mayo 31, 2012

Gabinete de campaña

A la luz de lo que se observa en los medios de comunicación muchos creerían que estamos ad portas de una elección presidencial. Lo curioso es que no es así, puesto que ella tendrá lugar a fines del próximo año. Lo que sí tendremos en los próximos meses es una elección municipal de alcaldes y concejales.

En realidad no solo en los medios de comunicación es donde se presentan los distintos pasos que unos y otros están dando, sino que el propio gobierno es el que estaría agitando el pandero.

Las causas de ello no son difíciles de desentrañar. La baja adhesión que despierta el gobierno constituye un fuerte aliciente para dejar de lado el presente y echarle una mirada a lo que viene. Lo curioso es que este espíritu parece haberse apoderado también del propio gobierno, que en lugar de centrarse en gobernar, ocupa una significativa cantidad de su tiempo y energía en asegurarse que su sucesor no sea alguien de las fuerzas opositoras. Una suerte de fuga hacia delante, con todo un equipo en campaña.

Este equipo, que en otros tiempos no muy remotos sería calificado como una grosera intervención electoral con recursos estatales, es muy ilustrativo de los tiempos que corren. Conformado por personeros del más alto nivel, cumplen roles específicos, ocasionalmente intercambiables. A modo de ejemplo en este equipo se cuenta con un estafeta del más alto nivel, que tiene la modestia de asumir un rol dual pocas veces visto en la historia de este país. Por un lado es precandidato de las huestes gubernamentales, y por otro, estafeta, que viaja a la isla Juan Fernández, recoge un pendrive de parte del alcalde del lugar, para entregárselo a un diputado de su partido (UDI) frente a las cámaras, de modo que todo el país tome conocimiento del importante rol que está jugando en este minuto histórico. Este precandidato, simultáneamente se involucra en un tema tan trascendental como lo son los baños y estacionamientos en los grandes centros comerciales, las catedrales del consumo, mal llamados malls. Por lo mismo se enfrasca en una disputa con un medio de comunicación nacional sobre si tuvo o no una conversación con un senador de su propio partido.

Por otro lado, una ministra en plena faena gubernativa, con desbordante entusiasmo, sin morderse la lengua, proclama a otro ministro, que construyó su fama como un exitoso rescatista siempre sonriente (ERSS), como su candidato presidencial predilecto, aún cuando su partido (UDI) le ha rogado encarecidamente, de la boca para afuera, que no adelante la campaña presidencial, dado que en su minuto abordará el tema. El propio presidente Piñera, sin querer queriendo, para el 21 de mayo le regala a ERSS un caramelo, el puente de Chacao, un caramelo con letra chica porque nadie se atreve a asegurar que efectivamente habrá puente. Caramelo que el ministro-rescatista recibe con una sonrisa de oreja a oreja.

Ya tenemos entonces, un equipo con una jefa de campaña, un estafeta y un rescatista a los cuales debiésemos agregar a otro rescatista, más serio, circunspecto, Andrés, quienes se encargan de desplazarse a las zonas que las circunstancias aconsejen, esto es, a apagar incendios.
Más preocupados de la alta adhesión que despierta Michelle que de gobernar propiamente tal, las consecuencias no pueden ser otras que las que observamos a diario: conflictos que no son abordados ni resueltos oportunamente, que solo se resuelven frente a hechos consumados. La planta de Pelequén solo se cerró después que para la semana santa la población cortara la carretera; lo mismo que en Freirina y tantos otros lugares.

En síntesis, no hay capacidad de anticipación a los conflictos; estamos ante un gobierno reactivo antes que proactivo. Esto, a pesar de ser el “gobierno de los mejores”, de “la nueva forma de gobernar”.

mayo 23, 2012

La no gratuidad en la educación

Frente a la demanda estudiantil por una educación gratuita han surgido distintas voces, desde los más diversos sectores, afirmando que no corresponde por ser injusta, regresiva. El énfasis es puesto en el absurdo que quienes tienen para pagar su educación reciben educación gratuita y que la sociedad sea la que les financie su educación.

Esto se complementa con una mirada de la educación como un bien de consumo, como un bien transable en el mercado, antes que como un derecho de todos y todas a una educación decente. En estos términos, la lógica dominante en las altas esferas, suena impecable, razonable, justo. Así hemos llegado a la realidad actual, una educación de mercado, donde los económicamente poderosos pagan por su educación y los pobres son subsidiados por el Estado con becas o con créditos a tasas de interés blandos. El resultado es lo que tenemos, una educación altamente segregada, de desigual calidad para unos y para otros; una educación que es financiada mayormente por las familias, dado que el Estado se ha retraido.

Hoy, Chile es un país que se destaca en el concierto mundial por tener uno de los sectores más privatizados, tanto en su provisión, en su matrícula, como en su financiamiento. En su provisión, porque la inmensa mayoría de los establecimientos educacionales existentes en el país son privados; en su matrícula, porque tanto en los niveles básico, medio y superior, la matrícula es esencialmente privada; y en su financiamiento, porque la carga financiera la soportan mayormente las familias antes que el Estado.

Frente a esta realidad de creciente privatización desde los 80, se esperaría, siguiendo la lógica neoliberal, promercadista, un incremento en la calidad de la educación. Desafortunadamente, entre el malestar ciudadano, destaca aquel asociado a la mala calidad de la educación y que se expresa en los bajos niveles de comprender lo que se lee y de capacidad de razonar y discernir de quienes egresan de la enseñanza básica y media, así como de las elevadas tasas de deserción en la educación superior.

Como la educación es un negocio como cualquier otro, lo que importa, es matricular porque con la matrícula llegan los recursos. Sin pudor alguno se abren carreras, se incrementan vacantes con independencia de las capacidades de quienes ingresan. Lo importante es que con sus matrículas, se tienen ingresos. esta asociación solo es posible gracias a que la educación no es gratuita, porque si ella fuese gratuita, otro gallo cantaría, otro racional guiaría la apertura de establecimientos educacionales, de carreras, de vacantes.

Por último, cabe agregar que no es posible omitir que tras la oposición de las élites a la gratuidad de su educación no obedece a su altruismo, sino que a poderosas razones mercantiles. Esas élites son las dueñas de los establecimientos educacionales y de las universidades que lucran. Las utilidades que les reportan, que no es otra cosa que el trasvasije de recursos financieros de los de abajo y del Estado a sus bolsillos, superan con creces los eventuales costos que les reportaría educar a sus hijos.

En síntesis, a los poderosos, que no constituyen más del 1% de la población, les sale más a cuenta pagar por la educación que renunciar al pingüe negocio educacional.

mayo 18, 2012

El negocio educacional

El modelo educacional chileno, fraguado entre cuatro paredes a fines de los años 70 e implementado desde el 81, en tiempos del innombrable, tiene al lucro como su catalizador. Esto significa que el modelo imperante se sustenta en él. Sin lucro, el modelo se cae, razón por la cual no se ha tocado ni se toca, por más que se reclame contra el lucro y se procure poner el foco en otros componentes, como lo es la calidad de la educación que reciben nuestros estudiantes.

La relevancia del lucro se explica porque sin él, el negocio educacional se va a las pailas. El fundamento del lucro en la educación reside en una visión de ésta como un bien de consumo. Esta concepción es la que ha dominado la escena nacional desde hace ya más de 30 años, no solo en el sector educacional, sino que también en otros sectores en los que el Estado siempre ha tenido una fuerte injerencia, tanto en su provisión como en su financiamiento. La incursión del Estado, en educación y salud, sus servicios no son clásicos bienes de consumo, ya que sus beneficios van más allá de las personas que los reciben.

Si hoy hiciéramos un balance respecto de los resultados de la reducción del Estado y la incursión de privados en educación, salud y previsión, el panorama es desolador, a la luz del malestar ciudadano, tanto en nuestro país como en otros que han recorrido similares senderos.

Podría discutirse ad infinitum si acaso los niveles de masificación y de calidad de los servicios educacionales serían mayores o menores si hubiésemos contado con otro modelo no basado en la privatización espoleada por el afán de lucro. No obstante esta discusión, dependiente del ojo con que miramos la realidad, es muy probable que convengamos que lo que tenemos es segrega, que el modelo imperante no hace sino reproducir, profundizar, agudizar, las lacerantes desigualdades existentes en nuestra sociedad.

La sociedad chilena identifica a la educación de sus hijos como el trampolín para su progreso, su ascenso social, salir de la pobreza, expectativa válida que se ve defraudada cuando la educación no cumple su propósito ya sea por su mala calidad y/o por su alto costo. Cuando esto ocurre, lo mínimo que produce es irritación.

El alto costo de la educación en Chile, el más alto a nivel mundial en relación a nuestro ingreso per cápita, y que es financiado en su mayor parte por las familias, ha generado un nivel de endeudamiento sin parangón que la estatización del CAE amortigua, pero no elimina. Y los que se endeudan no son los más ricos, sino que los más pobres, muchos de los cuales ni siquiera logran terminar sus estudios. Esto es, salen del sistema educacional sin haber terminado sus estudios y endeudados mientras los establecimientos educacionales, particularmente los de educación superior privada, hacen su pingüe negocio. Y los dueños de ésta no son justamente los más pobres, sino que por el contrario, constituyen el 1% de los chilenos de mayores ingresos.

En consecuencia, la no gratuidad de la educación en Chile, fuertemente vinculada al lucro, representa una política regresiva, a diferencia de lo que sostienen autoridades gubernamentales, porque a lo largo de estas últimas décadas, ha producido un trasvasije de recursos desde sectores de menores ingresos a los de mayores ingresos.

mayo 11, 2012

La carrera presidencial desatada

La última encuesta CEP, cuyos resultados se han dado a conocer estos días, digan lo que digan los distintos actores,  revelan que la carrera presidencial ya se desató. En efecto, esta realidad que se palpa, parece inevitable cuando se está ante un gobierno cuya popularidad está por los suelos, al igual que la coalición opositora, y una decena de candidatos en carrera pidiendo que las cámaras los enfoquen y hablen de ellos.

A poco menos de 2 años del término de este gobierno, la mitad de su período, cualquiera diría que la incertidumbre se instaló en la opinión pública. Sin embargo, los resultados de la encuesta parecen decir otra cosa, razón por la cual en ciertos círculos, más que incertidumbre, reina una certidumbre acompañada de fuertes dosis de nerviosismo.

Ello, porque hay una candidata que cuenta con un respaldo fuera de todo cálculo. Que más de la mitad quiera que Michelle sea la próxima presidenta, muy por encima, de su más cercano y probable contendor, Laurence, representa un golpe a la cátedra que tendrá a la clase política marcando ocupado por mucho tiempo.

Todo esto en circunstancias que Michelle no hace campaña, se encuentra ausente, ocupando un alto cargo a nivel internacional, tampoco habla, mientras los múltiples candidatos corren denonadamente buscando marcar en las encuestas. Esfuerzos que a la fecha se visualizan como estériles.
Que solo un 7% de los encuestados quiera que Laurence sea el próximo presidente, considerando la visibilidad mediática que tiene desde el cargo que ostenta, debe resultar decepcionante para las esferas oficialistas, al igual que los escuálidos porcentajes alcanzados por los otros candidatos –Allamand y Longueira-.  

En la oposición, las menciones a Orrego, Rincón, Gómez, Velasco y el MEO son tan escuálidas que si las cifras se repiten en una próxima encuesta, lo que es muy probable que ocurra, debieran pensar en dar un paso al costado, o si no lo hacen, a dar origen a una gran primaria opositora. Del mismo modo, para no quedarse atrás, la alianza de gobierno debiera convocar a una primaria entre sus candidatos. Sin embargo, si las cifras de la encuesta se mantienen en el tiempo, sabiéndose derrotados, es más que probable que la UDI y RN le den el pase a Laurence, y reservando a sus máximos exponentes para otra ocasión.

Los resultados de la encuesta constituyen una muy buena noticia para la oposición porque la ordena e invita a centrarse en la propuesta, en el proyecto de país que la ciudadanía reclama. Para el gobierno es una mala noticia porque lo desordena. Que a más de 2 años de andadura, estando convencidos que están gobernando con los mejores, que la fiesta de los delincuentes se acabó, que estamos ante un gobierno de excelencia, tienen que estar agarrándose la cabeza al ver que sus ministros estrella marquen tan poco en las encuestas.

Como dijera un avezado sociólogo curtido en estas lides, en referencia a los resultados de las encuestas, la ciudadanía pareciera estar diciendo que “Mientras más conozco a Piñera, más quiero a Michelle”.

mayo 02, 2012

A la conquista del voto xenófobo

Las elecciones presidenciales del domingo en Francia cobran especial relevancia porque hay muchos elementos en juego. Entre ellos, un freno o un impulso al neoliberalismo, a la visión del mercado como la solución de todos los males, y del Estado como promotor de éstos; un freno o un impulso a la xenofobia que se asoma por Europa como estrategia para encarar las dificultades económico-sociales que enfrenta.

La primera vuelta fue apretada, con los dos contendores –Sarkozi y Hollande- ambos con menos del 30% de los votos pasaron a la segunda vuelta sin que ninguno de los dos se lograra imponer con claridad. Si hubiese que hablar de un triunfador en esa primera vuelta, ésa fueron los extremistas de lado y lado, pero sobretodo, la extrema derecha francesa encabezada por Marine, hija de Jean Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional. Un tercio del electorado francés se ha vuelto extremista.

Las razones de esta polarización, de la pérdida de peso electoral de las fuerzas moderadas, tienen su origen en la incapacidad de la clase política tradicional para encarar el deterioro de la situación socioeconómica que vive Francia, y Europa en general, y la tentación por el camino fácil: la xenofobia, el chauvinismo.

En tiempos de bienestar, Europa atrajo oleadas de inmigrantes desde los más diversos rincones del mundo, muchos de los cuales, en sus países de origen no solo no tenían oportunidades, sino que no tenían destino acosados por el hambre o las guerras. Otros inmigrantes, tan solo regresaron a tierras desde donde sus antepasados habían escapado de guerras mundiales o de existencias también sin destino.
Hoy, en tiempos de malestar, el discurso de la ultraderecha se vuelve xenófobo. Francia tiene en su seno, una fortísima población inmigrante, procedente en lo fundamental de aquellos países que en su tiempo fueron colonias francesas. La mirada ultraderechista, ahora centra su odio en los inmigrantes, visualizándolos como una amenaza y responsabilizándolos de las dificultades actuales. Nada nuevo bajo el sol. Nada más fácil que poner el foco en las minorías.

Europa está en una encrucijada, y dentro de ella, Francia en particular. La tentación de los candidatos para la segunda vuelta, es atraer estos votos de los sectores extremos que creen que la solución al malestar pasa por eliminar, expulsar, discriminar. Francia, como país cuna de la revolución francesa, de la libertad, igualdad y fraternidad, tiene que ser capaz de resistir esta tentación. Sarkozi es el más tentado a hacerlo, olvidando que él mismo es hijo de inmigrantes. Al fin y al cabo ¿quién no es inmigrante?

Para esta segunda vuelta, Marine afirmó que votará en blanco, dejando en libertad de acción a sus seguidores, revelando con ello que su propósito es infligir una dura derrota a Sarkozi para alzarse como líder opositora y guardarse para la próxima elección presidencial.

 
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