julio 13, 2012

Razones para reconstruir una mayoría

El contexto que enfrenta el país en la actualidad, tanto interno como externo, es muy distinto al de décadas atrás, e incluso al de unos pocos años atrás: las preocupaciones de ayer no son las de hoy; los temores de hoy no son los mismos de ayer. Lo prueban las diversas manifestaciones que se observan a diario, explosivas, intempestivas.

En lo político, ayer el tema central era recuperar la democracia; hoy es profundizarla. Hoy la exigencia es más y mejor democracia sin las sombras, ni los velos de ayer.

En lo social, ayer el tema central eran los elevados niveles de pobreza imperantes, hoy lo es la desigualdad y la precariedad de quienes salieron de la pobreza y que en cualquier momento pueden volver a caer en ella. También lo es el enriquecimiento desmesurado de ciertos grupos privilegiados. Así como se ha instalado el concepto de sueldo mínimo, también ha surgido la necesidad de frenar los abusos, y surgen voces orientadas a imponer un sueldo máximo.

En lo económico, ayer el tema central era asegurar el mantenimiento y crecimiento del empleo, hoy es la calidad del empleo, lo que ha llevado a muchos a cuestionar severamente el modelo imperante.

En síntesis, ayer, para ganar y dar gobierno, fue necesario conformar una coalición política cuya estrategia, dada la realidad política-económica-social imperante, aconsejaba no tensionar mayormente el modelo dado el poder que conservaban los militares y el empresariado; hoy, en cambio, la nueva realidad pareciera estar aconsejando cambiar las bases de un modelo político-económico-social legal, pero impuesto, y por ello ilegítimo, que ha entrado en crisis en el mundo entero.

La tarea de hoy es gobernar un país inserto en una realidad cuya complejidad es el resultado de un modelo que está mostrando todos sus defectos: el sobreconsumo de las élites, y el consumo de las mayorías basado en el endeudamiento, lo que no es sustentable en el largo plazo.

Para ganar el plebiscito y el gobierno a fines de la década de los 80, vale la pena recordar las ideas fuerza que animaron a sus triunfadores: 1) la democracia es un sistema infinitamente superior a cualquier dictadura; 2) la defensa irrestricta de los DDHH en toda circunstancia; 3) la necesidad de dar gobernabilidad al país y de estar capacitados para gobernar frente a los ataques oficiales de que seríamos generadores de caos.

El actual contexto interno y externo, demanda más y mejor democracia, incorporar el concepto y la aplicación de los derechos sociales y ambientales que complementen los derechos humanos y políticos conquistados. Por otra parte, la sociedad actual ya no tolera la ninguna discriminación, por lo que demanda una reducción de los niveles de desigualdad imperantes, los que obstaculizan el desarrollo. A ello cabe agregar que luego de décadas de crecimiento económico, todo aconseja una fuerte redistribución de sus ganancias, porque la concentración excesiva de los beneficios está frenando el crecimiento.
Todo señala que los grupos neoconservadores o neoliberales que abogan por la desregulación o el libre mercado no están en condiciones de realizar los cambios que se exigen y que en su momento prometieron. La pregunta entonces es ¿Cuál es la mayoría que está en mejores condiciones de hacerlo?

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