enero 17, 2026

Sacando las castañas con la mano del gato

Lo que estamos viendo en el mundo por estos días es imposible que esté pasando desapercibido para cualquier persona que tenga algún interés por lo que está ocurriendo. Hoy me limitaré a la situación en que se encuentra Venezuela. Escribiré en base a lo que sé y que es de conocimiento público.

1.      Tenemos un presidente capturado, Nicolás Maduro, raptado subrepticiamente a comienzos de este año por parte del gobierno de EEUU, pasándose por el aro la soberanía, el derecho internacional, el debido proceso, etc. etc.

2.      Sabemos que el susodicho, Nicolás Maduro, resultó electo en un proceso electoral cuyos resultados están muy lejos de ser inobjetables, dado que nunca fue capaz de demostrar que había ganado; por el contrario, todo apunta a que el verdadero triunfador fue su oponente, Edmundo González, cuya candidatura fue levantada una vez que el propio régimen de Maduro invalidara la postulación de María Carina Machado.

3.      Sabemos también que Donald Trump, quiso desconocer los resultados que lo declaraban perdedor en su intento de reelegirse en el año 2020. Desconocimiento que lo llevó a ordenar el asalto del Capitolio para que lo validara como vencedor sin presentar ninguna prueba que acreditara la existencia de fraude electoral.

4.      Si alguien en sus mejores sueños pensó que el rapto de Maduro era para restaurar la democracia, hoy debe estar azotándose. Hoy Venezuela tiene un presidente raptado que se encuentra en Nueva York a la espera de un proceso judicial cuyo tenor es todo un misterio; y tiene en funciones a una presidenta “encargada”, Delcy Rodríguez, quien desempeñaba el cargo de vicepresidenta junto con los cargos de ministra de dos carteras: la de Economía y Finanzas, y la de Hidrocarburos.

5.      Para nadie es un misterio que Delcy es parte relevante de las entrañas del régimen. Si bien la institucionalidad imperante pareciera haberla colocado donde está ante la ausencia de un presidente capturado, todo apunta a que lo está con la venia de Trump a la espera de ver cómo se comporta. Y parece estar portándose como alumna ejemplar, haciendo todo lo que Trump le solicita: está liberando presos políticos que no eran liberados, está vendiendo petróleo en base a las instrucciones del gobierno norteamericano.

6.      Qué no ha hecho la líder venezolana, María Carina Machado, para agradecer a Trump por la captura de Maduro. La verdad que lo realizado por Trump no tiene nada que ver con recuperar la democracia como lo demuestran sus expresiones, dado que nunca ha hablado de ello. Lo que le importa es otra cosa, tener el control de su patio trasero, de los recursos que poseen Venezuela y América Latina.

7.      Machado recibió el premio Nóbel de la paz que quiso transferir a Trump, pero el propio Instituto Nóbel noruego tuvo que salir a la palestra para informar que el premio es intransferible. De momento Machado tendrá que esperar. En este minuto, a Donald le es más útil Delcy que María Carina, al menos mientras Delcy y sus boys hagan lo que Donald les indique.

Hasta ahora al menos, Delcy está siendo más presidenta encargada de Trump en Venezuela que presidenta encargada de Venezuela propiamente tal. En otras palabras, EEUU no necesita tener un embajador en Venezuela, puesto que ya lo tiene en Delcy.

El nombre de presidenta “encargada” le viene anillo al dedo. Es el gran descubrimiento de Trump. Como en un pasado no muy remoto, no necesita invadir, le basta con presidentes encargados, como en tiempos dictatoriales. Sacando las castañas con la mano del gato. Nada nuevo bajo el sol.

enero 14, 2026

Un pirata anda suelto

Foto de Greg Rosenke en Unsplash

El mundo está asistiendo atónito a un acto de piratería más propio de tiempos coloniales que creíamos haber dejado atrás. No contento con el rapto de un presidente en ejercicio, o quizás envalentonado por el “éxito” de su operación llamada “resolución absoluta”, ahora, a punta de amenazas, Trump procura hacer suyos países, organizaciones, regiones. Como un niño no conforme con su nuevo juguete, ahora va por más disparando de chincol a jote, como se llamó un humorístico programa televisivo chileno de hace ya un par de décadas.

Apenas lleva un año a la cabeza del gobierno estadounidense, pero pareciera que llevara años, por el vertiginoso ritmo que le ha impreso. Todos los días, sin parar, sale con algún pastel, con alguna novedad.

Partió afirmando que pararía la guerra en Ucrania y que con él no habría más guerras. Mentira confirmada y agravada porque la guerra en Ucrania continúa, al igual que en Gaza, y lo peor es que tiene al mundo en vilo con sus amenazas, expresiones, decisiones, que hacen dudar de que esté en sus cabales. En mi modesta opinión, esto no puede seguir así. Esto terminará mal si no somos capaces de ponerle atajo, en EEUU, así como en el resto del mundo, Su desmedido ego parece más propio de un esquizofrénico, de un narcisista, de alguien que siempre ha hecho lo que se le ha antojado. Por lo mismo, Trump es un personaje de alta peligrosidad. A continuación, paso a mencionar tan solo algunas evidencias de lo señalado.

a) En lo económico-financiero se ha lanzado contra el presidente del banco central de los EEUU (allí llamado Reserva Federal) para que haga lo que él quiere que haga: recortar las tasas de interés. Quiere destituirlo para tomar el control de la Reserva Federal y para ello no ha dudado en insultarlo públicamente, tildándolo, entre otros calificativos, de tonto y payaso. Faltó que lo acusara de comunista o socialista. Trump quiere controlar la Reserva Federal con un objetivo político, el de ganar las próximas elecciones legislativas. Es la independencia de la Reserva Federal la que está en juego. Y no menciono su comportamiento en materia  de aranceles, las que utiliza a su antojo.

b) En su conducta personal, sus relaciones y conexiones con una red criminal de pederastia que revelan los archivos de Epstein, lo retratan de cuerpo entero. Por otro lado, sus credenciales democráticas están en duda al desconocer los resultados de las elecciones presidenciales a fines del año 2020, sin prueba alguna, junto con alentar a sus adherentes a asaltar el capitolio en un intento de golpe de estado fallido.

c) En lo político tiene al mundo patas arriba intentando resucitar la doctrina Monroe (América para los americanos). Ahora quiere apropiarse de Groenlandia, que está protegido por la OTAN, organización en la que se encuentran EEUU y los países de la Unión Europea. Lo curioso es que entre las obligaciones de la OTAN está la de defender a los países que la integran de cualquier ataque que pudieren sufrir. Acá tendríamos la paradoja que si Trump decide apoderarse de Groenlandia, la OTAN debería defenderse del ataque de uno de sus miembros.   

d) Con los países de América Latina juega como un gato cazando un ratón. Nos considera su patio trasero en pleno siglo XXI. Ya ha metido mano en Venezuela, raptando a su presidente en un acto filibustero, como si viviéramos en el siglo XIX. Generoso con quienes se portan a su regalado gusto -Milei, Noboa, Bukele-, amenazante con las penas del infierno con quienes se oponen a sus designios -Petro, Lula, Scheinbaum-.

e) Está echando abajo toda la infraestructura institucional construida al término de la segunda guerra mundial para evitar, prevenir una tercera guerra mundial. Está quitándole el piso a las Naciones Unidas y a las organizaciones mundiales sectoriales que negociaban acuerdos, y que, si bien no eliminaban las diferencias de poder entre las naciones, al menos las morigeraban. Las actuaciones de Trump están orientadas a la imposición del miedo por la vía de la fuerza.

Trump representa un retroceso civilizatorio mayúsculo que aún no estamos en condiciones dimensionar adecuadamente. Por lo mismo, nos aproxima a una tercera guerra mundial. Mientras tanto, nos tiene en ascuas. ¿Qué hacer? Resistir, denunciar, confiar en que esta pesadilla llegará a su fin, en que seremos capaces de frenar la locura en que Trump nos quiere sumergir.

enero 03, 2026

Venezuela: finalmente Maduro cayó de maduro


La noticia de la captura de Maduro por parte de fuerzas especiales norteamericanas ha sorprendido a todo el mundo a pesar de que su caída se veía venir. De hecho, desde hace ya más de una década he estado escribiendo sobre Venezuela y su vía crucis, en este blog, incluyendo una columna titulada  “Maduro se cae de maduro” (leer). Por tanto, la sorpresa reside en la modalidad de su caída, de su captura, sin medias tintas, con un Trump pasándose por el aro a las Naciones Unidas, al derecho internacional, la opinión pública mundial.

En estricto rigor no debiera sorprendernos porque no es una conducta original por parte del gobierno de EEUU. Su historial de intervenciones es conocido. Lo que sorprende es su carácter desembozado. Normalmente intervenía vía testaferros. Esta vez parece no haberlos encontrados entre los miembros de las fuerzas armadas venezolanas, por lo que no le quedó otra más que hacerlo sin disimulo alguno.

Esta captura me hizo recordar la de Adolf Eichmann por parte de la agencia de inteligencia israelí, Mossad, en 1960, para ser sometido a juicio por crímenes contra la humanidad dada su responsabilidad en el asesinato de millones de judíos en el marco de la 2GM. La similitud reside en que ambos fueron capturados en sendas operaciones secretas al margen de toda consideración del derecho internacional. En ambos casos se impuso la ley del matonaje; o como diría Fernando Atria, por las buenas o las malas.

En el caso de Eichmann se lo llevaron subrepticiamente desde la capital de Argentina, Buenos Aires, a Israel, donde se le juzgó, condenó a muerte y ejecutado en 1962; en el caso de Maduro estaría en un buque de asalto anfibio de la marina estadounidense rumbo con destino a Nueva York donde enfrentaría un juicio en el que se le acusaría de corrupción, conspiración para importar cocaína y narcoterrorismo por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Esto se veía venir. Trump ya había mandado sus “avisos” bombardeando lanchas en aguas caribeñas a su regalado gusto, sin órdenes judiciales ni debidos procesos. Lo más probable es que haya intentado tentar, sobornar a uno, o más altos oficiales de las FFAA venezolanas, pero no habría encontrado ninguno disponible. Su argumento se centra en la necesidad de proteger a la población de la droga introducida por carteles del narcotráfico. A pocos se les escapa que ese argumento no es sino una argucia para apropiarse de las riquezas que posee Venezuela, centradas en el petróleo. 

El mundo político y social observa con estupor e impertérrito lo ocurrido. No faltarán las protestas, las movilizaciones, pero dudo que ellas tengan algún impacto en estos tiempos de pusilaminidad, medios de comunicación controlados por los poderes financieros y redes sociales que emborrachan la perdiz. El gobierno venezolano pondrá el grito en el cielo, pataleará, sus FFAA venezolanas se movilizarán, las organizaciones internacionales reclamarán, pero el mundo seguirá girando tal como cuando han ocurrido otras tropelías, iguales o mayores, de quienes se arrogan el rol de sheriffs, de guardianes del orden, de quienes se creen con el derecho a imponer sus condiciones.

No está de más recordar que esto se inscribe en un nuevo contexto que se está dibujando y cuyos contornos no se visualizan aún con claridad. De la 2GM emergió un mundo bipolar cuyas fuerzas dominantes eran EEUU y la URSS. Con el derrumbe de la URSS, a fines de los 80, surgió un nuevo orden monopolar o multipolar, según como se le mire, que parece estar en su fase final con la emergencia de China, la decadencia de EEUU y el intento de Rusia por abrirse paso en este nuevo mundo que se está configurando. La irrupción de Trump y los esfuerzos de Putin apuntan a resucitar viejos laureles, mientras China, con santa paciencia china se abre paso. Europa no parece saber a qué atenerse ni qué monos está pintando en esta repartija.

¿Rusia y China tomarán palco frente a la intervención estadounidense en Venezuela? Lo más probable es que así sea. Pasando y pasando. Me atrevo a conjeturar que Rusia se apropiará de Ucrania, mientras EEUU mirará al techo dejando a Europa con los crespos hechos. Y China aprovechará de recuperar Taiwán. El juego del poder en acción. Con ello ingresaríamos a un nuevo mundo, el tripolar, cuyos contornos aún están un tanto difusos.

En todo caso esta nueva bravata de Trump no creo que le salga gratis.

enero 02, 2026

Aprender a perder

Foto de Steven HWG en Unsplash

Aprendemos para saber hacer, para saber estar, para saber ser, para saber más. Aprendemos para ganar, ya sea concursos, posiciones, competencias, capacidades, pero llega una hora en que debemos aprender a perder, a aceptar, a asumir pérdidas.

La razón es simple: llega un momento en que nuestras capacidades dejan de crecer, y empiezan a decaer. Llega el minuto en que dejamos de ganar, para comenzar a perder. En unos más temprano, en otros, más tarde. Rara vez estamos preparados para encarar esta fase de pérdidas, físicas, mentales, sociales, financieras. Llega el minuto en que ya no podemos hacer movimientos que nos eran habituales; en que nuestros pensamientos se vuelven más lentos, en que los problemas de comunicación -habla/escucha- dificultan nuestra sociabilidad. En unos más rápidamente, en otros más lentamente, entramos a la etapa de las pérdidas.

No es fácil asumir la tarea de enfrentar, asimilar, aceptar dejar atrás el período de “ganar” para ingresar al de “perder”. Una tarea menos fácil que nunca porque vivimos tiempos en que se tiende a valorar a los ganadores que dejan en el camino a los “perdedores”. Para rematarla, estamos en tiempos en que se procura responsabilizar a los propios “perdedores” de su estado de tales.

Sin embargo, nadie, puede escapar al sino de tener que hacer frente a este período en que suelen resentirse las saludes ya mencionadas -mental, física, financiera, social y familiar-. Solo logran escapar a este sino quienes han fallecido antes de llegar a la fase de pérdidas.

El desafío de quienes estamos en esta fase, los llamados adultos mayores, de tercera o cuarta edad, es aprender a perder. Y quizás el primer desafío que tenemos sea el de asumir, tomar conciencia de las pérdidas, que la eterna juventud no es tal, que cada período tiene su encanto. Que así como hay pérdidas, hay ganancias, las cuales debemos buscar, encontrar, identificar. Con el tiempo podemos ganar sabiduría, experiencia, calma, paciencia, mayor disfrute de la naturaleza, de la compañía de quienes nos rodean.

Quizás no las encontremos, pero no por ello debemos intentar encontrarlas. Aprender a perder es una expresión que recogí de un interesante libro titulado “Las gratitudes”, de Delphine de Vigan, escritora francesa, donde reflexiona en torno a la vejez y la soledad.