marzo 25, 2016

Grande Obama

En medio de tantas vicisitudes que se observan por todas partes, estando en Semana Santa he sido invitado a ver el vaso medio lleno de algún acontecimiento. He escogido la visita de Obama a Cuba y Argentina.

Es primera vez que un presidente del imperio pisa tierra cubana en más de 80 años. Desde antes de la revolución liderada por Fidel, referente de la izquierda a lo largo de todas estas décadas, EEUU ha estado dando palos de ciego, no solo con Cuba, sino que a nivel mundial, y para qué decir con América Latina, alentando el derrocamiento de gobiernos y la instalación de dictaduras que apoyó sin escrúpulo alguno. En materia de relaciones exteriores, sus políticas han sido un desastre de marca mayor.

Para justificar la conducta de EEUU hay quienes se amparan en la existencia de la guerra fría, de la repartija de las áreas de influencia al término de la segunda guerra mundial. Pero en estricto rigor, los desaguisados de EEUU vienen de mucho antes y obedecen a una manera de mirar el mundo muy particular. Resulta paradojal que dándoselas de ser un país democrático, amante de la libertad, del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, internamente, sus propios habitantes anden armados hasta los dientes, y todo intento por limitar el derecho de uso de armas, choca contra intereses de los fabricantes de armas. De hecho quienes realmente gobiernan en EEUU son las grandes corporaciones. Ellas son las que se benefician con las guerras en las que incursionan. Incluso podríamos afirmar que EEUU vive de las guerras, las que generan empleo tanto para quienes trabajan en las empresas armamentistas como para los mercenarios que incursionan en las guerras.

En este contexto, Obama está representando un significativo punto de inflexión. En efecto, Obama ha procurado, sin éxito, restringir el uso de armas por parte de la población; ha intentado cerrar Guantánamo, espacio reservado para presuntos terroristas con licencia para torturar y donde no hay espacio para el debido proceso.

Obama ha tenido el coraje para restablecer relaciones con Cuba, por tener las atribuciones para hacerlo. Digo coraje por la considerable influencia que ejercen los sectores conservadores y los descendientes de exiliados cubanos en las más diversas instancias. A la fecha no ha podido levantar el embargo por ser resorte del congreso que se opone a ello.

Obama en su reciente visita a Argentina, también ha tenido el coraje de afirmar que la política exterior que ha tenido su país en nuestro continente ha sido equivocada, en referencia al respaldo a dictaduras que se sintieron con licencia para cometer delitos de lesa humanidad.

Hay quienes sienten que lo hecho por Obama es insuficiente. En Argentina misma, las organizaciones de derechos humanos expresaron su malestar por considerar insuficientes sus expresiones a la luz de la actuación que le cupo a EEUU en aquellos años, los de Nixon y Kissinger.

Por mi parte, prefiero respaldar el paso dado por Obama, asumiendo que apunta a beneficiar a todos los hombres de buena voluntad. Espero no equivocarme.

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