marzo 24, 2026

Pisándose la cola

Esta columna también podría llamarse no escupir al cielo, o por la boca muere el pez, o disparándose a los pies. En efecto, si nos atenemos a lo que está haciendo actualmente, José Antonio Kast (JAK) como presidente de Chile, a raíz de la crisis de petróleo con motivo de la guerra desatada por EEUU e Israel en Irak, no puedo creer que en abril del 2023 se expresara en los términos señalados en la imagen que encabeza la columna.

Dado que por las redes circula cualquier cantidad de falsedades, las que se multiplican como reguero de pólvora, antes de dar por verdadera la declaración, hice lo que se supone debemos hacer todos: antes de esparcir falsedades, verificar que no estamos transmitiendo mentiras al por mayor.

Hice la consulta a inteligencia artificial, que supuestamente todo lo sabe, confirmándome que todo lo que se dice que dijo JAK es cierto. Invito a mis lectores a realizar similar ejercicio. Pueden hacerlo vía Chatgpt de OpenAI, a Gemini de Google, Llama de Meta, Copilot de Microsoft, u otro asistente virtual de inteligencia artificial, también llamados chatbots. Me llamó la atención que, por lo general, intentan evadir la respuesta o intentan adobarla, explicarla en el marco de una campaña política. Como si les hiciera una pregunta incómoda. A modo de ejemplo, los asistentes virtuales, como pidiendo perdón, afirman que tales declaraciones fueron emitidas cuando JAK era opositor al gobierno de Boric, no como presidente de Chile. O que la invitación a que "salgan a la calle y despierten" era un llamado a la movilización electoral, y a manifestar el descontento en las urnas.

Lo concreto es que las expresiones vertidas son reales. La expresión “salgan a la calle, despierten” fue emitida en abril de 2023 en el marco de la campaña de consejeros constitucionales para elaborar una nueva constitución en distintas entrevistas de radio (Agricultura y Biobío) y puntos de prensa. En la misma campaña arremetió contra el gobierno de Boric acusándolo de ser "bruto, ciego y sordo" por no querer eliminar el Impuesto Específico a los Combustibles. Para no quedarse corto calificó el impuesto como un "robo a la clase media".

Parece mentira, porque la imagen que proyecta JAK no se condice con estas expresiones. En efecto, su imagen no es la misma que proyecta, por ejemplo, Milei, el presidente libertario argentino. A su lado, JAK parece todo un caballero. No se le ve con motosierra en mano como Milei, pero las declaraciones en comento, así como sus primeros días al mando del gobierno lo están delatando de cuerpo entero. Si bien no anda con motosierra en mano, sí anda con motosierra mental. Cada vez va quedando más y más claro, que no ha venido a reformar nada, que se está echando al bolsillo a la “derechita cobarde” como él mismo llama a la derecha conservadora, para venir a restaurar un pasado.

Lo paradojal es que salió elegido sobre la base de un relato de un país que se caía a pedazos que está resultando más falso que Judas. Le dio como bombo a la necesidad de un gobierno de emergencia, y como una suerte de profecía autocumplida, tendrá que enfrentar, no una emergencia ficticia, inventada, sino una real, como consecuencia de la fuera desatada por la derecha internacional encabezada por Trump y Netanyahu, y secundada por perros falderos.

Lo paradojal es que los platos rotos, desgraciadamente los pagarán quienes andan de a pie, no los de arriba. Lo paradojal es que a los de arriba les bajarán los impuestos para así tener más recursos destinados a inversiones que generen empleo y nos permita crecer, abandonando la mediocridad en que estamos sumidos.

Todo este discurso me lo conozco de memoria, el de la libre competencia de la mano de un ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que ha sido protagonista clave en colusiones de pollos y farmacias. que ahora viene a darnos lecciones de responsabilidad fiscal sobre el populismo. Lo curioso es que echará mano al recurso más populista del que tienden a agarrarse los gobiernos, el de los bonos. Ahora hará su estreno el bono transporte de emergencia para mitigar el alza del precio de la gasolina. Será una inyección a la vena de los transportistas y colectiveros. Por último, no puedo dejar de reproducir una frase para el bronce del ministro Quiroz (“Gobernar es elegir entre lo difícil y lo imposible; no podemos ser nosotros los ciegos ante un barril de petróleo a 140 dólares"), la que está destronando a la frase del novel senador Rodolfo Carter.

Siempre, cuando se inicia un nuevo gobierno, he sido partidario de no pronunciarme mayormente para dar espacio a la posibilidad de que no sea como temo. Pero este gobierno, desde el primer día no hace sino confirmar lo que más me temía. Que partiera con todo, como Milei, como Trump, para arrasar, para reinicializar el país, para refundarlo todo. Partimos mal.

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