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| Foto de Tim Marshall en Unsplash |
Me he tomado la libertad de revisar las portadas de
The Mercury Times (TMT), de los últimos días de enero de este año para
constatar que el rol que juega no es informar, sino deformar. Para muchos puede
no ser novedad, pero ello no me impide dejar constancia de lo señalado. Particularmente
para quienes creen, de buena fe, en la objetividad de un medio de comunicación
tradicional. Un medio que ha jugado un rol estelar como poder fáctico en la trastienda
del quehacer político chilena.
Veamos lo que nos dicen, no las páginas interiores,
sino la portada de TMT. Con ella basta y sobra. El contenido de las páginas
interiores no hace sino reforzar el veneno para asegurar su penetración.
En la portada del 30 de enero:
“Peor desempeño desde 2010: en gestión de Boric
promedia 9,1%, la cifra más alta de los últimos gobiernos sin incluir la
pandemia”
“5 G en Chile: el rezago del país en esta tecnología
de redes móviles que lo tiene por debajo de Surinam y Venezuela”
“Gastos comunes más caros: turnos, vacaciones, sueldos
y cotizaciones, el lado b de los costos laborales que presionan al alza el pago
de los residentes”
“El futbol bajo amenaza: partido UChile - Audax Italiano
en riesgo por ultimátum de barra brava de los azules”
“Delincuentes amarran a conserje, van directo a
departamento y huyen con registros de cámaras de seguridad: ciudadano chino era
su blanco. Asalto en un edificio de Recoleta”
En la portada del 31 de enero:
“Fiscalía Nacional Económica recomienda sobre
competencia en el mercado de Educación Superior”
“Gobierno de Boric terminará como el que más veces
incumplió la meta fiscal”
“Lluvias y tormentas complican a damnificados por
siniestro en Bío Bío”
“Controversia desatan cifras sobre lento avance de
reconstrucción a 2 años de la tragedia en Viña del Mar”
“Crisis de seguridad marcada por ataques a balazos;
Santiago sufre violenta semana: 9 homicidios y 14 lesionados”
“Graves incidentes de barristas de la Universidad de
Chile opacan el estreno del campeonato nacional”
Con estos titulares en las portadas de TMT es prácticamente
inevitable que quienes lo leen diariamente terminen convencidos que este es un
país que se está cayendo a pedazos por más que la vida diaria, que los más
diversos indicadores digan lo contrario. El veneno está inoculado a la vena.
Para rematarla, estos titulares son complementados con las mentiras que se
transmiten una y otra vez, multiplicándose ad infinitum como bombas de racimo
(bots). Transmisión realizada a través de las redes sociales -facebook,
whatsapp, twitter (X), tiktok, Instagram, etc.-.
Para escapar a las consecuencias que esto conlleva es
imperativo tener una ciudadanía con capacidad para leer entrelíneas, tener
pensamiento crítico, ser capaz de ver bajo el agua. Desafortunadamente la educación
que estamos recibiendo, no nos está dando estas competencias. La evidencia más
contundente de lo expresado es la realidad que estamos viviendo. Cualquiera con
dos dedos de frente se percata que este país no está en la bancarrota; que lo
que se requiere no es un gobierno de emergencia.
Un país que se está cayendo a pedazos no tiene una inflación
por debajo del 5% anual; tampoco tiene un desempleo de un dígito; tampoco tiene
un nivel de exportaciones que está batiendo records. Macroeconómicamente el país
está en equilibrio, no nos estamos cayendo al precipicio. Donde sí estamos al
debe, a pesar de los esfuerzos desplegados, es microeconómica y socialmente,
donde la desigualdad nos sigue quemando. Esa es la grieta que debemos cerrar,
que no hemos podido ni sabido cerrar. Ahí está la madre del cordero.

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