abril 15, 2026

El caso Lincolao, la ministra

La agresión sufrida por Ximena Lincolao a la salida de la inauguración del año académico en la Universidad Austral de Chile, donde fue invitada en su calidad de ministra de Ciencias y Tecnología, ha causado conmoción pública. Y no es para menos. Ya escribí en una columna que la agresión que experimentó no tiene justificación alguna y merece el rechazo y repudio de quienes creemos que las discrepancias se deben resolver bajo un marco de diálogo y respeto mutuo (leer).

Algunas reacciones a mi escrito me obligan a aclarar que no lo hice por adhesión a lo que piense Ximena, ni por su condición de ministra, o de mujer, o de pertenecer a la etnia mapuche, sino porque nadie tiene derecho a agredir en los términos en que fue agredida. Bajo ningún contexto. De hecho, mi pensamiento político está en la acera opuesta en que transita ella, quien es parte de un gobierno cuyo cuerpo de ideas es contrario al que conforma mi modo de pensar.

Ximena estudió pedagogía en Castellano y Filosofía de la Universidad de la Serena, egresando en 1992. En 1997 emigra a EEUU, donde luego de unos años de adaptación y aprendizaje de inglés decide seguir estudios de posgrado, obteniendo un doctorado en Administración y Políticas Públicas en la Universidad George Washington. Posteriormente ocupa cargos como docente, directora de escuelas y en la administración educativa del distrito de Columbia.

Simultáneamente, residiendo en EEUU, va desplegando una faceta emprendedora, cofundando empresas en el ámbito tecnológico (Phone2Action y BuildWithin). Es así como la revista Forbes la incluye, en el año 2019, dentro de las 50 mujeres líderes de startups tecnológicas. Contactada por José Antonio Kast (JAK), éste le ofrece hacerse cargo del ministerio de ciencias, innovación y tecnología, que ella acepta no obstante residir en EEUU. Fue una sorpresa que JAK traía bajo la manga. Actualmente ostenta la doble nacionalidad, la chilena y la estadounidense. Es así como a contar del 11 de marzo, hace poco más de un mes, asume el cargo de ministra con la misión de posicionar a la ciencia y la tecnología como motores del crecimiento económico.

A raíz de la agresión, Ximena ha asumido un protagonismo tal que diversos medios de comunicación han puesto sus ojos en ella. Se trata de un personaje desconocido para el grueso de los mortales, hasta que José Antonio Kast (JAK) decidió nombrarla ministra. Recién estamos conociéndola, por su currículo, sus actuaciones, sus entrevistas, sus decisiones, y nos estamos enterando de “la chichita que nos estamos tomando”. ​

La imagen que proyecta Ximena es de una trayectoria marcada por el mérito y el éxito, pero ya hay cuestionamientos en torno a la construcción de este “éxito”. (leer)

En una de sus últimas entrevistas afirma que la violencia estudiantil de la que fue objeto “no la ha visto en EEUU ni en otras partes del mundo” (Las Últimas Noticias, 10/04/2026). Esta declaración nos dice que no sabe dónde ha estado parada, porque para nadie es un misterio que en EEUU, donde ha estado viviendo, la violencia estudiantil es pan de cada día, y eso lo sabe cualquiera con al menos dos dedos de frente: EEUU es el país con el mayor número de casos de violencia y asesinatos en establecimientos educacionales. En ellos, los incidentes, los tiroteos, los muertos y heridos, las agresiones y los apuñalamientos no solo andan a la orden del día, sino que muestran una tendencia al alza. Esto da cuenta de una sociedad enferma. Basta rememorar las tragedias de Columbine en 1999 donde dos estudiantes mataron a más de una decena de personas; de Sandy Hook en 2012 con más de 20 víctimas, la mayoría niños; de Parkland en 2018, con más de una docena de muertos, y la de Uvalde en 2022, donde asesinaron a las de 20 personas. ¿Esto no la ha visto Ximena en su estadía en EEUU? ¿dónde ha vivido? ¿en la luna?

Lo descrito no habilita para nada la agresión y los insultos recibidos, como tampoco la habilita la falsedad vertida en la entrevista al dar cuenta de algo que no ha visto en EEUU y en ninguna otra parte. El tema es más complejo, como lo describen las siguientes líneas extraídas de una carta titulada “La ministra Lincolao” cuyo origen desconozco, pero su contenido invita a la reflexión:

“La ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, no salió investida de reflexión ni de debate, sino de empujones, gritos y la torpe coreografía de la turba. Una escena que, en cualquier sociedad que se tome en serio a sí misma, sería unánimemente condenada. Y lo ha sido, al menos en la superficie, donde la indignación suele ser más performática que sincera. El gobierno, con prontitud casi protocolar, anunció querellas. La justicia, se nos dice, hará su trabajo. Las sanciones serán ejemplares. El libreto es conocido: condena, persecución y castigo. Todo en orden, todo en regla. 

Pero lo verdaderamente interesante no está en lo que se dice, sino en lo que cuidadosamente se omite. Porque la violencia —esa palabra que se pronuncia con gravedad impostada— no comienza con el golpe. El golpe es apenas su epílogo. Antes de la mano alzada, está la palabra envilecida. Antes del empujón, la descalificación. Antes de la turba, el coro. Y en ese coro, conviene no hacerse los sordos. Durante años, buena parte de quienes hoy ocupan cargos de poder se ejercitaron en una retórica que no distinguía entre adversario y enemigo. El insulto se volvió argumento; la burla, método; la caricatura, sustituto del pensamiento. Desde tribunas mediáticas hasta el propio hemiciclo, la política descendió a un lodazal donde el ingenio fue reemplazado por la grosería y la discrepancia por el desprecio. 

Basta recordar a la actual vocera, Mara Sedini, en su paso por Sin Filtros, donde la palabra no era puente sino proyectil. O al diputado Francisco Orrego, quien ha trasladado sin mayor adaptación ese mismo tono a la solemnidad del Congreso. Y como olvidar a los diputados Rivas y Jiles y sus insultos contra A. Luksic y S. Piñera respectivamente. El problema no es la pasión, sino la degradación del lenguaje. Cuando el verbo se envilece, la acción no tarda en seguirlo. 

Pero aquí aparece la más fina de las hipocresías: la violencia física es condenada con energía; la verbal, en cambio, se relativiza, se justifica o, en el mejor de los casos, se olvida. Como si las palabras no incubaran conductas. Como si el desprecio sistemático no fuera el fertilizante perfecto para la agresión".

En síntesis, mi repudio a la agresión, a la violencia contra la ministra, no es adhesión a su posición política ni a su trayectoria profesional, las que rechazo. No confundir. A modo de ejemplo: estar contra Trump, no implica estar a favor del régimen iraní. Si necesitan más ejemplos, encantado los hago llegar.

Para saber más: 

https://www.facebook.com/1226780724/posts/10242942960969804/?rdid=P8XQl0IfPqPsW6mU#

https://thetimes.cl/contenido/10667/the-times-en-espanol-defiende-su-honra-ante-amenazas-de-demanda-y-actos-de-intim

https://werkenrojo.cl/chile-ximena-lincolao-la-anatomia-de-un-tiburon-y-el-mito-del-esfuerzo/ 


abril 13, 2026

Abusos de poder

Foto de Nadine E en Unsplash

Consulté a “inteligencia artificial” qué se entendía por abuso de poder, definiéndola como “como el ejercicio indebido, ilegal o coercitivo de la autoridad que una persona tiene sobre otras”. Esta respuesta coincide con la idea que tenemos de lo que entendemos como tal y donde se visualiza una perniciosa relación de dependencia que condiciona conductas.

Luego consulté por el contexto en que tiende a darse, respondiéndome que “ocurre cuando alguien utiliza su posición, cargo o influencia para obtener beneficios personales, gratificación propia o para perjudicar a terceros, desviándose de los fines para los que le fue otorgada esa autoridad”.

Se desprende que para que estemos ante un abuso de poder, debe existir la intención, voluntad de aprovechar la existencia de una asimetría de poder, cualquiera sea su naturaleza, la que puede ser de carácter económico (empresario-trabajador), político (mayoría-minoría; gobernante-ciudadano; público-privado), jerárquico (jefe-empleado), físico (varón-mujer; adulto-niño), familiar (padre-hijo), disponibilidad de información (médico-paciente; profesor-alumno), o de cualquier otra índole.

Una asimetría de poder, particularmente cuando los estándares éticos están por los suelos, que tiende a conducir a abusos de poder, y éstos a amedrentar de manera tal que el miedo termine modelando la conducta de los afectados.

Escrito esto, me tomé la libertad de consultar a Gemini si para que exista abuso de poder debe existir asimetría de poder. La respuesta recibida fue

“Efectivamente, esa es una premisa fundamental en la sociología, el derecho y la ética. La asimetría de poder es el terreno sobre el cual se construye el abuso. Si no existiera una disparidad en la capacidad de influencia, control o recursos entre dos partes, estaríamos hablando de un conflicto entre iguales, pero no necesariamente de un abuso”.

Esta respuesta me confirma que para evitar, o al menos reducir los abusos de poder, es esencial arbitrar las medidas conducentes a reducir la disparidad de poder existente.

Por eso, con todas las limitaciones, defectos que pueda tener, y que de hecho tiene, mi preferencia absoluta hacia la vigencia de la democracia, de un sistema democrático. Su esencia, su razón de ser, su nacimiento, reside justamente en la búsqueda de reducir la asimetría de poder entre los distintos actores.

Que se logre o no, es otro cuento, pero lo importante es dar pasos en esa dirección. La democratización de una sociedad apunta a que nadie esté en condiciones de poner el pie encima de otro, de abusar del otro, bajo ninguna circunstancia. El desarrollo reside justamente en eso, que todos nos respetemos. Diferencias de poder siempre habrá, son inevitables, consustanciales a las diferencias entre unos y otros, pero ellas en ningún modo validan los abusos de poder.  

Por eso importa el equilibrio de los distintos poderes; por eso importa que no exista mucha desigualdad. Cuando la asimetría es inevitable, es la ética la que entra en acción dado que ella pasa a ser el freno para que no exista abuso de poder de unos sobre otros.

En síntesis: hay que intentar reducir al máximo posible las asimetrías de poder, cualquiera sea la índole de ésta -económica, política, social, familiar, profesional u otras-. Y cuando ya no se puede reducir más, por ser inevitables o lo que sea, entran a tallar los valores éticos de los que estemos imbuidos para que no abusemos de quienes están en desventaja.

abril 11, 2026

Una agresión injustificable

En la semana fue agredida física y verbalmente una autoridad del gobierno recién instalado, la ministra de Ciencias e Innovación, Ximena Lincolao. El hecho ocurrió en el marco de la inauguración del año académico de la Universidad Austral de Chile.

Todo apunta a que han sido identificados los responsables de encabezar la agresión, quienes serían estudiantes de la misma universidad. Los insultos tendrían no solo un tinte político, sino que uno racista y misógino, por ser proferidos contra una mujer mapuche.

No cabe sino repudiar el hecho, impropio de cualquier persona, menos de estudiantes universitarios. Un hecho repudiable por donde se le mire y que no hay por dónde justificar. Por ahí se intenta explicar por algunas medidas y/o políticas que se estarían adoptando, ad portas de adoptar, que se estarían pensando adoptar por parte del gobierno, o del ministerio que encabeza Lincolao. Ninguna de tales eventuales explicaciones justifica nada.

Ni la agresión física y/o verbal, ni de ninguna índole tiene validez bajo circunstancia alguna por parte de ningún actor por más empingorotado que sea. La violencia, cualquiera sea ésta, cualquiera sea su origen, no puede ser validada de modo alguno. Esto lo debemos tener claro todos. Desgraciadamente no lo entienden así, ya sea de un espectro político como del otro, quienes tienden a justificar acciones de este tenor en base al factor “depende”, de dónde viene, o a quien afecta. Acá no hay espacio para el doble estándar al cual estamos tan acostumbrados. Cuesta ser consecuente, consistente.

Estas acciones revelan un talante antidemocrático que no se condice con lo que se asume que es un espacio universitario y la condición de estudiantes universitarios por parte de quienes están implicados. No solo quienes se encontrarían identificados, sino quienes siguieron sus pasos. Eso no es política, es antipolítica. La política es diálogo, respeto, debate, altura de miras, argumentación. La antipolítica es todo lo contrario, es agresión, imposición.

Por lo demás, estas acciones no son solo repudiables y condenables per se, sino que además por ser irracionales e inútiles, dado que llevan agua al otro molino. ¿Qué consiguieron los agresores? Nada, absolutamente nada, o mejor dicho, consiguieron que el bando opuesto aprovechara la oportunidad para lanzarse como jauría y tapar, poner una cortina de humo sobre las políticas y acciones que está intentando imponer desde el primer día del gobierno de Kast.

Me recuerda el atentado contra Trump en un acto de campaña, donde alguien disparó una bala que le rozó el lóbulo de una de sus orejas. A partir de ahí su campaña agarró vuelo. Si el agresor pensó que con ello se lo sacaba encima, lo que logró fue lo contrario, reverdecerlo, para que finalmente tengamos a Trump en la presidencia adoptando decisiones que tienen a las bolsas moviéndose a su compás.

Acá lo más probable que ocurra lo mismo. El gobierno se va a agarrar de esta agresión con dientes y muelas para zafar de los múltiples frentes que tiene abiertos.  De hecho, ya le está sacando jugo.

Pero seamos claros: nada, absolutamente nada justifica lo injustificable, una agresión como la vivida por la ministra Lincolao.

abril 08, 2026

La educación agredida

Foto de note thanun en Unsplash

Uno de los mayores problemas que está enfrentando Chile, se inscribe en el ámbito educacional. No solo en Chile, sino que en numerosos países. Me refiero a una suerte de degradación, desvalorización, a pesar de que, en el discurso, en el papel, nos llenamos la boca afirmando que la educación es muy importante. Llevo décadas escuchando esta música.

Una decadencia que se expresa en múltiples indicadores de todo orden. El broche de oro lo acaban de poner el asesinato de una inspectora en una escuela en el norte de Chile, específicamente en Calama, por parte de uno de sus alumnos; y la agresión a la ministra de ciencias en la Universidad Austral. Hoy se habla de instalar portales detectores de armas blancas en las entradas de los establecimientos educativos. Este es un tema, el de la violencia física al interior de ellos. Pero no es el único tema, puesto que también está el del acoso escolar, bulling, en aulas y patios escolares.

Como si esto fuera poco, ahora también está el debate en torno al impacto que están teniendo los celulares, las redes sociales, la inteligencia artificial en el desarrollo de niños y jóvenes. Y para rematarla, la crisis educacional se expresa en que estamos viendo jóvenes que egresan de enseñanza básica sin saber leer ni escribir. Olvidamos que nos educamos para desarrollar nuestra capacidad para pensar y convivir.

El drama reside en que esta crisis se ve multiplicada desde el minuto que la educación terciaria -universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica- está recibiendo anualmente alumnos con menos conocimientos para cursar y rendir satisfactoriamente estudios superiores. Cada vez son más quienes inician tales estudios sin comprender lo que leen ni escribir sin errores ortográficos.

La paradoja reside en que al mismo tiempo que decaen los conocimientos con el que los estudiantes ingresan a la educación terciaria, aumentan las vacantes. Toda una paradoja que solo se explica por la desgraciada y perversa asociación existente entre el financiamiento y la matrícula.

Así de simple: sin estudiantes, no hay financiamiento, por tanto, mientras más estudiantes, más financiamiento. En este contexto, no hay que ser muy astuto para constatar que los responsables de dirigir las instituciones educativas no trepiden en abrir las puertas de par en par aumentando las vacantes. Bienvenidos todos.

Y al interior de los planteles, en el marco de procesos de acreditación, se piden indicadores de deserción, de titulación, de tiempos de egreso, etc. etc. para que tales indicadores den valores “decentes” hay que retener estudiantes, evitar que deserten; que egresen y se titulen lo más pronto posible. Sin querer queriendo desde las más altas esferas de cada universidad, instituto profesional o centro de formación técnica, se presiona para que los valores de los indicadores sean “favorables”.

Todo esto va empujando a los profesores responsables de la docencia, suave y lentamente, a rebajar exigencias, o lo que coloquialmente podríamos llamar “a bajarse los pantalones”. Hay que tener cojones para resistir. Para remate, al menos en las universidades, la docencia es la pariente pobre al lado de la relevancia que se le asigna a la investigación.

En consecuencia, el docente si no investiga se encuentra en una suerte de callejón sin salida, por lo que procura investigar, o hacer como que investiga, a como dé lugar. Este es otro tema, porque para “demostrar” que investiga, hay que ganar proyectos y publicar como sea. Pero esto es harina de otro costal 

Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla, con más de tres décadas de experiencia académica, sostiene que estamos ante un problema estructural que afecta al modelo educativo no solo chileno, sino que de muchos países. Un problema comparable al de un edificio cuyos cimientos, cuya base, está completamente erosionada, y cuyas “deficiencias no son aisladas ni corregibles con reformas parciales, sino que afectan al conjunto del modelo”.

Podemos simular que estamos hablando de un edificio cuyo primer piso es la educación inicial, la que provee la familia y el ambiente en que se desenvuelve; un segundo piso constituido por la educación básica; un tercer piso en el que está la educación media; y un cuarto piso donde estaría la educación superior. No escapará a mis queridos lectores que tal como están las cosas, es imposible que quienes están en todos los pisos no se encuentren a medio morir saltando aceleradamente, muy especialmente en el último piso.

abril 07, 2026

No escupas al cielo que te caerá en la cara

Se afirma que Mara Sedini, actual Ministra Secretaria General (vocera) del gobierno encabezado por José Antonio Kast (JAK), habría declarado en años anteriores que “El primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el cual no estás preparado”. Frente a mi incredulidad de que haya emitido tamaña declaración a la luz de los fiascos o errores comunicacionales en que ha estado implicada desde los primeros días de gobierno, me he tomado la libertad de investigar en torno a si es cierto que declaró lo que se dice que declaró, y en qué circunstancias o contextos.

Empecemos por respondernos ¿quién es Mara? Nació el 1 de abril de 1985 en Santiago de Chile, y es periodista de la Universidad Gabriela Mistral, con un magister en comunicación y asuntos públicos de la Universidad Adolfo Ibañez. Sus estudios básicos y medios los hizo en el Santiago College. Además es actriz y cantante con estudios en The American Musical and Dramatic Academy (AMDA) de Nueva York, EEUU.  Su trayectoria política está dada por su participación en Fundación para el Progreso, el think tank liberal-conservador, como directora de asuntos públicos, e integrar el equipo comunicacional en la campaña presidencial de JAK.

A lo largo de estos últimos años, en su participación como panelista en programas de medios de comunicación (Tele 13 Radio y Sin filtros) se ha caracterizado por emitir fuertes juicios críticos en torno a la gestión pública, al nombramiento de funcionarios en el gobierno de Boric en cargos por afinidad política o personal, sin importar si reunían la experiencia y las capacidades que tales cargos exigen. Juicios que se hacían extensivos a ministros, subsecretarios, directores de servicio.

Sus críticas han sido mordaces y recurrentes, particularmente en el programa televisivo “Sin filtros”, cuestionando la idoneidad técnica y/o inexperiencia de distintas autoridades que ocupan cargos críticos, por sus consecuencias en la calidad de vida de las personas.  

Particularmente activa estuvo en las redes sociales, y en diversas columnas de opinión, cuando se presentó el llamado caso convenios a propósito del escándalo de los traspasos de fondos públicos a fundaciones. En sus intervenciones fue particularmente severa en sus críticas con los responsables de supervisar o ejecutar los proyectos y hacer la vista gorda ante las irregularidades en que se incurrían.

Como panelista en programas radiales (radio El Conquistador y radio Bío Bío) fue insistente en sus críticas a nombramientos de subsecretarios o directores de servicios por ascender a tales cargos por amiguismo, por cuoteos políticos, en vez de arribar por su experiencia y sus competencias profesionales o técnicas.

Hoy, a menos de un mes de iniciado el gobierno de JAK, Mara está en la picota por lo mismo que sostiene la frase que ha sido su caballito de batalla en su rol opositor (“El primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el cual no estás preparado”). Cabe destacar que la frase utilizada por Mara es atribuida a Winston Churchill, y tiene una fuerte connotación ética.

La gente se pregunta: ¿qué monos está pintando Mara? El problema reside en lo mismo que afectó a Giorgio Jackson, que se las dio de moralista, de que venían a limpiar, a sacar la basura, a moralizar, a hacer bien las cosas, no como antes que todo lo hacían mal. Y resulta que camaradas de su partido estuvieron implicados en el caso convenios.

Si nos atenemos a la frase puesta sobre la mesa en más de una oportunidad por parte de Mara en sus tiempos opositores, y a su desempeño en estos primeros días de andadura gubernamental, tendríamos que afirmar que la Mara del 2026 es una corrupta. ¿Razón? La dada por ella misma: aceptar un cargo para el cual no está preparada desde el minuto que frente a un caso complejo, el de la ministra de Seguridad, arranca; frente al caso Apablaza se enreda, se le embolina la perdiz, al igual que ante el alza en el precio de los combustibles.

Para remate, su antecesora fue Camila Vallejo, quien tuvo la vocería durante todo el período del gobierno de Boric. Inevitablemente surge la comparación, y Mara pierde por paliza. A su lado, Camila es una dama, con proyección. Se le extraña. Muy probablemente JAK pensó que con Mara, Camila pasaría al olvido. Craso error, Camila brilla con luces propias al lado de Mara.

No es llegar y escupir al cielo, porque te puede caer encima. Por la boca muere el pez. Otra cosa es con guitarra. La soberbia es fatal. Sospecho que, más temprano que tarde, Mara está condenada a dar un paso al costado por los dolores de cabeza que está dando. A Mara le está quedando grande el poncho. La inexperiencia le está costando cara al gobierno. Sospecho también, que al igual que Boric, a poco andar JAK tendrá que “remodelar” su gobierno si no quiere irse al garete.

Pasándonos películas

Foto de Ahmed Galal en Unsplash

Recibí un video titulado ¿Chile: el nuevo Dubai? El fin de la pobreza, en el que se afirma que Chile tiene la llave del futuro y que se viene el "Superciclo" del cobre más grande de la historia gracias a la Inteligencia Artificial. Complementa afirmando que se proyecta un precio de casi US$ 5 la libra para 2026, y si aprovechamos la oportunidad haciendo bien las cosas, podríamos acabar con la pobreza. Si fallamos, no haríamos más que repetir lo que nos ocurrió en la primera mitad del siglo pasado con el salitre.

Junto con el video llegó una pregunta que es la que me incentiva a escribir estas líneas. La pregunta es: ¿En qué deberíamos invertir esta fortuna? Y las alternativas puestas sobre la mesa son:    A) Educación       B) Salud    C) Pensiones

Esta pregunta dio origen a respuestas, que no siempre se limitaron a las alternativas planteadas, las que daré a conocer por estimarlas de interés:

1.      La preferencia dominante se inclina por priorizar la inversión en educación, donde algunos fundamentan que solo un país culto y bien educado puede alcanzar el desarrollo, y otros especifican que debe ser de calidad para todos, y gratis;

2.      La segunda preferencia mayoritaria se orienta a la salud centrada en una medicina preventiva que nos permita tener menos personas enfermas, dado que un país con más personas sanas tiende a ser más feliz, más eficiente, más productivo;

3.      La tercera preferencia es por pensiones dado que a los jubilados les queda poco tiempo;

4.      Una cuarta preferencia apunta a invertir en investigación científica y tecnológica para disponer de tecnología avanzada que permita agregar valor a la producción nacional, puesto que de lo contrario difícilmente seremos un país desarrollado;

5.      Además de las alternativas planteadas respecto de dónde invertir (educación, salud y pensiones), hay respuestas que incluyen áreas donde se piensa que también deben hacerse esfuerzos conducentes a:

  • ·         un mayor respeto, honestidad y humildad entre los chilenos, ricos y pobres;
  • ·         mayores y mejores oportunidades de trabajo;   
  • ·         mejorar la conectividad en todo Chile, con caminos para todo el país;
  • ·         reducir los niveles de corrupción imperantes;

6.      También afloraron comentarios que reflejan la desconfianza existente respecto del destino y uso de los recursos que se dispondrían, entre los cuales se incluyen los que siguen:

  • ·         Se lo llevarán para afuera el 1% de la población más rica;
  • ·         Distribuir bien los dineros para que no se vayan a bolsillos de algunos políticos;
  • ·         Se van a robar todo como siempre los políticos y familias acomodadas de Chile;
  • ·         Todo ese dinero terminará por caer en manos de unos pocos y ya se sabe en quienes;
  • ·         Lo más importante es gobernar con honradez, luego educación, salud y pensiones.

Confieso que soy escéptico cuando se trata de algo caído del cielo. La pobreza no la venceremos así, no sé de nadie ni de ningún país que haya salido de la pobreza porque de la noche a la mañana le llegó una fortuna. Normalmente, al menos para el común de los mortales, toda fortuna caída del cielo tiende a dilapidarse, escurriéndosenos entre los dedos sin que siquiera nos demos cuenta.

Lo expuesto sirve como una suerte de ejercicio para especular, para pasarnos películas, para soñar, para prevenir. Chile ya tuvo una experiencia en la primera mitad del siglo pasado con el salitre. Ya se sabe que pasó y a dónde fueron a parar los recursos obtenidos. Con razón a fines de la década de los 50, en 1958, salió un libro titulado “Chile, Un Caso de Desarrollo Frustrado” de Aníbal Pinto, que vio la luz un año después que Jorge Ahumada publicara “En vez de la Miseria”.


marzo 31, 2026

IIE la rompe … (parte 14)

Foto de Growtika en Unsplash

Toda empresa, a la hora de tener que contratar a un profesional, quisiera contratar a quien tenga experiencia y esté en la punta del conocimiento en la disciplina correspondiente. Dados los vertiginosos cambios científico-tecnológicos en que estamos inmersos, se trata de un desafío no menor.

No es el único desafío, puesto que también estamos en tiempos en los que ha cobrado creciente relevancia contar con profesionales con capacidad para ensamblar, integrar conocimientos, capacidades, competencias que habitualmente eran contrapuestos, incapaces de convivir en un mismo profesional.

Al momento de crearse la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial (IIE), en los primeros años del presente siglo, estos dos desafíos estuvieron muy presentes en su gestación, y fue el sello que se le impuso desde el primer minuto por parte de su director de entonces, Andrés Ruiz-Tagle, a quien tuve el gusto de acompañar junto a otros académicos que proveníamos del Departamento de Informática, así como de otros departamentos de la entonces Facultad de Ciencias Empresariales (FACE), hoy Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Talca.  

El primer desafío, implicó generar un plan de estudios tal que los estudiantes de IIE, no solo egresaran con un título bajo el brazo, sino con experiencia laboral, con capacidad para congeniar teoría con práctica. Para estos efectos la carrera tomó muy a pecho el modelo orientado al desarrollo de competencias en el que se había embarcado la Universidad de Talca.

Un modelo que miraba la competencia como la puesta en acción de un conjunto de capacidades. Competencia que debía evidenciarse. De allí que al menos una asignatura, en cada semestre, debía tener asociado el desarrollo de un proyecto en una empresa, proyecto que debía dejar evidencias de que se estaba en posesión de la competencia a desarrollar. A esto se agregó la inclusión del concepto de consultorías, en reemplazo de las tradicionales prácticas.

No fue una viverncia fácil ni mucho menos porque estábamos insertos en una región con un débil tejido empresarial, marcado por pocas empresas consolidadas y muchas microempresas familiares.

Esta concepción es la que permitió que los estudiantes de la carrera, al minuto de egresar lo hicieran con experiencia laboral. No era primera vez que incursionaban en una empresa, ya estaban fogueados, le habían perdido el miedo. Esta es una faceta de la carrera que tanto los egresados como los empleadores valoraban muy positivamente.

El segundo desafío, formar egresados capaces de fusionar conocimientos que suelen estar en veredas opuestas, estuvo en la génesis misma de la carrera, dado que los ámbitos de la gestión y de la tecnología se daban la espalda. Se era un profesional de la gestión, o se era un profesional del mundo de la tecnología. IIE fue la primera carrera de pregrado, en todo el país, que asumió la tarea de formar un profesional que integrara competencias en materias de gestión y tecnológicas.

Satisfechos estos desafíos, no podemos sentarnos en los laureles porque los desafíos de hoy son otros. El mundo está cambiando, y mucho con la irrupción de la inteligencia artificial. Esta incide tanto en el mundo educativo, como en el mundo del trabajo. El rol del profesor docente ya no es el tradicional, al igual que la forma de trabajar en las empresas, así como el aprendizaje por parte de los estudiantes..

Al menos los egresados de las primeras generaciones pueden dar fe de lo expuesto.

marzo 24, 2026

Pisándose la cola

Esta columna también podría llamarse no escupir al cielo, o por la boca muere el pez, o disparándose a los pies. En efecto, si nos atenemos a lo que está haciendo actualmente, José Antonio Kast (JAK) como presidente de Chile, a raíz de la crisis de petróleo con motivo de la guerra desatada por EEUU e Israel en Irak, me cuesta creer que en abril del 2023 se expresara en los términos señalados en la imagen que encabeza la columna.

Dado que por las redes circula cualquier cantidad de falsedades, las que se multiplican como reguero de pólvora, antes de dar por verdadera la declaración, hice lo que se supone debemos hacer todos: verificar que no estamos retransmitiendo mentiras al por mayor.

Hice la consulta a inteligencia artificial, que supuestamente todo lo sabe, confirmándome que todo lo que se dice que dijo JAKfue dicho, es real. Pueden confirmarlo vía Chatgpt de OpenAI, a Gemini de Google, Llama de Meta, Copilot de Microsoft, u otro asistente virtual de inteligencia artificial, también llamados chatbots.

Me llamó la atención que, por lo general, intentan evadir la respuesta o intentan adobarla, explicarla en el marco de una campaña política. Como si hiciera una pregunta incómoda. A modo de ejemplo, los asistentes virtuales afirman que tales declaraciones fueron emitidas cuando JAK era opositor al gobierno de Boric, no como presidente de Chile. O que la invitación a que "salgan a la calle y despierten" era un llamado a la movilización electoral, y a manifestar el descontento en las urnas.

Lo concreto es que  son reales. La expresión “salgan a la calle, despierten” fue emitida en abril de 2023 en el marco de la campaña de consejeros para elaborar una nueva constitución en distintas entrevistas de radio (Agricultura y Biobío) y puntos de prensa. En la misma campaña arremetió contra el gobierno de Boric acusándolo de ser "bruto, ciego y sordo" por no querer eliminar el Impuesto Específico a los Combustibles. Para no quedarse corto calificó el impuesto como un "robo a la clase media".

La imagen que proyecta JAK no se condice con estas expresiones. En efecto, su imagen no es la misma que proyecta, por ejemplo, Milei, el presidente libertario argentino. A su lado, JAK parece todo un caballero. No se le ve con motosierra en mano como Milei, pero las declaraciones en comento, así como sus primeros días al mando del gobierno lo están delatando de cuerpo entero. Si bien no anda con motosierra, sí parece con motosierra bajo el poncho.

Cada vez va quedando más y más claro, que se está echando al bolsillo a la “derechita cobarde” como denomina a la derecha conservadora, para aspirar a restaurar un pasado esplendoroso para unos, y terrorífico para otros.

Lo paradojal es que salió elegido sobre la base del relato de un país que se caía a pedazos que está resultando más falso que Judas. Le dio como bombo a la necesidad de un gobierno de emergencia, y como una suerte de profecía autocumplida, tendrá que enfrentar, no una emergencia ficticia, inventada, sino una real, como consecuencia de la desatada por la derecha internacional encabezada por Trump y Netanyahu, y secundada por sus perros falderos.

Lo paradojal es que los platos rotos, desgraciadamente los pagarán quienes los auparon, los que se compraron sucuento, quienes andan de a pie, con una mano adelante y otra atrás, no los de arriba. A estos últimos les bajarán los impuestos para así tener más recursos destinados a inversiones que generen empleo y nos permita crecer, abandonando la mediocridad en que estamos sumidos.

Todo este discurso lo conocemos de memoria, el de la libre competencia, que nos vienen predicando desde las facultades de economía y negocios, tanto públicas como privadas, con contadas y honrosas excepciones. Y todo esto, de la mano de un ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que ha sido protagonista clave en colusiones de pollos y farmacias, quien ahora viene a darnos lecciones de responsabilidad fiscal sobre el populismo. Lo más probable es que echará mano al recurso más populista del que tienden a agarrarse los gobiernos, el de los bonos. 

Ahora hará su estreno el bono transporte de emergencia para mitigar el alza del precio de la gasolina. Será una inyección a la vena de los transportistas y colectiveros. Por último, no puedo dejar de reproducir una frase para el bronce del ministro Quiroz (“Gobernar es elegir entre lo difícil y lo imposible; no podemos ser nosotros los ciegos ante un barril de petróleo a 140 dólares"), la que está destronando a la frase para el bronce del novel senador Rodolfo Carter ("Seremos más pobres, pero más felices").

Siempre, cuando se inicia un nuevo gobierno, he sido partidario de no pronunciarme mayormente para dar espacio a la posibilidad de que no sea como temo. Pero este gobierno, desde el primer día no hace sino confirmar lo que más me temía, ser un gobierno extremista, altamente ideologizado. Que partiera con todo, como Milei, como Trump, para arrasar, para reinicializar el país, para refundarlo todo, con cara de sonrisal. Partimos mal.

marzo 19, 2026

Con licencia para matar

Foto de Jeff Kingma en Unsplash

Como dos matones de barrio, Trump y Netanyahu, se encuentran haciendo de las suyas. La lógica que tienen es impecable: prevenir y/o liberar. El mismo racional de siempre, y de los mismos de siempre. Prevenir que tengan la capacidad de producción nuclear, de tener la bomba atómica, o de instalar un régimen que coarte las libertades. Liberar a los pueblos de tiranías, de regímenes opresivos. 

Mientras Netanyahu habla poco, Trump habla hasta por los codos, pero ambos hacen gala de su poder armado, con licencia para matar. El fin justifica los medios, no importando si en el camino caen niños ni civiles. Todo vale en esta cruzada.

Esto terminará mal. De momento se trata de guerras, bombardeos, capturas, asesinatos, bloqueos que estamos viviendo por vía televisiva, pero cuyas consecuencias recién estamos empezando a percibir. Lo más trágico en que observamos los acontecimientos impertérritos, sin capacidad para hacer nada, para detenerlo. Estamos ante la imposición de la fuerza bruta, del ingreso a un mundo sin reglas. Los esfuerzos desplegados hasta la fecha para revertir este estado de cosas, al menos hasta ahora, han sido insuficientes e infructuosos.

No me calza que Trump pueda capturar a un presidente, el de Venezuela llevárselo a su casa, y no pase nada. Si alguien pensó que era para restaurar la democracia, ya se habrá percatado que tras el rapto está el interés por apoderarse del petróleo que yace bajo suelo venezolano. Si alguien pensó que el pueblo venezolano saldría a defender a su presidente convertido en rehén, se habrá percatado que eso no ocurrió, sino todo lo contrario.

No me calza que Trump pueda colocar un testaferro en Cuba para dar vuelta la tortilla, lo que está a punto de ocurrir si es que ya no ha ocurrido, sin que pase nada. Si alguien pensó que el pueblo cubano saldría a las calles a defender la revolución, se habrá percatado que eso no ocurrió, y capaz que termine ocurriendo lo contrario, que las masas salgan a las calles celebrando la “liberación”.

No me calza que Trump e Israel maten de un paraguazo a la cúpula gobernante iraní sin que pase nada. Dicen que lo hacen para liberar al pueblo iraní de un régimen opresor nacido a partir de la revolución islámica de 1979. Cualquiera con dos dedos de frente se percatará que lo que le interesa a Trump no es la instauración de la democracia, sino el petróleo. En tanto que a Netanyahu lo que le importa es que no tenga capacidad nuclear.

Lo que estamos viendo es la caída de máscaras. Lo que está importando es el poder puro y duro. Nada de democracia, organismos internacionales, de paz, de reglas, de DDHH, ni qué otros ocho cuartos. Todo esto está saltando por los aires.

Aprovecho de señalar que los regímenes imperantes en Venezuela, Cuba e Irán son de mi devoción. Mis preferencias de gobierno están muy lejos de lo que esos regímenes representan, por lo que de estas líneas no cabe deducir que adhiero a ellos. Quienes me conocen, bien lo saben.

¿Qué es lo que me está llamando la atención?

Uno, que ahora las intervenciones son puntuales, capturando o matando a peces gordos, esperando que surjan líderes políticos locales, testaferros, sin involucrarse directamente. Así han procedido en Venezuela y esperan hacerlo en Cuba e Irán.

Dos, que Rusia y China no se estén dando por aludidos, no implicándose. En el caso de Rusia presumo que por estar centrado en Ucrania, y no tener capacidad de producción interna de petróleo. El caso de China, es distinto, para no empeorar las cosas, pero en algún minuto sospecho que tendrá que meter la cuchara porque su aparato productivo es altamente dependiente del abastecimiento de petróleo de Irán.

Tres, que ni Trump ni Netanyahu hayan querido descabezar el régimen de Corea del Norte, país que sí tendría la capacidad nuclear que los iraníes han querido desarrollar. Quizás por eso mismo no lo han descabezado, porque ganas les debe sobrar. Y también porque Corea del Norte no tendría petróleo. A fin de cuentas, lo que está tras todo esto, es el control del petróleo.

Cuatro, todo esto me hace recordar tiempos de niños, en los que uno quiere llevarse todas las pelotas. Yo puedo tener la pelota, pero tú no, y si tienes una, te la quito porque solo yo puedo tenerla. Los países que tienen capacidad nuclear no quieren que otros países la tengan. El remedio para esto es simple: que nadie la tenga. O nadie tiene una pelota, o todos tienen una pelota. ¿Por qué unos sí, otros no? ¿Porque unos son buenos y otros los malos?

Con todo, soy optimista. No puede triunfar el mal. Más temprano que tarde, el bien se impondrá.

marzo 16, 2026

A disfrutar, o sufrir lo votado

Existen circunstancias en que tenemos dichos que vienen anillo al dedo. Uno de ellos es “más vale diablo conocido que santo por conocer” particularmente cuando se trata de votar, de elegir entre distintas opciones.

Unos se tirarán a la piscina asumiendo que tiene agua, en tanto que otros verificarán si tiene agua antes de tirarse. En política el tema tiene varias aristas. Los conservadores prefieren perseverar con lo conocido, pero el tema va más allá. De lo que se trata es de no dar un salto al vacío. Una cosa es gerenciar una institución, o un país, y otra cosa es gerenciar una parte de ella.

A modo de ejemplo, tenemos al “choro” Soria, caudillo de Iquique, a quien nadie ha podido hacerle sombra dentro de su región, pero que a nadie se le ocurriría ponerlo a cargo del país. Son quienes hacen carrera vía electoral para llegar a lo alto.

También tenemos el caso inverso, de quienes nunca han asumido jefaturas o responsabilidades parciales por vía electoral, sino por la vía de la designación, excepto cuando se trata de llegar a la cúspide organizacional, en que las circunstancias exigen que debe someterse al escrutinio electoral de las bases.

Bien sabemos que existen personajes que se sienten más cómodos en la arena electoral que nominados a dedo. Los primeros. por personalidad, por labia, por contactos, por redes. Suelen ser quienes buscan, ambicionan el poder. Los segundos, prefieren ser designados, no pasar por el filtro electoral, por timidez, por parquedad, por frialdad. Suelen ser quienes, al menos aparentemente, no buscan el poder, más bien les llega vía varita mágica y apoyos en la sombra.

Hay quienes nacieron para vender la pomada, particularmente cuando se trata de la propia, en cambio otros son un desastre. Yo soy un claro ejemplo de esto último. A la memoria se me viene cuando décadas atrás postulé a un cargo, aupado por quienes querían que me tirara a la piscina electoral. 

Agarré papa, me tiré, y en la campaña recuerdo haber estado en un barrio donde al hacer entrega de un volante, la señora que lo recibe me dice: “porqué voy a votar por Ud. ¿acaso me va a pagar la cuenta de la luz y el agua? La miro y le respondo: “Ud. cree que mi función como autoridad es pagarle la cuenta de su consumo de luz y agua?”. Con esta respuesta cavé mi tumba electoral.

No escapará a mis queridos lectores, que no fui elegido. Por la noche de ese día, reunido el equipo de campaña me recriminó la respuesta dada porque así no se ganan las elecciones, sino todo lo contrario, se pierden. “Y qué respuesta creen que debí haber dado?”. Haber tomado nota de la petición, y responder que haremos todo lo posible para ver qué podemos hacer. En concreto, dar esperanza, dejar el asunto en el aire, lo importante es sumar a como dé lugar. Olvidé que uno más uno somos más. Si no lo haces tú, lo hará el otro candidato. Así de simple.

La noche de la derrota fue amarga, pero mirando en perspectiva, por suerte perdí. Me salvé jabonado. De allí que uno de mis refranes favoritos sea: “No hay mal que por bien no venga”.

Uno rara vez sabe con qué chicha se está curando. Al momento de votar entra en juego la racionalidad con la emocionalidad bajo intensa presión en uno u otro sentido. Sustraerse a esta presión a la hora de votar es el gran desafío.

 

marzo 13, 2026

Universidad de Talca: la hora de la verdad

Recientemente tuvo lugar la elección de rector en la Universidad de Talca. En ella participaron los mismos candidatos que 4 años atrás, excepto Roberto Pizarro que en esta ocasión no se presentó. En la tabla que sigue se presentan los resultados alcanzados por cada uno de los candidatos, tanto en la primera como segunda vuelta en el año 2022, como los resultados del reciente proceso eleccionario.

 

2022

votos ponderados

 

 

1a vuelta

2da vuelta

 

Carlos Torres

333

34%

495

51%

Arcadio Cerda

249

26%

480

49%

Jorge del Picó

194

20%

 

Roberto Pizarro

193

20%

 

total votos ponderados

969

100%

975

100%

total votantes

460

440

 

 

2026

votos ponderados

 

 

1a vuelta

2da vuelta

 

Carlos Torres

204

40%

 

Arcadio Cerda

180

35%

 

Jorge del Picó

124

24%

 

total votos ponderados

508

100%

 

total votantes

529

 

 

 

 De la tabla se puede observar que:

  1. La participación, medida por el total de votantes se incrementó significativamente, en un 15%;
  2. La ponderación de los votos en el proceso electoral de este año no parece ser la misma que la del 2022;
  3. La votación alcanzada por Roberto en la elección anterior se distribuyó entre los 3 candidatos actuales, beneficiándose más Arcadio con 9 puntos porcentuales, luego Carlos con 6 puntos, y finalmente Jorge con 4 puntos;
  4. Dado que ningún candidato obtuvo la mayoría, se tendrá una segunda vuelta entre quienes obtuvieron más votos, Carlos y Arcadio, al igual que en la elección del 2022, por lo que esta vez definirán quien será el próximo rector, serán quienes ahora votaron por Jorge.

A partir de este escenario, se puede afirmar que:

a)      La votación alcanzada por Arcadio lo consolida como un candidato con una base que se ha mantenido incólume en relación al proceso electoral del 2022, además de lograr rescatar una proporción importante de los votos que obtuviera Roberto.

b)      La votación alcanzada por Jorge no fue suficiente, a pesar de los esfuerzos desplegados, para llegar a la segunda vuelta. Todo apunta a que los votantes que aspiran a cambios, tendieron a concentrarse en Arcadio.

c)      La votación alcanzada por Carlos lo empodera para llegar a la segunda vuelta con una gestión que presenta luces y sombras, dando a juicio de unos hay más luces, en tanto para otros, más sombras. Hoy tiene la ventaja de acumular una experiencia rectoral que no tenía hace 4 años.

Para la segunda vuelta la disputa se avecina brava. No faltarán los golpes bajos, las patadas en las canillas, las acusaciones de unos a otros, las presiones indebidas y las mentiras descaradas. Es increíble que estas cosas se den en una institución de educación superior, pero ello revela que los académicos no son extraterrestres como suele creer el grueso de la población, sino personas con debilidades propias de la naturaleza humana.

La decisión que se adopte no puede, ni debe estar dada solo por las propuestas o programas que enarbolen, porque bien sabemos que el papel aguanta mucho. Hay un refrán que nos dice “del dicho al hecho, hay mucho trecho” y otro que nos dice “la mona por más que se vista de seda, mona queda”. Tampoco puede estar dada por su buena onda ni por las palmadas en la espalda que nos de uno u otro candidato. La universidad no es un club de amigos, ni un sindicato, ni un club social o deportivo.

Como expresara en otra columna (leer), la decisión que se adopte debe estar respaldada por una trayectoria laboral y familiar intachable por parte del candidato como de quienes conforman el equipo de trabajo de primera línea. Termino con un último refrán: “dime con quien andas, y te diré quién eres”. Si lo expuesto no fuese suficiente, y me correspondiera votar, lo haría por quien me haya demostrado con hechos una mayor capacidad para: 

  • Enfrentar los problemas en forma integral y analíticamente
  • Modernizar la infraestructura digital de la universidad
  • Integrar en la gestión las distintas visiones de la universidad
  • Valorar el aporte de cada académico al cumplimiento de la misión universitaria
  • Proveer estabilidad financiera con visión de largo plazo
  • Interactuar con las nuevas autoridades nacionales recién asumidas
  • Incorporar inteligencia artificial en la gestión universitaria