noviembre 19, 2010

Mandó el negro

La expectativa por el partido de Chile con Uruguay no estaba tanto por el resultado, ni por la celebración del centenario del fútbol chileno, ni por el desarrollo del partido en sí, sino por lo que ocurriría en las graderías, la reacción de los espectadores. Mientras que al comenzar el partido el color dominante era el rojo, poco antes del término del primer tiempo, ese color cambió radicalmente, trocándose por el negro. Impresionante ver las graderías de negro mientras en la cancha las filigranas de los jugadores nacionales deleitaban al público. Como en una orquesta, los jugadores no eran sino los músicos que operacionalizaban, interpretaban la filosofía, la partitura, las directrices, orientaciones emanadas del director de la orquesta. El resultado fue música celestial.

Música celestial por el juego que se vio en la cancha, por el comportamiento del público, por el respaldo a una selección de lujo conducida por un loco que se nos va. El público exteriorizó sus sentimientos sin remilgos, sin esconderlos. Desde el corazón expresó su agradecimiento a un entrenador admirable en todo el sentido de la palabra. Regalarle una bandera chilena gigante a un argentino con la leyenda “Don Marcelo Bielsa, Chile le agradece”, tiene un significado muy profundo.

Habla bien de Marcelo y de Chile. A pesar de la mercantilización, la privatización y la banalización que inunda a nuestro país, aún hay espacio para aquello que no se vende ni se compra: la seriedad y honestidad a toda prueba, el sueño, la aspiración por ser más. Aún hay patria señores!!!!

Habla mal de los responsables de la salida. Marcelo lo dijo clara, taxativa y oportunamente: “No puedo ni voy a trabajar en común con el señor Segovia, es imposible que yo lo haga”. Sus valores se lo impiden. Marcelo llegó por un proyecto que le apetecía, cuando no había nada que repartir; gracias a ese proyecto que asumió con mucha responsabilidad hoy hay mucho que repartir. Antes nadie daba un peso por la ANFP; hoy los buitres están al acecho, listos para repartirse un jugoso botín.

Le resulta imposible trabajar con quien ha violado las normas laborales con la intención de disminuir las obligaciones tributarias y previsionales. El Sr. Segovia debiera inhabilitarse para presidir la ANFP, y no tiene vergüenza en no hacerlo amparándose en que se trata de una práctica extendida a muchos clubes, argumento aducido en el informe solicitado por la directiva actual de la ANFP.

Cuando el Sr. Segovia afirma que le produce pena que Marcelo no siga, podría guardarse la pena dando un paso al costado. Esto por muchos y poderosos motivos, pero esencialmente para que los valores que impulsa Marcelo se afiancen y pueda continuar el más exitoso proceso que registra el fútbol chileno en su historia, y para que Chile siga luciéndose con un patrón de juego alegre, abierto, ofensivo.

Gracias Bielsa por el ejemplo que nos estás dando.

noviembre 12, 2010

Conflictos de interés

Lo que hemos estado observando desde antes de la última elección en la ANFP es un amasijo de argumentos y razones para explicar lo inexplicable destinado a emborracharnos la perdiz.

En efecto, como lo expresara en mi columna anterior, que después de un período en que por primera vez en mucho tiempo se hicieran las cosas bien, con un plantel de jugadores de lujo, un cuerpo técnico encabezado por un entrenador de renombre, y un presidente en la ANFP, profesional y honesto, no tiene explicación alguna en el ámbito racional ni en el campo de la ética.

En consecuencia, para que se produjera el resultado que se dio, esto es, que perdiera quien encabezara esta exitosa fase, necesariamente tienen que ver con anomalías fuera de serie que eran la tónica de siempre y que se querían desterrar.

Estas anomalías tienen relación con la turbia vinculación público-privado por un lado, y la vinculación política-deporte-negocios. Es imposible no pensar en la existencia de mano mora aunque se corra el riesgo de ser injusto, pero los antecedentes dan pie para al menos presumir que hubo una férrea voluntad de algunos próceres por sacarse de encima a Harold.

Es imposible no pensar mal cuando el presidente de este país tiene más del 10% de las acciones del club más popular; cuando el actual subsecretario de deportes, antes de serlo era el presidente de dicho club, y solo por presión de la opinión pública vendió su importante paquete accionario; cuando el comprador de este paquete es un yerno del presidente de la república. No es necesario tener pruebas contundentes ni ser un canalla, ni ser opositor para andar pensando lo que se está pensando.
No faltó quien acostumbrado a mandar como patrón de fundo lanzara la frase “nosotros los dueños somos los que aquí decidimos y ustedes no cuentan”. El grado de autonomía con que se manejó Harold en sus 4 años en la testera del fútbol profesional, les resultó intolerable para quienes han tenido siempre el sartén por el mango. Impresiona ver cómo algunos nombres de dirigentes se repiten desde tiempos inmemoriales; impresiona la desvergüenza que poseen unas decenas de dirigentes para no oír el clamor de los hinchas y del país; impresionan las relaciones financieras que establecen los dirigentes y dueños de los clubes con sus propios negocios personales y que inhabilitarían a quien Jorge Segovia, triunfador en las últimas elecciones.

noviembre 04, 2010

El negocio del fútbol

La reciente elección en la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) estuvo marcada por una expectativa sin precedentes por motivos difíciles de comprender, incluso para quienes tienen mas de dos dedos de frente. Postulaban a la presidencia, el mandamás actual, Harold, y su contendor, el español, Jorge Segovia. Se asumía carrera corrida para el primero por muchas razones, pero en lo fundamental, porque durante su gestión el fútbol profesional vivió un período sin parangón en la historia, cuyo resultado se puede resumir en que le cambió el pelo al fútbol chileno. Harold, de la mano de Bielsa, y éste de los jugadores, encabezó un proceso que permitió convertir al fútbol en un negocio redondo, allí donde en un pasado no tan remoto solo se acumulaban deudas: dentro del ranking de la FIFA Chile estaba en el puesto 80, al asumir Bielsa la conducción del seleccionado nacional, hoy está en la décima posición; y el valor de los jugadores nacionales se multiplicó por 10.

Por eso resulta tan difícil explicar la derrota de Harold. Todo parece señalar que no tenía santos en la corte, ni él ni Bielsa. No eran los jugadores ni los hinchas los que votaban. Y en la corte estaban hartos con Harold y Bielsa, ambos intratables, autónomos, imposibles de corromper.

Hace meses que la corte había dictado sentencia: la necesidad de poner en la testera del fútbol profesional a alguien que fuera funcional a ellos. Y donde manda capitán, no manda marinero. Lentamente, fueron preparando el terreno, primero con Antonio Bolies, luego con Jorge Segovia, cuyos antecedentes hicieron que Bielsa afirmara “No puedo ni voy a trabajar en común con el señor Segovia".

Habiendo ahora recursos para repartir donde antes no había nada, el apetito arreció a punto tal que se dieron el lujo de tirar por la borda una de las etapas mas exitosas que registra el fútbol nacional. Nos hicimos el harakiri. Por eso cuesta tanto entender lo ocurrido; por eso se tiende a pensar que hubo mano mora.

Nuestro país parece arrastrar un sino: cuando vamos bien, algo pasa que nos impide dar el salto hacia un estado de mayor desarrollo. Volvimos a estar a fojas cero. Es cierto que ahí están los jugadores, que no se van a desvalorizar de la noche a la mañana. Es cierto que se contratará a otro entrenador, que se buscará uno de fuste que compense la desazón producida entre la hinchada por la interrupción de este proceso, pero difícilmente se encontrará alguno de pergaminos y que al mismo tiempo tenga el nivel de autonomía de Bielsa a quien Harold siempre respaldó.

Cuando uno ve las caras de algunos de los protagonistas que gestaron este resultado se percibe que los apetitos e intereses en el meollo de una decisión que trunca una fase auspiciosa y cuyas repercusiones muy probablemente lamentaremos más temprano que tarde.

octubre 28, 2010

Desde Valdivia

A orillas del río Calle Calle, donde se baña la luna desnuda, bajo un cielo gris y una persistente lluvia, se está desarrollando el vigésimo cuarto congreso chileno de educación en ingeniería, evento que se realiza todos los años como espacio de encuentro entre quienes tienen la responsabilidad de formar ingenieros.

Las temáticas abordadas se relacionan con las principales preocupaciones que convocan a los educadores en el campo de la ingeniería, y que en los últimos años están centradas en las altas tasas de deserción, en la escasa innovación habida en los procesos docentes de formación que se llevan a cabo en el aula, y en la necesidad de especificar más claramente los perfiles de egreso.

Las ponencias presentadas giran en torno a los más diversos tópicos, pero en general tienden a concentrarse en metodologías destinadas a elevar los niveles de aprendizaje, a identificar los perfiles de entrada esperados en quienes ingresan a las carreras de ingeniería, a identificar los perfiles de los egresados que la sociedad está reclamando, y a incorporar a las empresas en el proceso formativo docente a fin de facilitar y acelerar la inserción laboral de los egresados.

Estas preocupaciones surgen cuando existe la convicción de que para alcanzar el desarrollo como país, necesariamente debemos contar con más y mejores ingenieros y científicos. Si bien, existe interés de parte de los jóvenes por proseguir estudios en ingeniería, muchos de ellos quedan en el camino, como la ilustran las altas tasas de deserción que caracterizan a esta carrera. Si bien no se trata de un fenómeno nuevo, es una preocupación creciente por el alto costo que esta deserción representa tanto para la familia implicada como para la sociedad en general, y porque es un signo de ineficiencia que se necesario subsanar.

Importa destacar que este no es un fenómeno que se circunscriba a nuestro país, puesto que se trata de un fenómeno generalizado a nivel mundial. En Estados Unidos esta preocupación se ha estado expresando en el surgimiento de programas doctorales de Educación en Ingeniería y en la aparición de revistas científicas que buscan recoger los resultados de las investigaciones que se desarrollan en este campo.

En los tiempos actuales, al ingeniero no se le piden solo conocimientos, los que son crecientemente pasajeros, sino la capacidad para estar en disposición de aprender permanentemente. Ya no es el profesional solitario capaz de resolver por sí mismo un problema, sino que debe ser un profesional capaz de trabajar en equipos multidisciplinarios.

Apasionantes son los desafíos a los cuales están llamados a atender quienes tienen la tarea de formar a los ingenieros del mañana.

octubre 22, 2010

Resaca de la operación rescate

A medida que transcurren los días y se apagan las luces del inmediatismo se va decantando lo ocurrido y sus consecuencias. Pareciera que la historia de los mineros pudiésemos subdividirla en fases: una primera, aquella en que eran desconocidos, la previa al accidente.

La segunda, que parte que quedan atrapados sin saberse si se encuentran con vida y que dura 17 días, cuyos principales protagonistas fueron las familias de los mineros atrapados que no se renunciaban a verlos con vida y que sostuvieron y exigieron a todo el país y al gobierno para que no se cesaran los trabajos conducentes a encontrar a los mineros.

La tercera se inicia cuando se logra saber que están vivos mediante un sintético e histórico mensaje que está dando la vuelta al mundo de manos de un presidente que está haciendo uso y abuso de él.

Luego viene la cuarta fase constituida por el trabajo realizado por diversos equipos de trabajo constituidos por profesionales y técnicos destinados a rescatar con vida a los mineros.

La quinta fase corresponde al proceso de rescate propiamente tal, que duró menos de 30 horas, y que culminó con un 100% de éxito dado que salieron todos vivos. Esta fue la fase más mediática, de mayor cobertura mundial, la que concita la atención y admiración mundial. Todo esto, mientras salen a flote otros accidentes mineros en distintos países (Colombia, Ecuador, México, China) con resultados de mineros fallecidos.

Ahora estamos en la sexta fase, la post rescate, con los mineros rescatados, con sus familias, acosados por los medios de comunicación nacional y mundial. Quizá sea la más compleja para los mineros. Ni ellos ni nadie está acostumbrado a semejante e imprevisto acoso mediático. De seres anónimos por quienes nadie daba un peso, pasaron a ser de la noche a la mañana seres acosados, tentados por una y mil ofertas.

Tanto durante los días en que estaban aislados del mundo, en condiciones sumamente adversas, sin saber si se les estaba buscando o no, hasta que fueron rescatados, mostraron un temple, una capacidad de supervivencia, de organización, de trabajo en equipo, de distribución de responsabilidad, de unión, que concitan la admiración mundial y que nos llenan de orgullo.

Esa fuerza que han mostrado está nuevamente siendo puesta a prueba en la fase en que se encuentran actualmente, la del post rescate. Formulemos votos para que con el apoyo de sus familias, salgan airosos del difícil trance en que se encuentran.

octubre 15, 2010

Algunas lecciones de la operación rescate

La exitosa operación rescate ha acaparado la atención y admiración mundial. A pesar de los ríos de tinta que se han escrito, no puedo sustraerme a la tentación de escribir sobre el tema aunque todo pareciera haberse escrito.

La alegría que nos embarga se justifica a concho. Se salvaron 33 vidas con el concurso de todos. La humanidad entera siente partícipe de un proceso que habla bien de todos, que nos deja innumerables lecciones. Estamos contentos y orgullosos de nuestros mineros que demostraron unidad y coraje en momentos sumamente complejos. Primero estuvieron 17 días con la incertidumbre de ver pasar los días sin saber si sobrevivirían, y sin saber si la búsqueda se detendría ante la falta de resultados. Luego, una vez que se tuvieron las primeras señales de vida con el histórico mensaje “estamos bien … en el refugio … los 33”, alicaídas las esperanzas recuperaron su fuerza. En esos 17 días de búsqueda, las familias de los mineros fueron la vanguardia de estas esperanzas y la fuerza impulsora para que las pesquisas prosiguieran. Fueron el sostén del país, del gobierno, instalándose en lo que se llamó el campamento Esperanza.

Estamos contentos porque una vez que se supo que estaban con vida, todos los actores estuvieron a la altura de las circunstancias. El gobierno se la jugó por encontrarlos y por no escatimar recursos para rescatarlos. Era su deber, claro que sí, pero no le resta mérito porque también sabemos que no siempre los gobiernos cumplen con su deber. Se afirma que la operación habría costado la friolera de 30 millones de dólares, lo que da un costo del orden de 900 mil dólares por minero rescatado, esto es, unos 450 millones de pesos chilenos.

Pero la lección que nos han dado los mineros vale mucho más que eso. Una lección a todos nosotros, a todo el país, al mundo entero. No una lección, sino que muchas lecciones. La primera, las condiciones infrahumanas bajo las cuales estaban trabajando. No se lo merecen ellos, ni nadie. Creíamos que lo que Baldomero Lillo denunciaba a comienzos del siglo pasado en las minas chilenas ya no se daba. Craso error. Esta es la primera lección que debemos sacar. No solo mejorar las condiciones laborales, la legislación laboral, sino que el comportamiento empresarial con sus trabajadores.

La segunda lección que nos dejan los mineros está referida a su organización, su unidad, la distribución de los roles, el trabajo en equipo, el liderazgo, el manejo de la incertidumbre. Estamos refiriéndonos a personas sin mayores estudios, pero con una experiencia de vida y una sabiduría que nos quisiéramos tener muchos profesionales.

Se me quedan muchas otras lecciones en el tintero, pero confío que más adelante podamos continuar reflexionando sobre lo que nos deja esta exitosa operación rescate.

octubre 07, 2010

Domos en la región

A raíz del terremoto, en la región hemos visto surgir algunos domos que llaman poderosamente la atención por ser construcciones basadas en cuerpos geométricos de caras planas, las que suelen ser triángulos cuyas aristas se apoyan mutuamente. Triángulos que unidos entre sí dan origen a pentágonos y hexágonos. La elección del triángulo se basa en ser una figura de gran estabilidad y rigidez estructural, que da origen hermosas construcciones de gran resistencia sin necesidad de emplear vigas ni pilares.

Si bien existen distintos tipos de domos según los materiales a utilizar, lo que tienen en común es una estructura soportante, la que suele ser de madera. Si nos dirigimos hacia Constitución, pasado el famoso puente Loncomilla, mirando hacia la derecha, a lo alto podremos ver en todo su esplendor uno de estos domos.

Pareciera tratarse de un método constructivo alternativo atractivo en la región, ya sea porque los materiales que se ocupan están en la región –madera, fardos de paja, aserrín, arena, etc.- como por su resistencia frente a los terremotos. Los fardos de paja -desechos de la producción de trigo- son mejores aislantes térmicos y acústicos, además de ser más económicos, que el ladrillo y el cemento, en tanto que el mortero con el que se revisten los fardos al contener aserrin (desecho de la producción de maderas que por estos lados es casi gratis), lo hace liviano, con buena aislación térmica. Por otra parte, los muros construidos de esta manera alcanzan a respirar, permitiendo que salgan las naturales humedades que se producen en toda vivienda.

Sin embargo no todo lo que brilla es oro. Su esencial desventaja pareciera centrarse en el espesor de los muros, que puede llegar a ser del orden de los 50 cm. En el caso de las ciudades, no es un tema menor, porque el espacio disponible suele ser reducido. Esto explica las dificultades que enfrenta esta modalidad constructiva en los espacios urbanos. Sin embargo, en el campo el espacio disponible no es una restricción que pueda inhibir una decisión a favor de este método y estilo constructivo.

En términos de costos, compiten con leve ventaja respecto de la construcción convencional, aunque cabe destacar la limitación que implica la no existencia de maestros con experiencia en este tipo de construcciones.

octubre 01, 2010

Secuestro en Ecuador

De las noticias parece deducirse que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue secuestrado por policías a raíz de que se les iban a quitar unos beneficios y que con posterioridad fue liberado por fuerzas militares. Un secuestro frustrado porque no se logró el propósito perseguido, pero que traerá cola.

Desafortunadamente América Latina, nuestro continente, sigue dando la hora. No hace mucho, el golpe en Honduras, donde a pesar de la oposición de todo el continente y de todo el mundo, el golpista salió con la suya. Un golpe que mostró descarnadamente una realidad marcada por una institucionalidad débil, frágil, precaria, donde las bayonetas funcionan mejor que las instituciones, donde los partidos políticos no cortan ni pinchan, donde las desigualdades se resisten disminuir. Al igual que en Venezuela y tantos otros países dominados por dictadorzuelos o caudillismos, unos más efímeros que otros.

Lo ocurrido en Ecuador me hizo recordar el secuestro del General Schneider, hace ya 40 años en este mismo mes de octubre. Claro que con algunas diferencias. El General Schneider fue secuestrado por militares y con resultado de muerte. El presidente Correa fue secuestrado por policías y liberado por los militares. Vayan diferencias! Schneider salió cadáver, Correa salió vivo. Pero también habían similitudes en las motivaciones: la mano mora de quienes sienten amagados sus derechos y quienes sienten que el brazo armado está para defender sus intereses. No resisten la institucionalidad vigente cuando ella no sirve a sus intereses. Es la mano de quienes olvidan que disponer del monopolio del poder armado es al precio de supeditarlo al poder político, no para controlarlo.

Este es el tema clave. Cuando el poder armado, constituido por las FFAA y Carabineros, se considera a sí misma como aquel que debe controlar al poder político, estamos mal. Al poder político lo controla la ciudadanía a través de su participación en las organizaciones civiles, en las convocatorias electorales, cuando se vota con un lápiz entre distintas opciones contenidas en una papeleta, previo proceso deliberativo en un marco democrático.

A un presidente no se le saca secuestrándolo ni matándolo, sino que con el voto. Solo el día en que sucesos como los que motivan estas líneas sean impensables, podremos pensar en alcanzar el desarrollo. Mientras tanto tendremos que seguir comulgando con ruedas de carreta.

septiembre 24, 2010

Los díscolos

La reciente salida de madre de un senador DC, Hosain Sabag, quien decidió no respetar el acuerdo de la bancada DC y de la Concertación, al votarse las modificaciones a la ley antiterrorista presentada por el gobierno, volvió a poner sobre la mesa un tema ancestral: el descolgamiento, el transfuguismo, o en el lenguaje actual, la discolidad.

Normalmente las razones aducidas son de conciencia, las que le dicta la razón. Lo anterior supone que todas las actuaciones, decisiones que uno adopta se rigen por el imperio de razones fundadas. En el caso de los ciudadanos de a pie que no militan en ninguna corriente política el concepto de discolidad no existe porque efectivamente uno en cada momento decide, opta según su parecer, estando en libertad para hacer y deshacer según lo que se le antoje.

Distinto es el caso de quienes voluntariamente han adherido a un ideario, a un partido político, a una particular corriente de opinión, y más aún, cuando actúan en representación de un electorado, esto es, han sido elegidos en virtud de su adhesión a un conjunto de ideas, y que por ello, militan en una instancia política en particular.

Si observamos el escenario político de los últimos 20 años en Chile, podemos ver que en los 90 prácticamente no existieron díscolos, los que se asoman con el despertar del nuevo siglo y cobran fuerza en estos últimos años. Arturo Frei es uno de los primeros, creyendo que su apellido causaría mella en la candidatura de Lagos. Posteriormente, Flores y Schaulsohn hicieron de las suyas, cruzándose a la vereda del frente. Luego tenemos a Marco, el díscolo por excelencia, y cuya fuerza introdujo una cuña en la Concertación, que al final del día terminó por posibilitar el ascenso de la derecha al gobierno.

Los díscolos son capaces de producir dolores de cabeza a moros y cristianos, que corroen la democracia, tal como el sistema binominal. Son causa y efecto de este sistema. Hay muchos díscolos potenciales, que son quienes permanecen en los partidos gracias al sistema binominal porque en caso contrario sus opciones electorales se reducen ostensiblemente. Otros que no se aguantan, pateando el tablero.

Existen díscolos de izquierda y derecha: entre los primeros destacan Navarro y Arrate, en tanto que entre los segundos, Zaldívar y Ravinet, siendo más que probable que a ellos se sumen más temprano que tarde los Sabag, padre e hijo.

Los díscolos parecen olvidar que la adhesión partidaria es voluntaria y que por tanto los acuerdos partidarios son para ser respetados. En caso contrario no tendrían razón de ser. Si después de dar la pelea al interior del partido, se adopta un acuerdo que me disgusta, que violenta mi conciencia y que no estoy dispuesto a aceptar, lo más razonable es irme del partido y no esperar que me echen. Y si ostento cargos de representación popular a nombre de alguna instancia partidaria, también debiera renunciar a tales cargos. Se asume que uno está en tales cargos no por su figura ni su cara, sino porque representa un ideario, un conjunto de valores encarnados en la instancia partidaria que representa.

septiembre 16, 2010

Planos distintos

Cuando aún no se apagan los ecos de los mineros, y que no se apagarán hasta que sean rescatados con vida, resurge el tema mapuche en medio de las celebraciones del bicentenario. Solo una prolongada huelga de hambre de parte de más de 30 mapuche, ha puesto sobre la mesa una lacerante realidad que ilustra las dificultades, los desencuentros, las diametrales visiones que tenemos de lo que somos y de dónde estamos parados.

Para unos, la derecha, la cuestión mapuche no existe. Para esta derecha tradicional, si la violencia se ha enseñoreado en la Araucanía ha sido única y exclusivamente porque los derechos a la propiedad han sido violados sistemáticamente por grupos de comuneros mapuche y las autoridades, particularmente en tiempos de la Concertación, han sido blandas, comprensivas en grado sumo, dándoles alas para que persistan en sus reivindicaciones. Según esta derecha, lo que corresponde es aplicar todo el peso de la ley, endurecerla, de modo que tenga un efecto ejemplarizador.

De otra forma no se explica que se le aplique la ley antiterrorista a un comunero mapuche de 19 años por atentar contra un bus, y que por ello esté condenado a 80 años. Una condena que no se aplica ni siquiera a los asesinos y violadores, se le aplica a quien quemó un bus. El derecho a la propiedad vale más que el derecho a la vida. Esta es la tragedia que nos embarga y sobre la cual debemos reflexionar.

Para estos sectores derechistas, hoy enquistados en el gobierno, dialogar con grupos violentistas, como definen a los comuneros mapuche procesados que se han declarado en huelga de hambre, no corresponde y seria una señal de debilidad. Implícitamente, afirman que hay que dejarlos morir como escarmiento, no importando si estamos en medio de las celebraciones de un bicentenario. Son los mismos que deben estar arrepentidos de no haber eliminado por completo a los mapuche hace ya más de 200 años atrás, y los mismos arrepentidos que se agarran la cabeza de no haber eliminado a todos los upelientos en los años 70.

La causa mapuche ha sido escondida, escamoteada a lo largo de toda nuestra historia por parte de quienes se sienten los dueños del país, incapaces de asumir que el país no les pertenece, que poseemos múltiples culturas, que los mapuche también tienen derechos y que merecen igualdad de trato. Pareciera que no estamos en un país, sino que en al menos dos países, dos mundos, dos planos, incapaces de mirarse, de dialogar.

Estamos hablando de una región, la Araucanía, que es la región más pobre del país, con la mayor proporción de población mapuche, con un PIB per cápita que es la mitad del promedio nacional; al mismo tiempo, en términos políticos, es la región donde la derecha más dura campea por sus fueros. Esto es, la región más polarizada del país política, económica y socialmente.

El gobierno tiene la responsabilidad y la oportunidad de evitar un desenlace fatal en medio de un bicentenario cargado de simbolismos para iniciar la solución a un problema que se arrastra por demasiado tiempo.

septiembre 10, 2010

La sociedad de la mina

Para acompañar a los mineros atrapados, llegaron 4 de los 16 uruguayos sobrevivientes de un desastre aéreo en la cordillera de los Andes. Fueron rescatados por un arriero chileno, luego de 72 días de sufrimientos y esperanzas guiados por el deseo de vivir. Fueron capaces de sortear el aislamiento y las inclemencias climáticas a 4 mil metros de altura, con 30 grados bajo cero, sin abrigo ni comida.

Si bien, desde hace unos años, vienen por estos meses, algunos con sus familias, para rememorar y rendir tributo a la vida, en esta ocasión lo hicieron para estar junto a los mineros atrapados. Para transmitirles esperanza, ánimo y fuerza. Lo hacen porque saben lo que es vivir en situaciones límites.

Si bien son circunstancias distintas, también existen similitudes. La similitud mayor reside en la capacidad que tienen las situaciones extremas para sacar lo mejor de nosotros, nuestras mejores capacidades, nuestros mejores sentimientos. En la nieve, se organizaron distribuyéndose entre los encargados de la parte ejecutiva, de la planificación y de la logística. Los primeros constituían el frente de acción, los que debían ejecutar las acciones, las expediciones; los segundos, de planificar qué hacer, y los últimos de organizar la distribución de los escasos recursos disponibles. Un libro que amigas de infancia me regalaron el año pasado, titulado La Sociedad de la Nieve, da cuenta de las desventuras vividas y la fuerza que los impulsó a sobrevivir y no dejarse vencer. En la mina, algo similar se ha estado observando, y es lo que está permitiendo sobrellevar la dificilísima situación en que se encuentran.

Entre las diferencias hay una radical a la que no se ha hecho mención. Los uruguayos formaban parte de una delegación de rugbistas de un colegio privado de Carrasco, barrio alto de Montevideo, todos jóvenes de entre 19 y 25 años, estudiantes universitarios, todos de cuna de oro. Las reglas de juego del rugby, los conocimientos que les dieron los primeros años universitarios, fueron parte de los recursos que les permitió sobrevivir. El rugby es un deporte donde el trabajo en equipo es esencial, con una clara distribución de tareas y funciones, que además inculca valores, los que fueron puestos a prueba en la cordillera. Tuvieron que llegar al límite de comer carne humana para sobrevivir. Desde entonces, a más de 30 años de la tragedia, los sobrevivientes conforman la sociedad de la nieve. La tragedia les cambió la vida, como nos la cambia todo evento a escala mayor que nuestra andadura terrenal nos plantea.

Por el contrario, los mineros provienen de cuna de paja, son herederos de quienes hace más de 100 años viven y trabajan diariamente en condiciones que nos interpelan y desafían como sociedad. No solo ellos delatan las condiciones bajo las cuales se vive en el Chile real, el Chile profundo, aquel Chile que está por debajo de la cota mil. También lo hacen los mapuches que se han declarado en huelga de hambre. Todos nos están pidiendo a gritos ¿hasta cuándo vamos a seguir sufriendo las injusticias que nuestros propios compatriotas nos infligen?

Desde esta semana, allá en el norte, junto a las 32 banderas chilenas y la bandera boliviana, flamea la bandera uruguaya depositada por estos sobrevivientes. Allá seguirá hasta que los mineros sean rescatados.

septiembre 02, 2010

Mineros, Centrales y Mapuches

Mezclar el tema de los mineros, con el de los mapuches y las centrales, pareciera ser lo mismo que mezclar peras con manzanas. Sin embargo ellos dan cuenta de un denominador común: el extremo presidencialismo existente en nuestro país y de una relación entre la ciudadanía y las autoridades que hace recordar aquella existente entre el patrón de fundo y sus inquilinos, del patrón con sus favoritos.

En este minuto los favoritos son los mineros, en sintonía con los sentimientos de todo un país. En buena hora. Por ellos no se escatima, ni debe escatimarse esfuerzo ni recurso alguno. Recursos hay de sobra: las multimillonarias utilidades que han obtenido las empresas mineras. La mina San José fue reabierta porque pasó a ser rentable a raíz del precio del cobre, haciéndose la vista gorda frente a las mínimas exigencias de seguridad que se imponían. La vía alternativa de escape que debía tener, no estaba. Entre los mineros atrapados hay al menos uno con más de 60 años. Esto en un país donde tenemos militares, aviadores, marinos y carabineros que jubilan con menos de 50 años. ¿En qué país estamos? Todas nuestras esperanzas puestas en un presidente para que adopte la decisión de jugársela por el rescate.

Por otro lado, en algo mas propio de Macondo, toda una institucionalidad ambiental salta por los aires con una llamada de su excelencia, el presidente al gerente de una empresa. Una empresa presentando informes ambientales a lo largo de 3 años, una comisión regional del medio ambiente cuyos integrantes son representantes directos e indirectos del gobierno que resuelve aprobar la instalación de una central termoeléctrica en Punta de Choros, santuario de la Naturaleza. Quizás qué presiones debieron soportar, pero no importa porque para eso está el presidente, quien cual superman, aparece abortándolo todo con una simple llamada telefónica, donde imagino la siguiente conversación: Aló! ¿Hablo con el gerente de la empresa X? Si… Ud. habla con Sebastián, el presidente … Tanto gusto ¿qué se le ofrece? Mira, te llamo por la central que quieres instalar en Punta de Choros donde yo tantas veces buceé en el pasado y que me está dejando la crema ….. ¿Por qué no ves si puedes instalarla en otra parte? Es solo una sugerencia porque tú sabes que soy hombre de derecho…..

Ningún presidente de la Concertación hubiese tenido tamaña osadía porque se le habría acusado de romper el estado de derecho, de incurrir en subterfugios legales y la seguridad jurídica del país estaría en entredicho. Si Chávez hace esto en Venezuela le caen las penas del infierno, pero acá en Chile a Sebastián, no. Escuchó la voz del pueblo dicen sus adláteres. Que a nadie se le ocurra pensar que este es un país bananero.

Mientras tanto, más de 30 mapuches están en huelga de hambre por más de 50 días y pocos saben porqué lo están. Se les ningunea, se les invisibiliza. Por momentos pareciera que nos tapan con noticias vinculadas a los mineros y los choros, perdón, la Punta de Choros, para que no sepamos qué está pasando allá en el sur, o bien, para que aparezca el presidente como el gran salvador.

El común denominador de estos 3 casos, no es tan solo el extremo presidencialismo, sino la precariedad, inseguridad laboral en el caso de los mineros; ambiental en el caso de los pobladores; y vivencial en el caso de los mapuches.

agosto 25, 2010

Estamos bien .... en el refugio .... los 33

Con este mensaje, tipo twitter por lo escueto, los mineros dieron testimonio de muchas cosas. Cuando ya nos aferrábamos a duras penas a un milagro, éste se produjo desatando la alegría y emoción de todos. La constatación de que están vivos nos devolvió el alma al cuerpo. En pocas palabras, yendo al hueso, respondieron tres interrogantes claves: ¿cómo estaban? ¿dónde estaban? y ¿quiénes estaban?

No obstante los esfuerzos de autoridades, técnicos y profesionales, rescatistas, familiares, ellos parecían no arrojar resultados. Por momentos cundía el desánimo. Las alternativas se cerraban. En una de ellas se logró dar con los mineros atrapados. Todo parece un cuento, un cuento que aún no termina porque los mineros continúan atrapados y el proceso de rescate pareciera que tomará su tiempo. Los expertos señalan entre 3 a 4 meses. Tanto para ellos como para sus familias serán meses muy duros.

El Ministro de Minería, desde el primer minuto estuvo al frente de las decisiones, en el lugar mismo, sin hacerle el quite a la compleja responsabilidad, escuchando, sumando. En su rostro se delataba preocupación, cansancio, responsabilidad. Intentando que la racionalidad no se viera avasallada por la emocionalidad. Siempre con la verdad en la mano, aunque doliera. Nunca se imaginó lo que le depararía el cargo que ocupa, un cargo cuyo peso tradicional en el gabinete siempre es de segunda o tercera categoría; nunca se imaginó la diferencia que significa ser gerente de una empresa y ministro de un sector productivo tan importante como la minería. Debe haber constatado la brutal diferencia entre gerenciar una empresa a gerenciar un sector de la vida nacional.

Como ya se ha dicho hasta la saciedad, la mina implicada nunca debió haber sido reabierta. Presiones, promesas, debilidades, posibilitaron la reapertura. Una reapertura que retrata de alguna forma el drama de Chile y de muchos otros países. En este caso, la precariedad, la inseguridad laboral; en otros casos, la precariedad ambiental. Todo esto revela que nuestras defensas como cuerpo colectivo están muy bajas, sin mayor capacidad de reacción. Los sindicatos diezmados, atomizados, por una legislación que los destruye, los desalienta. Es imprescindible reconstruir el movimiento sindical, un nuevo modelo centrado en la calidad de vida laboral, no meramente reivindicacional salarial.

La calidad de vida laboral es mucho más que la remuneración; tiene que ver con el clima organizacional, con el trato y la relación entre colegas, entre autoridades y subordinados; tiene que ver con las condiciones de seguridad y ambientales, con la estabilidad laboral. Bajo los niveles de desarrollo científico-tecnológico sin precedentes en que nos encontramos, las condiciones de trabajo de muchos compatriotas, como el de los mineros, de los(as) trabajadores(as) temporeros(as) es inaceptable.

Que lo ocurrido con los mineros no pase desapercibido y nos sirva de lección para tener fuentes laborales decentes que no nos hagan pasar por estas verguenzas en un sector en el que las ganancias no son menores. Que no se nos venga a amenazar, como suele hacerse, con que si nos ponemos muy pesados, muy estrictos, el negocio dejará de ser rentable y las inversiones se irán a otra parte.

Con el entusiasmo de saberlos vivos, se ha iniciado un proceso de rescate complejo y largo. Aún no podemos cantar victoria, sino al menos hasta que el proceso culmine con el logro del gran objetivo: rescatar vivos a los 33. 

agosto 21, 2010

Macondo minero

Tras sucesivas operaciones destinadas a rescatar con vida a los mineros atrapados en las entrañas de la tierra, hasta el momento de escribir estas líneas, los esfuerzos han sido en vano. Cuando se escucha a autoridades y expertos, da la sensación de que no se da puntada sin hilo, pero por momentos también queda la impresión de que se está actuando sin brújula.

Ad portas del bicentenario, cuando nos vanagloriamos de ir en pos del desarrollo, el accidente, la incapacidad para rescatar vivos a los mineros –al menos a una semana de estar bajo tierra-, y las circunstancias que se están conociendo nos retrotraen a tiempos que se presumían idos.

Quisiera pensar que el gobierno está actuando con mesura, prudencia, “haciendo lo humanamente posible”, y de hecho esa impresión me deja, la que por desgracia también va acompañada con la de autoridades, expertos y brujos que surgen por debajo de cualquier piedra que se levante, que no estarían sino dando palos de ciego.

Como dijera el propio ministro, la velocidad es enemiga de la precisión. Sin embargo, el tiempo transcurre y hoy la zona está convertida en un macondo minero, con campamentos haciendo guardia, corresponsales instalados para transmitir en vivo y en directo, de modo que estemos informados minuto a minuto de lo que ocurre. Todo degenera en una teleserie donde cada día se abre un nuevo capítulo, cuyos ribetes no se conocen sino en el momento mismo. A estas alturas nos aferramos al milagro.

Quienes dejan espacio a la reflexión, se preguntan: ¿cómo fue posible que se llegara a esto? Los antecedentes que a modo de cuenta gotas se van disponiendo, por las características de la mina, señalan claramente que este accidente era previsible, incluso más, inevitable. Una mina que nunca debió haber sido reabierta. Y empiezan a aflorar las responsabilidades, no solo de los directamente involucrados.

Las primeras responsabilidades son de los dueños de las minas por solicitar que se reabrieran sabiendo que no reunía las condiciones mínimas de seguridad. La responsabilidad social empresarial se la metieron quien sabe dónde; luego está la responsabilidad de las autoridades y políticos que no fueron capaces de resistir las presiones de empresarios y trabajadores que respaldaron en su momento la reapertura de la mina. Estos últimos avalados por la falta de trabajo.

Este es el drama de Chile: hemos llegado a un extremo de liberalismo económico en el que cuando estamos frente a la disyuntiva de cerrar una importante fuente laboral o abrirla, terminamos haciendo la vista gorda ante la precariedad e inseguridad. Moros y cristianos. Hay responsabilidades tuyas y mías, por estar construyendo un país con estos niveles de tolerancia ante estos hechos. Solo cuando ocurren, ponemos el grito en el cielo y hacemos gárgaras amenazando a quienes resulten responsables con todo el peso y rigor de la ley. Pero a poco andar, todo vuelve a fojas cero. Como en Macondo.

agosto 13, 2010

La encuesta CASEN

Los resultados de la encuesta CASEN que han salido a luz recientemente han abierto diversas polémicas, no obstante que no nos dicen nada mayormente nuevo.

Unos enfatizan que la desigualdad en nuestro país sigue presente y que en los últimos años se ha incrementado. Con ello aspiran endosar la responsabilidad a los gobiernos de la Concertación, particularmente al último, el encabezado por Michelle. Su popularidad parece quitar el sueño de muchos. Los resultados señalarían que las políticas sociales implementadas fracasaron.

Otros ponen el acento en la crisis económico-financiera mundial que debió enfrentar Michelle, y que gracias a su conducción fue sorteada exitosamente. Quienes están en esta postura sostienen que la red de protección social construida permitió amortiguar el impacto de la crisis. Sin esta red, reafirman, los resultados de la encuesta CASEN habrían sido peores.

Los resultados también nos señalan que tenemos un colchón de pobreza dura o rígida, y otro de pobreza blanda o flexible. La primera, dura de roer, resistente, casi imposible de vencer; la segunda, la blanda es la de quienes tienen trabajos ocasionales o precarios, y por tanto con ingresos de alta variabilidad, pero con costos que tienden a ser rígidos, y por tanto proclives a endeudarse.

Si bien la pobreza dura se suele asociar a la indigencia, la que oficialmente ha descendido a menos del 5%, podríamos asimilarla a quienes se encuentran dentro del decil más pobre de la población. Los dos a tres deciles que siguen me atrevería a vincularlas con la pobreza blanda, la de quienes viven al tres y al cuatro, endeudados, que no se consideran pobres.

En síntesis, tenemos un país donde son muchos aún quienes solo tienen la opción de “mirar” el desarrollo sin poder “participar” de él o sumarse. Decimos querer construir un país de oportunidades, pero sin posibilidad alguna de aprovecharlas por parte de muchos de nuestros compatriotas.

Los resultados de la encuesta CASEN nos interpelan, particularmente a quienes concentran las riquezas de este país, a las élites intelectuales, a las universidades, en busca de respuestas y soluciones a una realidad que se prolonga desde los albores de la independencia. Por eso, cabe celebrar que la Asociación de Académicos de la Universidad de Talca haya convocado a una mesa redonda abierta a la comunidad para la próxima semana con el fin de abordar el tema.

agosto 06, 2010

Atrapados sin salida

Escribo con la incertidumbre respecto de si los 34 mineros atrapados en un yacimiento minero cerca de Copiapó alcanzarán a ser rescatados con vida. Según versiones oficiales, los mineros contarían con alimentos y oxígeno por 72 horas. Todo esto siempre y cuando hayan logrado acceder a un refugio localizado a cerca de 100 metros del derrumbe. No existe comunicación con los mineros al momento de escribir estas líneas y los familiares muestran signos de nerviosismo creciente. Las autoridades buscan mantener la calma y la frialdad para adoptar las medidas pertinentes. Desde las 14 horas del jueves los mineros se encuentran aislados. Los escépticos temen lo peor. La empresa no ha dicho ni pío.

No es primera vez en Chile ni en el mundo. De tiempo en tiempo estas noticias nos sobrecogen y recuerdan las condiciones laborales, los trabajos que muchos siguen desempeñando para ganarse el pan nuestro de cada día con el sudor de su frente. Condiciones que ya en las primeras décadas del siglo pasado denunciara Baldomero Lillo. Los mineros no son personajes de cuello y corbata, por el contrario, son jóvenes y vigorosos que envejecen a poco andar gracias a condiciones de trabajo imposibles de sostener para cualquier hijo de vecino. En esos tiempos las condiciones eran draconianas bajo la tutela de brutales administradores representantes de los dueños.

El progreso se mide porque hoy no mueren tantos como en el pasado, porque las condiciones de seguridad son mayores, pero así y todo, bajo el nivel de desarrollo tecnológico y de adelantos existentes es inaceptable que sigan existiendo trabajos sin las mínimas condiciones de seguridad. Accidentes siempre habrán, pero es inexcusable que ellos se den por eventuales relajamientos en materia de seguridad.

Que no se nos venga a decir que la seguridad tiene un costo. Efectivamente tiene su costo, pero ello no es excusa para no incurrir en él. Que no nos amenacen con que si se obliga a incurrir en costos para proveer mayores niveles de seguridad, entonces muchas mineras se verían forzadas a cerrar por no ser rentables, y en consecuencia se cerrarían fuentes laborales. Nada justifica relajamiento alguno cuando de por medio está la vida de las personas.

Uno de los representantes del sindicato de los mineros denunció que la mina no cuenta con ninguna de las dos vías de escape estipuladas en la normativa legal minera, lo que sería gravísimo.

Lo primero es lo primero: salvar la vida de los mineros. Después deberemos delimitar responsabilidades, y que ellas no se diluyan como ha sido tradicional, perdiéndose en el laberinto de las triquiñuelas legales de quienes poseen los recursos para torcerle la mano a la justicia.

julio 30, 2010

Los datos duros en la educación superior chilena

La educación superior en Chile ha estado sufriendo una profunda mutación a lo largo de las últimas décadas gestada desde los tiempos del innombrable. Con sus rasgos positivos y negativos, esta mutación es la que permite explicar la situación en que se encuentra actualmente. Institucionalmente se trata de un sector caótico porque las reglas y normas no son las mismas para todos sus actores. El enjambre institucional no tiene parangón a nivel internacional y es fruto de una desregulación promovida desde el Estado a comienzos de los años 80 donde con una mano adelante y otra atrás se podía crear una universidad. El gobierno de entonces, mientras tanto, en vez de cautelar, acicateó, estimuló, alentó la creación de universidades y carreras sin mayor respaldo. Total, es el mercado el que manda, dejemos que el mercado diga su palabra, un mercado desinformado en manos de la publicidad con un nivel de inversión y profundidad subliminal sin paralelo. Todo esto en un país en el que por siempre se ha considerado la educación como un bien público, como un mecanismo de promoción, ascenso, movilidad social. La vía lenta, pero segura, para ser y tener más.

Cuando llegaron los gobiernos democráticos se procuró modificar esta situación, pero no se tuvo la fuerza y/o voluntad suficiente para modificar algo que había sido impuesto a sangre y fuego.

Hoy tenemos una educación, no solo la educación superior, sino que toda la educación chilena, con rasgos que en vez de contribuir a atenuar las diferencias, las desigualdades, tiende a agudizarlas, a promoverlas. El resultado que tenemos a la vista es patético: una educación fragmentada, segmentada, desintegrada. No tenemos un sistema educacional, tan solo un conjunto de establecimientos, de universidades, en el que cada uno busca arreglárselas por su cuenta.
Si bien podemos rescatar algunos elementos positivos de lo que tenemos, en todo caso no es como para enorgullecernos demasiado. Se nos dice que en estas décadas la cobertura se ha más que duplicado. Es cierto, de una cobertura por debajo del 20% entre los jóvenes en edad de estudiar en la educación superior hemos pasado a una cifra del orden del 40%. Desgraciadamente este aumento ha sido porque la educación superior se ha abierto a quienes saben y no saben leer y escribir, o a sumar y restar. Ha sido sobre la base de bajar la vara de entrada al mundo de la educación superior, no porque ahora egresan mejores estudiantes de la educación media. Y la vara se ha bajado porque se trata de un buen negocio que ingresen más estudiantes.

Para quienes les gustan los datos duros acá van algunos de ellos. Nuestro país invierte del orden del 2% de su PIB en educación superior, cifra que está dentro del rango de países que más invierten en este sector, pero ojo, porque de ese total, solo el 0,3% es gasto público, ubicando a nuestro país como aquel donde el Estado realiza el menor esfuerzo público en el mundo en educación superior. Sí, en el mundo, aunque cueste creerlo.

Corea, país que tiene un sistema educacional altamente privatizado no llega a los límites chilenos: allá invierten sobre el 2% de su PIB en educación superior siendo un 0,5% gasto público, en tanto que el resto es privado, esto es, por cada peso que pone el Estado, la familia coreana se pone con 4 pesos. En USA el gasto total en educación superior es del 3% de su PIB, los privados se ponen con un 2% y el Estado con un 1%. En Chile, uno de los países más desiguales del mundo, por cada peso que le pedimos que se ponga el Estado, la familia chilena debe ponerse con 6 a 7 pesos, mientras que en USA por cada peso que pone el Estado, la familia estadounidense se pone con 2 pesos.

Mientras esto no se modifique seguiremos de tumbo en tumbo en materia educacional. Acá lo que se requiere es un cambio de política en el que el Estado deje de estar ausente y pase a estar presente; en el que el Estado deje de mirar a la luna y se haga cargo de la responsabilidad que le corresponde. El abandono de la educación por parte del Estado debe terminar de una vez por todas. Acá el problema no es de gestión como nos quieren hacer creer, sino que político: ¿Qué educación queremos? y ¿para qué? Estas son las preguntas claves que debemos respondernos como país. Lo que actualmente estamos haciendo es dejar que “el mercado” responda estas interrogantes, esto es, el bolsillo de cada cual, o mejor dicho, el tamaño del bolsillo de cada uno.

julio 16, 2010

Por amor ... o el embrujo del futbol

La Contraloría General de la República acaba de notificar al actual Subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle, ex presidente y actual accionista mayoritario de Colo Colo que debe abstenerse de tomar decisiones vinculadas al fútbol. Dicho sea de paso, Sebastián también conserva acciones de Colo Colo, un modesto paquete accionario del 13% del total. Gabriel ya ha dicho en todos los tonos que mientras la ley no le prohíba vender acciones, no lo hará.

Las razones dadas por ambos empresarios que actualmente cumplen importantes funciones públicas, Sebastián como Presidente de la República, y Gabriel como Subsecretario, para no vender sus acciones, son de alto vuelo: por amor. Tener acciones de Colo Colo no es lo mismo que tener acciones de cualquier otra empresa, porque el fútbol es otra cosa. Algunos afirman que es una pasión. Si de paso es un negocio, enhorabuena, pero que nadie piense que están en eso por plata. Aunque cueste creerlo, es por amor. Gabriel ya le habría dicho a Sebastián cuando lo nominó subsecretario que no tenía problemas en asumir, pero que no le pidiera que vendiera las acciones del Colo Colo, a lo que Sebastián le habría respondido que no se preocupara porque él tampoco iba a vender las suyas.

Paradojalmente ambos eran personajes desconocidos en el mundo del deporte hasta no hace mucho, casualmente hasta que ambos vieron en el fútbol una veta, así como muchos otros, casualmente del mundo de la derecha. Entre los actuales, en la otra vereda, destaca José Yuraszec, en su momento mandamás de la empresa Endesa, y que ahora, entre otras actividades se desempeña como un alto dirigente deportivo de la Universidad de Chile. Por lo demás no es algo enteramente nuevo. Ya en los años 80 este mismo club tenía entre sus más conspicuos directivos a uno de los guardias pretorianos de la dictadura, Ambrosio Rodríguez, quien desde el Ministerio del Interior era el encargado de tapar, desmentir los horrores de esos tiempos, legalizando las arbitrariedades de entonces.

Los conflictos de interés han saltado a la palestra, pero acá como si nada. Incluso en su momento alguien sostuvo que los únicos que no tienen conflictos de interés serían los muertos y los santos. Así que ya sabemos a qué atenernos.

Es el embrujo del fútbol, capaz de cautivar a moros y cristianos, urbi et orbi, como pudimos constatarlo recientemente a propósito del mundial en Sudáfrica cuya final dejó un nuevo campeón: España, título que obtiene por primera vez en su historia.

julio 07, 2010

Una final inédita

De los cuatro semifinalistas, dos de ellos eran previsibles: Alemania y España, el primero por sus pergaminos, y el segundo porque se decía que tenía un equipo de excepción. Uruguay era el convidado de piedra, sacando su pasaje a semifinales en un partido electrizante que terminó por inclinar a su favor con un penal de antología del pie de un loco. Holanda, calladamente, partido tras partido, de atrasito, terminó entrando. Hasta el partido de hoy España no se había visto en toda su expresión, incluso más, partió con el pie izquierdo perdiendo ante Suiza, comprometiendo su clasificación. Alemania, por el contrario, ya había mostrado su poderío, dando la sensación de ser un equipo imbatible, afiatado, casi perfecto, listo para ser campeón mundial.

Holanda le gana a Uruguay siguiendo la lógica, aunque la lógica en futbol no siempre se da, y menos cuando de Uruguay se trata. Sobre los hombros de todo uruguayo está presente la gesta del maracanazo en el 50, en las narices de todos los brasileros. Para los uruguayos nada es imposible, aunque se trate de una epopeya de hace ya 60 años atrás. La derrota de Uruguay duele, pero duele menos cuando se cae como se cayó: luchando, dejándolo todo, no renunciando nunca al triunfo, por más poderoso que fuera el adversario. Todo esto en un partido de meta y ponga, con golazos de lado y lado, y un testazo holandés de antología, clavando la pelota en la esquina interior derecha del arco que dejó parado a un arquero que solo atinó a mirar cómo se introducía la bola. Holanda en la final.

Y en otro partido jugado a todo dar, a todo ritmo, tan vertiginoso que por momentos los propios jugadores tenían que hacer un alto, parando la pelota, retrocediéndola, buscando el espacio, intentando crear espacios. Todo perfecto. Costaba entrar, verdaderas murallas defensivas dificultaban tanto el ingreso al área chica como el disparo de media distancia. No había por donde entrar. El manejo del offside de parte de ambas escuadras lindaba en lo perfecto. No se veía por dónde podía venir el gol, salvo un error, algún entrevero en el área con algún tiro a la olla. Y así fue, un cabezazo de Puyol, defensa del Barca, de baja estatura en relación a otros jugadores, se alza por sobre los demás y con la cabeza le da perfecto al centro del arco, desatando la euforia hispana. Un cabezazo similar en el primer tiempo, del mismo Puyol, se había elevado por encima del travesaño.

España fue más durante todo el partido, incluso pudo y debió haber ganado por más, fue quien hizo el gasto, en tanto que Alemania defraudó en relación a partidos anteriores, lo que es señal que su capacidad fue neutralizada exitosamente por los españoles. En definitiva, España fue un claro, inobjetable y merecidísimo triunfador en la primera contienda del Mundial en que mostró todos sus pergaminos, justificando con creces su presencia en la final. El testazo de un catalán catapultó a España a la final. Quién lo hubiese soñado!!!!

Será la primera final de donde emerja un campeón mundial que nunca lo ha sido. Uruguay y Alemania, que ya lo han sido disputarán el tercer y cuarto lugar. Aleluya, aleluya, el circo estará por terminar para volver a la vida real, al pan nuestro de cada día.

julio 02, 2010

La destrucción de las universidades estatales

El nuevo Jefe de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación (MINEDUC) nos ha anticipado el tenor de las reformas que vienen, las que se centran en la necesidad de que los escasos recursos públicos que hoy son asignados a las universidades estatales se redistribuyan entre todas las instituciones de educación superior sobre bases competitivas.

Estas reformas se veían venir desde hace tiempo, desde que se viene recorriendo un sendero trazado a inicios de los años 80 cuando se redujo el financiamiento público y se abrió espacio en la educación superior para su privatización y mercantilización. De un financiamiento público del 100% de las actividades de las universidades estatales, hoy se cuenta con un financiamiento público muy por debajo del 50%. Todo ello, bajo el argumento de la necesidad de introducir dosis de competitividad en el mercado de la educación superior.

La consecuencia de esta política que ya lleva casi 30 años de implementación, es la educación superior que hoy tenemos y que no tiene parangón a nivel mundial. En ningún país del mundo existe una educación superior estatal tan jibarizada como la nuestra, donde crecientemente la lógica del negocio está atravesando las decisiones que se adoptan desnaturalizando su razón de ser. También es difícil encontrar una educación superior tan cara como la nuestra (en relación a nuestro desigual ingreso per cápita).

Pocos pueden negar el alto nivel de competitividad existente en nuestro país en nuestra educación superior y que se grafica con la desenfrenada publicidad, sin el más mínimo recato, con que las universidades dan a conocer su oferta. He recorrido muchos países en el mundo y en ninguno de ellos he encontrado una publicidad como la que tenemos en Chile. Los alumnos son vistos como clientes, como presas a cautivar.

Lo positivo de lo descrito es el aumento de la cobertura, que se ha más que duplicado en estas décadas, pero a costa de un nivel de endeudamiento de los estudiantes y sus familias sin parangón alguno, particularmente de entre los más pobres.

La presencia de consorcios internacionales en el mercado nacional de la educación superior da cuenta de que estamos ante un apetitoso mercado, de alta rentabilidad, y que por tanto es visualizado como un negocio.

Tras esto está la lógica de estamos en un sector donde la competencia es sana y conduce a servicios de calidad. Esta lógica que se da por sentada, por obvia, no está respaldada por evidencia alguna. No existe país alguno, que disponga de una educación superior de calidad, en el que esto opere y funcione en la dirección que sus defensores pregonan. Desafortunadamente estamos en un ámbito en el que la competencia no conduce a una educación superior de calidad: no solo en la educación superior, sino que en la educación en general. Por el contrario, estamos ante un sector en el que la evidencia señala que debe primar la cooperación, la sincronización antes que la competencia.

Pero nosotros vamos a contrapelo y las consecuencias ya las estamos experimentando. Los efectos perversos del esquema en el que está operando la educación superior chilena son notorios, tanto en la educación superior privada como estatal.

Siendo Chile un país desigual, el más poderoso instrumento para perforar la reproducción de familias privilegiadas y el progreso social sea posible, es mediante una educación pública de calidad. Para ello es un imperativo dotar a las instituciones educacionales públicas de los recursos, las atribuciones, las estructuras y las normas que le permitan cumplir su función. Las universidades privadas en lo suyo pueden prestar toda la educación superior que quieran, de la calidad que quieran o que las regulaciones existentes determinen, con platas privadas. Las universidades públicas, las realmente públicas, las que operan con recursos públicos también en lo suyo, que no es otra cosa que desarrollar sus actividades de creación, transmisión y difusión de conocimientos bajo estándares de alta calidad. En caso contrario, no tienen razón de ser.

Tal como a la ciudadanía no se le ocurriría destinar recursos públicos para financiar a FFAA privadas, tampoco se le deben destinar recursos públicos a universidades privadas. Podemos tener guardias privados, empresas de seguridad privadas, destinadas a proveer servicios de seguridad muy valiosos, pero ello de manera alguna justifica que se le asignen recursos públicos. A cambio de ese monopolio de recursos públicos de que disponen nuestras FFAA, se les exige que tengan la capacidad para defender el territorio nacional frente a cualquier ataque externo. Para esto se le asigna un presupuesto público. Las distintas ramas de las FFAA no compiten entre sí, sino que cooperan entre sí concientes que son parte de un sistema de seguridad nacional.

Lo mismo vale en materia educacional. Un país con una buena educación pública es un país más seguro y un país mejor. Todo sistema educacional está conformado por componentes, dentro de los cuales la educación superior es uno de ellos. Dentro de este sistema, la experiencia internacional privilegia la cooperación antes que la competencia y la asignación de recursos públicos estables en el tiempo a las instituciones estatales. En caso contrario se las condena a morir.

Lamentablemente, lo que hoy tenemos es cualquier cosa, menos un sistema educacional propiamente tal. Por ello es un imperativo construir un sistema educacional con un norte nítido y reglas de juego claras para todos sus componentes.

Como esto no se tiene, se hace imprescindible abrir una discusión a nivel de sociedad respecto del norte que queremos y las reglas bajo las cuales vamos a jugar.

Mientras esta discusión no tenga lugar, el financiamiento de las universidades estatales deben ser en un 100% de carácter público y el de las universidades privadas, en un 100% de carácter privado. Los fundamentos de mi postura son:

1. para no caer en una lógica competitiva de mercado educacional que no existe en ninguna parte del mundo: tal como la seguridad de la nación no está en manos del mercado, sino que de las FFAA, la educación tampoco debe estarlo. En estos años hemos visto a varias universidades estatales que se han pervertido por razones de mercado: ejemplos tenemos de sobra y a la vista;
2. porque su dueño es el Estado, y no consorcios privados nacionales o internacionales cuyos propósitos son distintos a los de las universidades públicas, donde debe primar la tolerancia, la diversidad, la integración, la equidad, atributos que una universidad es incapaz de garantizar. Sus dueños contratan, despiden a los rectores, académicos y porteros que sean funcionales a sus intereses, que no necesariamente son los del país.

Como contrapartida, por este monopolio de los recursos públicos que las universidades estatales reclaman para sí, éstas tienen la obligación de:

          • desarrollar docencia, investigación de calidad;
          • rendir cuentas de sus gastos, de sus actuaciones y de sus resultados; y
          • practicar la transparencia y la participación real, no aquella meramente formal.

En síntesis, las platas privadas para las universidades privadas, las públicas para las públicas. Cualquier otra cosa, la experiencia de estos años en nuestro país demuestra que conduce al abismo, a una educación universitaria que en vez de integrarnos, nos desintegrará cada vez más.

junio 20, 2010

El triunfo de Chile y su relación con la Concertación

El triunfo de Chile sobre Honduras nos ha abierto el apetito. No es para menos porque se jugó bien, en forma abierta, desenfadada, a alta velocidad, tan alta que por momentos se estuvo impreciso. Al final, en la retina quedó la idea que debimos golear, lo que posiblemente nos pene si es que la serie se define por diferencia de goles.

Lo que nos descoloca es la derrota de España en manos de Suiza, escenario impensable hasta antes del partido. Incluso más, a España en su condición de aspirante al título se le asignaba el rótulo de primero en la serie, teniendo nosotros el desafío de disputar la segunda posición con Suiza. Ahora todo cambió y la serie se convirtió en una lotería. Tanto Chile, como Suiza y España pueden llegar a terminar la serie con seis puntos, en cuyo caso podemos verlas negras.

En consecuencia, nuestro desafío es ganar a Suiza y al menos empatar a España, ambas tareas difíciles, pero no imposibles. Con los jugadores, el entrenador y la dirigencia que tenemos, el desafío se puede sortear, pero en caso de no lograrlo no debe ser motivo para que nos hundamos en el pesimismo y volvamos a pensar de que somos un desastre.

Esta selección es un reflejo de un nuevo Chile que emerge luego de 20 años de gobiernos de la Concertación. Algunos pensarán que estoy intentando pasar gatos por liebre, relacionando la política con el deporte. No, nada de eso. Así como la dictadura rebajó las tasas arancelarias haciendo de Chile un país más abierto, la Concertación afianzó y concretó esa ruta, bajando aún más los aranceles y firmando tratados de libre comercio con numerosos países. Ya no estamos encerrados en nosotros mismos, tenemos más pachorra, salimos hacia fuera con confianza en nuestras posibilidades, dispuestos a superar escollos, con la cabeza en alto, lo que no ocurría décadas atrás.

Nuestra actual selección chilena es fruto de todo esto. Conformada por un plantel de jugadores veinteañeros que no salen por primera vez hacia el exterior, asustados, arratonados, defendiéndose para evitar ser goleados, abrumados por la responsabilidad que cargan sobre sus hombros. Muy por el contrario, la mayoría de ellos ya juega desde hace años en equipos extranjeros, algunos de ellos en los más poderosos campeonatos, como son las ligas alemana, española e italiana. Hoy tenemos un plantel, un cuerpo técnico y una dirigencia ciento por ciento profesionales. Da gusto ver jugar a estos chiquillos con un desparpajo, una velocidad, una alegría, desconocidas hasta no hace mucho. Sin lugar a dudas que Bam Bam (Zamorano) y el Matador (Salas) fueron la avanzada de esta nueva generación.
Como guinda de la torta debemos agregar la presencia de Michelle, ya despojada de las responsabilidades de gobierno, para animar a esta selección con su proverbial calidez y naturalidad, una selección construida a punta de mucho sudor.
El gobierno también puede sentirse contento, porque le permite cosechar lo sembrado por la Concertación. La dictadura capaz que también lo esté porque la Concertación no tiró por la borda la baja arancelaria, sino que la incrementó. De lo que no fue capaz la dictadura fue que le abrieran las puertas en el exterior, como sí se las abrieron a la Concertación. Bien sabemos todos, incluido Otero, porqué no se las abrieron.

Falta poco para que Chile juegue con Suiza y luego con España. En el papel Chile debe ganar a pesar que la FIFA está en Zurich (Suiza) y su presidente es de allá. Dios quiera ganemos, estos jóvenes se lo merecen; el país se lo merece a pesar de los 100 primeros días del gobierno de Piñera.

junio 09, 2010

La caída libre de Otero

Con sus declaraciones a un matutino argentino, Otero no dejó indiferente a nadie. Desde que se supo lo que dijo se supo que su caída era inevitable, la duda solo residía en cuándo y cómo tendría lugar. Mientras desde la oposición se procuró su salida inmediata, desde los partidos de gobierno, o mejor dicho, las órbitas pinochetistas, se intentó detener su caída libre.

No podemos afirmar que Otero sea un niño de pecho, muy por el contrario, es un viejo político que antes del 73 ya estaba en el Partido Nacional, que respaldó al gobierno militar en consideración a que admiró, admira y seguirá admirando “la obra” del general. En el 92 le tocó desempeñar un rol clave para el llamado caso PiñeraGate, cuando Ricardo Claro (QEPD) apretó el botón de la famosa Kioto para que el país supiera lo que Sebastián pensaba de Evelyn. Fue senador, no por elección popular, sino que en reemplazo de Jaime Guzman cuando éste fue asesinado. Tiene un bufete de abogados de alcurnia y ya se le consideraba un jubilado de la política. Sin embargo, como muchos políticos, resucitó como embajador en Argentina, cargo que alcanzó a ocupar por poco más de 60 días en virtud de lo que algunos consideran unas declaraciones “inoportunas”.

La verdad es que debe reconocerse que dijo lo que piensa, en bruto, sin eufemismos, y lo que piensan no pocos. Que si no fuera por Pinochet, Chile sería Cuba; que Chile es lo que es gracias a Pinochet. Lo ha pensado siempre. El tema de los DDHH es irrelevante al lado de “la obra”.

Tanto él como sus sostenedores pinochetistas intentaron sacarse el pillo con que fueron expresiones personales y que la Concertación estaba limitando su libertad de expresión. El problema es que lo hizo en una entrevista solicitada por él mismo y en su condición de embajador. No es llegar y afirmar que voy a hablar como persona y después como embajador. Eso él lo sabe muy bien. Como embajador es el representante de Chile en otro país. Y en este caso no es representante en un país cualquiera, sino que en Argentina, país vecino, cuyas relaciones debemos cuidar y sostener, amén de que es un país que también sufrió una dictadura y donde el tema de los DDHH no es baladí. Las dictaduras militares argentinas también fueron brutales, compañeras de ruta de la nuestra, hermanadas en la Operación Cóndor, que se echaron guaguas al bolsillo y tiraron al mar cuerpos vivos amarrados a rieles para que no reflotaran.

Cuando fue nombrado embajador sorprendió su nominación. Como que no calzaba poner a un pinochetista como representante nuestro en Argentina. No es diplomático de carrera y tampoco se caracterizó por ser un personaje muy diplomático en el ámbito político. Por tanto, su nominación solo puede explicarse como un pago de favores o de cuoteos, o como les gusta llamar ahora a sus defensores de “equilibrios”.

Los siúticos somos campeones de los eufemismos: a los golpes les llamamos “pronunciamientos”; a las dictaduras, “regímenes”; a los asesinatos de opositores, “excesos”, y ahora, a los cuoteos les denominamos “equilibrios”.

No faltarán quienes arisquen la nariz al ver que estamos retrotrayendo el pasado volviendo una y otra vez con la misma cantinela de siempre. Sin embargo debemos reconocer que en esta ocasión fue Otero quien abrió la caja de Pandora, quien al igual que quienes lo acompañan no se lamentan de lo que piensan ni de lo que hicieron y respaldaron. Si hay algo de lo que se arrepienten es de habernos dejado escapar y que estemos vivitos y coleando. Para la próxima se preocuparán de hacerla “mejor”.

Como afirmaba más arriba, Otero no es ningún caído del catre, por lo que sus declaraciones no creo que hayan sido al azar, ni un exabrupto, ni una arrancada de tarro. Más bien creo que fue un intento de los sectores pinochetistas, a inicios del primer gobierno de derecha después de 20 años, por “correr la cerca”, por reescribir la historia, por medir “fuerzas”, por posicionarse dentro del propio gobierno.

El resultado demostró que perdieron y si pensaron que la Concertación no tendría fuerza para reaccionar, se equivocaron medio a medio porque le dió un nuevo ímpetu y le recordó la necesidad de mantenerse vigente y unida para encarar los complejos tiempos que tenemos por delante.

junio 03, 2010

Sin chupete

Si bien la selección chilena está viajando al Mundial de Sudáfrica con chupete incluido en la plantilla, lo concreto es que al menos los dos primeros partidos los jugará sin chupete.

Algunos de los expertos afirman que es una estupidez llevar al chupete si no se podrá ocupar, en tanto que otros afirman que su presencia es importante a un nivel psicológico, además de que en las rondas que siguen podría contarse con chupete.

Que jugar sin chupete sea todo un problema revelaría que aún nos falta, que seguiríamos dependiendo de figuras desequilibrantes. Cualquiera diría que si además se nos cae el niño maravilla, entonces más vale quedarse en casa. Creo que la selección no es más que eso, si bien no tanto como se pregona por ahí en medio de un exitismo preocupante.

Pongamos las cosas en su lugar. Con o sin chupete, debemos pasar a la ronda siguiente. Nos toca una serie que es absolutamente abordable al menos en el papel, por los rivales que nos tocaron, por el plantel de jugadores que llevamos y el loco que tenemos como técnico. En teoría, debemos salir segundos, por detrás de España y por delante de Honduras y Suiza.

Digamos las cosas por su nombre. Si no pasamos esta primera valla significa que regresamos a casa con la cola entre las piernas, más allá de que hayamos tenido que jugar sin chupete. Sería una vergüenza que no clasifiquemos por estar jugando sin chupete. Se asume que ya estamos grandecitos como para tener que depender de un chupete.

De ahí para adelante todo puede ser. La vara que me pongo es que si clasificamos ya cumplimos y al menos quedamos a la altura de Francia 98. Clasificarnos es la meta mínima bajo la cual podremos decir que fracasamos, que todo lo vivido y bailado fue un veranito de san Juan. Una vez clasificados, todo avance es un éxito, que será mayor en la medida que más avancemos. Sería la gloria máxima, donde el país se vendrá abajo y donde habrá que decretar feriado al por mayor acompañados de suculentos bonos para tener con qué celebrar.

El chupete que llevamos no nos servirá ni siquiera para cuando se recupere porque para entonces estará falto de futbol y en Chile aún no estamos para jugar con uno menos. Sí nos sirve psicológicamente porque es buena onda y el plantel y los chilenos lo queremos. El aporte de chupete, en esta ocasión, estará fuera de la cancha, no dentro de ella.

PD: Para los despistados o extranjeros: Chupete le dicen a Humberto Suazo, jugador chileno que tiene un olfato goleador innato, que juega en el club de Zaragoza en la Liga Española y que en la actualidad se encuentra lesionado, ad portas del Mundial. Chupete es también un producto que emplean los bebés y que dejan de utilizar en la medida que se vuelven más autónomos, independientes.

junio 02, 2010

La crisis griega

Más que escribir sobre la crisis griega quisiera invitarles a ver un video con la intervención de Daniel Cohn Bendit, el famoso Danny el Rojo de la Revolución de Mayo del 68 en Paris en el parlamento europeo a propósito del tema. En su alocución contextualiza el supuesto rescate en circunstancias que lo que se está haciendo es proporcionando un salvavidas de plomo a Grecia agravando su ya desmedrada situación.

El video me hizo recordar las condiciones impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles al término de la Primera Guerra Mundial como consecuencia de su derrota: condiciones leoninas y humillantes imposibles de cumplir que no hicieron otra cosa mas que preparar el terreno para la aparición de un demagogo. Su nombre: Adolf Hitler, quien encontró terreno abonado para dar rienda suelta a sus ansias de poder y desencadenar lo que después sería la Segunda Guerra Mundial. Este terreno se abona cuando la especulación reditúa más que la producción.

Les invito a ver el video pinchando acá.

mayo 20, 2010

El loco, el bichi y manolo

Los tres entrenadores, dos argentinos y un chileno, encaran momentos disímiles, y poseen características que los diferencian. Pero también tienen elementos en común. Sus personalidades, sus lenguajes, sus estilos de entrenamiento y juego, son diferentes. El loco es un filósofo cuyas charlas, exposiciones, conferencias de prensa, son de antología. Hoy vive el sabor del éxito, de haber clasificado a Chile, de tener a todo un país que espera con ansiedad el inicio del Mundial en Sudáfrica confiando en dar el batacazo, en clasificar, y no solo eso. Confianza avalada por un plantel como nunca antes había tenido Chile en su historia futbolística, con jugadores jóvenes, pero ya experimentados en ligas de primera a nivel mundial.

La reciente derrota ante México ha supuesto una alerta, que no todo lo que brilla es oro, que no es llegar y llevar. Es una derrota oportuna, que ojala nos haga bien, nos aterrice y acerque a la realidad en nuestras pretensiones. Hemos avanzado, hemos progresado, pero no tanto. El loco sabe de esto, porque al igual que el Bichi y Manolo, ha mordido el polvo de la derrota. Los tres saben que están en una profesión veleidosa, en la que así como hoy te adoran, mañana te repudiarán.

El Bichi vive hoy su minuto de gloria al coronarse campeón con Argentinos Juniors, su equipo de juventud, de origen. No le ha sido fácil el camino a la gloria. A su manera también es un loco filósofo o un filósofo loco, aunque debemos convenir que es más psicólogo que filósofo aunque no tenga el título de tal. Es un psicólogo de la vida del cual ha dado muestras al virar conductas, comportamientos de jugadores que otros daban por casos perdidos. Ha sabido recuperarlos, para que den lo mejor de sí. El Chupete es el paradigma de lo que estoy sosteniendo. Hoy saborea el elixir del triunfo y está próximo a transformarse en el entrenador de Boca Juniors, el Colo Colo argentino. Un Boca Juniors, necesitado de éxitos, que anda por los suelos.

Y Manolo, el nuestro, el que hizo sus primeras armas con un sonado fracaso, el primer descenso de la Universidad de Chile a la segunda división. Con la cola entre las piernas se fue del país. Mordió el polvo de la derrota, hizo su travesía por el desierto, y a punta de trabajo, de fe en sí mismo, de perseverancia, lentamente fue haciéndose un espacio entre los grandes. Primero en Ecuador, luego en Argentina, potencia futbolística en la que logró sus más grandes triunfos, primero al mando de San Lorenzo y luego de River Plate. Siempre serio, elegante, sobrio, mesurado, un caballero, como los de antaño. Profesional ciento por ciento. Un modelo de entrenador y de persona. El Real Madrid puso sus ojos en él contratándolo. Un Real Madrid con una hinchada y una dirigencia necesitada y con hambre de triunfos. La carta de Manolo era su trayectoria, limpia, diáfana, y respondió cabalmente, sorteó innumerables dificultades con estoicismo. Dificultades propias de un plantel estelar, de estrellas, de egos.

Desafortunadamente muchas veces no basta tener un conjunto de estrellas, porque un conjunto no necesariamente hace un equipo. El Real ha obtenido más triunfos y puntos que nunca en su historia futbolística. Así y todo no ganó la liga española, tan solo porque hubo un equipo, su rival de siempre, el Barca, que lo aventajó por poco, que tuvo un Messi a lo largo de toda la liga. Por ello, Manolo tiene sus días contados, pero se irá con la frente en alto, con la satisfacción del deber cumplido con buenas artes, con buenos modales, con clase. Que sea chileno debe enorgullecernos.

mayo 14, 2010

Liceos de excelencia

De los 50 liceos proyectados que debían comenzar a seleccionar a los alumnos a fines de este año, 10 de ellos debían partir en marzo del próximo año. Si bien el terremoto alteró el cuadro al poner el foco en la reconstrucción de las escuelas, las ganas de implementar estos liceos de excelencia por parte del gobierno de Sebastián están, y el ministro de educación así lo ha hecho saber.

¿De qué se trata? Según los expertos estos liceos de excelencia serían establecimientos educacionales con una misión, un propósito y una identidad, bien equipados, con buenos profesores, con directivos empoderados y apoyados por la comunidad que seleccionan a sus alumnos en base a sus talentos.

Esto parece adquirir particular fuerza cuando nos encontramos con talentosos estudiantes que han tenido que estudiar en establecimientos de educación media marcados por contextos sociales de drogadicción, delincuencia y violencia física. En algún momento también se han definido “cursos de excelencia”, destinado a separar a los talentosos, a fin de que no se pierdan, y poder darles un trato diferencial y proveerles condiciones de estudio favorables.

Todo esto suena a música celestial. Desgraciadamente el concepto de estos cursos es el mismo que el de los liceos de excelencia, y el de los establecimientos particulares: segregar, separar a unos de otros sobre la base de criterios que en último término son socioeconómicos.

Y lo más curioso, es que la base de sustentación del modelo neoliberal se va a las pailas. En efecto, este modelito supone que el cliente elige, la famosa libertad de elegir que pregonaba Milton Friedman. Pero acá lo que tenemos es todo lo contrario: ni la familia ni el alumno eligen, los que eligen son los establecimientos educacionales. En el caso de los establecimientos particulares pagados la selección es por los recursos que dispone la familia. Acá la segregación es netamente económica. Los establecimientos de la cota mil además discriminan por el tipo de familia o la religión de los progenitores.

En el caso de los liceos de excelencia la discriminación sería por talento, lo que implica dejar fuera a los menos talentosos, que justamente son quienes más necesitarían una educación de excelencia. ¿Cuál es la gracia de obtener excelentes resultados con alumnos talentosos? ¿O con alumnos mecidos en cunas de oro?

Retomando la definición de los liceos de excelencia, me pregunto: ¿Acaso pueden existir liceos sin una misión, un propósito y una identidad? ¿Mal equipados? ¿Con malos profesores? ¿Con directivos sin atribuciones? ¿Sin el apoyo de la comunidad? No debieran existir!!!! O un liceo es de excelencia o no es liceo. Es por ahí por donde debemos partir.

Y si no obstante lo expuesto, por pragmatismo, realismo u otras hierbas, deben existir liceos de excelencia y “de los otros”, entonces los primeros debieran seleccionar a los alumnos menos talentosos para visualizar qué tan de excelencia son los que se proclaman como tales.

mayo 05, 2010

El mundo al revés

No dejó de sorprenderme que por estos días apareciera Sebastián para contarnos que iba a presentar un proyecto de ley para declarar feriado este 20 de septiembre. Mi sorpresa surge porque si bien en años anteriores no han faltado ideas de esta naturaleza, las objeciones solían provenir de parte de los empresarios. El argumento habitual que se ha dado es que si queremos progresar y desarrollarnos, difícilmente lo lograremos con más jarana y menos trabajo. Por ello la derecha económica siempre se ha opuesto a esta clase de ideas.

Pero en esta oportunidad, la iniciativa emanó no solo del Presidente de la República, sino de quien es un empresario de tomo y lomo, de los grandes. Por venir de quien viene, los demás empresarios, al menos hasta este minuto de escribir estas líneas, han mantenido riguroso silencio.

Las razones por las cuales Sebastián adoptó la decisión, parecen razonables. Estamos en el año del bicentenario, y para colmo, el 18 y 19 serán días de fin de semana. Si a ello sumamos que estamos en el año del terremoto, que nos ha dejado con los ánimos por los suelos y con la autoestima baja, el expediente de declarar feriado el 20 no hace sino buscar revertir un estado de ánimo, devolvernos el orgullo, relanzarnos. Curiosamente, tales argumentos parecen más bien argumentos concertacionistas antes que de un gobierno de la Alianza.

Por ello no extraña que, no sin ironía, apareciera un diputado de la Concertación postulando la tesis de declarar también feriado el 17 de septiembre. Así tendríamos un fin de semana redondo, de viernes a lunes. El argumento es tanto o más sólido como el de Sebastián: en la práctica se tiende hacia la semana dieciochera, y el ambiente se va caldeando en los preliminares que suelen ser los días16 y 17 de septiembre. Son los días del precalentamiento. Y en la esfera comercial, las energías publicitarias emergen desde los últimos días de agosto. Todo sea por unos cochinos pesos más, alentados por el bono de fiestas patrias.

La derecha parece haber descubierto una nueva bandera de lucha, la de la extensión de los feriados, que no haría otra cosa que recuperar todos aquellos feriados perdidos en tiempos de la Concertación en su propósito de homologarse con otros países y aumentar la producción nacional.