mayo 05, 2016

Los pescadores y la marea roja

Una vez más, la marea roja está causando estragos en el sur, afectando a gran cantidad de pescadores artesanales quienes ven reducidas las posibilidades de proveer el sustento a sus modestos hogares. Una vez más se pone sobre la mesa nuestra incapacidad para prevenir.

El fenómeno de la marea roja se expresa en una excesiva proliferación de microalgas, que en el caso nuestro se produce esporádicamente, asociado al fenómeno de El Niño, en los estuarios del sur. Rara vez llega al mar u océano. Esta vez, llegó al Océano Pacífico.

La marea roja produce toxinas que afectan particularmente a nuestros apetecidos mariscos. Por lo general se visualiza como un fenómeno natural, pero en esta ocasión no parece ser el caso. Se sabe que recientemente en la industria productora de salmones se detectó la presencia de elementos tóxicos en sus salmones, razón por la cual no halló nada mejor que desembarazarse de toneladas de ellos en estado de descomposición al océano.

No escapará a la comprensión de los lectores que esta acción, inevitablemente afecta al medioambiente, sospechándose, no sin fundamento, que sea la fuente de la contaminación actual que tiene en ascuas a los pescadores y sus familias. En consecuencia, la marea roja sería resultado de una acción realizada por la industria salmonera, como denuncian los pescadores.

De ser este el caso, estamos frente a una externalidad negativa, la que se caracteriza porque una actividad realizada por una persona, conjunto de personas, o una empresa, genera costos en terceros y no en quienes realizan la actividad. Ahora, los platos rotos, los costos los están pagando los pescadores que se ven privados de los recursos del mar de los cuales viven, por una acción no natural.

En economía, cuando una actividad genera beneficios que van más allá de quienes la desencadenan, se dice que se produce una externalidad positiva. Por lo general para alentar la producción de bienes/servicios que dan origen a esta externalidad se le aplica un subsidio; por el contrario, a quienes producen “males”, esto es, bienes/servicios que producen perjuicios en terceros, se les aplican impuestos. En un caso para alentar, en el otro para desalentar la producción.

Acá, si se comprueba que la causa del desastre ha sido el vertido de salmones en estado de putrefacción, una alternativa consiste en aplicar un impuesto o multa a las salmoneras, y el monto recaudado, distribuido entre las familias afectadas. El monto del impuesto se debería calcular en base a los ingresos que los pescadores están dejando de percibir.

Lamentablemente, una vez más, lo más probable que ocurra, y que de hecho parece estar ocurriendo, es que el Estado otorgue unas migajas a los pescadores, mientras la industria salmonera mira al techo. Nada nuevo bajo el sol.

2 comentarios:

Gabriel Bunster dijo...

Se que las salmoneras se vieron afectadas por un alga que les mató un alto porcentaje de sus peces. Parte de ese salmón afectado, se fue a producir harina de pescado a un bajo precio. Y otro tanto, se fue a depositar al océano, mas allá de 200 millas y donde hubieran corrientes mar adentro, fiscalizado ello por los organismos reguladores. Parece ser todo esto mas la consecuencia del calentamiento global y su impacto en el medio; mira este artículo de base científica: link.

Rodolfo Schmal dijo...

La tesis planteada por el artículo es plausible, pero no me compro el cuento de que tirar miles de toneladas de salmones contaminados no tenga consecuencias ni que los hayan tirado a más de 200 millas de la costa.

También dudo que los organismos fiscalizadores cumplan con sus obligaciones a cabalidad y no sean cooptados por quienes deben ser regulados por ellos.

También me llama la atención que se aluda al calentamiento global y no se haya prevenido.

En fin, es un tema de confianza o desconfianza; de ver el vaso medio lleno o medio vacío.

Cuando vemos lo que estamos viendo, dirigentes deportivos, políticos, empresariales, religiosos sumidos en el escándalo y la corrupción, la credibilidad se va por la alcantarilla.

Los de arriba abusando con los de abajo con total desparpajo por más que estudios "con base científica" digan lo contrario. Cuantos estudios con base científica son financiados por quienes no deben ser financiados? Échale una mirada a la industria farmacéutica, a la industria petrolera, a la industria minera para visualizar como hacen la vista gorda a las externalidades negativas que generan sus actividades.

 
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