mayo 29, 2014

El diablo metió su cola: la cobertura en la educación superior

El informe de una experta de la UNESCO da cuenta que Chile es el país de América Latina que más subió su cobertura en educación superior entre los años 2000 y 2010, aumento que es de casi un 20%. Es así como en el 2010 la cobertura alcanzó el 34%, cifra que en la actualidad debe ser del orden del 40%. En el año 2000, la cobertura era de un 14%, lo que significa que en una década, más que se duplicó.

Esto se supone que es una buena noticia, que debe alegrarnos. Que más jóvenes entre 18 y 24 años estén ingresando a la educación superior, puede significaría: a) que están siendo mejor formados en la educación media que en el pasado, y que por tanto, son más quienes pueden sortear las barreras de entrada académicas que imponen las instituciones de educación superior, asumiendo que éstas no se han modificado sustancialmente; y/o b) que los niveles socioeconómicos de las familias han mejorado sustancialmente, posibilitando posponer la incorporación de los jóvenes al mundo del trabajo, optando por cursar estudios superiores con miras a mayores ingresos futuros.

Sin embargo, si escudriñamos un poco, hay algo que no calza.

El malestar imperante, al igual que las altas tasas de deserción en los primeros años de educación superior y bajas tasas de titulación nos están diciendo que el aumento de la cobertura no se explica porque los jóvenes estén recibiendo una mejor educación media.

Por otra parte, si bien es efectivo que la pobreza ha disminuido fuertemente, debe destacarse que hasta la década de los 70, los estudios superiores eran prácticamente gratuitos, curiosamente cuando la cobertura en educación superior entre los pobres era prácticamente nula. Esto significa que las élites de ahora, provenientes de familias situadas en los quintiles de mayores ingresos, estudiaron gratuitamente. Entonces, la educación superior era un derecho social. En cambio ahora, con mayor cobertura, cuando los quintiles de menores ingresos están cursando estudios superiores, éstos no solo dejaron de ser gratuitos, sino que han pasado a ser los más altos del planeta en que vivimos en relación al ingreso per cápita. Ahora, la educación superior ha pasado a ser un bien de consumo que debe ser pagado por moros y cristianos. ¿Cómo se explica esto?

La explicación es sencilla: el diablo metió su cola! El afán de lucro hizo el milagro por dos vías: la creación de universidades privadas, y la privatización de las universidades estatales, todas sumergidas en la misma lógica, la del mercado. Lógica que domina la toma de decisiones en las instituciones, en unas más que en otras, adobadas con créditos para que los jóvenes de familias con bajos ingresos se incorporen al mercado laboral endeudados, a diferencia de los jóvenes de familias con altos ingresos, que lo hacen sin cargar con deuda alguna.

Es una contradicción flagrante que los pobres de hoy tengan que pagar por aquello que los ricos de ayer no pagaban. Estos son los ricos que ahora se oponen a una reforma tributaria que posibilite estudiar gratuitamente. Vergüenza debiera darles asumir tales posturas!

Por tanto, la única explicación razonable para el aumento de la cobertura en educación superior, es la apertura indiscriminada de vacantes en las instituciones de educación superior. Apertura alentada por el afán de lucro, para que entre Pedro, Juan y Diego, con todo el respeto que tales nombres me merecen, en la medida que vengan con plata en mano, con crédito con aval del estado (el famoso y vilipendiado CAE), o con becas que financiará el Estado.

Por este camino, lo que se está haciendo es inflando artificiosamente la educación superior, por l vía del endeudamiento, con riesgo de caer en un credencialismo propio de países bananeros, donde los cartones terminan por ser papel mojado.

El resultado es lo que tenemos, una alta cobertura en una educación superior ineficiente, por su alto costo, e ineficaz, porque de los muchos que ingresan, pocos son los que egresan. No todo lo que brilla es oro. A los que quedan a la vera del camino, pareciera que solo les queda patear piedras.

mayo 20, 2014

El diablo metió su cola: las universidades que lucran

La reforma educacional que impulsa el gobierno, está partiendo con la decisión de intervenir aquellas universidades cuyos alumnos están quedando a la deriva, y la presentación de proyectos de ley destinados a poner fin: a) al lucro en la educación básica, media y superior; b) al copago, esto es, al financiamiento compartido; y c) a la selección de alumnos, al menos en los establecimientos con financiamiento público. En esta ocasión me referiré a la primera de las medidas. En sucesivas columnas me referiré a las restantes.

En la década de los 80 las universidades fueron creadas con tal laxitud, que no se exigen requisitos de ninguna índole: basta con una mera presentación ante el Ministerio de Educación para que se echen a andar. Y sin perjuicio que por ley no podían lucrar, lo concreto es que hay universidades que han lucrado al margen de la ley al amparo de la falta de fiscalización. Todo esto, por no disponerse de atribuciones para ello, por omisión o porque las argucias legales lo posibilitaron. Como resultado de este laissez faire, tenemos universidades que han abusado y estafado groseramente a miles de estudiantes. Por tanto tras la decisión del gobierno de intervenir las universidades está el escándalo público generado por la vulneración de la fe pública.

En consecuencia, el objetivo de la intervención no es otro que el de proteger a estudiantes perdidos en la noche, lo que no garantiza que dejen de estarlos. Personalmente prefiero las políticas preventivas antes que las correctivas, esto es, que no cualquier torrante pueda crear una universidad como es lo que ha estado ocurriendo en todas estas décadas al amparo de un neoliberalismo ramplón inoculado en tiempos de dictadura, que persiste y es promovido en muchos casos, incluso desde púlpitos académicos, con total descaro y sin ek más mínimo espíritu crítico.

Ahora, estos mismos neoliberales que nos metieron en este follón, levantan la voz contra los peligros que encierra la intervención, olvidando que la libertad de mercado tiene límites que han sido sobrepasados una y otra vez por ellos mismos. Sus responsables, que andan sueltos como Pedro por su casa, omiten la existencia de miles de universitarios endeudados y con sus esperanzas rotas, De eso, no hablan, a lo más afirman que ellos, libre y voluntariamente decidieron meterse en el forro. Así es como el diablo metió su cola.

Cuando el innombrable abrió las puertas a la creación de nuevas universidades privadas, y por ley las declaró sin fines de lucro, no fue por azar, ni por un arranque de inspiración divina, ni por bondad o un estatismo oculto en las profundidades de su psiquis. Fue porque quería que el foco de las nuevas universidades fuera contrarrestar la influencia de la izquierda en la cultura, el pensamiento y la formación de los futuros dirigentes políticos y conductores del país.

Pero no faltaron los malandrines, que sobándose las manos, vieron una nueva oportunidad para hacer negocios aprovechando la alta demanda por educación superior que no estaba siendo satisfecha. Y nacieron las universidades docentes, que abrieron sus puertas de par en par sin el más mínimo pudor. Universidades sin nada, donde los edificios no son de ellas, los lugares en que están emplazadas tampoco, y ni siquiera muchos de los servicios complementarios como los de aseo y ornato, de vigilancia, de alimentación. Incluso con una limitada base de profesores, pues el grueso son profesores por hora, llamados profesores taxi. Todo subcontratado, donde todo lo que no es de ellos, si es de ellos, pero bajo el nombre de otras empresas.

De esta forma, se pagan a sí mismos, pagándose arriendos, servicios prestados por empresas que son de los mismos dueños de las universidades. Por ahí se va el lucro, no con palas, sino que con camiones!!! Todo legalmente y por eso ha sido tan difícil pararlo. Porque el diablo metió su cola. Cuál diablo? La del diablo que agrupa a los malandrines sin escala de valores, o que la tienen por los suelos, que promueven la eficiencia sin enfatizar con igual fuerza la necesidad de que existan ciertos cánones ético-morales que tiren por la borda las mejores intenciones.

El resultado es lo que tenemos. Pobres endeudados a más no poder, en aras de un futuro que jamás verán, y cuyas deudas van a parar a las arcas de los pobres propietarios de universidades para que vivan y viajen como reyes.

Por eso el malestar reinante. Por eso la bronca existente. Salir de esto nos va a costar sangre, sudor y lágrimas!

mayo 14, 2014

Un chileno encantador

El chileno encantador
Cuando aún no se apagan los ecos del logro de un chileno en el exterior parece importante rescatar sus elementos esenciales. Esto es, lo que hay tras la conquista del título de campeón de la liga inglesa por parte de Manchester City de la mano de Manuel Pellegrini, un chileno de excepción.

Manuel hizo la travesía por el desierto. Su camino al éxito está empedrado de fracasos, es fruto del sacrificio. Manuel es de cuna, quien lo duda. Desde siempre quiso estar en el futbol. Sus padres le exigieron una carrera profesional. Así lo hizo y estudió ingeniería, carrera que terminó. Por eso lo apodan el ingeniero.

Pero la vocación fue más fuerte. El futbol le encantaba, le atraía sobremanera, y se dedicó a él. Fue jugador. Hizo sus primeras armas como entrenador a fines de los 80, dirigiendo a la Universidad de Chile, su club, experiencia que fue un sonado fracaso porque bajo su conducción, por primera vez la Chile descendió a segunda división. No podía haber empezado peor. Cualquiera sin su fortaleza, se rinde, abandona, y se dedica a su profesión, en este caso, la ingeniería. Pero él no. Se fue a Ecuador, donde dirige a Universitario de Quito. Lo saca campeón. Luego se va a Argentina. Dirige a San Lorenzo de Almagro, el equipo del Papa Francisco. El éxito le sonríe. Sale campeón en el exigente campeonato argentino. De allá parte a España a dirigir a Villareal, un equipo que siempre estaba en la parte baja de la tabla. Fiel a su patrón de juego ofensivo, desde la banca lo conduce a las alturas, a las ligas europeas.

Desde la banca, imperturbable, elegante, buena pinta, de pocas y mesuradas palabras, destaca por su sobriedad, su clase. No habla mal de nadie. Transmite seriedad, liderazgo. Luego de unas temporadas en Villareal, Real Madrid pone sus ojos en él. El contrato con el Real Madrid es el sueño de su vida. La exigencia de resultados inmediatos por parte de los medios de comunicación y de los aficionados, junto con las zancadillas de otro entrenador, Mourinho, que ansiaba suplantarlo le pasa la cuenta. Una amarga sensación de fracaso lo inunda, pero no lo doblega. Málaga le abre los brazos. Un equipo chico que al igual que a Villareal, Manuel se encarga de encumbrar. Desde Chile se siguen sus pasos deseándole lo mejor.

Ahora es Manchester City quien lo quiere en la banca para obtener el ansiado título en la liga inglesa. Ha seguido sus pasos, valorando su capacidad de trabajo, su liderazgo, su bonhomía. Los ingleses se entusiasman. Le dicen el hombre encantador. Le tienen fe. Él se mantiene imperturbable, no sucumbe al exitismo ni ante el fracaso.

Sin lugar a dudas, que Manuel es un chileno de excepción, un ejemplo de perseverancia, modestia, sencillez, caballerosidad, liderazgo, serenidad, firmeza y convicciones, atributos que conjuga y concilia maravillosamente bien. Manuel es un ejemplo de aprendizaje a punta de fracasos. El único aprendizaje que conduce al verdadero éxito, el de la satisfacción íntima.

mayo 08, 2014

El drama de Chile en la hora actual

Hasta hace unas décadas atrás, el drama de Chile era la pobreza que se expresaba en las poblaciones callampa, la baja cobertura educacional, la no disponibilidad de servicios básicos como agua potable y electricidad por parte de importantes sectores del país. La reducción de la pobreza es un logro significativo. Si bien corresponde seguir avanzando para su erradicación, hoy la prioridad es otra.

El drama actual de Chile es la desigualdad, que la derecha y los poderosos se resisten a asumir, y explica su derrota en las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias. Para ellos la desigualdad no es el problema de este país por la simple razón de que es consustancial a las diferencias entre unos y otros. Asumen que cualquier regulación coarta la libre expresión de las potencialidades de innovación y emprendimiento de las personas. Este ha sido el racional dominante en Chile a lo largo de las últimas décadas y bajo el cual se ha logrado la reducción de la pobreza del 40% a menos de la mitad.

Ahora el foco está puesto en el alto nivel de desigualdad que nos caracteriza y distingue a nivel mundial. Ya no es la pobreza la que está tras los movimientos sociales ni el malestar imperante, sino que los odiosos niveles de desigualdad existentes.

Este es el drama de Chile y que la derecha se ha resistido a asumir y que Que el 1% de los más poderosos acumule para sí más del 30% de los ingresos totales del país debiera mover a escándalo. Sin embargo en la derecha ni se arrugan, y más encima cuentan con importantes escuderos, por lo general reclutados entre el 9% de quienes les siguen en la captura de los ingresos. En USA, el 1% de su población captura poco menos del 20% de los ingresos totales; en Italia, España, Finlandia, Suecia, Holanda y Francia capturan menos del 10%.

En síntesis, acá el gran capital rompe records! Cuál es el pensamiento de la derecha al respecto. Es fácil adivinarlo: significa que su productividad es alta, tan alta como para que sean capaces de capturar más del 30% del total de ingresos. Incluso deberíamos estar agradecidos y orgullosos de ellos, porque en ningún otro país existe ese 1% “tan productivo” como ellos. Y por tanto, como diría Pinochet en sus buenos tiempos “hay que cuidarlos” porque gracias a ellos vivimos y crecemos, gracias a ellos ha bajado la pobreza! Si no fuera por ellos, ¿qué sería de nosotros?

En contraposición, está el resto, o sea, nosotros, que seríamos los “poco productivos”. ¿Tan tontos somos? Entonces ¿para qué estamos? ¿somos un cacho? ¿qué sería de nosotros sin ellos? O dicho de otra manera ¿qué sería de ellos sin nosotros?

Otro gallo cantaría si ese 1% de los más poderosos y el 9% que los rodean, protegen y cobijan se allanaran a abrirse para construir un mejor país, menos desigual, menos segmentado, menos fragmentado, menos discriminatorio, donde la gente en vez de darse la espalda se mire de frente y concuerden en darle a cada uno lo suyo, partiendo por respetar a quienes trabajan día a día por el pan nuestro de cada día.

No por azar están sobre la mesa la reforma tributaria, educacional, laboral y constitucional.

 
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