diciembre 15, 2011

Entre delincuentes, chistes y pollos

Las agendas noticiosas parecen caracterizarse por lo efímeras que son. Tan efímeras que de un día para otro, como una ráfaga, aquello que en su momento nos conmovió, escandalizó, en un dos por tres nos olvidamos de lo ocurrido sin siquiera saber en qué terminó.

Da la sensación que fuera un signo de la época que nos toca vivir y que ciertos “poderes fácticos”, tras las bambalinas, orquestaran lo que los medios de comunicación deben poner sobre la mesa. Quisiera disponer del tiempo que me permitiera “investigar” en torno a todos aquellos temas que en algún minuto concitaron la atención pública y que después se los llevó el viento sin que nunca más se supiera que pasó con ellos.

Un día la polémica se centra en el auge de la delincuencia y que tiene en ascuas al gobierno, y muy en especial a su ministro del interior, que ha asumido su rol de combate como una cruzada. Mal que mal, entre los inolvidables eslóganes de campaña fue el que afirmaba que a los delincuentes se les iba a acabar la fiesta. Este eslogan sintonizó muy bien con la preocupación ciudadana por su simplicidad y la lógica de derecha cuyas ideas fuerza se basan en la necesidad de la seguridad y la autoridad para resguardar el “orden” establecido.

El eslogan daba a entender que bajo los gobiernos de la Concertación, los delincuentes estaban de fiesta. Pues bien, a más de un año del gobierno de Piñera, la delincuencia en vez de disminuir, aumenta, lo que ha llevado a sostener a un senador de la oposición que la delincuencia ya no está de fiesta, sino que de carnaval.

Otro día la polémica se traslada al tema de los pollos, la colusión entre los productores de pollos. Como quienes cubren gran parte del mercado son pocos, las posibilidades de colusión son altísimas, al igual que en tantos otros sectores, como es el caso de las farmacias, de la banca, de las isapres, de las AFPs, del sector del retail, de los distribuidores de combustibles. Son tiempos de oligopolios.

Para enfrentar estos tiempos nada mejor que emborrachar la perdiz con un chiste lanzado a desde el exterior a nivel presidencial sobre la diferencia entre un político y una mujer.

Ni en sus mejores sueños nadie imaginó que todo sería tan volátil, tan volátil, que en un par de semanas lo más probable que nos olvidemos de los pollos, y nos pongan otro tema sobre la mesa para entretenernos el almanaque. Como postre, ahora nos ponen sobre la mesa la existencia de prácticas anticompetitivas en el sector de los supermercados. Todo esto salpicado con el triunfo de la Universidad de Chile que le permitió ser el primer equipo chileno en obtener una copa a nivel continental. Y así por los siglos de los siglos. Amén.

1 comentario:

Víctor Ramió dijo...

Sí, es una pena que el buen trabajo que hace la prensa de poner al descubierto malas prácticas e ilícitos,en muchos casos queden olvidadas con el pasar del tiempo.
Idea: si hubieran programas en los medios de seguimiento a casos relevantes, creo que la audiencia no sería menor.Desde ya me inscribo a seguirlos.
Saludos.

 
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