diciembre 27, 2024

Trump vuelve por sus fueros

Foto de Marco Zuppone en Unsplash

Estamos próximos al cambio de mando en la capital del imperio yanqui. Trump vuelve por sus fueros gracias a un triunfo electoral que no sé cómo calificar: aplastante, porque ha ganado no solo en número de electores por ser una elección indirecta, sino también en número de votos. Ha ganado en la cámara de representantes y en el senado. Un triunfo para hacer lo que se le antoje. Un triunfo vergonzoso, de un perseguido por la justicia. Dice que va a hacer nuevamente grande a EEUU (MAGA: Make America Great Again), que la hará entrar a una era dorada. Ha sido un triunfo de los bulos. Es el triunfo de un tozudo, de un perseverante, de un impostor, de un condenado. Primera vez que en EEUU se elige a una persona que ha sido condenada por la justicia.

Celebran Orban, Netanyahu, Putin y todos los autócratas que están empezando a dominar la escena mundial. Los resultados parecen reflejar los tiempos que vivimos, de mediocridades, de fracasos. La pregunta que me hago es: ¿cómo se pudo llegar a esto? Y con la pregunta no me refiero solamente a esta elección, sino que también a muchas otras, reveladoras de una tendencia que no obstante sus baches de tiempo en tiempo, parece irrefrenable. La derrota de Trump en 2020 no habría sido sino un traspié momentáneo producto de oscuros intereses. A este paso, más temprano que tarde, terminaremos viendo a Marine Le Pen instalada en el Eliseo (Francia), a Díaz Ayuso o Abascal en Moncloa (España). 

¿Qué estamos haciendo mal? Probablemente, muchas cosas. No creo que saquemos mucho inculpando a los votantes, a su eventual falta de educación o de que no saben por quién están votando. La democracia está siendo puesta en jaque desde el minuto que estamos privilegiando votar por quienes la basurean. Los resultados parecen indicar que la democracia está defraudando a los votantes, que quienes son elegidos democráticamente han fallado expectativas infladas por promesas incumplibles que nos tragamos sin mayor reflexión.

En su minuto Clinton cuando estuvo en campaña en 1992 sostuvo: “Es la economía, estúpido” explotando las dificultades económicas que se vivían en esos tiempos. Ahora, aunque no lo sostuvo explícitamente, con su discurso Trump pareciera haber dicho “es la inseguridad, estúpido”.

En concreto, debemos reconocer, admitir, que en democracia la mayoría no suele votar por valores, por conceptos, sino en base a “cómo vamos en la parada” (al bolsillo) y la inmigración vista como amenaza. Se votó sin importar si el postulante es un delincuente. Trump cerrará fronteras, elevará aranceles, disminuirá impuestos a quienes más ganan. La globalización entrará en remojo. Abandonará a Ucrania a su suerte o a la suerte de Europa con el beneplácito de Putin, quien debe estar sobándose las manos. Mi única duda es qué hará en el Medio Oriente.

diciembre 26, 2024

¿Qué es lo que viene para el 2025?

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

El título con el que encabezo esta columna puede inducir a error. No pienso dármelas de pitoniso ni mucho menos, sino que tan solo expresar lo que visualizo sin ánimo de predicción. Ya tenemos el 2025 encima. Se completará el primer cuarto del presente siglo. Me centraré en Chile que es el país en que vivo, y en lo político que es un ámbito que desde niño siempre me ha llamado la atención por las esperanzas que levanta y las frustraciones que suelen acompañarlas.

El 2025 no será cualquier año dado que en sus últimos meses tendremos la contienda presidencial junto con la parlamentaria. Si bien aún no hay candidatos presidenciales en regla, ya hay algunos en carrera, y los que están, representan a una derecha (Matthei, Kast, Carter, Kaiser I, Kaiser II, Rojo Edwards) a la que se le ha abierto el apetito. Y no es para menos. Las cartas parecen estar echadas a su favor: tanto por las dificultades que han tenido las fuerzas oficialistas para gobernar, como por la ausencia de candidaturas con posibilidades de triunfo. Al menos eso señalan encuestas del más diverso tenor. De lo expuesto se deduce que el optimismo de la derecha tiene fundamento, al igual que el pesimismo reinante dentro de la izquierda.

Es curioso constatar que, si fuésemos totalmente racionales, lo lógico sería que lo primero que debiese tener cada partido o coalición de partidos con aspiraciones de gobernar, es un objetivo a alcanzar; luego un programa para alcanzar dicho objetivo, y lo último, alguien que encabece la responsabilidad de llevarlo a cabo. En la práctica solemos hacerlo al revés: poner la carreta por delante de los bueyes, esto es, lo primero que solemos hacer es levantar al candidato(a) de nuestros amores.

Es lo que ya estamos viendo. Total, para qué nos vamos a ver la suerte entre gitanos. Ya nos conocemos. Esta realidad da cuenta de la debilidad en que se encuentran los partidos políticos donde para ingresar basta rellenar una ficha, sin que exista filtro alguno. Atrás quedaron los tiempos en los que existía la premilitancia, el compromiso, la capacitación partidaria.

Es posible que lo descrito sea consustancial a nuestra naturaleza humana, a que no solo somos racionales, también somos emocionales. Probablemente seamos más emocionales que racionales, y de allí que lo primero que hacemos es mirar nombres que nos inspiren confianza, que nos suenen, que creamos conocer.

Dijimos que la derecha tiene poderosas razones para ser optimista. El poder ejecutivo pareciera estar a su alcance. Tiene todas las de ganar a fin de año. Las encuestas así lo señalan y tiene candidatos para tirar por la ventana. Muy distinto es el caso en la izquierda. Sin embargo, no hay que olvidar que no por mucho madrugar se amanece más temprano.

Habrá que ver cómo se dan las cosas. El centro, que se ha escorado hacia la derecha en los últimos años, será decisivo. Y así como se cansó de la izquierda, está observando que luego de la calurosa bienvenida que le dio la derecha para acogerla, los codazos en su seno andan a la orden del día. Si hacemos un rastreo a los resultados electorales en el presente siglo, así como en el pasado constataremos, salvo excepciones, que el centro político es el que inclina la balanza, el que corta el queque.

Las cartas aún no están echadas, aunque parecen estarlas. En consecuencia, mi pronóstico es que tendremos un año movido, líquido, donde se pondrá a prueba la inteligencia política de unos y otros.

diciembre 19, 2024

Buscando camorra

Hace rato que el gobierno argentino, que acaba de cumplir un año de vida con Milei a la cabeza, anda buscando llamar la atención y/o buscando camorra.  Todo parece apuntar a que se trata de un gobierno mesiánico que levanta la bandera de la “Libertad carajo” bajo una ideología de difícil comprensión, el anarcocapitalismo. Un concepto que dudo que el mismísimo Milei sepa de qué se trata. Me temo que lo que ha empezado con el lema de la “Libertad carajo” termino como “Al carajo la libertad” como sostuviera un gran amigo que vive en el viejo continente.

Digo que pareciera tener la compulsión por llamar la atención, o levantar polvareda, desde el momento que enarbolaba la motosierra como herramienta para gobernar, o apresurándose para estar al lado de Trump a la hora de su triunfo, o para denostar a quienes no piensan como él sin pelos en la lengua. También se le ve obsesionado por armar camorra, insultando gratuitamente a quienes ya no ve como adversarios, sino como enemigos.

Todo apunta a que estaría inmerso en una batalla apocalíptica cultural que busca despertar a desprevenidos, incautos, de modo que no se compren cualquier cuento. Y Milei estaría encabezando esta cruzada mesiánica destinada a despertarnos, a ser capaces de ver bajo el agua, a percatarnos que los chilenos estaríamos siendo gobernados por un comunista escondido bajo una piel de oveja magallánica. En palabras del ministro de economía argentino, Luis Caputo, toda su diatriba contra Boric no tendría otro propósito que la de salvarnos de la peste comunista que nos estaría hundiendo.

Escuchando a Caputo, en orquesta con Milei, todo huele a soberbia. Con nuestro Axel Kaiser, serían los portaestandartes de la batalla cultural, convencidos que nuestros problemas tienen origen comunista, como si en los últimos 30 años tuviésemos viviendo las consecuencias de gobiernos comunistas. Todo rezuma anticomunismo barato. Se da el lujo de afirmar que “Chile es el país de Latinoamérica que más gente sacó de la pobreza desde los años 80 hasta el 2010”, cuando todos sabemos que en la década de los 80 la dictadura del innombrable no redujo la pobreza, sino todo lo contrario.

¿Qué se cree?¿Con qué ropa habla? Todo apunta a que la soberbia lo está empapando porque está reduciendo la inflación. Logro que está alcanzando a punta de multiplicar la pobreza y el desempleo. Así no tiene gracia. La gracia está en disminuirla sin que los platos rotos los paguen los más pobres y que a éstos los haga más pobres. Ese es el verdadero desafío.

Afortunadamente Boric no cayó en el jueguito de buscar camorra en que andan Milei y sus boys. Por el contrario, apeló a nuestra condición de países hermanados por lazos históricos y fronterizos.

No hace mucho, en el Vaticano se conmemoraron los 40 años del tratado que evitó una guerra que se veía venir por el control del canal Beagle; una guerra no entre dos pueblos hermanos, sino entre dos dictaduras. Conmemoración encabezada por el papa Francisco y a la cual acudió nuestro canciller en representación del gobierno encabezado por Boric; en cambio el gobierno argentino, por orden de Milei decidió retirar a su canciller, Gerardo Werthein, de un evento ante el papa Francisco en el Vaticano para conmemorar el tratado que hace 40 años impidió una guerra entre dictaduras por el control del canal de Beagle, en Tierra del Fuego.

Lo descrito parece ser señal de que, al menos en su relación con Chile, Milei anda buscando camorra, preparando el terreno para sacarse el pillo de problemas internos azuzando conflictos externos. Tal como en su momento Galtieri, el dictador argentino, buscó sacarse problemas internos apelando a la reivindicación de Las Malvinas. Al final el tiro le salió por la culata. Sería bueno que Milei tome nota de esto. Con Chile no se juega.

diciembre 04, 2024

Nuestras queridas isapres

Foto de Martha Dominguez de Gouveia

En Chile, para dar cumplimiento a una sentencia de la Corte Suprema, las instituciones previsionales de salud (ISAPREs), informan  que los 1,200 millones de pesos cobrados en exceso a sus afiliados serán devueltos bajo una modalidad que está sacando ronchas por los plazos, al igual que por los montos y por quienes fraguaron esto.

La tragedia radica en que al final del día los platos rotos no los terminan pagando las Isapres, entidades responsables de los cobros por encima de los legales, sino los 700 mil afiliados, quienes recibirán montos mensuales irrisorios en un plazo máximo de 13 años a los menores de 60 años, de 5 años a quienes tengan más de 60 años y menos de 80, y de 2 años a quienes tengan más de 80 años.

En mi caso particular, se cobró un exceso de más de dos millones de pesos que por mi edad (76 años), me devolverán en 60 cómodas cuotas mensuales de 0,9 UF, esto es, del orden de 35 lucas al mes.

A pesar de que más vale algo que nada, se objeta, a modo de ejemplo, que quienes pagaron un exceso de 100 mil pesos, éstos le puedan ser devueltos en cuotas de 600 pesos durante 13 años. Una vergüenza.

¿Cómo se llegó a esto? Ya me imagino. El monto a devolver era tal que las isapres se agarraron la cabeza, dado que el total cobrado en exceso ($ 1,200 millones), ya se los gastaron o repartieron entre sus dueños. O sea, no los tienen, y por lo tanto amenazaron con quebrar, con fundirse. Y para que no quedara la crema, colapsara el sistema público de salud por la avalancha que le llegaría desde las isapres, no se encontró nada mejor que “ver qué podemos hacer” para resolver este intríngulis. Y se llegó a este acuerdo a espaldas de los afiliados.

Lo acordado permitiría “salir del paso”, esto es, cumplir con la sentencia de la Corte Suprema y evitar que las isapres se fundan. Los afiliados, muy bien gracias, no tienen por qué quejarse, sino todo lo contrario, deberían agradecer que se haya detectado la pillería de sobrepasarse en los cobros por parte de las isapres. Así de simple.

Y como todo el mundo se dió cuenta que tanto las isapres como el gobierno y el parlamento, se pasaron de revoluciones cuidando a las isapres y descuidando a los afiliados, se juntaron para ver qué hacemos para salir del paso. Así es como ahora se está ofreciendo una salida que sea capaz de cuadrar el círculo, dejar contentos a moros y cristianos. 

Nada nuevo bajo el sol. Los poderosos siguen teniendo el sarten por el mango. Pero no nos quejemos, porque algo es mejor que nada. Y así nos tienen por los siglos de los siglos.

 

Biden indultando al hijo pródigo

Foto de Bohdan Komarivskyi en Unsplash

A pesar de que había asegurado que no indultaría a su hijo, Hunter Biden, al final de su mandato, el presidente de EEUU, Joe Biden, decidió indultarlo. Un indulto que no podrá ser revertido por su sucesor, Donald Trump. Con esto Joe Biden logra que su hijo salga libre de polvo y paja del delito de violación de las leyes que impiden que un drogadicto posea armas de fuego.

Cabe recordar que este hijo pródigo de Biden había sido condenado por comprar y poseer ilegalmente un arma, por defraudar al fisco y adicción a las drogas y al alcohol para llevar una vida de padre y señor mío.

Esto significa que el hijo del presidente era drogadicto y que estaba en posesión de armas de fuego; y que no irá a prisión. Al indultarlo total e incondicionalmente, el presidente deja todo esto lo suficientemente amarrado como para que ni Trump pueda desamarrarlo. Al más puro estilo del innombrable. Este es el mundo en que vivimos, y muy particularmente los estadounidenses, aunque no solo ellos. El padre protegiendo a su hijo en uso de sus facultades presidenciales. La razón esgrimida a última hora es que su hijo estaba siendo perseguido políticamente. Todo un clásico en coyunturas como ésta. Como dijera alguien “¿Cómo podría no hacerlo?”. La respuesta podría ser de este tenor: “Sería de tonto no hacerlo, mal que mal es el hijo. Quien no haría eso si se tratara de su propio hijo”. Y así vamos arando.

noviembre 25, 2024

Uruguay y Chile: La resurrección de la moderación

Foto de Pawel Czerwinski en Unsplash

Este domingo 24 de noviembre del 2024 tuvieron lugar dos procesos electorales, en Uruguay y en Chile. Ambos correspondientes a balotajes o segundas vueltas. En el caso uruguayo, a una elección nacional presidencial entre las dos primeras mayorías, Álvaro Delgado y Yamandú Orsi; en el caso chileno, a una elección regional de gobernadores en todas aquellas regiones donde ninguno de los candidatos había alcanzado la mayoría necesaria en la primera vuelta.

La relevancia de ambas elecciones residía en que se dan en un contexto mundial propenso a la polarización, incertidumbre, y desgaste de la democracia, contexto en el que las posturas extremas están sacando mayores réditos. Prueba lo señalado los gobiernos presididos por Milei en Argentina, Maduro en Venezuela, Bukele en El Salvador, Ortega en Nicaragua, Trump en EEUU, Putin en Rusia, Netanyahu en Israel. Y están al acecho en Brasil y Francia, al igual que en muchos otros países.

A diferencia de lo que estamos viendo en esos países, en Uruguay sus ciudadanos se dieron el gusto de dejar pasar al balotaje a los dos candidatos con posturas más moderadas, uno representando a la centroderecha, y el otro a la centroizquierda, dejando fuera a los candidatos extremos.

Álvaro, del Partido Nacional, cargó sobre sus hombros la responsabilidad de ser el candidato de la continuidad del gobierno de Lacalle Pou, desgastado tanto por un narcotráfico que llegó a las puertas mismas de su oficina presidencial, como por una política proclive al neoliberalismo. Su contrincante Yamandú, del Frente Amplio, por el contrario, reivindicó la necesidad de acotar los espacios de acción al neoliberalismo, reivindicando el rol del Estado para hacer frente a la desigualdad. Su origen provinciano, su carácter humilde, su condición de profesor, y su talante proclive a la búsqueda incesante de los acuerdos, fueron sus cartas de presentación que finalmente posibilitaron su triunfo. Un triunfo que tonifica no solo a la izquierda uruguaya, sino mundial.

Por su parte, en Chile se daba por sentado que la derecha y la extrema derecha triunfarían por paliza en el balotaje de la elección de gobernadores. Tenían todas las de ganar ya sea por la tendencia mundial más arriba mencionada, como por el caso de abuso sexual de parte del subsecretario del interior (Monsalve) que les vino anillo al dedo, como por los problemas de seguridad imperantes y las dificultades del gobierno para impulsar el crecimiento económico y llevar a cabo su agenda. Se presumía que el triunfo de la derecha sería arrollador. Para sorpresa de todos, no hubo tal triunfo arrollador que aseguraran un próximo gobierno de derecha. Sin perjuicio de lo expuesto, siguen teniendo todas las de ganar, al menos en tanto no surja con nitidez un candidato en representación de las fuerzas de izquierda y centro izquierda.

Lo más importante de los resultados de la elección de gobernadores, es que muestran un claro rechazo a posturas maximalistas, dando preferencia a quienes están dispuestos a ceder, a buscar acuerdos y puntos de encuentro. Eso pareciera explicar gran parte de la derrota tanto de candidatos opositores, como de proclives al gobierno. Es el caso de los candidatos del partido republicano que llegaron a la segunda vuelta, pero no pasaron este tamiz, al igual que la candidata de la UDI en Valparaíso (María José Hoffman). O el caso de Alejandro Navarro, quien pensó que la ciudadanía obviaría su respaldo a Maduro en tiempos no muy lejanos.

En fin, se me quedan muchas cosas en el tintero, pero lo relevante, es que los procesos electorales en Uruguay como en Chile, por parte de gobiernos de distinto signo, se llevaron a cabo democráticamente y en forma ejemplar, con resultados conocidos en la misma noche, aceptados por todos. Todo esto marca una enorme diferencia con el proceso electoral que no hace mucho se llevó a cabo en Venezuela, pleno de vacíos, y donde su gobierno presume de un triunfo que no ha sido capaz de demostrar hasta el día de hoy.

noviembre 19, 2024

El síndrome de Estocolmo

Un nuevo populismo de derechas -el fascismo puro y duro- pareciera que recorre el mundo, en principio, como resultado de un desencanto colectivo, de un sentimiento de frustración con la democracia, de que ésta nos ha fallado.

Curiosamente esto se da no obstante que los mayores progresos socioeconómicos, científicos y tecnológicos, se han dado en democracia, bajo regímenes democráticos, allí donde existe división de poderes; donde las más altas autoridades políticas son elegidas por la ciudadanía y no entre cuatro paredes; donde el poder militar está supeditado, subordinado al poder civil; donde hay libertad de expresión y libertad para emprender; donde el mercado y el estado se conjugan y complementan, controlándose mutuamente con miras a maximizar el bienestar y minimizar la desigualdad.

Tales regímenes no han sido, ni son perfectos, tienen insuficiencias, qué duda cabe: la libertad de elección de autoridades está constreñida por unos medios de comunicación concentrados en pocas manos; la dependencia del poder militar al poder civil es tan solo una verdad a medias; en tanto que el mercado y el estado en vez de complementarse pareciera que buscaran ser sustituidos uno por el otro; la autonomía del poder judicial suele estar acosada por el poder político.

No faltan las limitaciones que impiden el despliegue de la democracia en toda su expresión, donde el dinero no sea la medida del valor de las personas. Así y todo, no se ha encontrado otro sistema político, distinto de la democracia, capaz de proveer el bienestar que toda población anhela.

Nuestro deber es profundizar la democracia, denunciar sus limitaciones para eliminarlas, no para degradarla. Lo que hacen los populismos, tanto de izquierda como de derecha, es hacer uso de la democracia para socavarla, reducirla. Por eso duele la elección democrática de un racista, un misógino, un machista, un delincuente como Trump. Duele cuando se elige a personas que no creen en la democracia, como ha estado ocurriendo en Argentina, al elegir a Milei, como ocurrió en Brasil cuando se eligió a Bolsonaro.

Que estemos eligiendo a personajes que desprecian la división de poderes, que buscan concentrar el poder, es toda una señal de que algo anda mal, de insatisfacción, de frustración con la democracia, con los partidos políticos y con la institucionalidad imperante. También sería señal de que somos un tanto masoquistas, que queremos a quienes nos esclavizarán, nos harán sufrir, a quienes no nos quieren.  

De otro modo no logro explicarme que los inmigrantes estén votando por quienes los quieren expulsar; las mujeres por quienes las basurean; los negros por quienes los desprecian. Que los fallos que presenta la democracia, la decepción que pueda sentir respecto de sus resultados nos lleve a votar por quienes la desprecian, me hace recordar el síndrome de Estocolmo, por el cual nos terminamos identificando con quien nos agrede, siendo leales con quienes no nos quieren, negamos la realidad, y, por último, sentimos gratitud hacia quienes nos atacan.

Lo otra alternativa sería que yo esté equivocado medio a medio, lo que no me atrevo a descartar.

 

noviembre 15, 2024

Trump: lo que nos espera

Foto de Natilyn Photography en Unsplash

A propósito de la reciente elección de Trump y su encuentro protocolar con el presidente actual de EEUU, Joe Biden, mi señora me expresó su esperanza de que se moderara, de que no sería el ogro con que estaría siendo pintado, que tendería puentes con sus opositores. Le pregunté en qué se basaba para pensar en una eventual moderación. Su respuesta fue sencilla: “En que haya aceptado la invitación de Biden a concurrir a la Casa Blanca, se hayan dado la mano, e inicio al proceso de transición de un gobierno a otro de común acuerdo”.

No dejó de sorprenderme, pero pensándolo bien, percibí que su reacción, o su esperanza, muy probablemente sea la de muchos, particularmente de quienes no están en el día a día de la política, de quienes no se percatan que en las lides políticas hay poco espacio para la “buena onda”.

Le respondí que por mi parte no tenía esperanza alguna, que Trump las tiene todas para aparcar cualquier moderación, que por lo demás no está en su personalidad.

Los hechos, las decisiones adoptadas configuran un cuadro opuesto, un cuadro de radicalización, de aprovechar que tiene en su mano a la cámara de representantes, al Senado, a la corte suprema, dado que en todas estas instituciones cuenta con las mayorías necesarias para hacer lo que se le antoje. Y no desaprovechará esta oportunidad. Lo prueban sus primeras designaciones de autoridades que lo acompañarán en este período.

La experiencia de las defecciones que tuvo en su primer período presidencial le será muy útil para rodearse de quienes sean leales a su persona antes que al partido republicano o a cualquier otra cosa. Recordemos que bajo su gobierno no pocos fueron renunciando disgustados, o siendo defenestrados, por desacuerdos con sus decisiones o con su personalidad.

¿Qué se espera que haga Trump? Lo ha dicho sin arrugarse siquiera. En el ámbito de la política exterior apuntará a salirse de la OTAN, dejar que Taiwán y Ucrania que se las arreglen por su cuenta, y abandonar acuerdos en torno al cambio climático. En materia de política interna, cerrará toda institución pública -agencias, departamentos, etc.- relacionada con temas medioambientales, educacionales y sanitarios, elevará los aranceles a productos importados de terceros países, expulsará a los millones de inmigrantes ilegales que están en EEUU.

No creo que Trump se haya postulado tan solo para tener el fuero presidencial que le permita escapar de los procesos judiciales en que está inmerso. Postuló también para hacer todo lo expuesto en el párrafo anterior. Y como tiene todo el poder en la mano -el ejecutivo, el legislativo y el judicial-no tengo duda que lo hará. O que al menos lo intentará con mucha fuerza desde el primer día. Sus primeras nominaciones ya van en esa dirección.

Mencionaré tan solo tres botones de muestra. Uno, la nominación de Robert Kennedy Jr. para dirigir el Departamento de Salud. Éste no es un personaje cualquiera: es hijo de Bobby Kennedy y sobrino de John Kennedy, ambos asesinados, el primero siendo candidato a la presidencia, y el segundo en el ejercicio de la presidencia.  Robert Kennedy Jr. es un activista antivacunas y promotor de teorías de conspirativas y de desinformación en torno a las vacunas, las que ha vinculado al autismo. En el año 2023 se lanza como candidato a las elecciones presidenciales dentro del partido demócrata para posteriormente, ante la falta de apoyo, presentarse como independiente. Y a mediados de este año abandona la carrera presidencial para apoyar a Trump. Su misión en el Departamento de Salud será devolver la salud al país de acuerdo al movimiento MAHA (“Make America Healthy Again”).

El otro botón es Elon Musk, dueño de X, SpaceX y Tesla, a quien Trump le está confiando el Departamento de Eficiencia del Gobierno. Éste es una suerte de ministerio en el que, en palabras de Trump, deberá aconsejar y guiar para desmantelar la burocracia y acabar con los derroches y las excesivas regulaciones en el ámbito público. Habrá que ver en la práctica esto porque es un clásico de quienes postulan la necesidad de ser austeros practicando recortes en el sector público, pero que a la hora de la verdad terminan sus gobiernos batiendo récords de déficit público como ocurrió bajo la primera presidencia de Trump. Existen serias dudas respecto de cómo funcionará, y cuánto durará este tándem, Trump-Musk, porque se trata de dos multimillonarios con sus egos por las nubes.

El último botón está dado por Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, a quien en el año 2016 Trump lo llamaba despectivamente “pequeño Marco”. Gracias a que el tiempo les ha permitido vertebrar fuertes coincidencias en materias de política exterior, ahora lo designó responsable de las relaciones exteriores. Ambos son partidarios de sostener una línea dura frente a China; terminar cuánto antes la guerra en Ucrania; confrontar con los gobiernos de Irán, Venezuela y Cuba; y apoyar a Netanyahu en Israel.

Ya veremos si se da lo que cree y quiere mi señora, o lo que yo creo: que hundirá a EEUU y pondrá al mundo patas arriba.

 

noviembre 12, 2024

Los misterios de la democracia

Por paliza, y contra todo pronóstico, Trump es nuevamente presidente de EEUU. Luego de una interrupción de 4 años, ahora no solo con la mayoría del colegio electoral, que es la que manda en las elecciones presidenciales, sino de la mayoría de los ciudadanos, superando por más de 5 millones de votos a Kamala Harris.

Ganó a pesar de haber propiciado el asalto al Capitolio en la elección pasada en rechazo al resultado de las urnas que lo dieron por derrotado. Él y sus partidarios nunca reconocieron la derrota y sin prueba alguna denunciaron fraude. Ganó a pesar de ser acusado y condenado por 34 delitos. Ganó a pesar de todos los insultos proferidos a sus rivales.

Si todo lo anterior es cierto, entonces ¿porqué y para qué ganó? Unos dicen que ganó porque la gente no vota por valores universales, por los DDHH, por la democracia, o el imperio de la ética, ni nada por el estilo, sino que vota por cosas concretas, por el bolsillo, el trabajo, la seguridad, por cómo va en la parada. A los electores no les importaría si el candidato desprecia la democracia, incurre en delitos o faltas a la ética.

Otros dicen que ganó porque los trabajadores se cansaron del progresismo falso y abandonaron al partido demócrata (PD) por cuyas candidaturas solían votar, dado que se sintieron abandonados por el partido. Primero habrían sido los trabajadores blancos, luego los latinos y los negros.

Es la tesis de Bernie Sanders, líder del ala más izquierdista del PD y lo fundamenta en que a lo largo de estas últimas décadas, último medio siglo, la desigualdad entre los estadounidenses se ha agudizado, donde los más ricos se vuelven más y más ricos mientras más y más personas viven pateando piedras, al tres y al cuatro, y donde del nivel de vida del grueso de las nuevas generaciones es inferior al de sus progenitores. Todo esto a pesar de que hemos estado viviendo un período sin guerras mundiales y de persistente “progreso” tecnológico y del aumento de la productividad.

Otros dicen que ganó gracias a su discurso simple, al hueso, sin mayores preámbulos (Make America Great Again): uno, por la vía de la implementación de un muro físico para impedir la llegada de inmigrantes ilegales junto con la expulsión de ellos; y dos, por la vía de la implantación de un muro arancelario que permita reverdecer a una industria estadounidense que ha perdido peso en el concierto mundial.    

Muchos terminaron votando por Trump, como una forma de votar contra la clase política, o la casta como gusta llamarla a Milei, contra las élites dominantes, como si Trump no perteneciera a ellas.  La mayoría terminó por olvidar, u obviar, las barbaridades de Trump, sus condenas, sus comportamientos, sus abusos, los cuales terminó revirtiendo a su favor. En lugar de hundirlo, lo elevaron a la primera magistratura de un país que sigue teniendo el sartén por el mango a nivel mundial. Tambien dicen que ganó porque mal que mal, con plata se compran huevos. sobre todo en EEUU, aunque no solo allí.

Parece mentira, pero es verdad. Con la votación alcanzada, las mayorías obtenidas en el Senado y la Cámara de Representantes, y la que ya tiene en la Corte Suprema, Trump podrá hacer lo que le da la gana  sin tener que pedirle permiso a nadie.

 

noviembre 04, 2024

España devastada por la DANA

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

La DANA me pilla estando en España, aunque fuera de la zona de peligro, la que está concentrada en las costas del Mediterráneo de la comunidad valenciana y de Cataluña. Yo me encuentro en la costa que da al mar Cantábrico, entre Santander y Gijón.

¿Qué significa DANA? Es un acrónimo que significa Depresión Aislada en Niveles Altos, originado por el choque de aires fríos, polares, con aires cálidos y húmedos. Según sostienen los expertos, las DANAS no son imputables al cambio climático, dado que han existido siempre, aunque en el pasado se denominaban "gotas frias". Si bien la DANA no es imputable al cambio climático, éste está influyendo en su intensidad y frecuencia con las consecuencias que las noticias destacan, y que las imagenes permiten observar en todo su dramatismo.

Como siempre, los vaivenes de los fenómenos naturales ponen a prueba nuestra capacidad previsora, o imprevisora, para anticiparnos o reducir riesgos. Después de un desastre, nos agarramos la cabeza, lamentándonos por no haber tomado medidas preventivas; o por haber incurrido en la ejecución de obras que reportan beneficios en el corto plazo, minimizando o despreciando los eventuales riesgos que conllevan.

En Chile bien sabemos de estas cosas, donde de tiempo en tiempo tenemos terremotos o inundaciones originadas por torrentes de agua que caen de la cordillera por cauces habitualmente secos. Así y todo, pasado un tiempo hacemos lo que sabemos que no debemos, desafiando a la naturaleza que mas temprano que tarde, reacciona.

Es lo que nos está ocurriendo con el cambio climático. Sabemos que ya está entre nosotros, que debemos actuar, que debemos tomarlo en serio. Desgraciadamente somos incapaces de adoptar las medidas preventivas a tiempo desatendiendo los avisos, las advertencias que los expertos en la materia nos formulan.

La destrucción que las anegaciones ha traido la DANA en España me hacen recordar las vividas en Chile en la region del Maule, particularmente en Lincantén donde su centro de salud quedó sumergido en lodo, al igual que poblaciones nuevas en los alrededores de Curicó.

Para rematarla, en España la DANA ha dado origen a una nueva disputa política, dado que hace poco se redujeron los recursos públicos destinados a la prevención de desastres, lo que explicaría que no se adoptaran las medidas preventivas pertinentes, ni que se diera aviso oportuno de lo que se venía encima. De haberse prevenido lo más probable que muchos de los más de 200 fallecidos habrían sobrevivido.

Nada funcionó, ni siquiera la tecnología, porque la población no pudo comunicarse ni efectuar pagos con tarjetas. De allí la desesperación y enojo de la población afectada, expresado con mucha fuerza cuando tanto el rey, como el presidente del gobierno español y de la comunidad autónoma valenciana se apersonaron en terreno para empatizar con los afectados.

Habrá que ver si la solidaridad de muchos y la capacidad de gestion de las autoridades involucradas será capaz de sortear este nuevo desafío que la fuerza de la naturaleza ha puesto sobre la mesa.

 

noviembre 03, 2024

Resultados interesantes de las elecciones regionales

Foto de Joel Barwick en Unsplash
 Las recientes elecciones regionales en Chile arrojaron resultados interesantes que deben llevarnos a mirar con optimismo el futuro. En lo grueso, si nos atenemos a los resultados, tanto de la elección de alcaldes, concejales, como de gobernadores y consejeros regionales, no hay duda que la izquierda ha visto mermada su presencia territorial, en tanto que la derecha la ha visto incrementada.

Esto no debiera sorprendernos. La realidad política hoy es muy distinta a la de años atrás. Las fuerzas de gobierno -Frente Amplio (FA), PC, PS y socialdemócratas (PPD y PR)- deben reconocer que las expectativas generadas en su momento se han visto defraudadas. La izquierda vive horas bajas, no solo en Chile. No solo la izquierda. Chile entero, su institucionalidad se encuentra jaqueada por la corrupción y la inseguridad que el narcotráfico, la desigualdad, la ambición desmedida y la ausencia de valores traen consigo.

No obstante lo señalado, viendo el vaso medio lleno en vez de medio vacío, estas elecciones también nos traen luz, aspectos positivos. Intentaré reseñar algunos de ellos.

Las elecciones se desarrollaron con plena normalidad, bajo un régimen de voto obligatorio y en dos días. Las sospechas opositoras de fraude esgrimidas previo al proceso electoral se las llevó el viento. El comportamiento de la ciudadanía y de las autoridades responsables fue intachable. En los tiempos que corren, de desprestigio de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial marcado por escándalos de diverso orden, la normalidad imperante es algo a destacar.

Ni la soberbia, la desfatachez, la sinvergüenzura de Marcela Cubillos, lograron su propósito. Marcela jugó a ganar, en su cancha, imponiendo su candidatura contra viento y marea. Llegó de Madrid para imponer su candidatura a la alcaldía de Las Condes. Era sandía calada. Llegó barriendo con quien se le pusiera por delante, sacando de carrera a quien era la alcaldesa, Daniela Peñaloza. En la derecha nadie se atrevió a pararle los carros. Quien terminó parándola fue Catalina San Martín, una mujer independiente de derecha que no estuvo dispuesta a dejarse avasallar, que dio pelea, y la ganó. El extremismo perdió.

En Maipú, Tomás Vodanovic, del FA, triunfó abrumadoramente. La ciudadanía le renovó con creces la confianza a un joven que ha puesto por delante la necesidad de una gestión transparente y eficiente, capaz de ponerse de acuerdo con quien sea, sin importar su domicilio político. Un joven que está sacando adelante un municipio diezmado por la corrupción en que lo sumió Katty Barriga cuyas sus extravagancias la tienen en las cuerdas. Frente a la tentación, por la votación alcanzada, de incursionar en la arena presidencial, él ha sido tajante: estos cuatro años la ciudadanía lo eligió para ser alcalde, no para ser candidato a la presidencia. Esta honestidad se valora.

Matías Toledo en Puente Alto rompe 24 años de hegemonía derechista de Renovación Nacional (RN). Venció por paliza, y sorpresivamente, a Karla Rubilar, en base a un silencioso trabajo de hormiga en la base territorial, en las organizaciones sociales. Karla, la afuerina, había sido incorporada al equipo del actual alcalde, Codina, para que fuera compenetrándose del municipio y de la comuna. No obstante todas las facilidades y recursos con que contó, fue derrotada sin atenuantes por Matías, un independiente de izquierda. Con plata no siempre se compran votos.

Son tan solo tres botones de muestra que nos están dando cuenta de que algo bueno puede estar pasando.

octubre 27, 2024

El machismo en política

Foto de Ries Bosch en Unsplash

Tanto en Chile como en España dos políticos natos han debido renunciar a los cargos que ocupaban y a la militancia en sus respectivos partidos. Denuncias de acoso sexual destaparon la olla, en un caso (en principio) anónimas que empezaron a circular por las redes sociales, y en el otro, por parte de una subordinada.

Ambos casos tienen mucho en común, pero el más relevante es el del abuso de poder y el machismo.

Dos políticos de primera línea que se habrían desquiciado creyéndose con licencia para abusar sin freno. Una prueba más de la pertinencia y relevancia de imponer limitaciones al poder, cualquiera que éste sea, el político, el económico, o de cualquier orden. Que nadie las tenga todas consigo.

Dos políticos de izquierda, uno de ellos, Manuel Monsalve, del partido socialista chileno (PS), el partido de toda su vida. Exdiputado de un distrito sureño, y subsecretario del interior del gobierno de Boric hasta que se supo que anduvo en malos pasos. Caracterizado por su moderación se le mencionaba como posible candidato a senador por su zona, e incluso como presidenciable del PS. Hasta la fecha se declara inocente de las imputaciones que se le han formulado.

El otro, Íñigo Errejón, de Sumar, organización política española que está actualmente en el gobierno de Sánchez junto con el PSOE. De tan solo 40 años, fue uno de los fundadores de Podemos junto a Pablo Iglesias, de quien se distanció para dar origen a Más Madrid, y posteriormente incorporarse a Sumar. Hasta la fecha de las denuncias, se desempeñaba como diputado. Ha renunciado a la diputación y abandonado la primera línea política. Las imputaciones que se le han formulado las reconoce como ciertas.

Para los dos gobiernos de izquierda, tanto en Chile como en España, estos son golpes bajos infligidos a sí mismos por personeros de sus propias filas. Desde las derechas opositoras se soban las manos festinando con lo ocurrido. Y no es para menos. Mal que mal se trata de dos gobiernos que se proclamaban feministas, donde el machismo no tendría lugar. Estos dos botones de muestra dicen lo contrario.

En términos boxeriles, son dos golpes para dejar knock out (KO) a cualquiera. Dos KO autoinfligidos, no forzados, porque los adversarios de la derecha se encontraban en las cuerdas y que, de la noche a la mañana, sorpresivamente, les permite contraatacar. En Chile, la derecha estaba en las cuerdas por los vergonzosos casos, entre otros, de Hermosilla y Cubillos; y en España, a la derecha le está permitiendo zafarse de las denuncias contra el novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, y de las disputas internas existentes tanto en el partido popular (PP) como en VOX, el partido de la ultraderecha.

Tanto a la izquierda chilena como española no les será fácil reponerse. Es cierto que una o dos golondrinas no hacen verano, pero les obliga a repensarlo todo, a dejar de hacer gárgaras con lo que proponen y hacerlo carne, dado que la vigencia de sus postulados debe seguir viva. La gran lección es que las proclamas de libertad para todos, justicia para todos y democracia para todos, no solo deben ser pregonadas, sino practicadas. El personaje no puede distanciarse de la persona, muy especialmente por parte de quienes se encuentran en la primera línea política.

octubre 21, 2024

Desde Comillas

Por un primo que por esos días estaba en Valdivia, me entero de que Comillas donde me encuentro en estos meses, llegó a ser la capital de España por tan solo un día, el 5 de septiembre de 1881, por iniciativa del monarca de entonces, Alfonso XII. ¿Quién sabe por qué? Podríamos decir  que fue capital “entre comillas” como respondiera otro primo residente en la capital del reino de Chile, Santiago. Allí donde diariamente se cuecen habas para todos los gustos.

En todo caso confesemos que habas se cuecen en todas partes, como lo confirma el apagón total que ha vivido Cuba al momento de escribir estas líneas, el descarrilamiento de un tren entre las estaciones de Atocha y Chamartin en Madrid, la batalla por la presidencia entre Trump y Harris en EEUU, la reducción del presupuesto público universitario argentino impulsado por Milei, por mencionar tan solo algunos botones de muestra.

Comillas es un pueblo con tan solo del orden de dos mil habitantes registrados, pero en tiempos de verano se multiplica al menos por diez, superando los 20 mil gracias a su hermosa playa de arenas blancas contra las cuales colisionan las olas del mar cantábrico. Olas que tienden a enfurecerse según el tiempo para chocar con bravura contra los acantilados que circundan la playa y que conforman la cornisa cantábrica.

Situado el pueblo en la región de Cantabria a 45 kilómetros de su capital, Santander, su construcción se caracteriza por su sobriedad y talante aristocrático, señal de gloriosos tiempos pretéritos en los que la nobleza solía vacacionar por estos confines. De ello dan muestra algunos de sus edificios más emblemáticos.

Uno de ellos, El Capricho, proyectado por el arquitecto Antoni Gaudí, máximo representante del modernismo catalán, y construido entre 1883. Este edificio fue proyectado bajo el período de influjo oriental que vivió Gaudí por esos años. Hoy está convertido en un museo que destaca por su luminosidad y sus azulejos con girasoles.

El lado del Capricho nos encontramos con el palacio de Sobrellano, conocido también como el palacio del Marqués de Comillas. De estilo neogótico, tiene una fachada impresionante, sobrecogedora, destacando en lo alto una suerte de púlpito desde el cual un político podría lanzar una perorata capaz de emborrachar a quienes lo escuchen. Quien ordenó su construcción fue Antonio López y López, el primer marqués de Comillas, para dar cuenta de su nueva posición social y atraer a su amigo, el rey de entonces, Alfonso XII, para que lo escogiera como su destino vacacional. Se terminó de construir poco después de El Capricho, en 1888. En su interior se alojaba a los invitados, sus familiares y personal de servicio. Actualmente pertenece al gobierno de Cantabria y es visitable.

Por último, cabe destacar lo que fue el Seminario Mayor de la antigua Universidad de Comillas, fundada en 1890, donde hoy se desenvuelve el CIESE (Centro Internacional de Estudios Superiores del Español)-Fundación Comillas, adscrito a la Universidad de Cantabria.  Este edificio, cuya construcción fue iniciada en 1883 es de estilo gótico-mudéjar, y fue otra obra ordenada por el marqués de Comillas, su “obra pía” para “ganarse el cielo” y perpetuar su nombre.

Otro cantar son sus calles adoquinadas, sus casas abalconadas, sus subidas y bajadas, sus cafés, sus gentes, sus vientos, las praderas que rodean a Comillas. 

octubre 18, 2024

Reflexiones a 5 años del estallido social

 

 

A 5 años del estallido social es un buen momento para hacer un alto y reflexionar sobre lo que fue, sus causas y sus consecuencias. Para ello me apoyaré en el árbol de problemas, una técnica destinada a describir un problema que se entenderá e identificará como problema central; posteriormente se procederá a identificar los problemas que lo causan que se llamarán problemas causa; y finalmente, identificarán los problemas generados que llamaremos problemas consecuencia. Los primeros conformarán las raíces del árbol en tanto que los segundos se verán como sus ramas, en tanto que el tronco del árbol será el problema central. En este árbol, todo problema representa un estado negativo, no deseado.

La construcción del árbol de problemas normalmente se acompaña de un árbol de objetivos, donde cada objetivo se representa como un estado positivo, un estado deseado. Por tanto, todo objetivo es la contracara del problema.

Asumiremos como problema central el malestar ciudadano expresado en Chile el 18 de octubre del 2019 como estallido social caracterizado por tener dos vertientes: una violenta y otra no violenta, pacífica, además de su masividad y explosividad. Esto último quedó graficado en la expresión “no lo vimos venir”. La derecha ha puesto el acento en la violencia desatada, en tanto que la izquierda pone el énfasis en la violenta represión de las fuerzas policiales y la masividad de las marchas pacíficas que se desencadenaron. La derecha reconoce la necesidad de “perder algunos privilegios”, pero rechaza los saqueos y la destrucción de bienes públicos y privados desencadenados y reprochando a la izquierda su validación de la violencia física.  

Este malestar ciudadano, a 5 años de la explosión social, no muestra visos de haber desaparecido, más bien, muestra signos de acentuarse y con la sensación amarga, de decepción, de que aquí no ha pasado nada, que los problemas persisten, en lugar de ir hacia adelante, hemos ido para atrás.

En efecto, si nos vamos a las causas que condujeron a la explosión social ellas son de largo aliento, entre las cuales podemos destacar el incremento en la desigualdad económico-social imperante, la existencia de una élite endogámica, la segregación, inseguridad, marginalidad y precariedad laboral que impone el modelo neoliberal imperante, las bajas pensiones de la mayoría, y los deficientes servicios públicos educacionales y sanitarios.

Respecto de las consecuencias de la explosión, en una primera instancia, ellas parecen haberse reducido al rechazo de la constitución del 80, lo que explicaría el acuerdo político alcanzado para reformarla. Sin embargo, dos intentos fallidos acentúan la decepción imperante y una suerte de parálisis colectiva de todo orden, política y económica. Desde entonces pareciera que todo se encontrara suspendido, ya sean las inversiones, el crecimiento, las innovaciones, las ideas, como quien no sabe qué hacer.

Por lo señalado, si bien en lo inmediato no se avizora una nueva explosión social, ello no significa que no reaparezca en cualquier momento. Digo esto porque las causas que le dieron origen subsisten, y mientras ellas subsistan, muy probablemente tengamos una nueva explosión con más fuerza, pero bajo el alero de una nueva generación.

De allí la importancia de no obviar las causas, las raíces del problema central, el malestar social. Ello implica un gran acuerdo nacional, que no veo por dónde pueda gestarse, pero que considero imprescindible, destinado a reducir la desigualdad existente, construir una sociedad inclusiva, adoptar severas medidas contra la corrupción, la colusión y los monopolios, eliminar la endogamia en la institucionalidad pública. Mientras no empujemos todos el carro hacia un mismo lado destrabando la actual parálisis, será imposible que salgamos adelante.

Pensar que la explosión social no fue producto de un malestar social extendido, sino de cabezas calientes infiltradas por el marxismoleninismo internacional comunista, creo que es esconder el verdadero problema bajo la alfombra.

A continuación van tanto el árbol de problemas como el árbol de objetivos con que sintetizo, en términos gruesos, mis reflexiones a 5 años del estallido social.

Problemas consecuencia

Objetivos consecuencia

Violencia social

Inseguridad social

Subdesarrollo

Paz social

Seguridad social

Desarrollo

 

Problema central

Objetivo central

Malestar social

Bienestar social

 

Problemas causa

Objetivos causa

Altos niveles de desigualdad

Altos niveles endogámicos institucionales

Segregación

Inestabilidad laboral

Deficientes servicios educacionales

Deficientes servicios de salud

Bajas pensiones

Bajos niveles de desigualdad

Bajos niveles endogámicos institucionales

Integración

Estabilidad laboral

Eficientes servicios educacionales

Eficientes servicios de salud

Altas pensiones


El lector percibirá que mientras no resolvamos los problemas causa, el problema central subsistirá, al igual que los problemas consecuencia. 

Por último, sugiero ver y escuchar acá a Daniel Matamala:
https://vm.tiktok.com/ZMhPna5fH/