octubre 30, 2013

Lo que está en juego


La reacción oficialista ante la publicación del programa de gobierno por parte de Michelle no se hizo esperar. Cuál hienas al acecho de su presa, esperaron horas, días, semanas, para lanzarse con tutti con miras a descuartizarlo. No necesitaron ni leerlo porque el hambre pudo más.

No se podía esperar otra cosa. La ansiedad los corroía. Era la fase en que querían entrar para salir del letargo, del derrotismo, la fase de la esperanza. No obstante, es poco probable que esta estrategia tenga éxito, tanto porque la población pareciera tener una opinión ya formada, con independencia del programa, como porque su contenido no arroja mayores sorpresas. Los resultados de las encuestas lo confirmarían.

La confusión desde el gobierno es total cuando el Ministro del Interior afirma: "lamentamos lo que hemos conocido del programa presidencial de la candidata Michelle Bachelet. Lo lamentamos porque hoy día tenemos un país que va a avanzando, que se está desarrollando, que ha sido capaz de crecer, ha sido capaz de crear empleos, dar mejores remuneraciones, de ir por el camino correcto para poder avanzar".

Se equivoca, porque en ninguna parte del programa se desconoce que el país avanza, se desarrolla, crea empleos, da mejores remuneraciones, pero desgraciadamente lo hace por el camino incorrecto: acentuando la desigualdad, la segregación. La inmensa mayoría del país no está contento con el país que estamos construyendo. Ese es el punto medular. O transitamos por el modelo que nos rige, un modelo de progreso para unas minorías, o cambiamos de rumbo hacia un modelo de progreso para las mayorías, de menor desigualdad y segregación. Ese es el punto.

Se equivocan cuando desde el gobierno y la derecha se cree que se puede seguir creciendo con las grotescas diferencias de ingreso que tenemos. Este camino es insostenible, lo que explica la imperiosa necesidad de cambia de rumbo.

El mismo ministro, Chadwick, también objeta que "en el programa de Michelle Bachelet no hay ninguna palabra en contra de los encapuchados y favor del proyecto de ley para hacer más severas las penas y las acciones de la policía contra los encapuchados. Ahí vemos una debilidad muy importante". ¿En qué planeta vive? Ellos, los mismos que para llegar al gobierno prometieron terminar con la fiesta de los delincuentes en base a represión, hoy no pueden sino irse con la cola entre las piernas: los niveles de inseguridad de la población en el día de hoy son mayores que ayer. Los delincuentes no están de fiesta, sino que de carnaval! ¿Porqué? Porque la mirada desde la derecha es demasiado simplista, burda, que los lleva a creer que se resuelve con represión, con endurecimiento de penas, con legislación antiterrorista, con más policías, con un Estado policial. La mirada desde el centro y la izquierda es más holística, global, apunta a las causas últimas de los problemas que nos afligen, antes que a sus consecuencias. No se limita a la venta del sofá de Otto.

Por su parte, la candidata del oficialismo aprovechó de llevar agua a su molino con una declaración para el bronce: "el proyecto nuestro apunta a la Alemania de Merkel, el proyecto de ellos apunta a la Alemania del muro de Berlín". Si conociera Alemania se percataría que su proyecto no tiene nada que ver con el de Merkel, así como el de Michelle no tiene nada que ver con el de la Alemania del muro de Berlín. Por el contrario, el programa de Michelle se asemeja mucho más a la Alemania de Merkel que el programa de Evelyn. Allá no se venden los parques al mejor postor como en Chile presionados por los apetitos inmobiliarios. Allá existe una concepción de lo público mucho más arraigada que acá. Allá la relación entre los dueños del capital y los trabajadores es de una naturaleza radicalmente distinta a la que tenemos acá, donde el modelito se basa en la sumisión del mundo laboral a los designios del mundo empresarial. La Alemania de Merkel es la de la CDU, la Democracia Cristiana alemana. Ello explica que la DC chilena esté con Michelle y no con Evelyn.

Por lo demás, todos sabemos que una cosa es lo que diga un programa, que expresa una voluntad de hacer lo que se dice o escribe, pero otra cosa, es lo que se pueda hacer. Y eso no depende solo de Michelle y de la coalición que la respalda, sino que de la correlación de fuerzas parlamentarias que emerja de las próximas elecciones. De no haber una mayoría parlamentaria contundente, difícilmente podremos esperar cambios como los que muchos esperan en el país. Cambiar el modelito que tenemos no es broma: la institucionalidad vigente exige mayorías sustantivas que el binominalismo dificulta severamente. Eso pareciera no entenderlo las candidaturas alternativas que lanzan ideas al voleo como si esto fuese un juego. Otra cosa es con guitarra.

A modo de ejemplo, en el ámbito educacional, lo más sustantivo que propugna Michelle es terminar con el lucro, esto es, que la educación deje de ser un negocio. Tendremos un Congreso que lo hará posible? También piensa allegar más recursos, lo que implica una reforma tributaria. Tendremos un Congreso que lo hará posible? En lo político postula cambiar la Constitución nacida en dictadura y que hasta la fecha solo se ha podido reformar en todo aquello que la derecha admite. ¿será posible cambiarla con el parlamento que salga de estas elecciones? Lo mismo vale en lo que se refiere a las relaciones laborales, la salud, la previsión. Difícil, muy difícil, pero de nosotros depende.

En fin, para qué seguir.

octubre 23, 2013

Arroz graneado

Estas elecciones están marcadas por la cantidad de candidatos presidenciales, dificultando con ello que el candidato electo emerja en la primera vuelta, puesto que la lógica indica que mientras más candidatos, más difícil se visualiza que uno de ellos alcance el 50% más un voto requeridos.

Sin embargo, observando el escenario, de los nueve candidatos, hay al menos cinco que difícilmente logren superar el 1%, con lo que en conjunto no sobrepasarán el 5%. Entonces uno se pregunta: ¿para qué postulan? ¿son postulaciones testimoniales? O ¿en qué planeta viven?

De los otros cuatro candidatos, el favoritismo se inclina claramente hacia Michelle. De hecho no hay dos opiniones al respecto, como lo prueba que la gran duda reside tan solo en si alcanzará el 50% en primera vuelta. Ello se explicaría porque hay un punto en el que Michelle no ha logrado ser superada por ninguno de sus oponentes: es la única candidata que emergió de primarias con una contundente votación. Evelyn es una candidata de carambola porque no surge de primarias, a pesar que la derecha se sometió primarias. Todas las dificultades que ha debido enfrentar tiene su origen en ese pecado original: nace de la depresión del ganador de la primaria y del veto al contendor por parte de la UDI. Los demás candidatos presidenciales surgen sin primarias, por iniciativa propia, o del Espíritu Santo, sin vivir el vía crucis que implica la llegada a la presidencia peldaño a peldaño. Son los candidatos chantas.

Marco Enriquez-Ominami ya vivió su minuto de fama en las elecciones pasadas cuando logró prender, pero en estas elecciones dejó de ser la novedad, que en estos momentos monopoliza Franco Parisi. Así como el MEO logró poner fin al ciclo concertacionista, abriendo cancha para que la derecha llegara al gobierno por la vía democrática, Franco parece destinado a boicotear su continuidad.

Afortunadamente, en términos políticos, en Chile a los aventureros no les suele ir bien. Los llaneros solitarios no logran ir más allá de un 20% cuando mucho. Tenemos el ejemplo de Fra Fra en los 90, que creó un partido para sí mismo, Unión de Centro Centro; el de Marco en la elección pasada, y que ahora creó el partido PRO que gira en torno a su figura; ahora quizá sea el minuto de Parisi, pero no llegará lejos. La propia Evelyn le está dando como caja. A lo más causará daño en el sector más afín a sus ideas, como fueron los casos del Meo y del Fra Fra. Todas candidaturas condenadas al fracaso en un país como Chile, a pesar del desprestigio que padece el quehacer político.

Con todo, la ciudadanía parece desconfiar más de los aventureros políticos que se las dan de independientes, que de quienes tienen un domicilio político; se desconfía más de candidatos de último minuto que de candidatos con trayectoria conocida. Algún grado de madurez pareciera que tenemos como para que la mayoría no quiera escuchar cantos de sirena. En política, rara vez hay atajos.

octubre 17, 2013

Camino hacia Brasil

Chile ya tiene pasajes para el mundial de futbol en Brasil. La clasificación no estuvo exenta de tropiezos, entre los que destacan la renuncia del loco Bielsa con motivo del cambio de directiva de la entidad rectora del futbol profesional, los desaguisados de algunos jugadores en tiempos del Bichi Borghi, su caída, y la nominación de Sampaoli como director técnico nacional.

La clasificación le hace justicia a un plantel de lujo, a un seleccionador como Sampaoli, de pocas palabras, sobrio, mesurado, que ha sabido sortear obstáculos y dirigir un plantel no exento de egos y figuras. Una clasificación que también le hace justicia a un país y que refleja los cambios experimentados en las últimas décadas.

Ya no somos los mismos de antes. Por eso nos clasificamos. Tenemos la ecuación perfecta: una generación dorada de jugadores y un entrenador que no se amilanan ante nada ni nadie y un entrenador de la misma escuela que el loco. Un obsesivo, un coach, un conductor, un orientador que logró revertir el bajón que nos pudo costar caro. Los dirigentes, dieron en el blanco cuando nominaron al pelao Sampaoli.

Este equipo está para cosas grandes. Los primeros 45 minutos ante Colombia lo retrató tal cual. Fueron minutos fueron celestiales, donde los jugadores parecían de otro planeta, como si jugaran de memoria, de toque, al ataque, sin parar, bajo el sofocante y húmedo calor de Barranquilla, de visita. Se fueron 3 a 0 al descanso, como para tocar el cielo. El cansancio, la confianza, el relajo pasó la cuenta. Al final se empató a duras penas, raspando, pero se conquistó un punto de oro que permitió llegar al último partido con las posibilidades intactas.

En Santiago, ante Ecuador, se vio otro partido. De más nervio, con más control, no tan desenfadado como ante Colombia, con el pie en el freno, más calculador, y por lo mismo menos espectacular, pero efectivo al 100 por 100. En un dos por tres, dos goles dieron la tranquilidad para festejar. Era imposible no clasificar con este equipazo, pero claro, no se podía cantar victoria. Había que esperar los 90 minutos, como en la política, hay que esperar los resultados que emerjan de las urnas. A veces el pan se quema en la puerta del horno.

Chile y los chilenos ya no son los mismos de antes. Los jugadores son reflejo de aquello. Se paran de igual a igual donde quiera que estén. Ya no entran arratonados a buscar el empate o a no perder por goleada. Esos tiempos se fueron, ojalá para siempre. Por el contrario, ahora salen desvergonzadamente a ganar con todo. Hay ambición. Y eso trasciende al futbol.

octubre 12, 2013

En la recta final

Estamos entrando a los 30 días finales de la campaña presidencial, parlamentaria, y ahora con el agregado de la de los consejeros regionales (cores). No sé si me estaré poniendo viejo, pero no recuerdo haber sido testigo de una campaña con tantos recursos, y tan pocas ideas, tan llena de frases hechas que no significan nada: me muevo por ti, síganme los buenos, sobran razones, etc.

Tan estúpidos somos como para que nos decidamos por mensajes sin contenidos, sin respaldos, sin evidencias? Y más encima, la mayoría esconde su domicilio político, en circunstancias que la elección es política. Todo esto en momentos que el país pide a gritos lo contrario: más transparencia, menos abusos; más generosidad, menos egoísmo; más competencia, menos monopolios; más regulación, menos trampas.

Las próximas elecciones se dan en un país cuando la conmemoración de los 40 años del golpe y los 25 años del triunfo del No en el plebiscito han dado lugar a recuerdos y reflexiones como nunca antes. Reflexiones que han remecido a todos, pero muy particularmente a la derecha y que la ha sumergido en una crisis existencial que hace prever un desastre electoral.

Por primera vez en todas estas décadas, la derecha ha tenido que mirarse a sí misma por la conducta adoptada antes, durante y después del golpe. El propio presidente, lo dijo con una crudeza brutal. Hizo mención a los cómplices pasivos, forzando a sus colaboradores a mirarse a sí mismos o mirar al techo; hizo mención a que quienes votaron por el Sí estaban equivocados; y para rematarla, ordena cerrar el penal Cordillera donde se encontraban los más conspicuos violadores de derechos humanos y el propio director de la policía secreta chilena.

No pocos lo han secundado, pero siguen siendo muchos los que se resisten a renegar de una dictadura cuyo propósito de exterminio opositor ya nadie osa desmentir.

Las nuevas generaciones y la apertura del país al mundo, están haciendo lo suyo. Hoy somos un país más abierto, más tolerante, pero aún nos falta mucho por conquistar. Persisten déficits en muchas áreas que el próximo gobierno no podrá escabullir: educación, salud, previsión, relaciones laborales, entre otras, son áreas donde se requerirán cambios significativos si queremos vivir en un país mejor. De nosotros depende levantar propuestas viables y creíbles para tener el país que queremos. Y eso pasa por votar, dejando de lado cantos de sirena.

octubre 07, 2013

El cierre de un penal

La decisión de cerrar el penal Cordillera por parte del presidente Piñera, sacó roncha, particularmente entre sus adherentes, quienes fueron los primeros sorprendidos. No es primera vez que Piñera sale con su domingo 7, puesto que con motivo de los 40 años del golpe, golpeó la cátedra al expresar que bajo la dictadura debía reconocerse que habían coexistido cómplices activos con cómplices pasivos. Nadie sabe cuál será su próxima movida.

Muchos afirman que se trata de una decisión adoptada con la mirada puesta en las elecciones presidenciales del 2017 para dar origen a una nueva derecha, que apunte a desmarcarse de la dictadura. No es tarea fácil, pero al país le haría bien el surgimiento de una derecha que reniegue de la dictadura, así como al país le ha hecho bien una izquierda que reniegue de dictaduras y que valore la democracia que en su momento no valorizó apropiadamente.

Con todo, cualquiera sea el interés que movió a Piñera, su decisión va en la dirección correcta, y el motivo aducido no admite discusión: la igualdad ante la ley. La crítica que se le hace respecto de la oportunidad, habría que hacérsela al Mamo, porque fue quien se la dio en bandeja al ser entrevistado por diversos medios de comunicación. La soberbia del Mamo, sus declaraciones, su trato al personal que tiene la responsabilidad de custodiarlo, delataron privilegios que no pudieron menos que sorprender al país. Mal que mal, el Mamo está condenado, y no por tribunales populares, sino que por los tribunales de justicia, siguiendo todos los procedimientos que le franquea la ley. Y condenado por delitos no menores: violaciones a los DDHH.

Hoy cuesta entender cómo fue posible que se construyeran cárceles especiales para violadores de los DDHH. Lo que hoy vemos parece un teatro del absurdo, puesto que el penal de Cordillera fue construido en tiempos de los gobiernos de la Concertación, y es cerrado por un gobierno de la derecha. Para explicar esto que parece inexplicable habría que irse a un contexto dado por tiempos donde no era tan simple encarcelar a quien fuera el mandamás de los organismos responsables de la represión, del exterminio de los dirigentes opositores de entonces. Ningún otro país lo ha hecho.

Si bien, el contexto puede servir para explicar muchas cosas, en ningún caso sirve para justificar la construcción de penales cuyos reclusos cuentan con privilegios que se quisieran tener muchos quienes no estamos recluidos. Que las condiciones de reclusión de un violador de DDHH, que abusó del poder coercitivo del Estado, que abusó del monopolio de las armas que el país le confió por ser un soldado de la patria, sean sustancialmente mejores que las de aquel que está condenado por robar gallinas, por girar un cheque sin fondos, o por cometer cualquier otro delito, es lo que la decisión de Piñera desnudó.

Lo ocurrido habla bien del país, habla de avances importantes, habla de que hoy no se admiten privilegios que antes sí se admitían. Al César, lo que es del César.

septiembre 26, 2013

La necesaria degradación


Por estos días, como nunca antes, se está planteando la degradación militar y la pérdida de todos los grados, honores y reconocimientos, al menos, del innombrable y de su brazo ejecutor, el Mamo. Se podría afirmar, que el día que ello ocurra, sería uno de los componentes a favor del fin de una transición que parece interminable.

La razón es muy simple: el innombrable, por haber conducido a las FFAA por un camino de locura, imponiendo una política de terrorismo de Estado en contra de sus conciudadanos, y el Mamo por haber implementado tal política. Una política absolutamente reñida con la ética y moral que hizo posible los horrores.

La degradación vale más que mil palabras y perdones. No caben las frases de buena crianza. La degradación supone que las FFAA, como institución, se avergüenza de haber sido desviada de su destino, por quienes tenían la responsabilidad de hacer honor a los grados que ostentaron. La degradación es una señal contundente, clara, nítida para las actuales y futuras generaciones de chilenos, pero sobretodo, para quienes integran las FFAA, y en particular, para quienes la dirigen.

Esta degradación no puede provenir sino de las propias FFAA, señal del fin de una doctrina de seguridad nacional que permitió a los militares discernir por sí mismos cuando la seguridad nacional está siendo afectada por factores externos o internos.

No es la venganza la que invita a la degradación, sino la necesidad de que nunca más nadie, por alto que sea su cargo, se vea tentado a seguir similar camino. Para que las actuales y futuras generaciones de uniformados sepan con meridiana claridad, qué es lo que les honra, y qué los deshonra.

Los involucrados, uno fallecido, y el otro pavoneándose como Pedro por su casa en un penal de privilegio, sin que a la fecha se arrepienta de lo realizado. En estricto rigor, la degradación debiera hacerse extensiva a quienes los respaldan al interior de las FFAA.

Recién ahora, habiendo transcurrido 40 años desde el golpe y sus consecuencias, surgen voces en esta dirección. Han tenido que transcurrir 40 años para que se esté perdiendo el miedo. Un miedo instalado a punta de bayonetas, exilios, desapariciones, relegaciones, torturas y pérdidas de trabajo que la instalación de la democracia protegida de los 90 no fue capaz de eliminar, aunque sí de ir disminuyendo aceleradamente.

La historia está poniendo las cosas en su lugar. Está la posibilidad de que emerja un nuevo Chile.


septiembre 18, 2013

La campaña de la derecha

Pasadas las fiestas patrias, viene el regreso a la realidad, al día a día, y levantar la mirada respecto de lo que viene. En menos de lo que canta un gallo tendremos las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales.

Desde la derecha se afirma que ahora sí empieza la campaña. Desafortunadamente no es cierto. Que quieran recomenzarla una y otra vez es otro cuento, porque hace rato que la han iniciado. Lo prueba la candidatura presidencial de Golborne, a quien quisieron levantar como un candidato independiente, cuyo pasado terminó por convencer a la UDI que con él no llegaban a ninguna parte.

Sobre la marcha, rápidamente, sin mediar agua va, de un día para otro, levantan como candidato, para salvar la estantería, a Longueira, uno de los fundadores y próceres de Chacarillas. A lo largo del país, las murallas nos recuerdan que en algún minuto Longueira fue candidato presidencial, que ganó las primarias, y que a poco andar dejó de estar en carrera por motivos de salud relacionados con una depresión que sus cercanos prefieren mantener como una suerte de secreto de Estado. Como aquellos jerarcas de la Unión Soviética, en tiempos comunistas, cuando de la noche a la mañana, eran borrados de la memoria, como si no hubiese existido nunca.

Reunido nuevamente el equivalente al Comité Central del Partido Comunista, los mandamases herederos de Guzmán, en un dos por tres, imponen un nuevo candidato, esta vez, una candidata, Evelyn, desplazando sin asco a quien se asumía con mejores derechos por haber competido en las primarias: Allamand.

Cuando sus partidarios levantan a Evelyn, lo hacen alabando cualidades tales que no pocos se preguntaban porqué no se les había ocurrido ponerla sobre la mesa antes de haber puesto a Golborne y a Longueira.

La ruleta presidencial está acompañada de la parlamentaria, donde el mayor desaguisado, ha sido el de la nominación como candidato a senador por la región de Antofagasta de Cruz Coke, porque era absolutamente previsible que legalmente era prácticamente imposible sostenerla. Y efectivamente se cayó luego de tirar plata por la ventana al por mayor, al inundar la región, con gigantografías, que irán a terminar en el tarro de la basura. Solo la derecha puede darse esos lujos.

Con todos estos antecedentes, es imposible no sorprenderse que entre los partidarios de la candidatura de Evelyn cunda el pesimismo, lo que ya está generando conflictos al interior de los responsables de la campaña. A la fecha la estrategia ha sido mostrar a una Evelyn sonriente, suelta, relajada, que aspira dar en el gusto a todos. Sin embargo están surgiendo voces en contrario, porque visualizan que su candidatura no prende. De allí que postulan la idea de mostrarla tal cual es, sin pretender competir con Michelle en simpatía, porque por esa vía estaría perdida. Y mostrarla tal cual es implica un cambio radical de estrategia.

Por lo expuesto, no se puede afirmar que la campaña comienza recién ahora, después de las fiestas patrias. Hace rato que comenzó.

septiembre 12, 2013

El destape

Por estos días, en Chile, a 40 años del golpe militar, como nunca antes, se está viviendo una suerte de destape desde los más diversos sectores de la sociedad, poniendo en tela de juicio la actuación y la responsabilidad que les cupo. Tímidamente asoma la vergüenza entre algunos de quienes obviaron lo que se traían entre manos los responsables de las barbaridades que trajo consigo un régimen sin piedad que está entrando a la historia por sus horrores.

Como en ninguno de los aniversarios anteriores, imágenes, documentos, testimonios dan cuenta de lo ocurrido y las miradas de cada uno de nosotros, de quienes lo vivimos y quienes no lo vivieron, pero que heredaron sus consecuencias. Las heridas mal curadas, no cicatrizadas, se reabren una y otra vez. El tiempo, en vez de correr a favor de los responsables, ha corrido en contra. La historia se está encargando de poner en su lugar a cada uno de los actores de la tragedia.

Creímos que era posible otro país. La gran tragedia nacional, lo ocurrido, desde antes que asumiera Allende, nos vino a demostrar que no fue posible. Los grandes intereses nacionales e internacionales, se encargaron de impedirlo. Lo demás, son excusas. La injusticia y la pobreza reinante, no era consecuencia de la izquierda marxista, del comunismo internacional, sino que por el contrario, producto de una oligarquía eminentemente feudal. Allende es fruto de una realidad que el país quería cambiar por las buenas.

Las FFAA, las que se asume que pertenecen a todos los chilenos, no fueron capaces de sustraerse a los cantos de sirena de una derecha que no trepidó en cerrar todo espacio a salidas políticas buscadas por quienes avizoraban lo que vendría. Fracasadas estas salidas, surge la solución militar, unilateral, acicateada por quienes no podían tolerar lo que estaba ocurriendo.

¿Nos equivocamos? ¿En qué nos equivocamos? ¿Fuimos irresponsables? ¿Fuimos extremadamente voluntaristas? ¿Cuáles fueron nuestros delitos? ¿Haber creído que podíamos construir un país distinto? Lo ocurrido nos demuestra que fuimos más allá de los límites de lo tolerable por parte de quienes se creen dueños del país. Ese fue nuestro pecado, nuestro gran error. Ellos, no nosotros, son quienes definen lo que se puede y lo que no se puede hacer: este es el camino por donde hemos transitado desde el año 1990.

Hoy tenemos motivos de satisfacción y de insatisfacción. Entre los primeros, observar una nueva generación más suelta, sin miedo, que recogen nuestros sueños de antaño; entre los motivos de insatisfacción, observar que la persistencia de una derecha desvergonzada. Que no se avergüenza de haber respaldado una política de exterminio al amparo de una doctrina de seguridad nacional digitada desde Washington.

La reconstrucción de Alemania vino de la mano de una vergüenza colectiva por su adhesión al nazismo. La vergüenza es un valor que en Chile aún hace falta. Ni el Mamo Contreras ni Alberto Cardemil ni muchos de quienes estuvieron en Chacarillas sienten vergüenza por sus actuaciones ni por sus adhesiones a tesis de “presuntos o falsos detenidos desaparecidos”. Hace falta que sientan vergüenza en vez de orgullo.

Inevitablemente, más temprano o más tarde, la verdad aflora. La historia se está encargando de poner a Pinochet y los suyos en el lugar que se merece.

septiembre 05, 2013

Cómplices pasivos


Recientemente el Presidente de la República, Sebastián Piñera declaró, en relación al Golpe y sus consecuencias, que “hubo muchos que fueron cómplices pasivos: que sabían y no hicieron nada o no quisieron saber”. Esta simple frase remeció el escenario nacional, en particular, dentro de su propio gobierno y entre sus huestes.

No podía ser de otro modo porque los cómplices pasivos a los que hace mención, están entre quienes conforman el primer gobierno de derecha en 20 años y quienes lo respaldan. Son los primeros sorprendidos porque los desnuda, al reconocer, a décadas de distancia, lo que se sabía tras las bambalinas, pero que se ocultó y negó persistentemente al amparo de tribunales de justicia y medios de comunicación que abdicaron de sus funciones. Unos, amedrentados por el miedo que la dictadura había instalado, pero no pocos, convencidos que la depuración, la “limpieza”, “la extirpación del cáncer marxista” era imprescindible para hacer de Chile una gran nación.

Es de temer que quienes siguen resistiéndose a asumir su responsabilidad con los horrores cometidos, no pocos, de repetirse la historia, confrontados a una situación similar, tales cómplices activos y pasivos, volverían a actuar del mismo modo. Una y otra vez, convencidos que el dilema existencial es dicotómico, esto es, “o ellos o nosotros”, “si no los matamos, nos matan”, no hay espacio para unos y otros.
Superar esta dicotomía, esta visión del mundo entre “buenos y malos”, y donde siempre los malos son los otros, los que piensan distinto, es el drama que nos mantiene rezagados. A lo largo de estas décadas hemos aprendido mucho, pero aún nos falta por aprender.

El clima que se vivió hace 40 años era de una beligerancia tal que el golpe fue absolutamente previsible, donde la política entendida como el espacio de diálogo y discusión civilizada de las diferencias y de resolución de los problemas de la sociedad, había sido totalmente sobrepasada por la militarización, expresada tanto por el lenguaje como por el protagonismo que adquirieron las FFAA y los polos revolucionario y reaccionario entre las distintas fuerzas políticas, en desmedro de posturas moderadas totalmente sobrepasadas y que buscaban salidas políticas. Los poderosos intereses económicos y financieros afectados, junto con un contexto internacional de guerra fría, terminó por hacer lo suyo.

Lo que sobrevino fue un golpe y una dictadura cuyas características han dejado heridas que se resisten a cerrar. A lo largo de todas estas décadas, quienes alimentaron a la dictadura han tenido la desfachatez de responsabilizar de ello a las víctimas y sus familiares de quedarse entrampados en el pasado sin mirar el futuro, como si fuera posible poner una lápida a lo ocurrido.

Cualesquiera sean los errores que antes del golpe se hayan dado, nada puede justificar los horrores que se desataron desde entonces y que han ido saliendo a la luz pública gracias a la apertura democrática, la perseverancia de las víctimas y sus familias, y de los sucesivos gobiernos. Los avances en esta materia son incuestionables y le hacen bien al país en su conjunto. Todo ello, “en la medida de lo posible”, definido por la correlación de fuerzas fácticas y no fácticas, políticas, sociales, económicas, culturales.

Desafortunadamente, salvo excepciones, en las fuerzas de la derecha, UDI y RN, no se visualizan mayores y sinceros arrepentimientos entre quienes conformaron el poder civil que empujó política, económica y financieramente el golpe. Por el contrario, ante las expresiones de Piñera reaccionaron con molestia. La propia candidata a sucederlo, Matthei, se distanció de sus palabras aludiendo a su edad en esos tiempos, cuando tenía 20 años, omitiendo las barbaridades cometidas cuando tenía 25, 30 y 35 años. Todo un prototipo de complicidad pasiva que no se quiere reconocer.

agosto 27, 2013

El golpe y sus consecuencias


La proximidad del 11 de septiembre vuelve a enrarecer el ambiente, provocando pasiones, debates, reflexiones, discusiones. En este año, quizá reforzadas porque se cumplen 40 años desde un golpe militar inédito en la historia nacional e internacional, y que repercutió tan significativamente en nuestra convivencia, que sus secuelas perduran hasta el día de hoy. Además, los debates se refuerzan porque la conmemoración de estas cuatro décadas desde entonces se da ad-portas de una elección presidencial y las elecciones parlamentarias, junto con la primera elección de consejeros regionales.

En este contexto los ánimos parecen exacerbarse, en una suerte de gangrena que el tiempo no ha sido capaz de sosegar ni apagar. Por el contrario, se reactivan una y otra vez, sin que las nuevas generaciones, herederas de las que vivieron aquellos tiempos puedan soslayar lo vivido. Es así como hasta el día de hoy tenemos un país dividido política, económica, social y culturalmente. Una división lacerante, agudizada por los niveles de desigualdad en todo orden. Los esfuerzos por mitigar las desigualdades parecen insignificantes e inútiles.

A 40 años del golpe, un senador de la derecha, de la Región del Maule, tuvo el coraje de dar un primer paso, admitiendo lo que no vio en décadas –las violaciones a los DDHH- y pidiendo disculpas. Dio un paso difícil, tan difícil que no fue seguido por su partido, ni por su candidata presidencial, y paga un precio, el aislamiento en su sector.

Consultada al respecto, la candidata Evelyn no fue capaz de levantar la mirada y abrir su corazón, llegando incluso a centrar la responsabilidad en la DC al afirmar que “cada uno tiene que hacerse cargo de su pasado. El golpe no vino porque sí, no vino de la nada. La Democracia Cristiana pidió prácticamente el golpe. Hubo situaciones anteriores gravísimas.”

Al respecto es bueno puntualizar que efectivamente, la mayoría de la DC, en base al clima confrontacional imperante –que unos intentaban mitigar mientras que otros procuraban agudizar, a uno u otro lado-, estuvo a favor del golpe, como lo estuvieron muchos chilenos(as), sin imaginar siquiera las características que iba a tener la dictadura que sobrevendría. Una minoría en la DC, que se expresó a través de un histórico documento, “La Declaración de los 13”, tuvo la lucidez de prever lo que sobrevendría. Quienes respaldaron el golpe no lo hicieron para exterminar a los vencidos, sino que para reconstruir el tejido nacional. Lo que hizo la dictadura fue lo contrario, destruirlo. En vez de tender la mano al vencido, lo aplastó, lo persiguió sin misericordia. De allí que a poco andar, al visualizar las violaciones a los DDHH por parte de la dictadura y el silencio de su soporte civil, el gremialismo hoy refugiado en a UDI, la Democracia Cristiana, junto con la Iglesia, no dudó en condenar tales violaciones, e inició un camino que la enaltece: socorrer a los vencidos y ayudar a levantarse a una izquierda diezmada y perseguida dentro y fuera de nuestras fronteras. Una izquierda que hace rato asumió sus errores frente a una derecha que a la fecha no logra asumir sus horrores.

Fueron muchos los demócratacristianos quienes se la jugaron por quienes en el pasado habían sido sus adversarios. A ellos, mi homenaje.

agosto 21, 2013

Los egos en acción

Ya se ha despejado quienes son los candidatos definitivos a la presidencia y los candidatos al parlamento. En esta ocasión me referiré al escenario presidencial. A muchos ha sorprendido la cantidad de candidatos a la primera magistratura de la nación, la mayor en décadas. Se tienen pocos registros de tantos candidatos, 9 en total. Muchos incluso se han enterado de quienes no conocían ni habían visto en toda su vida.

Incluso muchos se sorprenden de que podrán llegar a tener que votar hasta 3 veces, si se contabilizan las primarias y asumiendo que habrá segunda vuelta ante una eventual dispersión de votos entre los 9 candidatos. Y entonces se preguntan: ¿porqué no hay solo 2 candidatos como en los Estados Unidos donde viven 300 millones de personas mientras acá tenemos 9 candidatos siendo tan solo poco más de 15 millones? ¿no existe acaso una forma más fácil y eficiente para elegir un presidente? En estricto rigor allá también hay más de 2 candidatos, pero la atención se centra en los dos principales candidatos con reales posibilidades de ser elegidos. Igual que acá.

La razón de tantos candidatos, desgraciadamente, y a mi modesto entender, está en los egos. De otra manera es difícil explicarse porqué hay tantos candidatos en circunstancias que las primarias están justamente para decantar, filtrar. La lógica al respecto es la siguiente: las primarias tienen por objetivo que las grandes corrientes de opinión dispongan de un mecanismo para dirimir las diferencias que existen al interior de cada corriente en forma civilizada. De otro modo, no tiene sentido hacer primarias. Y las grandes corrientes de opinión las podemos agrupar en 2, 3 y quizá 4 categorías, pero no en 9! Si no hubiésemos tenido primarias podríamos haber llegado a tener 13 candidatos!

Todos sabemos que nuestro corazoncito está más a la izquierda o más hacia la derecha, por más independientes que seamos, y por tanto, no es necesario ser muy astuto para que quienes estén interesados en postular lo hagan en las primarias del bloque que deseen, más cercano al gobierno o a la oposición. Nada impedía que el Meo, Parisi, Sfeir, Claude, Miranda y Jocelyn-Holt fueran a las primarias oficialistas u opositoras, dependiendo dónde se sintieran mejor, y divulgaran su respectiva buena nueva para conquistar adherentes. Sin embargo, aduciendo mil y un motivos, no quisieron participar en las primarias presidenciales. En concreto, le hicieron el quite a las primarias para tener su minuto de fama en la primera vuelta.

Lo sintomático, que ni siquiera sirven como expresión de protesta o rechazo a lo existente, porque ahora, con el voto voluntario esta protesta se puede expresar por la vía de la abstención.

Si nos ponemos una mano en el corazón, se sabe que la verdadera disputa se centra en dos candidaturas. Por tanto, si realmente nos queremos ahorrar una segunda vuelta, en nuestras manos está que así sea y no perdamos el tiempo votando por quienes no tienen ninguna posibilidad y no estuvieron dispuestos a participar en ninguna primaria.

Por último, si se quiere dar el batacazo, y haciendo política ficción, qué se saca con tener algunos de estos candidatos 7 en la presidencia si no tiene representación en el parlamento. Nos guste o no, se gobierna con el parlamento, no con la calle. Ésta, a lo más complementa al parlamento, presionándolo, pero no lo sustituye. A estas alturas del partido los votantes no estamos para darnos gustitos personales como es el que se están dando estos 7 personajes a los que aludimos, por más válidas que sean nuestras aprensiones por las candidaturas con verdadera opción de ser elegidas y de gobernar para conducirnos hacia el país que queremos, o al menos lo menos alejado de lo que queremos.

Por lo expuesto, invito a no dejar para una segunda vuelta lo que podemos resolver en la primera. O lo que es lo mismo, no dejemos para mañana, lo que podemos hacer hoy, por más que nos duela la guata.

agosto 14, 2013

Los hijos de .....

Para las próximas elecciones, estamos apenas a 3 meses de ellas, no sin asombro observamos una gran cantidad de parientes de actuales políticos, hij@s, herman@s, espos@s de ellos, cuyos nombres están figurando como candidatos en las plantillas que se están configurando.

Existen razones para ello, de hecho, en general existe una cierta propensión a que l@s hij@s sigan las aguas de sus progenitores, ya sea por inducción de estos últimos, por inercia, porque está en la “sangre familiar” o porque es lo que ven. En el mundo de las FFAA es bastante común. En la oficialidad, no es menor el número de militares, aviadores o marinos, que suelen ser hijos de; al igual que en el mundo civil, aunque quizá en menor grado. Lo mismo que en el ámbito político, pero dado su cariz público y la necesidad de someterse al escrutinio público, no es posible evitar que llame la atención y fruncir el ceño, particularmente cuando se trata de una actividad bajo sospecha. Dentro de cierto margen, parece razonable la existencia de hij@s de, mal que mal, han crecido en un particular entorno, bajo una determinada cultura o educación. Somos lo que somos por nosotros mismos y nuestras circunstancias.

Sin embargo, no puede dejar de llamar la atención cuando de casos emblemáticos se trata, como lo es cuando se habla del hijo de Lavín, dos veces candidato presidencial, exministro de Piñera, exjefe de campaña del defenestrado Longueira, y actual jefe de campaña de Matthei.

O cuando se trata del hijo del propio Longueira, a quien de la noche a la mañana, después de dejar en el camino a Allamand, se le habría declarado un cuadro depresivo. Se sabe que la propensión a la depresión por parte del hijo de un depresivo es mayor que la del hijo de un no depresivo. En ese cuadro, no se entiende su postulación, salvo que se quiera aprovechar la existencia de una “marca” conocida en el mercado y difundida en los más diversos murales a lo largo del país a un costo no menor. Quizá sea parte de una estrategia de ocupar óptimamente los recursos disponibles.

O cuando se trata de la hija de Golborne, quien fuera candidato presidencial de la UDI y bajado a raíz de un escándalo con tarjetas de crédito en sus tiempos de gerente de la Cencosud y de sus inversiones en paraísos fiscales. Y ahora la premian doblemente al subirlo como candidato a senador por una circunscripción, Santiago poniente, ahora acompañado de la candidatura de su hija como diputada por uno de los distritos de la circunscripción.

Después tenemos el caso del hijo de Coloma quien postula como diputado en un distrito, aún a costa de que la UDI bajara la candidatura del diputado actual. En síntesis, se trata de algo muy cercano a nepotismo, tal como lo define la real academia española: “desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos”. Digo cercano, pero no nepotismo propiamente tal, porque debe ser mediado por el voto, o sea, la población puede votar o no por la candidatura propuesta.

Si bien en esta ocasión he hecho mención a candidaturas del lado de la derecha, porque son las que más se visibilizan en la actualidad, no cabe duda que se trata de un fenómeno generalizado, que se da a diestra y siniestra.

En general, como doctrina, no he creído necesario poner cortapisas a postulaciones a elecciones o reelecciones porque en definitiva es la gente la que decide. Sin embargo por el poder, la influencia, o los abusos que los cargos reportan, parece llegada la hora de fijar límites con miras a abrir ventanas que contribuyan a que entre aire fresco, renovado, limpio, no contaminado. Todo esto no sería necesario si a la hora de votar lo hiciéramos por quienes no son l@s hij@s de, salvo excepciones.

agosto 08, 2013

Por la boca muere el pez

El gobierno y el entonces Ministro de Economía, Pablo Longueira, hoy desaparecido, se permitió calificar el censo realizado como el mejor en la historia del país. Resultó ser tan, pero tan bueno el censo, que una comisión designada por el propio gobierno, en vista de los errores de todo orden cometidos, recomienda repetir. Digno de ripley!!!!

En síntesis, un censo fallido, que no servirá para nada, que permitió tirar por la ventana 60 millones de dólares, como si nos sobrara la plata.

Los censos no se realizan todos los días, sino que de cuando en cuando, alrededor de cada 10 años, porque demandan recursos financieros, profesionales y de tiempo, pero que son necesarios para saber cuántos somos, quienes somos, qué tenemos, dónde estamos parados, y con sus resultados vertebrar las políticas públicas que requiere la realidad nacional a la luz de la sociedad que queremos. Hoy no sabemos ni quiénes somos, ni cuántos somos, ni qué tenemos.

La oposición no necesitó hacer nada para colocar al gobierno en este trance, puesto que éste se colocó solito en él cazado por su propia soberbia. Soberbia que lleva a sus personeros a transmitir a la ciudadanía lo macanudos que son. Ellos, los que sí saben cómo hacerlo, no como otros. Tanto saben que no se resignan a reconocer los errores. Prefieren revolcarse en el estiércol pidiendo una segunda opinión. El orgullo los enceguece y la humildad pena por su ausencia.

El gobierno de los mejores, el gobierno de la excelencia, que a lo largo de estos años se ha llenado la boca con cifras en las que nadie cree acompañados de una letra chica que nadie lee. Todo esto, en tiempos donde el ministro responsable era el de economía, Pablo, hoy a punto de ser agasajado por sus correligionarios de la UDI, una suerte de homenaje post-mortem.

Esto ocurre en las postrimerías de un gobierno que trata de perpetuarse a como dé lugar dando palos de ciego, levantando y bajando candidatos como malos de la cabeza.

Esto ocurre en nuestro querido chilito, donde los abusos a todo nivel andan a la orden del día, y donde proclamamos al mundo entero que somos el faro que ilumina el universo con nuestra educación, nuestra salud y nuestra previsión. Señor, ten piedad de nosotros!

El presidente pidió perdón, lo que es de agradecer, aunque no supo a cuantos millones de chilenos y chilenas pedírselos.

julio 30, 2013

A fuego lento

Las candidaturas presidenciales, luego de sucesivas escaramuzas, se están decantando. Por la coalición opositora, Nueva Mayoría, la candidata ha emergido con mucha fuerza luego de una contundente victoria en unas primarias donde participaron 3 millones de personas. Al otro lado, en la coalición oficialista, la Alianza, el candidato triunfador, a poco andar quedó en el camino, fundido. Ello forzó a la nominación de un nuevo candidato, que finalmente terminó siendo una candidata, cuya confirmación está a la espera de lo que resuelva la convención de RN. Sin embargo, lo más probable es que la confirmen; al menos desde el gobierno están jugándosela todo para que así sea.

Ad portas del plazo para la inscripción de las candidaturas presidenciales y parlamentarias, las sucesivas bajadas y subidas han dejado muy mal parados no solo a los partidos de gobierno, la UDI y RN, sino que al sistema político en su conjunto. Nadie puede alegrarse con lo que ha estado ocurriendo.

La oposición se salva porque su candidata fue confirmada en las primarias, pero ahora paga las consecuencias de no haber hecho primarias parlamentarias, de donde debieron haber salido candidatos al congreso legitimados. Se farreó una oportunidad de renovar sus elencos, de abrir ventanas para que entrara aire fresco, y ahora están enfrascados en negociaciones que nadie sabe en qué terminarán porque deben resguardarse frágiles equilibrios entre los partidos que conforman la Nueva Mayoría en medio de egos que andan a la orden del día. La cocción es a fuego lento.

En esferas de gobierno el tema es patético porque los partidos que lo sostienen tuvieron que sacar a sus candidatos presidenciales del gabinete, Miguel y Laurence, para que participaran en las primarias presidenciales. Laurence se cae acosado por inversiones en paraísos fiscales y decisiones gerenciales en el ámbito privado que perjudicaron a miles de clientes de un conocido supermercado. La UDI, desesperada, a dos meses de las primarias, levanta a quien se asume era su candidato natural, Pablo, sacándolo del gobierno, para impedir a toda costa el triunfo de Miguel, candidato de RN. Gana Pablo, y en un dos por tres, se funde. La UDI, como quien saca conejos de un sombrero, para evitar que Miguel alcance a posicionarse, entre cuatro paredes, resuelve poner sobre la mesa un tercer nombre, el de Evelyn. Sin asco se echaron los resultados de las primarias al bolsillo.

Por estos días se están cocinando, las candidaturas parlamentarias para las próximas elecciones de noviembre, y por más que se intente ocultar, lo concreto es que estamos presenciando un espectáculo vergonzoso con subidas, traslados y bajadas por doquier. A Ena e Iván los mandaron al sur por orden de Pablo, quien puso a José Antonio, pero ahora que Pablo ya no está, y ante la amenaza de triunfo del díscolo de la derecha, José Manuel, reflotan a Laurence para que compita con él. ¿Quién entiende esto? Lo bajaron de las presidenciales por razones ético-morales, y ahora lo ponen como candidato al Senado. ¿Desaparecieron las razones ético-morales que motivaron su renuncia? Si nunca existieron tales razones, entonces ¿por qué lo bajaron?

Junto al casi nulo poder real del mundo político al lado del mundo económico-financiero, estos son los desaguisados que ponen a la política a nivel de la farándula, lo que permite aventurar que vienen tiempos tormentosos. Todo a fuego lento.

julio 24, 2013

Jugando al luche


Carlos (en adelante C): Qué tal Patricio? Qué novedades traes?
Patricio (en adelante P): Bien, aprovecho de contarte que levantamos a Evelyn en reemplazo de Pablo

C: Pero cómo? Si estábamos conversando sobre mecanismos, cómo lo íbamos a hacer y resulta que me traes a Evelyn con Pablo en medio de la depre …. Si me tiras Evelyn yo te pongo a Miguel, mal que mal viene de una primaria donde sacó casi tantos votos como Pablo ….
P: pero Pablo ganó y por tanto el cupo es nuestro; ustedes ya perdieron ….

C: No perdimos, porque fue un empate y Evelyn no estuvo en ninguna primaria
P: Pero ahora Evelyn está dispuesta a jugar hasta al luche.

C: Si tú me quieres imponer a Evelyn entonces vamos con tutti a la primera vuelta con dos candidatos
P: No escuchaste a Sebastián?, él no quiere por ningún motivo dos candidatos, sería una vergüenza para él y nuestro gobierno que lo ha hecho tan bien.

C: Ya sé que quiere un único candidato, pero a los dos nos conviene llevar dos candidatos, mal que mal la carrera presidencial la tenemos perdida, y con dos candidatos cada uno tira el carro a sus candidatos al parlamento.
P: Si, pero no podemos hacerle un desaire a Sebastián…. además el candidato al final será nuestro y te aseguro que va a apoyar todos los candidatos al parlamento sin discriminaciones

C: Y quieres que te crea?
P: Porqué no? Nuestra palabra vale!

C: Tanto vale que pusieron un candidato, lo bajaron, levantaron a otro en un dos por tres, y ahora salen con que le bajó la depre, y antes que cante un gallo levantan un tercer candidato, ahora mujer.
P: La depre fue algo imprevisto que nos sorprendió a todos y que le puede pasar a cualquiera.

C: A una semana de haber ganado las primarias, perpetuando su nombre en los muros a lo largo de todo el país …. cuantos millones no tiraron por la ventana.
P: Para eso está la plata.

C: Patricio, no me compro el cuento de la depre intempestiva… ustedes deben pagar las consecuencias de haber puesto en carrera un caballo que venía fallado … a Pablo no lo atropelló ninguna micro …. Ustedes sabían que no podía ser candidato, y ahora se entiende porqué tiraron a Laurence.
P: Carlos, por favor, no me provoques, lo que estás diciendo es una infamia que no te la puedo aceptar.

C: Son especulaciones, pero los hechos dan para pensarlo así; además, tú sabes que la política está basada en especulaciones, escenarios ….
P: Alégrate porque ahora estamos poniendo sobre la mesa a lo mejor que tenemos, una mina que vale oro.

C: Cada vez que levantan un candidato dicen que vale oro, lo mismo dijeron con los dos que bajaron; ya no te creo.
P: Ahora sí, mira que esta mujer se las trae, mírala, está feliz, radiante…. además en tu partido hay muchos que la quieren.

C: Estamos cansados que nos veten …
P: Cuándo los hemos vetado?

C: Bastó que levantáramos a Miguel, que mal que mal estuvo en las primarias y le hizo el peso a Pablo, para que ustedes lo vetaran, y de eso hay testigos.

P: Lo que pasa es que no es un candidato de unidad.
C: Acaso Evelyn sí lo es?

P: Recuerda que el ADN de Evelyn es RN, no la UDI, incluso llegó a a decir que en la UDI no la quieren; poner sobre la mesa el nombre de Evelyn es un gran gesto de nuestra parte.

C: Gracias Patricio, me emocionas con tu gesto, todo sea por la unidad y para que no andemos como el perro y el gato, mal que mal Chile está primero, así que venga un abrazo y con Evelyn hasta la muerte.

julio 18, 2013

La caída de Longueira


La bajada de Longueira, habiendo dejado en el camino a Allamand en primarias, previa bajada de Golborne por parte de la UDI, ha dejado estupefacto a medio mundo. Y ha dado lugar poco menos que a un verdadero funeral de Estado como si Longueira hubiese fallecido. El gobierno, a través del propio presidente, en hablar al país como una suerte de caudillo de sus huestes, olvidando su condición de presidente de todoas los chilenos, luego de visitar a la familia del afectado.

Los motivos aducidos para la bajada se relacionan con la salud mental, depresión, crisis de pánico, o bien, que su hijo menor tendría cáncer, todos motivos que no son de última hora, sino que, de ser reales, se incuban desde hace tiempo, y por tanto, que debieron haber sido previstos. En este plano, la responsabilidad en el escenario bajo el cual se encuentra la derecha y el país, es del propio Longueira, de la UDI, y de su propia familia.

Los cuadros depresivos no surgen de la noche a la mañana, ni menos a semanas de haber triunfado en las primarias. Siempre hay signos de tales cuadros que hay que saber leer, con mayor razón en el ámbito político, y por quienes han estado toda una vida en la política. Pablo no es un aparecido en la política, por cuanto está en ella desde los tiempos de Pinochet, ya sea en la Secretaría Nacional de la Juventud, en Chacarillas, y en la presidencia el Centro de Alumnos de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile en Beaucheff, cuando no habían elecciones, sino que cuando los dirigentes estudiantiles eran designados a dedo desde las alturas. Está lo suficientemente curtido como para que ahora nos vengan a hacer creer en su intempestiva muerte política por depresión. Porque de ser así, estaríamos ante un acto de irresponsabilidad política de su partido, la UDI, de marca mayor que no puede aducir desconocimiento de su estado de salud.

Si efectivamente es una severa depresión o una crisis de pánico, por lo intempestivo, las causas habría que buscarlas en hechos ocurridos últimamente, sobre todo en las semanas después de las primarias. Ellas pueden ir desde que se haya descubierto un condoro que de hacerse público lo liquidaría no solo a él, sino que a su propio partido y a su familia; hasta los proyectos fraguados a sus espaldas tanto por parte de RN con la oposición, como del gobierno con su propio partido, para reformar el sistema electoral binominal, o que un análisis sereno de los resultados de las últimas primarias lo llevaran a concluir que no ganaba las presidenciales de fin de año, frustración que no soportaría.

Como podemos ver, especulaciones sobran. Para qué hablar de lo que viene. Una verdadera caja de Pandora. Lo razonable es que la UDI asuma su responsabilidad en lo ocurrido y reconozca el mejor derecho que le asiste a Allamand, el perdedor en las primarias, en aras de la unidad que tanto se pregona. La tentación es levantar otro(a) candidato(a) y asumir que RN acepte ese otro candidato(a), supuesto que no visualizo como aceptable. Por tanto, a la hora de escribir estas líneas, cuando el ambiente sigue caldeado, lo más probable es que la derecha termine llevando dos candidatos, escenario ideal para la irrupción en una eventual segunda vuelta, de un tercero, que no sea ninguno de estos dos.

Esto se está dando a unos 100 días de las elecciones presidenciales, con una derecha, huérfana de candidato. Por ello algunos recuerdan el naranjazo en Curicó, hace ya 50 años, que produjo un pánico tal en la derecha ante la posibilidad concreta que Allende ganara la presidencia. Entonces, la derecha bajo a su candidato de entonces, Julio Durán, y apoyó sin reservas a Frei Montalva.

Hoy, Piñera aparece intentando salvar la estantería que se cae a pedazos hablando al país como si de un problema nacional se tratara, sin visualizar que el país necesita que se hable con la verdad. Hay quienes sabían lo que estaba pasando, y lo ocultaron. No es el minuto de sacar cuentas alegres, sino de sacar lecciones respecto de lo que no se debe hacer, como es bajar a un candidato, para levantar otro que venía fallado. Para resarcirse del error cometido, la UDI no debiera sino asumir su responsabilidad y respaldar, sin condiciones, al candidato que RN levantó para las primarias.

julio 11, 2013

Nada nuevo bajo el sol


Lo ocurrido en Egipto no fue sino una crónica anunciada de un golpe fraguado en las mismas esferas de siempre. Desde el 2010, vientos de cambio soplan por esos lares, en lo que se conoce como la primavera árabe. Gobiernos caracterizados por el nepotismo, la corrupción y la miseria de sus habitantes, parecían caer como las piezas de un dominó como consecuencia de movimientos ciudadanos convocados por redes sociales. Vientos democráticos parecían recorrer a Túnez, Libia y Egipto. Las caídas más emblemáticas son las de Gaddafi en Libia, y de Mubarak en Egipto. El primero, porque jugó para todos lados con tal de perpetuarse, abrazándose con unos u otros según las circunstancias; y Mubarak, por haber sido un fiel aliado de USA por 30 años.

Las FFAA egipcias, ni se arrugaron para dar el golpe “suspendiendo” la constitución. Un golpe a un gobierno elegido democráticamente, y por tanto, legitimado por las urnas. Las FFAA, al igual que en Chile hace 40 años, que por sí y ante sí “deciden” dar un golpe. Incapaces de resistir los cantos de sirena, actúan, golpean sin misericordia aprovechándose de tener el monopolio de las armas. Cantos de sirena que provienen de sectores civiles ocultos en las sombras de la noche.

Razones no les faltan nunca, como quien saca conejos de la manga. En Chile, y en otros países que hemos pasado por estas, nos conocemos de memoria tales conejos. Es necesario restaurar la institucionalidad quebrantada, poner atajo al caos y al desenfreno. FFAA que no hacen sino escuchar el clamor de un pueblo. En Chile, se trataba de extirpar el cáncer marxista que roía el alma nacional; en Egipto, a falta marxismo, se trata de extirpar el fundamentalismo musulman. Hoy, al igual que ayer, las FFAA no son sino el instrumento de quienes digitan los golpes cuando sus intereses se ven amagados.

No soy marxista, ni fundamentalista musulmán, pero no me compro el cuento de que se trate de “pronunciamientos”, ni que vengan a restaurar “institucionalidades quebrantadas”.

Desde Wall Street, en Nueva York, la capital financiera del imperio, no dudan en aconsejar a los golpistas respecto del camino a seguir: Egipto necesita un Pinochet. No importa el reguero de muertes, desapariciones, torturas que deje en el camino. Lo importante es el resultado, la restauración de un orden, de su orden, el único aceptable, aquel que da cancha tiro y lado al mundo de las finanzas. El fin justifica los medios, como sostiene Maquiavelo.

Pocos parecen dudar que el gobierno de Morsi es un mal gobierno, pero en democracia, cuando un gobierno por más que sea impopular, debe durar el tiempo para el cual fue elegido, y en ningún caso por la fuerza de las armas. Un mal gobierno será derrotado en las elecciones siguientes, no con un golpe militar. Esa es la esencia de la democracia. Elecciones donde los candidatos participen en igualdad de condiciones.

Entre las primeras frases de buena crianza lanzadas por los golpistas para la galería, están las de convocar a elecciones democráticas. Y como bien se preguntara un diario británico ¿qué ocurre si vuelven a ganar los hermanos musulmanes? ¿O acaso piensan proscribirlos?

julio 04, 2013

Las batallas que vienen

Las primeras primarias legales hicieron su estreno en Chile. Costó llegar a ellas, esencialmente porque la derecha siempre fue reacia a ellas. De hecho, la oposición, a través de lo que fue la Concertación, con todas sus limitaciones, ya tiene su historial de primarias, que la derecha no tiene.


Tanto la derecha como la oposición se atrevieron a dirimir sus diferencias internas vía primarias, claro que tan solo a nivel presidencial, porque a nivel parlamentario, no se aprovechó la oportunidad. Ahora, entre 4 paredes se deben estar negociando cupos a espaldas de la ciudadanía, índice de que aún falta mucho por avanzar, por transparentar.

En la derecha la tienen más fácil, porque se disputan 2 cupos entre igual número de dos partidos. En la oposición la tienen más difícil, porque son dos cupos para 5 partidos. Como para que arda Troya. La derecha estará al aguaite de que así sea.

Estas primarias arrojaron varias sorpresas. De partida, la alta participación en tiempos de cólera, de manifestaciones, de protestas. Por más que se le quiera bajar el perfil, no hay que olvidar que se temía una participación baja, del orden del 10%, y que si se acercaba al 20% se podría considerar como exitosa. Lo concreto es que al final superó con creces el 20%, y esto, a pesar de que la incertidumbre se limitaba a la distancia entre quien saliera primero y segundo, y quien sería el segundo; por la derecha el esfuerzo de sus candidatos por no diferenciarse, para hacer tortillas sin romper huevos, hizo que la incertidumbre se limitara al nombre que aparecería en la papeleta. Después de la batalla, a uno de ellos, al perdedor, Allamand, le cayó la teja que al no separar aguas de Longueira, le costó caro.

La otra sorpresa viene dada por la arrasadora victoria de Michelle. La adhesión que fue capaz de concitar, parece explicar gran parte de la alta participación. Más de la mitad del total de votos fueron para ella. Con esta votación se posiciona como la favorita para las elecciones de noviembre. Un favoritismo que traslada la incertidumbre a si habrá o no segunda vuelta y que se confirma porque la sola votación de Michelle duplica a la suma de los votos de los dos candidatos del gobierno.

A pesar de los persistentes ataques del gobierno a la candidatura de Michelle, dos tercios de los votantes optaron por la Nueva Mayoría y tan solo un tercio por la coalición de gobierno. Salió perdiendo por paliza.

No cabe duda que, en este minuto, quien mejor sintoniza con el sentir, y con lo que quiere la ciudadanía, es la oposición, ahora con una candidata empoderada con una votación estimulante que le permite proyectarse con nuevos bríos.

En los meses que siguen veremos en carrera dos candidatos con trayectorias y visiones de país diametralmente opuestas. Por un lado, Longueira, el hijo que no tuvo Jaime Guzmán, quien ha asumido como una cruzada el sostenimiento de un modelo de país; por el otro lado, Michelle, hija de un torturado, que ha sido capaz de sobreponerse a las dificultades, sin rencores ni odios. Su credibilidad, es una cualidad que la ciudadanía valora en alto grado. Ella nos propone otro modelo de país. Propuesta que solo se viabilizará si su triunfo en noviembre es complementado con la victoria parlamentaria. En caso contrario, todo se pondrá cuesta arriba.

Si bien hay otros candidatos, ellos no son sino piedras en el camino que habrá que sortear, puesto que se levantan a sí mismos o que construyen partidos para que los respalden. Dominados por la egolatría, fueron incapaces de levantar la mirada y de someterse a primarias, tan solo para darse el gusto de estar en las papeletas de noviembre e intentar que todo se resuelva en una primera vuelta.

junio 28, 2013

Cuentas alegres

Este domingo tienen lugar las primeras primarias presidenciales oficiales en la historia de Chile. Con todas sus limitaciones, constituyen un avance en el proceso de empoderamiento ciudadano. Las habidas anteriormente, por parte de la Concertación, eran a capela, con las patas y el buche, no legales, montadas por los partidos involucrados, con todas sus insuficiencias y debilidades. En el caso de la DC, el PPD, el PS y el PR, desde 1993 que en tres ocasiones delegaron en sus militantes y adherentes la decisión de elegir a su abanderado presidencial. En el caso de la Alianza, en todas las oportunidades anteriores, su candidato presidencial era elegido entre cuatro paredes; si eran incapaces de concordar en un candidato, ocupaban la primera vuelta como primarias. Solo tuvieron éxito en la última elección gracias al desgajamiento de la Concertación de algunos de los entonces llamados díscolos producto de su desgaste. Hoy, los candidatos de partidos que conforman dos agrupaciones, la Nueva Mayoría y la Alianza, han optado por recurrir a las primarias presidenciales. Otros candidatos rehuyeron las primarias optando por ir directamente a la primera vuelta que tendrá lugar en noviembre de este año.

A pesar de la relevancia, del hito que en la evolución democrática representan estas primarias, el foco de los medios de comunicación estuvo en otro lado: en los desmanes, los encapuchados, en las tomas de establecimientos educacionales, especialmente en aquellos establecimientos que serán locales de votación. No estuvo puesto en la masiva protesta estudiantil con apoyo de profesores y trabajadores mineros que tuvo una importante convocatoria del orden de 100,000 personas. Protesta que repone sobre la mesa la necesidad de cambiar un modelo educativo que deja mucho que desear. Mucha cámara, mucha prensa para la violencia, para los desmanes de unos pocos, y poca cobertura para los miles de manifestantes pacíficos. Me recuerda un grafiti en uno de los muros de Porto, en Portugal: “tanta casa sin gente, y tanta gente sin casa”.

Mientras los alcaldes de las comunas cuyos establecimientos educacionales buscaban afanosamente entablar diálogos con los estudiantes para que bajaran las tomas con miras a evitar el desalojo, se observaba un gran ausente: el gobierno. Y en él, su ministra de educación, Carolina Schmidt, quien se encontraba de vacaciones en Italia. El gobierno, sin disimulo, parece más interesado en sembrar inseguridad, a la espera de que la ciudadanía le pida más seguridad, petición que interpreta como más represión. Un gobierno incapaz de dialogar, de escuchar a estudiantes; un gobierno que parece querer ver delincuentes, encapuchados tras los estudiantes; un gobierno más interesado en agudizar los conflictos que en resolverlos, para que después la ciudadanía le pida mano dura, que sería lo que más le gusta. Por este camino vamos mal.

Recuerdo, cuando en Praga, la capital de la República Checa, con motivo de una protesta, los policías flanqueaban la manifestación, para protegerla, para evitar que sea infiltrada, para que se desarrolle pacíficamente, para que la gente no tema expresarse sin riesgo que derive en una violencia insensata. En Chile, esto parece impensable.

Lo increíble, es que al final del día, el gobierno saque cuentas alegres porque se desalojaron los establecimientos educacionales sin que se diera “un baño de sangre”, olvidando que dejó pasar el tiempo y que abortó un diálogo que se estaba dando entre los alcaldes con los estudiantes para un desalojo pacífico. Como si quisiera que todo diálogo fracasara, para así poder hacer una demostración de fuerza. Desafortunadamente, no pocos aún siguen creyendo que se educa con imposiciones, con la fuerza bruta, antes que con diálogo y persuasión. Para esto último se requiere prudencia, paciencia, infinita paciencia, de la que el gobierno parece carecer. Esta es la educación que se requiere; lo otra es la mala educación a erradicar.

junio 19, 2013

Por las buenas o por las malas

En Chile, las próximas elecciones son una nueva oportunidad para debatir distintas posiciones y miradas en torno al pasado, presente y futuro del país. En medio de este debate, las palabras de un destacado abogado constitucionalista, Fernando Atria, ha logrado que la derecha haga gárgaras con ellas poniendo el grito en el cielo por una supuesta voluntad de la oposición por cambiar la constitución que nos rige por cauces extrainstitucionales.

Los mismos que hoy se escandalizan ante la búsqueda opositora de alternativas que posibiliten un cambio en las reglas de juego que gobiernan nuestra convivencia, son quienes la impusieron “por las malas”.

Sería bueno que recuerden bajo qué circunstancias fue impuesta la constitución que nos rige. En tiempos del innombrable, cuando su palabra era ley, y entre quienes le rendían pleitesía se encontraba Jaime Guzman, el ideólogo de la constitución y fundador de la UDI, partido destinado a perpetuar el buen nombre del innombrable. Inventó un plebiscito fraudulento, sin registros electorales, allá en 1980, cuando la oposición era perseguida. Entonces, Eduardo Frei Montalva, sacó la voz en un histórico acto en el teatro Caupolicán, denunciando los atropellos. Dos años después, su voz fue acallada con su muerte.

Quienes hoy rasgan vestiduras ante una modesta advertencia de un abogado constitucionalista, son los herederos de quienes impusieron la constitución que nos rige “a las malas”. Entiéndase bien: nadie quiere cambiar la constitución a las malas, por el contrario, lo que se quiere es cambiarla “a las buenas”. El país demanda una constitución “por las buenas”, y la inmensa mayoría del país así lo quiere. Son otros quienes nos han impuesto e imponen una constitución “a las malas”. Una minoría, que por más de 30 años, ha logrado perpetuar una constitución que la mayoría rechaza. Una minoría que impuso cerrojos en la constitución que limitan los cambios solo a aquellos permisibles por esa misma minoría. Ella manda aunque gobiernen otros.

Este es el drama de Chile. Desde los 80 la constitución ha sufrido múltiples cambios, pero solo aquellos que la minoría admite, por tanto, estamos jugando en una cancha a la pinta de la minoría, siempre con viento a su favor. ¿Hasta cuándo? Este veto se está haciendo insostenible a la luz de las explosiones sociales que de tanto en tanto, en los más diversos rincones del país, y cada vez más frecuentemente, se están dando.
Los nudos que debemos desatar, queremos desatarlos por las buenas, pacíficamente, y ello demanda algún grado de disposición de parte de una minoría que se cierra a la construcción de un país más integrado, que no quiere guerra, sino paz, que no quiere jóvenes encapuchados, sino jóvenes estudiantes, que no quiere adultos mayores con pensiones miserables, que no quiere más abusos de los de arriba sobre los de abajo. ¿Es mucho pedir?