abril 08, 2011

Las élites contra Humala

Este domingo son las elecciones presidenciales en Perú, donde se da por sentado que nadie obtendrá la mayoría absoluta, por lo que habría una segunda vuelta. También se presume que pasará a esta segunda vuelta Ollanta Humala, el candidato calificado -por la llamada “prensa seria”- como nacionalista, estatista, cercano a Chavez y antichileno. Humala no me simpatiza para nada, pero al ver cómo las élites se lanzan en su contra, confieso que me dan ganas de simpatizar con él.

Las élites le temen con justa razón. En el pasado Ollanta Humala no ha tenido pelos en la lengua para expresar su animosidad hacia las inversiones e inversores extranjeros por la expoliación de las riquezas que a lo largo de la historia han sumido al Perú en la pobreza a la inmensa mayoría de su población. Hoy su lenguaje ha variado, se ha moderado, intentando llevar tranquilidad, sin embargo, las élites no le creen, más bien creen que es un lobo con piel de cordero. En realidad, las élites no creen en alguien que no salga de sus entrañas, salvo que se lo hayan podido comprar.

El comportamiento del electorado peruano es difícil de predecir. Los partidos políticos tradicionales prácticamente han desaparecido y por tanto la institucionalidad política es precaria, por lo que gira más en torno a las personalidades que a los partidos. Primero se levantan candidaturas y luego los movimientos destinadas a viabilizarlas. Hoy postulan 11 candidatos, de los cuales 4 son los que tienen chance de pasar a la segunda vuelta –Ollanta Humala, Seiko Fujimori, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski- centrándose la incertidumbre respecto de quien será el que acompañará a Humala en la segunda vuelta.

Hace un par de décadas estas mismas élites, frente a la irrupción de un entonces desconocido Fujimori, respaldaron a Vargas Llosa. Este respaldo le costó la derrota a este último. Los pobres estaban cansados de las élites, y parecen seguir estándolo. Escuchando a las élites, tanto Humala como Seiko representan un populismo trasnochado que desatará el caos. Confieso que no me lo creo. No sería la primera vez que la derecha anticipa un caos que finalmente no tiene lugar. En Chile amenazaron con el caos si la Concertación ganaba en el 90; en Brasil dijeron lo mismo si ganaba Lula. No puede ganar alguien que no sea de su camada sin que amenacen con el caos.

Ese es el gran problema de la derecha, amén de los que tiene cuando gobierna. Ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Basta remitirnos al autogol de media cancha que se infligieron con la Jacqueline, a quien finalmente tuvieron que “renunciarla” para después venir a hablar del “gesto grande”, de unidad, de dar vuelta la página. Esta aspiración del Gobierno duró menos de 72 horas, revelando que esto recién empieza.

2 comentarios:

Víctor Ramió dijo...

Estaría entre las élites.Más que preocuparme si es bueno o malo para Perú(son ellos quienes deben elegir a sus autoridades, creo que Humala sería un dolor de cabeza para Chile, por su antichilenismo exacerbado.

educandoenlacasa dijo...

Veremos que pasa ¿no? Pocazo se puede hacer

 
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