marzo 24, 2017

Concenso o consenso

Como para agregarle más pelos a la sopa, la presidenta de un partido político, la UDI, tuvo una desafortunada intervención en un foro empresarial en torno a la necesidad de que el país tenga una educación de calidad. Foro centrado en analizar cómo viene el presente año para Chile.
 
La atención prestada a este error se explica esencialmente por tres factores. Uno, por provenir de un alto dirigente político. Si los dirigentes de este país, a quienes uno les confía su representación política, cometen este tipo de errores, qué queda para el resto del país; dos, la contradicción que encierra que una persona pontifique en torno a una educación de calidad con errores de ese calado; y tres, por venir de quien ha sido educada en un establecimiento particular pagado y con estudios superiores.

No nos hemos referido al tema de fondo, que un alto dirigente de la derecha dura afirme que la izquierda no quiere consenso ni acuerdos. Por favor! Si alguien ha impuesto sus políticas a sangre y fuego, sin consensos ni acuerdos, ha sido justamente la derecha, la que representa Van Rysselberghe. Políticas impuestas en tiempos de dictadura, mantenidas en tiempos de binominalismo que otorgó a la derecha el poder de vetar consensos y acuerdos.

A lo largo de estas décadas el centro y la izquierda han estado buscando infructuosamente consensos y acuerdos en torno a políticas que satisfaga el interés de una mayoría que quiere un país más inclusivo, más justo, más amable, menos depresivo, menos agresivo, menos exclusivo. La capacidad de veto y cooptación de la derecha es la que ha impedido los consensos y acuerdos que el país necesita.
La conducta de la centroizquierda desde fines de los 80 ha estado permanentemente abierta a consensos y acuerdos. Hoy se observa cierto cansancio en su interior, como lo demuestran las fisuras y desgajamientos que la están afectando y que también se visualizan, aunque en menor magnitud, en aquella derecha interesada en la búsqueda de espacios de encuentro. Lo expuesto explica la tendencia que parece observarse hacia el retorno a los tres tercios que atraviesan gran parte de la historia política del país.

marzo 22, 2017

Los caballos en carrera

Piñera anunció, con bombo y platillos, lo que sus huestes esperaban, ser candidato presidencial en representación de la derecha. Su discurso se centró en la necesidad de restaurar el rumbo de un país que visualiza con la brújula perdida. Si bajo Michelle se aplicó la retroexcavadora, con Sebastián se aplicaría una retro-retroexcavadora, para poner las cosas en su lugar, para salvar al país de la barbarie en que la habría sumido la Nueva Mayoría. Sebastián competiría en las primarias que habría en la derecha con Ossandón y Felipe Kast.

Paralelamente, desde el Frente Amplio, una nueva fuerza disruptiva que agrupa múltiples movimientos atomizados de izquierda, la periodista Beatriz Sanchez, no sin dificultades, y sin tanta parafernalia, informa que estaría disponible para participar en las próximas elecciones presidenciales. Beatriz es periodista, sin pelos en la lengua, que se ha identificado con los múltiples movimientos sociales que han remecido el país en las últimas décadas. Beatriz viene a sumarse a los otros nombres dentro del Frente Amplio (Alberto Mayol y Luis Messina) para las primarias que tendrían lugar.

En la coalición de gobierno, la Nueva Mayoría, las figuras en carrera, a esta fecha, son Guillier, Lagos, Goic, Atria e Insunza, faltando solo por despejarse si el partido socialista hará primarias y si realmente habrán primarias en el bloque. Lo más probable que tanto en esta coalición como en las otras, tengamos primarias, a pesar de la tentación en muchos por escoger a dedo. Mal que mal las primarias sirven para calentar motores, animar a una ciudadanía escéptica que ha perdido la confianza en la política y los políticos.

La disputa en las últimas décadas ha estado entre la centro izquierda representada en el pasado por la Concertación y actualmente por la Nueva Mayoría, y la centro derecha, representada por Alianza por Chile en sus inicios, luego por la Coalición por el Cambio, y ahora por Chile Vamos. En ambos casos, por más que la mona se vista de seda, mona queda. La novedad está dada por el nacimiento del Frente Amplio como fuerza disruptiva que busca romper el duopolio dominante desde la salida del innombrable. ¿Será capaz? ¿Están dadas las condiciones? Dudas que se espera se vayan decantando.


marzo 19, 2017

Inmigración: derecho o privilegio

Recientemente, aprovechando la visita de la canciller de Alemania, Angela Merkel, Trump nos regaló otra de sus pildoritas declarando que la inmigración no era un derecho, sino que un privilegio.

En base a esta visión, al ser un privilegio, no cualquiera puede ingresar a un territorio, por lo que los inmigrantes deben ser seleccionados, lo que implica especificar requisitos a cumplir, imponer barrera de entrada que deben satisfacerse.

En la práctica, siempre han existido restricciones a las inmigraciones, pero ellas suelen ser de caracter general, sin alusión a aspectos raciales, religiosos, sociales, o culturales. Trump, explicita sin pudor alguno la prohibición de ingreso a inmigrantes procedentes de determinados países.

Asume que de dichos países provienen terroristas, asumiendo que todos los ciudadanos de determinados países lo son.

La inmigración es un proceso que no se da por azar. Tiene relación con diferencias entre países, donde unos buscan escapar de hambrunas, de persecuciones o guerras. Emigrar del país de uno no es broma, no es un acto voluntario en busca de mejores oportunidades. se emigra para sobrevivir, para poder vivir. De esa inmigración se está hablando.

La inmigración no es un privilegio, es un derecho que le asiste a toda persona, a todo ser humano para escapar de la muerte o de una mala vida.

Una medida del desarrollo de un país está dado por su capacidad para recibir con los brazos abiertos a los inmigrantes.

Con una mano en el corazón ¿quién no es un inmigrante? ¿acaso no lo somos? Trump mismo ¿no es acaso un inmigrante o hijo de inmigrantes?

marzo 17, 2017

Obesidad, diabetes y otras hierbas

Estaba en una clínica para hacerme los exámenes que el médico me había solicitado. En la sala de espera había un pequeño puesto para la venta de bebidas y alimentos varios. Prácticamente todos los productos estaban etiquetados con más de dos sellos que la nueva legislación ha impuesto.


Al día siguiente, cuando debía pasar a retirar los resultados de los exámenes aprovecho de ir a la clínica que había al frente donde había una cafetería, limpia, impecable, para tomarme un café. Me sorprendo al ver nuevamente que prácticamente todo lo que estaba en venta tenía uno o más sellos catalogándolos como altos en sodio, en calorías, azúcares y/o en grasas saturadas.

Mi sorpresa se explica tan solo porque me parece inconcebible que en establecimientos responsables de proveer servicios de salud se expendan productos nocivos para la salud. Hay algo que no funciona. Allí donde se supone que se va para tener buena salud, lo menos que se esperaría es que no tienten con productos que conducen, más temprano o más tarde, a tener mala salud.

Lo mismo me temo que esté ocurriendo con los establecimientos educacionales, donde se asume que se provee educación, y por lo mismo, sería una contradicción que en su interior se expendan productos que pueden afectar, en el corto o largo plazo la salud de los estudiantes. También me temo que esté ocurriendo en el interior de las empresas donde trabajamos, en sus casinos.

Allí donde nos educamos, donde trabajamos y donde buscamos tener salud, deberían ser ejemplos a seguir en materia de alimentación saludable. Me resulta una contradicción que en un establecimiento educacional se expendan, “completos”, donde la mayonesa chorrea por todos lados. Lo peor, es que suelen ser los productos de mayor consumo, al igual que las papas fritas y otros productos ultraprocesados nocivos para la salud.

El país ha dado un paso adelante con el etiquetado de los productos, y debemos alegrarnos, pero no por ello conformarnos. Es un gran paso que apunta a informar antes que a prohibir, y la respuesta nuestra debiera ser una disminución en el consumo de productos que conducen a problemas de salud pública. El aumento de la obesidad, la diabetes y enfermedades cardiovasculares en la población es una de las consecuencias de nuestros hábitos alimenticios, agravada por un modo de vida sedentario.

Todo ello en un país, Chile, y en una región, la del Maule, privilegiada por su capacidad para producir frutas y verduras, que no solo satisfacen nuestras necesidades alimenticias, sino que además son fuente de buena salud presente y futura.

En síntesis, lo tenemos para distinguirnos nos distingamos por liderar, tanto a nivel nacional como mundial, los rankings de buena salud, de calidad de vida. De nosotros depende, de nuestras decisiones, no solo de nuestras autoridades.

 
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