marzo 31, 2026

IIE la rompe … (parte 14)

Foto de Growtika en Unsplash

Toda empresa, a la hora de tener que contratar a un profesional, quisiera contratar a quien tenga experiencia y esté en la punta del conocimiento en la disciplina correspondiente. Dados los vertiginosos cambios científico-tecnológicos en que estamos inmersos, se trata de un desafío no menor.

No es el único desafío, puesto que también estamos en tiempos en los que ha cobrado creciente relevancia contar con profesionales con capacidad para ensamblar, integrar conocimientos, capacidades, competencias que habitualmente eran contrapuestos, incapaces de convivir en un mismo profesional.

Al momento de crearse la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial (IIE), en los primeros años del presente siglo, estos dos desafíos estuvieron muy presentes en su gestación, y fue el sello que se le impuso desde el primer minuto por parte de su director de entonces, Andrés Ruiz-Tagle, a quien tuve el gusto de acompañar junto a otros académicos que proveníamos del Departamento de Informática, así como de otros departamentos de la entonces Facultad de Ciencias Empresariales (FACE), hoy Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Talca.  

El primer desafío, implicó generar un plan de estudios tal que los estudiantes de IIE, no solo egresaran con un título bajo el brazo, sino con experiencia laboral, con capacidad para congeniar teoría con práctica. Para estos efectos la carrera tomó muy a pecho el modelo orientado al desarrollo de competencias en el que se había embarcado la Universidad de Talca.

Un modelo que miraba la competencia como la puesta en acción de un conjunto de capacidades. Competencia que debía evidenciarse. De allí que al menos una asignatura, en cada semestre, debía tener asociado el desarrollo de un proyecto en una empresa, proyecto que debía dejar evidencias de que se estaba en posesión de la competencia a desarrollar. A esto se agregó la inclusión del concepto de consultorías, en reemplazo de las tradicionales prácticas.

No fue una viverncia fácil ni mucho menos porque estábamos insertos en una región con un débil tejido empresarial, marcado por pocas empresas consolidadas y muchas microempresas familiares.

Esta concepción es la que permitió que los estudiantes de la carrera, al minuto de egresar lo hicieran con experiencia laboral. No era primera vez que incursionaban en una empresa, ya estaban fogueados, le habían perdido el miedo. Esta es una faceta de la carrera que tanto los egresados como los empleadores valoraban muy positivamente.

El segundo desafío, formar egresados capaces de fusionar conocimientos que suelen estar en veredas opuestas, estuvo en la génesis misma de la carrera, dado que los ámbitos de la gestión y de la tecnología se daban la espalda. Se era un profesional de la gestión, o se era un profesional del mundo de la tecnología. IIE fue la primera carrera de pregrado, en todo el país, que asumió la tarea de formar un profesional que integrara competencias en materias de gestión y tecnológicas.

Satisfechos estos desafíos, no podemos sentarnos en los laureles porque los desafíos de hoy son otros. El mundo está cambiando, y mucho con la irrupción de la inteligencia artificial. Esta incide tanto en el mundo educativo, como en el mundo del trabajo. El rol del profesor docente ya no es el tradicional, al igual que la forma de trabajar en las empresas, así como el aprendizaje por parte de los estudiantes..

Al menos los egresados de las primeras generaciones pueden dar fe de lo expuesto.

marzo 24, 2026

Pisándose la cola

Esta columna también podría llamarse no escupir al cielo, o por la boca muere el pez, o disparándose a los pies. En efecto, si nos atenemos a lo que está haciendo actualmente, José Antonio Kast (JAK) como presidente de Chile, a raíz de la crisis de petróleo con motivo de la guerra desatada por EEUU e Israel en Irak, me cuesta creer que en abril del 2023 se expresara en los términos señalados en la imagen que encabeza la columna.

Dado que por las redes circula cualquier cantidad de falsedades, las que se multiplican como reguero de pólvora, antes de dar por verdadera la declaración, hice lo que se supone debemos hacer todos: verificar que no estamos retransmitiendo mentiras al por mayor.

Hice la consulta a inteligencia artificial, que supuestamente todo lo sabe, confirmándome que todo lo que se dice que dijo JAKfue dicho, es real. Pueden confirmarlo vía Chatgpt de OpenAI, a Gemini de Google, Llama de Meta, Copilot de Microsoft, u otro asistente virtual de inteligencia artificial, también llamados chatbots.

Me llamó la atención que, por lo general, intentan evadir la respuesta o intentan adobarla, explicarla en el marco de una campaña política. Como si hiciera una pregunta incómoda. A modo de ejemplo, los asistentes virtuales afirman que tales declaraciones fueron emitidas cuando JAK era opositor al gobierno de Boric, no como presidente de Chile. O que la invitación a que "salgan a la calle y despierten" era un llamado a la movilización electoral, y a manifestar el descontento en las urnas.

Lo concreto es que  son reales. La expresión “salgan a la calle, despierten” fue emitida en abril de 2023 en el marco de la campaña de consejeros para elaborar una nueva constitución en distintas entrevistas de radio (Agricultura y Biobío) y puntos de prensa. En la misma campaña arremetió contra el gobierno de Boric acusándolo de ser "bruto, ciego y sordo" por no querer eliminar el Impuesto Específico a los Combustibles. Para no quedarse corto calificó el impuesto como un "robo a la clase media".

La imagen que proyecta JAK no se condice con estas expresiones. En efecto, su imagen no es la misma que proyecta, por ejemplo, Milei, el presidente libertario argentino. A su lado, JAK parece todo un caballero. No se le ve con motosierra en mano como Milei, pero las declaraciones en comento, así como sus primeros días al mando del gobierno lo están delatando de cuerpo entero. Si bien no anda con motosierra, sí parece con motosierra bajo el poncho.

Cada vez va quedando más y más claro, que se está echando al bolsillo a la “derechita cobarde” como denomina a la derecha conservadora, para aspirar a restaurar un pasado esplendoroso para unos, y terrorífico para otros.

Lo paradojal es que salió elegido sobre la base del relato de un país que se caía a pedazos que está resultando más falso que Judas. Le dio como bombo a la necesidad de un gobierno de emergencia, y como una suerte de profecía autocumplida, tendrá que enfrentar, no una emergencia ficticia, inventada, sino una real, como consecuencia de la desatada por la derecha internacional encabezada por Trump y Netanyahu, y secundada por sus perros falderos.

Lo paradojal es que los platos rotos, desgraciadamente los pagarán quienes los auparon, los que se compraron sucuento, quienes andan de a pie, con una mano adelante y otra atrás, no los de arriba. A estos últimos les bajarán los impuestos para así tener más recursos destinados a inversiones que generen empleo y nos permita crecer, abandonando la mediocridad en que estamos sumidos.

Todo este discurso lo conocemos de memoria, el de la libre competencia, que nos vienen predicando desde las facultades de economía y negocios, tanto públicas como privadas, con contadas y honrosas excepciones. Y todo esto, de la mano de un ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que ha sido protagonista clave en colusiones de pollos y farmacias, quien ahora viene a darnos lecciones de responsabilidad fiscal sobre el populismo. Lo más probable es que echará mano al recurso más populista del que tienden a agarrarse los gobiernos, el de los bonos. 

Ahora hará su estreno el bono transporte de emergencia para mitigar el alza del precio de la gasolina. Será una inyección a la vena de los transportistas y colectiveros. Por último, no puedo dejar de reproducir una frase para el bronce del ministro Quiroz (“Gobernar es elegir entre lo difícil y lo imposible; no podemos ser nosotros los ciegos ante un barril de petróleo a 140 dólares"), la que está destronando a la frase para el bronce del novel senador Rodolfo Carter ("Seremos más pobres, pero más felices").

Siempre, cuando se inicia un nuevo gobierno, he sido partidario de no pronunciarme mayormente para dar espacio a la posibilidad de que no sea como temo. Pero este gobierno, desde el primer día no hace sino confirmar lo que más me temía, ser un gobierno extremista, altamente ideologizado. Que partiera con todo, como Milei, como Trump, para arrasar, para reinicializar el país, para refundarlo todo, con cara de sonrisal. Partimos mal.

marzo 19, 2026

Con licencia para matar

Foto de Jeff Kingma en Unsplash

Como dos matones de barrio, Trump y Netanyahu, se encuentran haciendo de las suyas. La lógica que tienen es impecable: prevenir y/o liberar. El mismo racional de siempre, y de los mismos de siempre. Prevenir que tengan la capacidad de producción nuclear, de tener la bomba atómica, o de instalar un régimen que coarte las libertades. Liberar a los pueblos de tiranías, de regímenes opresivos. 

Mientras Netanyahu habla poco, Trump habla hasta por los codos, pero ambos hacen gala de su poder armado, con licencia para matar. El fin justifica los medios, no importando si en el camino caen niños ni civiles. Todo vale en esta cruzada.

Esto terminará mal. De momento se trata de guerras, bombardeos, capturas, asesinatos, bloqueos que estamos viviendo por vía televisiva, pero cuyas consecuencias recién estamos empezando a percibir. Lo más trágico en que observamos los acontecimientos impertérritos, sin capacidad para hacer nada, para detenerlo. Estamos ante la imposición de la fuerza bruta, del ingreso a un mundo sin reglas. Los esfuerzos desplegados hasta la fecha para revertir este estado de cosas, al menos hasta ahora, han sido insuficientes e infructuosos.

No me calza que Trump pueda capturar a un presidente, el de Venezuela llevárselo a su casa, y no pase nada. Si alguien pensó que era para restaurar la democracia, ya se habrá percatado que tras el rapto está el interés por apoderarse del petróleo que yace bajo suelo venezolano. Si alguien pensó que el pueblo venezolano saldría a defender a su presidente convertido en rehén, se habrá percatado que eso no ocurrió, sino todo lo contrario.

No me calza que Trump pueda colocar un testaferro en Cuba para dar vuelta la tortilla, lo que está a punto de ocurrir si es que ya no ha ocurrido, sin que pase nada. Si alguien pensó que el pueblo cubano saldría a las calles a defender la revolución, se habrá percatado que eso no ocurrió, y capaz que termine ocurriendo lo contrario, que las masas salgan a las calles celebrando la “liberación”.

No me calza que Trump e Israel maten de un paraguazo a la cúpula gobernante iraní sin que pase nada. Dicen que lo hacen para liberar al pueblo iraní de un régimen opresor nacido a partir de la revolución islámica de 1979. Cualquiera con dos dedos de frente se percatará que lo que le interesa a Trump no es la instauración de la democracia, sino el petróleo. En tanto que a Netanyahu lo que le importa es que no tenga capacidad nuclear.

Lo que estamos viendo es la caída de máscaras. Lo que está importando es el poder puro y duro. Nada de democracia, organismos internacionales, de paz, de reglas, de DDHH, ni qué otros ocho cuartos. Todo esto está saltando por los aires.

Aprovecho de señalar que los regímenes imperantes en Venezuela, Cuba e Irán son de mi devoción. Mis preferencias de gobierno están muy lejos de lo que esos regímenes representan, por lo que de estas líneas no cabe deducir que adhiero a ellos. Quienes me conocen, bien lo saben.

¿Qué es lo que me está llamando la atención?

Uno, que ahora las intervenciones son puntuales, capturando o matando a peces gordos, esperando que surjan líderes políticos locales, testaferros, sin involucrarse directamente. Así han procedido en Venezuela y esperan hacerlo en Cuba e Irán.

Dos, que Rusia y China no se estén dando por aludidos, no implicándose. En el caso de Rusia presumo que por estar centrado en Ucrania, y no tener capacidad de producción interna de petróleo. El caso de China, es distinto, para no empeorar las cosas, pero en algún minuto sospecho que tendrá que meter la cuchara porque su aparato productivo es altamente dependiente del abastecimiento de petróleo de Irán.

Tres, que ni Trump ni Netanyahu hayan querido descabezar el régimen de Corea del Norte, país que sí tendría la capacidad nuclear que los iraníes han querido desarrollar. Quizás por eso mismo no lo han descabezado, porque ganas les debe sobrar. Y también porque Corea del Norte no tendría petróleo. A fin de cuentas, lo que está tras todo esto, es el control del petróleo.

Cuatro, todo esto me hace recordar tiempos de niños, en los que uno quiere llevarse todas las pelotas. Yo puedo tener la pelota, pero tú no, y si tienes una, te la quito porque solo yo puedo tenerla. Los países que tienen capacidad nuclear no quieren que otros países la tengan. El remedio para esto es simple: que nadie la tenga. O nadie tiene una pelota, o todos tienen una pelota. ¿Por qué unos sí, otros no? ¿Porque unos son buenos y otros los malos?

Con todo, soy optimista. No puede triunfar el mal. Más temprano que tarde, el bien se impondrá.

marzo 16, 2026

A disfrutar, o sufrir lo votado

Existen circunstancias en que tenemos dichos que vienen anillo al dedo. Uno de ellos es “más vale diablo conocido que santo por conocer” particularmente cuando se trata de votar, de elegir entre distintas opciones.

Unos se tirarán a la piscina asumiendo que tiene agua, en tanto que otros verificarán si tiene agua antes de tirarse. En política el tema tiene varias aristas. Los conservadores prefieren perseverar con lo conocido, pero el tema va más allá. De lo que se trata es de no dar un salto al vacío. Una cosa es gerenciar una institución, o un país, y otra cosa es gerenciar una parte de ella.

A modo de ejemplo, tenemos al “choro” Soria, caudillo de Iquique, a quien nadie ha podido hacerle sombra dentro de su región, pero que a nadie se le ocurriría ponerlo a cargo del país. Son quienes hacen carrera vía electoral para llegar a lo alto.

También tenemos el caso inverso, de quienes nunca han asumido jefaturas o responsabilidades parciales por vía electoral, sino por la vía de la designación, excepto cuando se trata de llegar a la cúspide organizacional, en que las circunstancias exigen que debe someterse al escrutinio electoral de las bases.

Bien sabemos que existen personajes que se sienten más cómodos en la arena electoral que nominados a dedo. Los primeros. por personalidad, por labia, por contactos, por redes. Suelen ser quienes buscan, ambicionan el poder. Los segundos, prefieren ser designados, no pasar por el filtro electoral, por timidez, por parquedad, por frialdad. Suelen ser quienes, al menos aparentemente, no buscan el poder, más bien les llega vía varita mágica y apoyos en la sombra.

Hay quienes nacieron para vender la pomada, particularmente cuando se trata de la propia, en cambio otros son un desastre. Yo soy un claro ejemplo de esto último. A la memoria se me viene cuando décadas atrás postulé a un cargo, aupado por quienes querían que me tirara a la piscina electoral. 

Agarré papa, me tiré, y en la campaña recuerdo haber estado en un barrio donde al hacer entrega de un volante, la señora que lo recibe me dice: “porqué voy a votar por Ud. ¿acaso me va a pagar la cuenta de la luz y el agua? La miro y le respondo: “Ud. cree que mi función como autoridad es pagarle la cuenta de su consumo de luz y agua?”. Con esta respuesta cavé mi tumba electoral.

No escapará a mis queridos lectores, que no fui elegido. Por la noche de ese día, reunido el equipo de campaña me recriminó la respuesta dada porque así no se ganan las elecciones, sino todo lo contrario, se pierden. “Y qué respuesta creen que debí haber dado?”. Haber tomado nota de la petición, y responder que haremos todo lo posible para ver qué podemos hacer. En concreto, dar esperanza, dejar el asunto en el aire, lo importante es sumar a como dé lugar. Olvidé que uno más uno somos más. Si no lo haces tú, lo hará el otro candidato. Así de simple.

La noche de la derrota fue amarga, pero mirando en perspectiva, por suerte perdí. Me salvé jabonado. De allí que uno de mis refranes favoritos sea: “No hay mal que por bien no venga”.

Uno rara vez sabe con qué chicha se está curando. Al momento de votar entra en juego la racionalidad con la emocionalidad bajo intensa presión en uno u otro sentido. Sustraerse a esta presión a la hora de votar es el gran desafío.

 

marzo 13, 2026

Universidad de Talca: la hora de la verdad

Recientemente tuvo lugar la elección de rector en la Universidad de Talca. En ella participaron los mismos candidatos que 4 años atrás, excepto Roberto Pizarro que en esta ocasión no se presentó. En la tabla que sigue se presentan los resultados alcanzados por cada uno de los candidatos, tanto en la primera como segunda vuelta en el año 2022, como los resultados del reciente proceso eleccionario.

 

2022

votos ponderados

 

 

1a vuelta

2da vuelta

 

Carlos Torres

333

34%

495

51%

Arcadio Cerda

249

26%

480

49%

Jorge del Picó

194

20%

 

Roberto Pizarro

193

20%

 

total votos ponderados

969

100%

975

100%

total votantes

460

440

 

 

2026

votos ponderados

 

 

1a vuelta

2da vuelta

 

Carlos Torres

204

40%

 

Arcadio Cerda

180

35%

 

Jorge del Picó

124

24%

 

total votos ponderados

508

100%

 

total votantes

529

 

 

 

 De la tabla se puede observar que:

  1. La participación, medida por el total de votantes se incrementó significativamente, en un 15%;
  2. La ponderación de los votos en el proceso electoral de este año no parece ser la misma que la del 2022;
  3. La votación alcanzada por Roberto en la elección anterior se distribuyó entre los 3 candidatos actuales, beneficiándose más Arcadio con 9 puntos porcentuales, luego Carlos con 6 puntos, y finalmente Jorge con 4 puntos;
  4. Dado que ningún candidato obtuvo la mayoría, se tendrá una segunda vuelta entre quienes obtuvieron más votos, Carlos y Arcadio, al igual que en la elección del 2022, por lo que esta vez definirán quien será el próximo rector, serán quienes ahora votaron por Jorge.

A partir de este escenario, se puede afirmar que:

a)      La votación alcanzada por Arcadio lo consolida como un candidato con una base que se ha mantenido incólume en relación al proceso electoral del 2022, además de lograr rescatar una proporción importante de los votos que obtuviera Roberto.

b)      La votación alcanzada por Jorge no fue suficiente, a pesar de los esfuerzos desplegados, para llegar a la segunda vuelta. Todo apunta a que los votantes que aspiran a cambios, tendieron a concentrarse en Arcadio.

c)      La votación alcanzada por Carlos lo empodera para llegar a la segunda vuelta con una gestión que presenta luces y sombras, dando a juicio de unos hay más luces, en tanto para otros, más sombras. Hoy tiene la ventaja de acumular una experiencia rectoral que no tenía hace 4 años.

Para la segunda vuelta la disputa se avecina brava. No faltarán los golpes bajos, las patadas en las canillas, las acusaciones de unos a otros, las presiones indebidas y las mentiras descaradas. Es increíble que estas cosas se den en una institución de educación superior, pero ello revela que los académicos no son extraterrestres como suele creer el grueso de la población, sino personas con debilidades propias de la naturaleza humana.

La decisión que se adopte no puede, ni debe estar dada solo por las propuestas o programas que enarbolen, porque bien sabemos que el papel aguanta mucho. Hay un refrán que nos dice “del dicho al hecho, hay mucho trecho” y otro que nos dice “la mona por más que se vista de seda, mona queda”. Tampoco puede estar dada por su buena onda ni por las palmadas en la espalda que nos de uno u otro candidato. La universidad no es un club de amigos, ni un sindicato, ni un club social o deportivo.

Como expresara en otra columna (leer), la decisión que se adopte debe estar respaldada por una trayectoria laboral y familiar intachable por parte del candidato como de quienes conforman el equipo de trabajo de primera línea. Termino con un último refrán: “dime con quien andas, y te diré quién eres”. Si lo expuesto no fuese suficiente, y me correspondiera votar, lo haría por quien me haya demostrado con hechos una mayor capacidad para: 

  • Enfrentar los problemas en forma integral y analíticamente
  • Modernizar la infraestructura digital de la universidad
  • Integrar en la gestión las distintas visiones de la universidad
  • Valorar el aporte de cada académico al cumplimiento de la misión universitaria
  • Proveer estabilidad financiera con visión de largo plazo
  • Interactuar con las nuevas autoridades nacionales recién asumidas
  • Incorporar inteligencia artificial en la gestión universitaria


 

marzo 07, 2026

El mundo de hoy

EEUU e Israel, de la mano de dos halcones, Trump y Netanyahu, decidieron cortar por lo sano matando de un paraguazo a la cúpula gobernante de Irán. Cualquiera diría que se guiaron por el refrán “matando la perra se acaba la leva”. Así se expresaron, en una comunicación interna los conjurados el 11 de septiembre de 1973, al ordenar en Santiago de Chile, el inicio del bombardeo a La Moneda. Sin embargo, la historia nos dice todo lo contrario, dado que la perra resucita una y otra vez.

Como siempre, de la boca para afuera, las razones esgrimidas se centran en la restauración de las libertades, de la democracia. Este es el segundo, tercero, cuarto o quinto acto -ya he perdido la cuenta- de quien presumiera, en plena campaña electoral, hace poco más de un año, que suprimiría las guerras al día siguiente de su mandato: Trump, personaje que se mantiene al pie del candelero sin arrugarse siquiera. Si se le ha de reconocer una virtud, esta sería la de tener cuero de chancho.

El ataque a la dirigencia gobernante iraní fue precedido de la captura, hace menos de dos meses, de Maduro, el presidente venezolano, para llevárselo a EEUU. Y ahí Trump lo tiene en la cárcel sin que en Venezuela se arme la zamba canuta. Ahí tiene a Delcy, la presidenta “encargada” viendo cómo se porta. Todo apunta a que lo estaría haciendo bien según los cánones de Trump. Como premio, ahora han reanudado relaciones diplomáticas, las que se habían cortado en tiempos de Maduro. Mientras tanto, éste en la cárcel, muy bien gracias, sin que nadie esté moviendo un dedo por él. Por esta vía está ahogando a Cuba dado que le cortó el suministro de petróleo venezolano.

A este paso, poco a poco, espera recuperar lo que fue el patio trasero de EEUU, rememorando la doctrina Monroe, ahora Donroe en homenaje a Donald. Para celebrar, organizar, planificar esta recuperación, por estos días se están reuniendo más de 10 escuderos latinoamericanos de Donald en su residencia de lujo y descanso, localizada en Palm Beach, Mar-e Lago. Entre los invitados está nuestro presidente electo, José Antonio Kast, quien se codeará con la creme de la creme, para recibir las instrucciones con miras a detener y retroceder la influencia china.

Tanto Rusia como China, se hacen los desentendidos, no sé si para evitar males mayores, o porque no saben qué hacer, o porque se han hecho la repartija de las zonas de influencia: América Latina para EEUU; Ucrania y otros para Rusia; así como Taiwan y otros para China. Este último, lo más probable es que tenga más de alguna carta guardada bajo la manga.

Hay varias cosas que no entiendo, que no he logrado desentrañar, así como otras que sí entiendo. No entiendo que los países europeos estén absolutamente paralogizados, y lo que es peor, divididos; no entiendo que se crea que por medio de la devastación en el Medio Oriente se crea que se pueda llegar a la paz; no entiendo que se piense que el descabezamiento de un régimen por la vía del secuestro (caso venezolano) y/o del asesinato (caso iraní) quedará impune y suponga la restauración de la democracia. No entiendo que se crea que la paz se alcance por medio de la guerra.

Sí entiendo que estamos ante la intención de imponer la fuerza bruta, el imperio del poder económico y militar, por sobre el camino que se ha intentado recorrer desde fines de la segunda guerra mundial: el de la Organización de las Naciones Unidas, el del diálogo, del derecho internacional. Todo esto está saltando por los aires. Duele decirlo porque representa un fracaso de la política y el triunfo del militarismo.

Vivimos tiempos en los que abogar por la paz, oponerse a la guerra, suena a woke, una expresión con una fuerte connotación negativa. Trump y sus seguidores se creen los cowboys, los superman de los tiempos actuales, los realistas, quienes han resuelto tomar el toro por las astas y dejar de andarse con payasadas, feminismos, pacifismos, buenismos, ecologismos, indigenismos, y quién sabe cuántas yerbas más. Trump y sus perros falderos están empeñados en una cruzada destinada a salvarnos para extirpar el cáncer que nos estaría corroyendo.

Todo esto mientras en la Casa Blanca los pastores se reunían alrededor de Trump, posando sus manos en los hombros de Trump, orando, no para detener las guerras desatadas, sino para ganarlas. Todo esto, mientras las órdenes del mismo Trump siguen su curso.  La siguiente tabla es bastante ilustrativa del historial de EEUU sobre el tema y el record que está batiendoTrump.

En mi modesta opinión, al mal no se le vence con otro mal, o con más mal, sino todo lo contrario. Pero esto parecería ser algo woke.

marzo 01, 2026

La Universidad en el mundo actual

Foto de Louis Reed en Unsplash

En el mundo que nos está tocando vivir, caracterizado por un desarrollo científico-tecnológico y una capacidad de destrucción sin precedentes, como el que están sufriendo Ucrania, Gaza, y ahora Irán, me pregunto qué está haciendo la universidad. Mal que mal, tras este desarrollo científico-tecnológico y capacidad destructiva, hay profesionales, científicos formados en las universidades. ¿La universidad puede lavarse las manos al respecto?

Se me podrá decir que al final del día quienes deciden el uso que se le habrá de dar a las poderosas armas de destrucción que siembran desolación y muerte no son ellos, sino políticos. También se podrá afirmar que las empresas donde se fabrican son dirigidas por empresarios. Entonces me pregunto ¿quiénes forman a estos políticos y empresarios? Entiendo que el grueso de ellos, sino todos han egresado de universidades.

Podríamos preguntarnos cómo andamos por casa. Bueno, acá si bien no estamos a ese nivel, no podemos lavarnos las manos cuando vemos el grado de nepotismo y corrupción que se está introduciendo en algunas instituciones, y tras ellos hay encopetados profesionales formados en universidades de mucha prosapia.

Nos han dicho que la misión de toda universidad se ha de centrar en la investigación para ampliar, profundizar el conocimiento, así como en su transmisión vía la docencia, y en la búsqueda de la verdad a través de la discusión abierta y crítica en la sociedad en que se inserta

Esta última es la que pareciera estar flaqueando porque la búsqueda de la verdad exige un ambiente abierto a la crítica y la deliberación, lejos de dogmatismos y fundamentalismos. Siguiendo a Adela Cortina -profesora de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia-, en una sociedad pluralista en la que se asume vivimos, la universidad es el espacio de la libre expresión, de la libre opinión y de la libre convicción. Es en ella donde se supone que aprendemos a argumentar, a defender argumentos, uniendo razón y corazón. Cuando veo los problemas que nos afligen, y el curso de los acontecimientos, me baja la duda si la universidad actual está a la altura de lo que se cree que es.

La misión de la Universidad si bien reside en transmitir y profundizar conocimientos en la sociedad en que se inserta, también debe proveer algo más que eso, sabiduría y ética. Sabiduría y ética para distinguir lo justo de lo injusto, lo bueno de lo malo. Quizás esto sea gran parte de lo que está faltando, y explique porque estamos como estamos, en la región, en el país, en el mundo. Porque en lo que tiene relación con la investigación, transmisión y difusión del conocimiento, la irrupción de las redes sociales y la inteligencia artificial están haciendo de las suyas. 

Además, hoy por hoy, las que se dicen universidades tienen clientes y facturan, como me escribe una amable lectora, agregando que no sabe si quedan universidades que merezcan el nombre de tales.




febrero 25, 2026

El declive del credencialismo

Foto de MD Duran en Unsplash

Estamos ingresando a un mundo que está exigiendo más evidencias de capacidades, antes que títulos o certificaciones. Hoy por hoy las empresas están tendiendo a contratar personas más  por lo que han sido y son capaces de hacer, antes que por sus diplomas, títulos de pregrado o posgrado y/o credenciales educacionales de cualquier otro orden.  La pregunta es ¿por qué?

Bien sabemos que todo título o certificado es un documento, de rango oficial, que acredita el cumplimiento de un conjunto de requisitos específicos por parte de quien es identificado en el documento. Se asume que el cumplimiento de tales requisitos asegura al titular la adquisición de un conjunto de saberes para desempeñar determinadas funciones dentro de una organización y/o en la sociedad.

Visualizo tiempos de pérdida de valor de los títulos, postítulos y/o certificados que otorgan las instituciones de educación superior, por 4 motivos.

Uno, porque el titulo o certificado no acredita lo que dice acreditar, lo que suele ocurrir cuando hay manga ancha a la hora de exigir y/o calificar, y que denomino inflación educacional.

Dos, porque en un contexto de vertiginoso desarrollo científico-tecnológico, todo se ha vuelto volátil, incluidos los títulos y certificados, dado que los conocimientos, las habilidades que se exigen hoy, difieren de las de ayer.

Tres, porque la educación está siendo vista por no pocos como un negocio que hay que estrujar al máximo por la vía del marketing, aprovechando las dificultades del mercado para constatar la calidad del servicio educacional.

Cuatro, porque el perfil del cargo a ocupar está mal definido, exigiendo títulos o certificados que no garantizan que una persona se desempeñe efectiva y eficientemente en él.

Lo expuesto explicaría porqué el credencialismo está en la picota, en jaque. Lo que la sociedad, las empresas están exigiendo son pruebas fehacientes y actualizadas, de competencias, de potencialidades, que no todo título o certificado es capaz de proveer.

De allí que nos encontremos con empresas que cuando requieren a un profesional en particular, además exigen que su título no provenga de universidades determinadas. O el caso de que priorizan a quienes tienen títulos o certificaciones de instituciones específicas.

También están las empresas interesadas en contar solo con profesionales que hayan egresado dentro de los últimos 5 años. La experiencia sigue teniendo valor para las empresas, pero dentro de ciertos límites.

Las credenciales y los certificados cumplen un rol de filtrar, discriminar, seleccionar a quienes cumplen ciertos requisitos respecto de quienes no los cumplen. Cuando no cumplen este rol, inevitablemente pierden valor en el mundo laboral, y es lo que pareciera estar ocurriendo.

El énfasis en el credencialismo abre un espacio desmesurado a quienes poseen títulos y certificaciones de competencias que, a la hora de la verdad, de ponerse en acción, no tienen. En tal sentido es una buena noticia que las ofertas de empleo exigiendo títulos o certificaciones de cualquier orden, estén disminuyendo.

Al menos es lo que está ocurriendo en los países de mayor desarrollo. Por ejemplo, Google recientemente acaba de contratar un alto número de personas sin títulos ni licenciaturas, que no han estado en la universidad, pero que resuelven problemas reales, que son autodidactas, capaces de aprender por su cuenta. Son personas que no tienen las paredes atiborradas de títulos y certificaciones. Todo un signo.

Estamos entrando a un nuevo mundo, un mundo en el que la selección basada en títulos y certificados excluía a talentos que se aburrían en clases y/o son incapaces de seguir un plan de estudios plagado de asignaturas que no les interesan.

Está importando cada vez menos qué o dónde estudiaste, sino qué has hecho, o cuáles son los frutos de tus estudios. Importa cada vez mas tu portafolio de evidencias, antes que tu portafolio de títulos, grados o diplomas.

Para los chantas, así como para aquellas instituciones que otorgan títulos/grados sin mayor valor, que el credencialismo esté en declive no es una buena noticia.

febrero 20, 2026

Todo tiene un límite

Foto de GR Stocks en Unsplash

Por estos días tenemos el caso Epstein que nos muestra en todo su esplendor en qué pueden terminar los abusos de poder por parte de quienes se creen que pueden hacer lo que quieran. En Chilito tuvimos nuestro propio caso Epstein en los primeros años del presente siglo, hace ya más de dos décadas: el caso Spiniak. ¿Qué tienen en común ambos casos?

Tanto Epstein como Spiniak eran empresarios con un poder económico suficiente para financiar y hacer lo que les diera la gana. Ambos tejieron redes para explotar a menores de edad o adultos jóvenes que no denunciaban nada por la asimetría de poder existente. Y en caso contrario, las denuncias eran desacreditadas por el peso de una extensa red de contactos y protección.

La consecuencia de esta manifiesta desigualdad de poder, no es otra cosa que la impunidad. Pero todo tiene un límite. Creyéndose intocables, gracias a sus riquezas monetarias, van tejiendo una amplia red de conexiones políticas, sociales y económicas, como una suerte de muro infranqueable destinado a blindarlos. El problema es que tanta es el agua que llega al cántaro, que éste al final se rompe. Es lo que parece estar ocurriendo ahora con el príncipe Eduardo, hermano del rey de Inglaterra.

Junto a estos casos de tanta notoriedad, también hay otros más cercanos, que nos acompañan, de menor envergadura, pero que encierran lo mismo: abuso de poder. Mas de uno de mis lectores debe haber conocido casos en el ámbito laboral en los que necesitamos contratar a alguien. Y donde se constituye una comisión con miras a definir las características que deben cumplir quienes postulan al puesto de trabajo que se está creando. Definido el perfil de quien debía ocupar el puesto de trabajo, se hizo el llamado a concurso correspondiente.

Lo curioso es que las características definidas estaban a la pinta, calzaban, con las de la esposa del jefe de quienes conformaban la comisión. Como era de esperarse, la esposa se adjudicó el puesto, razón por la cual su nombre se elevó a instancias superiores para su concreción. Dada la relación existente (esposa del jefe), el resultado del proceso fue rechazado. ¿Cuál fue la solución? Poco después, renuncia el jefe, quien es asignado a otro cargo. Se hace un nuevo llamado a concurso, con similares bases, y vuelve a ganarlo la misma persona. Ahora el resultado del proceso fue aprobado. Poco después el esposo vuelve a la unidad de la que era jefe, y en la que fue contratada su señora. Y a poco andar, vuelve a ser jefe. Y ahora es jefe de su señora.

El jefe salió con la suya, pero la mona por más que se vista de seda, mona queda.  A veces se demora en destaparse la olla, pero al final se destapa. Es la gran lección que nos deja el caso Epstein. El ser humano requiere controles. A la sociedad le hace mal una desigualdad de poder -de todo orden- más allá de la razonable. Precisar cuánta desigualdad es la razonable es todo un desafío.