abril 27, 2007

Fundamentalismo en la educación

Con el transcurso de los días se van clarificando las posiciones en torno al proyecto de ley presentado por el gobierno que aspira modificar la LOCE actual. La semana pasada dejé constancia que la LOCE que nos rige fue promulgada un día antes que Pinochet entregara el gobierno, aunque con la precaución de no abandonar la escena y conservar el poder militar en calidad de comandante en jefe del Ejército como una forma de asegurarse que ni la LOCE ni otras leyes de amarre fueran modificadas. Tiempos de democracia vigilada.

Este dato no es marginal. Es preciso recordar que en su momento, la LOCE buscó plasmar el fundamentalismo de mercado en el campo educacional a sangre y fuego. En el ámbito político la derecha tomó sus resguardos imponiendo un sistema electoral binominal que ha inflado su peso político en el parlamento por sobre su peso real; en el ámbito comunicacional controla los principales medios de comunicación nacional. Una ley promulgada con rango tal que no basta una mayoría simple para cambiarla, lo que explica que a la fecha ni siquiera se haya intentado modificarla.

Fundamentalismo expresado en el desmantelamiento del rol estatal en materia educativa; la apertura de espacios al financiamiento privado en la educación y el financiamiento público a establecimientos educacionales privados con fines de lucro. No hay que olvidar que esto fue precedido en 1981 con el traspaso de las escuelas y liceos públicos a los municipios sin el correspondiente traspaso de recursos, atribuciones y competencias. Todo esto a espaldas de la ciudadanía.

La consecuencia no es sino la que observamos hoy. Una educación segregada, excluyente, desfinanciada, y de mala calidad. Suele ponerse énfasis que la educación municipal es de mala calidad, pero en honor a la verdad todo el sistema educacional chileno es de mala calidad, incluido el particular pagado. Las pruebas internacionales así lo demuestran. Incluso más, me atrevería a afirmar que la educación particular es más ineficiente que la pública si se considera que opera con al menos el triple de recursos que los establecimientos municipales y con los sectores de mayor capital social-cultural. Por tanto, que sus alumnos obtengan más altos puntajes en las pruebas SIMCE o PSU no indican nada.

Bajo el actual sistema educacional, cuyo marco está dado por la LOCE actual, estamos perpetuando la segregación, incrementando la desigualdad social y la exclusión consiguiente. Con un sistema como el actual no tenemos futuro. Así de simple. El movimiento pingüino no hizo más que poner sobre la mesa esta realidad que no fuimos capaces de prever oportunamente.

abril 12, 2007

La LOCE en acción

No deja de impresionar la visceral reacción opositora ante la intención gubernamental por modificar la ley orgánica constitucional de enseñanza (LOCE). No está de más recordar que ella fue promulgada, entre gallos y medianoches, el 10 de marzo de 1990, un día antes de que Pinochet entregara el gobierno a Aylwin.

Cualquier gobierno relativamente decente se habría abstenido de promulgar a último minuto una ley que compromete el futuro de todo un sector, el educacional. Más encima, una ley promulgada a espaldas de la opinión pública, sin debate alguno, salvo el que se debe haber dado entre los expertos y prohombres del gobierno. Si a eso se agrega, los altos quorums exigidos para su modificación, así como el sistema electoral binominal que ha inflado a la derecha, llegamos a la realidad educacional actual: de mala calidad en la que impera una lógica libremercadista extrema y una LOCE inmodificable, que a la fecha la propia Concertación no se ha dado siquiera la molestia de intentar modificarla por no contar en el Congreso con la mayoría requerida. Eso hasta hoy, cuando gatillado por la revolución pingüina, el gobierno decide enviar al Congreso un proyecto de ley destinado a modificar la LOCE.

Actualmente la LOCE se centra en que el Estado debe resguardar la libertad de enseñanza, sin prestar similar atención al derecho a la educación. El proyecto propone equiparar ambos derechos. La LOCE actual no obliga al Estado a financiar un sistema gratuito que asegure el acceso a la enseñanza preescolar; la modificación extiende esta obligación a la enseñanza preescolar.

En la actualidad la LOCE permite el financiamiento público a instituciones educacionales privadas con fines de lucro, creadas sin mayores exigencias respecto de su creación y continuidad. En paralelo las escuelas municipales deben funcionar con subvenciones irrisorias basadas en la asistencia y sin real autonomía. El resultado lo tenemos a la vista: una educación de mala calidad. Por eso extraña que se afirme que la LOCE no tiene nada que ver con una educación de calidad: tiene mucho que ver. Lo anterior no implica que la LOCE sea la solución para una educación de calidad, pero ella contiene las bases conceptuales, los fundamentos, los cimientos, sobre las cuales se construye el sistema educativo. Lo que corresponde es que ella recoja la amplia experiencia nacional e internacional en la materia.

La derecha ha puesto el grito en el cielo por el tema del lucro. El quid del asunto es otro: la calidad de la educación que queremos y una magnitud y destino del financiamiento público consistente con el nivel de calidad al que se aspira; que las reglas de juego sean parejas para todos; y que exista una rendición de cuentas transparente respecto del financiamiento público que reciben las instituciones educativas. No es justo que unos puedan seleccionar y otros no. No es justo que para unos rija un estatuto docente y para otros no. No es justo que existan establecimientos con financiamiento público que puedan lucrar y otros no. No es justo que con recursos públicos se haga lo que se les de la gana. De esto y muchas otras cosas es lo que el proyecto trata e invita a debatir con altura de miras. Ni mas ni menos que todo lo que no se hizo con la LOCE del 10 de marzo de 1990.

La pretensión de la derecha por perpetuar una LOCE fraguada entre cuatro paredes nos está costando caro, y por tanto ella debe asumir en plenitud su responsabilidad en la materia.

abril 05, 2007

La dependencia tecnológica

Intenté suspender la suscripción del diario por unos días por ausentarme de casa, pero no me fue posible porque “el sistema estaba caído” y con muy buenas palabras me dijeron que no podían hacer nada. Hace unos días quise pagar mis cuentas de luz en una de las tantas casa de pago de cuentas, pero un letrero me frenó en seco: “Disculpe las molestias, el servicio está suspendido por caída del sistema”.

El broche de oro de la dependencia respecto de la tecnología en la sociedad chilena está dado por el fiasco del transantiago. No están operativos los sistemas o dispositivos tecnológicos (de gestión de flota, GPS, cámaras, botones de pánico, etc.) destinados a monitorear la cantidad, recorridos, frecuencias de buses y pasajeros, y el sistema de transporte público en la capital del reino se desploma con consecuencias a la vista de todos.

Si bien existen múltiples definiciones en torno a la tecnología, para no complicarnos mayormente asumiremos que la tecnología es un conjunto de inventos, técnicas y/o conocimientos vinculados a la generación de un ambiente, sector o producto en particular. Toda tecnología conlleva la aplicación del conocimiento en los mas diversos procesos productivos con miras a hacerlos más eficientes y rentables. Ella encierra conocimiento acumulado en el tiempo a partir de la experiencia, la observación y la aspiración por reducir el esfuerzo o trabajo manual.

Desde la segunda mitad del siglo pasado el avance tecnológico ha tomado un vuelo tal que se manifiesta en la proliferación y masificación de artefactos en la sociedad que ni nuestros propios padres se hubiesen soñado. Lo que más llama la atención es la autonomía que ha adquirido este vuelo. En efecto, el desarrollo tecnológico ha tomado vuelo propio, autónomo cuyas consecuencias sobre la sociedad, los países y las personas no se logran dimensionar.

Existe la sensación que el desarrollo tecnológico tiene un curso único, dado, que no podríamos alterar, que condiciona nuestras vidas, frente al cual solo cabe resignarnos. Como si fuera el mercado el que determinara su curso. Sin embargo ella es una verdad a medias, porque en estricto rigor, en la actualidad el devenir tecnológico está determinado por unas pocas y grandes empresas multinacionales que a su vez condicionan el comportamiento de los consumidores por la vía publicitaria de modo que el consumo se oriente hacia donde ellos desean.

Vivimos tiempos caracterizados por la alta tasa de uso tecnológico en los procesos productivos y en la sociedad en general, lo que explica la dependencia tecnológica en que nos desenvolvemos. Basta que se caiga un sistema para que se nos descuadre la existencia misma. es hora que no solo la sociedad se adapte a la tecnología imperante, sino que incida en su curso participando en las decisiones en torno al desarrollo tecnológico.

marzo 30, 2007

La violencia desatada

Esta vez fue en el marco del día del joven combatiente que se vivió una nueva jornada de violencia. El epicentro estuvo en el centro de la capital del reino y algunas de sus poblaciones. El saldo final fue del orden de medio millar de detenidos –en su mayoría menores de edad-, carabineros acorralados y lesionados, buses del transantiago, bienes públicos y privados destruidos.

Mas allá que los medios de comunicación incrementen y/o distorsionen la magnitud de lo ocurrido y del aprovechamiento del lumpen, estamos ante hechos graves que deben inducirnos a clamar no solo por más orden y seguridad, sino que a reflexionar por la sociedad que estamos construyendo.

Cuando vemos a menores lanzando bombas molotov y piedras a diestra y siniestra en tierra de nadie; a una turba acosando a una jueza indefensa que se movilizaba en su vehículo; la violencia de los ataques al Hospital del Trabajador, en todos estos actos visualizo un común denominador: la cobardía.

Una cobardía amparada en el anonimato que proporciona el pasamontaña, el pañuelo, la multitud, la inacción de terceros. Me recuerda la cobardía de quienes en tiempos del innombrable torturaban y tiraban vivos al mar por órdenes superiores. Una cobardía amparada en el ataque a mansalva por la espalda, en la indefensión de los atacados, en el desequilibrio de las fuerzas en pugna. De valientes es combatir de igual a igual, frente a frente. Nada de eso hemos visto. La violencia solo genera más violencia, se entra al terreno de la irracionalidad, en el que no gana nadie. Todos perdemos.

Por suerte no son todos los jóvenes los involucrados, ni siquiera la mayoría de ellos, pero así y todo no deja de ser preocupante. Esto se sabe cómo comienza, pero no como termina, y lo que es peor, si no se aborda apropiadamente, puede desencadenar un proceso, una escalada de mal presagio.

Podemos sacarnos el pillo con que esto se da en todo el mundo. En la misma semana, la detención de un joven en la capital de Francia por andar en el metro sin su boleto, gatilló una protesta que duró horas. Y no hace mucho, en París ardió por varios días a raíz de la actuación de la policía con dos jóvenes inmigrantes. Pero eso no nos exime de la cuota de responsabilidad que nos cabe. Debemos encontrar respuesta a las preguntas: ¿qué estamos dejando de hacer para que esto ocurra? ¿qué estamos haciendo para que esto ocurra? ¿qué debemos hacer para que esto no ocurra?

Junto con oponernos a la violencia física observada, con la misma fuerza, ni más ni menos, debemos indagar respecto de las causas, el trasfondo de estas erupciones –la marginalidad y exclusión de muchos-. No podemos ser condescendientes con la violencia ni con sus causas, las que también nos violentan. El mensaje subyacente al mundo político -tras las violentas jornadas de ayer, hoy y siempre-, es la necesidad de abordar sin mayor demora las causas de la violencia desatada.

marzo 23, 2007

La voz de los expertos

Los problemas que debemos enfrentar como sociedad, para su resolución, se pueden abordar desde distintas perspectivas. En general, éstas se clasifican en dos grandes categorías: el enfoque técnico y el conductual.

El primero de ellos, pone el énfasis en la naturaleza técnica de los problemas y sus soluciones. Apela a la voz de los expertos. Son ellos los que deben buscar las soluciones, los que “tienen” las soluciones. Los avances científico-tecnológicos han sacado a los expertos del ostracismo y los han puesto en la vitrina a vista y paciencia de todos. Son los nuevos dioses, los que tienen la última palabra. Quienes no son expertos no tienen pito que tocar. Son las personas y la sociedad en general las que deben adaptarse a las soluciones planteadas por los expertos.

Si la realidad no se comporta de acuerdo a los modelos y predicciones de los expertos, no son los expertos los que han fallado, ni los modelos ni sus predicciones. Para los expertos sería la realidad la que está fallando, pues es ésta la que tiene que ajustarse al modelo. A este grupo tienden a adscribirse los tecnófilos o tecno-optimistas, quienes confían a ojos cerrados en las bondades y posibilidades que ofrece la tecnología para resolver problemas por gordos que sean.

El otro enfoque para la resolución de los problemas, el conductual, pone el acento en las personas, las organizaciones, los grupos humanos, sus comportamientos y culturas, en el impacto que tienen las alternativas de solución sobre las personas y la sociedad en general, así como en sus posibilidades de implementación. En consecuencia, bajo esta visión, toda propuesta de solución debe considerar a los diferentes actores sociales involucrados. A diferencia del enfoque técnico, los protagonistas no son los expertos ni las tecnologías, sino las personas, los grupos humanos comprometidos. Quienes se adscriben a este enfoque tienden a ser tecnófobos o tecno-pesimistas, convencidos que las soluciones basadas en tecnología generan más malestar que bienestar y que ningún proyecto tecnológico es autónomo puesto que siempre estará al servicio de proyectos o grupos políticos y/o económicos, explícitos e implícitos.

Pero no todo es blanco o negro, y así es como surge el enfoque sociotécnico que busca recoger lo mejor de ambos enfoques amortiguando lo negativo. Este enfoque procura el ajuste o alineamiento mutuo de la tecnología y las organizaciones hasta que sea satisfactorio. Lo que implica que la tecnología debe adaptarse a las personas, pero que estas también tengan la disposición para modificar sus patrones de comportamiento al sopesar las beneficios/perjuicios que toda innovación tecnológica conlleve.

Estas líneas están escritas en el contexto de la implementación del nuevo sistema de transporte público en la capital del reino. Acá se habría impuesto un modelo donde expertos parecen haber diseñado un sistema creyéndose el cuento de que las personas se adaptarían a cómo diera lugar. Como mansas ovejitas.

marzo 09, 2007

Ahora le toca a la DC

Hace tiempo que no se veían defecciones partidarias ni crisis al interior de los partidos. Incluso se llegó a afirmar, por parte de sus promotores, que el sistema binominal favorecía la aglomeración de partidos al forzarlos a conformar coaliciones, y por ende, a buscar más acuerdos que desacuerdos.

En un comienzo ello pareció ser cierto, pero con el tiempo el binominalismo parece estar convirtiéndose en una camisa de fuerza a punto de reventar. Antes, cuando uno no estaba de acuerdo con el partido se iba para correr con colores propios; hoy nadie se va, espera que lo echen. Y no se va porque sabe que en solitario está políticamente muerto. A lo más se han producido defecciones partidarias dentro de una misma coalición, pero no de una coalición a otra, salvo uno que otro caso muy específico sin mayor connotación nacional.

Sin embargo, en la actualidad hay signos preocupantes de degradación política. Las crisis al interior de los partidos obedecían esencialmente a visiones encontradas, antes que a personalismos. Por décadas la democracia cristiana fue capaz de crecer bajo la conducción de líderes tan potentes como Frei Montalva y Radomiro Tomic, ambos de fuerte personalidad, con un tronco común aunque con enfoques políticos distintos. Mientras Frei tendió hacia el camino propio buscando una equidistancia entre la derecha y la izquierda, Tomic, por el contrario, sostenía la necesidad de gobernar con la izquierda para poder dar gobierno. Sola la DC podría llegar a ser gobierno, pero tendría problemas serios para dar gobierno. No obstante estas distintas visiones jamás la DC vio amagada su unidad, salvo a partir de los últimos años del gobierno de Frei Montalva, cuando primero se orgina el MAPU. Posteriormente, cuando la DC se une a la derecha para conformar la Confederación Democrática (CODE) en los inicios del gobierno de la Unidad Popular (UP), nace la Izquierda Cristiana cuyo líder natural era Tomic. Así y todo, Tomic siempre se mantuvo fiel al partido de toda su vida, la DC.

Hoy la situación pareciera ser distinta. Las diferencias que se observan en la DC pareciera que obedecen más a razones personales de apetitos de poder antes que a diferencias conceptuales. A la fecha no logro desentrañar las diferencias de fondo que pudieran existir, salvo que se estuviera intentando reeditar la alternativa del camino propio. Bajo un sistema binominal, la reproducción del esquema de los tres tercios abre una caja de Pandora, pues condena al tercio menor al ostracismo político.

No cabe duda que la DC vive tiempos complejos, pero el rol histórico que ha jugado y la responsabilidad que tiene como principal partido de gobierno deben motivarla para abordar a fondo, en la fraternidad demócratacristiana, la realidad que tiene frente a sí.

febrero 02, 2007

Transantiago: un desafío mayúsculo

En Chile se nos anuncia que el sistema de transporte público llamado transantiago que partirá el 10 de febrero, está condenado al fracaso, ya sea por ineptitud de quienes fraguaron el plan, de quienes lo implementarán, o simplemente, porque no está alineado con nuestra “cultura nacional”.

Desde la región en que residimos pareciera que somos meros espectadores. Mal que mal se trata de un problema de la capital del reino. Si bien nos puede parecer una temática ajena, no nos viene mal monitorear lo que ocurrirá para aprender.

El tema del transporte público en Santiago, y en todo el país, está muy lejos de tener las características que nos merecemos. Ineficiente, contaminante, incómodo, no resulta una alternativa atractiva. En vez de desincentivar el uso del automóvil, lo incentiva, promoviendo soluciones individuales. Esta es la realidad que desde hace años se vive en el país. Para el nivel de ingreso per cápita que tiene el país, esto ya no se sostiene.

Esto de que una micro pare en cualquier parte y cuando a uno le de la gana; o esa avivada criolla de “me lleva por cien pesos”; que el chofer conduzca y al mismo tiempo cobre, no se sostiene en ningún país. O que todas las micros atraviesen la ciudad de un extremo a otro pasando por el centro: en Santiago por la Alameda; en Talca por la 2 Sur; en Arica por 18 de Septiembre.

Estas costumbres tan arraigadas no se pudieron alterar ni en tiempos del innombrable, quien ni siquiera hizo el intento por abordarlo para no comprarse problemas gratis. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad y sus altos niveles de contaminación, han obligado a los gobiernos de la Concertación a enfrentar a fondo el sistema de transporte público.

Años atrás se hizo un intento cuando se procuró que los conductores se limitaran a conducir y los pasajes se emitieran automáticamente mediante máquinas que recibían monedas y billetes. Fue un sonado fracaso, ya sea porque no todas las micros tenían tales máquinas, porque muchas de ellas no funcionaban o funcionaban mal, o porque los pasajeros –nosotros- preferíamos pasarles las monedas a los choferes y éstos las metieran en las máquinas, o porque no teníamos sencillo.

En esta ocasión no se puede fracasar, pero para ello es indispensable la colaboración de todos los involucrados. Se trata de un desafío, no solo para el gobierno, sino que para todos sus actores –pasajeros, conductores, empresarios, autoridades-, quienes deberán poner la mejor voluntad para salir airosos. Una prueba de fuego para saber si estamos en condiciones de abandonar un pasado representado por el actual sistema de transporte público, e ingresar al desarrollo simbolizado por un transporte público más eficiente.

enero 26, 2007

La verdad tiene su hora

Tengo en mis manos el libro que Eduardo Frei Montalva escribiera hace ya poco más de 50 años cuyo título me he tomado la libertad de recoger para encabezar esta columna. A 25 años de su muerte se empiezan a desentrañar los misterios que la acompañaron.

Con tan solo 16 años mi primer encuentro con él fue en el 64, cuando mi tío, un redomado derechista aterrorizado ante la eventualidad de un triunfo de Allende, me llevó al parque Cousiño –hoy llamado parque O´Higgins- para sumarnos a la marcha de la Patria Joven que venía desde Arica y Punta Arenas. Eran tiempos de guerra fría. Posteriormente me reencontré con él en febrero del 67, en la ciudad de Castro donde un grupo de estudiantes universitarios estábamos construyendo viviendas en el marco de los trabajos voluntarios. Allá fue a vernos, en su calidad de Presidente de Chile, a la escuela pública en que alojamos. Su imponente figura junto con sus palabras llenas de sabiduría me marcaron profundamente, y conforman el origen de mi interés por la política hasta el día de hoy.

Los tiempos han cambiado, las alianzas son otras, pero la validez de su pensamiento sigue vigente, quizá más que nunca, particularmente en los tiempos actuales en los que la política pareciera estar perdiendo valor y los jóvenes no se sienten atraídos por ella. Nos haría bien releer un libro escrito a mediados del siglo pasado, pero que tiene plena vigencia. Su lectura invita a tener confianza, a creer en nosotros, a construir un país que está a nuestro alcance.

Su preocupación e interés por Chile y su futuro lo mueven a continuar en escena. Al encabezar su gobierno es atacado a diestra y siniestra. En tiempos de Allende la derecha lo caricaturiza como el Kerensky chileno; la izquierda, por hacerle el juego a la derecha y al imperialismo yanqui. Fue oponente de Allende y de Pinochet. En 1980, con motivo del plebiscito asume el liderazgo opositor a la dictadura con un histórico discurso en el teatro Caupolicán que –en silencio y con temor- se escuchó de norte a sur a través de la única radio que se atrevió a transmitirlo. Nos dio nuevos bríos y esperanzas. La dictadura tomó nota de ello.

En 1982, entra a una clínica para una operación menor, y sale de ella fallecido en extrañas circunstancias –por decir lo menos-. Aunque la versión oficial dijera otra cosa, ya en ese entonces, un solo pensamiento nos cruzó: fue asesinado. Hoy, a 25 años de su fallecimiento, un preinforme señala la presencia de gas mostaza en su cuerpo. Hasta el 90 no se pudo investigar porque la dictadura se encargó de taponear todo; luego porque para eso Pinochet continuaba en escena ya sea como comandante en jefe del Ejército primero, y luego como senador vitalicio. Recién ahora, sin su presencia, tímidamente, se pueden ir abriendo todas las cajas de Pandora.

Hoy como ayer, la verdad tiene su hora.

enero 19, 2007

La transparencia

Durante las últimas décadas el tema de la transparencia ha estado en el tapete noticioso. Generalmente se le relaciona con la corrupción dado que ésta tiende a darse allí donde no hay transparencia. Se trata de una expresión ligada a ámbitos no políticos, pero que en la actualidad se asocia íntimamente a lo político, a lo democrático.

En un intento por definir la transparencia, lo primero que se me viene a la cabeza es un vidrio o un papel que nos permita ver lo que hay al otro lado. Que lo que vemos al otro lado es lo que efectivamente hay, que no sea vea borroso o algo distinto. De allí que cuando hablamos de una persona transparente, lo que queremos afirmar es que no tiene dobleces, que se muestra tal cual es, que dice lo que piensa, que no intenta representar lo que no es. Lo mismo vale a todo nivel, por ejemplo, institucional. Por ejemplo, una empresa puede decir que el cliente está primero, pero a la hora nona no está ni ahí. O a nivel de los procesos. Por ejemplo, del reclutamiento de personal en las empresas o de las postulaciones a las universidades. Un proceso será transparente en la medida que los procedimientos, rutinas, reglas y decisiones sean conocidas por los involucrados y sean consistentes. En el ejemplo, que no existan quienes entren por la ventana, esto es, apitutados.

La falta de transparencia es un problema serio porque posibilita la injusticia, que pecadores pasen por santos. Es un problema porque siembra la desconfianza, y ésta tiene un costo que es alto. La desconfianza genera controles que serían innecesarios si la sociedad en que vivimos fuera mas transparente. La transparen-cia tiene el mérito de inhibir conductas, decisiones y acciones indebidas.

De allí el interés por la transparencia. En política y en democracia es esencial, porque de otro modo la ciudadanía no estaría en posesión de información completa y confiable cada vez que se requiere su opinión. Lo mismo vale a nivel económico. ¿Cómo se encuentra nuestro país en este tema?

Creo que vamos por buen camino. De partida no vivimos bajo el oscurantismo de los tiempos del innombrable en el que las decisiones se tomaban entre 4 paredes y la arbitrariedad se enseñoreaba a vista y paciencia de todos. Tiempos donde los recursos destinados a gastos reservados eran de una cuantía impensable para los tiempos actuales y con los cuales se cometían delitos de marca mayor.

Como botón de muestra, hoy tenemos mayor transparencia en todo el proceso de adquisiciones que efectúan los organismos de Estado a través del portal Internet de Chilecompras. Hay mayor transparencia en el proceso de adjudicación de proyectos por parte de CONICYT. Con los desaguisados que hemos visto en los últimos tiempos en CHILEDEPORTES y los Programas Generales de Empleo, se están disminuyendo los presupuestos disponibles para asignaciones directas, y tanto los montos comprometidos como los nombres de las empresas y de los beneficiarios finales serán de conocimiento público a través de sitios Internet.

Por tanto, más allá de los dimes y diretes, creo que se va en la dirección correcta, hacia una mayor transparencia, que mas temprano que tarde terminará por acorralar a quienes quieran seguir haciendo de las suyas.

enero 12, 2007

Análisis de los resultados de la prueba de selección universitaria (PSU)

Con la publicación de los resultados de la última prueba PSU, una vez más, vuelven a surgir rankings y comentarios que en vez de agregar información de valor, contribuyen a confundir. Se trata de un tema en el que se debe actuar con suma responsabilidad por estar involucrada la fe pública por lo que la información que se entrega al mercado debe ser completa; en caso contrario se está desinformando en vez de informar y aumentando el grado de asimetría informativa existente en el sector educacional.

Entre los titulares observados se incluyen entre otros, los siguientes: “la brecha entre colegios públicos y privados creció 14 más”; “los establecimientos pagados subieron 12 puntos promedio mientras que liceos públicos bajaron 2 puntos respecto del 2006”; “los jóvenes de de colegios municipales obtuvieron 459 puntos en 2006, en tanto que ahora 457 puntos, mientras los colegios privados suben de 586 a 598 puntos”; “el 60% de los puntajes nacionales viene de establecimientos particular pagados”. Todos estos titulares, así como el de muchos otros, están dando información incompleta, sesgada, con efectos distorsionadores. El efecto subliminal de estos titulares no es otro que el de concluir que los establecimientos particular pagados son de mejor calidad que los municipales, conclusión falsa si se considera la realidad en toda su complejidad.

Oculta los costos bajo los cuales se obtienen los puntajes. Basta preguntarse con qué recursos operan los establecimientos particular pagados y los municipales. Mientras muchos de los primeros trabajan con aranceles por sobre los $ 100,000 mensuales, los establecimientos municipales deben hacerlo con menos de $ 50,000 al mes.

Oculta el nivel socioeconómico de los alumnos en los establecimientos educacionales: los particular pagados matriculan alumnos de los más altos ingresos, en tanto que los municipales deben hacerlo con los de más bajos ingresos.

Lo que indican realmente los resultados PSU y su evolución en el tiempo, es lo fácil que es obtener buenos puntajes PSU con altos aranceles y alumnos que traen consigo un alto capital sociocultural al provenir de familias con altos ingresos. Y lo difícil que es lograr buenos puntajes con alumnos de los sectores más vulnerables y con poca plata.

También se oculta que este año rindieron la prueba más de 30 mil alumnos más que el año pasado y que éstos son alumnos provenientes de las familias más pobres, y por tanto, debiera haberse esperado una baja significativa en el puntaje PSU de alumnos matriculados en establecimientos municipales, lo que no ocurrió. O sea, en estricto rigor, si nos ponemos a cotejar grupos de alumnos pertenecientes a un mismo tramo de ingresos familiares, no podemos encontrar con la sorpresita que los establecimientos municipales son de más alta calidad que los establecimientos particular subvencionados y que los particular pagados. Imagínense cuáles serían los resultados de la PSU si los establecimientos municipales pudiesen trabajar con la cantidad de recursos con que lo hacen los establecimientos particular pagados?

diciembre 28, 2006

Hora de balances y proyecciones

Por suerte tenemos fin de año para hacer al menos un alto en nuestro peregrinar por este mundo y reflexionar en torno a lo bueno, lo malo y lo feo del año que se nos va. Por razones de espacio me limitaré a algunos brochazos. A nivel nacional y político el 2006 se inicia marcado por la elección presidencial y el triunfo de Michelle. A poco de asumir el paro estudiantil pone sobre la mesa el tema de la educación en Chile, evento que gatilla la primera crisis de gabinete. Termina el año con la muerte de Pinochet procesado, y el destape de una corrupción de la que nos creíamos exentos. Ojalá aprovecháramos estos acontecimientos, de los que difícilmente se escape algún sector de nuestra sociedad, para revisar no solo leyes y medidas, sino comportamientos y conductas, que si bien pueden reportar ventajas de corto plazo, pueden ser éticamente reprobables y de alto costo en el mediano y largo plazo. Sin embargo, no nos creamos el cuento que esto es de ahora. Viene de hace tiempo, e incluso invita a revisar el modelo de transición hacia la democracia que hemos estado recorriendo. Una transición basada en acuerdos, conversaciones, transacciones, pulseadas entre una mayoría agrupada en la Concertación por la Democracia y una minoría sobrerepresentada en el Congreso Nacional y en todos los acuerdos alcanzados, en tanto que otra minoría subrepresentada en todas las instancias de decisión. Que desde antes exista corrupción no justifica ningún acto corrupto, pero no olvidemos que quienes hoy rasgan vestiduras no tienen las manos limpias y dentro de las negociaciones posplebiscito del 88 –cuyo tenor exacto se desconoce a la fecha- hay ciertos acuerdos explícitos o implícitos que están en el origen de los problemas que nos azotan por estos días. ¿No es acaso un insulto a la inteligencia que la educación todavía se rija por una ley orgánica constitucional promulgada el día antes que Pinochet entregara el gobierno? ¿y que esta ley no haya podido ser siquiera discutida hasta la fecha? ¿que la comisión investigadora los pinocheques en la Cámara de Diputados cerrara el caso por “razones de Estado”? ¿que Pinochet dejara el gobierno y reasumiera la Comandancia del Ejército como si acá no hubiese pasado nada? ¿y que después abandonara la comandancia para transformarse en senador vitalicio? ¿que hasta la fecha no se investiguen las privatizaciones realizadas bajo el régimen militar y las nuevas fortunas generadas? ¿o la operación salvataje de los bancos mientras se aplicaba mano dura con los deudores habitacionales y se desmontaban subsidios sociales? No se trata de empatar, sí se trata de repudiar unos y otros hechos, de llegar a acuerdos para desentrañar todos los misterios, en vez de acuerdos para tapar y encubrir. Debemos revisar el camino seguido. Por él se corre el grave riesgo de estar fraguando una crisis que si la clase política no escucha puede tentar a los aventureros de siempre que se encuentran al acecho. Ojalá el 2007 sea el año del sinceramiento aprovechando que al frente de nuestro gobierno tenemos a Michelle, una mujer de corazón limpio.

diciembre 22, 2006

Hoy es Navidad

En una noche como hoy, hace ya más de dos siglos, en una cuna de paja, hijo de María y José –un modesto carpintero-, nació el niño Jesús. Menciono esto para aterrizar la desenfrenada locura en que nos encontramos sumergidos. Locura expresada en la obsesión por comprar y regalar a como dé lugar. Como si fuéramos una manada impulsada por una fuerza irrefutable, caemos presa de una fiebre de compras que nos deja extenuados y endeudados por todo el año. Con esta conducta desvirtuamos el sentido más profundo de esta fecha.

El ambiente que estamos viviendo no tiene nada que ver con el nacimiento de Jesús. Éste simboliza todo lo contrario: la irrelevancia de lo material y la relevancia del espíritu. En efecto, en lo económico para qué hablar. El comercio y la actividad económica en general vive sus mejores días gracias a una publicidad atosigante y la proliferación del crédito que permite ahogarnos sin que nos demos cuenta hasta que ya es muy tarde. Lo más triste es que al final del día los que pagan los platos rotos son los más pobres porque terminen pagando dos o más veces lo que compran vía intereses dada la imposibilidad de pagar sus compras al contado. Como consuelo, la tasa de empleo aumenta mientras más nos encalillamos. Quizá a qué nivel se encontraría el desempleo si nos abstuviésemos de comprar y osáramos tener una navidad familiar en casa, reflexiva y tranquila, en el que los regalos se centraran en nuestros mejores deseos para los demás.

En lo político nos encontramos bajo un ambiente un tanto turbio, con dimes y diretes que generan un clima de crispación inconducente, o que a nada bueno nos puede conducir. Buen momento este para hacer un alto y recordar nuestra condición humana, así como nuestra aspiración de vivir en paz y armonía. Dejar de ver la maldad en el otro y la bondad en uno mismo, para ponernos en el lugar del otro.

En fin, aprovechemos la oportunidad que nos brindan estos días para renovarnos, para reinicializarnos, dar vuelta la hoja, desarmarnos, recoger las lecciones que el pasado y presente nos señalan para proyectarnos al futuro con ganas, optimismo y fé. He tratado de imaginar que si Jesús naciera hoy ¿qué nos diría? ¿a qué nos invitaría? Creo que nos invitaría, a cada uno de nosotros, a dibujar el país que queremos. Y lo más probable que nos nos encontremos con mayores diferencias. Luego nos invitaría a proponer los caminos a seguir para el logro de ese país que dibujamos. En este punto es muy probable que surjan las discrepancias, pero ellas no deben ser como para que nos cortemos las venas.

Vamos, ¡¡¡¡Arriba los corazones!!!!

diciembre 14, 2006

La muerte de Pinochet

La historia es muy cruel. Así como para el 11 de septiembre del 73 una parte del país estuvo descorchando botellas de champaña, en esta ocasión la celebración corrió por cuenta del sector opuesto. Hoy como ayer, no hubo funerales de Estado, ni banderas a media asta, y tampoco se decretó duelo oficial.

Para unos, Pinochet fue un libertador, poniendo el acento en que entregó su vida por los demás, salvando al país de una guerra civil derrotando al marxismo internacional, que fue capaz de encarar a Perú y Argentina en momentos extremos, y de abordar profundas reformas económicas liberalizadoras, soslayando el tema de los derechos humanos y las restricciones impuestas al devenir político. Para sus partidarios, si algún error se le pudiese imputar, sería el de no haber matado a todos sus adversarios. Si alguna lección dejan estos años, y se pudiese repetir la historia, esa sería la de haber sido demasiado “blandos”.

Para otros, Pinochet fue un clásico dictador de derecha que se enriqueció haciendo uso del poder, que encabezó el período más trágico de la historia de Chile implantando una dictadura caracterizada por la sistemática violación de los derechos humanos al amparo de una doctrina de seguridad nacional que posibilitaron los asesinatos, las torturas, los exilios, y atropellos haciendo uso del aparato civil y militar del Estado. En lo económico, enfatizan las oscuras privatizaciones que enriquecieron a unos pocos y propagaron la miseria y cesantía.

Su muerte ha dejado al trasluz las profundas diferencias que nos dividen como nación y las dificultades que encierra su construcción. Estas encontradas visiones de quienes habitamos esta tierra, son las que nos impedirán alcanzar el objetivo común de ser un país desarrollado capaz de vivir en paz.

La muerte de Pinochet lo que ha puesto sobre la mesa es esta realidad que no pocas veces soslayamos y ocultamos. Ojalá el período de catarsis que estamos viviendo abra paso a una fase de reflexión. Mientras su nieto lo ensalza, otro nieto del comandante en jefe del Ejército que precedió a Pinochet y que fuera asesinado en Buenos Aires, escupe sobre su féretro. En este marco, las palabras y decisiones adoptadas en estos días por la presidenta Bachelet, hija de un general de Aviación muerto bajo el régimen de Pinochet, nos orientan respecto del camino a seguir.

Debo confesar que la muerte de Pinochet me produjo alegría y pesar; sentimientos encontrados y la constatación de un gran fracaso nacional: la incomunicación nacional, la existencia de sectores de la sociedad incapaces de asumir sus responsabilidades, imputándoselas a los demás.

Pesar porque los tribunales de justicia chilenos no fueron capaces de condenarlo, aún cuando tenemos la convicción que la historia ya lo condenó. pesar porque las tácticas dilatorias de sus abogados dieron su fruto. Alegaron demencia, prescripción por el paso del tiempo, edad,, el contexto de guerra fría, estirando la cuerda para que alcanzara a morir antes que lo condenaran. Y lo lograron. Se dieron el gusto de rendirle honores en la Escuela Militar.

Alegría porque al fin se despachó un personaje siniestro que influyó tanto en nuestras vidas. Porque con el tiempo se ha ido reduciendo a su real dimensión: la de un clásico dictador de derecha que en sus tiempos de gloria, con la soberbia propia de quien detenta el poder total, violó impunemente los derechos humanos. Alegría porque no obstante las limitaciones que enfrenta nuestra precaria democracia actual, el soporte cívico militar que lo sustentó, se encuentra en franca retirada. pero, ojo! porque se mantienen al acecho. Alegría porque no obstante que los tribunales de justicia chilenos no realizaron oportunamente su tarea, tanto a nivel internacional como nacional, ya está condenado en el corazón de la gente. Ello a pesar de los esfuerzos de la "seria" prensa nacional que emitió informes especiales en los que sibilinamente, eufemísticamente, al mas puro estilo mercurial, buscan ensalzar su figura posmortem. Esa misma prensa que en su tiempo ignoró las macabras acciones que se llevaban a cabo y lo que es peor, las alentaba al hacerse eco de los desvergonzados y mentirosos mensajes oficiales. Mientras en aviones lanzaban cuerpos al mar, con engoladas voces oficiales sostenían que esas personas presuntamente desaparecidas estarían en el exterior y que todo no era más que parte de la campaña internacional del marxismo.

A duras penas se atreven a llamr las cosas por su nombre. Régimen autoritario a lo que fue una brutal dictadura; Pronunciamiento a lo que fue un Golpe de Estado.

En fin, para qué seguir.

diciembre 07, 2006

Más y más

Uno de los problemas más serios que visualizo en la oposición es el carácter unilateral y repetitivo de sus propuestas. Esta realidad le estaría impidiendo capitalizar el desgaste de la Concertación, no obstante llevar ya más de 15 años de andadura gubernamental, y sumar una creciente dosis de conflictos internos. La ciudadanía no cree que siguiendo las recetas provenientes de la derecha tengamos un mejor país, un país más decente donde haya tanta disparidad económicosocial.

Desde la década de los 70 el país se ha empelotado, abriéndose al mundo y abandonando todo afán proteccionista. No solo se abrió al mundo, además inició un proceso privatizador sin precedentes en tiempos “autoritarios”, poco transparentes, que posibilitó la transformación de modestos funcionarios públicos en nuevos y poderosos empresarios a partir de la posesión de información privilegiada desde posiciones de poder.

Todo lo que nos enseñaron a lo largo de la vida, centrado en la necesidad de ganarnos el pan nuestro de cada día, ha sido puesto en jaque en el pasado y lo está siendo hasta el día de hoy. En la práctica lo que nos toca observar es que quienes más ganan, no lo hacen trabajando, sino que especulando sobre seguro. Cuando escribo esto último me asalta la duda porque la especulación en sí conlleva un riesgo y sobre seguro sería sin riesgo.

Pero no nos vayamos por las ramas. Volvamos al título de la columna: más y más. No conforme con la realidad actual, la derecha solo atina a reclamar más y más privatización, más y más flexibilización laboral, más y más espacio para seguir haciendo de las suyas. Todo atisbo de regulación es visto como sacrílego, presagio de los mil demonios y que va a contrapelo de las “recomendaciones” de los “expertos”. Por mera coincidencia estos expertos suelen ser “independientes” despojados de sesgo ideológico alguno.

Si siguiéramos las recetas de la derecha no tendríamos salario mínimo al cual culpan del actual nivel de desempleo; no debiéramos tener permisos pre ni posnatales porque elevan los costos de las empresas; no debiéramos tener jornadas de 8 horas diarias, sino que las que el “mercado” sugiera “libremente”; no debiéramos tener contratos laborales porque rigidizan los costos empresariales. No tendríamos escuelas ni universidades públicas. Quizá dónde estaríamos si siguiéramos a pies juntillas las recetas derechistas! Recetas que ni en la meca del capitalismo (Estados Unidos) se practican.

Estimo que esto es lo que está tras la decisión de los profesores y estudiantes secundarios y universitarios de marginarse del consejo de educación conformado luego del paro de los pingüinos. Marginación que solo puede explicarse ante la esterilidad de los esfuerzos desplegados por detener el insaciable afán de lucro, disfrazado de libertad de enseñanza, que hoy invade al ambiente educativo nacional.

noviembre 17, 2006

El PPD en ascuas


El fin de mes, el Partido por la Democracia tendrá Consejo General, que si bien fue convocado para reformar sus estatutos, lo más probable que termine centrado en la crisis en que se debate. Crisis que no deja de ser preocupante por tratarse de un actor relevante en la política chilena y en la coalición de la que forma parte.
Esta crisis se ha desatado por el eventual involucramiento de algunos de sus militantes en hechos que se encuentran en investigación. No obstante el doloroso momento partidario, visualizo con optimismo la realidad actual. De partida, veo con buenos ojos que la sociedad se escandalice frente a hechos reprobables, que los denuncie y solicite las sanciones correspondientes. Ojalá esta actitud no pase al olvido con el tiempo si queremos que no se repitan. En este sentido, más que nuevas leyes, normas, reglamentos, es indispensable elevar las exigencias de probidad por parte de nosotros a terceros, y a nosotros mismos.
Dentro del PPD la reflexión debe ser a fondo y creo que ella es posible. Entre sus protagonistas destacan Sergio Bitar y Fernando Flores, quienes si bien hoy parecen estar en trincheras opuestas al interior del partido, no hay que olvidar que tienen una historia común que debe ser mucho más fuerte que sus diferencias.
Esta historia común que debe primar está dada porque ambos fueron ministros del gobierno de Allende; porque ambos fueron relegados a isla Dawson por Pinochet, y posteriormente exiliados. Sergio fue senador por la primera región y cuando decidió no volver a postular, solicitó a Fernando que postulara por el partido. Bajo el lema “Me tinca Flores”, éste logró la senaturía.
Fue la última elección partidaria la que produjo el distanciamiento, elección en la que se produjeron realineamientos impensables en el pasado. Girardi y Schaulsohn tendían a formar una dupla de miedo en las elecciones internas, y no recuerdo que Sergio se alineara con ellos. Sin embargo, ahora Guido y Jorge se encuentran rotundamente distanciados. Estas diferencias tenían consecuencias electorales internas, y en el peso que los distintos grupos finalmente tendrían en los procesos de tomas de decisiones. Tema no menor cuando de un partido de gobierno se trata y por tanto, con militantes con posibilidades de acceder a puestos gubernamentales.
No cabe duda que al PPD no le ha hecho bien acceder al gobierno a poco de nacer: le ha faltado la travesía por el desierto, la historia larga, aunque ella no garantiza nada. La ausencia de esta historia obliga a reforzar la selección y formación política de sus militantes.
Si bien la convivencia interna pareciera verse deteriorada, existe la convicción que la gran mayoría de los militantes no están involucrados en hechos reprobables, lo que junto a la calidad humana e inteligencia de Sergio y Fernando, obliga a restaurar la convivencia interna sin esconder la basura bajo la alfombra.

noviembre 10, 2006

¿Con alambritos?

La semana pasada escribí afirmando que en el tema de la corrupción habían saltado los tapones. Más temprano que tarde iban a saltar. La capacidad de la sociedad para tolerar actuaciones ilícitas y/o indebidas está dada por el tipo de tapones que se tienen. En la sociedad que tenemos estos tapones son de alta capacidad, esto es, aguantan mucho. Se hace la vista gorda una y otra vez. La haremos nuevamente. ¿O arreglaremos los tapones con alambritos? La reacción que se observa nos permite abrigar la esperanza que no se hará la vista gorda. Habrá que ver si pasada la tempestad se habrá ido al fondo de la cuestión o se dejará que el tiempo sane heridas que posteriormente se reabren con mayor fuerza.

En esta ocasión el partido que está en el ojo del huracán es el PPD. Dos de sus tres senadores están enfrascados en una disputa sin cuartel. Dos posiciones que reflejan distintas maneras de ser y hacer política. Lo que está en jaque no son los principios del PPD, ni la política en sí. La política existe per se, nos guste o no. Existe desde el minuto que el ser humano es un ser social, o lo que es lo mismo, un ser que ha decidido vivir en sociedad. El cambio desde la apacible vida rural a la vertiginosa urbe no es gratis. Mientras más alta sea la tasa de urbanización, de gente que vive en ciudades, mayor incidencia tiene la política.

Lo que está en juego no es la política, sino que su ejercicio, su práctica. El problema no son sus principios, sino que sus dobles estándares, las acusaciones al voleo, los clientelismos, los sectarismos, la discrecionalidad en la asignación de recursos y cargos, la hipocresía, males todos que afectan no solo a los partidos, sino que recorre a la sociedad entera, y a muchos de nosotros. Por lo general rasgamos vestiduras ante hechos deplorables y dejamos de mirarnos a nosotros mismos.

Los partidos no son sino un espejo de la sociedad que representan, por lo que difícilmente cambiarán si la sociedad, esto es, nosotros, no cambiamos. Nos gusta mirar a los partidos tomando palco, sin involucrarnos, pero si no lo hacemos, la congénita debilidad partidaria persistirá, y agudizará, al igual que las malas prácticas. Desafortunadamente la sociedad que estamos construyendo, que privilegia el individualismo por sobre lo colectivo, la competencia por sobre la solidaridad, la alienación por sobre la libertad, no fortalece la adscripción partidaria.

En el caso particular del PPD gran parte de la crisis que la afecta tiene sus raíces en lo grotesco que resulta la disonancia entre sus principios y sus prácticas. Un partido que nació contra la dictadura, a favor de la democracia, la diversidad, el medio ambiente, la no discriminación, la convivencia pacífica, la justicia y los derechos humanos, si se mirara al espejo, al espejo de su propia realidad, probablemente le costaría reconocerse al observar las innumerables denuncias de irregularidades que afectan a algunos de sus militantes de mayor o menor peso. Más allá de la presunción de inocencia hasta que no se compruebe culpabilidad alguna, lo cierto es que existe un viejo adagio que nos dice que “cuando el río suena, es porque piedras trae”.

Nació hace ya más de 15 años como una gran promesa que a la fecha no ha logrado despegar no obstante el esfuerzo de pocos o muchos de sus militantes, por comportamientos indebidos de pocos o muchos de sus militantes que se posicionan al lado de distintos próceres según la ocasión. No obstante ser un partido nuevo, incurre en prácticas internas impropias.

En sus recientes elecciones internas, era primera vez que se presentaron dos candidaturas a su presidencia, lo que parecía una muestra de su madurez y capacidad para encarar el desafío que supone una competencia interna. Craso error, pues todo indica que las diferencias de entonces subyacen en la crisis actual.

Poco después de derribarse las torres gemelas en Nueva York, en el PPD circuló un folleto en el que se hacía alusión a las torres gemelas del PPD: Ávila y Girardi por su protagonismo y capacidad para atraer votos al partido. Una de estas torres se derrumbó hace unos años: Ávila, quien fue expulsado; la otra, Girardi, se mantiene. En ese tiempo, ambos eran diputados con aspiraciones senatoriales. Hoy ambos son senadores, no sin dificultades: arrebataron la senaturía, no a la oposición, sino que a la democracia cristiana. El mediatismo de ambos sepultó a dos políticos convencionales: Hamilton y Zaldívar. Qué ganó el PPD? Ahora, de los 3 senadores con que cuenta, en el escenario más pesimista, conservará uno, Muñoz Barra, ya sea por que expulsen o renuncien Girardi y/o Flores; en el escenario más optimista, que el PPD logre articular un acuerdo sobre la base de un cambio radical en su convivencia interna y sus prácticas, y sea capaz de mantener a los tres senadores, escenario ideal, pero por lo mismo, poco probable. El escenario más probable es aquel que en el que al final de este jaleo termine son 2 de sus 3 senadores.

Lo expuesto invita a reflexionar respecto de la selección de sus candidatos al parlamento y de quienes propone para ocupar cargos en el gobierno; a ingresar a un período de penitencia con el retiro o renuncia a los cargos de gobierno que ocupan sus militantes para seleccionar a quienes tienen las capacidades técnicas y con real espíritu de servicio público para ocuparlos.

noviembre 03, 2006

Saltaron los tapones

Una vez más ha saltado a la palestra el tema del uso, o mal uso, de recursos públicos. Esta vez, a raíz de las platas de Chiledeportes, institución que se asume responsable de promover el deporte en el país, ya sea el de alto rendimiento como de masificarlo. Es un tema que se arrastra desde hace tiempo y que se relaciona con una manera nefasta de ver y encarar la política: la del clientelismo político. Concepción por completo ajena al sentido más profundo y pleno de lo que se debe entender por democracia porque desequilibra la igualdad de oportunidades al privilegiar a unos por sobre otros promoviendo el rastrerismo, la obsecuencia.

Si queremos abordar de verdad el problema, debemos ir más allá del hecho puntual y no dejarnos llevar por apasionamientos momentáneos que obnubilarán las posibles alternativas que permitan reducir la repetición de hechos y conductas delictivas y reprobables.

De partida los partidos políticos y la ciudadanía deben asumir su responsabilidad. Los primeros deben reflexionar acerca de su razón de ser y rol dentro de una democracia. Dentro de los partidos políticos existe la idea generalizada que su razón de ser es la conquista del poder, y que éste, en democracia, se consigue con votos, los que se alcanzarían a base de prebendas y favores. Pero ojo, que la existencia de este problema no es exclusivo de la democracia. Las dictaduras, también se apoyan en ellas, con el agravante que lo hacen en un contexto peor: sin oposición y ante una ciudadanía totalmente desprotegida.

De hecho, uno de los problemas que tiene la oposición en Chile reside en su falta de credibilidad en estas materias porque ella se procreó en los tiempos de gloria de Pinochet. Sus principales dirigentes fueron en su tiempo sus alcaldes y/o ministros secretarios de la presidencia o de instituciones gubernamentales que manejaban cuantiosos recursos a su antojo sin rendir cuenta ante nadie y con una oposición relegada a la ilegalidad que arriesgaba la tortura, muerte, desaparición y/o exilio.

Esta cordón umbilical de la oposición con la dictadura, que a la fecha no ha podido romper, ha impedido que la alternancia haya tenido lugar, facilitando la permanencia de la Concertación y que la ciudadanía persista en sus preferencias por ella no obstante el desgaste que está experimentando en su andamiaje gubernamental, el deterioro en las relaciones entre los partidos y al interior de ellos.

La ciudadanía, nosotros, también tenemos una dosis de responsabilidad en esta materia al no asumir el insustituible e indelegable rol de control que nos corresponde. Nada peor que hacer la vista gorda o quedarse en la denuncia de pasillo. La democracia pasa por ejercer y practicar la ciudadanía, esto es, copar espacios, no dejar el camino libre a los sinvergüenzas, activar controles, denunciar arbitrariedades y no practicarlas.

En este plano, lo que está ocurriendo con Chiledeportes constituye una gran oportunidad y es en extremo saludable. Nos energiza, nos involucra y refuerza la necesidad de no dormirnos en los laureles para que los gatos de campo hagan de las suyas.

octubre 31, 2006

Voluntarismo bomberil insostenible

Escribo estas líneas a raíz de un reciente amago de incendio. Llamas acompañadas de un humo denso y amenazante indujeron a la alarma de la vecindad. Al llamado telefónico arribó poco después el carrobomba para entrar en acción. Fue penoso observar el estado en que se encontraban las mangueras: salía más agua por sus perforaciones que por el pitón. Siendo ya de noche, y debiendo entrar en acción las linternas, éstas se encontraban con sus baterías agotadas. No obstante ello, el fuego logró ser controlado gracias al esfuerzo bomberil. Omito muchos detalles para no aburrir al lector, pero el hecho permitió constatar la realidad bajo la cual operan los bomberos: una precariedad total de recursos para una actividad que además es voluntaria. En los tiempos actuales esto es un anacronismo total. En la actualidad los efectos de los incendios pueden llegar a ser devastadores. Voy a citar tan solo dos factores: hoy existe mayor propensión a favor de los incendios como consecuencia del calentamiento global, esto es, de las mayores temperaturas; y la mayor densidad poblacional. El primer factor afecta la propensión hacia el incendio por los fuertes calores, el segundo factor incide en el impacto de un incendio por la fuerte concentración de personas y difucltades de acceso al sitio del suceso. Si a esto agregamos la acción inescrupulosa de no pocos, y el carácter voluntario que tiene el quehacer de los bomberos, solo nos cabe concluir que estamos ante una bomba de tiempo. La solución pasa por profesionalizar la actividad y asignarle los recursos que permita a sus actores desenvolverse como tales. Como en muchos otros temas, todos sabemos lo que ocurre, y aunque todos sabemos los cambios que hay que hacer, las fuerzas de la inercia, del statu quo, impiden la realización de tales cambios. Hace ya mucho tiempo que la actividad bomberil requiere una urgente cirugía mayor. Uno de nuestros orgullos nacionales es el ser el único país del mundo –al menos ese es el dato que dispongo- donde los bomberos son voluntarios. A pesar del desarrollo de nuestras ciudades, del avance tecnológico, de la envergadura que pueden asumir los incendios en la vida moderna y de los costos que ellos encierran, nuestros bomberos siguen siendo amateurs, no profesionales. Nuestros hombres del fuego son pobres de solemnidad y eso nos llena de orgullo y satisfacción. Cuando uno de ellos muere en pleno acto de arrojo por la mera satisfacción del deber cumplido, la patria le llora, le rinde pleitesía. Pero como con plata se compran huevos, para financiar sus actividades que demandan carros bomba, mangueras, escaleras cada vez más sofisticadas, periódicamente se deben realizar campañas de donaciones voluntarios y a las empresas se les piden aportes extraordinarios. La solución pasa por profesionalizar la actividad y asignarle los recursos que permita a sus actores desenvolverse como tales. Como en muchos otros temas, todos sabemos lo que ocurre, y aunque todos sabemos los cambios que hay que hacer, las fuerzas de la inercia, del statu quo, impiden la realización de tales cambios. Hace ya mucho tiempo que la actividad bomberil requiere una urgente cirugía mayor. Todos sabemos que los tiempos no están para bollos, pero así y todo, seguimos manteniéndonos enhiestos y orgullosos de nuestros cuerpos de bomberos voluntarios, aunque de cuando en cuando en sus cuerpos directivos asomen escándalos por malos manejos financieros, así como bomberos que se aprovechan de la ocasión tentándose con pertenencias ajenas.

octubre 20, 2006

Por un desarme total

A raíz de la reciente prueba nuclear efectuada por Corea del Norte se ha reactivado la amenaza nuclear. EEUU ha advertido que adoptará medidas en caso que se produzca una nueva prueba similar. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha aprobado una resolución que sanciona a Corea del Norte por la realización del ensayo nuclear subterráneo. Las fuerzas del “bien” procuran atajar a las fuerzas del “mal”. De esta forma se nos presenta la noticia.

En tiempos de la guerra fría, la amenaza de la guerra nuclear era pan de cada día. Tanto EEUU como la entonces Unión Soviética tenían la capacidad nuclear suficiente para destruir el mundo. Paradojalmente esa misma capacidad constituyó el disuasivo para que no ninguna de las dos potencias nucleares hiciera uso de ella. Con el derrumbe del imperio soviético a fines de los 80, se produjo una sensación de alivio al pasarse de un mundo bipolar a un mundo unipolar en el que no habría necesidad de recurrir a la amenaza nuclear.

Sin embargo la realidad ha resultado ser más fuerte. Desde entonces, si no antes, el imperio dominante –léase EEUU- no ha hecho sino alimentar la proliferación nuclear. Ella no se ha detenido, y a EEUU le cabe una cuota importante de responsabilidad, especialmente a sus traficantes de armas. El club nuclear ha sido alimentado en lo sustancial por los mismos estadounidenses que hoy ponen el grito en el cielo por el ensayo nuclear norcoreano.

La conducta de los países que poseen bombas nucleares es hipócrita y me hace recordar a aquel “niño” que teniendo un “juguete” no quiere que otro “niño” tenga un “juguete” similar, por lo que intenta quitárselo. Acá la única reacción decente y racional que cabe es el desarme total. Estamos hablando de “juguetes” con una capacidad de destrucción que excede nuestra imaginación.
Las investigaciones conducentes a la primera bomba atómica se iniciaron en 1942, siendo detonada la llamada bomba A en 1945 en el desierto de Nuevo México (Estados Unidos). El responsable de dicho proyecto, Julius Oppenheimer, años después se opuso a su desarrollo, lo que le valió la acusación de “pro-comunista”. Desde entonces se han efectuado innumerables pruebas, inicialmente a nivel de superficie, y posteriormente de carácter subterráneo. Las explosiones de Hiroshima y Nagasaki mostraron a la faz del mundo las consecuencias de un ataque nuclear sobre la población civil.

Desde entonces las pruebas nucleares han ido en aumento y más y más países realizan esfuerzos por incorporarse a este “selecto” club. Actualmente 8 países cuentan con bombas atómicas para hacer pedazos el mundo una y otra vez.

Insisto, si queremos ser serios y no ofender la razón, lo único que cabe es detener este irracional proceso de armamentismo nuclear e iniciar un proceso de desarme nuclear sin excepciones. Cualquier otra política no es más que música y no hace más que justificar la pretensión de más y más países por poseer “juguetes” nucleares. En definitiva: ¿por qué yo no puedo tener el juguete que tienes tú?

octubre 06, 2006

Al fin una mirada global a la educación

El Consejo Asesor Presidencial de Educación entregó recientemente su tan esperado informe de avance cuyo informe definitivo saldrá a fines de año. Recordemos que este consejo nació gatillado por las masivas protestas estudiantiles, que si bien partieron por temas operativos tales como los pases escolares y el precio de la PSU, terminaron por objetar la educación en su conjunto, desde la formación del profesorado hasta la ley orgánica constitucional de educación (LOCE), pasando por la jornada escolar completa (JEC), la gestión, la segmentación, el financiamiento y el estatuto docente, entre otros temas.

Los pingüinos pusieron sobre la mesa lo que estaba escondido bajo la alfombra: los problemas que enfrenta la educación en Chile. Hoy existe la posibilidad cierta de abordarlos en su conjunto, sistémicamente, por parte de todos los actores involucrados.

Si hacemos un repaso del enfoque con que estos temas eran enfrentados, veremos que primaba una visión reduccionista, parcial. Por ejemplo, la LOCE fue promulgada el 10 de marzo de 1990, esto es, un día antes que la Concertación asumiera la conducción del gobierno. No hay que ser muy avispado para asumir que ello no fue obra de la casualidad y que esta ley, junto con la municipalización educacional en 1981, ha condicionado todo el desarrollo de la educación hasta la fecha.

Desde entonces -en virtud de una correlación de fuerzas políticas condicionada por un sistema electoral binominal concebido como traje a la medida de la derecha-, lo que se ha hecho no son sino parches.

En lo sustantivo, la LOCE no ha sido tocada. El estatuto docente generado en los primeros años de la Concertación nació ante el cuadro de absoluta indefensión en que se encontraba el profesorado, pero no miró sus eventuales consecuencias. La JEC parece haber centrado la energía en la infraestructura física, obviando la habilitación de dicha infraestructura y el aprovechamiento de la mayor disponibilidad de tiempo. El mayor financiamiento que ha tenido la educación no ha logrado expresarse en mejores resultados educativos, olvidando la fuerte reducción del gasto público en educación en los tiempos aquellos.

La deficiente gestión educacional municipal, tan vapuleada y no sin razón, tiene su origen en que el traspaso de las escuelas y liceos realizado en 1981 desde el Ministerio de Educación a los municipios se realizó sin ser acompañado del correspondiente traspaso de atribuciones, recursos y capacidades. Qué otra cosa podíamos esperar entonces que no fuera la realidad educacional actual?

Lo mismo vale respecto de la gestión de los establecimientos, cuyos directores fueron designados por su afinidad con el régimen militar en carácter de inamovibles. Solo recientemente ha podido modificarse esta situación para que dichos cargos sean resueltos por concurso.
En fin, para qué seguir. Por ello creo que la labor que está realizando el consejo de educación es una oportunidad preciosa, tanto para encarar sistémicamente el problema educativo nacional, como porqué en él participan no solo los expertos, sino que todos los actores involucrados –profesores, apoderados, estudiantes, universidades, gobierno-.