países de
América Latina juega como un gato cazando un ratón. Nos considera su patio
trasero en pleno siglo XXI. Ya ha metido mano en Venezuela, raptando a su presidente
en un acto filibustero, como si viviéramos en el siglo XIX. Generoso con
quienes se portan a su regalado gusto -Milei, Noboa, Bukele-, amenazante con
las penas del infierno con quienes se oponen a sus designios -Petro, Lula,
Scheinbaum-.
e) Está echando abajo
toda la infraestructura institucional construida al término de la segunda
guerra mundial para evitar, prevenir una tercera guerra mundial. Está
quitándole el piso a las Naciones Unidas y a las organizaciones mundiales
sectoriales que negociaban acuerdos, y que, si bien no eliminaban las
diferencias de poder entre las naciones, al menos las morigeraban. Las actuaciones
de Trump están orientadas a la imposición del miedo por la vía de la fuerza.
Trump representa un
retroceso civilizatorio mayúsculo que aún no estamos en condiciones dimensionar
adecuadamente. Por lo mismo, nos aproxima a una tercera guerra mundial.
Mientras tanto, nos tiene en ascuas. ¿Qué hacer? Resistir, denunciar, confiar
en que esta pesadilla llegará a su fin, en que seremos capaces de frenar la
locura en que Trump nos quiere sumergir.

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