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Foto de Martha Dominguez de Gouveia |
En
Chile, para dar cumplimiento a una sentencia de la Corte Suprema, las
instituciones previsionales de salud (ISAPREs), informan que los 1,200 millones de pesos cobrados en exceso
a sus afiliados serán devueltos bajo una modalidad que está sacando ronchas por
los plazos, al igual que por los montos y por quienes fraguaron esto.
La tragedia radica en
que al final del día los platos rotos no los terminan pagando las Isapres, entidades
responsables de los cobros por encima de los legales, sino los 700 mil afiliados,
quienes recibirán montos mensuales irrisorios en un plazo máximo de 13 años a
los menores de 60 años, de 5 años a quienes tengan más de 60 años y menos de 80,
y de 2 años a quienes tengan más de 80 años.
En mi caso
particular, se cobró un exceso de más de dos millones de pesos que por mi edad (76
años), me devolverán en 60 cómodas cuotas mensuales de 0,9 UF, esto es, del
orden de 35 lucas al mes.
A pesar de que más
vale algo que nada, se objeta, a modo de ejemplo, que quienes pagaron un exceso
de 100 mil pesos, éstos le puedan ser devueltos en cuotas de 600 pesos durante
13 años. Una vergüenza.
¿Cómo se llegó a
esto? Ya me imagino. El monto a devolver era tal que las isapres se agarraron
la cabeza, dado que el total cobrado en exceso ($ 1,200 millones), ya se los
gastaron o repartieron entre sus dueños. O sea, no los tienen, y por lo
tanto amenazaron con quebrar, con fundirse. Y para que no quedara la crema,
colapsara el sistema público de salud por la avalancha que le llegaría desde
las isapres, no se encontró nada mejor que “ver qué podemos hacer” para
resolver este intríngulis. Y se llegó a este acuerdo a espaldas de los
afiliados.
Lo acordado permitiría
“salir del paso”, esto es, cumplir con la sentencia de la Corte Suprema y
evitar que las isapres se fundan. Los afiliados, muy bien gracias, no tienen
por qué quejarse, sino todo lo contrario, deberían agradecer que se haya
detectado la pillería de sobrepasarse en los cobros por parte de las isapres. Así
de simple.
Y como todo el mundo se dió cuenta que tanto las isapres como el gobierno y el parlamento, se pasaron de revoluciones cuidando a las isapres y descuidando a los afiliados, se juntaron para ver qué hacemos para salir del paso. Así es como ahora se está ofreciendo una salida que sea capaz de cuadrar el círculo, dejar contentos a moros y cristianos.
Nada nuevo bajo el sol. Los poderosos siguen teniendo el sarten por el mango. Pero no nos quejemos, porque algo es mejor que nada. Y así nos tienen por los siglos de los siglos.
Excelente comentario
ResponderBorrarÉticamente, además de lo económico , es una vergüenza. Ahora sí que merecen Cursos de Ética.
Saludos