noviembre 27, 2015

La Prueba de Selección Universitaria (PSU)

En los próximos días, miles de estudiantes deberán rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU), instituida en el año 2003 en reemplazo de la Prueba de Aptitud Académica (PAA), que a su vez sustituyó al Bachillerato.

Se trata de pruebas que fueron creadas en tiempos en los que la demanda por seguir estudios universitarios superaba con creces la oferta de vacantes establecidas por las universidades. Su objetivo no era otro más que ordenar a los estudiantes en base a sus conocimientos en las materias que tratan las correspondientes pruebas.

Para ingresar a las universidades, éstas consideran tanto los puntajes alcanzados en la PSU como las calificaciones promedio logradas en la enseñanza media. Desafortunadamente estas últimas han ido perdiendo peso con el tiempo en virtud de una suerte de inflación de notas y los disímiles niveles de exigencia entre los distintos establecimientos educacionales. Esto hace que una calificación de 6,0 en un establecimiento no tenga el mismo valor que igual calificación en otro establecimiento.

A estos dos factores, en los últimos años se ha incorporado un ranking que ordena a los estudiantes dentro de su establecimiento en base a sus calificaciones.

El aumento de la oferta de vacantes que se ha producido en las últimas décadas ha ido cerrando la brecha que existía respecto de la demanda, lo que explica el fuerte aumento de estudiantes que ingresan a las universidades. Se trata, sin lugar a dudas de una buena noticia; la mala noticia es que este aumento no se explica porque sean más los estudiantes con las capacidades para rendir exitosamente los desafíos que imponen las universidades. Se explica simplemente porque hay más oferta, tanto de universidades acreditadas como no acreditadas, particularmente de universidades privadas, creadas a partir de una legislación de 1981 que brilla por su laxitud, la que no se ha visto mayormente modificada. De hecho, los cambios efectuados en estas décadas no han ido a la médula del drama que afecta a estudiantes que desertan endeudados enriqueciendo las arcas de quienes han concebido a las universidades como un negocio a costa de las esperanzas de miles de jóvenes.

En este contexto, actualmente basta con rendir la PSU, y por más bajo que sea el puntaje que se obtenga, no faltará la universidad que lo acoja, a pesar que las estadísticas son contundentes en el sentido que quienes obtienen bajos puntajes tienden a ser fuertes candidatos a desertar, esto es, a abandonar sus estudios, ya sea por rendimiento académico u otros factores.

Ahora, si uno quiere realmente escoger la universidad y carrera donde estudiar, entonces solo cabe concentrarse, dejar de lado nerviosismos, ser optimista, y rendir la mejor PSU posible. De lo contrario se corre el riesgo de tener que escuchar los cantos de sirena publicitarios de universidades y carreras que se encuentran en las últimas posiciones de cualquier ranking mínimamente serio.

noviembre 19, 2015

Franco y Pinochet, hermanados en la sangre

A 40 años de la muerte de Franco, imposible evitar el paralelismo con Pinochet. Mal que mal Pinochet admiraba a Franco, tal como éste admiraba a Hitler. De hecho, Pinochet fue el único dictador latinoamericano de esos tiempos, la década de los 70, que estuvo en sus exequias.

En el caso español, con la muerte de Franco se inició una vertiginosa transición política de la mano de Adolfo Suarez, entonces joven dirigente político surgido de las entrañas del movimiento de Franco. A poco andar, Suarez se desmarca siguiendo la pauta dada por Juan Carlos cuando éste, al momento de asumir su reinado anuncia urbi et orbi “quiero ser el rey de todos los españoles”.

Lo anterior implicó restaurar los derechos políticos de todos los españoles, entre los cuales se encontraban los comunistas proscritos por Franco y los militares. Estos últimos tuvieron que tragarse la legalización del partido comunista, tal como en Chile, Pinochet y los militares tuvieron que tragarse el triunfo del NO en el plebiscito del 88.

La transición hacia la democracia, tanto en España, como en Chile ha sido compleja, interminable y para no pocos, controvertida. Las figuras de Franco y Pinochet siguen fuertemente devaluadas, aún en un entorno caracterizado por la corrupción de las castas empresariales y políticas que dominan no solo las escenas española y chilena, sino que en el mundo entero.

En España fueron 40 años de dictadura, acá fueron “tan solo” 17 años. Las huellas dejadas en ambos casos, persisten por más que se busque minimizarlas u ocultarlas. Con el respaldo de las respectivas fuerzas armadas y prominentes sectores civiles de derecha -estos últimos bautizados por Piñera como los cómplices pasivos- sembraron el terror para amedrentar, controlaron los medios de comunicación y mercantilizaron el sistema educacional. Recordemos las páginas censuradas en blanco o en negro que afectaron a no pocos medios aunque nunca a los medios proclives al régimen que ocultaban sus crímenes.

Habiendo transcurrido más de tres décadas del término de las dictaduras, aún subsisten quienes se amparan en la lógica del comunismo, la salvación de la patria, para justificar y explicar la barbarie en que se incurrió. Tanto en el caso de Franco como en el de Pinochet no faltan quienes los visualizan como genios responsables del retorno de lo bueno que tenemos, y a los políticos de todo lo malo.

En ambas transiciones, no han faltado quienes sostienen que “hay que mirar hacia adelante, no hacia atrás”. Para evitar que se repita lo ocurrido es indispensable no hacer la vista gorda. Las nuevas generaciones deben saber que existieron y lo que hicieron. En caso contrario, personajes como Labbé y muchos otros seguirán campeando como Pedro por su casa. Mal que mal, existieron y existen.

Con el tiempo, la transición que hemos tenido ha ido sumando un sabor amargo. No es para menos, hay muchos claroscuros, muchos antecedentes, negociaciones en las sombras que el común de los mortales desconocemos. No obstante, no hay que olvidar que tanto en Chile como en España, las FFAA tenían el poder total. Ninguna transición desde una brutal dictadura a una democracia ha sido fácil, y siempre tendremos la duda de si pudo ser mejor o peor.

Me he permitido recordar a ambos dictadores, porque tanto en Chile como en España sigue pendiente que la derecha y sus medios de comunicación así como las propias FFAA, asuman su responsabilidad por la represión que desataron. Esta incapacidad para asumir sus responsabilidades, así como el peso político de la derecha y sus dificultades para desmarcarse tajantemente de sus sombras, demuestra la influencia que siguen ejerciendo ambos dictadores en sus respectivos países.

noviembre 12, 2015

El abandono en la educación superior

En la semana tuvo lugar la V Conferencia sobre el abandono en la educación superior, que se desarrolló en nuestra ciudad, en el espectacular campus que la Universidad de Talca tiene en ciudad de Talca, Chile. Las cuatro versiones anteriores se llevaron a cabo en Managua (Nicaragua), Porto Alegre (Brasil), Ciudad de México (México), y Medellín (Colombia).

Tras el abandono de los estudios universitarios, entendido como su no finalización por los más diversos motivos, hay todo un drama personal, familiar y social con repercusiones no menores. De allí la relevancia que tiene conocerlo, comprenderlo, analizarlo, compartiendo experiencias que desde las más diversas perspectivas se hayan o estén emprendiéndose, para elevar propuestas orientadas a su reducción. Este ha sido el objetivo que se ha trazado esta conferencia, que convoca a expertos en la materia y que no podemos sino aplaudir, en la confianza que emerjan políticas, planes, acciones que permitan reducir el abandono en la educación superior.

Al respecto aventuraré algunas reflexiones dado que se trata de un tema de gran complejidad que debe abordarse sistémicamente. Todos sabemos, y de alguna manera nos vanagloriamos del aumento de la cobertura que ha experimentado la educación superior chilena, en poco más de dos décadas, de menos del 20% a más del 40% de los jóvenes en edad de cursar estudios superiores. Esto sería una excelente noticia si este aumento de cobertura fuese fruto de que los jóvenes que egresan de la enseñanza media tienen mayores competencias que los jóvenes de generaciones anteriores. Significaría que son más los jóvenes con las competencias cognitivas, procedimentales y actitudinales requeridas para rendir exitosamente ante las exigencias que plantea la universidad. Desafortunadamente las tasas de abandono, que tienen una raíz académica, esto es, por bajo rendimiento académico, revelarían lo contrario. Ello podría deberse, ya sea porque las universidades han incrementado sus vacantes indiscriminadamente y/o a un deterioro en las competencias con que egresan los alumnos de la educación básica y media. Lo más probable que la causa sea una mezcla de ambos factores. La mercantilización de la educación, el afán de lucro que metió su cola en la educación algo tiene que ver con lo planteado.

Pero las tasas de abandono también tienen raíces económicas y psicológicas. La vulnerabilidad, la precariedad, fragilidad con que vive el grueso de las familias de los jóvenes que están ingresando a las universidades, en un contexto de pago de matrículas y aranceles, es un factor no menos relevante en el abandono, aun cuando muchos de los estudiantes se encuentren con becas, las que por lo general solo cubren aranceles. No todos estos jóvenes, disponen de los recursos requeridos para mantenerse estudiando y con buen rendimiento académico bajo las condiciones materiales mínimas –en términos de alojamiento y alimentación-.

No he mencionado otros factores vinculados con factores familiares, psicológicos y otros que también parecen incidir en las elevadas tasas de abandono en la educación superior. En fin, se trata de un fenómeno cuyas repercusiones van más allá de los jóvenes afectados: afecta al país, sus posibilidades de desarrollo. De ahí la importancia de esta conferencia, de la cual confiamos que emerjan propuestas claras, concretas, viables, que permitan iniciar una senda orientada a su solución.

noviembre 05, 2015

Un paro interminable

El paro de los funcionarios de una institución del Estado, Registro Civil e Identificación, ha puesto de relieve un conjunto de temas que invitan a la reflexión, entre los cuales destacan los abusos con los usuarios de servicios públicos, las condiciones laborales de los funcionarios estatales y la legalidad del paro.

Debo confesar que no logro comprender un paro que se ha prolongado por más de un mes que afecta a millones de usuarios. Respecto de los fundamentos del paro pareciera que se centran en exigencias de mejoras salariales y la entrega de un bono comprometido por un exministro de la cartera de Justicia, José Antonio Gómez, quien a lo largo de este período no ha confirmado ni desmentido dicha versión. Lo más probable es que estemos ante un juego de interpretaciones, donde una de las partes se abrió a una posibilidad que la otra parte terminó dando por sentado.

A partir de las tablas que se han dado a conocer en torno a los sueldos que perciben los funcionarios de Registro Civil, si bien los sueldos no son escandalosamente altos, tampoco son en extremo bajos, al menos en relación a lo que percibe el grueso tanto del sector público como privado.

En este contexto el paro constituye un abuso por tratarse de un servicio esencial, que está ocasionando perjuicios graves a muchos chilenos. Más de un millón de documentos pendientes, que no se han podido emitir, revela la magnitud del daño que está ocasionando.

Los paros, las huelgas constituyen un recurso de defensa de los derechos de los trabajadores. Más allá de su legalidad, es la única herramienta de que disponen para hacer valer lo que se cree merecer frente a la contraparte, el Estado o los dueños de la empresa en el caso del mundo privado.

Los paros también representan un fracaso de la capacidad negociadora de las partes implicadas. Al paro se asume que recurrimos cuando se agotaron instancias de negociación, cuando no se alcanzan acuerdos.

Los costos de la falta de acuerdos lo deben pagar quienes han sido incapaces de ponerse de acuerdo, no terceros que no tienen nada que ver. Y este es el drama de este paro y de muchos otros paros. Se chantajea usando como escudo a los afectados.

Esto es particularmente cruel cuando el producto/servicio que se proporciona es monopólico, como es este caso. Si requiero un carnet de identidad, no tengo la opción de obtenerlo de otra institución que no sea el Registro Civil e Identificación. Por tanto, acá hay un abuso, en este caso de funcionarios que se coluden suspendiendo indefinidamente un servicio de carácter monopólico. Tal como abusan dos o más empresas cuando se coluden para fijar cuotas de producción o precios en perjuicio de los consumidores. La única y gran diferencia, reside en que en un caso se trata de acuerdos de los de arriba, en tanto que en el otro, de los de abajo.

Lo expuesto ilustra la necesidad de acelerar tanto el proceso de virtualización de los servicios en que han estado empeñadas los servicios públicos, como de incorporación de más personas al uso de estos servicios por parte de la población, particularmente la de menor educación.

 
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