julio 07, 2011

Las movilizaciones

Foto de Ignacio Amenábar en Unsplash
Las movilizaciones que están teniendo lugar son la expresión de una crisis que se arrastra, al menos desde comienzos de la década de los 80 cuando la dictadura impuso un modelo educativo, a sangre y fuego, en todos los niveles –básico, medio y superior- y que se ha mantenido incólume hasta la fecha. A lo más se ha adobado, matizado sus aristas más ásperas, pero sus ejes esenciales siguen vigentes: profundizar la concepción de la educación como un negocio vía su privatización y validando, lenta, pausada y pacientemente el lucro. El resultado es lo que tenemos y que la propuesta gubernamental no hace sino reforzar a contrapelo de los reclamos y las movilizaciones estudiantiles.

Constituimos un modelo inédito a nivel mundial, que no existe en ningún país del mundo, lo que abre la sospecha de ser una suerte de prueba de ensayo, de experimentación. No hay país en el mundo donde la carga del costo de educar recaiga tan fuertemente en las familias, mientras el Estado se retrae. A pesar que en las dos últimas décadas el gasto público en educación ha aumentado, este incremento ha sido absolutamente insuficiente para compensar la caída que hubo en tiempos del innombrable.

De los ideólogos de este modelito educativo, entre los que destacan con letras doradas, tanto el actual presidente como su ministro de educación, cuesta pensar que no persigan otra cosa que consolidarlo, justamente lo contrario de lo que reclaman los estudiantes, centrado en el lema educación pública, gratuita y de calidad. Mal que mal, sienten aversión por todo lo estatal y adoran todo lo privado, convencidos que la privatización y la competencia nos conducirá a una educación de calidad.

No pueden creer siquiera en la posibilidad de un sistema de educación pública de calidad. Sin embargo, es posible, y de hecho existe. A modo de ejemplo se tiene el caso de Finlandia, donde el sistema educativo completo, desde la guardería infantil hasta el universitario es casi enteramente público y gratuito, con profesores altamente calificados, valorados y respetados, que trabajan con amplios grados de autonomía con cursos pequeños, donde no se segrega en base a rendimiento, donde no existen los rankings escolares y existe una alta interacción con las familias y el medio. No existen centros de “excelencia”, porque cada establecimiento debe ser un buen establecimiento. Todo esto, ocupando menos tiempo de clases y de estudio, y con más juego y diversión.

El ejemplo de Finlandia, que no es ningún país comunista, demuestra que lo que plantean los estudiantes no es una locura, muy por el contrario, es absolutamente viable.

junio 29, 2011

Educación pública, gratuita y de calidad

El movimiento que estamos observando a nivel nacional, tanto de parte de estudiantes como de profesores, demanda una educación pública, gratuita y de calidad. Con esta bandera, pone en jaque ideas, conceptos que se han estado instalando en nuestra sociedad a lo largo de los últimos 40 años.

Se demanda una educación pública en un contexto de endiosamiento del mercado, de privatización, de prédica antiestatal, de reducción del gasto público en educación, de una concepción de la educación como una mercancía más. Vuelve por sus fueros la demanda por una visión de la educación como un derecho, como un bien o servicio esencialmente público antes que privado. Si bien, la educación beneficia a la persona que la recibe, posee un fuerte componente público por las externalidades positivas que genera, esto es, porque la sociedad, las personas que rodean a quienes se educan también se ven beneficiadas, contagiadas.

Hasta los primeros años de la década de los 70 la educación en Chile era financiada casi en su totalidad por el Estado con un gasto público del orden del 7% del PIB. Los ejes fundantes de esta concepción eran el derecho a la educación y la gratuidad de los estudios. Se valoraba el beneficio social que generaba la educación antes que el privado. Con la dictadura, desde los años 80, la educación y muy en particular la educación superior, es concebida más como un bien privado que como un bien público en razón de los potenciales mayores ingresos privados que recibirían sus beneficiarios. Por ello, de una matrícula gratuita se pasa a una matrícula pagada. En la actualidad Chile se encuentra dentro de los países que más gastan en educación superior el relación al PIB, pero al mismo tiempo, con menor gasto público. Esto significa que el gran peso del gasto está siendo cargado a las familias. Con Corea somos el país con mayor incidencia del gasto privado dentro del gasto total.

Se demanda una educación estatal gratuita en todos los niveles, incluyendo la educación superior, cuyo financiamiento debe provenir de impuestos específicos a las empresas y a los profesionales. A los primeros por la mayor productividad que le reporta disponer de trabajadores con formación superior y con mayor poder adquisitivo; a los segundos, por los ingresos adicionales que le reporta la formación profesional.

Se demanda una educación de calidad, la que ha estado ausente a pesar que en su momento, como en los clásicos regímenes totalitarios, se pregonaba a los cuatro vientos que con el paso del tiempo, la competencia traería como consecuencia la calidad. A 30 años de la revolución educacional que significó la mercantilización de la educación, no podemos afirmar que sea la calidad de la educación la que nos distinga en el concierto de las naciones.

En síntesis se puede afirmar que en lo grueso la realidad educacional actual en Chile está marcada por la impronta dada por el régimen militar sin cambios de fondo. Si bien se han producido cambios en las últimas décadas, han sido simples retoques, los admitidos por los dueños del país, puesto que no han alterado las bases del esquema de educación vigente.

La viabilidad de una educación pública, gratuita y de calidad está dada por su factibilidad económico-financiera y política. Respecto de la primera, como ya se ha dicho, el gasto público en educación superior chilena está muy por debajo de la mayoría de los países del mundo, y en particular, de los países más desarrollados que Chile pretende alcanzar. Por otra parte, es necesario revisar la composición del gasto público de manera que sea consistente con la prioridad que en el papel que en el país se le asigna a la educación en general, y a la educación superior en particular. No se entiende que un 10% de los ingresos de CODELCO se destinen a las FFAA y nada a la educación. Esta realidad supone que la seguridad nacional está monopolizada por la defensa nacional y que la educación no es concebida como un asunto de seguridad nacional. Un país con una población educada es un país más seguro que un país armado hasta los dientes. Y esto último está vinculado a la factibilidad política de efectuar un cambio de esta naturaleza en las prioridades de distribución del gasto público, lo que dependerá de la correlación de fuerzas políticas existentes en el país.

Lo que es claro, es que bajo el paradigma vigente, la universidad estatal chilena está condenada a morir, al igual que la educación pública básica y media.

La demanda que está tras las movilizaciones, es de carácter radical, y supone que el racional dominante debe ser la solidaridad, la colaboración, la construcción de una sociedad civil empoderada donde el sistema educacional es guiado por ella en su conjunto, y no por grupos económicos, políticos o académicos con fines particulares. Mientras este racional no se de, será impensable su implementación. Por ello la demanda debe entenderse como un punto de inflexión que altere sustantivamente la tendencia a la fecha.

junio 24, 2011

La estafa de La Polar

Los tiempos que estamos viviendo, en Chile y en el mundo, parecen querer dar cuenta que una sociedad que se rige por el lema de llegar y llevar, slogan histórico de una de las tiendas de comercio de nuestro querido Chilito. Si bien nació hace ya más de 90 años como una modesta sastrería en las cercanías de la Estación Central, en 1953 incursiona en el ámbito comercial, y en la década de los 80 abre sus primeros locales, para posteriormente expandirse a regiones y estrenar su tarjeta de crédito para entrar a competir en las “grandes ligas” del retail que hoy están en las cuerdas, en el ojo del huracán. El año pasado incluso inició su expansión internacional.

¿Dónde está el negocio? No está tanto en la comercialización de productos, sino que en las tarjetas de crédito, en tener deudores, que ojalá no paguen para así ensartárselos con tasas de interés usureros, multas y cobranzas que elevan las deudas hasta alcanzar niveles estratosféricos. Son varias las cosas que están siendo jaqueadas con lo que está ocurriendo.

A los que idearon el sistemita imperante pareciera que se les pasó la mano. Le daban tarjeta a cualquiera, no importando su nivel de ingresos, ni nada. Liberales totales, le daban tarjeta a quien pasara por el frente de alguna de sus tiendas. Era llegar y llevar. Incluso llamaban telefónicamente a las casas, lo que me consta personalmente, donde me decían que tenía una tarjeta a mi disposición aún cuando no la había solicitado. Insistían en que era una ganga.

La incitación al endeudamiento, que no es exclusiva de la tienda en cuestión, llega al extremo en que si compras algunos productos específicos con tarjeta su precio es menor que si lo compras al contado; o bien, si compras con tarjeta acumulas puntos. Incluso hay tiendas en que si compras con tarjeta hasta salgas con plata porque los cajeros están adiestrados para ofrecerte avances en efectivo. Los que después te cuestan un ojo de la cara.

La gracia del sistemita radicaba en tenerte cautivo de la tienda porque al final del día, perdón, del mes, necesariamente tenías que ir destinando proporciones cada vez mayores de tu sueldo al pago de la deuda. Y pobre de ti si dejabas de pagar.

Esto nos dice que el negocio no está en la venta de los productos, sino que en el endeudamiento de las personas. En el caso en cuestión el problema alcanzó los ribetes que se conocen nada más que porque saltó por los aires que gran parte de la deuda había alcanzado niveles incobrables. Esto es, se les pasó la mano más allá que sus competidores. La deuda promedio de sus clientes de la tiendita del “llegar y llevar” es el doble que la del sector.

Un mundo que se construye sobre la base de que se gana más sobre la base de endeudar a las personas que sobre la base del trabajo de las personas, es un mundo que más temprano que tarde termina por derrumbarse. Es lo que está pasando en muchas esferas.

No es llegar y llevar. El pan hay que ganárselo con buenas artes.

junio 15, 2011

Los golpistas en acción

El fin de semana pasada, la dirigencia del principal partido de gobierno, la UDI, tuvo una jornada de análisis de la coyuntura política que culminó con un golpe a la cátedra: desbancar a la directiva a partir de una petición de Longueira, el dirigente más venerado entre sus militanteds. La causa de fondo fue un diagnóstico lapidario respecto de la directiva actual. De otra manera no hay cómo explicarse la decisión adoptada y que debe haber sido craneada con anticipación entre 4 paredes.

Para quienes en el exterior desconocen la realidad política chilena, se les debe recordar que la UDI es la heredera de “los gremialistas”, quienes con Jaime Guzmán a la cabeza, estuvieron tras el golpe del 73 que llevó a Pinochet al poder. los que constituyeron el soporte civil de la dictadura, y los encargados de cautelar que los amarres bien atados se mantengan hasta que ellos lo determinen. Estos amarres están contenidos en la Constitución del 80, que por más que haya sufrido cambios, estos han sido marginales, sin ver alterada su esencia, y en un sistema electoral binominal imposible de modificar sin la venia de ellos mismos. Levantarán el veto cuando les venga bien, al igual que cuando se eliminaron los senadores vitalicios.

Un diagnóstico que debe haber caracterizado a la actual directiva como débil ante el gobierno y para “leer” la coyuntura actual. Un diagnóstico que percibe a una UDI cuyo peso específico, como partido mayoritario en el gobierno, no se ve reflejado en la distribución de los cargos ni en las políticas que se están emprendiendo. No se sienten integrados, y de ello sería responsable la directiva nacional. En consecuencia, hay que cambiarla. De un plumazo, los tímidos avances registrados en estos años fin de democratizar su institucionalidad interna, son borrados de un plumazo. El golpe del fin de semana pasada representa un serio retroceso para la renovación interna de la UDI. Un golpe “a la uruguaya” donde los coroneles, los viejos tercios se apoderan del partido sin cambiar al presidente, pero un golpe al fin y al cabo, sin mediar elección alguna, confirmando que el golpismo está en el ADN de la UDI. Desconozco en qué otro partido, se haya dado un golpe de esta naturaleza. La institucionalidad interna saltó por los aires. El fin justifica los medios, Maquiavelo en acción.

El fin perseguido es claro: meter presión al gobierno, hacerle sentir que con la UDI no se juega, que como partido mayoritario tiene derecho a “más cuoteo”, a más cargos, a imponer sus políticas, tarea para la cual la directiva anterior habría sido débil. Si no cambiaron a Coloma fue para no ser tan brutos. El momento fue escogido con pinzas, cuando el gobierno está zarandeado por fuerzas y movimientos sociales que no se sienten representados bajo la institucionalidad política imperante. Esto se refleja en los bajos niveles de adhesión hacia el gobierno. En consecuencia, el diagnóstico de parte de los coroneles de la UDI incluyó la necesidad de desmarcarse del gobierno para no caer arrastrados. Si hubiesen podido, también habrían derrocado al gobierno. Si no lo han hecho es porque la pera no estaría aún madura para ello.

El drama de la UDI es que siente que no obstante ser el partido mayoritario, ninguno de los suyos esté encabezando el primer gobierno de derecha desde la salida de Pinochet. Y para remate, que el presidente sea Piñera, que no pertenece a sus entrañas y a quien ven como la antítesis de lo que representa la UDI. No soportan estar en un segundo plano, estar en el gobierno, pero sin encabezarlo. Eso les duele. Se sienten marginados, no ven el sello UDI en el gobierno. Les empelota una agenda de un gobierno centrada en acuerdos para la vida en común o en reformas políticas, que en nada la representan.

Quieren el Ministerio del Interior. El éxito o fracaso de la nueva directiva se va a medir por su capacidad para hacerse de dicho ministerio, para imponerse, para ver satisfechas sus exigencias en el corto plazo, antes de las próximas elecciones municipales. Ese es el gallito que viene.

junio 11, 2011

La trampa crediticia en la educación superior al descubierto

La educación chilena parece estar despertando luego de tres décadas del inicio de su privatización, desde que una ideología resolvió que dejara de ser un derecho, para transformarla en un negocio. Hace 5 años hubo un primer aviso, una advertencia de que no todo lo que brillaba era oro, que el ídolo tenía pies de barro. El movimiento pingüino que amenazó en transformarse en revolución pingüina, terminó por ser absorbido vía comisiones cuyas conclusiones llevaron a cambios destinados a mantener incólume la esencia. Esencia que vuelve a estar siendo jaqueada por estos días, esta visión de la educación como una mercancía antes que como un derecho.

Pocos saben por qué los tapones están saltando ahora con tanta fuerza. Entre los factores que pueden estar incidiendo podemos especular con los siguientes. Uno, porque ya llevamos muchos años de aguante, de rabia acumulada, mal que mal, ya son 30 años de privatización educacional los que celebraba el ministro Lavín en el Edificio Diego Portales cuando fue funado por estudiantes de la UTEM. Dos, porque ha aparecido una dirigencia estudiantil universitaria con una estrella de fuste: Camila Vallejo, cuya visión, belleza, tranquilidad y claridad están llamando poderosamente la atención. Tres, porque ya no está la Concertación en el gobierno, sino que la derecha.

Me voy a detener en estos dos últimos factores, partiendo por el último. Existe una visión de que la estrategia de la Concertación basada en la negociación, en avanzar en la medida de lo posible, se agotó. La ciudadanía se habría cansado de tratar con la Concertación, a quien terminó por visualizar como una suerte de capataz del país, optando por tratar con el “dueño” del país. En el caso de los estudiantes, parecen sentirse más cómodos tratando con “los dueños” de la educación privada – la derecha política y económica- antes que con sus “sostenedores” –la oposición representada por la Concertación-.

El otro factor, el de la existencia de una dirigencia estudiantil cuya lucidez ha permitido que hoy la discusión y los argumentos que se ponen sobre la mesa sean más limpios, más transparentes, no mediadas por lo posible, sino que por conceptos y valores. Con mucha fuerza han abordado un tema que a lo más ha sido tratado marginalmente hasta ahora: el negocio educacional, la masificación universitaria sustentada en el endeudamiento estudiantil. Como el negocio de La Polar, da crédito a cualquiera, después ve cómo lo aprieta para que pague su deuda. Lo mismo vale en aquellas universidades privadas que reciben a cualquiera, después se verá cómo se le hace pagar. La derecha ha hecho realidad el viejo slogan de la izquierda de los años 60: Universidad para todos, claro que para todos los que tengan los recursos económicos no importando si tienen los antecedentes académicos para cursar estudios superiores, total, para eso están las redes sociales, el capital socio-cultural que trae consigo. Y también para todos los que no tienen recursos económicos, claro que a costa de un endeudamiento de por vida.

El planteamiento estudiantil está abriendo la cancha a fin de instituir una educación superior gratuita o con un arancel diferenciado. Esto, que muchos ven hoy como impracticable, curiosamente es implementado en el resto del mundo. Pero nosotros, somos más papistas que el Papa.

El sistema que tenemos en Chile es tremendamente injusto, y lo que me llama poderosamente la atención es cómo ha podido durar tanto tiempo sin que los estudiantes se dieran cuenta -quizá recién ahora se percatan- que el sistema que tenemos los ahoga a futuro. Intentaré ser breve. Un estudiante de familia de bajos ingresos, debe optar por un crédito, lo que significa que después de egresar debe pagarlo; un estudiante de familia de altos ingresos, no tiene necesidad de optar a crédito puesto que su familia paga, y por tanto, al momento de egresar, ingresa al mundo del trabajo limpio, sin deuda. A ello, debe agregarse que si estamos ante dos egresados de una misma profesión, uno proveniente de una familia de altos ingresos y el otro de bajos ingresos, lo más probable que el primero acceda a un puesto de trabajo –por su red de contactos familiares- con mayor sueldo que el profesional cuya familia es de bajos ingresos. O sea. Este último, ganará menos y deberá pagar la deuda contraída, en tanto que el primero ganará más y sin pagar deuda alguna.

Cualquier duda estoy a disposición de mis queridos lectores.

La crisis de la representación política

En el mundo se está observando un rechazo o una desafección ciudadana hacia los sistemas políticos que los rigen. En el norte de África y el Medio Oriente contra regímenes dinásticos, donde los gobernantes se han estado perpetuando a lo largo de las últimas décadas sin vergüenza alguna. En España los indignados están repudiando tanto al partido gobernante, el PSOE, como a la oposición, con el grito “democracia real, ya”.

En Chile las tasas de reprobación al gobierno de Sebastián son mayúsculas; uno pensaría que las de la oposición, representada por la Concertación, serían menores. ¡Las pinzas! Normalmente, cuando baja la adhesión al gobierno, sube de adhesión hacia la oposición, pero lo que tenemos ahora es otra cosa: baja la adhesión tanto al gobierno como a la oposición. ¿Cuál es la adhesión que sube? Ninguna.

Hoy por hoy, sería mayoría aquella que no está ni a favor del gobierno, ni a favor de la oposición. ¿Cuál sería esta mayoría? Sería una suerte de oposición no parlamentaria, aquella que no está representada por los partidos políticos, la que no está inscrita en los registros electorales, y que por tanto, no vota, no se expresa por los canales que la democracia contempla. O bien, por quienes estando inscritos votan con resignación porque saben que los resultados tienden a estar predefinidos, porque la competencia, más que entre gobierno y oposición es entre los partidos al interior de cada conglomerado, dado que saldrá uno por cada lado gracias al sistema binominal que se ha mantenido incólume desde hace ya más de dos décadas.

La ciudadanía está empezando a captar que la realidad política, social y económica, bajo modelo imperante, no sufrirá mayores modificaciones por múltiples factores. Uno, porque fue dejado a sangre y fuego por la dictadura, los famosos “amarres”. Dos, porque para la mantención de dichos amarres está la heredera política de la dictadura, su fuerza pretoriana civil, los gremialistas de entonces, la UDI de hoy, que se siente incómoda en un gobierno cuyo presidente no es de sus filas, de quien desconfía, a punto tal que se ha consagrado como una oposición dura al interior del propio gobierno que lo está esterilizando a niveles preocupantes. Tres, porque la Concertación no ha tenido la fuerza política suficiente para exigir los cambios atrapado en la estrategia de “en la medida de lo posible”. Al respecto está la duda si existía una alternativa a esta estrategia, o bien, si lo posible podía ser más que lo que fue.

Desafortunadamente, hoy se está pagando las consecuencias de lo expuesto. Se creó una institucionalidad ambiental “en la medida de lo posible” que no deja contento a nadie, ni a moros ni a cristianos; se tiene una realidad educacional insostenible, pero que se ha sostenido todos estos años sobre la base de mirar para cualquier parte menos a dónde hay que mirar; se tiene un problema en la Araucanía, que se arrastra por decenas de años, sin que el sistema político sea capaz de hacerle frente y resolverlo.

Somos campeones para posponer la solución de los problemas; para chutear la pelota para adelante; para qué nos caiga la teja. Puede que ya estemos cansados de ser campeones en estas materias, lo que quizá explique el fuerte rechazo que sufren tanto el gobierno como la oposición parlamentaria. Lo que viene puede ser una revisión y modificación a fondo de nuestra realidad, o bien, que todo siga por la senda habitual, con cada uno en lo suyo.

junio 03, 2011

Entre Humala y Keiko

Este domingo es la segunda y definitiva vuelta presidencial peruana, la que tendrá lugar porque ninguno de los más de 10 candidatos que se presentaron en la primera vuelta obtuvo la mayoría absoluta. En dicha vuelta ganaron las que en su momento se calificaron como posturas extremas, perdiéndose quienes representaban posiciones moderadas.

Tres de los candidatos perdedores en la primera vuelta, obtuvieron una proporción de votos nada despreciables de cara a la segunda vuelta, razón por la cual, tanto Keiko como Humala, están intentando atraerlos para sí. Es así como Kuczynski y Castañeda se han volcado a favor de Keiko, en tanto que Toledo lo ha hecho a favor de Humala. Curiosamente, los argumentos dados para inclinarse a favor de uno u otro, son semejantes. Estiman que un candidato “garantiza” la democracia más que su contendor y ofrece más posibilidades de conformar un gobierno de unidad.

Los sectores medio y alto, se han cuadrado mayoritariamente con Keiko y tienen razones fundadas para hacerlo. El énfasis lo ponen en el temor que les depara Humala, haciendo la vista gorda en torno a lo que fue el gobierno de Fujimori. No deja de ser doloroso que Keiko tenga la posibilidad de ser escogida presidenta por la vía democrática en circunstancias que fue la primera dama del gobierno presidido por su padre que dejó una estela de corrupción y crímenes.

Al frente está Humala, quien tampoco tiene mayores credenciales democráticas. La curiosidad mayor está dada por el pronunciamiento de Mario Vargas Llosa a favor de Humala. Cualquiera creería que su pensamiento es más cercano al de Keiko, sin embargo quienes creen eso se equivocan, porque Mario, en términos políticos, es un demócrata a todo evento. Para él no hay dictaduras buenas y malas, no importando si son de derecha o izquierda, dado que todas son malas. Con Keiko tiene la certeza que se avecina una dictadura que será digitada por su padre; con Humala tiene la esperanza que no sea así. De ahí su opción por este último. García, el presidente actual, aunque ha proclamado ser prescindente, pocas dudas caben que su corazoncito está con Keiko, lo que no deja de ser sorprendente, puesto que en su momento fue perseguido por Fujimori.

En Perú, los partidos tradicionales, han sido barridos, prueba fehaciente de la fragilidad democrática en que se encuentran los peruanos y que abre cancha a aventuras populistas y al caudillaje. Es así como este domingo se ven enfrentadas dos opciones que dan para agarrarse la cabeza, donde todo puede ser. Desafortunadamente se trata de una tendencia mundial. En Argentina, hace casi una década atrás, a raíz del corralito, surgió el grito “que se vayan todo”, similar al que hace menos de un mes atrás surgió desde el kilómetro cero de Madrid en España, contra políticos, financistas y empresarios.

En Chile, la última encuesta nos ha revelado una significativa alza en la reprobación a la actuación gubernamental, la que no es compensada con un alza a favor de la oposición, lo que también revela que no nos estamos escapando a la tendencia mundial hacia el descrédito de la clase política. Revertir esta realidad es un desafío no menor, porque sin partidos políticos, o con partidos débiles, la democracia pierde sustento, y los gobiernos terminan por ser apropiados por personajes de la peor calaña. Ejemplos tenemos por doquier.

mayo 26, 2011

¿Es posible otro mundo?

A raíz del proyecto de Hidroaysen se ha vuelto a poner sobre la mesa el tema del desarrollo. Incluso el presidente, Sebastián, se refirió en duros términos a quienes se oponen al proyecto señalando que no es posible salir del subdesarrollo y consumir más energía eléctrica, mientras al mismo tiempo nos oponemos a proyectos que nos permiten generar más energía para alcanzar el desarrollo.

Acá hay una trampa porque asume que el desarrollo es más consumo, más televisores, más automóviles, más energía, más PIB, llenarnos de objetos. Esta asociación es inapropiada y perversa. El desarrollo es otra cosa, está ligada no solo a la satisfacción de necesidades materiales. El progreso no es más consumo de lo que no necesitamos, pero tal como parece entenderse hoy, mientras más consumimos, no importando la basura que consumamos, seríamos más desarrollados. El desarrollo tiene que ver con la capacidad para ser más, reflexionar, tomar decisiones, actuar con autonomía, creer en lo que hacemos, confiar en nosotros.

Qué progreso o desarrollo es este que día a día nos empuja a trabajar más y más para tener más, para estar en onda, para estar con lo último, en medio de una persistente publicidad que nos atosiga creando necesidades.

Qué clase de desarrollo es este donde el grueso de las familias vive con un alto endeudamiento, que sustenta el nivel de actividad y la consiguiente tasa de empleo. Qué sociedad es esta cuyo “desarrollo” se sustenta en elevados endeudamientos con cada vez menos tiempo libre. Un desarrollo que nos convierte en máquinas, donde valemos por lo que producimos y su cantidad, antes que por lo que somos, por nuestra capacidad para discernir.

Me resulta paradojal que la magnitud del trabajo en nuestras sociedades dependa del mantenimiento de un ritmo frenético de actividad basado en el uso indiscriminado y masivo de tarjetas de crédito, gracias a las cuales estamos comprando hoy con recursos provenientes, no de trabajos ya realizados, sino que de trabajos futuros. Para remate, con estas tarjetitas terminamos pagando dos, tres y más veces el precio de los bienes/servicios implicados.

Al final de este camino no encontraremos el desarrollo, a lo más un espejismo de desarrollo. Nos hace falta un nuevo modelo de desarrollo. Tengo la certeza de que es posible otro mundo, o como dice un slogan, otro mundo es posible. Y eso depende de nosotros, de nuestra voluntad.

mayo 20, 2011

Soterrado malestar

El país ha sido testigo de protestas motivadas por la aprobación de la instalación de una central hidroeléctrica en la Patagonia chilena, en paralelo con las de estudiantes universitarios, quienes entre otros factores, reclaman por el alto costo de sus estudios.

Al mismo tiempo estamos siendo testigos de protestas en distintas partes del mundo, que si bien no parecieran no tener nada en común, sí lo tendrían. Es el caso de España donde las proclamas van desde un grito de “democracia real ya”, hasta un “que se vayan todos”. En el norte de África, desde comienzos de este año, como un reguero de pólvora, las revueltas, como verdaderas ventoleras, claman por poner término a satrapías.

¿Qué es lo que está pasando? No es fácil discernir respecto de lo que está ocurriendo, particularmente cuando estamos en medio de la vorágine, pero podemos al menos vislumbrar una suerte de malestar que no es solo de ahora, pero que estaría saliendo de las catacumbas, por su profundidad, y por obra y gracia de las redes sociales. El efecto de internet es devastador, puesto que gracias a esta red de redes la difusión de lo que ocurre, de lo que se desea que ocurra, se esparce como reguero de pólvora, especialmente entre los más jóvenes.

Quienes temían que internet tendría efectos negativos al segregar a la sociedad en quienes tienen acceso a él y quienes no, parecen haberse equivocado medio a medio. La popularización de internet está teniendo un fortísimo impacto a todo nivel: está contribuyendo a la democratización de la sociedad, a punto tal que las dictaduras le temen e intentan limitarla. Contribuye a la transparencia de los mercados, de las decisiones, del comportamiento de las instituciones del Estado y de sus burócratas; es un poderosísimo medio de conformación de redes sociales. Su poder de convocatoria y de difusión es impresionante.

La primera prueba la dio el año 2004 en Madrid, España, con ocasión del atentado a la estación de Atocha, a días de las elecciones, cuando Aznar postulaba con ventaja a la reelección y quiso imputar el atentado a la ETA, organización terrorista que proclama la independencia del País Vasco, sin tener las más mínimas pruebas de ello. La consecuencia fue la derrota de Aznar y el ascenso de Zapatero, en gran parte gracias a los millones de correos electrónicos que circularon por internet transmitiendo el mensaje “pásalo”, en referencia a las mentiras que se propalaban desde las alturas del poder.

Por estos días, ya no son los correos electrónicos, sino que las redes sociales, entre las que destaca facebook, y los mensajes cortos vía twitter, entre otros, los que están canalizando las convocatorias, las protestas y el malestar que se está instalando en la sociedad y que las clases políticas y económicas no están escuchando.

Todos estos serían indicios de la existencia de una suerte de cabreamiento, de cansancio con los discursos oficiales, con la hipocresía, con la vista gorda que se hace desde las altas esferas. Tanto tiempo de ocultismo, o de postergaciones, termina por reventarlo todo y ponen en la mira de la ciudadanía a quienes considera como responsables de ello: las clases políticas y empresariales, particularmente quienes se coluden para mantener vergonzosos e impresentables privilegios.

mayo 13, 2011

Lo que hay tras Hidroaysen

El tema de Hidroaysen ha traído cola, dando la impresión de que todo estaba cocinado. Algunos dicen que la institucionalidad funciona, otro que no funciona, o que es de cartón.

Se trata de un megaproyecto destinado a cubrir el déficit de suministro de energía eléctrica que se proyecta para las próximas décadas. Como dijera Sebastián, el proyecto nos permitiría vivir sin apagones.

Sin embargo este megaproyecto tiene detractores tanto por la contaminación ambiental que genera en un entorno paradisíaco, como porque aducen la existencia de energías alternativas no convencionales cuyo desarrollo aconsejan promover.

Quienes respaldan el proyecto se amparan en que se trata de algo inevitable si es que queremos llegar a ser un país desarrollado, como un mal menor, mientras que sus opositores aducen que se trata de una falacia sostener su inevitabilidad, que el desarrollo no pasa por destruir el medio ambiente, sino que por el contrario.

Esto es lo que está a la vista, en la superficie de una suerte de iceberg, porque tras el proyecto hay intereses y un modelo de desarrollo altamente demandante de energía. También hay interrogantes no resueltas. Uno de ellos es el de la transparencia de los mercados. No sabemos todo lo que debemos saber, y un desarrollo sin transparencia no es desarrollo. Otra duda existencial tiene que ver con el nivel de competencia en el mercado de la generación eléctrica.

Sus principales actores son 2 empresas, las que cubren el 74% de la producción de energía eléctrica. Estamos ante un duopolio que explica los altos precios de energía de los que “gozamos”. Estas dos empresas son las que “mandan”. Por una casualidad no tan casual, estas dos empresas son las dueñas del proyecto Hidroaysen. Para que no hagan lo que quieran se requiere de regulaciones, de un Estado regulador fuerte, capaz de pararse de igual a igual frente a ellas.

Y este Estado no existe, por el contrario, está lo suficientemente debilitado después de años de prédica anti Estado, que abre cancha a especulaciones, colusiones y corruptelas. A ello se agrega que este Estado está siendo gobernado por los campeones de la privatización, por quienes ven al Estado como un mal necesario que debe abstenerse de involucrarse en la producción de bienes y servicios, cuya responsabilidad debe estar en manos de privados.

Prueba lo expuesto que la energía en nuestro país es 40% más cara que en Estados Unidos, mucho mayor que en los países de mayor desarrollo y de menor desarrollo. ¿Cómo se explica esto si no es por la ausencia de competencia?

Por ello la población está rabiosa. No le gusta que le presenten alternativas cocinadas, donde una de ellas es la que nos salvará y las restantes nos condenarán. Y que quienes resuelvan no sean sino peones de una historia cuyo final ya se conocía.

Todo ya estaba oleado y sacramentado. Son muchos los intereses en juego.

mayo 05, 2011

Asesinato de un asesino

Photo by Felix Koutchinski on Unsplash

Casi 10 años después del atentado a las torres gemelas en el corazón financiero del imperio, que ocasionó la muerte de miles de inocentes, es asesinado su mentor, Osama Bin Laden. No tengo dudas de su calidad de asesino y de estar al mando de una organización terrorista como es Al-Qaeda. Pero de allí a validar su ejecución y alegrarme por lo que no es sino un asesinato de Estado, hay mucho trecho.

Ello porque el asesinato de Osama implica validar la ley del talión, del ojo por ojo, diente por diente. La civilización, el desarrollo de la humanidad, asumo que ha procurado dejar atrás esos tiempos, para ser sustituido por el del imperio del derecho, del debido proceso, de la presunción de inocencia, y un largo etcétera.

Pero acá tenemos el resultado de una operación militar encabezada por un imperio que se ha erigido en el abanderado de la democracia, de la libertad, y de la justicia, pero que a la hora de la verdad no escatima en recurrir a procedimientos y acciones al margen de la legalidad, que lo hacen incurrir en crímenes de Estado.

Todo parece haber sido a contrapelo de cómo nos han enseñado a lo largo de la vida de cómo deben abordarse las cosas. Todo amparado en que la lucha contra el terrorismo es una guerra irregular que no puede darse en el marco de la ley. Así se explica la existencia de Guantánamo, un espacio donde el Estado se da el lujo de extraer confesiones bajo tortura. De ahí habría emanado la información que condujo a la localización del escondite de Osama.

Como dijera Aylwin, Osama murió en su propia salsa. Podían haberlo apresado y llevado a juicio, pero se prefirió ejecutarlo aún cuando estuviera desarmado, y delante de una de sus hijas de 12 años, porque más valía tenerlo muerto que vivo. Y no bastó con tenerlo muerto, además, se tiró su cuerpo al mar para evitar procesiones a su tumba. Me hizo recordar a Pinochet cuando, entre risas socarronas, ofreció a Allende subirlo a un avión hacia el exilio, pero asegurándose de hacerlo estallar en el aire para evitar su resurrección y/o peregrinaciones hacia el lugar donde sus restos descansaran.

No creo que matando la perra se haya acabado la leva. Con lo realizado, USA se ha rebajado al nivel de los terroristas, con el agravante de hacerlo con el soporte del Estado. Siento que se ha perdido la brújula.

abril 29, 2011

Todo por un caballo

La noticia no dejó de sorprender. A pocos días del fallecimiento de un diputado como consecuencia de la aparición de un caballo en una de las rutas nacionales, otro accidente similar se produce en otra ruta, afortunadamente sin consecuencias fatales. Los afectados fueron los pasajeros de un taxi impactado por un caballo, quienes quedaron todos con lesiones de carácter leve, excepto uno, con lesiones de mediana gravedad.

Por desgracia, en esta ocasión el caballo no era un caballo cualquiera, dado que estaba relacionado con Sebastián. Según las versiones emanadas de la fiscalía que investiga el accidente, este caballito, sería propiedad de una sociedad en la que tendría participación el Presidente de la República. Al conocer la noticia no pude menos que agarrarme la cabeza pensando en dos cosas. Una: hasta cuándo vamos a ver involucrado a nuestro presidente en sociedades privadas cuando debiera estar centrado en la tarea de la conducción política del país. Dos: qué hubiese pasado si este caballo hubiese sido el que ocasionó la muerte de un diputado de la UDI. Lo más probable que la coalición de gobierno estaría ardiendo.

Si bien el tema pudiese parecer irrelevante, reducible a un mero hecho policial, lo concreto es que es imposible que no trascienda de dicha esfera e invada el plano político, por más tangencial que sea el rol que el presidente juegue en él.

Como era de esperarse, la vocera de gobierno señaló con rotundidad que considera bastante rebuscado vincular al presidente con el accidente del caballo por el solo hecho de que había una persona que estaba a cargo de este caballo, que por cierto no era el presidente.

Sin embargo lo rebuscado es que el presidente intentara conservar acciones de la principal empresa de aviación nacional, del equipo más popular de fútbol, y de uno de los canales de televisión, sin que el país se arrugara siquiera. Tuvo que vender sus acciones con fórceps. Y cuando creíamos que eran todas las acciones que tenía, aparece este accidente, que nos dice que sigue conservando acciones de otras sociedades.

La moraleja que nos deja este accidente, es la inconveniencia de que un presidente esté implicado en empresas privadas, al menos durante su período de gobierno. Por tanto, debiera desprenderse de todas las acciones de empresas o sociedades que sigue conservando para que de una vez por todas se pueda centrar en lo que le corresponde en el minuto actual: gobernar el país. Esto se le ha dicho en todos los tonos, desde todos los lados, incluyendo sus propios partidarios.

abril 21, 2011

La desconfianza nos está costando cara

Recientemente, la OCDE emitió un informe que desnuda nuestras fortalezas y debilidades. Uno de los logros más significativos de la Concertación, obtenido en las postrimerías del gobierno de Michelle, fue la incorporación de Chile a la OCDE, organismo que agrupa a una treintena de países, entre ellos, los de mayor desarrollo.

Chile es el primer país sudamericano en formar parte de este selecto club y constituye un reconocimiento a la reducción de la pobreza alcanzada en las últimas décadas y al compromiso por lograr el tan esquivo desarrollo al que aspiramos.

Desde hace poco más de un año nuestra presencia en la OCDE nos plantea nuevos y mayores desafíos. Implica cotejarnos con los países de las grandes ligas. y adoptar los correctivos que nuestro país requiere, particularmente en los planos político, social y económico.

En lo político el sistema binominal debe abrirse porque los elegidos cada vez nos representan menos, solo está conduciendo a congelar el padrón electoral, incrementar la apatía ciudadana. Pocos son los jóvenes que se inscriben. Resulta una vergüenza que mientras el sistema político peruano faculta a los peruanos residentes en el exterior a votar, nosotros sigamos excluyendo a nuestros compatriotas que viven en el extranjero y estemos entrampados en condicionamientos con calculadora en mano.

En lo económico se reconocen los esfuerzos por regular la libre competencia y proteger a los consumidores, pero ellos son claramente insuficientes. Existe una sensación muy extendida de indefensión por parte de los consumidores y trabajadores cuyos niveles de estres, tristeza y depresión están por sobre el promedio de los países de la OCDE.

En lo social, nuestra convivencia está marcada por la desconfianza. El nivel de desconfianza en el otro, en nuestro país es más de cuatro veces el promedio existente en los países de la OCDE, desconfianza que tiene su base en la gran desigualdad de ingresos que tenemos, la mayor en toda la OCDE.

La desconfianza nos está costando cara, porque con ella será imposible alcanzar el desarrollo. Y para superar esta desconfianza, necesariamente debemos reducir la brecha de ingresos existente.

abril 18, 2011

Otra cosa es con guitarra

Se ha generado un interesantísimo debate en torno a un proyecto que está en el Congreso en torno a la venta y publicidad de la comida chatarra en establecimientos educacionales. El objetivo que se persigue es reducir la obesidad en los niños y que el tema se transforme en un problema público sanitario. En consecuencia, se presume que existen evidencias de la existencia de una alta asociación entre el consumo de comida chatarra y la obesidad, entendida esta como una enfermedad.

La obesidad, es un eufemismo para denominar a la gordura, y que posibilita denominar a las personas gordas como obesas. Cabe destacar que nuestra cultura tradicional tiende a asociar la gordura, u obesidad, con la buena salud. En simple, la obesidad se caracteriza por el exceso, la acumulación de grasa en nuestro organismo y es medida mediante un índice de masa corporal (IMC). Es una enfermedad porque este exceso de grasa es factor de riesgo de enfermedades tales como las cardiovasculares, diabéticas, gastrointestinales y otras.

Estas consecuencias de la obesidad y la creciente proporción de personas que la padecen, son las que la han convertido en un tema de salud pública en consonancia con lo que se está dando en el mundo. El sedentarismo que vivimos en estos tiempos modernos, no hace sino agravar la situación como lo demuestra el que tan solo hace 30 años atrás, mientras nuestros niños de 6 años eran obesos, hoy esta cifra es del 23%. O sea, casi uno de cada cuatro niños son obesos. Si lo son a esa edad, qué cabe esperar cuando mayores y la consecuente demanda de servicios de salud asociados.

El tema ha terminado por ser político en el que se rasgan vestiduras en torno a la libertad de los individuos, de las familias y el rol del Estado. Y cada uno de los actores políticos van tomando posiciones, observándose cruces interesantísimos tanto en la izquierda como en la derecha, y en el mismo centro político.

La derecha desde siempre ha pregonado, privilegiado la libertad, particularmente la económica, porque la libertad política, cuando la aceptan, es a regañadientes. Y no han faltado las voces que se levantan contra el proyecto por considerar que se inmiscuye en la libertad que tenemos para elegir. Llegan a hablar de que le estamos “quitando un caramelo a un niño” y vaticinan la generación de un mercado negro de golosinas o comida chatarra. La lógica parece impecable, sin embargo, no es la misma que aplican a la hora de legislar sobre el aborto o la píldora del día después. Por la izquierda esta libertad la ponen en jaque por las consecuencias que en materia de salud pública se generan al reducirse las potencialidades de desarrollo de las personas afectadas.

Sin embargo, desde la propia derecha están asomando posiciones más realistas, en particular desde el gobierno, porque otra cosa es con guitarra. Desde los think tanks de derecha, particularmente desde Libertad y Desarrollo, alimentador de ideas de la UDI y financiada por los más poderosos grupos empresariales nacionales, se escuchan los gritos más destemplados contra el proyecto. A veces está la duda si esta oposición es por el amor a la libertad para elegir, o al lucro que les genera la producción de comida chatarra.

Debo confesar que soy escéptico a soluciones basadas en leyes que no hay cómo verificar que se cumplen, aunque de todas formas pueden servir para ir generando conciencia del problema que se está abordando. Confío más en una concepción de combatir los males con la provisión de información clara respecto de los daños que producen dichos males y aplicarles impuestos, y destinar los recursos recaudados a promover los bienes mediante la aplicación de subsidios para la producción de estos bienes. En consecuencia me inclino a aplicar fuertes impuestos a la producción de comida chatarra y subsidiar la producción de comida sana.

abril 08, 2011

Las élites contra Humala

Este domingo son las elecciones presidenciales en Perú, donde se da por sentado que nadie obtendrá la mayoría absoluta, por lo que habría una segunda vuelta. También se presume que pasará a esta segunda vuelta Ollanta Humala, el candidato calificado -por la llamada “prensa seria”- como nacionalista, estatista, cercano a Chavez y antichileno. Humala no me simpatiza para nada, pero al ver cómo las élites se lanzan en su contra, confieso que me dan ganas de simpatizar con él.

Las élites le temen con justa razón. En el pasado Ollanta Humala no ha tenido pelos en la lengua para expresar su animosidad hacia las inversiones e inversores extranjeros por la expoliación de las riquezas que a lo largo de la historia han sumido al Perú en la pobreza a la inmensa mayoría de su población. Hoy su lenguaje ha variado, se ha moderado, intentando llevar tranquilidad, sin embargo, las élites no le creen, más bien creen que es un lobo con piel de cordero. En realidad, las élites no creen en alguien que no salga de sus entrañas, salvo que se lo hayan podido comprar.

El comportamiento del electorado peruano es difícil de predecir. Los partidos políticos tradicionales prácticamente han desaparecido y por tanto la institucionalidad política es precaria, por lo que gira más en torno a las personalidades que a los partidos. Primero se levantan candidaturas y luego los movimientos destinadas a viabilizarlas. Hoy postulan 11 candidatos, de los cuales 4 son los que tienen chance de pasar a la segunda vuelta –Ollanta Humala, Seiko Fujimori, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski- centrándose la incertidumbre respecto de quien será el que acompañará a Humala en la segunda vuelta.

Hace un par de décadas estas mismas élites, frente a la irrupción de un entonces desconocido Fujimori, respaldaron a Vargas Llosa. Este respaldo le costó la derrota a este último. Los pobres estaban cansados de las élites, y parecen seguir estándolo. Escuchando a las élites, tanto Humala como Seiko representan un populismo trasnochado que desatará el caos. Confieso que no me lo creo. No sería la primera vez que la derecha anticipa un caos que finalmente no tiene lugar. En Chile amenazaron con el caos si la Concertación ganaba en el 90; en Brasil dijeron lo mismo si ganaba Lula. No puede ganar alguien que no sea de su camada sin que amenacen con el caos.

Ese es el gran problema de la derecha, amén de los que tiene cuando gobierna. Ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Basta remitirnos al autogol de media cancha que se infligieron con la Jacqueline, a quien finalmente tuvieron que “renunciarla” para después venir a hablar del “gesto grande”, de unidad, de dar vuelta la página. Esta aspiración del Gobierno duró menos de 72 horas, revelando que esto recién empieza.

marzo 30, 2011

Liberarse de los miedos

Los resultados de la reciente gira de la selección chilena de fútbol por Europa no pudieron ser más positivos. La huella del loco sigue vigente, ahora de la mano del Bichi. Tuvimos suerte que la funesta directiva actual de la ANFP ofreciera la dirección técnica al Bichi, y que éste la aceptara. Ningún otro técnico habría estado más habilitado para asumir la herencia que dejó el loco. Quizá Pellegrini, el Ingeniero, pero Bichi corría con ventaja porque conoce, ha estado más cerca de la generación futbolística actual, y ha sido partícipe en su formación. Siendo de distintas escuelas, ambos comparten el gusto por el buen fútbol, el ofensivo y un particular trato técnico-psicológico con los jugadores que permite sacar lo mejor de cada uno.

Tanto en el encuentro con Portugal como con Colombia se observó una continuidad respecto de lo que venía haciendo la selección con el loco, particularmente en lo que más interesa: mantener esa hambre de gol que tanto nos deleitó durante las eliminatorias pasadas y en el mismo mundial. Atrás ha quedado ese espíritu arratonado con que se solía salir al exterior, temiendo lo peor, renunciando anticipadamente al triunfo, buscando el empate. El loco nos liberó del miedo, nos elevó la autoestima, la confianza en nosotros mismos, en el valor de la disciplina, el trabajo persistente.

Eso se agradece porque el miedo paraliza, el miedo inhibe, impide el despliegue de todas las capacidades. El Bichi, inteligentemente, sabiendo lo que tiene entre manos, deposita confianza en los suyos. Matías, quien por más de 4 años no había convertido ni un gol de tiro libre, ahora, en dos partidos seguidos marca dos golazos con pelota detenida. Consultado al respecto, el Bichi solo atinó a afirmar que “A Matías hay que saber cómo tratarlo”.

Una frase para el bronce, como las que en su momento nos deleitara el loco. Filosofía pura. No solo a Matías hay que saber cómo tratarlo, a todos hay que saber cómo tratarlos. El gran problema que nos aqueja es que no sabemos cómo tratar a las personas. De hecho, en vez de confiar, desconfiamos; en vez de alentar, desalentamos; en vez de conversar y dialogar se procura imponer, poner la bota encima, poner por delante los galones, introducir el miedo, el poder duro, la amenaza.

Este camino propio de esquemas autoritarios, patronales, es el de la perdición, el de la baja productividad, de la no innovación. Desafortunadamente Chile, como país, tiene una fuerte tentación por este camino de perdición con su impronta autoritaria. Lo prueba el que somos de los países con más horas de trabajo y que rendimos poco.

Esta tentación por imponer el miedo es lo que impide que se desate la productividad, se liberen las capacidades y energías de las personas. Los países desarrollados, los ganadores son los que se han sacado de encima los miedos atávicos que impedían su despegue. Los resultados obtenidos por la selección chilena de fútbol nos muestran de lo que es capaz de realizar una organización conducida por quienes saben cómo tratar a las personas que la conforman.

marzo 25, 2011

Libia: ¿Gaddafi tiene los días contados?

Hoy, los nuevos vientos que soplan en el norte de África están llevando a USA y sus aliados a darle la espalda a Gaddafi. Y hoy, al igual que ayer, Gaddafi vuelve a ser motejado como dictador y terrorista. La industria armamentista debe estar celebrando que Libia sea un nuevo teatro de operaciones para dar salida a la producción armamentística mundial y poner a prueba las nuevas tecnologías de destrucción masivas. Mientras tanto el pueblo libio sigue reclamando su derecho a vivir en paz.

En Libia, país localizado al norte de África, hace ya más de 40 años que Muamar el Gaddafi con menos de 30 años, con un grupo de oficiales jóvenes derrocó al rey Idris, concentrando todo el poder político. Eran tiempos en que corrían aires de descolonización y nacionalismo por aquellos lares. Militar y político, a poco de asumir nacionalizó el petróleo e implementó una política de estatización. Su ideología parecía ser la anticolonialista, nacionalista y socialista. En su momento fue visualizado como el Che Guevara africano y como el sucesor de Gamal Abdel Nasser.

Por muchos años los medios de comunicación nos mostraban un Gaddafi terrorista que con los recursos petroleros financiaba el terrorismo a nivel internacional apoyando, entre otros, al FARC en Colombia, al ETA en España, al IRA en Irlanda. También se le ha acusado de estar detrás de sendos atentados en Alemania, del derribamiento de aviones, de desestabilizar y derrocar gobiernos, de comprar y desarrollar armas de alto poder destructor como podemos observar por estos días.

En la década de los 80, Estados Unidos intentó derrocarlo en más de una oportunidad amparado en la sospecha de estar tras la caída de un avión norteamericano. El entonces presidente de USA; Ronald Reagan, llegó a calificar a Gaddafi como un perro loco. Sin embargo, a partir de la década de los 90, por arte del birbiriloque, Gaddafi deja de ser tratado como un paria, como un terrorista por las potencias occidentales.

Los enemigos de ayer pasan a ser los amigos de hoy. A cambio del retorno a Libia de las empresas petroleras extranjeras, USA y sus aliados pasaron a hacer la vista gorda frente al nepotismo, la corrupción y dictadura libia que por décadas han tenido que soportar los libios.

La gran desgracia de los Estados Unidos de Norteamérica es que su política exterior no guarda relación alguna con los ideales de libertad y democracia que pregona, los que se mete en el bolsillo cuando están involucrados sus intereses económico-financieros.

marzo 17, 2011

Tsunami en Japón

Japón nos quitó el 5° puesto que ostentábamos con un terremoto de grado superior al último nuestro y que vino acompañado de un maremoto de dimensiones inconmensurables. Las imágenes televisivas dicen más que mil palabras y sus consecuencias aún no se logran dimensionar.

El tema no es irrelevante para nosotros porque estamos hermanados con Japón gracias a la sismicidad de nuestros suelos. Los terremotos y maremotos son nuestro común denominador, razón por la cual debemos sacar las lecciones que el caso amerita. Tenemos que compartir experiencias, aprender de las consecuencias que las catástrofes generan.

Desde el punto de vista emocional no parece ser el momento de tomar decisiones, pues serían en caliente, pero sí es la oportunidad para reflexionar, debatir aquello que no debatimos o descalificamos a priori y darnos cuenta que abordar con ligereza el tema de los asentamientos poblacionales y/o centrales nucleares, no es broma. Lo ocurrido en Japón es prueba de ello.

Digámoslo con claridad. Entre las lecciones que debiésemos madurar quisiera destacar dos de ellas. La primera, es que en las zonas potencialmente inundables no deben existir asentamientos poblacionales. Así de simple, y por tanto deben ir elaborándose estrategias de relocalización de corto, mediano y largo plazo; la segunda, es que debemos descartar de una vez por todas, la alternativa de las centrales nucleares.

Afortunadamente, el tsunami no alcanzó a llegar a nuestras costas con la fuerza suficiente como para provocar mayores daños, sin embargo, si hubiese llegado con mayor energía, los daños habrían sido mayúsculos. Si bien la probabilidad de ocurrencia de estos fenómenos es baja, ella existe, y por tanto, debemos adoptar las medidas precautorias mínimas, al menos en beneficio de las futuras generaciones. Las imágenes que vimos del tsunami nos mostraron la magnitud del fenómeno telúrico y de la impotencia humana para enfrentarlo.

Cuando creíamos dominada la naturaleza gracias al desarrollo científico-tecnológico, la misma naturaleza nos viene a recordar y demostrar que estamos a años luz de ello. En consecuencia, estamos también ante una invitación a ser más modestos, a no creernos el cuento.

Esto viene a darse justo cuando en Chile se estaba abriendo cauce a la alternativa de la energía de origen nuclear para cubrir el creciente consumo energético nacional como consecuencia de nuestro desarrollo. El peligro que entrañan las plantas nucleares ha sido puesto al tapete gracias a las consecuencias de sus fallas originadas por el terremoto japonés. Este peligro no debe, ni puede ser minimizado. Chile, y el mundo, deben renunciar a esta opción, y con ello, modificar su patrón de desarrollo, por otro menos demandante y dependiente de energía. Aún cuando estadísticamente la probabilidad de ocurrencia de estas fallas sean reducidas, cuando ellas ocurren sus daños son inconmensurables –en términos genéticos, malformaciones congénitas y cánceres- tanto para las generaciones actuales como futuras.

No tenemos derecho alguno a producir tales daños. Nada justifica proseguir por esta senda, ni siquiera las razones económicas. Es falso creer que la producción de electricidad por la vía nuclear sea barata. Las centrales nucleares requieren sistemas de seguridad de altísimo costo –que por lo general se tienden a eludir-, y generan dependencia de los escasos proveedores de uranio enriquecido.

En consecuencia, es la oportunidad para promover e impulsar el desarrollo de energías renovables no convencionales, descartar las centrales nucleares, y modificar nuestro modelo de desarrollo para encaminarnos hacia otro a escala humana.

En Chile, el gobierno aprovechó una vez más la ocasión para sobreactuar, exagerando su capacidad de prevención y efectuando afirmaciones indebidas. El mensaje que se procuró transmitir fue que este gobierno actuó responsablemente, oportunamente, eficazmente, a diferencia del gobierno de Michelle. La idea es dejar en el aire que los daños del 27F en nuestro país habrían menores con Piñera en el gobierno.

Sin embargo la farsa está demasiado a la vista. No es comparable un evento ocurrido en el país sin previo aviso, con un SHOA impávido, que uno ocurrido en un país a miles de kilómetros y con un aviso de al menos 12 horas y un SHOA que por momentos parece haber perdido la brújula. Sin un 27F quizá qué hubiese hecho el gobierno: gracias al 27F uno espera que algo hayamos aprendido. Ahora sería bueno que aprendamos a sacar las lecciones correspondientes, entre ellas, la de que el gobierno no sobreactúe y se tire flores a sí mismo. Más vale dejar que la ciudadanía juzgue.

marzo 10, 2011

Balance del primer aniversario

En estos días se cumple el primer año del gobierno encabezado por Sebastián. El primer gobierno después de 20 años de Concertación y ya es posible visualizar sus características gruesas, las que difícilmente cambiarán en el curso de los próximos años.

Convengamos que la partida no fue simple, difícilmente podría serlo con un terremoto ocurrido menos de 15 días antes de iniciar su gobierno y cuyas réplicas se hicieron sentir incluso al momento de asumir la primera magistratura. Convengamos también que la oposición que ha tenido el gobierno no le ha hecho ni cosquillas, y de hecho desconozco que algún proyecto relevante haya sido rechazado. Por tanto no estamos, ni mucho menos, ante una oposición esquizofrénica como ha querido calificarla algún gobiernista.

Quienes optaron por rechazar un quinto gobierno de la Concertación al amparo de las banderas levantadas por la Coalición por el Cambio deben estar exigiendo una explicación.

Recuerdo que se hablaba del gobierno de los mejores, de la excelencia, de que saben cómo hacerlo, del ataque frontal a la corrupción, del término de la fiesta de los delincuentes y del cuoteo político. Sin embargo no se observa que la gestión haya mejorado, sino que por el contrario, aumentan los desaguisados. La corruptela anda a la orden del día. Ahí están el puente mecano, los conflictos de interés y las mentiras de una intendenta para asignar subsidios a quienes no corresponden.

El primer gabinete tuvo una impronta gerencial y de aparente prescindencia política que duró poco. Pareciera que pensaban que gobernar un país era lo mismo que gerenciar una gran empresa. Gobernar es una tarea de mucha mayor complejidad, que incluye factores sociales y políticos imposibles de soslayar. En una empresa privada no se necesita escuchar a la gente que trabaja, lo que importa es escuchar a sus dueños, pero no se puede gobernar sin escuchar a la gente. La Coalición por el Cambio no fue más que un slogan que desapareció del mapa desde el primer día del gobierno, incluso la Alianza por Chile se haya desaparecida. No se ve coordinación alguna entre los partidos gobernantes, la UDI y RN, que con mucha frecuencia se muestran los dientes. Si hay algo que ha molestado sobremanera a la UDI en este primer año, es la sobreexposición de Sebastián, la baja consideración hacia los partidos que lo respaldan, y la no institucionalización del gobierno y de la Alianza. Pareciera que se gobernara a punta de arrancadas de tarros. Es el caso de lo resuelto en Punta Choros mediante una simple llamada telefónica; o el de la fiesta del gas en Magallanes.

El cambio de gabinete reveló el fracaso del gobierno gerencial y el destape de un cuoteo milimétrico al incorporarse un senador de cada partido gobernante. Hasta la fecha la UDI no se resigna a que el presidente no sea uno de los suyos no obstante ser el partido mayoritario. De allí que sostenidamente efectúa demandas que en más de una ocasión han puesto en aprietos al gobierno. La exigencia de mantener a Jacqueline en la intendencia a pesar de engañar a las autoridades centrales rebalsó todo límite, a punto tal que su fundador, Jaime Guzmán, debe haberse agarrado la cabeza una y otra vez en su tumba. También reveló que el anzuelo lanzado a Ravinet para integrar el primer gabinete no produjo ganancia alguna y solo condujo pérdidas. No logró quebrar a la DC y ningún DC lo siguió; por otro lado solo generó resquemores dentro de los partidos de la derecha. Los mismos resquemores que no pocos en la derecha sienten por Sebastián dado su origen DC y que algunos quieren ver en la agenda social.

Sin embargo, esa misma agenda es la que a algunos hace creer que se está ante un quinto gobierno concertacionista. Mal que mal, la agenda incluye medidas que en su momento fueron propugnadas por la Concertación pero que no fueron aprobadas por el permanente rechazo de la derecha. Ahí está el 7% de descuento por salud para los jubilados, y para qué hablar del tema de la delincuencia, donde la derecha solo veía mano blanda y por lo tanto se resistía a cualquier liberalización en este plano. Exigía tolerancia cero con la delincuencia, y por esta vía ahora tenemos cárceles abarrotadas, y la propia derecha, por la fuerza de un incendió que desnudó las falencias en este ámbito, se ha abierto. Pareciera que en vez de terminar la fiesta de los delincuentes, ahora estaría comenzando. Lo mismo vale respecto del permiso postnatal y de las salas cuna, acciones siempre deseadas por la Concertación pero torpedeadas desde la derecha por su alto costo para las empresas.

En este primer año, el punto alto de este gobierno está centrado en el épico rescate de los 33 mineros, donde el gobierno de Sebastián mostró lo mejor: resolución, trabajo mancomunado entre empresas públicas y privadas. Después de eso, el retorno a la mediocridad, a la falta de contenidos en las palabras. Se habló de reforzar la seguridad laboral. Palabras que se llevó el viento.

Tanto la alta política –la estratégica- como la baja política –la operativa, la del día a día, la real- están por los suelos. Por estos días estamos viendo un caso ejemplar de baja política, de politiquería más bien dicho, en la comuna de La Florida, donde la renuncia del alcalde ha desatado toda clase de pasiones. Por un lado una concejala de la oposición que ha anunciado que concurrirá con su voto por un concejal de gobierno bajo el argumento de estar asqueada de los procedimientos y máquinas imperantes, pero sin sentir el más mínimo asco de votar por quien parece ser el niño símbolo de DICOM por la cantidad de deudas que posee. Si esta es la clase de personas que nos gobiernan solo resta rezar 100 padres nuestros y un millón de aves marías.

En resumen, el gobierno parece estar haciéndolo todo para no repetirse el plato, pero así y todo capaz que se lo repita porque la oposición no logra articularse para constituirse en una alternativa como lo fue en el pasado. De allí que podríamos estar ante la paradoja de que un mal gobierno sea sucedido por otro del mismo signo, así como un buen gobierno no necesariamente es sucedido por uno de la misma coalición. La política tiene esas peculiaridades.

marzo 03, 2011

Desde Postdam

Poco antes de regresar a Chile tuve ocasion de visitar Postdam, situado en las cercanías de Berlin, a orillas del río Havel, con un compañero de colegio y amigo de mi infancia a quien no veía hace ya 50 años. Llegamos mediante una combinación de tren y bus con un ticket válido por el día. La lógica del sistema de transporte alemán es muy interesante por varios factores. Uno, porque tienes la opción de comprar un ticket, entre otros, para un viaje, para el día, para el mes; dos, funciona, lo que para un chileno no deja de ser un factor llamativo; tres, no existen torniquetes y se asume que estás viajando con un ticket válido en base a la confianza; tres, el control es tan solo ocasional ejercido por jóvenes que se encuentran cobrando el seguro de desempleo, quienes verifican si estás en posesión de un ticket válido; y por ultimo, la tarifa es alta, más de tres veces el valor del sistema de transporte público chileno. Si viajas sin ticket válido para el viaje que estás efectuando, la multa a pagar te hace ver estrellas, razón por la cual la gente tiende a viajar con ticket.

Llegando a Postdam caminamos por un parque bordeando el río Havel, semicongelado por donde no faltaban quienes osaban esquiar. El día asoleado en pleno invierno, con los árboles desnudos, invita a salir e inundar los parques y las cafeterias que extienden sus mesas de cara al sol. Atravesamos el Castillo de Cecilienhof donde tuvo lugar en 1945 la conferencia de Postdam entre los gobernantes de las fuerzas aliadas y donde se acordó la repartición de Alemania y su capital, Berlin. Distribución que alcanzó a durar casi 50 años.

Destacan en Postdam sus aceras y calles adoquinadas, amplias, con construcciones históricas que revelan una fuerte influencia holandesa, construcciones que alcanzaron a salvarse del bombardeo que sufrió de las fuerzas aéreas británicas en las postrimerías de la última guerra mundial.

Acá se percibe el peso de la historia, de las grandezas y miseries del ser humano que desafortunadamente, de tiempo en tiempo, se observan, com mayor o menor fuerza, en uno u otro lugar.

Salí de Chile, iniciando mi periplo por la vieja Europa cuando se iniciaban nuevos tiempos en el norte de Africa con la rebelión tunecina. Alllegar a Berlin ya Mubarak, el faraon egipcio, estaba caido. Regreso a Chile con Libia en ebullición y Kaddafi con sus minutos contados. Los sátrapas están viviendo sus últimos días. Estamos asistiendo a a un movimiento telúrico de proporciones que cambiará el mapa politico del norte de África, del Medio Oriente y del conjunto de países árabes. Los pueblos, más tarde unos, más temprano otros, se cansan de ser traicionados. El caso más patético es el de Kaddafi que ha gobernado Libia por varias décadas, calificado por el mundo occidentalcomo el terrorista número uno a nivel mundial en sus primeros tiempos, y luego, por obra del birbiriloque, como aliado, permitiendo que se enriqueciera sin medida al mismo tiempo que sumergía a su pueblo en la pobreza. Todo sea por el petróleo existente bajo sus suelos y por atajar el fundamentalismo islámico.

Lo que está ocurriendo está marcando el fin de una etapa sin que se esté dibujando con claridad la etapa que viene. La incertidumbre se asemeja a aquella de hace dos décadas atrás, cuando  el muro de Berlin se vino abajo y se desintegró la Unión Soviética.

Regreso a mi querido Chilito, con el privilegio de haberme saltado la farándula del Festival de Viña, donde quizá lo más recatable haya sido el espectacular piscinazo de Andrea Dellacasa, cuyo escultural cuerpo hizo las delicias de muchos.

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