junio 09, 2010

La caída libre de Otero

Con sus declaraciones a un matutino argentino, Otero no dejó indiferente a nadie. Desde que se supo lo que dijo se supo que su caída era inevitable, la duda solo residía en cuándo y cómo tendría lugar. Mientras desde la oposición se procuró su salida inmediata, desde los partidos de gobierno, o mejor dicho, las órbitas pinochetistas, se intentó detener su caída libre.

No podemos afirmar que Otero sea un niño de pecho, muy por el contrario, es un viejo político que antes del 73 ya estaba en el Partido Nacional, que respaldó al gobierno militar en consideración a que admiró, admira y seguirá admirando “la obra” del general. En el 92 le tocó desempeñar un rol clave para el llamado caso PiñeraGate, cuando Ricardo Claro (QEPD) apretó el botón de la famosa Kioto para que el país supiera lo que Sebastián pensaba de Evelyn. Fue senador, no por elección popular, sino que en reemplazo de Jaime Guzman cuando éste fue asesinado. Tiene un bufete de abogados de alcurnia y ya se le consideraba un jubilado de la política. Sin embargo, como muchos políticos, resucitó como embajador en Argentina, cargo que alcanzó a ocupar por poco más de 60 días en virtud de lo que algunos consideran unas declaraciones “inoportunas”.

La verdad es que debe reconocerse que dijo lo que piensa, en bruto, sin eufemismos, y lo que piensan no pocos. Que si no fuera por Pinochet, Chile sería Cuba; que Chile es lo que es gracias a Pinochet. Lo ha pensado siempre. El tema de los DDHH es irrelevante al lado de “la obra”.

Tanto él como sus sostenedores pinochetistas intentaron sacarse el pillo con que fueron expresiones personales y que la Concertación estaba limitando su libertad de expresión. El problema es que lo hizo en una entrevista solicitada por él mismo y en su condición de embajador. No es llegar y afirmar que voy a hablar como persona y después como embajador. Eso él lo sabe muy bien. Como embajador es el representante de Chile en otro país. Y en este caso no es representante en un país cualquiera, sino que en Argentina, país vecino, cuyas relaciones debemos cuidar y sostener, amén de que es un país que también sufrió una dictadura y donde el tema de los DDHH no es baladí. Las dictaduras militares argentinas también fueron brutales, compañeras de ruta de la nuestra, hermanadas en la Operación Cóndor, que se echaron guaguas al bolsillo y tiraron al mar cuerpos vivos amarrados a rieles para que no reflotaran.

Cuando fue nombrado embajador sorprendió su nominación. Como que no calzaba poner a un pinochetista como representante nuestro en Argentina. No es diplomático de carrera y tampoco se caracterizó por ser un personaje muy diplomático en el ámbito político. Por tanto, su nominación solo puede explicarse como un pago de favores o de cuoteos, o como les gusta llamar ahora a sus defensores de “equilibrios”.

Los siúticos somos campeones de los eufemismos: a los golpes les llamamos “pronunciamientos”; a las dictaduras, “regímenes”; a los asesinatos de opositores, “excesos”, y ahora, a los cuoteos les denominamos “equilibrios”.

No faltarán quienes arisquen la nariz al ver que estamos retrotrayendo el pasado volviendo una y otra vez con la misma cantinela de siempre. Sin embargo debemos reconocer que en esta ocasión fue Otero quien abrió la caja de Pandora, quien al igual que quienes lo acompañan no se lamentan de lo que piensan ni de lo que hicieron y respaldaron. Si hay algo de lo que se arrepienten es de habernos dejado escapar y que estemos vivitos y coleando. Para la próxima se preocuparán de hacerla “mejor”.

Como afirmaba más arriba, Otero no es ningún caído del catre, por lo que sus declaraciones no creo que hayan sido al azar, ni un exabrupto, ni una arrancada de tarro. Más bien creo que fue un intento de los sectores pinochetistas, a inicios del primer gobierno de derecha después de 20 años, por “correr la cerca”, por reescribir la historia, por medir “fuerzas”, por posicionarse dentro del propio gobierno.

El resultado demostró que perdieron y si pensaron que la Concertación no tendría fuerza para reaccionar, se equivocaron medio a medio porque le dió un nuevo ímpetu y le recordó la necesidad de mantenerse vigente y unida para encarar los complejos tiempos que tenemos por delante.

junio 03, 2010

Sin chupete

Si bien la selección chilena está viajando al Mundial de Sudáfrica con chupete incluido en la plantilla, lo concreto es que al menos los dos primeros partidos los jugará sin chupete.

Algunos de los expertos afirman que es una estupidez llevar al chupete si no se podrá ocupar, en tanto que otros afirman que su presencia es importante a un nivel psicológico, además de que en las rondas que siguen podría contarse con chupete.

Que jugar sin chupete sea todo un problema revelaría que aún nos falta, que seguiríamos dependiendo de figuras desequilibrantes. Cualquiera diría que si además se nos cae el niño maravilla, entonces más vale quedarse en casa. Creo que la selección no es más que eso, si bien no tanto como se pregona por ahí en medio de un exitismo preocupante.

Pongamos las cosas en su lugar. Con o sin chupete, debemos pasar a la ronda siguiente. Nos toca una serie que es absolutamente abordable al menos en el papel, por los rivales que nos tocaron, por el plantel de jugadores que llevamos y el loco que tenemos como técnico. En teoría, debemos salir segundos, por detrás de España y por delante de Honduras y Suiza.

Digamos las cosas por su nombre. Si no pasamos esta primera valla significa que regresamos a casa con la cola entre las piernas, más allá de que hayamos tenido que jugar sin chupete. Sería una vergüenza que no clasifiquemos por estar jugando sin chupete. Se asume que ya estamos grandecitos como para tener que depender de un chupete.

De ahí para adelante todo puede ser. La vara que me pongo es que si clasificamos ya cumplimos y al menos quedamos a la altura de Francia 98. Clasificarnos es la meta mínima bajo la cual podremos decir que fracasamos, que todo lo vivido y bailado fue un veranito de san Juan. Una vez clasificados, todo avance es un éxito, que será mayor en la medida que más avancemos. Sería la gloria máxima, donde el país se vendrá abajo y donde habrá que decretar feriado al por mayor acompañados de suculentos bonos para tener con qué celebrar.

El chupete que llevamos no nos servirá ni siquiera para cuando se recupere porque para entonces estará falto de futbol y en Chile aún no estamos para jugar con uno menos. Sí nos sirve psicológicamente porque es buena onda y el plantel y los chilenos lo queremos. El aporte de chupete, en esta ocasión, estará fuera de la cancha, no dentro de ella.

PD: Para los despistados o extranjeros: Chupete le dicen a Humberto Suazo, jugador chileno que tiene un olfato goleador innato, que juega en el club de Zaragoza en la Liga Española y que en la actualidad se encuentra lesionado, ad portas del Mundial. Chupete es también un producto que emplean los bebés y que dejan de utilizar en la medida que se vuelven más autónomos, independientes.

junio 02, 2010

La crisis griega

Más que escribir sobre la crisis griega quisiera invitarles a ver un video con la intervención de Daniel Cohn Bendit, el famoso Danny el Rojo de la Revolución de Mayo del 68 en Paris en el parlamento europeo a propósito del tema. En su alocución contextualiza el supuesto rescate en circunstancias que lo que se está haciendo es proporcionando un salvavidas de plomo a Grecia agravando su ya desmedrada situación.

El video me hizo recordar las condiciones impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles al término de la Primera Guerra Mundial como consecuencia de su derrota: condiciones leoninas y humillantes imposibles de cumplir que no hicieron otra cosa mas que preparar el terreno para la aparición de un demagogo. Su nombre: Adolf Hitler, quien encontró terreno abonado para dar rienda suelta a sus ansias de poder y desencadenar lo que después sería la Segunda Guerra Mundial. Este terreno se abona cuando la especulación reditúa más que la producción.

Les invito a ver el video pinchando acá.

mayo 20, 2010

El loco, el bichi y manolo

Los tres entrenadores, dos argentinos y un chileno, encaran momentos disímiles, y poseen características que los diferencian. Pero también tienen elementos en común. Sus personalidades, sus lenguajes, sus estilos de entrenamiento y juego, son diferentes. El loco es un filósofo cuyas charlas, exposiciones, conferencias de prensa, son de antología. Hoy vive el sabor del éxito, de haber clasificado a Chile, de tener a todo un país que espera con ansiedad el inicio del Mundial en Sudáfrica confiando en dar el batacazo, en clasificar, y no solo eso. Confianza avalada por un plantel como nunca antes había tenido Chile en su historia futbolística, con jugadores jóvenes, pero ya experimentados en ligas de primera a nivel mundial.

La reciente derrota ante México ha supuesto una alerta, que no todo lo que brilla es oro, que no es llegar y llevar. Es una derrota oportuna, que ojala nos haga bien, nos aterrice y acerque a la realidad en nuestras pretensiones. Hemos avanzado, hemos progresado, pero no tanto. El loco sabe de esto, porque al igual que el Bichi y Manolo, ha mordido el polvo de la derrota. Los tres saben que están en una profesión veleidosa, en la que así como hoy te adoran, mañana te repudiarán.

El Bichi vive hoy su minuto de gloria al coronarse campeón con Argentinos Juniors, su equipo de juventud, de origen. No le ha sido fácil el camino a la gloria. A su manera también es un loco filósofo o un filósofo loco, aunque debemos convenir que es más psicólogo que filósofo aunque no tenga el título de tal. Es un psicólogo de la vida del cual ha dado muestras al virar conductas, comportamientos de jugadores que otros daban por casos perdidos. Ha sabido recuperarlos, para que den lo mejor de sí. El Chupete es el paradigma de lo que estoy sosteniendo. Hoy saborea el elixir del triunfo y está próximo a transformarse en el entrenador de Boca Juniors, el Colo Colo argentino. Un Boca Juniors, necesitado de éxitos, que anda por los suelos.

Y Manolo, el nuestro, el que hizo sus primeras armas con un sonado fracaso, el primer descenso de la Universidad de Chile a la segunda división. Con la cola entre las piernas se fue del país. Mordió el polvo de la derrota, hizo su travesía por el desierto, y a punta de trabajo, de fe en sí mismo, de perseverancia, lentamente fue haciéndose un espacio entre los grandes. Primero en Ecuador, luego en Argentina, potencia futbolística en la que logró sus más grandes triunfos, primero al mando de San Lorenzo y luego de River Plate. Siempre serio, elegante, sobrio, mesurado, un caballero, como los de antaño. Profesional ciento por ciento. Un modelo de entrenador y de persona. El Real Madrid puso sus ojos en él contratándolo. Un Real Madrid con una hinchada y una dirigencia necesitada y con hambre de triunfos. La carta de Manolo era su trayectoria, limpia, diáfana, y respondió cabalmente, sorteó innumerables dificultades con estoicismo. Dificultades propias de un plantel estelar, de estrellas, de egos.

Desafortunadamente muchas veces no basta tener un conjunto de estrellas, porque un conjunto no necesariamente hace un equipo. El Real ha obtenido más triunfos y puntos que nunca en su historia futbolística. Así y todo no ganó la liga española, tan solo porque hubo un equipo, su rival de siempre, el Barca, que lo aventajó por poco, que tuvo un Messi a lo largo de toda la liga. Por ello, Manolo tiene sus días contados, pero se irá con la frente en alto, con la satisfacción del deber cumplido con buenas artes, con buenos modales, con clase. Que sea chileno debe enorgullecernos.

mayo 14, 2010

Liceos de excelencia

De los 50 liceos proyectados que debían comenzar a seleccionar a los alumnos a fines de este año, 10 de ellos debían partir en marzo del próximo año. Si bien el terremoto alteró el cuadro al poner el foco en la reconstrucción de las escuelas, las ganas de implementar estos liceos de excelencia por parte del gobierno de Sebastián están, y el ministro de educación así lo ha hecho saber.

¿De qué se trata? Según los expertos estos liceos de excelencia serían establecimientos educacionales con una misión, un propósito y una identidad, bien equipados, con buenos profesores, con directivos empoderados y apoyados por la comunidad que seleccionan a sus alumnos en base a sus talentos.

Esto parece adquirir particular fuerza cuando nos encontramos con talentosos estudiantes que han tenido que estudiar en establecimientos de educación media marcados por contextos sociales de drogadicción, delincuencia y violencia física. En algún momento también se han definido “cursos de excelencia”, destinado a separar a los talentosos, a fin de que no se pierdan, y poder darles un trato diferencial y proveerles condiciones de estudio favorables.

Todo esto suena a música celestial. Desgraciadamente el concepto de estos cursos es el mismo que el de los liceos de excelencia, y el de los establecimientos particulares: segregar, separar a unos de otros sobre la base de criterios que en último término son socioeconómicos.

Y lo más curioso, es que la base de sustentación del modelo neoliberal se va a las pailas. En efecto, este modelito supone que el cliente elige, la famosa libertad de elegir que pregonaba Milton Friedman. Pero acá lo que tenemos es todo lo contrario: ni la familia ni el alumno eligen, los que eligen son los establecimientos educacionales. En el caso de los establecimientos particulares pagados la selección es por los recursos que dispone la familia. Acá la segregación es netamente económica. Los establecimientos de la cota mil además discriminan por el tipo de familia o la religión de los progenitores.

En el caso de los liceos de excelencia la discriminación sería por talento, lo que implica dejar fuera a los menos talentosos, que justamente son quienes más necesitarían una educación de excelencia. ¿Cuál es la gracia de obtener excelentes resultados con alumnos talentosos? ¿O con alumnos mecidos en cunas de oro?

Retomando la definición de los liceos de excelencia, me pregunto: ¿Acaso pueden existir liceos sin una misión, un propósito y una identidad? ¿Mal equipados? ¿Con malos profesores? ¿Con directivos sin atribuciones? ¿Sin el apoyo de la comunidad? No debieran existir!!!! O un liceo es de excelencia o no es liceo. Es por ahí por donde debemos partir.

Y si no obstante lo expuesto, por pragmatismo, realismo u otras hierbas, deben existir liceos de excelencia y “de los otros”, entonces los primeros debieran seleccionar a los alumnos menos talentosos para visualizar qué tan de excelencia son los que se proclaman como tales.

mayo 05, 2010

El mundo al revés

No dejó de sorprenderme que por estos días apareciera Sebastián para contarnos que iba a presentar un proyecto de ley para declarar feriado este 20 de septiembre. Mi sorpresa surge porque si bien en años anteriores no han faltado ideas de esta naturaleza, las objeciones solían provenir de parte de los empresarios. El argumento habitual que se ha dado es que si queremos progresar y desarrollarnos, difícilmente lo lograremos con más jarana y menos trabajo. Por ello la derecha económica siempre se ha opuesto a esta clase de ideas.

Pero en esta oportunidad, la iniciativa emanó no solo del Presidente de la República, sino de quien es un empresario de tomo y lomo, de los grandes. Por venir de quien viene, los demás empresarios, al menos hasta este minuto de escribir estas líneas, han mantenido riguroso silencio.

Las razones por las cuales Sebastián adoptó la decisión, parecen razonables. Estamos en el año del bicentenario, y para colmo, el 18 y 19 serán días de fin de semana. Si a ello sumamos que estamos en el año del terremoto, que nos ha dejado con los ánimos por los suelos y con la autoestima baja, el expediente de declarar feriado el 20 no hace sino buscar revertir un estado de ánimo, devolvernos el orgullo, relanzarnos. Curiosamente, tales argumentos parecen más bien argumentos concertacionistas antes que de un gobierno de la Alianza.

Por ello no extraña que, no sin ironía, apareciera un diputado de la Concertación postulando la tesis de declarar también feriado el 17 de septiembre. Así tendríamos un fin de semana redondo, de viernes a lunes. El argumento es tanto o más sólido como el de Sebastián: en la práctica se tiende hacia la semana dieciochera, y el ambiente se va caldeando en los preliminares que suelen ser los días16 y 17 de septiembre. Son los días del precalentamiento. Y en la esfera comercial, las energías publicitarias emergen desde los últimos días de agosto. Todo sea por unos cochinos pesos más, alentados por el bono de fiestas patrias.

La derecha parece haber descubierto una nueva bandera de lucha, la de la extensión de los feriados, que no haría otra cosa que recuperar todos aquellos feriados perdidos en tiempos de la Concertación en su propósito de homologarse con otros países y aumentar la producción nacional.

abril 29, 2010

¿Abuso de libertad o de poder?

El caso Karadima, como tantos otros, tiene múltiples aristas en tanto no se revele la verdad tras las denuncias. En esta ocasión, es en torno a los abusos sexuales, pero también puede darse en otras esferas, como es el de los fraudes o abusos bancarios, habitacionales u otros. El tema de fondo es si estamos ante una difamación o una tapadera. Si lo que se afirma, lo que se denuncia es verdadero o falso. Si es falso, estamos ante una difamación, en el que se está ante un abuso de la libertad al levantarse una campaña difamatoria con perjuicios morales difíciles de cuantificar; por el contrario, si es verdadero, estamos ante una asimetría, un abuso de autoridad, de poder como puede ser el caso de la relación profesor-alumno, jefe-subordinado, médico- paciente, banco-cliente persona, inmobiliaria-cliente.

En el caso de las denuncias por abuso sexual, resulta en extremo difícil especular con la posibilidad de que sean falsas y cuyo ánimo sea generar un perjuicio a quien es acusado. Si bien no es descartable a priori, en el plano estadístico debemos convenir que es poco probable que varias personas se coludan o coincidan en formular acusaciones similares. Ello obliga a encarar las acusaciones, en forma inmediata, ordenar las investigaciones de rigor, efectuar el debido proceso, y resolver. Estirar la cuerda, dilatar el abordaje de las denuncias, no puede sino interpretarse como un intento por tapar, por esconder la verdad al amparo de la posición de debilidad en que se sitúa el denunciante frente a un acusado respaldado por un poder constituido. Es la conducta que suelen adoptar las mafias.

Otro ejemplo lo está revelando el terremoto-maremoto del 27F último, en el que edificaciones recientes no resistieron su fuerza. Sus actuales propietarios ven cómo su sueño de toda una vida, la casa propia, se destruye y las inmobiliarias y/o aseguradoras ni se inmutan, refugiándose en letras chicas de documentos, en interpretaciones capciosas o en poderosos bufetes de abogados. Es el poder del dinero. Por esa vía es una batalla perdida la de los propietarios de las viviendas dañadas. El único poder con que cuentan estos últimos es el de unirse para gritar, porque ese grito, si logra ser escuchado más allá de quienes lo emiten, vale oro. Por ello las inmobiliarias intentan acallar este grito procurando negociar individualmente, ofreciendo aspirinas, ofreciendo dinero a cambio del silencio.
Por lo general, cuando observamos la clásica estrategia de dividir para reinar por la vía del análisis caso a caso; de prolongar los procedimientos esperando que el olvido se apodere de la sociedad, difícil e son pensar que estamos ante una operación de encubrimiento. Sí, porque mientras no se compruebe nada se debe asumir inocencia, y por tanto el acusador puede terminar siendo acusado de difamar. El ladrón tras el juez.

abril 22, 2010

El valor de la transparencia

Esta semana se cumplió un año desde la promulgación de la ley de transparencia. Se trata de una ley largamente esperada que apunta a romper el oscurantismo bajo el cual se han desenvuelto históricamente las actividades del aparato público y el destino que tienen los recursos públicos. Esto, sobre la base del derecho a la información que tenemos todos respecto de lo que se hace con nuestros recursos y sus destinatarios; y del deber que tienen los organismos públicos de dar cuenta de sus acciones.

Si las cosas fuesen como debiesen ser, probablemente no sería necesaria una ley para algo que se asume como obvio. Desafortunadamente sin ley, no pocos organismos estatales se dan el lujo de responder cuándo y cómo quieren ante los requerimientos ciudadanos. La ley intenta reparar esto. Que lo logre, ya es otro cuento. Diría que estamos a medio camino, un camino tortuoso, lleno de obstáculos.

De lo positivo debemos rescatar que a partir de la ley, la información que hoy puede conocer la ciudadanía es significativamente mayor que en el pasado. Las tecnologías de información y comunicación ayudan a ello. Los organismos del Estado publican la información exigida por la ley en sus sitios web. También se debe destacar del compromiso y comportamiento de muchos responsables de servicios públicos por recoger el espíritu de la ley, en particular, entregar información que les ayuda a ellos mismos a ser menos discrecionales en el uso de los recursos. La ley procura limitar la corrupción, el ocultamiento o la manipulación de información.

A un año de la ley se puede afirmar que están cambiando las formas con que se hacen las cosas; está siendo más difícil hacer trampas, esconder información. Los corruptos la tienen más difícil.

Pero falta avanzar más, mucho más. De partida, la discrecionalidad sigue campeando. No pocos responsables de instituciones en el que están implicados recursos públicos siguen mirando para otro lado ocultando información o desplegándola de forma tal que no muestra lo que debe mostrar. Mucha información dispersa, no integrada que impide tener la visión que se requiere de una realidad. Y también está el caso que la implementación de esta ley ha exigido recursos que muchas instituciones no poseen, como es el caso de muchas municipalidades cuyas precarias condiciones operacionales les han impedido aplicar la ley a cabalidad.

Pero una de las razones por las que no se ha avanzado más no tiene que ver con platas, ni con voluntades de directivos, sino que con nosotros mismos: con nuestra capacidad para exigir. Si no exigimos, la ley es letra muerta. La ley nos da el derecho de acceso a la información, pero si no queremos, si no tenemos la voluntad por requerir la información, si creemos que no la necesitamos, estamos perdidos. Con ley o sin ley, si no nos empoderamos como ciudadanos, si nos reducimos a nuestro respectivo metro cuadrado, si nos limitamos a subir y bajar a los señores políticos, pero sin hacer uso de los derechos que nos asisten, estamos sonados.

Nuestra pasividad no es gratis, nos cuesta caro. Para avanzar más, para que la ley se haga carne, necesariamente debemos ser más exigentes. De otro modo nuestro Estado no cambiará mayormente y después no tendremos derecho a llorar sobre la leche derramada.

El desarrollo tiene que ver con esto, con un empoderamiento ciudadano. Para tener un Estado al servicio de los ciudadanos tenemos que creernos el cuento.

abril 09, 2010

Fraudes bancarios

Algunos de nosotros hemos tomado conocimiento de fraudes bancarios que afectan a amigos, conocidos, o a nosotros mismos. Cuando hablamos de fraude bancario estamos refiriéndonos a sustracciones de fondos desde nuestras respectivas cuentas bancarias por parte de terceros no autorizados. Sustracciones a partir de giros en cajeros automáticos y/o de compras en casas comerciales. Si bien, estadísticamente, la cantidad de fraudes puede no ser significativa, en relación a la cantidad de transacciones bancarias que tienen lugar, tiene un impacto significativo en quienes están directamente afectados. Tanto por los montos que pueden estar comprometidos, como por la inseguridad que abre y/o la pobre respuesta que se recibe de los bancos.

Es un tema que no se puede soslayar, particularmente cuando no se ha producido pérdida de tarjetas bancarias ni se han entregado claves a terceros. Se trata de una estafa, un robo, un asalto. Se suele afirmar que uno de las causas es la clonación de tarjetas; por razones obvias se elude hacer mención a eventuales acciones ilícitas por parte de personas al interior de la propia banca. Sin embargo no se puede descartar nada, ni siquiera que las acusaciones de fraude provengan de los propios titulares de las cuentas bancarias. Todo eso amerita una investigación, y la única que puede y debe llevarla a cabo, es el propio banco involucrado, si es que no se quiere implicar al judicializar el caso. En general todo cliente evitará esta última vía por la gangrena que implica en términos de costos y tiempos, amén de que tendrá que lidiar con poderosos bufetes de abogados contratados por la banca.

Es importante consignar que la clonación de tarjetas implica no solo que terceros pasan a disponer de una tarjeta idéntica a la que tiene uno, sino que también se apropia de la clave. ¿Cómo se clonan las tarjetas? ¿En los cajeros automáticos? ¿Desde éstos se extrae la información contenida en las tarjetas para después reproducirla en otra tarjeta física? Quienes no somos expertos en el tema no lo sabemos; lo que sí sabemos es que nosotros, simples mortales y clientes del banco, vemos como nuestros dineros se hacen humo por obra del birbiriloque y que no se nos restituyen los fondos sustraídos apenas realizada la denuncia, amparado en los procedimientos que para estos efectos posee la banca.
Por otra parte el banco exige la contratación de seguros, y en algunos casos existen distintos tipos de seguros, que según sus costos, cubren mayores o menores montos. A estos seguros cuesta encontrarles una explicación para el tipo de eventos en los cuales a un cliente no le incumbe responsabilidad alguna. En vez de guardar los dineros bajo el colchón uno abre una cuenta bancaria porque se asume que allí tendrá sus dineros a buen recaudo. Es absurdo tener que contratar un seguro para compensar transacciones efectuadas por terceros con tarjetas clonadas o realizadas desde el propio banco.

En este plano la reacción del banco debe ser ágil, restituyendo en forma inmediata los recursos sustraídos, iniciar la investigación de rigor en forma inmediata y concluirla rápidamente. Lamentablemente este no es la norma, ni siquiera con los clientes de años.

marzo 31, 2010

Pepe tal cual es

Por el terremoto he pospuesto esta columna que trata del cambio de mando en Uruguay que tuvo lugar el primero de marzo. A su nuevo presidente, Pepe Mujica, muchos ya lo deben haber visto porque vino para el cambio de mando que tuvo lugar acá el pasado 11 de marzo. Al regresar a su país, en sus primeras declaraciones sostuvo que “nunca había visto moverse el piso a tantos presidentes al mismo tiempo”.

Un viejo de 74 años, extupamaro, que en Chile sería como decir un ex-mir, de la izquierda extramuros, la ultraizquierda, la terrorista, que fue encarcelado y torturado en los tiempos dictatoriales uruguayos en que la Operación Cóndor brillaba en todo su esplendor. Hoy un tipo con pinta de abuelo chocho, bonachón, socarrón.

Con estos antecedentes no es fácil explicar cómo llegó a la presidencia. Tabaré, el presidente que se fue con una alta popularidad ayudó, pero en Chile sabemos que eso no basta. A pesar que Michelle contó con más de 80% de respaldo al final de su mandato, ese respaldo no se fue al candidato de su misma coalición. En nuestro país la Concertación adoptó una postura conservadora a la hora de escoger su candidato, como para hacer un alto en el camino luego de 20 años de recorrido gubernamental. En Uruguay, por el contrario, a pesar de estar tan solo 5 años en el gobierno, la izquierda, representada por el Frente Amplio apostó a un salto hacia delante.

A diferencia de nuestras precarias y vapuleadas primarias realizadas en base a la buena voluntad de los partidos y llenas de vicios, las internas o primarias en Uruguay son elecciones amparadas por la legislación. Allá todos los partidos o agrupaciones partidarias tienen la obligación legal de hacer primarias, las que se realizan en un mismo día. En el Frente Amplio postularon Pepe (Mujica) y Danilo (Astori), este último, exministro de hacienda con Tabaré y su preferido y favorito. Danilo representaba la versión blanda de la izquierda, Pepe la más dura. Las encuestas decían que Danilo era un candidato con mayores posibilidades de ganar las elecciones presidenciales, precisamente por su moderación y representar la continuidad de Tabaré. Pero las internas dijeron otra cosa. La base partidaria prefirió a Pepe aún a riesgo de perder la elección. Y la ganó, en segunda vuelta, pero la ganó a pesar de todos los malos augurios y del rechazo que Pepe generaba, sobre todo en las capas altas y medias, no dispuestas a apostar por un ex-tupa.

El pueblo uruguayo apostó por él, un tipo que nos habla en sencillo, en lenguaje cotidiano, por cuya humanidad ha pasado mucha agua, como por todos nosotros. Tiene una gran cantidad de frases para el bronce, pero de ellas rescataré una de ellas: “Yo antes aspiraba a cambiar el mundo. Ahora, la vereda de mi casa”. Una frase que refleja evolución, madurez, pragmatismo, realismo, sensatez, sin por ello, perder la brújula. Un presidente que recientemente sedujo en Punta del Este, balneario del jet set rioplatense, a mas de 1000 empresarios al reiterarles lo que ya sostuviera en esa misma localidad hace ya casi medio siglo otro guerrillero, el Ché Guevara: que la vida económica debe estar supeditada a la política, y no al revés. La diferencia residió en que Pepe no vino a confrontar, sino que a conversar. Dijo que los uruguayos “necesitamos inversión, porque se necesita más y cada vez mejor trabajo”, y por otra parte sostuvo que “la riqueza es hija del trabajo y el trabajo necesita inversión…. No somos Mandrake, no podemos generar riqueza (solo) con decisiones legislativas”.

En él han confiado los uruguayos los destinos de una nación envejecida, con baja tasa de natalidad y cuyos mejores hijos tienden a buscar mejores horizontes más allá de sus fronteras.

marzo 25, 2010

La responsabilidad social empresarial

El terremoto desnudó múltiples realidades, siendo una de ellas el de la responsabilidad social empresarial (la famosa RSE) por parte de las empresas implicadas en la construcción y la venta de edificios (casas, departamentos, oficinas), las inmobiliarias y las aseguradoras.

La pugna que se está dando entre los propietarios de las edificaciones dañadas, me hace recordar la reciente aprobación de la reforma sanitaria por parte de Obama en los Estados Unidos. Al momento de firmar la promulgación de la ley, dedicó la firma a su madre, quien en sus últimos días de vida, no solo tuvo que lidiar contra el cáncer que la afectaba, sino que contra las aseguradoras que se resistían a cubrir los gastos generados por su enfermedad amparadas en la famosa letra chica o en resquicios legales, haciendo tabla rasa de los valores bajo los cuales hemos sido formados y que supuestamente pregonamos.

Hoy, en Chile, estamos empezando a ver un debate análogo entre los propietarios de las edificaciones afectadas, las aseguradoras, las constructoras y las inmobiliarias. Y lo que es peor, vemos cómo algunos de los actores empresariales más implicados, que pregonan a voz en cuello su responsabilidad social, buscan eludirla mediante dilaciones y amparándose en poderosos e influyentes equipos de abogados, dejando a los propietarios en un estado de indefensión absoluta.

Digamos las cosas como son. Que se caiga una edificación con varios terremotos en el cuerpo, que ha soportado el devenir del tiempo por decenas de años, no nos debiera sorprender. Pero que se vengan abajo edificios de reciente construcción, que no fueron levantadas por maestros chasquillas, sino que por poderosas empresas constructoras nacionales, no es aceptable por más fuerte que haya sido el terremoto. Acá hay responsables y víctimas que deben ser resarcidas. O faltó el apropiado estudio de suelos, o las estructuras no eran las apropiadas para soportar la altura de la edificación, o los materiales no fueron los adecuados.

Y la fiscalización falló. Se asume que la recepción de las obras que realizan las direcciones de obras municipales de cada comuna implica la aprobación de ellas. Esta recepción es un importante proceso que en un país sísmico como Chile no se puede soslayar. No es un mero trámite o proceso tan solo para recaudar, sino que para garantizar a la población de que el lugar en el que vive o trabaja está construido sobre seguro. Por otra parte, el hecho que una obra sea recepcionada, no habilita para que la empresa constructora y la que vende se lave las manos.

Pero para que ello no ocurra, es indispensable que nos pongamos de pie, que protestemos, que hagamos uso de nuestra carta de ciudadanía, que seamos exigentes. Debemos agotar todas las instancias de diálogo. Las empresas afectadas –inmobiliarias, constructoras y/o aseguradoras- tienen que responder, no pueden sacarse el pillo. Nos asiste todo el derecho a ser exigentes porque hemos sido defraudados, porque se vendió una cosa por otra, porque se truncaron sueños de vivienda propia. Lo que a todas luces es inaceptable. Si las empresas fuesen socialmente responsables asumirían los errores cometidos y actuarían en consecuencia sin esperar que los propietarios afectados tengan que andar tras ellos conminándoles a responder.

marzo 18, 2010

Una de las lecciones del terremoto

Si bien han transcurrido ya más de 2 semanas desde el terremoto, sus réplicas continúan manteniendo en ascuas a la población de las zonas amagadas. Es difícil sustraerse del tema y de sus secuelas, las que perduran y perdurarán por mucho tiempo.

Dada nuestra condición de país sísmico, por encontrarnos en una región donde las placas se encuentran, desplazan, ajustan y chocan de tiempo en tiempo, se asume que nuestra vida familiar, laboral, social, cotidiana, debiera tener internalizada esta realidad. Sin embargo, en la práctica ello no se da, al menos cuando observamos los daños producidos. Los pueblos y ciudades de las regiones más afectadas pareciera que hubiesen sido bombardeadas. Físicamente están destruidas y más allá del apoyo material y financiero que necesitan, requerirán un fuerte apoyo psicológico para recuperar su autoestima, rearmar su familia, buscar o volver a su trabajo.

Junto con la necesidad de actuar, de reaccionar para ponernos nuevamente de pie, no podemos dejar de reflexionar sobre la prevención. No obstante que nuestras políticas, normas, estándares en materias constructivas, fiscalizadoras y de prevención de riesgos son más severas que en otros países, parecen ser insuficientes para enfrentar eventos como el que motiva estas líneas. Si bien para la envergadura del cataclismo el número de muertos y heridos fue bajo, ello se explica en gran parte por la hora de ocurrencia, sin niños en las escuelas ni trabajadores en las empresas.

Las fotos y videos que a lo largo de estos días hemos presenciado, delatan nuestra precariedad, fragilidad y/o debilidad en las mas diversas materias y que nos resistimos a abordar de verdad. Todos sabemos que entre el camino costero y el mar no debe construirse, y entiendo que existen normas en tal sentido, tanto para facilitar el acceso público a la playa como por prevención ante un maremoto. Sin embargo, persistimos en construir entre el camino y la playa. Iloca y Duao son claros ejemplos del costo de la inexistencia o no aplicación de normas. Lo que no somos capaces de hacer nosotros, lo terminó haciendo el maremoto.

Lo mismo ocurrió con el terremoto. Hemos podido ver cómo lo que se ha hecho bien, sea antiguo o nuevo, resistió; lo que se ha hecho mal, no resistió. Así de simple. Moraleja: somos un país que no se puede dar el lujo de hacer mal las cosas; por el contrario, la naturaleza nos obliga a hacerlas bien. Por ello una de las lecciones que deja lo ocurrido es la necesidad de impregnarnos de una cultura por el trabajo bien hecho si no queremos engañarnos a nosotros mismos.

marzo 11, 2010

Cambio de gobierno

Escribo esta columna de réplica en réplica, por lo que les ruego me excusen si la letra me sale temblorosa y las ideas destempladas. Desde que salió electo el pasado 17 de enero, Sebastián estaba ansioso por asumir la primera magistratura. Ya se sentía empoderado y en no pocos momentos daba la sensación de que ya había asumido. La nominación de quienes lo acompañarían en la primera línea de fuego de su andadura gubernativa fue con todo el boato y la pompa que sus adherentes aspiraban. Lustrosos apellidos y empingorrotadas familias estaban y de fiesta.

En estos meses, para darle un contorno épico que en la campaña electoral no se vió, postuló la tesis de querer encabezar un gobierno de unidad nacional, tarea imposible por varios factores. Primero, los ataques que desde la oposición se lanzaran contra el gobierno y que tan bien expresara Allamand mediante la tesis del desalojo, que tan solo amainaron al visualizar que la popularidad de Michelle ascendía día a día. Para cualquier mortal con dos dedos de frente es fácil comprender que no podemos golpear a alguien y después pedirle que te de un beso como si no hubiese pasado nada.

Segundo, hablar de unidad nacional en situación de normalidad, con un país que bien o mal está funcionando, donde con mas o menos limitaciones la democracia intenta desplegarse, es un exceso. La unidad nacional tiene sentido en situación de crisis, de emergencia –guerra, estado de conmoción interna por inundaciones, terremotos- que no era el caso.

Y tercero, tiene que haber un cuerpo mínimo de ideas a compartir que se quieren plasmar en algún programa capaz de convocar a las distintas fuerzas políticas. Los caminos en los que creen gobierno y oposición difieren sustantivamente. Mientras unos postulan más Estado, otros postulan más mercado. Quizá sea posible llegar a acuerdos en torno a la construcción de un mejor Estado, pero suelen primar discrepancias claves respecto de las causas de la persistente desigualdad socioeconómica, que por momentos parece insalvable, y las formas de abordarla.

Sin embargo todo cambió con el terremoto de la madrugada del 27 de febrero, la que junto a todos los problemas que acarrea, le da un sentido épico a la tarea que tenemos todos por delante, y conlleva una oportunidad para unos y otros. Las leyendas “levantemos Chile”, “fuerza Chile” invitan a unir fuerzas, a no restarse. Al nuevo gobierno le corresponde la tarea de conducir este proceso de reconstrucción nacional; a nosotros, los oponentes, a acompañarlos con el mejor de nuestros ánimos, desde nuestras trincheras, sin renunciar a lo que creemos con mucha fuerza.

En medio de fuertes réplicas, se produjo el primer cambio de gobierno a una coalición distinta en los últimos 20 años. Así como hace 20 años a Patricio se le movía el piso gracias a boinazos y operaciones de enlace bajo la férula de Pinochet, a Sebastián se le está moviendo el piso desde el primer minuto, no desde los cuarteles, sino que desde las entrañas de la tierra.

marzo 04, 2010

Rotos, pero enteros

Hace poco me restablecieron los servicios básicos, entre ellos, los de internet, lo que me permite escribir esta columna que encabezo con una expresión de Mario Benedetti, insigne poeta, escritor, ensayista uruguayo, fallecido recientemente, para graficar el estado de ánimo que creo debiera representarnos como consecuencia del terremoto que afectó esencialmente a las regiones del Maule y del Bío Bío, y en menor magnitud a las regiones de Valparaíso, del Libertador O´Higgins, y metropolitana de Santiago.

Todavía sentimos las réplicas de lo ocurrido en una madrugada fatal, cuando la tierra se expresó violentamente. Minutos después, las zonas costeras sufrieron las consecuencias de un tsunami que no habría sido advertido por los organismos competentes.

Si bien estamos destruidos, rotos, debemos permanecer enteros. Estas son las ocasiones en las que sale lo peor y lo mejor de nosotros. Lo peor es la aparición de los buitres, con la consecuente imposición del toque de queda para frenar el pillaje y los saqueos mediante la masiva presencia militar por las calles y que nos hace recordar tiempos idos.

Lo mejor es la solidaridad, el acompañamiento, el fortalecimiento de las relaciones con la vecindad.
El acento lo pondría justamente en lo mejor. El movimiento telúrico nos remece, nos hace pensar, reflexionar, percatarnos que lo material, tal como llega, se va, es efímero; nos permite recordar que somos aves de paso, frágiles, mortales a pesar de todos los avances científico-tecnológicos que a veces nos hacen creer que somos capaces de controlarlo todo. Aparentemente vivimos tiempos de comunicación, sin embargo, en esta hora crítica los sistemas de comunicación fallaron, no hay capacidad de anticipación.

Los sensores habilitados para estos propósitos funcionaron emitiendo las señales correspondientes a los satélites que retransmitieron a las instancias locales pertinentes, pero estas no fueron capaces de interpretarlas y enviar mensajes claros de advertencia, por el contrario, estos mensajes fueron un verdadero canto a la ambigüedad.

Llevamos días incomunicados, sin luz, agua, gas. Los famosos sistemas inalámbricos también fallaron. Las famosas compañías de comunicaciones que habitualmente se jactan de proveer comunicación y cobertura total, no pudieron responder en esta hora crítica. Es cierto que la magnitud del evento sobrepasó toda expectativa, pero así y todo, invita a ser un poco más modesto y no publicitar con tanta pompa.

No olvidemos que Chile es país de tierras movedizas, donde de tiempo en tiempo, estadísticamente cada 50 a 100 años ocurre un evento de marca mayor. Esta vez nos tocó a nosotros vivirlo justo al término de 20 años de gobiernos de la Concertación, cuando ya nos creíamos el modelito político-económico a nivel latinoamericano. Las imágenes que han recorrido el mundo nos muestran en toda su dimensión. Todo parece una maqueta que se mantuvo en pie a duras penas, y que se vino debajo de un día para otro. Como un ídolo con pies de barro. Los saqueos nos muestran la cara oscura de este modelito: la marginalidad, la de los excluidos. Con todo, la magnitud del terremoto, 8,8 grados en la escala de Richter, el quinto a nivel mundial, pareciera que no nos deja tan mal parados en términos de víctimas. Menos de 1,000, en circunstancias que en otros países las víctimas suman miles frente a cataclismos de menor envergadura.

No es la hora de la desesperación ni de la impaciencia. Todos hemos perdido algo, unos más, otros menos; lo que no debemos perder es nuestra capacidad de reflexionar, de levantar la mirada, de levantarnos, de rescatar lo mejor de nosotros, de volver a empezar, de volver a nacer, de renovarnos. Así quisiera interpretar lo que siento que es el gran llamado que nos hace la madre tierra.

febrero 24, 2010

Otra cosa es con guitarra

En muchas ocasiones, a lo largo de la campaña, el presidente electo solicitó al país que le dieran una oportunidad. Que la Concertación ya había tenido su oportunidad y que ahora le tocaba a él. Este argumento, junto a muchos otros –los niveles de corrupción, de delincuencia, de desempleo, entre otros-, en conjunto con una campaña publicitaria multimillonaria, terminó por convencer a la ciudadanía de que era la mejor opción.

A pocos días de asumir el mando de la nación, no dejó de llamar poderosamente la atención que Piñera observara la existencia de un déficit fiscal, y que por ello, el presente año sería austero, razón por la cual no podría acoger todas las demandas ciudadanas, por justas y legítimas que fueran. Incluso denunció que se trata de uno de los déficits más altos de nuestra historia.

Cualquiera diría que Piñera se desayunó con este déficit, que lo ignoraba por completo al realizar sus promesas de campaña, y que por tanto, la Concertación y el gobierno lo habrían engañado. La verdad que dicho déficit era conocido por moros y cristianos, al menos entre quienes tienen la responsabilidad de conocerlo, en particular por parte de los encargados de los programas económicos de cada uno de los candidatos presidenciales, entre los que destaca Felipe Larraín, próximo responsable de resguardar las arcas fiscales. Mal que mal en noviembre último el Congreso Nacional aprobó un presupuesto para el presente año que prevé un déficit fiscal del 1,1%, con un aumento del gasto público de un 4,3% respecto del año pasado.

La verdad sea dicha: Piñera y sus boys estaban en conocimiento del déficit, y por tanto, la insinuación de que no podrá cumplir con las promesas de campaña por el pastelito que le dejan, suena a ponerse el parche antes de la herida, a sacarse el pillo, o bien, a que otra cosa es con guitarra.

Ahora afirman que por dicho déficit estarán obligados a “priorizar las necesidades más sensibles de la gente”, o bien, que “lo que se puede ver afectado es el timing de puesta en marcha de algunos programas”. Desde uno de los think tank del futuro gobierno, su director afirma que “habrá muchas cuentas por pagar”. Cualquiera diría que reciben un país en bancarrota, producto de una sucesión de gobiernos irresponsables e ineficaces.

Al momento de asumir el primer gobierno de la Concertación en el año 90, la deuda pública era de casi un 45% del producto interno bruto; hoy es de poco más del 5%. Lo curioso es que quienes están llorando sobre la leche derramada son los mismos responsables de una deuda pública sustancialmente mayor que la que ahora están recibiendo como gobierno. Parece una broma de mal gusto que los hombres de Piñera estén poniendo énfasis en el déficit fiscal que heredan, en circunstancias que saben perfectamente que este déficit fue ocasionado por la crisis más grande que ha tenido la economía mundial en los últimos 50 años. No solo eso, según los últimos estudios de la OCDE, Chile es el tercer paìs con el déficit más bajo de todos los países más desarrollados del mundo, superado tan solo por Noruega y Corea del Sur.

Por tanto, se teme que la intencionalidad que hay tras el ficticio debate en torno al déficit fiscal no sea otro que procurar contener las demandas que la propia campaña de Piñera se encargó de exacerbar mediante promesas incumplibles.

febrero 18, 2010

La institucionalidad partidaria

A raíz de la nominación de un exministro de la Concertación en el gabinete del presidente electo, se ha abierto todo un debate que muy probablemente continúe estos días con la nominación de los subsecretarios, y en las semanas que siguen cuando salgan los nombres de intendentes, gobernadores, seremis y direcciones de servicios públicos.

Se ha aludido al interés de Piñera por encabezar un gobierno de unidad nacional y de grandes acuerdos, lo que se justifica en contextos específicos y excepcionales. Lo razonable, lo habitual, en democracia, es que la unidad nacional se da sobre la base de la aceptación de las diferencias, de su expresión franca, a veces apasionada. La existencia de discrepancias es consustancial a una sociedad viva, dinámica, que aspira a más. La unidad nacional solo tiene sentido en este marco; en caso contrario supone sojuzgamiento de unos por otros. Por ello, en una sucesión democrática normal, sin crisis de por medio, ni económica ni política, hacer mención a un gobierno de unidad nacional pareciera tener un cierto sabor a marketing, a alpiste para los pajaritos.

Pocos pueden afirmar que el país se encuentra en crisis, particularmente cuando se cuenta con un gobierno encabezado por una presidenta con una popularidad por sobre el 80%. Es un país en vías de una consolidación democrática, tanto en un sentido político como económico. Los sucesivos encuentros entre los actuales ministros y los futuros, están dando cuenta de la transparencia con que se está efectuando un traspaso de conocimientos y experiencias. Traspaso que la oposición actual, ni en el mejor de sus sueños, nunca se imaginó al tenor de las persistentes críticas que efectuara en el curso de los últimos años, centradas en el afán de perpetuación de la Concertación en el poder ejecutivo.

Un gobierno de unidad nacional no se logra sobre la base de conversar con individuos del otro lado. En democracia se asume que existe una institucionalidad política que respetar donde los partidos políticos representan las distintas corrientes de pensamiento a las cuales adhiere la ciudadanía. Los partidos no se fortalecen ninguneándolos, por el contrario, se les debilita, y al hacerlo, sin querer queriendo, se promueven caudillismos, populismos, salidas de madre que nadie en su sano juicio desea. Si se es independiente, se tiene total libertad para acceder a una invitación para colaborar con un gobierno sobre la base de compartir su ideario. Distinto es el caso si se es militante de un partido que la ciudadanía ha resuelto colocar en la oposición, en cuyo caso si se le llama a colaborar, lo que corresponde es derivar la invitación a las instancias partidarias correspondientes.

Lo mismo vale en la relación del gobierno con la coalición que lo sustenta. Conformar un gabinete a espaldas de los partidos que lo auparon, no es ganar independencia, sino que asegurarse su propio fracaso. En democracia los partidos políticos no solo posibilitan alcanzar la presidencia, sino que también la gobernabilidad y estabilidad.

El presidente electo está equivocando su relación no solo con la oposición, sino que con los partidos que lo respaldaron, al relacionarse directamente con algunos de sus militantes en desmedro de sus directivas, salvo que su intención sea destruir a los partidos.

Desafortunadamente el exacerbado presidencialismo que caracteriza al régimen político chileno invita a caer en tentaciones como las que estamos viviendo en estos días. Se trata de una característica que con Pinochet alcanzó su máxima expresión, pero que no deja de atraer, particularmente cuando es la derecha la que asume la presidencia.

febrero 09, 2010

The dream team

Cuando hoy Piñera presentó lo que será su primer gabinete ministerial, se me vino a la cabeza el concepto de dream team, el equipo soñado. Un equipo para chuparse los dedos. Puso a los mejores, sin pensar en cuoteos, ni en premios de consuelos a perdedores en contiendas electorales.

Casualmente los mejores los encontró en su círculo, en su clase; casualmente cursaron sus estudios superiores en la Universidad Católica, salvo un par de excepciones, como la del negrito de Harvard; casualmente hay 4 militantes de RN y 4 militantes de la UDI; casualmente prácticamente todos son empresarios(as) y/o directores de empresas; casualmente la mayoría se autocalifica como independiente aunque se sabe que tienen el corazoncito bien tirado para la derecha; casualmente son personas que bajo los cánones actuales se califican como exitosas, aunque algunos de ellos hayan sido derrotados en contiendas políticas parlamentarias y/o municipales; casualmente para todos será un sacrificio, pero aceptaron la nominación gracias al espíritu de sacrificio que les caracteriza, y porque Chile se lo pide.

No está la chusma, solo gente de bien, de pedrigee, con capacidades gerenciales, que conciben al país como una empresa, donde los que manden no pueden ser torrantes de la calle, ni políticos que medran de la política. Gente que ha estado a cargo de grandes empresas, que sabe cómo se hacen las cosas, que saben cómo gestionar, que saben rentabilizar sus inversiones.

El país, uno de los que posee la mayor desigualdad de ingreso a nivel mundial, ha decidido, por la vía electoral, democrática, luego de 20 años de Concertación que muchos califican como los mejores años de su historia independiente, entregar el liderazgo del país al hombre más millonario del país, y que según los ranking, ostenta la posición 15 de los más ricos del mundo.

Entre los nominados, Jaime Ravinet, quien fuera alcalde de Santiago, ex ministro de Defensa en tiempos de Lagos. Derrotado en las últimas elecciones alcaldicias se replegó a sus actividades empresariales. Incapaz de resistir el llamado de la patria, no obstante las advertencias del que fuera su partido por casi medio siglo, la DC, optó por pasar a la otra vereda, obviando el impacto político que generaría su decisión, bajo la excusa de que los programas de defensa de los candidatos Frei y Piñera no diferían mayormente. Otros concertacionistas deben haber sido tentados –incluso se mencionaron los nombres de José Zalaquett para Justicia y de José Joaquín Brunner para Educación- pero pareciera que no alcanzaron a sentir el llamado patrio.

Al frente del Ministerio de Educación estará Joaquín Lavin, quien tendrá una nueva oportunidad para lucirse, como la tuvo cuando fue alcalde de Las Condes, y después de Santiago. Asume un ministerio complejo donde seguramente el Colegio de Profesores no le hará la vida muy grata. Aumentar la subvención escolar, abordar la “deuda histórica”, y detener la baja en la matrícula municipal serán algunos de los desafíos a encarar. Si sale airoso, lo más probable que el premio sea su candidatura presidencial para las próximas elecciones.

Al menos en la primera línea de fuego no aparece nadie del PRI ni de Chile Primero. No estarían dentro de los mejores. Quizá aparezcan en una segunda, tercera o cuarta fila: la de los subsecretarios, intendentes, seremis, directores de servicios. Quizá el pudor impidió que asomara Adolfo Zaldívar en el Museo de Historia Militar donde tuvo lugar la ceremonia; Fernando Flores debe estar preparando las maletas para retornar a USA luego de 8 años de sacrificio como honorable Senador de la República por la primera región; y Jorge Schaulsohn quizá quiso evitar encontrarse con su amigo del alma, Iván Moreira, el portavoz veraniego de la UDI que ya le está exigiendo a la Concertación que no sea odiosa.

En concreto, tendremos un gobierno de excelencia, de los más capaces, con un currículo de miedo que nos asegura que podremos dormir tranquilos. Con este equipo debiéramos tener la certeza que llegaremos a ser un país desarrollado antes que vuelva a cantar Gardel. Y si no lo logra, si fracasa, que a nadie le quepa duda que los responsables serán los partidos políticos incapaces de visualizar la necesidad de tirar todos juntos para adelante, de dejar atrás odiosidades y divisiones estériles e inconducentes.

Hace poco más de medio siglo la oligarquía accedió democráticamente al gobierno de la mano de Jorge Alessandri, alias El Paleta, bajo el lema “a Ud. lo necesito”. Fue llamado el gobierno de los gerentes, y generó altas expectativas que a poco andar se vieron defraudadas. Terminó sin pena ni gloria, abandonado a su suerte por los mismos que lo auparon cuando las cosas no se daban como pensaban.

Solo nos resta desearle lo mejor; desear otra cosa es de mala leche, andar echándole pelos a la sopa. Mal que mal, como dijera un gringo cuyo nombre no recuerdo hace ya varias décadas atrás, “lo que es bueno para la General Motors, es bueno para el país”.

febrero 07, 2010

¿Qué pasó? ¿Qué hacer?

La última elección presidencial, resuelta en segunda vuelta a favor del candidato de la derecha marcó el fin de un ciclo de gobiernos concertacionistas que alcanzó a durar 20 años. Un ciclo nada despreciable que si bien nos falta cierta perspectiva en el tiempo para analizarlo, algunos se adelantan a calificarlo como el más exitoso en la historia política chilena.

Concurren múltiples paradojas que llaman la atención, en especial una de ellas: que la Concertación haya perdido la elección bajo un gobierno que se despide con la más alta popularidad de la que se tiene registro en la vida nacional. Cualquier coalición de gobierno se la quisiera enfrentar una elección cuya presidenta ostenta una popularidad por sobre el 80%, y un gobierno con una por encima del 60%. No obstante ello, perdió.

Múltiples chivos expiatorios y razones se aducen para que ello se diera, entre los primeros, podemos destacar el candidato propiamente tal, los presidentes de los partidos de la Concertación, y de Escalona en particular, la irrupción de Marco; entre los segundos, las desinteligencias a lo largo de la campaña, rematadas con la renuncia de los presidentes del PPD y PRSD, y la no renuncia de los de la DC y el PS de cara a la segunda vuelta, las primarias llevadas a cabo para elegir al candidato, la no disponibilidad de medios de comunicación que le hicieran el peso a los proclives a la derecha comandados por las cadenas de El Mercurio y La Tercera, la estrategia de campaña, la ausencia de renovación de ideas, liderazgos, etc..

Más allá de todas las piruetas que hagamos, creo que todas las razones se concentran en una, la de habernos quedado sin propuesta, sin nada nuevo que ofrecer, la de habernos agotado, lo que se expresa en que el grueso de nuestra artillería estaba condensada en el slogan “No virar derecha”, esto es, nuestra invitación estaba dirigida a no votar por el candidato de la derecha. Creo, sinceramente, que ahí está la madre del cordero. Cuando terminamos votando por nuestro candidato para que no salga el otro, es signo de que algo anda mal. Y eso se reflejó en el resultado definitivo ya no podíamos seguir girando a cuenta de no volver a tener un gobierno de derechas. La ciudadanía se cansó de esta suerte de chantaje, conciente o inconciente, y la ruta de la muerte que definió este resultado estuvo dada por quienes habitualmente votaban Concertación, en esta oportunidad optaron por Marco en primera vuelta, y para sorpresa de muchos, posteriormente, para la segunda vuelta, no tuvieron empacho en cruzar la calle para votar por la derecha, pateando el tablero convencional.

En concreto, se perdió claramente. La Concertación habituada a ganar, perdió y deberá asumir la derrota, como ya lo está haciendo. La ciudadanía ha querido darnos un respiro de al menos 4 años, alejándonos de las tareas de gobierno, para asumir un rol opositor. Que este rol sea por 4 años o más dependerá tanto de cómo haga su tarea el nuevo gobierno, y cómo desarrollo su rol opositor la Concertación.

Personalmente lo veo como un respiro para volver por nuestros fueros, para sacarnos de tareas ejecutivas y volver a nacer, volver a soñar, a pensar, a reflexionar con miras a la emergencia de un nuevo amanecer, con nuevas propuestas, nuevos sueños a partir de una realidad que es muy distinta a la de 20 años atrás. Realidad que nosotros mismos contribuimos a generar, tanto para bien, como para mal. Con FFAA replegadas, no tanto como quisiéramos, pero replegadas en relación al peso y rol político que jugaban décadas atrás; con mayor conciencia en torno a los DDHH, aunque no tanto ni tan extendido como quisiéramos; con mayor cobertura educacional, sobre todo en los niveles de educación media y superior, aunque con persistentes insuficiencias en términos de calidad y de financiamiento público, al igual que en materias de salud y provisionales; con avances en materia de derechos laborales, pero donde la relación entre el factor capital y el factor trabajo sigue siendo en detrimento del segundo; sin senadores designados ni vitalicios, pero con un sistema binominal que encorseta y distorsiona el comportamiento de los partidos políticos a punto tal de desprestigiarlos ante la ciudadanía; antes las leyes se daban entre 4 paredes, pero aún falta mucho que transparentar. Para unos se ha corrido mucho, para otros, muy poco.

Piñera, en sus primeras declaraciones como condición de presidente electo, no se sabe si como frases de buena crianza, salidas del alma, o con propósitos destinados a facturar a la Concertación, ha propuesto un gobierno de unidad nacional y retomar la política de los acuerdos. Esta invitación constituye un primer desafío, de los muchos que tendrá en los próximos años la Concertación.

A la derecha le encanta hablar de unidad nacional, al igual como lo hiciera Pinochet, aún cuando para ello éste abrazara la causa de la seguridad nacional y bajo su amparo violara los DDHH de miles de ciudadanos. Dejemos de hablar de unidad nacional en abstracto. El concepto de unidad nacional debe estar dotado de contenido: ¿es posible hablar de unidad nacional con los niveles de desigualdad de ingresos existente? El mercado actual, a la libre, es el que nos caracteriza como uno de los países con mayor desigualdad de ingreso (índice de Gini), a pesar que por ley existe un salario mínimo.

La unidad nacional no pasa por omitir las diferencias, sino que por el contrario, ponerlas sobre la mesa, analizar sus causas y proceder en consecuencia para disminuirlas, sino erradicarlas. En democracia, con un país andando, no tiene ningún sentido hablar de un gobierno de unidad nacional. Se habla de una política de acuerdos, pero al mismo tiempo, los adherentes de Piñera, ya se anticipan a enjuiciar a la futura oposición acusándola de antemano de pretender hostigar al gobierno de Piñera. Estas conductas parecieran estar destinadas a “ablandar” a la futura oposición.

Nuestro rol deberá ser de oposición, la que no tiene apellidos, al igual que cuando se habla de democracia. Quienes desde ya pretenden definir la oposición que deberemos ejercer, son los mismos que hablaban de democracia protegida, corporativa, y un largo etcétera. Se es o no se es. Se es demócrata o no se es; se es opositor o no se es. Como opositores nuestra función será fiscalizar la actuación del gobierno, respaldando lo que ella, no el gobierno, estime como bueno, y rechazando, denunciando lo que la oposiciòn califique como malo. No nos negaremos a acuerdos que concuerden con nuestros principios, y rechazaremos aquellos que van contra lo que creemos. Así de simple.

En estos años, el gobierno se verá tentado por dividir a la Concertación, por lo que ésta deberá ser capaz de enfrentar los cantos de sirena si quiere tener alguna posibilidad de éxito en un futuro próximo. La ciudadanía juzgará al gobierno por su actuación, así como a la oposición. Es en función de estas actuaciones y de los proyectos que presenten al país en 4 años más como se decidirá la ciudadanía.

febrero 04, 2010

Vacaciones en Talca

Para el próximo martes 9 está programada la presentación del gabinete por parte del presidente electo. Para darle un toque mágico decidió hacerlo en el museo histórico nacional. Mientras tanto la expectación gira en torno a los nombres, si habrá cuoteo, si predominarán nuevos rostros, etc.

Todo esto en pleno período estival. En la región del Maule, y en Talca en particular, entiendo que la tasa de exportación turística siempre ha superado a la de importación, esto es, que la cantidad de maulinos que salen de la región por estas fechas supera con creces a la de quienes nos visitan. Sin embargo tengo la sensación que estos últimos, esto es, los turistas que vienen a la región cada año está creciendo significativamente.

Como pocas veces estamos viendo delegaciones, grupos de turistas que vienen de países lejanos, para apreciar las bondades de nuestra región. Los he visto en el mercado central, en los restaurantes, en los cafés, en los terminales de buses, en la feria (Crea), en los alrededores. Si bien la región nunca ha tenido una vocación turística, desde hace años se han estado desarrollando iniciativas de parte de distintos actores –agentes turísticos, servicios públicos, universidades- en procura de generar conciencia de nuestras bellezas naturales, de nuestro patrimonio histórico, de la bondad de nuestra gente, lo que en su conjunto habla de una calidad de vida excepcional. No obstante que no tenemos ninguna de las catalogadas maravillas de la humanidad, sí podemos enorgullecernos de la calidad de vida que impera en nuestra región. Calidad dada por la sencillez con que se vive, por la relación calidad/precio de nuestras frutas y verduras.

Si bien aún nos falta infraestructura turística, creo que lentamente vamos por el buen camino. Para un turismo de lujo nuestros viñedos están ofreciendo servicios hoteleros y gastronómicos de primer nivel; para un turismo popular en nuestra costa existe una amplia gama de servicios –Duao, Iloca, Pelluhue, Curanipe, Pellines, entre otros- donde disfrutan familias enteras, al igual que en nuestra cordillera para delicia de los montañistas. Por otra parte tenemos pueblos, poblados que mantienen ricas tradiciones y hospitalidad sin igual en tiempos de humitas, pasteles de choclos y porotos granados. Un imperdible es viajar en tren hacia la costa en el último ramal que va quedando, que bordeando el río Maule llega hasta Constitución, ciudad que tuvo su época de gloria.
Cada vez que me visitan parientes o amigos, si el tiempo me da, tampoco puedo dejar de llevarlos a Yerbas Buenas, a Villa Alegre, y si hay ánimo, para ir a ver las 7 tazas, al interior de Molina.

Mientas nosotros descansamos, y Piñera arma su equipo ministerial, la Concertación se va preparando para asumir el nuevo rol que la ciudadanía la ha asignado: ser oposición. Interesantes los tiempos que vienen. Todo esto con una presidenta que cuenta con un respaldo popular increíble, por sobre el 80%. Quienes nos visitan no pueden dejar de preguntarme: en nuestros países, cuando un presidente tiene una popularidad de esta magnitud, la coalición que lo apoya tiene el triunfo asegurado, sin embargo esto no ocurrió acá: ¿qué pasó? No tengo respuesta, razón por la que solo atino a encogerme de hombros.

enero 23, 2010

¿UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL?

A continuación os acompaño un video que permite ver quienes ganaron las elecciones:



Sin perjuicio de las responsabilidades que les corresponden a los partidos y a cada uno de nosotros mismos, no cabe duda que Marco Enriquez-Ominami, Fernando Flores, Jorge Schaulsohn, junto a Adolfo Zaldívar y otros que se me escapan, posibilitaron el triunfo de quienes están tras Piñera. Lograron su propósito: ver a la Concertación derrotada.

Nos han dejado una extraordinaria oportunidad: volver a ser oposición, repensar lo que hemos hecho, revisar críticamente nuestras ideas y propuestas, clarificar nuestros pensamientos, para emerger con nuevos bríos.

enero 14, 2010

Último llamado

Esta es mi última columna antes de la segunda vuelta, y la escribo con el expreso propósito, lo digo sin ambagues, de invitarlos a votar por FREI, tanto a quienes abrigan dudas a votar por Frei, al igual que a quienes están optando por votar por Piñera. Y quienes han decidido votar por FREI a realizar un úlimo gran esfuerzo destinado a obener más votos entre amigos y conocidos, conducente a obtener un triunfo dificil, pero por lo mismo, atrayente.

Mi insistencia no se basará en pregonar los defectos del candidato contrincante ni las virtudes de Frei. El tema va más allá de las personas. El gobierno es más que una persona. Mi insistencia apunta a revertir algunas anomalías que se han dado a lo largo de esta campaña y que deseo y creo necesario precisar:

a) Se afirma que la llegado la hora de la alternancia.
Han sido 20 años de gobiernos de la Concertación, bajo diferentes presidentes, y por lo mismo con distintos estilos, énfasis, prioridades, pero bajo una misma filosofía, un mismo paradigma, una misma concepción de las personas y de su relación con otros. Esta filosofía es la que queremos seguir sosteniendo y profundizando. La alternancia la hemos tenido al interior de la Concertación y la seguiremos teniendo. El gobierno de Frei no será igual al de Michelle ni al de Ricardo, ni al de Patricio, ni siquiera al de él mismo. La alternancia tiene sentido cuando surge una propuesta no solo distinta, sino que mejor, y la propuesta que tenemos por delante, la de Piñera, es una propuesta regresiva, no creible, que emana de quienes hasta la fecha no se han arrepentido de las atrocidades cometidas en los tiempos del innombrable y que se mantienen agazapados a la espera de su hora. Por ello, ni un paso atrás!!!! La alternancia somos nosotros; nosotros somos el cambio hacia adelante, no el cambio hacia atrás.

b) Los presidentes de los partidos de la Concertación
Hoy parece ser un lugar común criticar a los partidos, a los políticos en general y a los presidentes de los partidos, en particular a quienes decidieron no renunciar. El caso más representativo es el de Escalona. No soy socialista ni Escalona es santo de mi devoción, pero no puedo dejar de rendirle un homenaje por su lealtad hacia el gobierno de Michelle. No le ha sido gratis, mas bien ha pagado un alto costo, como lo son las deserciones que ha sufrido el PS bajo su conducción. Altamirano, cuando fue presidente del PS bajo el gobierno de Allende, le hizo la vida imposible, dificultó en extremo la andadura presidencial a punto tal que la cabe una importante responsabilidad en la hecatombe que representó el derrocamiento de Allende y la posterior dictadura. Escalona tiene el mérito de haber hecho posible que el PS sea un partido capaz de asumir responsabilidades de gobierno en el marco de una coalición llamada Concertación.

Fue un error que renunciaran dos presidentes de los partidos que sustentan la Concertación en tanto que los otros dos no lo hicieran: o renunciaban los 4 o no renunciaba ninguno; el mensaje de unidad que demandaba la ciudadanía era insoslayable, y lo ocurrido da cuenta de desencuentros que en el momento actual no deben darse. Sin embargo no debemos dejarnos atrapar por ellos.

c) la Concertación
Hoy parece que el masoquismo ha hecho presa de quienes conforman la Concertación. Solo vemos defectos en nuestra andadura gubernativa, minimizando nuestras virtudes. Nos flagelamos sin misericordia. Es hora de levantar la mirada, reflexionar respecto de dónde estábamos hace 20 años atrás y dónde estamos ahora. No hay por donde perderse. Estamos insertos en el mundo, somos valorados positivamente, se habla bien de Chile, no nos exigen visa en muchos países que sí nos exigían. Nuestro comercio exterior se ha multiplicado y ya no somos la verguenza mundial. En materia de derechos humanos los avances son significativos, aunque falta consolidarlos a través de una cultura donde se haga carne el que nunca más estemos en la indefensión y bajo el arbitrio de unos bárbaros. El Museo de la Memoria que por estos días se está inaugurando es uno de los símbolos que mejor representa la filosofía, la razón de ser de la Concertación, así como en el ámbito económico lo es nuestra incorporación a la OCDE. Hace 20 años se afirmaba que el paìs entraría en estado de caos si ganaba la Concertación porque era una bolsa de gatos.. pues bien, esta bolsa de gatos ha logrado cambiar el pais sin que nadie se coma las guaguas ni nadie tenga que torturar, ni matar, ni desaparecer a nadie. La estrategia de la Concertación se ha basado en la negociación, en la búsqueda de acuerdos antes que en la represión o la imposición. No hay atajos. "La prensa seria" no da cuenta de ello.

d) La candidatura de Frei
La derecha no tuvo ni ha tenido nunca primarias. Nosotros las hemos tenido. Las primarias en nuestro país han sido instituidas por la Concertación, a capella, bajo ningun marco legal, como mecanismo para resolver el tema de las candidaturas presidenciales. Se resolvió que cada parrtido, autónomamente, propusiera un candidato. Así ocurrió: la DC levantó a Frei; el PR a Gómez; el PS a Insulza; y el PPD a Lagos. Lagos quería ser ungido sin primarias, por lo que el PPD resolvió respaldar a Frei al igual que el PS cuando Insulza declinó la oferta. Así se llegaron a las primarias que algunos califican como "truchas". Algunos querían que cada partido pudiese levantar tantos candidatos como quisiera, o que hubiesen primarias al interior de ellos, opciones que se descartaron. Es posible que haya sido un error, pero no nos dejemos entrampar por él. La vida continúa, las caidas no son para quedarnos en el suelo revolcándonos, sino para levantarnos. Los errores nos sirven en la medida que nos permiten corregirnos, mejorar, no para andar llorando sobre la leche derramada. El sello del gobierno de Frei será la consolidación de los avances sociales del goberno de Michelle y el cambio generacional para que la juventud asuma la responsabilidad que le corresponde de cara al futuro.

e) El comportamiento de los medios de comunicación
¿La prensa es un reflejo de la opinión pública o ella "crea" opinión pública? No debe pasar inadvertido que la prensa "seria" monopolizada por las cadenas de El Mercurio y La Tercera, a través de sus respectivos y peculiares estilos nos envían mensajes subliminales que a veces nos compramos gratuitamente. Así como en su momento, a fines de la década de los 50, levantaron la candidatura del cura de Catapilco, se especula que son quienes han estado tras la fallida candidatura de Marco, financiándola, arropándola, inflándola, así como han estado inflando a quienes han desertado de la Concertación y no han resistido las loas que en su momento les prodigó la derecha.

enero 07, 2010

Apoyos de plomo

Desde el 13 de diciembre los comandos de ambas candidaturas presidenciales en carrera han desatado una carrera de fichajes por figuras de quienes eran partidarios de los candidatos perdedores de la primera vuelta. Mientras más han demorado en cristalizar dichos fichajes o apoyos, más caros han costado, porque tras ellos hay negociaciones, rogativas, cesiones, cuyos trasfondos son ven la luz pública, salvo cuando se filtran. Muchos de estos fichajes más parecen apoyos de plomo por el tenor o las razones que las filtraciones delatan. Por otra parte, el apuro se explica porque mientras más demore en concretarse un apoyo, menos impacto tendrá en el resultado electoral. La demora también es índice del grado de perdición, de indefinición, de capricho, de dejarse querer o de megalomanía en que está el personaje que se trate.

Por ejemplo, Arrate desde la primera hora definió su opción, la que incluso era conocida desde antes del 13D, no así la de Mulet quien recién ahora afirma que “no hay por dónde equivocarse”, así como el apoyo del diputado por Rancagua, Esteban Valenzuela, cuando declara que “es una lata votar por el mal menor”.

Por el otro lado uno de los primeros fichajes fue el de quien fuera uno de los puntales del programa económico de Marco, Paul Fontaine, de quien ya se sabía que su corazoncito latía más para un lado que para el otro; luego el del Pollo Véliz a cambio de un compromiso de su candidato por la construcción de canchas deportivas. El más reciente ha sido el de un analista político, Pato Navia, que se pasó al otro lado después que el candidato le asegurara que no vería figuras del pinochetismo en puestos clave; que su gobierno no sería un club de Cachagua, esto es, donde solo habrían personajes empingorotados de lustrosos y rancios apellidos, y que separara la política de los negocios. Otro conspicuo personaje, a raíz de esto último fue fichado por el otro lado porque como dicen en el campo y afirmara él mismo "política y dinero no son buenos compañeros". Como podemos ver, de todo hay en la viña del Señor.

Mientras tanto, el candidato que quedó fuera de carrera, se sigue dejando querer para pronunciarse. Mientras se da el lujo de seguir disparando y manteniendo en ascuas a ambos candidatos con frases crípticas tales como “con uno se retrocede, con el otro no se avanza”, “ambos son candidatos del pasado”, además de pedir que le sirvan en una bandeja de plata las cabezas de 4 presidentes partidarios. Solo consiguió dos, la de quienes estimaron que los beneficios que reportan sus sacrificios son superiores a sus costos. Los otros dos estimaron lo contrario. Aunque le hubiesen servido las 4 cabezas no creo que se haya conformado porque el apetito de Marco a estas alturas es insaciable.

En este contexto se ha desenvuelto la campaña presidencial, y es este espectáculo, del cual solo he mostrado algunos botones de muestra, y donde Marco ha sido uno de sus protagonistas más vistosos, el que degrada el quehacer de la política. Por mi parte, entiendo que la política no es eso, es otra cosa.

Me llama poderosamente la atención cómo en los últimos tiempos se ha basureado con la Concertación, no solo desde la oposición, sino de quienes se han ido de ella emporcando su propio nido que los vio desarrollarse, sumándose a las diatribas de los oponentes sin mayores reflexiones y perdiendo totalmente el sentido de las proporciones, olvidando el aporte de la Concertación a la construcción del país que tenemos en los últimos 20 años. Sumando y restando, lo bueno y lo malo, lo que importa es si el saldo es positivo o negativo.

Me resisto a subirme al carro del cambio per se porque hay cambios y cambios. Si me dicen “súmate al cambio” lo que corresponde es preguntarse “¿a cuál cambio? Porque hay cambios hacia la derecha o hacia la izquierda; hacia delante o hacia atrás. Siento que nos estamos llenando de eslóganes sin contenido, sin mayor reflexión. Por ello me he resistido a caer en la tentación de estigmatizar a la Concertación por sus comportamientos negativos, que por cierto los ha tenido y los tiene. Y ante los cuales no debemos hacer la vista gorda, sino que por el contrario, enfrentarlos y resolverlos, pero ello no lo lograremos yéndonos para la casa o pasándonos a la acera del frente por más difícil que sea cambiar las cosas desde adentro. La pelea hay que darla desde adentro, no desde afuera. Los problemas de familia no se resuelven fuera de ella, sino que en su interior.

Voy a terminar por citar un solo ejemplo de un concepto por el que se ataca a la Concertación y sobre el cual se machaca una y otra vez en forma demagógica con la graciosa multiplicación de los medios de comunicación masivos controlados por la oposición: la corrupción. Se citan casos al por mayor, y se machaca con la misma cantinela que cualquiera pensaría que estamos llenos de corruptos, que toda la Concertación es corrupta. Sin embargo los indicadores internacionales en esta materia no dicen eso, por el contrario, nos sitúan en posiciones que nos debieran hacer sentirnos orgullosos. Nuestro prestigio a nivel internacional, tanto en este ámbito como en muchos otros, nos dicen que la Concertación no lo ha hecho tan mal. Por cierto que podemos hacerlo mejor, pues hagámoslo mejor, pero no nos andemos disparando a los pies para deleite y disfrute de quienes se arrogan una condición de impolutos que no poseen.

Si alguien piensa que quien escribe estas líneas es un funcionario del gobierno, que tiene un cargo político, y que por tanto respira por la herida, se equivoca. Solo me anima el interés por colocar las cosas en su lugar, por no perder el sentido de las proporciones, que siento que se ha perdido, y que por ello, está en riesgo la continuidad de una coalición de gobierno que a lo largo de toda su andadura tiene más luces que sombras. Sumando y restando, el saldo es a favor. La tarea no es destruir la coalición sino mejorarla de forma tal que el saldo sea más a favor que el actual.

Mi voto por FREI no es porque sea “el mal menor” sino porque representa el “mayor bien”. Mi invitación es a ver el vaso medio lleno antes que el vaso medio vacío, a tener confianza, a volver a creer.