junio 28, 2017

Un partidazo

En un partidazo Chile se impuso a Portugal, campeón de Europa con Ronaldo en la cancha. Fue un triunfo después del alargue y una tanda de tan solo 3 penales, porque el portero Bravo les atajó los 3 penales a los portugueses y los chilenos convirtieron los tres. A este partido Chile llegó luego de un deslucido empate con Australia, pero con todos sus titulares. Con este triunfo Chile entra a la final de la copa confederaciones.

Sería injusto destacar a uno o varios jugadores, porque todos estuvieron a la altura de la responsabilidad que tenían, y si me fuerzan a destacara a alguien en particular, menciono a Bravo, un arquero que da tranquilidad a sus compañeros. Fue un trabajo en equipo brillante que delata a una generación de jugadores de lujo como nunca tuvo antes Chile, y que difícilmente se repetirá. Un equipo con pasta de campeón, que lo quiere todo.

Nací en Uruguay, en tiempos que Uruguay fue campeón mundial, en tiempos del maracanazo, de la garra charrúa: Hoy, en el último tramo de mi existencia, vivo en Chile adonde llegué hace ya más de 50 años, y tengo el privilegio de ver la garra charrúa, el espíritu de lucha, de no darse jamás por vencido, de creérselas todas, en este extraordinario equipo chileno.

Ahora se nos viene la final. Lo tenemos todo para ganarla.

junio 22, 2017

Los paraísos fiscales

A raíz de las inversiones efectuadas en paraísos fiscales por parte de uno de los candidatos presidenciales, de la coalición de ChV, Sebastián Piñera, la gente se pregunta: ¿qué es un paraíso fiscal?

La respuesta que da la OCDE, organización que agrupa a los países más desarrollados del mundo, y a algunos otros que aspiran a serlo, entre los cuales está Chile, sostiene que un paraíso fiscal se caracteriza porque en él las cuentas bancarias no están sujetas a impuestos, o a muy bajas tasas impositivas, y por su secretismo, esto es, los bancos no exigen información respecto del origen y/o destino de las inversiones, y están comprometidos a no informar a nadie de ellos. De esta forma garantizan a quienes dejan sus recursos en estos paraísos que nadie los va a tocar ni preguntar de dónde vienen, ni a dónde van.

De allí que quienes obtienen recursos por actividades “non sanctas” –tráfico y venta de drogas, robos, evasiones de impuestos, secuestros- no dudan en dejarlos en estos paraísos. El propio Sebastián Piñera lo sostuvo en un foro realizado en Ecuador al postular que los paraísos fiscales deben desaparecer porque suelen utilizarse “para actividades reñidas con la ley y con la moral, como lavado de dinero u ocultamiento de dineros que provienen del narcotráfico o el crimen organizado y la evasión de impuestos”.

Lo curioso es que el propio Piñera ha constituido sociedades en estos paraísos fiscales, lo que hace suponer que se trataría de sociedades con dineros mal habidos. Cuando se le hizo ver esto respondió que “los paraísos fiscales son como un bisturí, se pueden usar para operar o para degollar”. Pero no respondió el meollo de la consulta: ¿por qué y para qué puso sus dineros y los de su familia allá y no en Chile, su país, el que aspira presidir? ¿de dónde provienen?

De allí que uno de sus opositores en las primarias Manuel José Ossandón enfatice como una de sus características el tener las manos limpias, como para contrastarlas con las de su contendor. Las primarias de la derecha están hechas para que las gane Piñera. Kast compite esencialmente para posicionarse, antes que para ganar. Ossandón, si bien lo hace para ganar, debe enfrentar a la máquina que se ha montado en su contra, simbolizado en la actuación de una periodista (Pilar Molina) que intentó vincular a Ossandón con corruptelas (boletas truchas o falsas). Este hecho hace recordar el “kiotazo” de hace ya más de 25 años y en el que estuvo involucrado el propio Piñera.

En cuanto a los niveles de adhesión a Piñera, ellos bordean el 25%, porcentaje que se mueve tan solo marginalmente, tanto hacia arriba como abajo, a pesar de su último “chiste”, de marcado tinte machista y mal gusto, prueba de la incontinencia verbal que lo afecta de tiempo en tiempo.

Esto es, una adhesión dura, a prueba de balas, que va a votar a como dé lugar, lo que significa que si vota menos del 50% de los inscritos, sus votos pueden llegar a estar sobre el 50%, ganando en primera o segunda vuelta. Por tanto, su objetivo debe ser que vote el mínimo de personas y que todos los suyos voten. El objetivo de sus adversarios es el inverso, que vote el mayor número de inscritos. En el caso límite, si votara el 100% de los inscritos, la votación de Piñera se reduce al 25%. De allí que el resultado electoral estará dado esencialmente por los niveles de abstención y la composición etárea de quienes voten.

Para terminar, tiene razón Piñera cuando sostiene que todo individuo es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Está en la esencia de un estado de derecho. Sin embargo, a un candidato a la presidencia tenemos derecho a exigirle algo más que al común de los mortales, en todos los planos. No es ilegal tener las platas en paraísos fiscales, pero es mal visto que uno tenga su fortuna en paraísos fiscales, con mayor razón lo es si se trata de un candidato presidencial.

junio 13, 2017

El desafío de la unidad

Las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales en Chile están poniendo a prueba la capacidad para conformar coaliciones entre los distintos partidos políticos. No basta con unirse para ganar una elección si después son incapaces de dar soporte al gobierno, esto es, asegurar un mínimo de gobernabilidad para los años que vienen.

Esta capacidad para gobernar viene dada por la correlación de fuerzas que emerja como resultado de ambas elecciones y del nivel de radicalidad/moderación de los programas de gobierno que se presenten. Por experiencia sabemos que para implementar un propuesta de cambios radicales, no basta una simple mayoría; por el contrario, necesariamente se requerirá que esté acompañada de una mayoría contundente y real. Al mismo tiempo, la propuesta debe ser suficientemente clara como para que no existan “matices” que abran espacio a interpretaciones que terminen para esterilizar la andadura gubernativa.

Lo señalado implica que no basta estar de acuerdo con lo que no queremos, si no estamos de acuerdo con lo que queremos. Esto implica dejar de lado retóricas y entrar en el terreno de la política real, de la negociación, de la búsqueda de acuerdos. En consecuencia quienes aspiran a gobernar de verdad deben mantener abiertos los canales de comunicación entre fuerzas con idearios afines. Para ello, el lenguaje y las formas importan. Cuando se cierran estos canales, se pierde fuerza, el horizonte se obnubila, nos quedamos en el saludo a la bandera, remando hacia atrás, posibilitando el triunfo de los adversarios. Esto vale a diestra y siniestra. Ejemplos tenemos por doquier.

Uno de ellos lo tenemos en España, donde existe un gobierno de derecha gracias a la imposibilidad de acuerdos entre el partido socialista obrero español (PSOE) y Podemos. Este último, partido surgido al calor de las movilizaciones sociales ha capturado gran parte del descontento hacia el duopolio que ha gobernado España durante los últimos 40 años desde la muerte de Franco. Sin querer queriendo esta incapacidad de llegar a acuerdos es la que está facilitando gobernar a la derecha.

En Chile, existe el riesgo de un fenómeno similar. El surgimiento del Frente Amplio, también como expresión del malestar que distintos movimientos sociales sienten por un modelo que si bien ha disminuido la pobreza, perpetúa y acrecienta niveles de desigualdad y discriminación –social, económica, cultural- que ya no son aceptables para una convivencia en forma.

En síntesis, los candidatos que compiten en primarias por el Frente Amplio –Alberto y Beatriz-, como Alejandro y Carolina, deberán ser capaces de: uno, ofrecer una idea de país con alguna base mínima común; dos, abordar y superar desconfianzas acumuladas no sin razones de peso; y tres, mantener abiertos los espacios de comunicación entre sí y un lenguaje que facilite a sus votantes el respaldo entusiasta a quien logre pasar a una eventual segunda vuelta. Si lo logramos, podremos ganar y gobernar bien.

De lo contrario, se corre un alto riesgo de que sobrevenga un desastre electoral que nos salpique a todos, y que la derecha vuelva a gobernar el país con las consiguientes consecuencias, particularmente la consolidación del modelo de sociedad que la mayoría afirma no querer.

junio 09, 2017

Las primarias presidenciales en marcha

Las próximas elecciones presidenciales en Chile están demarcadas por al menos dos hitos, las primarias y la primera vuelta. Eventualmente es muy posible que haya un tercer hito, la segunda vuelta si ninguno de los contendores obtiene la mayoría absoluta.

Al momento de escribir estas líneas nos encontramos en la fase que precede a las elecciones primarias, esto es, procedimiento por el cual las coaliciones definen sus abanderados. Es el caso del Frente Amplio (FA) y Chile Vamos (ChV), no así la Nueva Mayoría (NM), la coalición gobernante que a pesar de haber promovido las primarias, a la hora de la verdad ha sido incapaz de concurrir a ellas. Con ello, sin querer queriendo, otorga una ventaja al FA y ChV que puede costarle caro. Salvo movimientos de última hora difíciles de prever, todo indica que a la primera vuelta concurrirá con dos candidatos, la que da cuenta de la crisis que la afecta. Una crisis que no es total desde el momento que ninguna de las fuerzas que componen la NM ha abandonado las responsabilidades de gobierno, lo que mantiene las esperanzas de sortear las dificultades que impone una centro izquierda fisurada, por no decir facturada.

Estando a menos de un mes de las dos primarias que tendrán lugar el próximo dos de julio, los cinco precandidatos, dos del FA – Beatriz y Alberto-y tres de ChV -Felipe, Manuel José y Sebastián- ya están mostrando sus cartas. Si bien las encuestas favorecen a Beatriz y Sebastián en sus respectivas coaliciones, no hay que fiarse mayormente de ellas, ya sea por el sesgo de muchas de ellas, como por lo volátil que está el escenario por el desprestigio que afecta a los partidos políticos como consecuencia de los vasos comunicantes existentes entre los negocios y la política. Este desprestigio ha generado desconfianza, la que se ha estado expresando en un paulatino aumento de la abstención.

Por el lado del FA la apuesta, tanto de Beatriz como de Alberto, va por el lado de sustituir el modelo mercantilista imperante por un modelo de sociedad distinto. Una sociedad solidaria, respetuosa de las personas y del medio ambiente, que opere bajo la lógica de políticas públicas orientadas a soluciones colectivas para problemas individuales. Al tenor de lo que se ha dado a conocer, la apuesta de Alberto pareciera ser más clara y más radical, en tanto que la de Beatriz tiende a ser más realista, consciente de las dificultades que impone la tarea de gobernar, y más gradual, paso a paso, despacito. Ambos precandidatos, en sus sucesivas presentaciones públicas han ido de menos a más, aprovechando a full la ausencia de la NM en esta fase de primarias.

Por el lado de ChV, los tres precandidatos buscan consolidar el neoliberalismo, reforzando el rol del mercado y renovando la confianza en él y la desconfianza en el Estado. Las diferencias se centran en el perfil personal de cada uno. Manuel José es el más díscolo dentro de la derecha y reconoce que en una sociedad tan desigual como la nuestra es imposible dejarlo todo a merced del mercado. Pero lo que lo distingue es cuando pone el énfasis en que tiene las manos limpias, que no tiene nada que esconder, centrando su fortaleza en lo que le diferencia de Sebastián. Felipe por su parte intenta aportar savia nueva, con un nuevo lenguaje, pero en esencia es prisionero de un neoliberalismo asistencialista. Quienes respaldan a Sebastián no trepidan en destacar su capacidad de gestión y de trabajo, obviando la turbiedad de algunas de sus actuaciones y decisiones, y la de quienes formaron parte de su gobierno. En este plano Sebastián es un fiel reflejo del maridaje que se da cuando no se separan los negocios de la política.

El desafío de ambas coaliciones, es convocar para estas primarias al máximo de los militantes y adherentes de los partidos que las conforman. En ChV se han propuesto superar el millón de votos. Desde el FA , no se dan cifras, por tratarse de una coalición que hace su estreno en sociedad, pero sospecho que querrá superar la cantidad de votos que tenga ChV, un reto mayúsculo.

junio 01, 2017

Navegando en aguas turbulentas

El Frente Amplio (FA) está emergiendo y chasconeando el habitual ambiente reinante desde los primeros años de la transición. Lo está haciendo con cierta dosis de insolencia.

Debe reconocerse que no es el primero. Fra Fra lo intentó desde una perspectiva lúdica, con su cuento de los pollitos, la eliminación de la UF, dando la sensación que todo era papaya. Creó un partido a su pinta, la Unión de Centro Centro. Manfred Max-Neef fue otro candidato que lo intentó desde una perspectiva académica-ecológica. Cristian Reitze y Tomás Hirsch también estuvieron en la papeleta presidencial desde un prisma humanista. Eugenio Pizarro y Gladys Marín postularon como representantes de una visión comunista.

A lo largo de este último cuarto de siglo, todos ellos, junto con Parisi, MEO y Marcel Claude, entre otros, han procurado ofrecer una alternativa distinta a las representadas por quienes se han autodenominado como fuerzas de centro derecha y centroizquierda. Hasta la fecha sin mayor éxito si se considera que los votos de obtenidos por estos candidatos “alternativos” que han participado en las elecciones presidenciales, no alcanzan a sumar más del 20% en cada una de estas contiendas.

Considerando esta realidad, todo indica que para el candidato que emerja de sus primarias, el FA tiene por delante un camino con viento en contra. Sin embargo, en la actualidad también existen algunos antecedentes que podrían favorecerle.

Recordemos que hasta hace unos años la inscripción era voluntaria y el voto obligatorio, en tanto que desde las últimas elecciones rige la inscripción automática y el voto voluntario. Una de las consecuencias ha sido la paulatina reducción del universo de votantes. Hoy vota menos del 50% de los inscritos y la mayoría de quienes no votan son jóvenes para quienes votar no tiene mayor significación. Atraer la atención a este mundo que no se siente atraído por las coaliciones dominantes desde los 90, es uno de los retos que debe enfrentar el(la) candidato(a) del FA si aspira a un destino distinto al de quienes postularon en el pasado.

Otro reto es el de aprovechar la coyuntura dada tanto por la Nueva Mayoría (NM) como por Chile Vamos (ChV). La NM por presentarse con dos candidatos, todo un símbolo de la división que la aqueja y que inevitablemente la debilita, por más que se procure mitigar sus consecuencias. Por su parte, en la derecha, si bien el candidato saldrá de sus primarias, salvo alguna sorpresa mayúscula, todo indica que Piñera será el ganador de ellas. De confirmarse su nombre, pocas dudas caben que tiene muchos flancos abiertos que al menos para una segunda vuelta, le pasarán la cuenta. Mal que mal representa el paradigma de los conflictos de interés, del mundo de la especulación, del manejo de información privilegiada, del maridaje entre la política y los negocios.

Por último, tiene la oportunidad de aprovechar las ganas que tiene el país por renovar sus cuadros dirigenciales, por ver caras nuevas, por nuevos aires, por algo más decente de lo que tenemos ahora y que vemos a diario, no sin estupor. El país no está para aventuras a tontas y locas, pero tampoco está como para quedarse de brazos cruzados.

 
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