mayo 03, 2013

Abrir o cerrar la democracia

En la semana se dieron 3 hechos claves: primero, la UDI cambió de caballo, reemplazando a su candidato presidencial al ver que con él no llegaba a ninguna parte; segundo, decide ir a primarias presidenciales, jugándosela para que Longueira le gane a Allamand y eludiendo las primarias parlamentarias, dejando en manos de Longueira la decisión de quiénes ocuparán el cupo de la UDI en la plantilla parlamentaria; tercero, la oposición no tendrá primarias parlamentarias por falta de acuerdo entre los partidos.

La derecha ha dado una señal clara a la oposición: no está disponible para entregar el gobierno sin dar pelea, lo que debiera haber alentado a la oposición a la unidad en todos los planos: presidencial, parlamentario y programático. Sin embargo, para sorpresa de todos, en la oposición no habrá primarias parlamentarias opositoras. Con su decisión, la oposición, en vez de abrir la democracia, la cierra; en vez de dejar en manos de la ciudadanía los nombres de los postulantes, optó por negociar los cupos parlamentarios entre 4 paredes en lo que representa un error político de proporciones, impresentable, y de consecuencias mayúsculas.

Lo que empezó como una semana negra para la derecha, terminó siéndolo para la oposición. Pero al igual que en el futbol, no está dicha la última palabra hasta que no termine el partido a los 90 minutos; en este caso, hasta las elecciones a celebrarse a fines de este año.

En la oposición parecen dar por sentado que Michelle ganará, lo que a estas alturas ya no se visualiza tan claramente. Hay un equipo, la derecha, que postula el mantenimiento del modelo político, económico y social; otro, la oposición, que propone modificarlo sustantivamente. Ganará el equipo que sea capaz de desempeñarse mejor en el campo de juego, que sea capaz de trabajar más cooperativamente, coordinadamente, colectivamente. Para la oposición no basta con ganar, debe golear, si es que quiere cambiar efectivamente el modelito que tenemos, lo que significa que debe ganar la presidencia y en el parlamento tener las mayorías suficientes para superar el sistema binominal y los quórums calificados. Esto implica doblar en más de un distrito, en más de una circunscripción. La decisión de no ir a primarias parlamentarias le será fatal. disminuirá la concurrencia a las urnas, no se obtendrán los doblajes esperados y aumentarán los candidatos que corran por fuera, imposibilitando la conformación de lo que alcanzó a llamarse como la nueva mayoría.

Sin esta nueva mayoría, la eventual conquista de la presidencia no será sino una victoria pírrica, puesto que lo prometido no podrá ser ejecutado. Lo que se veía como un partido ganado, ya no lo es, y todo se está poniendo cuesta arriba por errores de la propia oposición que parece haber perdido la brújula a pesar que de lo mal que había estado jugando la derecha.

1 comentario:

Sigifredo Badani dijo...

Ya Esopo en su fábula "El perro glotón y la almeja" explicaba el no tomar las cosas a la ligera, el riesgo del beneficio de corto plazo, la falta de visión. Sin embargo, no hay que ser un sabio para darse cuenta que el beneficio global, era abrir los brazos a sabia nueva, el temor a perder el cargo, la ambición cortoplacista fue superior, no nos queda otra que eliminarlos de los cargos públicos y sufrir un poco con nuestras decisiones, de otra forma esto se resolverá en las calles.

 
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