diciembre 30, 2025

Chile ¿Qué hacer frente al nuevo gobierno?

En Chile el 2026 se inicia bajo una realidad insoslayable: que el próximo 11 de marzo del 2026 asume José Antonio Kast (JAK). Los distintos actores políticos chilenos están tratando de posicionarse frente a lo que viene, y que no es menor. Mal que mal el perfil de quien encabezará el próximo gobierno es de una derecha radical, el primero desde 1990, cuando en Chile se inició la transición política hacia la democracia.

JAK ganó la segunda vuelta en las últimas elecciones presidenciales con una votación no desdeñable, cercana al 60%. Si bien tiene una manera de ser que no se condice con la de muchos de quienes representan a la derecha radical en otros países, como Milei y Trump, su pensamiento político es afín a ellos. No por nada, a pocas horas de ser presidente electo fue a Argentina a ver a Milei.

¿Qué los une? Me atrevería a afirmar que el común denominador de ellos se centra en un anticomunismo visceral, un cierto desprecio por la democracia clásica, y una propensión hacia el autoritarismo. Para decirlo sin rodeos, una preferencia por las dictaduras, siempre y cuando no sean de “izquierda”, por una “unidad nacional” sui generis que excluye a quienes califica como enemigos internos.

Cuando hago referencia a la democracia clásica estoy identificando como tal a un esquema político donde las FFAA se encuentran subordinadas al poder político; donde los medios de comunicación son libres e independientes, concebidos como un cuarto poder; donde quien preside el poder ejecutivo y quienes integran el poder legislativo son electos mediante el voto ciudadano libre e informado; y donde existe separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, esto es, concebidos como poderes independientes.

Bien sabemos que por más que queramos endulzar la realidad, no es fácil encontrar países en los que esta democracia clásica se practique en su totalidad. Tenemos versiones más o menos cercanas, o lejanas, dadas por los más diversos factores. Lo preocupante es que estamos observando una tendencia hacia una democracia cada vez menos clásica, con crecientes rasgos autoritarios, por no decir, totalitarios o dictatoriales. A diferencia de otros tiempos, que llegaban por la vía de golpes de estado, ahora lo están haciendo por la vía del voto popular. Ya no parece necesario el golpe duro, seco, de la mano militar. Se ha descubierto una nueva vía, el golpe “blando”, el del voto, con la venia de la mayoría.

José Antonio Kast (JAK) ganó mediante el voto popular. No necesitó golpe militar alguno. Su perfil es la del clásico anticomunista. Respaldó al golpe militar, y en 1988 adhirió a la opción del Si que postulaba la continuidad del gobierno bajo el mando del innombrable. Militante de la UDI desde sus tiempos mozos bajo el influjo de Jaime Guzmán, hace unos años renuncia por considerar que estaba abandonando las ideas matrices que le dieron origen, razón por la cual opta por crear un nuevo partido político, el republicano, que dentro del espectro político nacional se ubica a la derecha de la derecha. Uno de los fundamentos de su partida de la UDI, fue por considerar que junto a RN se habían convertido en “la derechita cobarde”, abandonando las convicciones que le dieron origen.

JAK, es anticomunista, de un anticomunismo similar al del innombrable, que enarbola la bandera de una unidad nacional en el que los comunistas no tienen cabida. Por tanto, antes que adversarios políticos, son enemigos, expresión que abre espacio a su marginación, a su ilegalidad, persecución y/o exterminio. Y abre espacio a respaldar, indultar, excarcelar a quienes han sido condenados por ser los ejecutores de políticas que culminaron en acciones, que en su tiempo el diario vespertino La Segunda, sin escrúpulo alguno, se encargó de titular “Exterminados como ratas”.

No tengo razones para pensar que esta concepción política de JAK haya variado, ni se haya morigerado en estos años. A quienes no votamos por JAK, los resultados son claros: nuestros representantes en el congreso nacional están mandatados para ser opositores. Esto implica vigilar cualquier intento de romper la esencia de la democracia clásica, así como de perseguir y discriminar a las personas por las ideas que se profesen. No a la discriminación, particularmente cuando se trate de una discriminación contra los más débiles, los trabajadores, las mujeres, los niños, los adultos mayores, los indígenas, homosexuales, los inmigrantes, las minorías. Todos merecemos respeto y consideración.

En consecuencia, frente a la pregunta qué hacer frente a la llegada de JAK a la presidencia, no cabe menos que situarse en una oposición vigilante y constructiva. En la medida que JAK y su gobierno sean capaces de respetar la democracia tal como la definimos más arriba, sin eufemismos ni engaños, debe contar con nuestra más resuelta colaboración por parte de quienes nos consideramos demócratas, sin medias tintas y en el más pleno sentido del término. Por el contrario, si no resisten la tentación por sobrepasar las líneas rojas más arriba señaladas, solo cabe ejercer el rol opositor que se nos asignó.

No por azar sostengo que nuestra oposición debe ser vigilante y constructiva. Una oposición destructiva le hace un flaco favor a Chile y la democracia, desvalorizándola. El punto está en identificar ¿qué distingue una oposición destructiva de la constructiva? ¿quién establece donde termina una y empieza la otra? Pero esto ya es tema para otra columna. 

diciembre 15, 2025

Respirando por la herida

La derrota de la izquierda, del gobierno, está muy bien sintetizada por quien fue su candidata presidencial, Jeanette Jara: “la democracia habló fuerte y claro”. Es la peor derrota desde el retorno a la democracia con una diferencia de poco menos de 20 puntos porcentuales. Tendremos que morder el polvo de una derrota estrepitosa, que se dio a lo largo y ancho de todo el país, sin excepción. Previsible, pero no por ello menos amarga.

Las preguntas ¿por qué? ¿qué pasó? son inevitables y no tienen una respuesta única ni inmediata. Unos responsabilizarán a otros, y éstos a los unos dependiendo de dónde se ponga el acento. Si bien es un tanto prematuro especular en torno a las razones, puesto que aún está fresco el dolor, me es imposible soslayar algunas reflexiones que necesito compartir.  

Un dolor que emana de la resurrección del pinochetismo puro y duro de la mano de José Antonio Kast (JAK). Nunca antes había ganado alguien que para el plebiscito del 88 votara por el SI. La derecha, para acceder al gobierno pudo hacerlo recién en el 2010, de la mano, y tras un candidato que había estado con el NO a la continuidad del innombrable: Sebastián Piñera. Éste, incluso se dio el lujo de conmemorar los 40 años del golpe haciendo referencia a los cómplices pasivos. Bueno, hoy, Chile eligió, por la vía del voto, democráticamente, con un papel y un lápiz, en favor de uno de esos cómplices pasivos, por uno de los que estuvo por la continuidad del innombrable hasta el fin de los tiempos.

Chile votó por un personaje cuya visión de los DDHH se opone fuertemente a la que predominó a lo largo de estas décadas. Un personaje cuya trayectoria política habla por sí sola. Habla de unidad, tal como lo hacía el innombrable, para quien los desaparecidos no eran tales, las denuncias de torturas no eran sino patrañas del “marxismo leninismo internacional”. El pinochetismo ha vuelto por sus fueros en gloria y majestad. Duele, duele mucho. Mal que mal, qué no hicimos para sacarnos de encima la dictadura y soñar con un futuro libre de tutelajes.

Respirando por la herida no faltan quienes en vez de respirar profundo y reflexionar están queriéndonos invitar a un segundo estallido social, evento que le permitiría a Kast justificar una política de represión que le vendría como anillo al dedo; tampoco faltarían quienes, a la luz de los resultados, concluyan que estamos ante una democracia de pacotilla, burguesa, rehén de quienes detentan el poder económico.

Respirando por la herida no faltan quienes imputan la derrota a la ignorancia de los chilenos, a su poca dignidad, escasa empatía, no saber lo que quiere, y los miedos que lo acosan alentados por el clima de intoxicación generado por los medios de comunicación convencionales y las redes sociales que la derecha ha sabido gestionar magistral y macabramente.

Respirando por la herida podemos desahogarnos por la vía de imputar la derrota a una estrategia comunicacional por parte de JAK basada en la necesidad de un gobierno de emergencia para enfrentar una migración y una narco delincuencia descontrolada, como si el país se estuviese cayendo a pedazos, afirmando que el gobierno de Boric estaría siendo el peor de la historia. Estrategia comunicacional que desgraciadamente le resultó exitosa.

Respirando por la herida no faltarán quienes responsabilicen de la derrota a llevar a una candidatura comunista en un país en el que el anticomunismo está inoculado hasta la vena desde los inicios del siglo pasado, reforzado en tiempos de Gonzalez Videla y consolidado en tiempos del innombrable.

Tenemos que sacudirnos y ser capaces de asumir un mínimo de autocrítica en la forma más objetivo posible -si es que la objetividad existe en este orden de cosas-, y percatarnos que algo no hemos hecho bien para llegar a esto. Descifrar ese “algo” es la gran tarea que tendremos por delante. Tarea en la que volarán plumas, pero que será indispensable realizar si queremos resucitar, volver a ser una alternativa creible y confiable con vocación de mayoría.

diciembre 13, 2025

Entendiéndonos entre matones

Foto de Robin Veselý en Unsplash

Pablo Ortúzar, antropólogo y doctor en Teoría Política de la Universidad de Oxford, investigador del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES) y académico de las universidades de Chile y Católica, en una entrevista para The Mercury Times (TMT) publicada el día antes de la segunda vuelta presidencial, se preguntó “¿No resulta matonesco que la izquierda plantee que si no los elegimos, ellos volverán a romperlo todo?”.

Es una pregunta apasionante, pero que conlleva un sesgo muy fuerte, tan fuerte que se le llega a ver el plumero a su autor. Es como si yo preguntara “¿No resulta matonesco que la derecha plantee que si no los elegimos, ellos volverán a romperlo todo?” ¿Acaso no han destruido sindicatos y toda organización social que amenace sus privilegios? ¿No es matonesca la grotesca desigualdad social  que destruye el tejido social?

Sería interesante saber qué entendemos por matonesco y por romperlo todo. Muy probablemente Pablo se refiere a lo que la derecha llama “octubrismo”, un vocablo que tiene un significado opuesto para la izquierda. La derecha lo asocia a la vertiente violenta, destructiva y delictiva del estallido social que se produjo el 18 de octubre del 2019 hace ya poco más de 6 años en tiempos de Piñera.

Pablo, sin querer queriendo, asocia estas acciones a la izquierda. Interesadamente confunde izquierda con lumpen. No olvidemos que por esas fechas se registró una masiva manifestación pacífica de millones de chilenos y chilenas destinada a expresar un malestar social y la necesidad de cambios profundos en el país. La derecha pone el acento en la violencia y la destrucción de bienes públicos y privados que se dieron por esos días. Para remate imputa su responsabilidad a la izquierda obviando la masividad de las protestas. Es la clásica estrategia de criminalizar las protestas, y por esta vía, limitarlas, prohibirlas, dañando un derecho inherente a toda democracia.

Pero volvamos a la interrogante de Pablo donde asume que si no gana lo romperá todo. A qué le llama “romper todo”. Sería bueno aclararlo. La izquierda no es partidaria de destruir bienes públicos y privados, sí lo es el lumpen. ¿Qué es el lumpen? ¿quiénes lo integran? ¿de dónde viene el lumpen? ¿quién lo genera? ¿es de izquierda o de derecha? Habría que preguntarle a quienes conforman el lumpen.

La palabra matonesco también me produce ruido. ¿No es matonesco amenazar con “tirar del mantel” si no salen ellos? ¿No es acaso “tirar del mantel” amenazar con invertir en el exterior? ¿o poner en jaque los puestos de trabajo? ¿No es matonesco lo hecho por Angela Vivanco? ¿por el exfiscal Miguel Guerra? ¿por el abogado Luis Hermosilla?

En síntesis, existen presiones sociales y presiones económicas, las que dependen de los poderes que se tengan. Quienes tienen poder económico ejercen presión económica, siguiendo la máxima de que “quién pone la plata, pone la música”. Quienes tienen poder social, ejercerán presión social, enfatizando la necesidad de satisfacer sus carencias, y este poder social se obtiene organizándose, adscribiéndose a organizaciones sociales -sindicatos, juntas de vecinos, etc.-.

Al poder económico le interesa debilitar el poder social, así como al poder social le interesa debilitar al poder económico. Nada nuevo bajo el sol. Lo nuevo es como nos engañamos una y otra vez.

 

diciembre 12, 2025

El desafío de avanzar, no retroceder

Con la 2da vuelta en las próximas horas, a pesar de estar fuera de Chile hace ya más de 9 meses, me es imposible dejar de expresar las reflexiones que por estos días dan vuelta en mi cabeza.

Reflexiones que giran en torno a la interrogante ¿qué hemos hecho, o qué ha pasado, para que tengamos al pinochetismo resucitado? No estoy diciendo que ya ganó, porque eso está por verse y no pierdo la esperanza de que en la puerta del horno se queme el pan. Mi interrogante apunta en otra dirección a la luz de los resultados de la 1ra vuelta presidencial y de las elecciones presidenciales donde la ultraderecha, o derecha radical, ha pasado a tener un protagonismo inédito. La derecha tradicional, histórica, ha pasado a un segundo plano.

Si bien alguien podría decir que algo similar está ocurriendo en la izquierda, no es comparable porque no es la ultraizquierda la que está llevando el pandero en el sector dado que ni el Frente Amplio (FA) ni el Partido Comunista (PC) son partidos ultras como sí lo son los partidos que están tras Kast y Kaiser. Quien representó a la ultraizquierda en la primera vuelta fue Eduardo Artes, y bien sabemos que su peso electoral fue ínfimo.

Prueba lo señalado la composición del nuevo congreso, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, dado que la bancada más numerosa es la de la ultraderecha, mientras que la ultraizquierda no tiene representación alguna. Si alguien tiene la tentación de incluir al PC dentro de la ultraizquierda, creo que se equivoca medio a medio.  Si algo ha caracterizado al PC chileno dentro de la izquierda es su tinte conservador, institucional, legalista, del que solo se ha desmarcado cuando fue perseguido en tiempos del innombrable.

Escribo estas líneas porque veo una ultraderecha inflada, eufórica, que da por ganada la elección, cantando victoria, donde ya están pensando en la distribución de cargos, intentando definir los primeros pasos a seguir, las medidas a adoptar en lo inmediato. Se dan el lujo de afirmar que la incógnita se centra en los puntos porcentuales de diferencia con que ganarían.

Hablo de un pinochetismo resucitado porque es primera vez, desde los 90, que tenemos a un candidato presidencial pinochetista en un 100% con posibilidades de ser elegido. Todos los candidatos que durante la transición ha levantado la derecha eran versiones que buscaban desmarcarse del pinochetismo. Kast en cambio es una versión pura y dura del pinochetismo. No solo él, sino su entorno inmediato. Nadie debería llamarse a engaño al respecto.

Estamos ante un fenómeno muy curioso que uno podría entender si el país se estuviese cayendo a pedazos. Pero todo el mundo sabe que no lo  está, sino todo lo contrario. Si bien no estamos creciendo como quisiéramos, que tenemos problemas migratorios, de inseguridad, de corrupción, ellos no son de la dimensión que la derecha multiplica maliciosamente.

Basta cotejarnos con otros países para darnos cuenta que estamos arriba de un barco navegando en aguas tempestuosas que no está naufragando ni mucho menos. El próximo gobierno recibirá un país en marcha, que no se está hundiendo, que está andando. Algunos pensarán que podría andar mejor. Es posible, pero no es tarea fácil en el contexto en que estamos. Basta levantar la mirada, ver cómo están otros países para darnos cuenta.

Veo a un gobierno que en estos 4 años ha estado capeando fuertes temporales para llegar a puerto en buen pie. No olvidemos que han sido años con dos guerras en curso -la de Gaza y Ucrania-, donde la corrupción se está enseñoreando a nivel mundial de la mano del narcotráfico y en medio de un flujo migratorio de dimensiones planetarias.  

Por último, qué mejor indicador de que no estamos tan mal como se pregona insistentemente, que el flujo migratorio es hacia nuestro chilito y no al revés. Esto nos dice que en chilito se está mejor que en los otros países. En tiempos del pinochetismo eran más quienes se iban, que quienes llegaban.

Tenemos cosas que corregir, hacer mejor, bien, pero lo que no podemos ni debemos hacer, es retroceder en los avances alcanzados en estas décadas.

 

diciembre 10, 2025

Dos botones de muestra

Tal como un año atrás desapareció Julia Chuñil sin que se tenga rastro alguno de ella hasta la fecha, el pasado mes de noviembre fue encontrado muerto en su casa, Miguel Ángel Toledo Cancino, capitán en retiro de Carabineros. Hasta el día de hoy nadie sabe qué pasó. Son los misterios del Señor, los que muy probablemente se multipliquen en caso de que José Antonio Kast (JAK) triunfe en la segunda vuelta. Son los casos de los que no se habla en la llamada “prensa seria” comandada por The Mercury Times (TMT) y La Tercera (LT).

De Julia ya escribimos hace ya más de un mes (leer). De su desaparición sigue sin saberse nada. Hoy lo haré en torno a Miguel Ángel.

Miguel Ángel era un excapitán de Carabineros que al retirarse antes del 2021 se transformó en empresario en el campo de la faena forestal en el Fundo Canihual localizado en Tirúa. Como emprersario, en febrero del 2021 presenta una querella criminal en el juzgado de garantía de Temuco en contra de funcionarios de la policía uniformada (Carabineros de Chile) por los presuntos delitos de hurto organizado de madera, encubrimiento, montajes y hostigamientos. Con ello denunció públicamente la existencia de una red de corrupción y crimen organizado dentro de carabineros, al menos en la región de la Araucanía.

Respecto del robo de madera denunció la existencia de una red operada por el crimen organizado bajo la protección de carabineros activos y en retiro, incluyendo a altos mandos. El objetivo de esta red del crimen organizado era blanquear la madera robada con documentación falsa para luego exportarla.

Respecto de los montajes policiales denunció la realización de falsas emboscadas atribuidas a grupos mapuches para justificar la petición de mayor cantidad de recursos, mayor militarización, y encubrir el robo de madera por parte del crimen organizado para imputarlo a grupos mapuches.  

Estas denuncias, realizadas en febrero del 2021, generaron una investigación solicitada por Carabineros al Ministerio Público para determinar la veracidad o falsedad de sus acusaciones. Esta solicitud fue realizada porque la institución (Carabineros de Chile) estaba interesada en el esclarecimiento de los hechos que afectaban su reputación. Lo concreto es que hasta el día de hoy, de esta investigación, nada se sabe, o no se conocer resultado alguno de ella. Miguel Ángel se fue de este mundo sin saber en qué terminó su denuncia. Según el Servicio Médico Legal (SML) la causa de su fallecimiento fue un edema pulmonar agudo cardiogénico, descartándose la intervención de terceros.

Cuesta creerlo. Me hace recordar los tiempos en que se afirmaba que fulano, zutano y mengano habían fallecido al intentar fugarse. Probablemente no aguantó más. Denunciar una red de corrupción al interior de una institución no es broma, ni sin consecuencias.

Los casos de Julia Chuñil y Miguel Ángel Toledo son tan solo dos botones de muestra ocurridos en estos años. No quiero ni pensar en lo que nos espera si llega a salir JAK.

Para saber más: https://www.revistadefrente.cl/las-denuncias-de-crimen-organizado-y-corrupcion-institucional-levantadas-por-el-ex-capitan-miguel-angel-toledo-por-nicolas-romero-reeves/


diciembre 04, 2025

Jara y Kast en la recta final

Dentro de poco más de una semana tendrá lugar la segunda vuelta presidencial chilena, una elección trascendente, quizás más trascendente que nunca dadas las cartas que están sobre la mesa. Jeanette Jara (JJ) y José Antonio Kast (JAK) están en las antípodas de posturas políticas. Si no me equivoco, es primera vez que desde el inicio de la transición se enfrentan dos candidatos con posturas tan opuestas.

Confieso que me preocupa un escenario político actual en el que uno de los candidatos, JAK, representante de la derecha dura, reivindica la dictadura del innombrable. Y si uno hace un rastreo por los medios de comunicación convencionales, lo califican ya como eventual ganador. Para estos efectos se apoyan en encuestas y en los resultados de la primera vuelta logrados por los distintos candidatos. Ocupan un lenguaje en que se le da por ganador y se actúa en consecuencia, especulando con posibles ministros, con primeras medidas a adoptar.

Quienes me conocen, saben que nunca he simpatizado con el marxismo ni con el fascismo. La democracia cristiana, y sus principales líderes de antaño, Frei Montalva y Radomiro Tomic, influyeron fuertemente en mi pensamiento político. La flecha roja con las dos barras que atravesaba me representaba cabalmente, interpretándola como la fuerza humanista-cristiana destinada a superar tanto al fascismo como al comunismo.

Quienes me conocen también saben que mis preferencias, en las primarias presidenciales, estaban con Carolina Tohá. Ganó JJ en buena lid, y quienes estábamos con Carolina, no dudamos en respaldar a JJ. Su militancia en el partido comunista (PC), es todo un tema que ha sido puesto sobre la mesa en forma interesada. Para ello se ha aprovechado la fuerte dosis de anticomunismo inoculado por décadas en el país por quienes no han trepidado en defender los horrores en que incurrió la dictadura del innombrable.

Es así como hoy tenemos la paradoja de llegar a una elección en el que uno de los candidatos, JAK, representa a las fuerzas políticas que adhirieron al gobierno del innombrable, a la violación a los DDHH incurridos bajo el simulacro de que estábamos en guerra contra un “enemigo interno”. Y al frente está JJ, cuyo partido, el PC chileno, cuando ha sido parte del gobierno, nunca persiguió, torturó ni hizo desaparecer a sus opositores, como sí lo hizo el gobierno que JAK apoyó y apoya hasta nuestros días.

Este cuadro configura un escenario muy raro por decir lo menos: un candidato, JAK, que se dice demócrata, respaldó una dictadura, y una candidata, JJ, que repudia la dictadura, pero que es atacada por pertenecer a un partido, el PC, que respalda dictaduras, pero que en Chile no ha perseguido a nadie. Todo lo contrario, fue perseguido con saña, sin compasión. Las mismas iglesias cristianas tuvieron que salir en defensa de los comunistas que estaban siendo exterminados.

Tenemos un candidato, JAK, de origen foráneo, proclamando chilenidad, pero adherente a la tesis de la existencia de una guerra interna, enfrentando a una candidata, JJ, más chilena que los porotos. Tenemos un candidato, JAK, que pretende encabezar un gobierno de emergencia, como si Chile estuviese en crisis, haciendo suya la tesis de que el país se estaría cayendo a pedazos cuando los datos duros dicen todo lo contrario. Toda una paradoja como para agarrarse la cabeza.

El solo hecho de que exista la posibilidad de que gane JAK es lo que duele. Duele porque sería una suerte de golpe blando. Duele que gane por la vía de bots, mentiras esparcidas al por mayor. Duele que gane evadiendo debates, ocultando su agenda valórica. Duele que un adherente de la dictadura gane por la vía del voto. Duele que se ignoren los avances alcanzados en democracia. Duele que en democracia se vote por quien no cree en ella. Siento que se está jugando sucio.

El solo hecho de que exista la posibilidad de que gane JAK, me hace pensar, a mi modesto juicio, que estamos ante una democracia degradada, distorsionada a punto tal que está dispuesta a hacerse el harakiri.

Al frente está JJ, quien está dando la cara por Chile. En contraposición de JAK, JJ es una mujer sencilla, que viene de abajo, y que a lo largo de su vida ha dado muestra de resistencia, trabajo, tolerancia y capacidad para conversar, alcanzar acuerdos.

Si bien estas líneas tienen un tinte pesimista, no pierdo la esperanza. Los partidos hay que jugarlos hasta el final. Estamos en los minutos finales y siempre es posible remontar, dar la sorpresa, que las encuestas fallen o estén sesgadas, que la ciudadanía sea capaz de sobreponerse a las presiones mediáticas, a los bots que inundan las redes sociales.

diciembre 01, 2025

IIE la rompe … (parte 13)

Que me perdonen quienes me leen si vuelvo a recordar los inicios de la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial (IIE), pero lo hago por dos motivos: uno, porque me tocó vivirlo con mucha intensidad y muchas ganas; y dos, porque creo que los primeros años son vitales, tal como lo fue la infancia para cada uno de nosotros. Los primeros años marcan, dejan huella y suelen ser definitorios. La vida nos puede llevar a senderos desconocidos, no previstos. Tal como en nuestras vidas una buena infancia nos provee los pilares para enfrentar el futuro, también es cierto que no lo asegura. Si insisto en esta fase del desarrollo de la carrera es porque me tocó vivirla.

Hoy quiero recordar las exposiciones y conversaciones con empresarios, altos ejecutivos y profesionales que la dirección de la carrera invitaba periódicamente para que los alumnos los conocieran y tuvieran oportunidad de intercambiar ideas e impresiones con ellos con el objetivo de que conocieran el mundo que les esperaba, el terreno laboral con que se encontrarían una vez egresados.

Es así como la dirección de la carrera se esforzó por organizar estos eventos, de los cuales me permitiré recordar una charla en particular, titulada “Historia de una empresa del sector computacional” en tiempos de la Facultad de Ciencias Empresariales (FACE), hoy reconvertida en Facultad de Economía y Negocios (FEN).

La charla estuvo a cargo del dueño y alto ejecutivo de una empresa localizada en Santiago que se inició como proveedora de servicios de arriendo de equipos informáticos y que luego se expandió a la prestación de servicios informáticos. Sus clientes eran tanto empresas privadas, como públicas, tales como bancos, ministerios y municipios.

Lo que más rescato de esa conversación con los alumnos de la carrera, fue el énfasis puesto por el ejecutivo en que solemos no estar preparados para fracasar, en circunstancias que siempre está la posibilidad de equivocarnos. Insistió en que el éxito de todo emprendimiento de un nuevo negocio, empresa, o proyecto, tiende a ser precedido de varios intentos que vieron el sabor amargo del fracaso. Por ello invitaba a perseverar, a no claudicar. El éxito no llega de un paraguazo, sino que suele venir de la mano de varios fracasos, los que al final del día, no deben verse como tales, sino como pasos imposibles de soslayar. 

En tal sentido lamentó que la sociedad valore el éxito y castigue el fracaso, sin percatarse que uno o más fracasos son la antesala de todo éxito. En la ocasión también apuntó a la actitud que todo emprendedor al momento de dar curso a una idea, la de ser capaz de resistir fracasos, errores y caídas. Ellos no deben amilanarnos, sino que, por el contrario, levantarnos una y otra vez. Recalcó que aprendemos más con las derrotas que con los triunfos. Y lo ejemplificó con su propia experiencia, dado que antes de formar la empresa actual de la que es socio y gerente, incursionó y fracasó en el rubro de la ferretería, de una clínica dental y en la agricultura con una plantación de papas.

En relación a la empresa que hoy lidera, planteó que un elemento al que le concede máxima importancia está referido al clima humano que ha de imperar. Sostuvo que, si se desea que una empresa sea productiva, es imperativo que el personal se. sienta a gusto, considerado y respetado, lo que exige una organización de naturaleza horizontal antes que vertical, lo que implica confianza, la existencia canales de diálogo capaces de anticiparse a potenciales conflictos, y una política de remuneraciones consistente con lo planteado. En tal sentido expresó que una de las mayores satisfacciones que le reporta la empresa es que los trabajadores la sientan suya.

Ojalá estas charlas prosigan invitando ahora a quienes han egresado de IIE, y sus empleadores, para que cuenten sus experiencias. Dar a conocerlas a nuestros estudiantes vale oro.