julio 07, 2010

Una final inédita

De los cuatro semifinalistas, dos de ellos eran previsibles: Alemania y España, el primero por sus pergaminos, y el segundo porque se decía que tenía un equipo de excepción. Uruguay era el convidado de piedra, sacando su pasaje a semifinales en un partido electrizante que terminó por inclinar a su favor con un penal de antología del pie de un loco. Holanda, calladamente, partido tras partido, de atrasito, terminó entrando. Hasta el partido de hoy España no se había visto en toda su expresión, incluso más, partió con el pie izquierdo perdiendo ante Suiza, comprometiendo su clasificación. Alemania, por el contrario, ya había mostrado su poderío, dando la sensación de ser un equipo imbatible, afiatado, casi perfecto, listo para ser campeón mundial.

Holanda le gana a Uruguay siguiendo la lógica, aunque la lógica en futbol no siempre se da, y menos cuando de Uruguay se trata. Sobre los hombros de todo uruguayo está presente la gesta del maracanazo en el 50, en las narices de todos los brasileros. Para los uruguayos nada es imposible, aunque se trate de una epopeya de hace ya 60 años atrás. La derrota de Uruguay duele, pero duele menos cuando se cae como se cayó: luchando, dejándolo todo, no renunciando nunca al triunfo, por más poderoso que fuera el adversario. Todo esto en un partido de meta y ponga, con golazos de lado y lado, y un testazo holandés de antología, clavando la pelota en la esquina interior derecha del arco que dejó parado a un arquero que solo atinó a mirar cómo se introducía la bola. Holanda en la final.

Y en otro partido jugado a todo dar, a todo ritmo, tan vertiginoso que por momentos los propios jugadores tenían que hacer un alto, parando la pelota, retrocediéndola, buscando el espacio, intentando crear espacios. Todo perfecto. Costaba entrar, verdaderas murallas defensivas dificultaban tanto el ingreso al área chica como el disparo de media distancia. No había por donde entrar. El manejo del offside de parte de ambas escuadras lindaba en lo perfecto. No se veía por dónde podía venir el gol, salvo un error, algún entrevero en el área con algún tiro a la olla. Y así fue, un cabezazo de Puyol, defensa del Barca, de baja estatura en relación a otros jugadores, se alza por sobre los demás y con la cabeza le da perfecto al centro del arco, desatando la euforia hispana. Un cabezazo similar en el primer tiempo, del mismo Puyol, se había elevado por encima del travesaño.

España fue más durante todo el partido, incluso pudo y debió haber ganado por más, fue quien hizo el gasto, en tanto que Alemania defraudó en relación a partidos anteriores, lo que es señal que su capacidad fue neutralizada exitosamente por los españoles. En definitiva, España fue un claro, inobjetable y merecidísimo triunfador en la primera contienda del Mundial en que mostró todos sus pergaminos, justificando con creces su presencia en la final. El testazo de un catalán catapultó a España a la final. Quién lo hubiese soñado!!!!

Será la primera final de donde emerja un campeón mundial que nunca lo ha sido. Uruguay y Alemania, que ya lo han sido disputarán el tercer y cuarto lugar. Aleluya, aleluya, el circo estará por terminar para volver a la vida real, al pan nuestro de cada día.

2 comentarios:

luca dijo...

En realidad los partidos mencionados fueron buenisimos. Lo pase bien mirando las jugadas con cierta tension. Uruguay y Espana se la jugaron y agrego a la lista Ghana.

Víctor Ramió dijo...

Rodolfo: tu futuro como comentarista de fútbol está asegurado.
Agrego lo siguiente (que ya lo había dicho): Tres equipos siempre salieron a la cancha a ganar, aunque no siempre se puede pero lo que vale es la actitud: España, Uruguay y Chile.

 
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