mayo 31, 2006

Trabajos mal hechos

La reciente caída de un bus, a la altura de San Fernando, con la secuela de muertes, reactivó un tema que no deja de preocuparme. Al momento de escribir estas líneas, se desconocen las causas del accidente. Sin embargo, se me ponen los pelos de punta ante la mera posibilidad que el chofer se quedara dormido por exceso de horas de conducción, o que no se hiciera el cambio de chofer al momento que se debía por un eventual estado de intemperancia del chofer alternativo, o que las barandas de protección no estuvieran a la altura ni tuvieran las características debidas.

Lo ocurrido me recordó lo ocurrido con las casas COPEVA o nylon de años atrás, que no obstante haber estado recién entregadas, se mojaban enteras, forzando a sus habitantes a desalojarlas. Me recordó los famosos hoyos callejeros que en su oportunidad dieron motivo a escándalo, así como actualmente lo hace la calle principal de la capital del reino, que fuera repavimentada hace dos años atrás para que durara por 20 años, y que ya muestra signos de agotamiento.

O el ejercicio militar en Antuco de hace ya un año atrás, donde irresponsablemente se llevó a la muerte en condiciones inhumanas a un contingente de jóvenes conscriptos. También me recuerda la construcción del puente Loncomilla que se vino abajo. Los sucesivos accidentes que experimentó ferrocarriles en un tramo sureño que había sido inaugurado recientemente con bombos y platillos.

O las dificultades y el retraso en la implementación del plan transantiago; o el fracaso del plan de descontaminación ambiental en Santiago; o el dolor de los familiares por la errónea identificación de las víctimas del patio 29.

O las leyes que una vez promulgadas se descubre que tienen fallas que deben ser reparadas; o el nuevo edificio consistorial de la comuna de Maipú que tuvo que ser desalojado por el riesgo de derrumbe ante cualquier temblor y que incluiría un piso por sobre el estipulado en el plano respectivo.

En fin, para qué seguir. En todos estos casos siento que el común denominador es que se trata de “trabajos mal hechos”. Ellos ponen en jaque nuestras posibilidades de despegar del tercer mundo, del subdesarrollo. Cuando creemos estar con un pie en el primer mundo, o ascendiendo hacia el mundo desarrollado, esta realidad nos parece recordar que pertenecemos al tercer mundo. Que tenemos serios problemas no resueltos, más allá del espejismo de la modernidad, de las tarjetas de plástico, de las catedrales del consumo (malles).

En efecto, subsisten bajas exigencias, vistas gordas, estándares inapropiados, ausencia de rigor, ámbitos que conciernen tanto al mundo privado como público. Lamentablemente, todavía nos queda un largo camino que recorrer.

Qué hacer con el alto precio del cobre?

Por estos meses el precio del cobre se ha disparado bordeando los 4 dólares la libra cuando no hace mucho andaba alrededor de un dólar. No conozco a nadie que haya previsto este escenario impensado. Tampoco nadie sabe cuánto tiempo va a durar.

Gran parte del debate político-económico actual está cruzado por qué hacer frente a esta favorable situación, y evitar que lo que debiera ser una bendición, no se nos transforme en una maldición. Esto es, “perdamos la micro” como ya nos ocurrió en siglos pasados.

Han surgido las más disímiles propuestas destinadas a utilizar estos recursos extraordinarios. Ellas van desde incrementar el gasto social, construir plantas generadoras de energía, formar profesionales del más alto nivel en prestigiosas universidades extranjeras, invertir en fondos en el exterior, hasta crear un fondo para financiar las pensiones mínimas.

El tema es de suyo complejo porque exige meridiana claridad respecto de lo que queremos. La coyuntura ante la cual estamos como país podemos asimilarla a la que tendría una familia modesta cuyos ingresos mensuales bordeen los 300 mil pesos mensuales que de la noche a la mañana ve multiplicados sus ingresos hasta superar el millón de pesos. Ello sin saber por cuánto tiempo los va a seguir recibiendo, no vaya a ser que más temprano que tarde vuelva a recibir las 300 lucas mensuales.

¿Qué debería hacer esta familia? ¿aprovechar de ponerse al día? ¿pagar la deuda que tiene? ¿resolver sus problemas de salud muchas veces pospuestos? ¿enviar a sus hijos a otra escuela? ¿crear la empresa soñada? ¿ahorrar? ¿comprarse una casa o un auto?

Esta familia tiene ante sí un amplio abanico de alternativas a escoger, no necesariamente excluyentes, cada una con sus ventajas y desventajas. La alternativa a elegir vendrá dada por los objetivos que persiga la familia. Por ello es clave tener claridad respecto de los objetivos perseguidos. Como le aconsejaran en su momento a un conocido, cuando había perdido la brújula: “no olvides tener claros tus objetivos”.

Al igual que en el caso de la familia, en el país lo más probable que en definitiva se termine por escoger una mezcla de alternativas resultante de una negociación de intereses, lo que no necesariamente es bueno o malo per se. Lo importante es que lo que se resuelva esté alineado con lo que queremos como país, con los objetivos que nos hemos trazado. ¿Y cuáles son éstos?

mayo 23, 2006

Elecciones por doquier

Por estas semanas se han estado dando procesos eleccionarios en las más diversas instancias, tanto a nivel nacional como internacional. Lo interesante es que ellas se dan en contextos complejos sin que por ello la institucionalidad se vea amenazada, por más precaria que esta sea.

A nivel internacional, las elecciones de Evo y Michelle marcaron sendos hitos que asombran al mundo entero. En un caso, se trata del primer indígena que accede a la presidencia boliviana; en el otro, donde una mujer asume el mando presidencial, poniendo en jaque la primacía masculina. Hoy, Evo implementa la nacionalización de hidrocarburos, con un sólido respaldo interno, desafiando los intereses económico-financieros internacionales. El tiempo dirá la última palabra respecto de la factibilidad de tal decisión y si ella contribuye a la solución de los graves problemas que aquejan a la república altiplánica.

Ya tuvieron lugar las elecciones presidenciales en Perú, sin que se resolviera en la primera vuelta. Tanto la elección de Evo en Bolivia, como la presencia de Ollanta Humala y Alán García para la segunda vuelta en Perú, deberían llevar a la reflexión respecto de las consecuencias de las políticas económicas llevadas a cabo por sus antecesores, marcadas en lo sustancial por la privatización, la corrupción, y la desvalorización de la función estatal.

Dentro de nuestro país, los más importantes partidos políticos están enfrentando procesos eleccionarios fuertemente competitivos, donde cuesta encontrar las diferencias entre las diferentes candidaturas, más allá de estilos personales o luchas por el poder. En la DC el tema parecía circunscrito, a un gallito entre Soledad y Adolfo, al igual que en el PPD, entre Sergio y Fernando, porque en términos de propuestas no se ven diferencias sustantivas. En el PS la elección era entre algo más que dos personas, porque ellas reflejaron distintas tendencias históricas, visiones de la sociedad y de relacionamiento con el gobierno. Lo mismo observo en la elección que tendrá lugar en RN, donde las posturas de Carlos Larraín y Pedro Sabat están claramente marcadas por el conservadurismo de uno y el liberalismo del segundo. Hasta la fecha, la UDI se ha resistido a entrar en esta dinámica.

Con todas las chispas y cortocircuitos que estos procesos de democratización conllevan en todas las organizaciones en que ellas tienen lugar, sumando y restando, las consecuencias son positivas. En este sentido resulta anacrónico que partidos predicadores de ideales democráticos, hayan tenido tantas dificultades para enfrentar la competencia en su seno, privilegiando la búsqueda de consensos. Lo importante es que una vez concluidas las elecciones, las eventuales heridas se cierren. Mal que mal, estamos todos en un mismo barco, el que todos queremos que llegue a buen puerto.

Desde Contulmo

En semana santa estuvimos en el lago Lanalhue, a unos 180 km al sur de Concepción. Llegamos sin mayores expectativas, solo con el deseo de pasar unos días tranquilos, lejos del mundanal ruido. Tuvimos la fortuna de llegar a un lugar paradisíaco, y más encima con días esplendorosos. Pero lo mejor estaba por venir.

En el hotel donde alojamos se nos invitó a un concierto en Contulmo, pueblo de no más de 5000 habitantes localizado en la parte sur del lago, cuyas características son no habituales: calles amplias, ordenadas, limpias; los letreros de sus casas comerciales son de madera artísticamente talladas, con gran cantidad de casas patrimoniales que dan cuenta de su origen en base a una fuerte influencia de la colonización alemana. También está dentro de las 50 comunas más pobres del país con las consecuencias pertinentes, entre las que destaca el alcoholismo.

En este contexto, en el teatro de Contulmo nos aprestamos para ver y escuchar a una orquesta infantil conformada por 30 niños bajo la batuta de su entusiasta y activa directora. El auditorio estaba lleno, silencioso, embobado escuchando los sonidos que fluían de los más diversos instrumentos musicales al compás de los movimientos de los niños.

Recordé Macondo pues lo que escuchaba y veía me parecía macondiano, surrealista, más propio del absurdo. Se trata de una de las mejores orquestas estudiantiles a nivel nacional, donde no existe conservatorio ni escuela tradicional de música. Me sentí en presencia de una suerte de milagro, algo que invita a levantar la mirada, la esperanza, que tenemos remedio, que es posible salir adelante hasta en las peores condiciones, desde las situaciones más adversas.

Estos niños, aparentemente condenados a un futuro sin destino, a un vacío existencial, son una palpable demostración de la capacidad que tiene todo ser humano para revertir, torcer el camino que aparentemente tiene por delante. En este caso, a través de la música, así como también pueden serlo el deporte, la pintura y la lectura, entre otras actividades.

Pero para que ello ocurra, es imprescindible voluntades y manos dispuestas a apoyar, a ir más allá de su metro cuadrado, de sus intereses inmediatos. En este caso, profesores –sí, profesores, los que hoy muchas veces son vilipendiados- para quienes sus alumnos son sus hijos. Profesores a quienes les gusta trabajar con los niños, que quieren verlos salir adelante, que son capaces de viajar periódicamente decenas de kilómetros.

Esta iniciativa nació en 1994 a partir de los retiros musicales que tenían lugar por estos parajes de la mano de un matrimonio de profesores que querían desarrollar la cultura y el arte allí donde estuvieran y por sugerencia de quien tenía a su cargo la orquesta infantil del conservatorio de la Universidad Austral de Valdivia –hoy SEREMI de Cultura de la 10ª región-. Sin embargo, recién en 1999 logró materializarse con el respaldo de la comunidad y sus autoridades.
Su éxito ha sido tal que han logrado consolidar anualmente las semanas musicales de Contulmo, y han sido invitados a lo largo del país e internacionalmente.

 
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