mayo 20, 2011

Soterrado malestar

El país ha sido testigo de protestas motivadas por la aprobación de la instalación de una central hidroeléctrica en la Patagonia chilena, en paralelo con las de estudiantes universitarios, quienes entre otros factores, reclaman por el alto costo de sus estudios.

Al mismo tiempo estamos siendo testigos de protestas en distintas partes del mundo, que si bien no parecieran no tener nada en común, sí lo tendrían. Es el caso de España donde las proclamas van desde un grito de “democracia real ya”, hasta un “que se vayan todos”. En el norte de África, desde comienzos de este año, como un reguero de pólvora, las revueltas, como verdaderas ventoleras, claman por poner término a satrapías.

¿Qué es lo que está pasando? No es fácil discernir respecto de lo que está ocurriendo, particularmente cuando estamos en medio de la vorágine, pero podemos al menos vislumbrar una suerte de malestar que no es solo de ahora, pero que estaría saliendo de las catacumbas, por su profundidad, y por obra y gracia de las redes sociales. El efecto de internet es devastador, puesto que gracias a esta red de redes la difusión de lo que ocurre, de lo que se desea que ocurra, se esparce como reguero de pólvora, especialmente entre los más jóvenes.

Quienes temían que internet tendría efectos negativos al segregar a la sociedad en quienes tienen acceso a él y quienes no, parecen haberse equivocado medio a medio. La popularización de internet está teniendo un fortísimo impacto a todo nivel: está contribuyendo a la democratización de la sociedad, a punto tal que las dictaduras le temen e intentan limitarla. Contribuye a la transparencia de los mercados, de las decisiones, del comportamiento de las instituciones del Estado y de sus burócratas; es un poderosísimo medio de conformación de redes sociales. Su poder de convocatoria y de difusión es impresionante.

La primera prueba la dio el año 2004 en Madrid, España, con ocasión del atentado a la estación de Atocha, a días de las elecciones, cuando Aznar postulaba con ventaja a la reelección y quiso imputar el atentado a la ETA, organización terrorista que proclama la independencia del País Vasco, sin tener las más mínimas pruebas de ello. La consecuencia fue la derrota de Aznar y el ascenso de Zapatero, en gran parte gracias a los millones de correos electrónicos que circularon por internet transmitiendo el mensaje “pásalo”, en referencia a las mentiras que se propalaban desde las alturas del poder.

Por estos días, ya no son los correos electrónicos, sino que las redes sociales, entre las que destaca facebook, y los mensajes cortos vía twitter, entre otros, los que están canalizando las convocatorias, las protestas y el malestar que se está instalando en la sociedad y que las clases políticas y económicas no están escuchando.

Todos estos serían indicios de la existencia de una suerte de cabreamiento, de cansancio con los discursos oficiales, con la hipocresía, con la vista gorda que se hace desde las altas esferas. Tanto tiempo de ocultismo, o de postergaciones, termina por reventarlo todo y ponen en la mira de la ciudadanía a quienes considera como responsables de ello: las clases políticas y empresariales, particularmente quienes se coluden para mantener vergonzosos e impresentables privilegios.

2 comentarios:

educandoenlacasa dijo...

A mi Rodolfo, me duele la república. Me duele que se hable del mercado como si fuera Dios, que si no opinas igual seas "un falta de respeto", que si haces algo diferente eres "hippie" o "alternativo" y que eso implique extrañeza y sospecha; que si tanto en lo público como en lo privado vez la misma colusión. Qué la estructura patronal goce de buena salud. Que el presidente anuncie mejorales, no muy diferente a los mejorales de la concertación, y que, al final del día todos se arreglen los bigotes. Me estoy convirtiendo en una vieja descreída.

Víctor Ramió dijo...

No sé si a todos les pasa, pero con lo de las redes sociales,me da la impresión que tengo infinitas posiblidades de hacer oir mi voz.
Estoy en un proyecto de largo aliento, que requerirá el apoyo de organismos oficiales y puede significar pisar callos de peces gordos.Si me cierran las puertas, la campaña por Internet ¡VA!
Saludos.

 
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