agosto 11, 2016

Desde Cuba (parte 2 de 4): lo bueno y lo malo

Photo by Alexander Kunze on Unsplash

Así como en la primera parte hice un racconto histórico, ahora escribiré sobre lo que vi, lo bueno, lo malo y lo feo, dentro de lo que he alcanzado a percibir durante mi estadía en Cuba.

Respecto de lo bueno, difícilmente pueden haber dos opiniones: la gente, los cubanos y las cubanas, acogedores, amables, alegres, expresivos, expansivos, pareciera que hablaran con los ojos y que sus cuerpos bailaran al son de la música tropical, como si nacieran con ella. Así como en otros países pocos saludan, acá todos saludan como si te conocieran de siempre. Hospitalarios, buena onda.

Parece un país congelado en el tiempo, en hace más de 50 años, sin congestión vehicular, con calles amplias, por donde circulan “guaguas”, que no son sino camiones habilitados, acondicionados para el transporte de pasajeros. Las calles parecen verdaderos museos por donde circulan vehículos de antes de los 60. La gran mayoría de ellos funcionan como taxis para pasear al creciente número de turistas que visitan la isla desde la reanudación de las relaciones con EEUU.

Lo malo tiene que ver con las comunicaciones, las colas y la política. En efecto, las comunicaciones son un desastre. Para conectarte con internet tienes que adquirir una tarjeta que te habilita para navegar por el lapso de una hora, pero en la práctica es una odisea porque cuesta hacer la conexión, y cuando te conectas, la bajada de las páginas es lenta en extremo. Una vez que te conectas, el tiempo empieza a correr irremediablemente, con lo que no alcanzas a hacer ni la mitad de lo que harías en tu país. Por tanto, hay que encomendarse al Señor para que a uno le vaya bien. Lo único decente en este tema es que la velocidad de la navegación es independiente de si eres pobre o rico, revolucionario o contrarrevolucionario. Claro que si eres pobre lo más probable que te importe un comino conectarte. Dicen que en las plazas existe wifi para conectarte, lo que no pude comprobar porque mis intentos en este plano fueron absolutamente infructuosos, aunque sí he visto a muchos extranjeros haciendo como que estaban conectados o intentando conectarse.

Colas hay para todo. De partida, al llegar en el aeropuerto había cola para cambiar la moneda. Así como en Chile cuando hay una persona atendiendo allí donde se necesitan dos, en Cuba parece existir la política contraria: allí donde se necesita una persona, hay dos o tres o cuatro. Así y todo hay colas, por lo general, porque uno es el que está atendiendo, otro está ordenando la cola, y los otros dos conversando. Consecuencia de dos modelos económicos diametralmente opuestos. Uno neoliberal, que busca maximizar utilidades sacándole el jugo a los trabajadores; y el otro, que no posee incentivo alguno para trabajar ni para mejorar la productividad o la eficiencia. Para consumir un helado en el Coppelia, también había una cola sideral, de más de una cuadra! Adonde vayas, te encontrarás con alguna cola.

Y en lo político resulta vergonzoso que a más de medio siglo de la revolución, Fidel no haya tenido más remedio que delegar su poder en Raúl, su hermano. Después de él ¿quién? Más parece dinastía. Uno de los mayores dramas no resueltos por las dictaduras pareciera ser el de la sucesión.

De lo feo ya escribiremos la próxima semana, mientras estoy gestionando una conversación con Fidel ad portas de su cumpleaños número 90, que estoy seguro será sabrosísima y de cuyo contenido espero poder rendirles cuenta.

agosto 05, 2016

Desde Cuba (parte 1 de 4)


Por razones “no laborales” me encuentro en Cuba a más de medio siglo de la revolución cubana, a cerca de diez años del momento en el que Fidel delegó todo el poder que tenía en su hermano Raúl. En La Habana me tocó alojar en las cercanías de la Embajada estadounidense, a metros del malecón, y a poco más de un año de la reanudación de las relaciones diplomáticas con EEUU. La leyenda dice que Fidel afirmó en su momento que ellas se reanudarían el día en que los norteamericanos tuvieran un presidente negro y el Papa fuera latinoamericano.

Sigue vigente el embargo, o bloqueo como le llaman los cubanos, que limita severamente las importaciones, exportaciones e inversiones entre ambos países. El levantamiento del bloqueo es resorte del congreso estadounidense, cuya mayoría republicana se opone tenazmente, por presiones de la colonia cubana residente en EEUU, en su mayoría familiares de los primeros que salieron de la isla –llamados gusanos por el gobierno cubano-. Sin embargo, más temprano que tarde, inevitablemente, el bloqueo será levantado.

Es mi primera vez en Cuba. Hace tiempo que quería venir sin tener la oportunidad para hacerlo. Tengo la suerte de hacerlo con Fidel en vida, aunque replegado a un segundo plano.

Quería venir porque los sentimientos que tengo respecto de este país son encontrados. Mi primer “contacto” con Cuba fue para el año de la revolución, en 1959, cuando iba caminando tomado de la mano de mi padre, quien luego de haber leído el diario y enterarse del triunfo de Fidel y sus compañeros de armas, y de las primeras acciones contra la dictadura de Batista, hizo un vaticinio que no olvido hasta el día de hoy: “Fidel es o será comunista”. Lo dijo con un tono que me sonó de reproche.

Con tan solo 12 años no logré capturar todo el significado de su frase. Pero las acciones expropiatorias de bienes de la alta sociedad cubana, así como de las propiedades que los estadounidenses tenían en Cuba, gatillaron una reacción de EEUU que hizo inevitable la búsqueda de protección en el mundo comunista por parte de Fidel, el Ché Guevara y Camilo Cienfuegos, en particular, de la URSS. Todo ello en pleno período de guerra fría, un período en el que o estabas conmigo o contra mí, un mundo bipolar que los jóvenes de hoy no conocieron.

Hasta entonces, Cuba era el patio trasero de EEUU, dónde los norteamericanos iban a pasarla bien, mientras la gran mayoría de los cubanos vivían sumidos en la pobreza, sin acceso al agua potable y electricidad, con altos índices de analfabetismo, desnutrición y mortalidad infantil. Todo ello con la complicidad de una dictadura encabezada por Fulgencio Batista, mientras EEUU hacía la vista gorda.

De allí la popularidad de los guerrilleros encabezados por Fidel, no solo en Cuba, sino que en toda América Latina, particularmente en la década de los 60. No pocos sucumbieron a su embrujo. En Chile, ya en 1958, las fuerzas de izquierda a través del FRAP, estuvieron a punto de ganar las elecciones presidenciales, cuando Allende estuvo a poco más de 30 mil votos por debajo de Alesssandri, gracias a un oscuro candidato que le arrebató los votos que le podrían haber dado la victoria, el famoso cura de Catapilco.

En la próxima columna seguiremos conversando sobre Cuba, un país con gente de una calidez.

julio 27, 2016

La crisis educacional chilena

En el ámbito educacional nacional se está viviendo una crisis de proporciones y de carácter múltiple, esencialmente, de calidad y financiamiento. Esto explica las dificultades para emprender caminos de solución, pero no por ello se deben bajar los brazos.

Se trata de una crisis de larga data. El país se vanagloria de logros en materia de cobertura en educación media, y muy especialmente en educación superior. Pero lo positivo que ello podría conllevar se ve eclipsado porque todo indica que no es consecuencia de que una mayor proporción de estudiantes egresados de la enseñanza media tengan los conocimientos y las capacidades para cursar exitosamente estudios superiores. Más bien pareciera que fuese consecuencia de que un gran número de las instituciones responsables de esta educación –centros de formación técnica, institutos profesionales y universidades- han abierto sus puertas de par en par incrementando sus vacantes sin limitación alguna. Decisión impulsada por el afán de lucro antes que por el afán de formar, de educar.

Un afán de lucro que se aprovecha de las legítimas aspiraciones de movilidad social de gran parte de las familias, que desea lo mejor para sus hijos. Desafortunadamente, bajo el modelo educativo que tenemos, entre las nefastas consecuencias que se viven, destacan la elevada deserción que afecta esencialmente a las familias de menores ingresos, por factores socioeconómicos y/o académicos. Estos últimos se centran en la mala formación previa que les dificulta rendir exitosamente los desafíos que le impone la educación superior cuando ésta aspira a ser de calidad.

Otro factor de frustración, si es que se ha logrado finalizar los estudios superiores, tiene relación con las dificultades para insertarse laboralmente, ya sea por una deficiente formación o por la carencia de redes y contactos de los estudiantes, especialmente cuando son de primera generación, esto es, cuyos padres no son profesionales. Y en el caso de quienes se vieron en la necesidad de contratar un crédito que en algún momento habrá que pagar, sin tener la formación para cursar con éxito sus estudios, estaríamos ante una estafa educacional de proporciones dado que el servicio contratado tuvo un precio que no se condice con los beneficios generados. Por otra parte, el de arriba se asegura que el de abajo pague, y si éste no paga, se asegura que Moya pague. O sea, el de arriba nunca pierde.

Este es el drama de no pocos producto de un modelo educativo inspirado en tiempos del innombrable donde los de arriba lucran con los de abajo. Lo mismo que ocurre con el modelo previsional.

Es imperativo detener y revertir este flujo. En un país solidario, colaborativo, que se ve a sí mismo como una sociedad, como una comunidad, las cosas pueden y deben ser distintas.

julio 22, 2016

El proceso constituyente

A lo largo de estos meses se ha estado dando un proceso inédito destinado a sentar las bases para una nueva Constitución Política del Estado. Este proceso surge esencialmente por un conjunto de factores.

Uno de ellos, como expresión de un malestar que atraviesa a la ciudadanía respecto del país que tenemos. Los de arriba, una minoría, esencialmente por los niveles de inseguridad física y patrimonial que los fuerza a invertir fuertemente en la protección de sus familias y bienes; y los de abajo, la mayoría, por la precariedad en que deben vivir en virtud de bajos salarios o pensiones, trabajos informales o inestables que no les permiten llevar una vida más o menos razonable.

Un segundo factor se explica por la falta de legitimidad de la constitución que nos rige, la famosa Constitución del 80, la que fue concebida a espaldas de la ciudadanía, entre cuatro paredes, y aprobada mediante un plebiscito fraudulento, sin registros electorales, bajo una dictadura.

Un tercer factor, no menos relevante, reside en que a lo largo de estas más de tres décadas, tanto a nivel nacional como mundial, se han experimentado profundos cambios en el plano productivo-científico-tecnológico como en el político-socio-cultural que no están recogidos en la constitución actual.

En consecuencia, existen pocas dudas sobre la necesidad de una puesta al día respecto de su gestación y su contenido. Una gestación que emerja desde la base, que recoja las inquietudes, las aspiraciones de una población que desea vivir con libertad, dignidad y justicia. No están los tiempos para vivir en base a imposiciones; no resultan admisibles, en modo alguno, tutelajes de orden militar, tecnocrático o cualquier otro. En concreto, se aspira a ser dueños de nuestro propio destino.

Ad portas de los cabildos, luego de los encuentros ciudadanos que han tenido lugar no obstante los obstáculos, las confusiones, los tropiezos, pareciera que se está avanzando, pacíficamente, sin violencia y sin odio, hacia la construcción de una nueva constitución. Queda mucho camino por recorrer, y dificultades por superar, sin embargo, debemos confiar en que llegaremos a buen puerto, una propuesta constitucional para el Chile que viene, que reemplace una Constitución, la del 80, decidida y fraguada por oscuros personajes civiles fondeados tras los cuatro miembros de una junta de gobierno, representantes de las FFAA.

En este plano llama la atención las objeciones formuladas por gran parte de la oposición de derecha. Una objeción se centra en el bajo nivel de participación; la otra, en que se trataría de una temática que no estaría dentro de las preocupaciones reales de la gente. En estricto rigor, ambas objeciones son impresentables.

En relación al nivel de participación de la constitución que nos rige, a diferencia de las décadas de los 70 y 80, hoy pueden participar moros y cristianos. Respecto de la segunda objeción, es reveladora de la mirada de una derecha, la que nos ve como consumidores antes que como personas, con deberes y derechos, que aspira a algo más que sobrevivir.

julio 15, 2016

La singularidad de las universidades

En los tiempos actuales, se está observando una creciente mirada de las universidades como instituciones asimilables a organizaciones clásicas, empresariales, sin atender mayormente a sus singularidades. Las universidades poseen algunas características que las distinguen, particularmente por estar constituidas por trabajadores (académicos) altamente calificados, por operar sobre un intangible como es el conocimiento, por el rol social que deben cumplir, y por la naturaleza de sus actividades conducentes a generar, transmitir y difundir el conocimiento en la sociedad en que se inserta. A ello cabe agregar que las unidades académicas que conforman una universidad (facultades, institutos, departamentos, centros) suelen operar con elevados grados de libertad e independencia por la alta calificación de sus miembros, difíciles de dirigir y exigentes en orden a trabajar sin interferencias.

De lo dicho se desprende que una institución con trabajadores no calificados, o que no son capaces de trabajar con plena libertad y autonomía y/o que no aborden problemas que aquejan a la sociedad en que se insertan, no es una universidad. La alta calificación exigida a los académicos de las universidades no ha de limitarse al ámbito de los conocimientos, sino que se extiende al plano ético-moral por la responsabilidad que les incumbe como formadores no solo de profesionales, sino de personas íntegras, intachables. No se trata tan solo de formar profesionales para tener más o ser más productivos; se trata de formar profesionales para servir a la sociedad antes que al mercado. La sociedad lo conformamos todos, donde cada uno de nosotros “pesa” lo mismo, donde estamos entre iguales, a diferencia del mercado, donde cada uno pesa de acuerdo al tamaño de sus bolsillos.

En consecuencia, una universidad que es guiada por los requerimientos del mercado, es muy distinta de aquella que orientada por los requerimientos de la sociedad. En el ámbito de la investigación el tema ético-moral se expresa en el objetivo que se persigue y a quien se sirve con la búsqueda de nuevos conocimientos. En la actualidad se observan grandes progresos científico-tecnológicos, pero su dirección está dejando mucho que desear. La realidad está dada por una siempre creciente capacidad de destrucción de vidas humanas, pueblos y medio ambiente, por sobre la de la eliminación de pobrezas y desigualdades irritantes.

Se extraña una investigación orientada a revertir el proceso de degradación del medio ambiente, del cambio climático, del crecimiento de las desigualdades que posibiliten una vida de calidad para las generaciones que vienen. Se extraña una docencia que vaya más allá de la transmisión de conocimientos sin un marco ético-valórico.

Desafortunadamente el contexto político-económico en que estamos insertos está desdibujando la razón de ser de la universidad, dificultando el cumplimiento de lo que le es propio. Toda universidad debe ser referente, de lo contrario, no es universidad. Así de simple.

En este plano, las universidades son insustituibles, por cuanto son las únicas instituciones que tienen la obligación, el deber, de abocarse a los desafíos expuestos. Esta es su singularidad.

julio 08, 2016

En estado de júbilo

Estupefacto, el país ha tomado conocimiento que la ex esposa de un diputado, actualmente presidente de la Cámara de Diputados, tiene una pensión que supera los 5 millones de pesos mensuales, equivalentes a una cifra superior a los US$ 7,000 al mes.

Llama la atención por diversos motivos. Ya sea por tratarse de una persona vinculada a un partido de izquierda, el partido socialista, como por provenir de gendarmería, donde se asume que las rentas son bajas, porque quienes reciben este nivel de pensiones deben contarse con los dedos de una mano, y por último, porque estamos en un país donde los jubilados la está pasando mal al compás de los vaivenes del comportamiento de las bolsas mundiales donde se encuentran los fondos previsionales del grueso de los mortales.

La verdad que el hecho no resiste el más mínimo análisis y genera indignación. Es la gota que rebalsa el vaso que tiene a todo un país con la cabeza a dos manos, que explica y justifica la indignación ante una clase política que no atina, que en vez de actuar en representación nuestra, parecen hacerlo en representación de sí mismos, sus familiares y/o cercanos.

Nosotros algún grado de responsabilidad tenemos desde el minuto que votamos por quienes posibilitan esta clase de enjuagues, o que no votamos, dejando que otros decidan por nosotros. Estamos en una situación delicada, de una complejidad, y de consecuencias difíciles de dimensionar.

No basta la indignación, es necesario ir más allá. Estamos ante hechos inadmisibles que atentan contra la convivencia pacífica y los derechos que nos asisten. Mientras desde las alturas nos andan preparando comunicacionalmente para ver reducidos los ingresos de los jubilados, por una mayor esperanza de vida que obligaría a prorratear en más tiempo los fondos acumulados, no podemos seguir en una suerte de actitud contemplativa, de resignación a la espera de nuestro encuentro con el Señor.

Debemos aprovechar el momento, la circunstancia, para adoptar ciertas definiciones básicas que ordenen, acoten esta sinvergüenzura. Por ley, por constitución, o por lo que sea, por simples razones éticas, obligan a correlacionar la pensión mínima con una pensión máxima. Esto es, donde esta última no pueda superar en más de 5 veces la pensión mínima. Si la pensión máxima es de 5 millones 200 mil pesos, entonces la pensión mínima no puede ser menor a los 1 millón 40 mil pesos. Si no hay plata para pagar estas pensiones mínimas, pues disminúyase la pensión máxima hasta que alcance. Así de simple!

La expresión jubilado tiene su origen en que se asume que la persona entra a una suerte de estado de “júbilo” luego de una vida de trabajo. En la práctica parece ser lo contrario, donde quien ingresa al estado de “júbilo” no es aquel que se ha descrestado toda una vida, sino aquel que se ha avivado. Si queremos vivir en un país decente es hora de poner término a esta desvergonzada realidad.

julio 01, 2016

El camino al éxito

El país se vio estremecido por un triunfo espectacular de la selección chilena en la Copa América que le permitió coronarse bicampeón. Espectacular por múltiples factores: por no existir mayores expectativas al inicio del campeonato ante las magras actuaciones en los partidos preparatorios; por haber sido ante Argentina, con quien se había perdido en el primer partido; por ser la misma final del año pasado; por haber sido obtenido fuera del país; por la tensión imperante, el alargue y los penales; por el juego desplegado, por la garra con que se desenvolvieron los jugadores.

Un triunfo que eleva la autoestima a un país escaso de triunfos internacionales en territorios ajenos. De un país encapsulado hacia adentro, aislado, de espaldas al mundo, hemos pasado a ser un país abierto, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.

Son muchas las reflexiones a las que nos invita este triunfo. De partida, estamos en presencia de una generación de excepción que ha llegado a estar donde está no por azar. El triunfo es la punta del iceberg, lo que se ve, pero por debajo hay todo un trabajo, esfuerzo, entrenamiento, sacrificio.

El éxito alcanzado no debe obnubilarnos. El verdadero éxito se alcanza al final de un camino pedregoso, complejo, tapizado de fracasos, de caídas y levantadas. No existe éxito sin fracasos ni esfuerzos sostenidos, que son los que le dan sentido. De lo contrario, son falsos, efímeros, volátiles, que no se sostienen en el tiempo.

Debemos valorar una generación dorada de jugadores, y para ello nada mejor que seguir su ejemplo; debemos valorar a quienes los formaron, muchos de ellos anónimos que disfrutan de sus triunfos en silencio, a quienes los encauzaron por el buen camino. Destaco con letras de oro a Sulantay, quien fue uno de los primeros entrenadores de esta pléyade de jugadores de excepción; al loco Bielsa que supo inculcarles confianza, espíritu triunfador, cabeza en alto, hacia adelante; al pelao Sampaoli, quien trabajó sobre tierra abonada, al igual que a Pizzi, quien recogió un equipo en medio de una crisis dirigencial de proporciones que nos tenía sumidos en el excepticismo del cual supo sustraernos a tiempo.

A todos ellos, gracias, muchas gracias!

junio 29, 2016

Chile campeón

Habiendo finalizado la copa América Centenario disputada en EEUU, aproveché de invitar a mis estudiantes a reflexionar en torno a lo que más les había llamado la atención. El resultado se acompaña a continuación, adobado con mis reflexiones y que agrupé en torno a seis temáticas.

1. El protagonismo de Messi: la presión de los medios de comunicación, su penal perdido, su renuncia. A mi modesto entender Messi demostró ser un gran jugador, un jugador desequilibrante que no ha podido desequilibrar con la camiseta de Argentina. De pocas palabras, sencillo, contrasta con la locuacidad y los aires de grandeza a los que nos tienen habituados los argentinos. Demostró que es de carne y hueso, que no resistió la presión, la responsabilidad que se le echó encima, a mi juicio, desproporcionadamente. Después de la batalla, ahora se le pide que siga, que no abandone la selección, que se le quiere y necesita.

2. El partido final entre Chile y Argentina, tanto por el equilibrio de fuerzas, la tensión, el arbitraje de Heber Lopes, un brasileño que alcanzó un protagonismo especial, las espectaculares atajadas de ambos arqueros, en particular de Bravo, el choque de pitbull Medel con uno de los palos del arco en su intención de evitar un gol, como por la euforia y emoción de los jugadores chilenos al ganar por segunda vez consecutiva un campeonato continental, por segunda vez consecutiva, con un plantel de excepción.

3. La reacción de los medios de comunicación internacional, más preocupados y asombrados de la derrota de Argentina que del triunfo de Chile y de una evolución futbolística que es resultado de un proceso de largo plazo, de mucho trabajo, y particularmente de una generación dorada que difícilmente se repetirá.

4. La temprana eliminación de Brasil y Uruguay, especialmente de Brasil, país que siempre ha sido protagonista de fuste, pero que parece atravesar una crisis de proporciones que se viene arrastrando desde hace tiempo.

5. La celebración del centenario del campeonato realizado en EEUU permitió visualizar los contrastes imperantes en dicho país. Por un lado, la infraestructura física existente, expresada en los descomunales estadios en los que se jugó la copa, y por otro lado, el primitivo uso de limpiapisos por parte de un “ejército” de trabajadores para extraer agua de la cancha luego de la copiosa lluvia caída en uno de los encuentros decisivos. Trabajadores que llamaron la atención por su obesidad, una de las lacras que vive una sociedad opulenta como la norteamericana, y que es expresión de una alimentación basada en comida chatarra.

6. El desempeño de Chile, de menos a más. Partió perdiendo con Argentina, en un partido cuyas características se asemejaron a los del partido final, con la diferencia que en el caso de Chile la pelota no quiso entrar al arco argentino, mientras que los argentinos lograron concretar en dos ocasiones mediante sendos contragolpes. Luego con Bolivia, tuvo una actuación para olvidar, donde se ganó en el minuto final con un penal que solo vió el árbitro. De ahí para adelante el equipo fue otro. Con México fue toda una sinfonía celestial, al igual que con Colombia y la final con Argentina. Todo esto en un contexto en el que se le tenía poca fe a la selección, ya sea por la crisis dirigencial por la que atravesó, expresada en la fuga de Jadue, como porque las actuaciones en los partidos preparatorios no ayudaban a hacerse mayores ilusiones.

En concreto, Chile ganó en buena lid, triunfo que le hace bien a su autoestima, no solo en el ámbito futbolístico o deportivo. Dejó atrás esa frase “jugamos como nunca y perdimos como siempre” a la que estábamos habituados gracias a una generación que ha sabido ganarse el respeto y la admiración de todos.

junio 23, 2016

Un partido electrizante

En un partido electrizante, en todo el sentido de la palabra, por haber sido jugado bajo una tormenta que obligó a su suspensión momentánea,Chile triunfó con clase, ante un potente rival, Colombia, pero que se vio impotente, tanto con la cancha en buenas condiciones, como con ella convertida en una piscina.

Después de la guerra, todos somos generales, razón por la cual voy a recordar las preguntas que se me hicieron antes del partido, y reflexionar en torno a ellas; además agregaré otras preguntas que surgieron al calor del partido.

1. Chile gana?
Dije que no lo sabía, que dependía de nosotros y del adversario. Se confirmó! En muchos pasajes del partido Chile jugó como los dioses, de memoria, triangulando. Me hizo recordar a la naranja mecánica holandesa de Cruiff, allá en la década de los ochenta.

2. Chile va de menos a mas?
Dije que no, que aún no habían signos de ello porque a veces jugábamos bien, otras no. Después de este partido me atrevo a afirmar que me habría equivocado, mal que mal ya son dos partidos consecutivos jugando de maravilla, lo que nos hace entrar en confianza para lo que viene. Mal que mal Chile logró imponer su clase, su condición de campeón de la última copa América ante dos rivales de fuste. No digo tajantemente que me equivoqué porque la prueba de fuego será justamente la final con Argentina. Enla cancha se ven los gallos.

3. Cuál es el equipo que le gusta más, el de Bielsa, Sampaoli o Pizzi?
Dije que entre los tres, me quedaba con Bielsa y que con Pizzi veía un retroceso. Sigo estando con Bielsa, pero Pizzi se está ganando mis respetos. Modestamente, sencillamente, calladamente, sin aspavientos, los dos últimos partidos han mostrado un equipo en todo el sentido de la palabra, que actúa como una orquesta tocando una sinfonía celestial.

4. Qué resultado vaticina?
Dije que no era pitoniso. No soy capaz de vaticinar resultado alguno, lo que reitero. Para el partido con Argentina tampoco me atrevo a vaticinar resultado alguno, solo que todo indica que será un partido de meta y ponga. Podemos ganar, como podemos perder. Argentina no es broma, pero tampoco es imposible.

5. Qué va a hacer?
Dije que iba a ver el partido y encomendarme al Señor, lo que hice y el Señor me escuchó. Lo mismo haré para el próximo partido.

Acá van preguntas adicionales recibidas:

1. Cuáles fueron las figuras que más lo deslumbraron?
Ninguna en particular. Todos los jugadores estuvieron atinados, rayaron a gran altura, mojaron la camiseta. No vi puntos débiles. Quizá Jara, quien perdió algunas pelotas, y/o erró pases que podían habernos producido daño.

2. Qué le llamó más la atención del equipo?
Que no obstante los cambios, Chile no se desdibujó, mantuvo su impronta ante México. Mal que mal, no estuvo en la cancha el rey Arturo ni el Pato Díaz, dos maestros en el medio campo. Sus reemplazantes supieron responder. Uno de ellos, Hernández, incluso tuvo que ser reemplazado por lesión, y no por ello se resintió el equipo.

3. Qué le llamó más la atención del estadio?
Su capacidad para absorber tanta agua caída, la espectacularidad de su diseño. No puedo dejar de mencionar que también me llamó la atención la obesidad de quienes tuvieron bajo su responsabilidad limpiar la cancha. todos los barrenderos, salvo excepciones, eran obesos, verdaderos sacos de comida chatarra.

4. Creyó que el segundo tiempo se postergaría para el otro día a raíz de la tormenta'
Vuelvo a reiterar que no soy pitoniso. Pero me temía lo peor. Mal que mal, Chile ganaba 2 a 0, y si el partido se reanudaba después de la lluvia, la cancha pasaba a ser otra; si se posponía para el otro día, era como jugar otro partido. Ambas coyunturas no las veía con buenos ojos. Por suerte se reanudó, y a pesar de que la cancha era otra, el juego de Chile no se resintió mayormente. Por momentos llegó a bailar rumba frente a los propios colombianos que se veían impotentes.

Y ahora a esperar la final. Argentina no es invencible, pero no es pan comido. Ahora tendremos al rey Arturo, ellos a Messi. Un duelo imperdible.

junio 21, 2016

Chile: ¿una lotería?

Ad portas del partido con Colombia por la copa Centenario, sobre la marcha van respuestas que he dado frente a consultas que se me han hecho:

1. Chile gana?
No lo sé, si juega como jugó ante México, gana; pero si juega como jugó ante Bolivia, pierde. Siento que Chile ha vuelto a la irregularidad, a veces si, a veces no. Perdí la seguridad, la confianza de que ganaba que me insuflaron Bielsa y Sampaoli. Ahora mi respuesta es que todo puede ser. Depende de nosotros y del adversario, en este caso, Colombia.

2. Chile va de menos a mas?
Eso se quiere creer, pero no es cierto, porque partió jugando bien ante Argentina, aunque perdió; y luego jugó muy mal ante Bolivia, aunque ganó; mientras que con México jugó a las mil maravillas, como los dioses, y ganó. Si jugara así todos sus partidos sería campeón del mundo por paliza.

3. Cuál es el equipo que le gusta más, el de Bielsa, Sampaoli o Pizzi?
De momento me quedo con el de Bielsa porque es el que le cambió el pelo al país. De un país que jugaba arratonado, refugiado en su arco, apostando a no perder, o a perder por poco, pasó a jugar hacia adelante, a ganar, a abrirse en vez de cerrarse, a encarar, siempre hacia adelante, aunque se estuviese ganando. Sampaoli mantuvo ese juego, ese estilo, ese esquema. Con Pizzi está por verse, pero siento un retroceso, mucho pase lateral, hacia atrás, como los brasileros, esperando el espacio, el error del adversario. Con México volvió el Chile del loco Bielsa o del pelado Sampaoli, pero no sé si por iniciativa de Pizzi o porque los jugadores se salieron de libreto.

4. Qué resultado vaticina?
Ninguno, no soy pitoniso, menos con este equipo; menos sin el rey Arturo en la cancha, con el Pato Díaz en las cuerdas y con el niño maravilla agotado. Todo puede ser, es una lotería.

5. Qué va a hacer?
Ver el partido y encomendarme al Señor!

Educación superior en Chile: ¿hacia la gratuidad?

Conversando en torno a la gratuidad de la educación superior en Chile ...


junio 15, 2016

Los encapuchados: la barbarie en acción

Los encapuchados han sido un dolor de cabeza! Qué duda cabe! Para quienes se manifiestan, para quienes sufren sus consecuencias, para quienes respaldan las ideas, los conceptos que están tras los movimientos sociales.

Sin querer queriendo, con sus acciones, los encapuchados están contribuyendo a perpetuar la vigencia de un modelo económico social que tiene al país sumido en un malestar cuya duración se está prolongando en demasía.

En efecto, los encapuchados están logrando objetivos que probablemente no tenían en carpeta. A modo de ejemplo, están logrando reducir los niveles de adhesión a las movilizaciones, están incrementando los niveles de escepticismo sobre las reales posibilidades de que las reformas, por las que supuestamente pregonan, se concreten. Esto es, están llevando agua a otro molino.

A un molino que junto con multiplicar sus actuar destructivo y sembrar inseguridad, espera agazapado su turno para instalar la dictadura que les provea la paz y seguridad que caracterizan a los cementerios. Un molino que en el fondo celebra alborozado sus actuaciones.

En democracia, en un estado de derecho, allí donde existe el debido proceso, los encapuchados no tienen razón de ser, y por lo tanto, su existencia debe ser constitutiva de delito. Bajo la dictadura, los que daban la cara, las vieron negras; en democracia, los que las deben ver negras son los encapuchados, no los que dan la cara.

Lo que en el fondo pareciera que están cuestionando los encapuchados es si realmente estamos en democracia o si seguimos en dictadura. Si bien nos falta para tener una democracia como Dios manda, con todas sus limitaciones, que no son pocas, no podemos ignorar que podemos expresarnos y disentir pacíficamente, sin que esbirros propios de las dictaduras nos vengan a sacar de las casas para hacernos desaparecer. No perdamos el sentido de las proporciones.

La democracia tiene todo el derecho a defenderse de quienes nos quieren retrotraer a tiempos violentos. La violencia nada engendra. El único camino hacia el progreso es el de la paz, la no violencia, el diálogo, el mirarse cara a cara, al descubierto. No hay atajos.

En el caso particular de las marchas estudiantiles, frente a la incapacidad por evitar la infiltración de encapuchados y la consiguiente secuela de destrucción, es hora de hacer un alto para reflexionar sobre caminos alternativos, pacíficos, que ayuden a sumar adhesión en vez de restar; que ayuden a acelerar las reformas, en vez de retrasarlas o distorsionarlas.

junio 10, 2016

El triunfo de PPK en Perú

PPK, Pedro Pablo Kuczynski, exministro de economía en el gobierno peruao encabezado por Toledo, ganó raspando, en fallo fotográfico, la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Como quien dice, de atrás pica el indio, porque en la primera vuelta salió segundo a gran distancia de Keiko, la ganadora de entonces. El apoyo a último minuto de Verónika Mendoza, representante de la izquierda, fue crucial para impedir el triunfo de quien se veía ganadora por paliza, Keiko. Fue una elección entre dos candidatos de derecha, reveladora del reflujo que están viviendo las fuerzas de centro y de izquierda, de una polarización, de un desconcierto, y de un cansancio.

En este caso fue en Perú, pero que es manifiesto en general. Quizá este sea un caso un tanto extremo porque uno de los candidatos, Keiko, es hija de Alberto Fujimori, hoy encarcelado por corrupto y violador de los DDHH. A pesar que no ganó, la votación alcanzada por Keiko, es reveladora de un país partido en dos, en dos mitades prácticamente iguales, realidad que tiende a reproducirse también en otros países. Que la hija de un personaje tan tenebroso como Alberto Fujimori, hoy encarcelado, obtenga la votación que tuvo, es una vergüenza para la democracia peruana y para todas las democracias donde los candidatos que adhieren a una concepción autoritaria, dictatorial, alcancen porcentajes significativos de votación.

Es como si en Chile, para las próximas elecciones se lanzara un hijo del innombrable y alcanzara una votación de la magnitud obtenida por Keiko. Sería para agarrarse la cabeza, pero por sobre todo para reflexionar en torno a lo que hemos hecho mal para enmendar, rectificar. La corrupción es inherente a las dictaduras porque allí no existen contrapesos, el poder es absoluto. En democracia no debiese ocurrir, sin embargo también hemos visto que ocurre, desvergonzada y persistentemente. Si bien en democracia se destapa, este destape es parcial por la concentración de los medios de comunicación; es persistente porque el poder económico, la casta económica ha terminado por capturar a la casta política; y es vergonzosa porque deslegitima la democracia, a la que convierte en papel mojado, dejándonos sin banderas quienes creemos en ella. Estos está ocurriendo acá y en la quebrada del ají.

Perú, al igual que muchos otros países, es un país cuya democracia está en jaque, con un parlamento dominado por el fujimorismo. PPK tendrá que hacer milagros para sortear las dificultades con que se topará, amén de que su impronta liberal, por no decir neoliberal, no creo que ayude mayormente a resolver los problemas que enfrenta Perú. Con todo, solo cabe desearle éxito, porque de lo contrario pavimentará el camino al poder por parte del fujimorismo que ya tiene al parlamento en el bolsillo y con dos candidatos para las próximas presidenciales bien aspectados, ambos hijitos de Alberto Fujimori.

junio 03, 2016

En punto de quiebre

Una vez más la actividad política parece estar en una encrucijada. De tiempo en tiempo se observa un auge y caída en la apreciación ciudadana de los políticos y el quehacer político.

En su caída parece haber un denominador común: la corrupción; agregaría también su inoperancia, su inefectividad, su incomprensión.

El neoliberalismo ha ayudado a la decadencia de la política puesto que bajo su imperio el dinero ha pasado a ser el nuevo dios, posponiendo los valores que deben guiar el comportamiento humano, y reduciendo el valor de lo público, ensalzando lo privado. La épica de la política, los sueños, las utopías se reducen a la más mínima expresión, así como la capacidad del Estado por corregir las distorsiones del mercado.

En este contexto la política y los políticos quedan como una suerte de figuras decorativas, inoperantes, que están porque tienen que estar, pero restringidos en su capacidad para cambiar las cosas. Una de las herencias de las dictaduras que asolaron el continente ha sido justamente esta: ahora los políticos no tienen poder alguno, ni para hundirnos, ni para salvarnos. Ya no tienen la manija. La tienen las grandes empresas que lo manejan todo, incluyendo voluntades.

El resultado es lo que tenemos, acá, allá y más allá. Todo está entrampado, abrazados mortalmente (deadlock). La lógica tecnocrática, económica dice una cosa; la lógica humana, social, ambiental nos dice lo contrario. Y a río revuelto, ganancia de pescadores. En Europa el nacionalismo, el ultranacionalismo está ganando terreno; en nuestros países los paladines de la antipolítica están al acecho esperando dar el zarpaso. En USA, el ascenso de Trump da cuenta del hastío con la política y del nivel educacional de los norteamericanos.

Pero no solo el neoliberalismo ha ayudado al desprestigio de la política. También lo hace el mal ejercicio de ella, como es el caso de Venezuela, donde Chávez llegó a la primera magistratura ante la corruptela de la clase política mayoritariamente representada por Acción Democrática y COPEI. Apareció como el mesías con el apoyo de las FFAA. Hoy, su sucesor, Maduro hace rato se cae de maduro, sumido en la corrupción de su sostén, las FFAA venezolanas y la dilapidación de los recursos petroleros.

En Perú, este domingo son las elecciones presidenciales, la segunda vuelta, donde los dos aspirantes comulgan en la misma iglesia, el neoliberalismo, aunque en parroquias distintas, una más popular que la otra. El escenario es macondiano porque uno de los candidatos, Keiko es hija de Alberto Fujimori, hoy encarcelado por crímenes y corrupción. Es como si en Chile un hijo del innombrable estuviese en la papeleta presidencial, sacara la primera mayoría en la primera vuelta, y para la segunda estuviese ad portas de ser elegido.

En Chile las consecuencias del desprestigio del quehacer político aún no se han hecho sentir con toda su fuerza porque ha sido acompañada del desprestigio en otros ámbitos, tales como el deportivo –caso Jadue-; el militar –caso Fuente-Alba-; el empresarial –casos CAVAL, SOQUIMICH, PENTA, CORPESCA-; el religioso –caso Karadima, O´Neill-.

En términos tenísticos pareciera que estamos en una suerte de punto de quiebre.

mayo 26, 2016

El consumo que nos ahoga

No sin perplejidad estamos observando, a diestra y siniestra, la organización de verdaderas máquinas para defraudar por parte de honorables y desvergonzados prohombres. Es difícil encontrar algún sector donde no se destape alguna olla en la que no estén involucrados cientos de millones de pesos.

La pregunta que los mortales nos hacemos es ¿porqué está sucediendo esto? ¿qué está pasando? No estamos hablando de personajes muertos de hambre ni mucho menos, muy por el contrario, de personalidades públicas del ámbito político, militar, empresarial, deportivo.

La respuesta creo que no es otra que la codicia, la codicia irrefrenable, insaciable, sin límites promovida por un modelo de sociedad que no hace sino estimularla, valorándola positivamente, como una cualidad. Qué tiene de malo ser ambicioso, aspirar a “más”? Por décadas nos han educado al amparo de una concepción, de una manera de ver el mundo en la que tener más y más es un signo de éxito. Se ha perdido la vergüenza.

Todo ¿para qué? En general, el denominador común en los más diversos ámbitos, es para tener más. Tener más para darse la gran vida, o para ampliar esferas de influencia, comprar voluntades.

No recuerdo que la ostentación fuese una característica del ser chileno, ni siquiera entre los poderosos, muy por el contrario. Sin embargo, desde que se “liberaron” las amarras que nos invitaban a ser modestos, sencillos, nos transformamos en seres irreconocibles. Reemplazamos el valor de ser más por el de tener más. Las catedrales que nos invitaban a meditar se fueron vaciando y nos desplazamos a otras catedrales, aquellas que invitan a consumir sin freno, con o sin dinero, a darnos gustitos sin vergüenza alguna.

Ahí tenemos a un general, que llegó a ser comandante en jefe del Ejército que reconoce que su pasión son los autos de lujo sin siquiera arrugarse. Lo mismo con el hijo pródigo de quien está conduciendo los destinos de la nación. Acaso no forma parte de su libertad, mal que mal puede hacer lo que quiera con sus recursos. Sin embargo, como diría el Pepe Mujica, algo huele a podrido. Cuesta creer que trabajando honestamente, sin hacer uso de privilegios indebidos, pueda disponerse de los recursos que la posesión de estos bienes demanda en un país donde el grueso de los mortales anda pateando piedras, en estado de estress o bajo cuadros depresivos.

Los escandalosos flujos de dinero de empresas que eran del Estado, privatizadas en tiempos del innombrable siguen penándonos. Las condiciones bajo las cuales se efectuaron estas “ventas” a prohombres de la dictadura no se investigan hasta el día de hoy para no despertar al león. Prohombres que hoy compran voluntades a tajo y destajo.

En la esfera deportiva, tenemos a un dirigente que llegó a ser presidente de la ANFP, fugado, dándose la gran vida en Miami, haciendo como que se ríe de los peces de colores.

Mientras los de arriba se abanican, los de abajo siguen al tres y al cuatro. Mientras los de arriba piden mano dura contra la delincuencia y cerrar la puerta giratoria, los de abajo se preguntan: ¿y cuándo habrá mano dura con los delincuentes de cuello y corbata?

Lo que tenemos que hacer es muy simple: dar vuelta el modelito de sociedad en que vivimos, un modelito donde se eduque para ser más, no a tener más; un modelito que nos invite a vivir con sencillez, que no promueva el endeudamiento, andar corriendo por la vida. Así de simple. ¿Es mucho pedir? La codicia de los poderosos está consumiendo nuestros sueños.

mayo 18, 2016

Un país apatronado, colonial

Conversando con amigos uno se entera de ciertas actuaciones muy extendidas, que me tomaré la libertad de exponer mediante un par de casos.

Un subordinado, Perico, solicita apoyo para la inscripción a un congreso en el que participará y a quien se le está costeando el viaje y la estadía. Su jefe, inmediato, Fulana, le informa que no puede acceder a la petición porque los procedimientos, las normas, los protocolos vigentes, emanados de instancias superiores, entre ellos el jefe de Fulana, así lo establecen. Ante esta respuesta, Perico resuelve recurrir a instancias superiores, al jefe de Fulana. Éste no encuentra nada mejor que acceder a la petición vulnerando por sí y ante sí, las disposiciones en las cuales él mismo participó, sin consultar ni informar a Fulana.

En otro caso un personaje, que llamaremos Zutano, tenía bajo su responsabilidad reducir la alta morosidad en los pagos de los clientes de una empresa. Se establecieron definiciones y requisitos exigibles y/o deseables para renegociar las deudas. Dado que uno de los clientes no cumplía con los requisitos para una eventual renegociación, su petición fue rechazada por Zutano. El cliente resolvió recurrir al jefe directo de Zutano, quien luego de escuchar los argumentos, decidió, por sí y ante sí, renegociar la deuda no obstante no cumplir los requisitos establecidos. Solo posteriormente, no sin perplejidad, Zutano se enteró de ello.

Y así, muchos otros casos del mismo tenor, en el que los jefes son pasados a llevar sin consideración alguna. ¿Cuál es el punto? ¿Qué hacer en estos casos? Depende! ¿De qué depende?

Cuando en cierto nivel se adopta una decisión, los afectados tienen todo el derecho a recurrir a las instancias que estimen pertinentes, las que tienen el deber de escuchar el reclamo que se trata, y explicar porqué el reclamo no corresponde ser acogido, excepto si se trata de una situación injusta, una arbitrariedad, una arrancada de tarro del subordinado, o bien las circunstancias ameritan una especial consideración por razones políticas, humanitarias u otras. En estos casos, y solo en éstos, lo que corresponde es explicar que se conversará con el subordinado para ver qué solución puede darse, y que dentro de un plazo prudencial se dará una respuesta definitiva, la que le será confirmada por quien tiene la responsabilidad del caso.

De lo contrario, la señal que se da es que uno vale callampa, y que quien tiene la manija es el superior. Bajo este esquema, este superior se siente un macanudo, que tiene el poder, un poder de barro, pero poder al fin y al cabo. Con ello no se hace sino promover el centralismo, donde hay que recurrir al de arriba porque es quien corta el queque. La idea es que las malas noticias las dé el de abajo; las buenas el de arriba. Así es como se perpetúan los mismos de siempre.

Desgraciadamente, con tales comportamientos de los superiores, que de alguna manera nosotros mismos avalamos, no hacen sino reforzar este modelo de trabajo que solo fomenta el autoritarismo, el centralismo, la destrucción de los conductos regulares y de los formalismos existentes.

También se da el caso inverso, cuando los jefes inmediatos eluden las decisiones complejas, difíciles, chuteando la pelota para arriba. Pero eso ya es para otra columna.

mayo 13, 2016

Incertezas jurídicas

A través de una columna de opinión, el ex ministro de hacienda del innombrable, Hernán Büchi, en su tiempo rompedor de los protocolos imperantes por su corte de pelo, vestimenta y actividades, da a conocer su voluntad de fijar residencia en el país de sus ancestros, Suiza.

Basa su decisión en la incerteza jurídica en la que se encontraría el país, sustentando su decisión en que “a partir de los cambios plebiscitados en 1989, la constitución ha sido modificada treinta y tres veces”, y que no obstante ello se insiste en una nueva constitución.

Omite, ignora, pasa por alto, olvida que la constitución tiene un origen espúreo, dado que fue plebiscitado en 1980, en plena dictadura, sin registros electorales y sin que la oposición pudiese expresarse libremente. Tan solo Frei Montalva, en un histórico discurso en el mítico teatro Caupolicán, pudo expresar públicamente su rechazo ante el ominoso silencio de los poderosos medios de comunicación que solo atinaban a rendir loas al gobierno.

Omite, ignora, olvida que las modificaciones a las que alude han sido las que la Concertación ha logrado sacar adelante con fórceps, solo una vez que la derecha ha dado su “visto bueno”. Y este visto bueno solo lo ha dado en base a sus propios intereses. Basta recordar a los famosos senadores designados, figura única que la derecha se allanó a eliminar solo cuando ya no quedaban personajes de su sector. Es hora que tengamos una constitución que emerja de la voluntad ciudadana y que no sea cuestionada permanentemente.

La decisión de Büchi surge tan solo después que su nombre figurara dentro de los “Panamá papers” como uno de los personajes que habrían efectuado inversiones en paraísos fiscales. Este solo hecho resta toda verosimilitud a su expresión “por esto me duele Chile”, haciendo inevitable que se piense más bien que le duelen los bolsillos. Para más remate su nuevo país de residencia, Suiza, le permite resguardarse frente a un eventual proceso de extradición al que pueda verse involucrado.

En mis tiempos mozos fui compañero de él en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Lo recuerdo como un alumno capaz de obtener altas calificaciones sin mayor esfuerzo, con su clásica melena, despreocupado. Entonces nadie imaginó que años más tarde, bajo una dictadura, asumiría la responsabilidad de las finanzas a nivel nacional. Nunca imaginé que haría la vista gorda a la incertezas jurídicas imperantes en esos tiempos, cuando hacían desaparecer a las personas por pensar distinto. Así como hoy a él le duele Chile, a mí me duele que hoy esté preocupado de eventuales incertezas jurídicas que afectan a propiedades o fortunas, bien o mal habidas, y que no haya sentido dolor e tiempos de incertezas jurídicas que afectaron a personas, que hoy ya no están con nosotros ya sea porque fueron desaparecidas, exiliadas, secuestradas, torturadas o asesinadas.

mayo 05, 2016

Los pescadores y la marea roja

Una vez más, la marea roja está causando estragos en el sur, afectando a gran cantidad de pescadores artesanales quienes ven reducidas las posibilidades de proveer el sustento a sus modestos hogares. Una vez más se pone sobre la mesa nuestra incapacidad para prevenir.

El fenómeno de la marea roja se expresa en una excesiva proliferación de microalgas, que en el caso nuestro se produce esporádicamente, asociado al fenómeno de El Niño, en los estuarios del sur. Rara vez llega al mar u océano. Esta vez, llegó al Océano Pacífico.

La marea roja produce toxinas que afectan particularmente a nuestros apetecidos mariscos. Por lo general se visualiza como un fenómeno natural, pero en esta ocasión no parece ser el caso. Se sabe que recientemente en la industria productora de salmones se detectó la presencia de elementos tóxicos en sus salmones, razón por la cual no halló nada mejor que desembarazarse de toneladas de ellos en estado de descomposición al océano.

No escapará a la comprensión de los lectores que esta acción, inevitablemente afecta al medioambiente, sospechándose, no sin fundamento, que sea la fuente de la contaminación actual que tiene en ascuas a los pescadores y sus familias. En consecuencia, la marea roja sería resultado de una acción realizada por la industria salmonera, como denuncian los pescadores.

De ser este el caso, estamos frente a una externalidad negativa, la que se caracteriza porque una actividad realizada por una persona, conjunto de personas, o una empresa, genera costos en terceros y no en quienes realizan la actividad. Ahora, los platos rotos, los costos los están pagando los pescadores que se ven privados de los recursos del mar de los cuales viven, por una acción no natural.

En economía, cuando una actividad genera beneficios que van más allá de quienes la desencadenan, se dice que se produce una externalidad positiva. Por lo general para alentar la producción de bienes/servicios que dan origen a esta externalidad se le aplica un subsidio; por el contrario, a quienes producen “males”, esto es, bienes/servicios que producen perjuicios en terceros, se les aplican impuestos. En un caso para alentar, en el otro para desalentar la producción.

Acá, si se comprueba que la causa del desastre ha sido el vertido de salmones en estado de putrefacción, una alternativa consiste en aplicar un impuesto o multa a las salmoneras, y el monto recaudado, distribuido entre las familias afectadas. El monto del impuesto se debería calcular en base a los ingresos que los pescadores están dejando de percibir.

Lamentablemente, una vez más, lo más probable que ocurra, y que de hecho parece estar ocurriendo, es que el Estado otorgue unas migajas a los pescadores, mientras la industria salmonera mira al techo. Nada nuevo bajo el sol.

abril 27, 2016

Los taxistas y Uber

La ciudadanía ha podido ser testigo de las últimas escaramuzas entre los taxistas y Uber, no solo en nuestro país, sino que a nivel mundial. Se trata de un fenómeno nuevo ilustrativo de los vertiginosos cambios que las nuevas tecnologías de información y comunicación están produciendo. Cambios que afectan esencialmente a quienes se duermen en los laureles creyendo que pueden vivir al margen de tales cambios.

En este caso el cambio es tal que ha producido reacciones destempladas, propias de quienes se sienten fuertemente afectados. En este caso, los taxistas, que prestan servicios de transporte a quienes lo requieren bajo regulaciones específicas.

Hoy este servicio está siendo provisto por conductores, y ocupado por usuarios, gracias a una aplicación de búsqueda y servicio de transporte que se instala en los celulares tanto del usuario como del conductor del vehículo. Uber es la empresa de tecnología que ha desarrollado esta aplicación que proporciona una red de transporte privado, a través de su software de aplicación móvil, que conecta los pasajeros con los conductores. Este software opera sobre internet facilitando el transporte de personas de un lugar a otro; ofreciendo un plano virtual de la ciudad señalando la localización de los vehículos; y desplegando las características tanto del vehículo como de la persona que lo conduce.

Por tanto, la propuesta de valor de Uber es la utilización de una aplicación para solicitar el servicio de vehículo con las características especificadas por el cliente y con un conductor cuyos antecedentes pueden ser conocidos, ofreciendo en consecuencia, una comodidad, seguridad y rapidez con precios competitivos.

Esta propuesta está dirigida a quienes se encuentran dentro de la cobertura de Uber, cuentan con celulares conectados con internet, poseen tarjetas de débito/crédito internacionales, esto es, a los segmentos de más altos ingresos.

Los taxistas tienen razón cuando sostienen que se trata de una competencia desleal porque ellos están sometidos a regulaciones específicas que no poseen quienes conducen vehículos al amparo de la tecnología desarrollada por Uber. Pero eso no se resuelve amenazando a los conductores ni destruyendo los vehículos que transportan pasajeros bajo esta tecnología, sino que exigiendo las mismas reglas de juego. Ya sea relajando las regulaciones que imperan sobre los taxistas, o elevándoselas a Uber.

Ocurra o no esta equiparación, más temprano que tarde, veo a los taxistas inscribiéndose en Uber, o creando otra aplicación con más y mejores características que Uber.

Lo concreto es que por décadas, los taxistas han actuado como un cartel, creyendo que el mundo no ha cambiado, sin percatarse que, nos guste o no, no tenemos otra salida que subirnos al carro de la modernidad para seguir ganándonos el pan nuestro de cada día. La precariedad, la volatilidad ha llegado para quedarse. Se acabaron los tiempos en que teníamos un boliche que trabajábamos en las mismas condiciones que nuestros abuelos. Los que lo hicieron, desaparecieron o están por desaparecer.

abril 21, 2016

En la medida de lo posible

En 1971, Patricio Aylwin con Sergio Onofre Jarpa dan forma a la Confederación Democrática (CODE) para unir fuerzas contra el gobierno de la Unidad Popular (UP). Esta alianza de la DC con la derecha, da origen a una nueva división en la DC, cuando gran parte de la juventud demócratacristiana da forma a la Izquierda Cristiana (IC) para sumarse a la UP. Estos jóvenes, colocados en la coyuntura histórica de aliarse con la derecha o la izquierda, abandonaron la DC para estar con Allende y su gobierno. Ya en 1969 se había dado origen al MAPU por considerar que el gobierno de Frei Montalva no satisfacía sus aspiraciones.

La polarización de esos años va ganando terreno, estimulada por la intervención norteamericana. Todo intento de moderación se lo llevaba el viento. Para unos, Frei Montalva, como Presidente del Senado, y Aylwin como senador, procuraron establecer vasos comunicantes conducentes con el gobierno para evitar el quiebre institucional; para otros, para desestabilizar al gobierno. En medio de esta vorágine llega el golpe de la mano menos pensada: del innombrable que había sido el segundo de Prats, y que al asumir como Comandante en Jefe, había jurado lealtad hacia el gobierno de Allende.

Frei Montalva y Aylwin, así como la mayoría de la DC respaldaron el golpe como un hecho inevitable no obstante los esfuerzos desplegados para evitarlo, en tanto que otros estaban convencidos que no hicieron otra cosa que contribuir a posibilitar el golpe. Pero ni Frei Montalva, ni Aylwin, ni ningún DC imaginó siquiera lo que habrían de hacer las FFAA con el respaldo de la derecha. Solo unos pocos DC, los famosos 13 que firmaron una carta histórica donde disienten de la directiva de entonces, fueron capaces de visualizar lo que vendría. La DC nunca imaginó, ni en sus peores sueños, las actuaciones de las que serían capaces nuestras FFAA, ni que se tomarían el poder para quedarse indefinidamente.

Es así como a poco andar, la DC toma distancia de la dictadura e inicia su andadura por el desierto, sufriendo muchos de los suyos el destierro, la tortura, la desaparición, la persecución. La adversidad la unió con la izquierda. Y Aylwin vuelve a ser protagonista buscando convocar, junto a otros, para dar forma a una oposición capaz de derrotar a la dictadura con las armas de la democracia.

Se reconcilia con la izquierda y ésta le confía el privilegio de encabezar el primer gobierno postdictadura con su respaldo. Un gobierno que se inicia con un discurso magistral en el Estadio Nacional y que marca el inicio de la transición, un discurso en el que afirma su intención de unir a civiles y uniformados, ocasión en la que las pifias lo inducen a sostener que “Chile es un solo país”. Expresión que parece seguir siendo más un deseo que una realidad.

No obstante, a más de 20 años de distancia, pocas dudas caben que Aylwin lideró un gobierno que el país y la DC pueden mirar con la cabeza en alto.

En toda la trayectoria de Aylwin muchos quieren ver volteretas, zigzagueos, cambios de marcha. Sin embargo, una mirada holística, sistémica, permite visualizar un común denominador, una línea recta, clara, rotunda: el diálogo, la negociación, la persuasión, sin metralletas sobre la mesa ni bajo ella. Todo en la medida de lo posible, la razón de ser de la política. Buscando extender los límites de lo posible, correr el cerco para que haya más diálogo, menos incomunicación, convencido que es más lo que nos une que lo que nos divide. Y todo esto respaldado por un dato no menor: una vida sencilla, austera, que en medio de la modernidad se extraña y agradece.

Al César lo que es del César.