julio 11, 2025

¿Qué es el centro político?

Foto de Artur Rekstad en Unsplash

Las próximas elecciones de fin de año, tanto presidenciales como parlamentarias, pondrán a prueba a las fuerzas políticas de centro que han solido dominar la escena nacional.

Por el lado izquierdo, la candidatura de la centroizquierda sufrió una contundente derrota en las recientes primarias presidenciales: fue más que duplicada por una candidatura más afín a la izquierda propiamente tal, Jeannette Jara. Si bien su victoria parece haber sido consecuencia de atributos personales más allá de su posición política, no parece pertinente obviar su militancia comunista desde su juventud.

Por la derecha, no hubo primarias, por lo que los resultados que arroje la primera vuelta dirán si la hicieron de oro o no. En efecto, están apostando que tanto Kast como Matthei llegarán a la segunda vuelta, y en el peor de los casos, quien logre sortear la primera vuelta, logrará sumar para sí los votos de quien haya quedado en el camino.

Tal como están las cosas, al día de hoy, la izquierda ya tiene candidata única, no así la derecha, que tiene a tres en carrera que ordenados por el grado de intensidad de su pensamiento y los adherentes que tiene, podríamos calificarlos como de centroderecha (Matthei), derecha (Kast) y ultraderecha (Kayser). Esta clasificación es absolutamente arbitraria y tiene que ver con el momento que se vive y las características de los candidatos. Lo digo porque Matthei es un clásico personaje de derecha, pero al lado de Kast, no es “tan de derecha”, al igual que Kast, quien al lado de Kayser no parece de ultraderecha.

Dado el desgaste experimentado por Matthei y que las encuestas parecen estar señalando, todo apunta a que si la derecha hubiese realizado una primaria, el ganador habría sido Kast. De allí el interés de Matthei de ir a la caza de votos del centro político.

Así las cosas, ha resurgido el tema del centro político. Pero ¿qué es? ¿cómo se define? Si las preferencias se están decantando en favor de candidatos localizados tanto en la izquierda como en la derecha ¿qué pasa con el centro? ¿dónde están quienes optaban tradicionalmente por partidos de centro, ya sea de izquierdo o derecha?

¿Qué se entiende por una persona de centro? ¿una persona “centrada” o moderada? ¿qué significa esto? Tanto desde la izquierda como desde la derecha se les suele calificar negativamente, como personas “sin ideas”, o que “no son ni chicha ni limonada”, o que “son veletas”, que están donde calienta el sol, que “no están ni ahí”, o que son apolíticos, o que “son ponderados”, o que se cambian de posición como quien se cambia de camisa o de chaqueta, o que cambian de color según la ocasión.

Lo curioso es que quienes suelen denostarlos, tanto en la izquierda como en la derecha, no dejan de adularlos para atraerlos para sí, pero pobres de ellos si por el contrario se arriman a otro árbol, en cuyo caso no trepidan en acusarlos de traidores.

En fin, de todo hay en la viña del Señor. Veo que me he extendido en demasía sin aclarar qué entiendo por el centro político. Debo confesar que no lo sé. ¿Son quienes son centrados, moderados, ponderados? Sí, pueden serlo, pero creo que no necesariamente estas características son monopolizadas por ellos. Creo que se puede ser tanto de izquierda como de derecha con estas características. Quizás si todos, de lado a lado tuviésemos estas características, otro gallo cantaría, sin tener que andar a las patadas.

julio 10, 2025

Baile de máscaras

Foto de Rach Teo en Unsplash

En estas líneas abordaré someramente, tres temas que si bien no se relacionan entre sí, tienen, a mi juicio, algo en común. Uno, ver a Trump siendo propuesto como candidato al Premio Nóbel de la Paz por el Primer Ministro israelí, Netanyahu; dos, ver a la oposición chilena de derecha clamando por el voto obligatorio para los extranjeros; y tres, ver a la derecha chilena reclamando credenciales democráticas a los comunistas.

Trump, en su campaña fue bien explícito al afirmar, muy suelto de cuerpo, que con él en la presidencia se acabarían las guerras. Que la guerra en Ucrania, en 24 horas la tendría cerrada. Bastaba una llamada telefónica a su amigo Putin y la guerra se terminaría en un dos por tres. Nada de eso ha ocurrido, todo lo contrario, la guerra continúa, ahora en una suerte de segundo plano, pero la secuencia de destrucción y muertes persiste sin cesar.

No solo eso, en una suerte de acción concertada con Netanyahu, Trump decide atacar Irán con la excusa de inhabilitar, destruir la hipotética capacidad nuclear que tendría. Con otra culebra, EEUU, en tiempos de Bush, decidió echar abajo al régimen de Hussein, atacando a Irak. Netanyahu no encontró nada mejor que viajar a Washington para felicitar a Trump y no contento con ello, proponer su candidatura al Premio Nóbel de la Paz.  Un premio a quien diariamente trapea con la diplomacia, amenazando con las penas del infierno a quien ose encararlo.

Mientras tanto, en Chile la oposición de la derecha celebra el voto obligatorio luego de constatar que le permite llevar agua a su molino, esto es, que quienes no votaban y ahora se ven forzados a hacerlo, tienden a votar por candidatos de derecha. Y para que el voto obligatorio sea de verdad, no de mentira, exigen al gobierno que se multe a quienes no voten, una multa no solo simbólica, tipo clases de ética a Délano y Lavín, sino una que duela.

Obligatorio no solo para los chilenos, sino para los extranjeros, algo inédito a nivel mundial. Cuesta encontrar un país en el mundo en el que los extranjeros estén habilitados para votar en elecciones presidenciales y/o parlamentarias.  Por lo general se les habilita para votar en elecciones locales, municipales.

Los campeones del nacionalismo, del patriotismo, ahora rasgan vestiduras para que los extranjeros puedan votar como cualquier connacional. Y por el otro lado, por la izquierda, más partidaria del internacionalismo, poniendo palos en la rueda para el voto de los extranjeros. El mundo al revés. Es demasiado notoria la existencia de intereses creados y que las propuestas de lado y lado son con calculadora en mano. Así no llegaremos a ninguna parte.

Por último, como broche de oro, ahora tenemos a la derecha reclamando credenciales democráticas a los comunistas. Se veía venir si en las primarias oficialistas ganaba la candidata del PC, Jeannette Jara. Y resulta que ganó, y por paliza. No era mi candidata. Ganó a pesar de ser PC, a pesar de que se sabía que en adelante le darán como caja. Incluso pensó en congelar su militancia para que su pertenencia al PC no fuera un obstáculo en su carrera presidencial. Sin embargo, se dio cuenta que no serviría de nada, que de todas formas le darían como bombo.

El punto es que toda esta suerte de cruzada anticomunista desde la derecha, corre un alto riesgo de terminar siendo un boomerang. Chile nunca ha tenido un presidente comunista. El PC a lo más ha sido parte de coaliciones de gobierno; lo fue de cinco gobiernos (de los encabezados por Aguirre Cerda, González Videla, Allende, Bachelet y Boric). No ha dado ni un golpe de Estado, ni se ha comido guaguas. 

No puede decir lo mismo la derecha, que no trepidó no solo en respaldar un golpe de Estado vía las FFAA de la mano del innombrable. No conforme con esto, alentó la política de exterminio de los comunistas. Lo que son las vueltas de la vida. Y ahora tenemos a un PC resucitado, con sangre nueva. Es por primera vez, que el PC presenta una candidata a la presidencia en representación no solo del PC, sino que, de un arco de partidos. No como consecuencia de un acuerdo entre cuatro paredes, sino de elecciones primarias a las que concurrieron más de un millón de votantes.

Está por verse cómo termina todo esto: si Trump obtiene el Nóbel de la Paz, si multarán a quienes no voten, y si a la derecha terminan saliéndole el tiro por la culata sus ataques a la candidatura de Jara por su condición de comunista.  

julio 08, 2025

Ernesto Azorín


Llegamos casi juntos a Santiago de Chile, en octubre de 1962, al entonces aeropuerto de Cerrillos. Venias con tus padres desde México; yo desde Uruguay; tú como consecuencia de que tu padre se había ganado un concurso en la CEPAL; yo por quedar huérfano y ser acogido por mis tíos y primos. Nos conocimos en 1963, en los boys scouts de la Iglesia de El Bosque, en ese tiempo regentada por Karadima. Tus padres te matricularon en el Grange School, allá en Príncipe de Gales, para aprender bien el inglés; mis tíos me matricularon en el Santo Thomas Morus, en Pedro de Valdivia, al lado del Jean D’Arc, para que no perdiera mi alemán. En estos colegios, tanto tú como yo nos sentíamos como pollos en corral ajeno.

Con los boys scouts nos tocó estar en la misma patrulla, Los Cóndores, nombre que no recordaba, pero que tú sí recordabas bien. Estuvimos juntos en varios campamentos, siendo los más recordados los de Collipulli, en el fundo de los Bunster, y el de Cunaco, en el de la familia Arrigorriaga. Tu memoria, infalible, recordaba hechos que yo no recordaba para nada, como que tú eras mi ayudante de cocina, que desde entonces yo sabría preparar el arroz, en circunstancias que estaba convencido que había aprendido a cocinar cuando me casé gracias a mi señora. Por ti me enteré que me había casado en 1971 sabiendo cocinar.

Estando en uno de los campamentos de los boys scouts, en una oportunidad varios fuimos castigados, por no sé qué delito, a hacer no sé cuántas flexiones, tiburones, bajo la atenta mirada de los jefes, los zachems. Era una noche de luna llena, los castigados estábamos todos en fila frente a los verdugos. Sin mayor reflexión, ante el sentimiento de injusticia que me corroía, confiando en que sería secundado, di un paso adelante, con una proclama emitida a viva voz: “a rebelarse señores”. Nadie reaccionó. Mi rebelión fue sofocada sin dificultades, por lo que terminé siendo castigado doblemente. Años después, con tu racionalidad a toda prueba, me dijiste que no atinaste a reaccionar, que te pilló de sorpresa, que estás cosas no pueden hacerse de golpe y porrazo, que requieren ser preparadas, planificadas, no arrestos individuales que queden como meros saludos a la bandera. Así nos fuimos conociendo. Así fui aprendiendo.

Poco después nos reencontramos en la universidad, en Beaucheff, a donde ambos entramos a estudiar ingeniería en tiempos que debíamos rendir un bachillerato y que ambos sorteamos bien. Tú en 1° A y yo en 1° E porque la distribución era por apellido. Allí tuvimos un amigo común: Carlos Barceló, con quien estudiábamos aprovechando que él era, y es, organizado, ordenado, meticuloso y vivía en un apartamento tranquilo, cómodo, en Providencia, al fondo de la calle Félix Cabrera.

En algunas oportunidades nos juntábamos a estudiar en mi casa, en Pedro Torres, o en tu departamento, en San Sebastián. Allí siempre me encontraba con tu madre, de rostro siempre severo, atenta, y a tu padre, leyendo, interesado por todo.

En el verano de 1967, luego de llegar a Coquimbo con Carlos en su Citroneta, de donde era originario, y donde vivían sus padres hicimos un viaje a dedo desde La Serena. A La Serena nos fue a dejar Carlos en su Citroneta, a Arica. No sé cómo llegamos a Arica, pero tú recuerdas anécdotas que yo no recuerdo para nada. Desde Antofagasta nos llevó una camioneta que iba a Arica, pero que tenía que pasar por Iquique. Le dijimos que no importa y nos subimos. En Iquique nos dejó en la plaza diciéndonos que en una hora más volvería a recogernos. Para no andar con las mochilas a cuesta dejamos todo en la camioneta. A la hora estábamos de vuelta en la plaza para seguir viaje, pero la camioneta no aparecía. Nos miramos, no teníamos nada, ni un peso en el bolsillo, todo estaba en las mochilas. No teníamos ni para llamar por teléfono avisando que quedamos con los bolsillos vacíos. Ya estábamos por ir donde la policía denunciando lo vivido cuando aparece la camioneta. Se había retrasado, sus diligencias habían demorado más tiempo del previsto. Eran tiempos sin celulares. Nos volvió el alma al cuerpo prosiguiendo viaje, ahora rumbo a Arica, donde mas adelante el destino quiso que viviera 21 años.

En Beaucheff vivimos años políticos bravos de los que no era fácil sustraerse: tiempos de reformas, de flexibilización curricular. En cursos superiores, seguimos distintos derroteros. Tú te inclinaste por ingeniería matemáticas, yo también, pero a poco andar me cambié a ingeniería civil industrial. Viene el golpe. Tú terminas la carrera y te vas a hacer un doctorado a Francia. Pero antes de partir, te casas con Denise, tu compañera desde entonces hasta el día de hoy, a quien conociste vía su hermano Lucho quien también fue compañero nuestro. Con Carlos estuvimos en tu matrimonio amenizado por Sergio Polanski, otro compañero de esos tiempos, con su órgano Yamaha en tiempos de ritmos frenéticos.

Las circunstancias me llevan a Arica. Tú regresas a Santiago de tu doctorado al departamento de Ciencias de la Computación. Nos reencontramos en un congreso de computación en Valdivia, y también en Arica donde fuiste a dar una charla, ya no recuerdo sobre qué. Entre 1983 y 1985 me voy a España a estudiar un master en informática, reencontrándome, una vez más contigo. Allá te habías ido. A poco de llegar nos vamos un día a Alcalá de Henares, dándonos a conocer su universidad y su paraninfo, la casa de Miguel de Cervantes, y las almendras garrapiñadas típicas de allá. A través tuyo empecé a conocer los distintos estilos arquitectónicos al darme a conocer sus respectivas características: el churrigueresco, el herreriano, el barroco, el románico, y así sucesivamente.

Estando allá, tus padres un día nos invitan a ir a Cerceda, un pueblo en los alrededores de Madrid, donde tenían un departamento. Allá fuimos y pasamos un lindo día. Luego todo apunta a que regresaste a Chile, creo que a mediados del 85. Eran los duros años del innombrable, los años de la Universidad de Chile NO.

Sin mayores esperanzas postulaste a un puesto en la Comisión Económica Europea. Denise, más apegada al familión que tenía en Chile, no veía con buenos ojos esta partida, pero tú sentías que el clima político en Chile ameritaba buscar nuevos horizontes. Contra todo pronóstico, ganaste el concurso y partieron con camas y petacas para clavar estacas con vuestros dos hijos, María José y Sebastián. Te fuiste con el propósito de asentarte definitivamente.  Todo fluyó, a gusto, trabajando en Bruselas y viviendo en Luxemburgo. Este último país lo hiciste tuyo, a punto tal que te luxemburguesaste a mucha honra.

En uno de tus viajes a Chile con Denise, y habiéndome ido de Arica a trabajar a Talca, nos llega una invitación tuya desde Luxemburgo para asistir al matrimonio de tu hija María José en Santiago de Chile porque acá residía el familión de Denise. Fue un precioso matrimonio en el que tuvimos el gusto de compartir mesa con Carlos y Norma, nuestros amigos de siempre. 

Posteriormente, en otro de tus viajes a Chile, reencontramos en Viña del Mar, en el pequeño departamento que habíamos comprado con Cielo. Encuentro que programamos para que vinieras con Carlos, donde a última hora se bajó Carlos por un resfrío de su esposa. Entre paréntesis, recordemos que Carlos es reacio a viajes, le incomodan. Lo concreto es que llegaste solo, en bus. Desde la estación de autobuses de Viña nos fuimos caminando al departamento poniéndonos al día luego de años sin vernos.

Poco después te pierdo la pista. Te escribo sin respuesta. Por años. Nada sabía de ti ni de los tuyos.  Hasta que un día, mi hijo, quien vivía en Barcelona, me cuenta que por esas casualidades de la vida, se había encontrado con Sebastián, tu hijo, quien por esos días, como médico, trabajaba en un hospital y era compañero de trabajo y amigo del marido de Constanza, prima de mi hijo. Conversando y conversando, atando cabos se empiezan a percatar que sus respectivos padres se conocían y eran amigos. En uno de mis viajes a Barcelona a ver a nuestros hijos que allí vivían, tuve ocasión de estar con tu hijo Senastián. Fue un encuentro muy especial. Quedamos en juntarnos  por el mercado San Antonio y no llegaba, lo que me extrañaba. Con Cielo ya nos estábamos resignando a que no nos encontraríamos, cuando de repente se aparece en bicicleta. Venía todo compungido, no tenía cómo avisarnos, que se atrasaría por una urgencia hospitalaria. El trabajo de los médicos es así. Lo concreto es que nos invita a un bar-cafetería-restaurante que conocía donde nos enteramos que estabas complicado, sin darme mayores detalles, y que esperaba que tú me los dieras, que él transmitiría mis saludos e interés por saber de ti porque hace años que nada sabía. Es así como a poco andar, me escribes que te había sobrevenido un accidente cerebro vascular, y luego una depresión de la que esperabas poder salir pronto.

Gracias a este fortuito encuentro entre nuestros hijos, volví a saber de ti y luego de insistentes correos de mi parte, me llega respuesta tuya, revelándome que te habían jubilado sin querer jubilar. Lo que se supone es un derecho, la jubilación, lo habían convertido, en tu caso en una obligación. Este hecho te habría desencadenado una profunda depresión que te sumergió en un pozo negro del que te costó mucho salir. Las partidas de tus padres, el no haber estado viviendo cerca de ellos también te afectó. Tus palabras transmitían mucho dolor. La figura materna te era muy fuerte.

Recuperar el contacto, la conexión gracias a nuestros respectivos hijos, nos hizo mucho bien. Nos escribimos casi a diario desde el año 2020 por más de 5 años, como para recuperar el tiempo perdido. En uno de tus viajes a Chile, tuve el gusto de recibirte en Talca, en mi casa a pleno campo, donde estuvimos rememorando viejos tiempos. Y hace unos pocos años nos reencontramos con Carlos, en Santiago, en su casa junto con Norma y Denise. Cielo se lo perdió. Ya no recuerdo por  qué no pudo ir. Un reencuentro memorable, donde recordamos viejos tiempos.

Siento una tristeza infinita con tu partida. Duele. Me queda el privilegio de haber tenido tu amistad, y la esperanza de que nos reencontremos en el más allá, arriba de alguna nube, de esas que tanto conocías tan bien, conversando sobre lo divino y lo humano.


julio 03, 2025

Políticos por vocación


Acá incluyo algo que me llegó y que respaldo porque siento que tiene mucho sentido. Es hora de que nuestros parlamentarios dejen de tener atribuciones que no se condicen con nuestra realidad. Es por ello que debe abrirse paso a medidas del siguiente tenor si queremos tener políticos para servir y no servirse de nostros:

1. El honorable diputado o senador será asalariado solamente durante el período que haya sido elegido, y no tendrá jubilación de por vida. En la actualidad, luego de ejercer por un solo período, tiene derecho a percibir, a diferencia de los demás ciudadanos, jubilación por el resto de su vida.

2. El congresista, contribuirá a la seguridad social. Todo personero actualmente en el fondo de jubilación del congreso deberá pasar al régimen vigente de la seguridad social, es decir de AFP en forma inmediata. De esta manera, todo honorable, deberá participar de los beneficios dentro del régimen de la seguridad social civil vigente, exactamente igual que todos los ciudadanos de este país. El fondo de jubilación no podrá ser usado para ninguna otra finalidad.

3. El honorable debe pagar su plan de jubilación, como todos los chilenos, en vez que todos los chilenos, paguemos su plan de jubilación.

4. Al honorable no le asistirá el derecho de votar su propio aumento de ingresos parlamentarios.

5. El honorable, dejará su seguro actual de salud y deberá participar del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos chilenos, es decir FONASA o ISAPRES.

6. El honorable debe cumplir con las mismas leyes y obligaciones que los demás ciudadanos chilenos.

7. El diputado deberá cumplir sus mandatos por no más de 2 legislaturas.

¡SERVIR EN EL CONGRESO ES UN HONOR, NO UNA CARRERA PROFESIONAL!  Una cosa es servir a Chile, otra cosa es servirse de Chile

El político es un empleado del pueblo, pagado por el pueblo. No es un Dios. Se debe a todos los ciudadanos.

No debemos dejarlos hacer lo que les viene en ganas. Los privilegios, deben corresponder a ciudadanos que se distingan por algún mérito y no a los que nos representan en el congreso.

Es hora de que los políticos que tengamos lo sean por vocación, no por los beneficios económicos que les generen.

julio 02, 2025

¿Cómo aprendemos? (parte 1: Taxonomía de Bloom)

La taxonomía de Bloom surge a mediados del siglo pasado de la mano de Benjamín Bloom, surgiendo 40 años después una nueva versión creada por Loris Andersen, quien fuera uno de sus discípulos. A pesar del tiempo transcurrido y de los cambios desde entonces, la taxonomía de Bloom sigue teniendo plena vigencia en el ámbito educativo, tanto para docentes como estudiantes. A los primeros les sirve para entender que no todos los estudiantes aprenden de la misma manera, y a éstos les sirve para identificar las vías por las cuales más aprenden para aprovecharlas a tope.

Esta taxonomía nos dice que el proceso de aprendizaje se da a través de 6 niveles, partiendo por recordar hasta crear, como se muestra en la figura. A continuación, veamos cada una de estas etapas:

Etapa 1: Recordar

Esta etapa implica trabajar con aspectos teóricos, definiciones de conceptos esenciales y todo lo asociado a memorizar lo que se está estudiando. Al final de esta etapa se espera que el estudiante salga bien apertrechado, memorizando los conocimientos básicos necesarios de la materia en estudio.

Etapa 2: Comprender

Esta etapa implica ir más allá de recordar, por lo que en ella se debe trabajar en la capacidad de relacionar distintos conceptos, escribir compendios o resúmenes sobre lo que se ha memorizado, así como dialogar con otros en torno a lo que se está aprendiendo. Esta capacidad de relacionar conceptos, de escribir resúmenes y dialogar o discutir en torno a los conceptos, da cuenta de que se ha comprendido lo que se está estudiando.

Etapa 3: Aplicar

Esta etapa implica la puesta en acción de los conocimientos adquiridos para la resolución de problemas, tanto reales como ficticios o teóricos. Bajo este nivel se inicia la aplicación práctica de los conocimientos teóricos alcanzados.  

Etapa 4: Analizar

Esta etapa implica escudriñar en torno a los conocimientos adquiridos, buscando comprender cómo sus componentes se relacionan entre sí. Ello permitirá que los estudiantes tengan la capacidad para discutir no solo los conocimientos de que disponen, sino que comparar y contrastar distintas situaciones y sus consecuencias desde distintas perspectivas.

Al finalizar esta etapa, se asume que los estudiantes ya son capaces de reformular la información de que disponen para abordar la creación, planificación y producción de algo nuevo.

Etapa 5: Evaluar

Esta etapa implica emitir juicios informados y críticos en torno a lo que se sabe con la información disponible. Esto implica que los estudiantes tienen la capacidad para reunir los conocimientos de que disponen para corroborar su veracidad, formular críticas, combinar conceptos y formular hipótesis.

Etapa 6: Crear

Esta etapa implica un alto grado de razonamiento y creatividad, donde el estudiante pone a prueba toda su capacidad, experiencia y criterio para innovar en torno a un producto, un servicio o un proceso conducente a generar nuevos conocimientos y soluciones en torno a un problema real.

La taxonomía aquí presentada es la revisada, no la original, donde las dos últimas etapas se encuentran invertidas.

julio 01, 2025

Un escenario postprimarias

Ya tuvieron ligar las primarias presidenciales en Chile que ganó holgadamente Jeannette Jara, del Partido Comunista (PC), tal como lo preveían todas las encuestas. Obtuvo el 60%, más que doblando a Tohá que no alcanzó al 30%, en tanto que el candidato del Frente Amplio (FA), Winter, en el que milita el presidente Boric, alcanzó a tener tan poco menos de un 10% de los votos. Lo que faltó para el 100% lo obtuvo Mulet, representante del partido verde, regionalista (FRVS). Tras Tohá estaba lo que se engloba como el socialismo democrático (SD), donde concurren el Partido Socialista (PS), el Partido por la Democracia (PPD), el Partido Radical (PR) y el Partido Liberal (PL).

Por alguna razón que deberé desentrañar en algún minuto, Carolina Tohá, mi candidata, no prendió. Es parte de los misterios que nos arrojan los resultados de las elecciones. En cambio, sí prendió Jeannette Jara, lo que parece darnos una pista: las emociones en política también cuentan, pasando a llevar todo cálculo. Acaba de llamarme un gran amigo de Chile para consolarme porque presumía que había quedado con cola. Le agradecí y pregunté si había votado y por quién. Este amigo no es político ni mucho menos, por el contrario, recela de los políticos. Su respuesta me sorprendió: votó y votó por Jara. Se cuadró con ella, no por ser comunista, sino que por ser buena onda. Así de simple fue el racional que aplicó. Y así parece haber ocurrido con no pocos.

La derecha debe estar celebrando, tanto porque ve en Jara a una candidata más vulnerable a la artillería anticomunista que ya está sacando a relucir, como porque la participación en las primarias fue baja, de un millón cuatrocientos mil votantes, menor que en las primarias presidenciales pasadas del 2021. A estas últimas concurrieron un millón setecientos mil votantes, a pesar que a ellas concurrieron tan solo las fuerzas del Frente Amplio, en cambio ahora también lo hicieron las del PS, PPD, PR y PL.

No cabe duda que Jara tiene atributos blandos que posibilitaron su triunfo: es agradable, no se calienta por nada, esto es, no pierde los estribos cuando se le ataca, no se ofusca, es suave, no proviene de la élite, viene de abajo, es dialogante, y tiene su personalidad, la que ha sacado a relucir sin mayores aspavientos. No golpea la mesa físicamente, pero sí psicológicamente, lo que ha salido al aire en más de una oportunidad. En síntesis, no parece comunista

Por ejemplo, cuando Daniel Jadue (comunista, exalcalde de Recoleta, actualmente procesado en libertad, precandidato presidencial del PC en las elecciones presidenciales anteriores) quiso incorporarse a su comando. Jara le respondió que mejor se dedicara a repartir volantes, Otro ejemplo tenemos cuando el secretario general del PC, Lautaro Carmona, sostuvo que esperaba que con Jara en la presidencia empujara un cambio constitucional, a lo que respondió que las urgencias de los chilenos son otras en este minuto por lo que no quisiera perder energía en algo que ya tuvo dos intentos de reforma constitucional fallidos. En concreto, tú la ves y no parece PC, no es la clásica personalidad PC. No es un Lucho Corvalán, ni una Gladys Marín.

Habrá que ver si estamos ante un fenómeno que vaya más allá y que se pondrá a prueba cuando la derecha saque el arsenal de que dispone. Las primeras encuestas post primarias ya la posicionan en primer lugar de cara a las elecciones presidenciales, lo que da cuenta que los partidos que protagonizaron las primarias se sumaron a la candidata ganadora. Habrá que ver si esto se mantiene, si se dispara, o naufraga. En todo caso, si pasa a segunda, todo apunta a que no gana. Pero ojo, si la segunda vuelta fuera ahora, y bien sabemos que en los meses que vienen cualquier cosa puede pasar.

Mis dudas respecto de que el fenómeno Jara pueda pasar a mayores residen en dos datos: uno, que fueron pocos a votar. Si bien arrasó, lo hizo sobre un bajo volumen electoral al votar poca gente; y dos, porque obtuvo tan solo pocos votos más que Jadue en las primarias presidenciales anteriores en el que fue vencido por Boric. Esto significaría que ganó en base al voto duro, el mismo que en su momento votó por Jadue, sumando pocos votos. Jadue perdió porque su contrincante (Boric) sacó más votos que él, en tanto que Jara ganó porque sus contrincantes, sumados obtuvieron muchos menos votos que ella y porque muchos de quienes votaron en las primarias anteriores esta vez se abstuvieron de hacerlo, ya sea porque migraron hacia la derecha o por antojo o por patear el tablero.

Lo concreto es que tal como están las cosas, ya se sabe que en la cancha de noviembre estarán al menos Matthei, Kast y Jara, con Matthei a la baja. Kaiser sospecho que se bajará para facilitarle el trabajo a Kast. Hay candidatos juntando firmas tentados por ocupar un centro político vaciado, pero dudo que sean capaces de mover la aguja. Esta duda se basa en que veo a la gente hastiada de medias tintas. Hay algo raro en todo esto porque al vaciarse el centro, los candidatos buscarán capturar votos en este terreno por la vía de moderarse, o de convencer. Estamos en tiempos líquidos, pisando tierras movedizas.

Ni Jara, ni Matthei, ni Kast la tienen fácil. A partir de ahora ninguno puede darse el lujo de incurrir en errores de bulto, porque esos costarán caro. Habrá que ver cómo se irán dando las cosas. Espero que para bien.

junio 26, 2025

La perversión en la educación

Desgraciadamente la sociedad en que estamos inmersos tiende a pervertir nuestras acciones, nuestras decisiones, aparcando los valores que deben impregnar nuestras conductas. Valores que están por los suelos y que es imperativo recuperar.

En el ámbito educacional, me refiero a la propensión aprobar a nuestros estudiantes con independencia de si saben o no lo que se asume que deben saber, sea que lo merezca o no. La condescendencia del profesorado hacia los estudiantes está batiendo records. ¿Cuál es su causa? ¿A qué se debe?

Son múltiples y no me voy a adentrar en ellas, tan solo pondré algunas sobre la mesa porque no podemos seguir así. Y no podemos seguir así, tanto porque nos estamos degradando moralmente, como porque no estamos formando las personas y profesionales que una sociedad sana requiere. Así de simple. Lo que estoy diciendo vale tanto para el nivel de educación básica, media y superior.

Esto de aprobar a cualquiera no tiene sustento alguno. ¿Dónde se ha visto que se egrese como si nada de educación básica, y/o media, sin saber escribir textos bien redactados y sin errores ortográficos? ¿Sin saber sumar, restar, multiplicar y dividir? No estoy hablando al voleo. Lo comprobé por mí mismo. Mal que mal trabajé por más de 40 años en universidades tanto públicas como privadas.

Revisar informes escritos a mano es todo un trabajo sofocante en los tiempos actuales, ya sea porque la letra suele ser ilegible, como por los errores ortográficos y la mala redacción del grueso de los informes. Al final opté porque me escribieran informes en computadores para ganar en legibilidad, ortografía gracias al corrector automático de los procesadores de texto, y en materia de redacción. Así y todo, la mala ortografía y mala redacción persistían. A la hora de corregir pruebas escritas a mano, era difícil no caer presa de mal humor.

Es así como un año decidí incluir en las pruebas una sección sobre un cuento de un escritor latinoamericano que les daba a leer. Les preguntaba por la trama, el desenlace, los personajes principales, etc. No era una sección de castigo, sino de estímulo. La corrección mía se centraba en dos puntos: uno, si había leído el cuento, lo que implicaba que supiera la trama, el desenlace, los protagonistas, el ambiente, etc.; y dos, si era capaz de redactar bien sus respuestas y sin errores ortográficos. Si respondía bien, a la calificación de la prueba le incrementaba en un punto como forma de estimular, de valorar la lectura, la buena redacción y buena ortografía. El resultado no pudo ser más desastroso. Fueron excepciones los casos de quienes se hicieron acreedores al punto de premio.

¿Cómo reaccionan las universidades ante esto? A lo más se encogen de hombros. Lo que les importa es que entren estudiantes, completar los cupos, las vacantes de las carreras abiertas. ¿Porqué? Porque con los estudiantes viene la marraqueta, el financiamiento.

Y así están las escuelas, los colegios, los liceos, las universidades, buscando capturar al cliente, perdón, al alumno. Y ay de los profesores que reprueben porque para hacerlo hay que tener cuero de chancho para resistir los embates de lado y lado. Si son muchos quienes reprueban con un profesor en particular, en un contexto en que el grueso de los profesores aprueba para no hacerse mala sangre, ese profesor pasa a ser objeto de estudio, de cuestionamiento, a ser una suerte de profesor-problema.

Los procesos de acreditación y/o certificación contribuyen a exacerbar el tema dado que es mal signo tener altas tasas de repitencia y deserción, bajas tasas de titulación, largos tiempos de egreso. Al final del día, la producción de profesionales parece asemejarse a la producción de salchichas bajo la lógica de producir el máximo de salchichas en el menor tiempo posible, sin importar cómo sale la salchicha.

A ver si otro día sigo porque a esta altura ya me estoy indigestando. Abrazo a quienes tienen la paciencia de leerme sin importarles las cabezas de pescado que escriba.

junio 23, 2025

En torno al anticomunismo

Foto de Marek Studzinski en Unsplash

Es un hecho que en Chile existe un anticomunismo inoculado a la vena, históricamente, desde los medios de comunicación convencionales. Desafortunadamente la realidad imperante en los países comunistas no han ayudado a disiparlo, sino todo lo contrario.

Sin perjuicio de lo señalado, ello no basta para que si alguien desliza una crítica al comunismo, se le tilde de anticomunista, de propagar la tesis del miedo al comunismo, de hacerse eco del anticomunismo. Digo esto porque visualizo una fuerte propensión por parte de quienes se identifican como comunistas a ver en quienes no lo son, como anticomunistas.

Para partir es importante, para evitar equívocos, responder la pregunta ¿Quiénes son anticomunistas? Son quienes persiguen a los comunistas, por lo que piensan, por sus ideas, no dudando en relegarlos, torturarlos, hacerlos desaparecer, asesinarlos; y anticomunistas son también quienes protegen y respaldan a los ejecutores de estas acciones. A continuación, dos ejemplos clásicos.

Anticomunista fue Gabriel González Videla (GGV), quien alcanzó la presidencia con el entusiasta apoyo del partido comunista chileno (PCCH) a cuyos militantes, a poco andar, GGV no trepidó en perseguirlos. Para ello se apoyó en la llamada “ley de defensa de la democracia”, y cuyos detractores renombraron como la “ley maldita”. Ley aprobada en el congreso nacional por parlamentarios del mundo de la derecha, todos anticomunistas, y rechazada por los comunistas y quienes podríamos llamar los “no comunistas”, destacándose entre ellos Salvador Allende, Raúl Ampuero y Eugenio Gonzalez del Partido Socialista, y Radomiro Tomic de la Democracia Cristiana. Fueron los no comunistas quienes apenas 10 años después, pudieron derogarla.

Anticomunista fue Augusto Pinochet, quien persiguió, torturó y asesinó a comunistas por ser tales buscando su exterminio. Anticomunistas son todos quienes, en palabras de Sebastián Piñera, fueron sus cómplices pasivos haciendo la vista gorda a su política sistemática represiva. Muchos, no comunistas, en tiempos de represión, se la jugaron en defensa de los comunistas. Fueron no comunistas quienes apenas fue posible, derogaron las leyes que impedían su integración a la vida política democrática nacional.

Por ello, no deja de sorprender que a lo largo de esta campaña de primarias presidenciales, en las redes sociales exista una fuerte tendencia por parte de los adherentes a la candidatura del PCCh, a denostar a las candidaturas oponentes, calificándolos como representantes del anticomunismo, acusación que tiende a centrarse en la candidatura de Carolina Tohá por ser la más competitiva. Entre los calificativos que ha recibido gratuitamente, se incluye el de anticomunista, sin evidancia alguna.

Convertir en anticomunista a quienes no respaldan una candidatura comunista constituye todo un desvarío, dado que ignora la existencia de un amplio trecho entre el comunismo y el anticomunismo. 

En lo personal no soy comunista ni anticomunista. No soy comunista, porque compartiendo muchas de sus denuncias en torno a la sociedad en que vivimos, no comparto para nada la sociedad que me propone. Y no soy anticomunista porque soy contrario a la persecución y exterminio de los comunistas por el solo hecho de serlo.

En resumen, la mirada de quienes piensan que quienes no somos comunistas, somos anticomunistas, tiene consecuencias no menores que costarán caro. De partida, no ayudan a sumar, muy por el contrario, restan, y revelan una mentalidad dual, totalitaria: o estás conmigo, o estás en contra mía. Me resisto a entrar en esta lógica.

junio 11, 2025

Carolina Tohá, mi candidata


A fines de este mes tienen lugar las primarias presidenciales por la izquierda y centro izquierda. Serán las únicas que tendrán lugar dado que la derecha y la centro derecha no lograron ponerse de acuerdo para llevarlas a cabo.

A estas primarias concurren cuatro candidaturas representativas de las distintas sensibilidades o corrientes existentes tanto en la izquierda como en la centroizquierda: Gonzalo Winter en representación del Frente Amplio (FA); Jeanette Jara por el Partido Comunista (PC); Carolina Tohá por la Socialdemocracia representada por el Partido Socialista (PS), el Partido por la Democracia (PPD), el Partido Radical (PR) y el Partido Liberal (PL); y Jaime Mulet por el Frente Regionalista Verde Social (FRVS).

Creo que estamos frente a un gran elenco, con cuatro candidatos de fuste, cada uno con sus fortalezas y debilidades, y veo que las distintas fuerzas políticas han puesto a sus mejores hombres y mujeres para representarnos. No es una elección fácil ni mucho menos.

Sin perjuicio de lo señalado, estas líneas apuntan a expresar y a hacer pública mi preferencia por Carolina Tohá y las razones para inclinarme a su favor.

De partida, sin desmerecer a los restantes candidatos, percibo en Carolina un fuerte talante democrático junto a una alta solidez conceptual, una gran experiencia política y una vivencia personal que la dignifican. Atributos todos, que en su conjunto estimo esenciales para encabezar el próximo poder ejecutivo.

Todos sabemos que en la primera vuelta de las elecciones presidenciales pasadas las dos primeras mayorías fueran para Boric y Kast: el primero en representación del FA y del PC; el segundo en representación del Partido Republicano. En la segunda vuelta se impuso Boric dado que la centroizquierda se volcó a su favor, esencialmente para evitar el ascenso a la presidencia de Kast, candidato representativo de la ultraderecha.

Los primeros meses del gobierno del FA-PC fueron tales, que a poco andar, el presidente no tuvo más remedio que invitar a las fuerzas de centroizquierda a sumarse a su gobierno para compensar la inexperiencia gubernamental que adolecían quienes estaban conduciendo el aparato estatal y que estaba a la vista de moros y cristianos. El objetivo era claro: enderezar un gobierno que andaba a la deriva. La centroizquierda fue a su rescate. No podía ser de otro modo. Junto con enderezarlo, el gobierno logró ampliar su base de apoyo en el parlamento, donde se encontraba en franca minoría.

Es en este contexto que Carolina es llamada por el presidente Boric a asumir el ministerio del interior para abordar el mayor desafío que enfrentaba el gobierno, el del conflicto chileno-mapuche en la región de la Araucanía junto al migratorio y al de la inseguridad a nivel nacional. Un desafío mayúsculo al que Carolina no le hizo el quite, sino todo lo contrario, encarando con decisión su voluntad inquebrantable por contribuir, en la medida de sus fuerzas, a estabilizar un gobierno que se encontraba en las cuerdas. Todo por Chile.

Con ella y otros destacados personeros, el socialismo democrático pasó a incorporarse al gobierno, transformándolo en un gobierno de coalición más allá del FA y el PC. Los propósitos refundacionales originales tuvieron que ser desechados al no disponerse de las mayorías sociales y políticas necesarias para implementarlas. El espíritu refundacional FA-PC tuvo que ser reemplazado por la moderación, por la búsqueda de acuerdos, y en esta tarea, a Carolina le cupo un rol estelar. Todo esto acompañado de un proceso de aprendizaje por parte del presidente y colaboradores inmediatos, lleno de chapuzas y autogoles, quienes vivieron en carne propia que “otra cosa es con guitarra”. No por mucho madrugar, amanece más temprano.

Hoy nos encontramos, una vez más, ante el reto de mirar hacia adelante, identificar lo que necesitamos. El desarrollo nos sigue siendo esquivo, por lo que para alcanzarlo, necesitamos seguir mejorando la vida de muchas personas que siguen estando en las cuerdas, con bajas remuneraciones, trabajos precarios, fuertemente endeudados, por lo que requerimos retomar la senda del crecimiento, un crecimiento que sea sostenible, inclusivo, verde y digital, cuyos frutos sean compartidos para tranquilidad tanto de los de abajo como de los de arriba.

También requerimos disminuir la desigualdad existente, de modo que los de abajo tengan acceso a una justicia, una educación, una salud, una vivienda y un ambiente que no los discrimine negativamente. Ellos más que nadie la necesitan para salir adelante con su esfuerzo. Por último, requerimos vivir en un país más seguro, donde podamos salir sin tener que andar a salto de mata.

Para satisfacer estos requerimientos, se requieren acuerdos, ajustes, conversaciones, cesiones, no imposiciones unilaterales. Descarto a los candidatos de la derecha y la ultraderecha porque para ellos, en lo sustantivo, la desigualdad no es un problema, lo asumen como natural. Para mí sí es un problema. No me refiero a la desigualdad resultante de quien se esfuerza más respecto del que se esfuerza menos; me refiero a la desigualdad consecuencia de la injusticia. También los descarto  por su acento en la represión antes que en la prevención, por soslayar la relevancia de los DDHH.

Como podemos ver, la tarea que tenemos por delante es mayúscula, y estoy seguro que los requerimientos planteados -más crecimiento, menos desigualdad, más seguridad- son compartidos por los 4 candidatos. De ellos, quien siento que tiene más posibilidades de satisfacerlas en base a un gran acuerdo nacional, es Carolina por lo que mencioné al inicio de estas líneas: su fuerte talante democrático, su solidez, su experiencia y su vivencia personal.

junio 09, 2025

Las relaciones en el mundo laboral

Foto de Marten Bjork en Unsplash

Es normal que a lo largo de nuestra vida laboral existan los períodos en los que tengamos problemas, particularmente aquellos que conciernen a las relaciones con terceros. Más allá de los problemas contractuales -de carácter permanente, temporal u otros-, económicos, o espaciales, los más complejos son los que tienen que ver con las relaciones que establezcamos con nuestros superiores, nuestros subordinados, nuestros pares, nuestros proveedores y/o nuestros clientes.

Ya estoy jubilado luego de más de 45 años de trabajo tanto en el ámbito público como privado, y me consta que no son pocos los momentos que nos resultan intolerables, inaceptables. Es todo un desafío gestionarlos de la mejor manera, de forma tal que las decisiones que adoptemos no vayan en perjuicio propio. Me refiero al perjuicio psicológico, afectivo social. Cuando las cosas no andan bien en el trabajo, cuando se está bajo un mal ambiente laboral, es hora de tomar decisiones por más dolorosas que estas sean.

Todas las relaciones tenemos que cuidarlas sin perder el norte, sin dejar de ser quienes somos, sin abandonar nuestra esencia, abriéndose a la posibilidad de que el otro tenga la razón. Los conflictos en nuestras relaciones humanas suelen darse por incomprensiones, por creer que tenemos toda la razón, desentendiéndonos de las razones de los otros. Abrirse a la posibilidad de que uno esté equivocado tiene un efecto disuasivo que suele descolocar al otro, invitándolo implícitamente a conversar, a buscar puntos en común.

Las relaciones humanas hay que cultivarlas, alimentarlas, regarlas con santa paciencia. Como los árboles, hay que regarlos para que den frutos hermosos y sabrosos. De esta forma, los árboles crecen con fuerza, con ganas, agradeciendo nuestro esfuerzo, nuestra dedicación, nuestro tiempo dedicado a ellos. Lo mismo vale respecto de las relaciones humanas en general, y laborales en particular.

No se trata de sonreír todo el tiempo ni de aparentar ser lo que no se es, ni de abandonar la franqueza; sí se trata de prudencia, de pensar antes de decir algo que puede herir. Palabras sacan palabras. La calidad de las relaciones humanas en el mundo laboral son esenciales para una vida familiar y social sana, sin tensiones. De allí la importancia de cuidarla. 

De allí que si estamos en un ambiente tóxico y los esfuerzos por desintoxicarlo son infructuosos, lo mejor es abandonarlo y buscar nuevos horizontes.

junio 06, 2025

PSG, Luis Enrique y el estoicismo

El sábado pasado, en el estadio Allianz Arena, localizado en Munich (Alemania), se enfrentaron en la final por la copa UEFA Champions League 2024-25, los clubes de Paris Saint Germain (PSG) y el Inter de Milán. El triunfo le correspondió al PSG de la mano del español Luis Enrique por un contundente marcador: 5 goles contra 0.

Si escribo estas líneas es porque tras esta goleada hay una historia que deja al menos una lección. Es primera vez que el PSG levanta esta copa que ha perseguido por años sin lograrlo hasta ahora. Y no ha sido por falta de recursos económicos, que ha tenido de sobra. No siempre se compran huevos con plata.

Para obtener la copa qué no ha hecho PSG: ha tenido en sus filas a Neymar, a Messi, a Mbappé. Con ellos no alcanzó la ansiada corona; sin ellos, sí la obtuvo.  No basta con disponer de un conjunto de estrellas, así como tampoco se requiere de ellas para conquistar un trofeo.

Lo que se demanda es humildad, serenidad, dirección, rectitud, psicología, no dejarse llevar por el ego. Y todo esto vino de la mano de un entrenador, de Luis Enrique, todo un personaje, que ha hecho suyo la filosofía estoica basada en cuatro virtudes: prudencia, justicia, coraje y moderación. Filosofía que ha conducido la vida de Luis Enrique y que para él ha sido una suerte de medicina para el alma.

Luis Enrique ha tenido una destacada trayectoria como jugador, vistiendo tanto la camiseta del Real Madrid como de Barcelona, y de la selección española, para posteriormente desempeñarse como entrenador en distintos clubes hasta recalar en el PSG.

Estos antecedentes no son suficientes para explicar la filosofía que abraza Luis Enrique. Tras la vida de cada uno, suele haber al menos alguna tragedia que nos marca. En el caso de Luis Enrique es la muerte de su hija Xana en el año 2019, con tan solo 9 años, como consecuencia de un agresivo cáncer óseo. Tragedia que lo marcó con mucha fuerza y de la que ha sabido sobreponerse. Siente que allí donde esté, lo acompaña en todo momento, en la victoria y en la derrota.

Esta pareciera ser la clave del triunfo del PSG, equipo que sin estrellas supo trabajar en equipo, que hizo suyo la consigna “todos para uno, y uno para todos”.


junio 04, 2025

La izquierda en tensión

Foto de Nick Fewings en Unsplash

Los partidos que se dicen de izquierda y centroizquierda tienen el mérito de haber sido capaces de definir sus respectivas candidaturas presidenciales mediante el mecanismo instituido para estos efectos, las primarias que se llevarán a cabo a fines de este mes. A ellas concurren cuatro candidatos -Jeanette Jara, Carolina Tohá, Gonzalo Winter y Jaime Mulet- que si bien tienen similar domicilio político, poseen distintas historias, trayectorias, visiones. Estas diferencias son las que viabilizan una mayor o menor capacidad para sumar adherentes/votos de unos sectores u otros.

Hay candidaturas con mayor propensión a atraer votos de quienes se identifican más con la centroizquierda (Tohá y Mulet), así como otras a quienes se perciben más de izquierda (Jara y Winter). De igual modo, hay candidaturas que se identifican más con el marxismo (Jara), o el laicismo (Tohá y Winter), o el humanismo cristiano (Mulet).

Si se buscan votos del centro, los candidatos de centroizquierda (Tohá y Mulet) tenderán a perder votos por la izquierda, en tanto que quienes están más a la izquierda (Jara y Winter), tenderán a perder votos procedentes del mundo centrista.

Este fenómeno no es exclusivo del mundo de la izquierda, dado que se reproduce en la derecha, y de hecho lo está sufriendo Matthei. Cuando su discurso apunta al objetivo de capturar votos de centro, corre riesgo de perder votos por la derecha donde se encuentran Kast y Kaiser prestos a recogerlos. Si por el contrario, opta por endurecerse, puede ganar votos desde la ultraderecha, pero perder por el centro.

Acá no hay balas de plata ni nada nuevo bajo el sol. Lo que se gana por un lado, se pierde por otro. El punto es evaluar dónde se gana más, o dónde se pierde menos. Pero no es llegar y darse vueltas de carnero “centrándose” o “endureciéndose” durante la campaña si no se está respaldado por un mínimo de consistencia para que el mensaje sea mínimamente creíble.

Cada uno de los 4 candidatos que concurren a las primarias tienen fortalezas y debilidades. Intentaré centrarme en las primeras.

Jeanette Jara, del Partido Comunista (PC), abogada y administradora pública, es empática y ha tenido un eficaz desempeño como ministra del trabajo, mostrando una capacidad para buscar acuerdos con la oposición política para aprobar proyectos asociados al ámbito laboral y previsional, que sin su paciente trabajo difícilmente hubiesen sido aprobados.

Carolina Tohá, del Partido por la Democracia (PPD), licenciada en derecho y doctora en ciencias políticas, está avalada por una sólida trayectoria y experiencia política, que le ha permitido asumir complejas responsabilidades como ministra del interior, a los pocos meses de iniciado el gobierno, cuando éste se encontraba en un complejo escenario en materia de seguridad.

Gonzalo Winter, del Frente Amplio (FA), es abogado y diputado, de la misma generación del presidente Boric. Al igual que Jara y Tohá, ha sido dirigente estudiantil, y en la actualidad se desempeña como diputado en el parlamento, caracterizándose por sus punzantes intervenciones, tanto en la cámara de diputados, como en los distintos medios de comunicación.

Jaime Mulet, del Frente Regionalista Verde Social (FRVS), es abogado y tiene una larga trayectoria política iniciada en el partido demócrata cristiano (PDC), al que representó en el congreso nacional como diputado en varias oportunidades. Las ideas fuerzas que están tras su candidatura son impulsar el regionalismo y el desarrollo de una economía verde.

Estos 4 candidatos parecen representar muy bien las distintas corrientes existentes en la izquierda chilena. Dentro de las críticas que se formulan a estas candidaturas dentro de la campaña que está teniendo lugar se encuentran, según cada caso: Jeanette Jara: el temor a un gobierno con fuerte presencia del PC; Carolina Tohá: el temor a una restauración concertacionista; Gonzalo Winter: el temor a la inexperiencia gubernamental; y Jaime Mulet: representar a un partido sin mayor peso político.

Jeannette Jara (PC) y Carolina Tohá (PPD) han expresado la necesidad de hacer crecer la centroizquierda desde perspectivas distintas. En lo político, Tohá pareciera buscar el centro político alejándose de posturas radicales, en tanto que Jara, por el contrario, buscaría capturar a una izquierda que está más allá del PC. En lo económico, la candidatura de Tohá, antes que más mercado y/o más Estado, busca mejor mercado y mejor Estado, esto es, mejorar el funcionamiento de los mercados, al igual que el del Estado; en cambio la candidatura de Jara busca asignar un mayor rol al Estado que al mercado.

No han faltado los golpes bajos entre ambas candidaturas. Desde el comando de Jara se acusa una suerte de revival concertacionista en la candidatura de Tohá, en tanto que desde esta última se denuncia la no viabilidad política y económica de las propuestas provenientes del mundo de Jara.

La diferencia de ambas candidaturas, al igual que las de Winter y Mulet, respecto de las candidaturas de la derecha radica en que estas últimas creen a ciegas en el mercado, desregulándolo, y minimizando, jibarizando, reduciendo el rol del Estado al plano de la seguridad y la vigilancia, para mantener el orden y proteger la propiedad privada.

Las primarias están entrando en tierra derecha y en la campaña que recién se está iniciando, ya están teniendo lugar muchas asperezas, inevitables por lo demás dado que se están poniendo sobre la mesa las diferencias antes que las semejanzas. Es claro que no da lo mismo quien gane las primarias y no será fácil, que, en la noche del 29 de junio, el día de las primarias, todos quienes votaron en las primarias se cuadren tras la candidatura ganadora.

No pocos están al aguaite, en espera de lo que ocurra para lanzarse al ruedo, dependiendo de quien sea el(la) ganador(a) de las primarias. Entre ellos destacan Rodrigo Mondaca, actual gobernador de la región de Valparaíso; Marco Enríquez-Ominami, para quien sería su cuarta incursión; Harold Mayne-Nicholls, expresidente de la ANFP; y Marcelo Trivelli, exintendente de la región metropolitana. 

En todo caso, si cualquiera de ellos opta por ir a la primera vuelta no haría más que favorecer las posibilidades de que tengamos una segunda vuelta con dos candidatos de la derecha compitiendo por la presidencia del país, algo inédito en la historia política del país en los últimos 100 años. Se trata de un riesgo no menor que solo se dilucidará en los días que siguen a las primarias.

Por mi parte, volviendo a las candidaturas y las fuerzas políticas que están tras ellas, me pregunto ¿cuál es el modelo de país, de sociedad, que están postulando? Mas allá de frases de buena crianza me gustaría saber qué modelo de país aspiran, ¿cuál es el país real al que quieren asemejarse? ¿El Salvador de Bukele? ¿La Nicaragua de Ortega? ¿La Argentina de Milei? ¿La Venezuela de Maduro? ¿La España de Franco? ¿la Unión Soviética de Breznev? ¿El Chile del innombrable? ¿La Alemania de Merkel? ¿La Suecia de Palme? ¿La Cuba de Castro? Y la otra pregunta cuya respuesta me gustaría conocer es ¿cuál es la factibilidad política y económica de implementar lo que postulan?