agosto 11, 2024

Cayó el telón olímpico

Foto de Chris Karidis en Unsplash

A lo largo de estas semanas se han desarrollado unos juegos olímpicos que han llamado la atención por los más diversos factores. Si bien solo he podido ver tan solo ocasionalmente su desarrollo, ello no me impide escribir unas líneas sobre lo que me ha llamado la atención y que quiero compartir con quienes me leen.

Las circunstancias bajo las cuales se realizaron estas olimpíadas no eran las mejores. En lo interno políticamente pilló a Francia en ascuas, saliendo de una elección parlamentaria a dos vueltas que dejó el panorama en penumbras. Ninguna fuerza política fue capaz de alcanzar la mayoría absoluta por sí misma, forzando a la formación de un gobierno de coalición cuya composición se pospuso, implícitamente, para pasadas las olimpíadas. Francia fue capaz de posponer sus diferencias políticas internas en aras de las olimpíadas. Buen punto a favor. Por otra parte, al inicio de las olimpíadas hubo una amenaza terrorista que se sorteó mediante un inédito despliegue policial para asegurar la tranquilidad y el normal desarrollo de las olimpíadas.  

Por otra parte, cabe destacar que las olimpíadas se realizaron con la activa participación de deportistas que representaban a dos países enfrascados en sendas guerras: Ucrania e Israel. Las guerras no fueron impedimento para que estos países estuvieran presentes en las olimpíadas que representan todo lo contrario, todo un símbolo de paz. Mirando la tabla que se acompaña, la participación de Ucrania no fue trivial desde el momento que se posicionó en el lugar 22 con un total de 12 medallas,3 de ellas de oro; Israel por su parte obtuvo 7 medallas, una de oro.

Si bien EEUU es el país que obtuvo mayor número de medallas, superando en un 30% al país que le sigue, China, éste último país logró igualarlo en la cantidad de medallas de oro (40), lo que no deja de ser un indicador del peso que está adquiriendo China en el concierto mundial. Quien pensaría que en tan solo medio siglo, China no solo se empinaría en la cúspide del deporte, sino en el ámbito político, tecnológico y económico mundial.

Estas olimpíadas han tenido un marco espectacular, y no es para menos. Los franceses le sacaron brillo a la belleza de Paris y de Francia en general, y abrir todo el país a las olimpíadas, y llevarlas a cabo no solo en los estadios, sino en sus calles, avenidas y ríos para deleite y disfrute de los turistas, los propios franceses, y de todo el mundo que tuvo el privilegio de seguir su realización por la televisión.

A lo anterior imposible pasar por alto la capacidad de gestión que demostraron los franceses para organizar un evento de esta envergadura con un soporte tecnológico que no mostró fisuras. Espectacular no solo en materia de gestión, planificación y organización. El éxito además se hizo extensivo al campo deportivo, donde Francia se posicionó en el quinto lugar en número de medallas de oro (16) y en cuarto lugar en el total de medallas ganadas (64).

A lo señalado debo agregar que me llamó la atención la belleza de muchos deportes que lindan con lo artístico como el ballet acuático, las acrobacias gimnásticas, y los records batidos. Haciendo el símil con un iceberg, lo que vimos fue la participación de los deportistas en escena, pero no vimos lo que hay bajo el iceberg: horas y más horas de entrenamiento, trabajo y esfuerzo por parte de los deportistas. Nada fue por azar.

Sin duda que las olimpíadas han dejado de tener el carácter amateur que tuvo en sus inicios. El mundo del negocio se ha insertado en él, vía patrocinios y apoyos publicitarios. Hoy parece imposible estar presente en una olimpíada sin un apoyo económico público, privado o familiar que permita a los deportistas dedicarse en exclusiva al deporte de sus amores.

Por último, quiero resaltar  el positivo ejemplo de diversidad e integración racial que nos han dejado estas olimpíadas fruto de sucesivas migraciones que dejan su huella en los países receptores. Chile no fue una excepción: uno de sus dos medallistas, fue un migrante cubano que hizo de Chile su patria.

Tabla medallera final

País

oro

plata

bronce

total

1 Estados Unidos

40

44

42

126

2 China

40

27

24

91

3 Japón

20

12

13

45

4 Australia

18

19

16

53

 

5 Francia

16

26

22

64

6 Países Bajos

15

7

12

34

7 Gran Bretaña

14

22

29

65

8 Corea del Sur

13

9

10

32

9 Italia

12

13

15

40

10 Alemania

12

13

8

33

11 Nueva Zelanda

10

7

3

20

12 Canadá

9

7

11

27

13 Uzbekistán

8

2

3

13

14 Hungría

6

7

6

19

15 España

5

4

9

18

16 Suecia

4

4

3

11

17 Kenia

4

2

5

11

18 Noruega

4

1

3

8

19 Irlanda

4

0

3

7

20 Brasil

3

7

10

20

21 Irán

3

6

3

12

22 Ucrania

3

5

4

12

23 Rumania

3

4

2

9

24 Georgia

3

3

1

7

25 Bélgica

3

1

6

10

26 Bulgaria

3

1

3

7

27 Serbia

3

1

1

5

28 Chequia

3

0

2

5

29 Dinamarca

2

2

5

9

30 Azerbaiyán

2

2

3

7

30 Croacia

2

2

3

7

32 Cuba

2

1

6

9

33 Baréin

2

1

1

4

34 Eslovenia

2

1

0

3

35 China Taipéi

2

0

5

7

36 Austria

2

0

3

5

37 Hong Kong, China

2

0

2

4

37 Filipinas

2

0

2

4

39 Argelia

2

0

1

3

39 Indonesia

2

0

1

3

41 Israel

1

5

1

7

42 Polonia

1

4

5

10

43 Kazajistán

1

3

3

7

44 Jamaica

1

3

2

6

44 Sudáfrica

1

3

2

6

44 Tailandia

1

3

2

6

47 Etiopía

1

3

0

4

48 Suiza

1

2

5

8

49 Ecuador

1

2

2

5

50 Portugal

1

2

1

4

51 Grecia

1

1

6

8

52 Argentina

1

1

1

3

52 Egipto

1

1

1

3

52 Túnez

1

1

1

3

55 Botsuana

1

1

0

2

55 Chile

1

1

0

2

55 Santa Lucía

1

1

0

2

55 Uganda

1

1

0

2

59 República Dominicana

1

0

2

3

60 Guatemala

1

0

1

2

60 Marruecos

1

0

1

2

62 Dominica

1

0

0

1

62 Pakistán

1

0

0

1

64 Turquía

0

3

5

8

65 México

0

3

2

5

66 Armenia

0

3

1

4

66 Colombia

0

3

1

4

68 Kirguistán

0

2

4

6

68 Corea del Norte

0

2

4

6

70 Lituania

0

2

2

4

71 India

0

1

5

6

72 República de Moldavia

0

1

3

4

73 Kosovo

0

1

1

2

74 Chipre

0

1

0

1

74 Fiyi

0

1

0

1

74 Jordania

0

1

0

1

74 Mongolia

0

1

0

1

74 Panamá

0

1

0

1

79 Tayikistán

0

0

3

3

80 Albania

0

0

2

2

80 Granada

0

0

2

2

80 Malasia

0

0

2

2

80 Puerto Rico

0

0

2

2

84 Costa de Marfil

0

0

1

1

84 Cabo Verde

0

0

1

1

84 Equipo Olímpico de Refugiados

0

0

1

1

84 Perú

0

0

1

1

84 Catar

0

0

1

1

84 Singapur

0

0

1

1

84 Eslovaquia

0

0

1

1

84 Zambia

0

0

1

1

 

agosto 07, 2024

La izquierda debe ser ética y democrática

Foto de Jorge Brito en Unsplash

El título de esta columna se lo debo a un gran amigo que conocí unos meses después de llegar a Chile, en 1962 poco después del campeonato mundial de futbol.

Lo que está ocurriendo en Venezuela es una nueva oportunidad para reflexionar en torno a lo que es, o debe ser un gobierno de izquierda. El chavismo surge a fines del siglo pasado fruto de la corrupción a la que se llegó luego de sucesivos gobiernos socialdemócratas y socialcristianos. Nace con arraigo popular, con un pueblo dispuesto a defenderlo en el 2001 ante un conato de golpe de la derecha venezolana con apoyo de EEUU. El chavismo aparece para implementar un proyecto bolivariano, democrático y ético, por lo mismo, de izquierda.

Del entusiasmo de entonces, en poco más de dos décadas, no queda nada. Todo lo que prometía el chavismo se lo llevó el viento. La muerte de Chávez no hizo sino acelerar un proceso de descomposición que ha desembocado en la tragedia actual marcada por la burocratización, la corrupción, el narcotráfico y el caudillismo. Todo esto, al amparo de la renta petrolera que hizo su trabajo demoledor para echar por tierra un proyecto, el bolivariano, que en su momento abrazó la izquierda. Proyecto que en su origen alentó esperanzas, y que hoy vemos agonizar. Su implementación hoy avergüenza a gran parte de la izquierda. Desgraciadamente no es el primero ni será el último en malograrse en tanto la izquierda no encuentre su cauce.

Y no es para menos. La izquierda, como titulo esta columna, debe ser democrática y ética. Las derrotas de la izquierda no son derrotas de su deber ser: democrática y ética. No olvidemos que el ideal democrático se opone al autoritarismo, al militarismo, al caudillismo, a la concentración del poder.

Por su parte, la ética se opone a la lógica del todo vale en toda circunstancia o dependiendo de las circunstancias. La izquierda es ética, o no es izquierda, así de simple. La ética en la izquierda es crucial, en su ideario y en el comportamiento de sus adherentes. Una ética que implica comprometernos con la verdad, la honestidad, la solidaridad. Esto significa no mentir, ser honestos, ser solidarios con quienes sufren, con los desvalidos, con los postergados, no dejarse corromper. Una ética donde la acción política está destinada a servir, no a servirse ni usufructuar de ella. Una ética incompatible con la corrupción y el oportunismo, que no concibe al Estado como un botín a capturar. Una ética que no se ampara en bloqueos, boicots o agresiones para justificar lo injustificable.

La izquierda debe ser leal con la democracia, sin dobleces ni fisuras; debe ser leal con una ética capaz de distinguir lo correcto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto, el buen trato del mal trato a los demás. Visto lo expuesto, todo proyecto que se precie de izquierda debe ser democrático y ético, cualesquiera sean las circunstancias.  De lo contrario no es izquierda.

No es de izquierda hacer la vista gorda al clientelismo, el autoritarismo, la identificación del Estado con uno o más partidos políticos; sí lo es, respetar y promover la autonomía y participación de las organizaciones populares, sean éstas, juntas vecinales, centros de madres, sindicatos u otras.

Bajo estos parámetros, se desprende que el gobierno de Venezuela bajo la conducción de Maduro, se cae de maduro que no es democrático no ético. Por lo mismo, no es de izquierda. 

julio 30, 2024

Venezuela perdida en su laberinto

Foto de Micho en Unsplash

Las esperadas elecciones venezolanas tuvieron lugar y ahora en vez de certezas, prima la incertidumbre, la incredulidad, la duda existencial.

La razón de ello es que no obstante que el Consejo Nacional Electoral (CNE) entregó los resultados, lo hizo tardíamente y sin respaldo alguno. a ello cabe agregar que la mayoría de quienes conforman el CNE tienen su corazón inclinado hacia quien declaró ganador. Explicaron la tardanza por un hipotético atentado terrorista informático electrónico procedente de Macedonia del Norte, país localizado en el sureste europeo, en la península balcánica. Habría que tragarse varios analgésicos para creerlo.

Pero bueno, creámoslo, no es algo imposible mirando el mundo como está, y en el que son elegidos personajes inverosímiles, tales como Bolsonaro, Putin, Milei, Trump. La lista no termina acá, pero no sigo para no abrumarlos. Lo importante es que finalmente dieron los resultados que resultaron ser lapidarios. Según el CNE, por Maduro habría obtenido 5.150.092 votos (51,2%), y su principal contendor, González, tan solo un 44,2% del total de votos escrutados. Por su parte, el comando opositor ha objetado tales resultados, entregando sus propios cómputos, que dan cuenta de resultados diametralmente opuestos, dando por ganador a González con 6.275.182 votos (68%), teniendo escrutadas el 73,2% de las actas electorales.

Frente a tamaña diferencia en los resultados entregados por un organismo oficial y otro no oficial, lo que cabe es remitirse a las actas electorales, las que aún permanecen en la penumbra, lo que solo contribuye a crispar aún más un ambiente que ya venía caldeado por el desafío que implicó la eliminación por secretaría de la candidatura de Machado, la unidad opositora, y las declaraciones previas a la contienda electoral por parte de Maduro en las que señalaba que si no ganaba habría un baño de sangre. Todo esto auguraba un desenlace como el que se está viendo.

En la noche del domingo, a medida que pasaban las horas y los resultados no salían, no pude dejar de recordar la noche del 5 de octubre del 88 en Chile cuando el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, General Matthei, reconoce el triunfo del NO. Recién en ese minuto el país respiró aliviado, abortando todo intento de perpetuación de la dictadura. De allí que este domingo por la noche, pensé que quizás alguno de los generales de las FFAA venezolanas, se desmarcara saliendo a desmentir al CNE. Pero ello no ocurrió, y ahora pasadas las horas, el comandante en jefe de las FFAA de Venezuela, sale públicamente a refrendar los resultados entregados por el CNE y su respaldo irrestricto a Maduro.

La izquierda mundial está sumida en el desconcierto y qué mejor símbolo que las posiciones que sustentan los partidos comunistas de Chile (PCCh) y Venezuela (PCV): mientras el primero respalda a Maduro, el segundo lo rechaza. Lo que está sobre la mesa no es menor. Está en discusión lo que se entiende por democracia y por dictadura.

Maduro le ha hecho un flaco favor a la izquierda. No es el primero, y dudo que sea el último. Es un fiel reflejo de una izquierda perdida en su laberinto. Maduro está logrando lo que la derecha no pudo: facturar a la izquierda.