diciembre 29, 2016

¿Qué es lo que se nos viene para el 2017?

Parece ser claro que vivimos tiempos turbulentos, de ebullición, como si nos hubiese agarrado una ola de la que no sabemos cómo saldremos: bien o mal parados.

Todos los años se concatenan entre sí, por lo que difícilmente un año puede ser muy distinto al anterior. Sin embargo cada año tiene su sello, que al año siguiente se quiere reforzar o modificar, ya sea marginal o sustancialmente.

A nivel nacional, el país parece transitar por dos vías, como las corrientes de un río: las superficiales y las profundas. Estas últimas las podemos asociar al país real, del día a día, del ciudadano de a pie, que está andando, en marcha, a menor o mayor velocidad, con mayor o menor dificultad, para bien o para mal.

Por otro lado tenemos un país atascado, trancado, que no sabe cómo salir del embrollo. Un país con una casta (élite) que se resiste a desprenderse de privilegios irritantes que en los tiempos actuales son difíciles de sostener. Lo peor es que este esquema de castas, que viene de los tiempos de latifundios, se resiste a morir y tiende a reproducirse por doquier. Así se observa en el ámbito político, militare, económico, religioso o universitario. El nepotismo campea convirtiendo la meritocracia y la igualdad de oportunidades en palabras vacías, sin significación alguna. La corrupción, las colusiones, los jubilazos, son algunas de las realidades que destacaron el 2016 que quisiéramos ver eliminadas, o al menos disminuidas, en el 2017.

A nivel internacional el 2016 parece haber representado un punto de inflexión en el camino hacia la globalización. Lo que se vio como un proceso imparable, hoy está puesto en jaque, lo que se encuentra reflejado en la elección de Trump en USA y la decisión en el Reino Unido por salirse de la Unión Europea, junto con el auge de los nacionalismos. Como si se volviesen a erigir muros allí donde se buscó tender puentes, imperfectos, pero puentes al fin y al cabo.

Muy probablemente en el 2017 esta tendencia continúe como reacción a las fuertes corrientes migratorias que se observan. Muros que se expresarán en términos físicos, como vía aranceles, visas, restricciones que buscarán limitarlas, pero que darán cuenta de tensiones.

Hemos estado viviendo tiempos de paz, o de guerras marginales, locales, y que lo que viene no es broma. Trump procurará que USA “vuelva a ser grande” (great again), en un contexto en que China está lejos de ser la misma de los tiempos de Mao, con Rusia procurando tener el protagonismo de los tiempos de la URSS, un Medio Oriente que sigue siendo explosivo, un sudeste asiático inestable. Una Europa buscando redefinirse y una América Latina en ascuas.

Parecen venirse tiempos difíciles, donde los tambores de guerra buscan su espacio.

diciembre 23, 2016

Desde Arica en tiempos de Navidad

Ya es Navidad, tiempo de celebrar el nacimiento del niño Jesús, de renovar la fe, la esperanza de un mundo mejor, de creer en el ser humano, en nosotros mismos. Me encuentro en Arica, con viejos amigos, con el imponente morro a la vista y su valle de Azapa que se extiende de la mano del esfuerzo humano y de la innovación tecnológica capaz de transformar la aridez del desierto en un vergel en el que destacan los olivos con sus hojas plateadas.

Es tiempo de renovarnos, replantearnos, reflexionar, poner en jaque nuestros comportamientos a la luz de nuestro deber ser. ¿Estamos satisfechos de la vida que llevamos? ¿del mundo en que vivimos? ¿de nuestras actuaciones? ¿de las de los demás? Estas son algunas de las interrogantes que el nacimiento de Jesús invita a formularnos.

Las respuestas que emerjan de tales interrogantes son las que debieran orientar las conductas y decisiones que adoptemos a futuro. Cada uno de nosotros tiene motivos, tanto para estar satisfechos como no satisfechos, por el camino que hemos recorrido hasta la fecha. Sumando y restando cada uno sacará sus cuentas y extraerá las conclusiones, lecciones, decisiones correspondientes.

Esto vale tanto para nuestros ámbitos personales, familiares, laborales como sociales. Son días en los que se nos invita a reforzar los aspectos positivos que se asume deben caracterizarnos. Si aspiramos a vivir en un mundo mejor, la invitación es a ser más generosos, solidarios, colaboradores, a abrir nuestros corazones; a ser más tolerantes, acogedores, consecuentes, dejando atrás egoísmos, resquemores, desconfianzas, dobles estándares.

Estamos en tiempos revueltos con signos negativos. Los fuertes flujos migratorios dan cuenta de las angustias de muchas familias que procuran escapar de hambrunas, persecuciones, pobrezas. La degradación del medio ambiente, el cambio climático, las guerras, entre otros, dan cuenta de una realidad que no podemos soslayar. Una realidad que es consecuencia de nuestras acciones, de nuestras decisiones adoptadas libremente. El nacimiento de Jesús nos interpela directamente a rectificar, a un profundo viraje. En nuestras manos, particularmente en manos de los más poderosos, pero también en cada uno de nosotros, está querer y actuar consecuentemente en armonía con Dios y la naturaleza, esto es, con los demás, con nosotros mismos, y las futuras generaciones.

diciembre 14, 2016

El machismo al desnudo

Al igual que todos los años, la Asociación de Exportadores de Manufacturas (ASEXMA), comandada desde tiempos inmemoriales por el empresario Roberto Fantuzzi, en su cena anual se dio el gustito de regalarle al ministro de Economía, Luis Céspedes, una muñeca inflable. Todo ello bajo la sonriente presencia de dos precandidatos presidenciales de la Nueva Mayoría, Insulza y Guillier, y del propio ministro de Economía.

Una muñeca inflable con un mensaje en su boca donde se lee "para estimular la economía", haciendo una analogía entre las mujeres y la economía, en el sentido que a ambas hay que estimularlas.

La reacción vino con posterioridad, tanto en las redes sociales, como en las diversas esferas políticas. Como en muchos otros casos, los involucrados recién vinieron a percatarse del “desliz” ante la reacción generada y no tardaron en disculparse, partiendo por el propio Fantuzzi.

No se trata de hacer leña del árbol caído, mal que mal acá cayeron en el “desliz” moros y cristianos, de izquierda a derecha, como lo delatan las sonrisas al momento de posar para las fotos que terminaron por dar vuelta al mundo.

La reflexión que cabe es en torno a lo que delata el hecho. Más allá de los avances en términos de género, persiste una sociedad predominantemente machista e hipócrita, que se resiste a batirse en retirada. Persiste la desigualdad en el trato a la mujer, en el acceso a puestos de trabajo, en las remuneraciones, en la educación.

Está quedando atrás una sociedad explícitamente machista, en el que la mujer estaba relegada a funciones domésticas, cuyo rol es procrear y/o ser objeto de deseo para los varones. Se está transitando a una sociedad donde se reconoce que el machismo mata, daña las relaciones humanas, familiares, laborales, afectivas. Por lo tanto el machismo está siendo arrinconado, se está batiendo en retirada, pero sigue existiendo implícitamente, se resiste a morir.

Lo prueban los femicidios, expresión de desesperación de machos que no soportan que la mujer adopte iniciativas, los abandone, reemplace o complemente el rol de proveedores que les ha sido habitual. Machos que no soportan la igualdad de trato.

Tal como el regalo de la muñeca inflable fue un mal signo, la reacción despertada es un buen signo, es señal de una sociedad despierta, que aspira a avanzar hacia la eliminación de un machismo que sigue presente, reprimido o no, y que se resiste a morir.

Es tarea pendiente seguir avanzando a mayor velocidad en este, y en tantos otros temas. Se agradece a Fantuzzi haber puesto el tema sobre la mesa.

diciembre 05, 2016

Todos somos migrantes

Adoptar posturas claras, tajantes, sin medias tintas, consistentes y consecuentes tienden a ser buenas señales, cuando se trata de propuestas positivas, en favor del ser humano. No lo son cuando tales posturas están dirigidas contra grupos de personas, incriminándolas, discriminándolas aduciendo los más diversos motivos.

En USA acaba de triunfar un candidato a la presidencia, Trump, con un discurso basado, entre otros, contra los inmigrantes, en específico, “los ilegales”, sin importar el tiempo que llevan como tales, sus lazos familiares, sus aportes, ni los motivos de su situación, ni que USA fue construido por inmigrantes y arrinconando a los nativos.

Desde antes de Trump, pero especialmente desde su triunfo electoral, las banderas del nacionalismo están recuperando terreno alentadas por las crisis económicas, las incertidumbres, los temores “al otro”, “al distinto”. Olvidamos nuestra común condición humana buscando un chivo expiatorio. Así lo hizo Hitler en la primera mitad del siglo pasado cuando puso la mira en los judíos, los gitanos y todo aquel que no fuese ario, a quienes sindicó como responsables de la crisis económico-financiera en que estaba sumergida Alemania; así lo hizo en la segunda mitad del siglo XX el innombrable y sus compañeros de ruta latinoamericanos vía operación Cóndor, cuando puso el foco en los marxistas, los comunistas, como los responsables de la crisis económico-política que vivía Chile.

Así se está haciendo en el presente siglo en los más diversos rincones del mundo, ahora con el foco puesto en los inmigrantes. En Europa contra quienes provienen de países africanos escapando del hambre y de la guerra en Siria; en USA contra los latinos y musulmanes. En Chile, la derecha se está agarrando de esta veta que le permite emborrachar la perdiz y entroncar tan bien con su filosofía de generar crisis y luego inculpar a terceros.

En Alemania, para frenar a una ultraderecha nacionalista que está tomando vuelo, Merkel ha resuelto repostularse sobre la base de ideas positivas, del aporte de los inmigrantes, de su condición humana, del derecho de todo hombre y mujer a vivir en paz en cualquier lugar del mundo. En Austria, a duras penas acaba de evitarse el triunfo de ese nacionalismo rancio fundado en el temor a quien ve como un enemigo. En USA el nacionalismo está contenido en el reciente triunfo de Trump al amparo del slogan “para volver a ser grandes”, donde una de las medidas para su logro reside en la expulsión de los millones de inmigrantes ilegales que residen en ese país.

No olvidemos que ante todo somos personas, con iguales derechos y deberes, que habitamos un mismo mundo, que no elegimos la familia ni el país en que nacemos. No olvidemos que la inmensa mayoría de las migraciones no son voluntarias, sino consecuencia de circunstancias, persecuciones o en busca de un trabajo esquivo en la tierra que nos vio nacer.

No olvidemos que los delitos son cometidos tanto por chilenos como extranjeros y que los chilenos no tenemos más “derechos” para delinquir que los inmigrantes. No discriminar es de la esencia del verdadero desarrollo. No olvidemos que la tasa de delitos cometidos por inmigrantes no es mayor que la de los chilenos. No nos dejemos llevar por titulares efectistas que ya se están enarbolando en los medios de comunicación.

El nacionalismo es expresión de subdesarrollo, de la explotación del miedo. Resistir esta tentación es uno de los grandes desafíos que tenemos por delante. El nacionalismo ignora los aportes y la riqueza que traen consigo los migrantes.

Por ello, con mucha fuerza proclamo: todos somos migrantes!

diciembre 02, 2016

Cuba sin Fidel

Escribo estas líneas a una semana de la muerte de Fidel y a 4 meses de haber estado por primera vez en Cuba, cuando tuve la oportunidad de entrevistarlo imaginariamente.

Los ríos de tinta que se han escrito se explican por la particular personalidad de Fidel, porque gobernó por casi medio siglo una isla que por su tamaño no tiene mayor significación, pero que sí la tuvo por su posición geográfica; se explican porque le plantó cara al imperio de entonces, USA, sin el más mínimo escrúpulo; porque bajo nuestros parámetros su gobierno tuvo las características que identifican a las dictaduras.

A mediados de la década de los 50, Fidel encabezó una resistencia de guerrillas tanto urbanas como rurales que logró concitar un amplio apoyo popular y que culmina el día de año nuevo del 59 con el derrocamiento de Batista.

Desde entonces, Fidel ha sido el líder indiscutido, por su capacidad para encabezar una revolución capaz de derrotar a una dictadura amparada por los norteamericanos. Dictadura que se caracterizaba por la corrupción, el enriquecimiento de los poderosos y las mafias que dominaban la economía cubana y explotaban los negocios de la prostitución, las drogas y los juegos. Cuba era el patio trasero de Estados Unidos. Todo ello en tiempos de gobiernos latinoamericanos rastreros y obsecuentes a los intereses norteamericanos.

La figura de Fidel tuvo su época de oro en la década de los 60 y 70, en plena guerra fría. De ser un país dependiente de USA con la dictadura de Fulgencio Batista, bajo Fidel, pasó a depender de la Unión Soviética. Hasta la fecha se discute si ello fue consecuencia del bloqueo norteamericano que lo forzó a abrazar el comunismo en plena guerra fría, o si lo fue por sus convicciones que en su momento mantuvo ocultas.

La estrella de Fidel se empieza a apagar a fines de los 80 con la caída del muro de Berlín y el derrumbe del imperio soviético. Las dificultades en Cuba se ven incrementadas desde la década de los 90 en consideración a un contexto internacional muy distinto.

Los valores de los indicadores sociales de Cuba bajo Fidel son positivos al lado de los de muchos de nuestros países. En términos del nivel educacional y de salud de su población, nos superan con creces. De hecho, los sectores de más bajos ingresos tienen acceso a servicios educacionales y de salud que acá no tienen.

Fidel no fue ni es santo de mi devoción, como no lo es ninguno de los dictadores ni ningún gobierno sin contrapesos, cualquiera sea su signo, capaz de vulnerar los derechos humanos en circunstancias que ellos mismos califican como excepcionales. No quiero tener doble estándar en esta materia ni en ninguna otra. Estimo que no existe circunstancia excepcional alguna que justifique atropello alguno a ninguna vida humana.

Con la muerte de Fidel, Cuba inicia una nueva fase. A su hermano Raúl le toca transitar hacia una nueva Cuba. El riesgo de que Cuba vuelva a ser lo que fue, y sea recapturado por los intereses económicos norteamericanos está y estará siempre presente. La independencia de Cuba, al igual que la de todos nuestros países sigue siendo una tarea pendiente.

noviembre 25, 2016

¿Fin del ciclo neoliberal?

En el tiempo, el mundo, el continente y el país parecen vivirse oleadas de distinto signo. Actualmente se estaría viviendo un alto dentro de una fase de neoliberalismo furioso preconizada por una derecha política capturada por el mundo financiero antes que por el mundo productivo. Una fase que tuvo entre sus mentores a economistas provenientes de la Universidad de Chicago, que en el caso chileno aprovechó la dictadura del innombrable para servir en una bandeja de plata el modelito que nos rige hasta el día de hoy con algunos aderezos introducidos para limar sus aristas más ásperas. No obstante esas variantes, conserva su esencia, su aroma bajo los cuidados de los múltiples sacristanes que no entienden tanta incomprensión por parte del común de los mortales.

En Estados Unidos de Norteamérica, en la década de los 80, su entonces presidente Reagan fue su impulsor, así como en Inglaterra lo fue la dama de hierro, Thatcher, gran amiga del innombrable. En Chile, este último se encargó de imponerlo a sangre y fuego, aprovechando estados de sitio, toques de queda y caravanas de la muerte, pero tomando la precaución de dejar fuera del modelo a las FFAA, particularmente en lo que se refiere al tema de las pensiones y la salud. Mientras la civilidad estuvo y sigue estando sometida a los vaivenes de las AFP y las ISAPRES, los miembros de las FFAA se abanican al margen de ellas.

A lo largo de todas estas décadas el predominio y peso del neoliberalismo ha sido tal que ha terminado por capturarlo todo, incluso a quienes en su momento lo criticaron, pero que una vez en el poder se vieron inhibidos de aplicar cirugía mayor, por razones que solo la historia sabrá comprender. Lo concreto es que el modelo persiste contra viento y marea, no obstante el creciente malestar que se observa por doquier y que aún no encuentra su cauce más allá de las marchas y las abstenciones en los procesos electorales.

Curiosamente, allí donde el modelo se impuso bajo el alero de los gurúes que pregonaban los beneficios de la libre competencia, de la globalización, del libre comercio se está observando similar desencanto al que se vive por estos lares. Ahora pareciera estarse produciendo un cierre de ciclo para darse inicio a otro que aún no logra visualizarse con claridad.

De tener tan abiertas las ventanas, algunas economías se resfriaron, a otras les dio pulmonía, y ahora no descartan en cerrarlas. Piensan que no es tan malo tener una base industrial mínima aún al precio de algún costo. Es así como en los propios Estados Unidos de Norteamérica parecen haberse hastiado con el libre comercio, los tratados de libre comercio, las rebajas arancelarias. Medidas a las que imputan que se hayan cerrado industrias y trasladadas a terceros países con mano de obra más barata y cuyas exigencias tributarias son más benévolas. El brexit en Inglaterra daría cuenta de similar fenómeno.

Lo que es para agarrarse la cabeza es que fue la derecha la que impulsó el desmantelamiento de la base industrial, y resulta que ahora es esa misma derecha, la que sale al rescate de esa base industrial y encabeza la cruzada en favor del proteccionismo. Lo expuesto señala que al interior de la derecha conviven al menos dos derechas, aquella más afín al neoliberalismo y asociada al ámbito financiero, y aquella más proclive al proteccionismo, que es la que estaría mostrando sus dientes.

Mientras tanto, la izquierda no atina, desconcertada, pues cuando alcanzó a gobernar  no atinó sino a administrar lo que había, en gran parte porque la economía se comió la política, anulándola por completo, para convertirla en un instrumento de los poderes fácticos. En Chile al menos, es la que estaría pagando los platos rotos.

noviembre 17, 2016

¿Quiénes son los irresponsables?

En Chile, con ocasión de la discusión en el parlamento en torno al reajuste en el sector público, se ha convertido en un tópico aludir a la necesidad de ser responsable en el manejo de las finanzas. El gobierno ha planteado un reajuste del 3,2%, propuesta que en una primera votación fue rechazada en virtud de la falta de acuerdo entre los propios parlamentarios de la Nueva Mayoría. En una segunda instancia, con tan solo ajustes, pero sin modificar el porcentaje del reajuste, el gobierno logró su aprobación con votos de la oposición y el rechazo de algunos de los parlamentarios que conforman la coalición oficialista. Esta realidad da cuenta de las fisuras en el seno del oficialismo que ponen cuesta arriba su eventual proyección.

El gobierno ha sostenido, una y otra vez, que este es un gobierno serio, que uno de los activos del país, desde los años 90, ha sido justamente el manejo responsable de las finanzas públicas. Que no va tirar por la borda lo que tanto ha costado y que no caerá en la tentación de dejarse llevar por populismos en un contexto no exento de dificultades. Que el país debe tener confianza en sus autoridades.

Para nadie es un misterio las ventajas que representa para el país disponer de un gobierno serio y responsable. Es lo mismo que ocurre en el seno de una familia. Tener como cabeza de familia a alguien que derrocha los recursos de los que dispone, gastando más de lo que se tiene, es pan para hoy y hambre para mañana. Si esto se repite mes a mes, el endeudamiento se torna insostenible. Nadie puede gastar más de lo que se produce sin un impacto a futuro mediato o inmediato, impacto que a nivel nacional tiende a expresarse en una inflación que suele desbocarse. Bien lo sabemos nosotros por lo que vivimos hace ya varias décadas y por lo que vemos que ocurre en otros países.

Sin embargo, ser serios y responsables no se limita a “cuadrar la caja”. Incluye la distribución de los recursos entre los distintos actores, tema que suele no abordarse porque entraña entrar “a picar”. Entraña analizar y discutir respecto de la proporción de recursos que se deben asignar a los distintos sectores –salud, educación, defensa y otros-; entraña también analizar y discutir en torno a la asignación de los recursos al interior de cada uno de estos sectores. Importa debatir respecto de la distribución de los recursos al interior de las organizaciones públicas, donde se ha tendido a conformar castas que llaman a escándalo. Unos están a contrata, otros de planta, otros a honorarios; para hacer lo mismo, pagan distinto; unos tienen asegurado el trabajo adinfinitum, otros deben mirarle la cara al jefe para que les renueven el contrato. No abordar estos temas, espinudos por cierto, pospuestos una y otra vez, es una irresponsabilidad mayúscula porque su discusión es de la esencia de la política. Lo que se ha hecho a lo largo de todas estas décadas, no ha sido otra cosa que eludirlo, ya sea conveniencia, por el binominalismo que ha conducido al duopolio político, o porque los poderes fácticos han logrado aceitar la representación parlamentaria, como lo prueban los diversos escándalos que han sacudido a la opinión pública. En breve, la economía y la inmoralidad ha anulado la política, reduciéndola a la más mínima expresión.

El resultado de lo expuesto es lo que tenemos: un país con una democracia castrada, con una clase política que se ha farreado la confianza que la ciudadanía había depositado en ella.

noviembre 11, 2016

Con la brújula perdida

Confiaba en el triunfo de Hillary, pero temía el de Trump. Se dio el de este último. Con ello la mayoría del pueblo norteamericano optó por patear el tablero, expresando una insatisfacción, un sentimiento de defraudación, un rechazo a lo existente, respaldando a un personaje que ni en sus mejores sueños se hubiese creído el cuento.

Votaron por Trump los marginados, los perdedores, los invisibilizados por los grandes medios de comunicación, los expulsados por un sistema, el neoliberal. Por lo visto, no son pocos. A ellos habría que agregar a los que no han sido expulsados, ni marginados, pero que sienten que en cualquier momento pueden serlo. Es la inseguridad sembrada por el neoliberalismo el que ha dado el triunfo a Trump gracias a su lenguaje y discurso simple, directo, al mentón, burdo, sin pelos en la lengua, apelando a las emociones y los sentimientos básicos de quienes están en la cuerda floja.

Es toda una paradoja que los perdedores voten por quien a sus ojos es visualizado como un ganador, la misma paradoja de la torturada que se enamora de su torturador, de quienes votan por candidatos formalizados, de pobres votando por multimillonarios.

La inmensa mayoría de los medios de comunicación estaban con Hillary, en tanto que en las redes sociales parecía dominar Trump. Ganó este útlimo. Algo parece estar cambiando.

Lo ocurrido en USA es la expresión de un desencanto con la política que ya se ha expresado en otras latitudes. En Inglaterra, por similares razones, ganó el brexit cuando desde la fiebre de las alturas todos daban por sentado que triunfaría la permanencia en la Unión Europea. En Colombia, su presidente Santos organizó toda una parafernalia en torno a un acuerdo de paz que plebiscitó en la confianza que el pueblo colombiano lo aprobaría. Pero no, perdió. En Chile, el rechazo en las últimas elecciones municipales se expresó por la vía de la abstención.

En Chile, el equivalente al triunfo de Trump sería el de alguien que no pertenezca a las élites, al establishment, a la clase política convencional. No se vislumbra ninguno en el horizonte. Quizá Farkas podría ser el equivalente a Trump, guardando el sentido de las proporciones, pero no se le ven ganas, aunque si se tirara capaz que arrase. Don Francisco está muy viejo.

Dando palos de ciego, con la brújula perdida, el mundo y Chile parecen buscar un destino que no encuentran.

noviembre 03, 2016

Elecciones en USA: Clinton vs Trump

A pesar de no vivir en USA, es imposible sustraerse a lo que ocurra la próxima semana con las elecciones presidenciales que tendrán lugar. La razón es muy simple: vivimos en un mundo global en el que estamos tan interconectados que lo que ocurre en cualquier parte del mundo no nos es indiferente. Particularmente cuando se trata de una potencia, en todo el sentido de la palabra, como es USA. Tanto en el plano ideológico, económico, científico, tecnológico, militar, cultural.

A ello se agrega que en esta ocasión uno de los contrincantes en la lucha por la presidencia es un candidato que ha roto moldes, Trump, y quien tiene al frente una candidata que se ha visto en singulares aprietos a lo largo de la campaña.

Trump ha roto moldes con su estilo directo, su lenguaje desenfadado, poco diplomático. Los candidatos con sus características, en otros tiempos, distintos a los actuales, no han llegado lejos. La pregunta que cabría hacerse entonces es ¿cuál es el atractivo de su mensaje para los tiempos que corren?

Mi tesis es que Trump es consecuencia del mundo que vivimos, de la pobreza cultural que aflige a USA, del neoliberalismo, de la exacerbación de la competencia, de la imposición de la economía sobre la política. El mensaje de Trump va dirigido a los perdedores, a quienes han perdido sus fuentes laborales, a quienes han visto precarizada su fuente laboral, a quienes se han visto acosados por el capital, y responsabiliza de ello a Wall Street, cuya influencia supera con creces a la Casa Blanca en Washington, a los tratados de libre comercio, a los inmigrantes. Entre sus estrafalarias propuestas se incluye la construcción de un muro, financiado por mexicanos. Un personaje con estas características, en tiempos normales, no tendría posibilidades de triunfo alguno. Sin embargo, hoy, sí las tiene. Un multimillonario, pero en quien las propias élites no confían. Un clásico self made man norteamericano que tanto gusta por esos lados.

Quiero creer que no ganará, pero el solo hecho que tenga alguna posibilidad de triunfo inquieta. Mal que mal, quien gane esas elecciones tiene la responsabilidad de conducir a USA cuya influencia sigue presente. En Inglaterra nadie imaginó que en el referéndum en torno a la pertenencia a la Unión Europea la mayoría se inclinaría por la salida (brexit).

Dado que el resultado de estas elecciones nos incumbe, quizá todo el mundo debiera tener derecho a votar en estas elecciones, en vez de limitarnos a esperar ver qué deciden los ciudadanos en USA.

octubre 27, 2016

Terremoto electoral

Terremoto electoral por Rodolfo Schmal S.

No cabe duda que lo más relevante a destacar en la reciente elección municipal en Chile, es la alta abstención registrada en todo el país. Si bien era esperable a la luz del desprestigio que vive la política, pocos imaginaban que fuese tan alta. Votó tan solo una de cada tres personas habilitadas para votar, o sea, quien votó lo hizo por tres personas. Mientras más personas se abstienen más vale el voto de cada uno.

La inscripción automática y el voto voluntario han sido puestos en jaque, y no pocos aventuran volver a hacer obligatoria la acción de votar. Sin embargo, lo ocurrido no hace sino confirmar una tendencia en nuestro país desde antes que se instaurara el voto voluntario. El sistema de inscripción voluntaria y voto obligatorio que nos regía, ya mostraba signos de fatiga. Recordemos que el padrón electoral de entonces estaba envejeciendo aceleradamente, dado que los jóvenes no se inscribían. Entonces el desinterés se expresaba por la vía de la no inscripción, hoy es por la vía de la abstención.

Las preguntas que afloran son múltiples, pero me centraré en tres: ¿quiénes se abstuvieron? ¿porqué se abstuvieron? ¿a quién favoreció la abstención?

Quienes se abstuvieron se pueden categorizar en dos grupos. Uno, los mismos de siempre, esto es, quienes no se inscribían cuando el voto era obligatorio. Ahora están inscritos, pero no votan. Este grupo nunca ha votado ni le interesa votar. Como ya se afirmó, son mayoritariamente jóvenes sin mayor educación cívica y para quienes el concepto de ciudadanía no tiene valor alguno.

El otro grupo está formado por quienes por lo general han votado, pero que en esta ocasión nolo hicieron en razón de un sentimiento de defraudación respecto de la política, los políticos y el gobierno. Los casos PENTA, SOQUIMICH y CAVAL no son sino algunas de las guindas de la torta. El primero de estos casos afectó a la UDI, pero no mortalmente porque aparece como razonable que personajes de derecha les financien. Distinto es el segundo caso, donde SOQUIMICH afectó a diestra y siniestra. Que un Ponce Lerou, exyerno del innombrable financie a la derecha, tiene lógica, pero que este mismo personaje financie a personeros que lucharon contra la dictadura no tiene lógica, salvo la de la cooptación, la asimilación, la neutralización.

Por último, está el caso CAVAL que impactó en la presidenta, el gobierno y los partidos que la sustentan. En este contexto, la supremacía moral de la izquierda por sobre la derecha, se fue al tacho de la basura. La consecuencia no podía ser otra más que la fuga de votantes desde el centro y la izquierda hacia la abstención. De allí el retroceso en la votación de los partidos de la coalición gobernante.

Es una vergüenza que a casi 30 años de haber derrotado al innombrable en un épico plebiscito con una masiva inscripción electoral en las más adversas condiciones, hoy nos encontremos con que dos de cada tres no quieran votar. Mal que mal la lucha contra la dictadura fue para recuperar una democracia donde nosotros seamos quienes definimos nuestro destino por medio de un papel y un lápiz. 

No sin razón la derecha ha cantado victoria. Ganó y recuperó comunas emblemáticas. Su virtual candidato presidencial quedó bien posicionado. La derecha clavó estacas, sin embargo aún no está dicha la última palabra.

El gobierno, el centro y la izquierda puede recuperar a quienes se abstuvieron, pero ello pasa por reencontrar su destino, su leit motiv, su razón de ser, lo que implica diferenciarse de la derecha, esto es, resistir y rechazar la tentación de la corrupción, las malas prácticas, ser fieles a sus ideales. Esto implica actuar con transparencia, claridad, con las manos limpias, de cara al sol, seriamente. 

El desafío es mayúsculo, pero por lo mismo, apasionante. 


octubre 20, 2016

El dilema de no pocos: ¿votar o no votar?

Este domingo los chilenos están invitados a votar en las elecciones municipales que tendrán lugar en más de 300 comunas en que se subdivide el país y en el marco de inscripción automática y voto voluntario.

Chile es un país en el que hasta hace poco, la inscripción era voluntaria y el voto obligatorio. En este contexto el país se vanagloriaba de ser uno de los países con más bajos niveles de abstención. Sin embargo la comparación solía hacerse con países con voto voluntario. En las elecciones efectuadas en los últimos años, bajo la nueva legislación –inscripción automática y voto voluntario- se ha producido una suerte de sinceramiento respecto de la participación, comprobándose un bajo involucramiento de la ciudadanía en el quehacer político.

Esta tendencia hacia una mayor abstención se ha visto reforzada por diversos factores, entre los que destaca el comportamiento de los distintos actores políticos y empresariales, muchos de ellos implicados en formalizaciones judiciales que dan cuenta de la construcción de trenzas por debajo de la mesa, a espaldas de la ciudadanía, que decepcionan, frustran, e invitan a la ciudadanía a refugiarse en su respectivo metro cuadrado, para finalmente no concurrir a votar.

Lo expuesto se ve reforzado por estar insertos bajo un neoliberalismo impuesto en dictadura y que se ha ido consolidando a lo largo de estas décadas, en una transición hacia la democracia que hoy está siendo cuestionada a la luz de las manifestaciones de malestar que a diario se observan. Un neoliberalismo que valora e incentiva el individualismo, la competencia en desmedro de lo colectivo, la solidaridad, la colaboración.

El no concurrir a votar es consecuencia de una realidad que expresa una suerte de retraimiento de la sociedad. Desafortunadamente, al no votar lo que se logra es el efecto contrario al que se aspira: se refuerza el individualismo, el neoliberalismo, y se sigue debilitando el tejido social. La decisión de no votar implica que cada vez menos personas deciden quienes han de representarnos, implica replegarse en uno mismo, irse para la casa, no dar pelea, colgar los guantes, bajar la guardia, no asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos que aspiramos vivir en democracia. No dejemos que otros decidan por nosotros.

Votando no resolveremos los problemas que nos acosan, pero es un paso mínimo necesario. El siguiente es votar bien, lo que obliga a evaluar seria y conscientemente las alternativas en carrera en base a distintos factores, y no dejarnos llevar por cantos de sirena. Estos factores variarán según nuestros propios intereses: vocación de servicio, conocimiento personal, ideología, transparencia, comportamiento y trayectoria, entre otros.

Ánimo en tiempos de cólera.

octubre 14, 2016

Un país maltratador

No es para enorgullecerse estar en un país que maltrata a sus niños, sus mujeres, sus viejos, sus trabajadores. Al tenor de las noticias que recibimos a diario, desafortunadamente este parece ser el país que habitamos.

En poco más de una década han fallecido más de 200 menores que se asumía estaban bajo la protección del Servicio Nacional de Menores (SENAME), a los que habría que agregar más de 400 menores fallecidos que fueron derivados al sistema ambulatorio, esto es, en organismos colaboradores o al amparo de programas complementarios. La tercera parte menores de 6 años.

Desconozco la situación en otros países similares al nuestro, ya sea en idiosincrasia, o en nivel de desarrollo, o de ingreso per cápita. Para hilar más fino también debiésemos contar con indicadores tales como las tasas de niños fallecidos por cada mil niños dentro del total poblacional, como del total de niños bajo “los cuidados” del SENAME.

Pero más allá de las cifras, lo expuesto revela un “descuido” descomunal, para agarrarse la cabeza, un escándalo. Si ponemos el grito en el cielo cuando se denuncian maltratos a niños que se entregan al cuidado de hogares del mundo privado, con mayor razón debemos hacerlo cuando ello ocurre en el ámbito de las instituciones públicas. Al SENAME no se envía a los niños para que se mueran, sino para rescatarlos del abandono, del maltrato, de la promiscuidad, del desamor.

El SENAME es una institución estatal destinada a proteger, no atacar al menor. Surgirán infinitas explicaciones orientadas a explicar lo inexplicable, entre las que seguramente destacará la existencia de recursos limitados para albergarlos, protegerlos, encaminarlos, educarlos. Nada nuevo bajo el sol. Una y otra vez los mismos argumentos.

Acá no sobran niños, por el contrario, nuestra tasa de natalidad es una de las más bajas del mundo. Sin embargo, pareciera que sobraran. Lo señalado da cuenta de una realidad penosa, que lamentablemente es extensible a nuestras mujeres, nuestros ancianos, nuestros jóvenes, nuestros trabajadores. Pero esto ya es tema para otras columnas.

Algo huele mal en Chile.

octubre 12, 2016

Expo Proyectos en Empresas 2016

El jueves 13 de octubre, entre 10 y 14 horas se desarrollará en la plaza de armas de Talca la quinta exposición de proyectos realizados por alumnos de la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial de la Universidad de Talca en las áreas de: gestión empresarial, desarrollo de sistemas web, innovación y emprendimiento, y procesos de negocios.

Esta exposición, se viene realizando desde el año 2012 a partir de una invitación que la Municipalidad de Talca extendiera a la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial, en su intención de aprovechar y poner al servicio de la comunidad los espacios públicos disponibles. La carrera aprovechó esta invitación para dar a conocer a la comunidad su modelo de trabajo con empresas, por la vía de “aprender haciendo”, que constituye su sello, el que es altamente valorado tanto por los alumnos actuales, como por los egresados y sus empleadores. Valoración que se explica porque la realización de proyectos en empresas durante sus estudios ha promovido el desarrollo de competencias genéricas, en particular las relacionadas con el trabajo en equipo y de comunicación, tanto oral como escrita, sin perjuicio de otras competencias asociadas a la responsabilidad y el cumplimiento de compromisos.

Estas características hoy en día son esenciales para cualquier empleador, y en efecto, son las que han facilitado la rápida inserción laboral de los titulados de la carrera, quienes están egresando con una experiencia laboral que les provee el desarrollo de proyectos orientados a la resolución de problemas reales, destacándolos frente a otros postulantes al momento de buscar sus primeros empleos.

La exposición de los resultados de estos proyectos es una oportunidad para mostrar a la comunidad regional los aportes que se hacen desde una carrera joven a muchos emprendedores y empresarios de la región para mejorar la calidad de la gestión de sus negocios.

También, constituye una oportunidad para que los estudiantes de enseñanza media conozcan una opción académica distinta e innovadora que reporta alta empleabilidad a sus egresados. Por este motivo, habrá un stand especialmente equipado para ofrecer información sobre la carrera y sobre el intercambio académico que pueden efectuar los estudiantes.

Adicionalmente, los empresarios y ejecutivos de empresas pueden tomar conocimiento de lo que son capaces de hacer nuestros futuros profesionales, e inscribirse con sus propios proyectos para que sean también beneficiarios de las soluciones ofrecidas por esta carrera. Esta exposición se complementará con una charla sobre la importancia y las alternativas de emprendimiento existentes que se dará a mediodía en la pérgola de la plaza. Dado el carácter público del evento, están todos invitados.

octubre 02, 2016

Colombia: un complejo proceso de paz

Contra todo pronóstico, el pueblo colombiano ha decidido no avalar la firma del acuerdo de paz alcanzado por su gobierno con la dirigencia de la FARC, uno de los grupos responsables de la guerrilla que afecta a Colombia desde hace ya más de 50 años.

La firma del acuerdo se sustentó en la convicción del gobierno encabezado por Santos de que es hora de poner fin a más de medio siglo de enfrentamiento que ha sembrado muerte y destrucción de miles de familias, además de limitar el desarrollo del país.

El objetivo perseguido fue el de iniciar una senda de entendimiento en la esperanza de una paz duradera y fructífera que deje atrás décadas de protagonismo por parte de los narcotraficantes, los desplazados, los guerrilleros y los paramilitares. La frontera entre ellos es difusa, no siendo fácil en muchos casos discernir para quienes trabajan unos u otros. Lo concreto es que de aquí en adelante se esperaba que se pueda vivir en paz, y que toda la capacidad productiva que tiene el país pudiera desplegarse sin la distorsión que implica estar viviendo en un estado de guerra permanente.

Preciso es reconocer que aún con la aprobación del acuerdo por parte de los colombianos, tan solo se inicia un camino difícil y complejo, tal como lo fue el propio proceso que culminó con el acuerdo. Con el rechazo, este camino aparentemente se torna más difícil y complejo aún. Se inicia un camino no exento de obstáculos. La propia historia de Colombia obliga a ser cautos. Tiempo atrás, en la década de los 80, importantes grupos armados acogieron un llamado a insertarse en la vida democrática, abandonando las armas y configurándose como partido político. A poco andar fueron exterminados por grupos paramilitares y narcotraficantes. Sobre los 3,000 de sus militantes y dirigentes fueron asesinados, forzando a quienes sobrevivieron a la masacre a abandonar el país.

En concreto, Colombia ha sido un país con una historia política violenta, turbulenta, que Santos parece querer revertir. No depende solo de su voluntad, sino que de la voluntad de una gran mayoría de los colombianos, y particularmente de quienes se han amparado del aparato del poder estatal para sembrar el terror.

Armando Uribe, expresidente, ha sido contrario a este acuerdo firmado por su sucesor en la presidencia, Santos. La postura que Uribe ha sostenido hasta la fecha ha sido que no hay acuerdo posible con los guerrilleros, que solo cabe su rendición o exterminarlos. Esta tesis ha dominado la escena durante más de 50 años, demostrando con ello su fracaso.

El resultado del plebiscito refleja una partición del país en dos mitades, y obliga a todos, particularmente a persistir, no desanimarse frente a este eventual tropiezo. La paz no estaba garantizada ni con la firma ni con la aprobación del acuerdo; solo será posible si la gran mayoría es capaz de perseverar en este camino de búsqueda de la paz, contra viento y marea. Quizá el rechazo al acuerdo sea una oportunidad para ello. Como dice el dicho: no hay mal que por bien no venga. Ojalá así sea.

septiembre 29, 2016

Descentralización: ¿para qué?

Hemos sido testigos de formalizaciones a nivel nacional que involucran a personajes públicos del ámbito político, empresarial, deportivo, religioso y militar, por los más diversos motivos asociados a la corrupción: cohechos, colusiones, lucros indebidos, tráfico de influencias, manejo de información privilegiada, entre otros. Lamentablemente también se ha dado a nivel de regiones y comunas. Cuesta encontrar alcaldes, concejales, así como candidatos sin mácula.

No obstante lo expuesto, no deja de llamar la atención la formalización de quien es el alcalde de la comuna de Talca, Juan Castro, junto con la del administrador del municipio y director ejecutivo del programa Junto a ti, Juan Carlos Díaz, actual candidato a alcalde por Talca, y Juan Valdebenito, jefe del departamento de emergencia municipal, quien fuera candidato a diputado en las últimas elecciones bajo el lema, síganme los buenos.

Estos personajes configuran un trío cuyas actuaciones se encuentran en tela de juicio, esto es, bajo investigación por el delito de cohecho por parte de la fiscalía. Importa consignar que el cohecho es un delito asociado a un soborno para corromper a alguien con el propósito de obtener algún favor de su parte. Suele tratarse de entrega de dineros (o regalos) a alguien, por lo general a un funcionario, a cambio de algo que no puede ser obtenido lícitamente.

Que se encuentren formalizados, no significa que sean culpables, por lo que debe presumirse que son inocentes en tanto no se demuestre lo contrario. Pero también se sabe que nadie es formalizado porque sí. Importa señalar que la formalización es la actividad por la cual un fiscal comunica a un imputado de que se está desarrollando una investigación en su contra por uno o más delitos específicos.

Se presume que para que exista una formalización tienen que haber indicios, antecedentes que hacen presumir la existencia de un delito. Nada impide descartar la existencia de delito, y que se concluya que tan solo hayan existido, a lo más, faltas administrativas. Ello lo determinará la investigación en curso.

Desafortunadamente son muchos los municipios que están siendo investigados por presuntos delitos similares, asociados a la compraventa de terrenos y la contratación de los servicios de recolección de basura por parte de empresas del rubro. Investigaciones que han dado origen a peticiones por parte de distintas fiscalías para conocer los movimientos bancarios, esto es, depósitos, captaciones y otras operaciones sospechosas en las cuentas bancarias que posean las personas involucradas, todo con el propósito último de revelar si ha existido tráfico de influencias, apropiaciones indebidas, conflictos de interés.

El municipio, al igual que el aparato del Estado, está para servir a los más débiles, quienes necesitan apoyo; no está para servirse de él, en particular quienes son sus máximas autoridades. Desafortunadamente el negocio de la basura parece ser lo suficientemente atractivo para caer en tentación si no se cuenta con un sólido escudo ético-moral.

Para que la regionalización, la descentralización tenga sentido, es indispensable que tengamos municipios incorruptibles, con autoridades y funcionarios capaces de resistir la tentación de ser sobornados con ingresos recibidos bajo cuerda.

El caso en comento se arrastra desde el 2013. Dada la proximidad de las elecciones municipales, y que entre los implicados se encuentre uno de los candidatos a alcalde del municipio de Talca, es indispensable que se esclarezca cuanto antes su actuación bajo sospecha, al igual que la del alcalde actual. Por el bien de todos.

septiembre 21, 2016

Miigrantes somos (casi) todos

Las migraciones están concentrando gran parte de las agendas políticas en los más diversos países, sean estos de Europa como de América del Norte, Central y del Sur.

Las causas de los fenómenos migratorios con múltiples, pudiendo ser de naturaleza económica, como política. Unos, los menos, en busca de mejores horizontes; otros, los más, escapando de pobrezas, guerras, persecuciones religiosas, culturales. Tras un migrante, suele haber un drama, una tragedia no clasificable, la de dejar atrás a los suyos, su tierra, su cultura, sus costumbres.

Si bien las migraciones han existido siempre y tienen que ver con nuestra vertiente nómade, no sedentaria, probablemente ahora se den en mayor magnitud por las facilidades que provee el desarrollo experimentado por el transporte y las comunicaciones. Las migraciones también son consecuencia de desigualdades exacerbadas por una globalización que el mismo desarrollo científico-tecnológico ha generado.

Tambalean gobiernos abiertos a las migraciones por convicción y doctrina, cuya magnitud ha hecho resurgir los nacionalismos, azuzando los miedos al otro, la potencial amenaza que representaría el migrante. Unos los presentan como la causa del desempleo; otros como la causa de la inseguridad. Estos últimos, asimilando al migrante a la categoría de potencial terrorista y/o culpable de la situación del nativo.

Se observa un auge de la ultraderecha que no es posible menospreciar, reveladora de lo mucho que nos falta por avanzar, en términos culturales y educacionales. Basta observar a sus potenciales votantes: sin o con mala educación, con empleos mal pagados, inestables y/o informales. A ellos, los dirigentes ultraderechistas, les inculcan el rechazo al extranjero, al otro, al distinto, culpabilizándolo de su precariedad. Todo ello en un contexto de descrédito de la política.

Ahí está la opción de Marine Le Pen en Francia amagando a los partidos tradicionales en crisis; ahí está el avance de Alternativa para Alemania (AfD), organización nacionalista y xenófoba, que tiene en las cuerdas a Merkel, la CDU y el SPD, así como su política hacia los refugiados. Ahí está la decisión del Reino Unido, del brexit, esto es, salir de la Unión Europea, cansados de ver arribar a tanto extranjero. Mientras tanto, como la guinda de la torta, en USA, país forjado por inmigrantes, tiene ahora a uno de sus candidatos presidenciales, Trump, enarbolando la bandera del nacionalismo, para volver a “ser grandes”. Curiosamente Trump es un descendiente de inmigrantes que ahora arremete contra los inmigrantes. Las vueltas de la vida! Aspira “seleccionar” a los inmigrantes: estos sí, estos no; para ello postula nada menos que construir un muro en la frontera con México financiado por los mexicanos!

Termino afirmando que no estamos en tiempos para construir muros; si algún sentido tiene el progreso, lo que corresponde es destruir muros, construir puentes, reducir desigualdades, desarmarnos, ser capaces de mirarnos de frente, enarbolar las banderas de la solidaridad y la paz en contraposición a la guerra.

septiembre 15, 2016

El fenómeno Trump

El mundo se encuentra en estado de alerta ante la irrupción de un candidato fuera de molde para las próximas elecciones presidenciales en EEUU. Digo fuera de molde porque ha sacado a todos de los esquemas tradicionales.

No proviene del establishment político convencional, la élite o casta política norteamericana. Es un multimillonario que ha cambiado de domicilio político y que ninguno de estos domicilios lo reconoce como propio. Tanto es así que los propios líderes republicanos se agarran la cabeza pensando en el engendro que ganó las primarias donde se impuso contra viento y marea, sin atenuantes, sobre todos los rivales que se le opusieron.

Por más que intente moderar su discurso en la recta final, su impronta está marcada a sangre y fuego por sus declaraciones en el primer tramo de su ascenso, declaraciones que incendiaron la pradera: las vinculadas a poner freno a la inmigración y la decadencia del imperio expresada por la pérdida de influencia mundial.

Lo paradojal es que el propio Trump es un descendiente de inmigrantes. Mal que mal, los EEUU que conocemos fue construido sobre la base de sus inmigrantes, sus esclavos y el exterminio de sus aborígenes. Claro que entre los inmigrantes están los blancos sonrosados y los no tan blancos. A los que Trump no quiere es a los no tan blancos, los latinos, los que vienen del sur, particularmente quienes cruzan la frontera con México. Y lo quiere hacer con un muro financiado por los mexicanos.

Sus frases para el bronce se multiplican, violando todas las reglas de la sensatez, explotando la ignorancia en que parece estar sumida la población norteamericana. Trump representa al populismo en su máxima expresión. Su fortuna, al igual que los productos/servicios que generan sus actividades empresariales se basan en la explotación de la vaciedad que recorre a la sociedad de consumo estadounidense.

Trump representa el hastío con una clase política cerrada que se reproduce una y otra vez. Desafortunadamente, al partido demócrata no se le ocurrió nada mejor que poner al frente a Hillary Clinton, quien representa como pocos al prototipo político convencional que está siendo rechazado, no solo en USA, sino que en todo el mundo. Los demócratas se farrearon la posibilidad de llevar al contrincante de Hillary en las primarias, Bernie Sanders, quien no obstante ser biológicamente de avanzada edad, sus ideas cautivaron a la juventud por su frescura, su audacia, y su capacidad para levantar las banderas abandonadas en aras del pragmatismo. Una juventud que hoy por hoy no tiene candidato, y que por lo mismo se resiste a votar por un Trump o una Hillary.

Ambos representan la decadencia que afecta a la sociedad moderna. Nada muy distinto a lo que se vislumbra en Chile y el resto del mundo.

septiembre 08, 2016

En punto de quiebre

En Chile, progresivamente, las manifestaciones de protesta desde los más diversos sectores se multiplican cada vez con mayor frecuencia, dando cuenta de una nueva realidad que parece asomar con fuerza luego de un período de letargo.

La transición hacia la democracia desde 1990, ha sido un proceso complejo, difícil, para no pocos, interminable. En un primer período, se puede afirmar que estuvo marcado por una política de “acuerdos” forzada por la presencia del innombrable, la influencia y visibilidad de las FFAA, y el peso de una derecha sobrerrepresentada gracias a un sistema electoral binominal. Una política de acuerdos que condujo a perfeccionar un modelo neoliberal heredado, impuesto a sangre y fuego, y que en la transición se ha estado consolidando.

El segundo período está siendo marcado por un cierto malestar, descontento que se ha estado expresando socialmente, antes que políticamente, a través de movimientos sociales inicialmente inorgánicos, pero que lentamente buscan formalizarse. En breve, pareciera tenerse claro lo que no se quiere, pero no lo que se quiere. Ahí las diferencias persistirían, lo que explicaría la fragmentación y multiplicación de partidos políticos, lo que explica las dificultades para expresarse como una corriente de opinión contundente tras un objetivo compartido. Una vez que se superen estos obstáculos, se ingresaría a una suerte de tercer período, el cual aún no se vislumbra con claridad.

Los signos de malestar son innumerables. Ejemplos se tienen al por mayor: se aprueba una ley de pesca de corrupto origen en virtud de la cooptación de legisladores por parte de las grandes empresas pesqueras; por ley no se puede lucrar en las universidades, pero no obstante ello, y se sabiéndose que se lucra, poco o nada se hace para impedirlo; quien fuera nuestro máximo dirigente del futbol, se encuentra procesado en USA por corrupto; en la última elección de la CUT que agrupa a los sindicatos a nivel nacional, uno de los candidatos se proclama unilateralmente luego de una semana sin conocerse los resultados de la elección; en materia previsional el rechazo al sistema de capitalización individual junto a la administración privada de las pensiones, se toma la agenda noticiosa; y los grandes empresarios se coluden una y otra vez sin que se atine a nada.

La población se encuentra estupefacta ante la suma de tapones que van saltando diariamente, dando cuenta de un descontento soterrado que aún no encuentra cauce político. Este fenómeno no solo se da en Chile. Los paralelismos se multiplican por doquier. Haciendo un símil tenístico, podríamos afirmar que estaríamos ante una suerte de punto de quiebre, ad portas de un nuevo escenario.

agosto 31, 2016

Reanudando la conversación (imaginaria) con Fidel

De la conversación que tuve la semana pasada se nos quedaron muchas cosas en el tintero, particularmente las que conciernen al futuro. Pensé que no tendría ocasión de volver a conversar con Fidel. Por suerte, antes de regresar a Chile pude volver a verlo, en la casa donde reposa. Flanqueado por su personal de seguridad, a quien ordenó retirarse para que pudiésemos estar a solas, y así dialogar sin interferencias, con total libertad, me volvió a recibir afectuosamente.

RS: ¿Qué tal? Un gusto volver a verte, ¿cómo has estado?
FC: Tú comprenderás que con 90 años a cuestas las cosas se ponen cuesta arriba, pero así y todo no me puedo quejar. Mi preocupación actual es ese futuro en el que no alcanzaré a estar.

RS: ¿Qué es lo que te preocupa específicamente?
FC: Nos vanagloriamos del progreso, somos capaces de producir alimentos para todo el mundo, y sin embargo en este minuto, mientras conversamos, del orden de mil millones de personas no tienen qué comer.

RS: Pero ya no hay hambrunas.
FC: No te creas! Lo que pasa que los medios de comunicación no las visibilizan. Si bien han desaparecido las hambrunas mundiales persisten a nivel de algunos países, como es el caso de Somalia y Corea del Norte.

RS: Ahora nos fuimos al otro extremo, el exceso de comida, cuya consecuencia es la obesidad.
FC: Así es. La obesidad es resultado del consumo de comida chatarra, comida basura, que genera adicción y un tremendo negocio para los productores. Es todo un problema de salud pública, de calidad de vida.

RS: Pero se está mejor que en el pasado.
FC: Sin duda, podríamos estar peor, pero también podríamos estar mejor. Y mis observaciones apuntan en esta dirección. El tema es que hay alimentos suficientes para todos y sin embargo no llegan a todos. El problema hoy ya no está centrado en la cantidad que se produce, sino que en la distribución.

RS: ¿Por qué crees que se da?
FC: Por la desigualdad, la mala distribución del ingreso. Tu capacidad de consumo depende del tamaño de tu bolsillo.

RS: Está escrito en la Biblia que te ganarás el pan con el sudor de tu frente.
FC: Rodolfo, ¿tú te crees realmente ese cuento?

RS: En realidad no, pero es lo que nos cuentan.
FC: El capitalismo es muy cruel, a los que la trabajan les pagan migajas; a los que controlan que los de abajo trabajen, se les paga más; y los dueños del capital, los que definen qué hacer se hacen pagar bien. Tú que vives en Chile debes saberlo muy bien.

RS: Lamentablemente así es.
FC: Rodolfo ¿cuéntame como ves el futuro de los sistemas de pensión? Entiendo que allá tienen lo que llaman AFPs que pagan pensiones miserables mientras los dueños de ellas agarran a manos llenas.

RS: Uff … vaya pregunta!!! Tú sabes que históricamente las nuevas generaciones se han hecho responsables de las viejas generaciones, como consecuencia de una suerte de conducta natural, de solidaridad intrínseca, la que está siendo rota bajo el actual modelo de convivencia basado en la competencia, en que cada uno se rasque con sus propias uñas.
FC: Por eso insisto en que la clave reside en el tema de la distribución. Reconozco que el capitalismo resuelve el problema de la producción, pero lo ha hecho a costa de generar una desigualdad irritante que está agudizando los problemas. Una desigualdad que alimenta la corrupción y las migraciones que campean por doquier.

RS: ¿Es posible otro mundo?
FC: Sin duda!!!! De nosotros depende! Basta que el motor del desarrollo deje de ser el egoísmo, la desconfianza. En vez de educarnos para ser más competitivos, más egoístas, debemos educarnos para ser más solidarios. Este otro mundo es posible, basta que pongamos manos a la obra y te aseguro que otro gallo cantará.

RS: Eso habría intentado el comunismo, con un Estado todopoderoso, pero fue un desastre.
FC: Eso fue el comunismo real, no el que soñamos. En este plano tenemos que hacernos un mea culpa y darle un espacio al mercado, al que no se le puede dar la espalda, pero tampoco corresponde santificarlo, así como tampoco debemos demonizar ni santificar al Estado. Abordar la producción y distribución de bienes/servicios en términos humanos, sin violencia, sin odio, ese es el gran desafío que tenemos por delante. Lo tenemos todo para salir airosos.

RS: ¿Y qué hacemos con el Estado?
FC: El Estado tiene un rol central, particularmente en los países con mayor desigualdad. Los principales problemas de los países subdesarrollados, de distribución del ingreso, de educación, de salud, de vivienda, de previsión, no son de carácter técnico que se resuelven con filantropía. Son cuestiones políticas. Al Estado hay que restituirle el poder que le arrebató el neoliberalismo, la contrarrevolución de Reagan y Tatcher.

RS: Vaya batallas que nos quedan por delante.
FC: Rodolfo, la vida es una lucha incesante. Esa es la gracia, es lo que le da sentido.

RS: Ha sido un gusto Fidel, ¿algunas palabras finales?
FC: Hasta la victoria siempre!

agosto 24, 2016

Desde Cuba (4 de 4): fragmentos de una conversación (imaginaria)

Al llegar, Fidel me saludó efusivamente, lo que no dejó de sorprenderme. Él sabía que no era santo de mi devoción, por el simple hecho que rechazo todo tipo de dictadura, venga de donde venga, cualquiera sea su origen, su contexto.

El encuentro fue en los días previos a la conmemoración de sus 90 años, poco después de cumplirse un año desde la reanudación de relaciones diplomáticas con EEUU, y a una década de delegar el poder político en su hermano. Luego de acomodarnos, como una forma de iniciar la conversación, le consulté si era cierto que alguna vez, allá por el 73 había afirmado que "Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano". Luego de mirarme fijamente me respondió le era imposible recordarlo, pero si dicen que dije eso, así habrá sido.

RS: ¿Siempre fuiste comunista o te hiciste comunista?
FC: Nadie nace comunista, uno se hace comunista, cada uno por distintas razones, por ver tanta injusticia, o por vivir uno mismo la injusticia originada por el imperio yanqui.

RS: Cuando iniciaste rebelión contra Batista, ya lo eras?
FC: Mi formación es católica, estudié en un colegio jesuita. Fue el imperio el que me forzó a abrazar el comunismo, ese imperio que respaldó la dictadura de Batista, fuente de todos los males del pueblo cubano y de todos los pueblos latinoamericanos. Todas las dictaduras de entonces, y las posteriores como la que te tocó vivir en Chile fueron impulsadas por los yanquis, quienes solo admiten gobiernos que adhieran a sus intereses, aún a costa de los intereses de los pueblos.

RS: Sin embargo, los EEUU no vieron con malos ojos tu ascenso.
FC: Claro, al ver que Batista no tenía defensa alguna, lo dejaron caer, convencidos que nosotros íbamos a seguir las pautas que nos dictarían los norteamericanos. Vieras tú la cara que nos pusieron cuando les dijimos que todas las riquezas mal habidas las íbamos a confiscar, expropiar, porque esas riquezas eran las responsables de la pobreza de nuestro pueblo, una pobreza que no te puedes imaginar, expresada en un pueblo sin educación, sin salud, desnutrida. Les dije en su cara, acompañado de Camilo (Cienfuegos) y del Ché, que no nos íbamos a dejar pautear por ellos. Y bueno, además de ponernos mala cara, nos amenazaron con hacernos la vida imposible restándonos todo apoyo.

RS: Esperabas acaso otra reacción?
FC: No lo sé, pero yo no podía actuar guiado por la reacción de ellos. Dime Rodolfo ¿te parece que uno deje de hacer lo que uno cree que hay que hacer, y ponerse a hacer aquello que uno no quiere para no contrariar a un poderoso? El espíritu revolucionario del que estábamos imbuidos nos permitía toda clase de sacrificios para dejar de vivir de rodillas.

RS: Eso no justifica que luego te hayas convertido en un comunista e impusieses una dictadura.
FC: Ubícate en el contexto existente a fines de los 50. Acá la dictadura de Batista estaba al servicio de los norteamericanos, particularmente de la mafia norteamericana. Al Capone tenía su mansión en Varadero donde hacía de las suyas dándose la gran vida, mientras los cubanos no tenían qué comer. Esta isla era el prostíbulo de los norteamericanos, quienes venían como amos y señores, dueños de este país. Apenas triunfa la revolución, EEUU me empieza a condicionar su apoyo amenazándonos con represalias y embargos si adoptaba decisiones que afectaban sus intereses, y de la amenaza pasaron a la acción. Ahí tienes la fracasada invasión en Bahía Cochinos en tiempos de Kennedy, el embargo que persiste hasta el día de hoy y todos los intentos por asesinarme. He perdido la cuenta de ellos y acá me tienes conversando contigo. Eran tiempos de guerra fría, cuando el mundo era repartido entre EEUU y la URSS, tiempos de polarización total, sin espacio para terceras posiciones. Y la URSS me tendió la mano cuando más la necesitábamos, apoyándonos totalmente. Frente a esta realidad no tenía por dónde perderme y me hice comunista.

RS: No por ello tenías que pasar a encabezar una dictadura.
FC: Rodolfo, sé que te choca el tema de la dictadura, pero otra cosa es con guitarra, sobre todo cuando tienes encima al imperio dispuesta a invadirte, cuando tienes a los poderosos que no estaban dispuestos a tolerar que les confiscaran sus propiedades mal habidas y que solo atinaron a arrancar a Miami.

RS: Pero llevas ya más de 50 años con ese discurso.
FC: No te imaginas lo que es vivir en una isla a frente a los EEUU con un embargo total y más encima con las relaciones diplomáticas rotas por los gobiernos latinoamericanos, por órdenes de ese organismo títere de los EEUU llamado OEA. Bajo esta realidad tú comprenderás que nos es imposible tener una democracia como la vuestra, donde quien pone el dinero pone la música.

RS: Para remate no se te ocurre nada mejor que te sustituya tu propio hermano, lo que indica que no tienen resuelto el tema de la sucesión. Y después de tu hermano ¿quién?
FC: Rodolfo, al final del día ¿en quién podía confiar más? Raúl no solo es mi hermano, ha sido el comandante en jefe de las FFAA cubanas y quien me ha acompañado toda mi vida. ¿qué habrías hecho tú en mi lugar?

RS: Pero Fidel, por favor, esto no es un asunto de familia, esto concierne a todo un país. ¿Acaso no eres capaz de confiar en la decisión del pueblo cubano después de más de 50 años de revolución?
FC: Confío plenamente, y de hecho tenemos elecciones.

RS: Claro, pero no tienen ninguna gracia bajo un sistema de partido único.
FC: No sigamos con esta cantinela.

RS: Bueno, y dime, con una mano en el corazón, estás satisfechos con los resultados alcanzados luego de todas estas décadas de revolución? En relación a la evolución mundial no veo bien parado a Cuba. Veo logros en educación y salud, pero también veo colas, tarjetas de racionamiento, deterioro en la infraestructura física.
FC: Vuelvo a recordarte que no te olvides del despiadado bloqueo norteamericano secundado por la ruptura de relaciones diplomáticas de los gobiernos títeres de EEUU.

RS: Bueno, gracias Fidel por esta conversación. No sabes cuánto te agradezco. Se me quedan interrogantes en el tintero, particularmente las relativas al futuro. Espero que tengamos otra oportunidad antes de pasar a mejor vida.
FC: Encantado Rodolfo, será hasta la victoria siempre, perdón, hasta la próxima!

agosto 23, 2016

El desafío de diseñar una organización

En estos tiempos turbulentos, de un dinamismo y desarrollo científico y tecnológico sin precedentes, las personas y las organizaciones están enfrentadas a enormes desafíos si es que aspiran al menos a sobrevivir y no morir en el intento.

El imperativo de hoy pareciera ser renovarse o morir. Lo vemos en todas las esferas, tanto con los boliches de las esquinas de antaño como con los servicios de transporte urbano.

En este marco las organizaciones se ven en la necesidad de estar permanentemente revisando sus modelos de negocios, al igual que sus diseños organizacionales. Este último concepto va más allá de las estructuras organizacionales o de los conocidos organigramas, las que solo dan cuenta de la distribución y agrupamiento de los puestos de trabajo.

El diseño organizacional busca dar respuesta a interrogantes que son esenciales para visualizar si está alineado con un modelo y una estrategia de negocios en particular. A continuación haré mención a aquellas que no podrán obviarse.

La conformación de las unidades de trabajo, esto es, los departamentos, centros, direcciones, nos obligan a interrogarnos respecto del criterio de agrupación del personal con que se cuenta. Los hospitales y las clínicas suelen hacerlo en base a las especialidades (obstetricia, urología y otros); las empresas consultoras en base a proyectos, donde lo que une a las personas es estar embarcado en un mismo proyecto; otras empresas lo hacen en base a procesos (mantención y reparaciones). El formato tradicional de división del trabajo ha estado basado en las clásicas funciones al interior de las empresas, tales como producción, comercialización, contabilidad, recursos humanos, etc. También están aquellas que se estructuran en base a los mercados que atienden, ya sea de carácter geográfico (zona norte, centro, sur), etáreo (niños, hombres, mujeres, adultos mayores) u otros.

Una segunda interrogante tiene relación con la autoridad, la cadena de mando, lo que implica identificar a quienes reportar, a quienes supervisar, ordenar, esto es, identificar la relación jerárquica o de autoridad a establecer. Lo anterior, acompañado de la modalidad que adoptará: una relación de carácter autoritaria o democrática, de arriba hacia abajo, o entre iguales.

La próxima interrogante se refiere a la cantidad de personas que es posible dirigir eficaz y eficientemente, lo que está asociado a las respuestas dadas a las interrogantes anteriores, y que define lo que se denomina amplitud o tramo de control. Mientras más amplio sea un tramo de control, o sea, mientras mayor es la cantidad de trabajadores a dirigir o supervisar, se espera un menor número de niveles, una organización más plana, horizontal o “chata”.

Otra interrogante está referida al nivel en que se adoptan las decisiones; mientras más alto sea el nivel en que tienden a tomarse las decisiones, más centralizada será una organización, y por el contrario, una organización será más descentralizada en la medida que las decisiones, cualesquiera que estas sean, puedan ser adoptadas al más bajo nivel.

Una última interrogante está asociada al nivel de formalización de la empresa, esto es, en qué medida las personas se rigen por reglas, normas, protocolos, estándares, procesos definidos, preestablecidos. Debe tenerse presente que toda formalización resta espacios de libertad, con las ventajas y desventajas que ello conlleva.

Como se puede observar, el desafío de diseñar una organización es una tarea compleja, y para responder las interrogantes planteadas inciden distintos factores, que por lo general actúan en direcciones opuestas. Entre estos factores se deben considerar el tamaño, la historia, trayectoria, sector y entorno en el que opera la organización, así como el personal y la tecnología con que cuenta.

Una organización moderna, que opera en el sector de las nuevas tecnologías es un hecho que deberá disponer de personal altamente calificado, que muy probablemente requiera y demande una amplia libertad de acción para desarrollar su trabajo, así como un elevado nivel tecnológico ya sea para las comunicaciones internas como externas como para los sistemas que sus actividades demanden. En este esquema para tener éxito, muy probablemente la empresa deba tener un bajo nivel de formalismo para que su personal tenga espacio para decidir, crear, innovar y emprender. Ello implica que también deberá tender a la descentralización, confiando en las decisiones que se adopten al más bajo nivel. Por otro lado la forma en que se relacionen entre sí superiores y subordinados deberá tener un talante eminentemente democrático, de igual a igual, fundado en la confianza, en la responsabilidad de cada uno. No basta con tener estrellas en el ámbito de cada especialidad, sino que estrellas también en materia de calidad humana, en el trato, en la relación con el otro.

Por el contrario, una organización tradicional, convencional, estable, de larga data, cuya tecnología y mercado no ha cambiado mayormente en el sector en el que opera, y que tampoco aspira a alterar mayormente su presente, lo más probable que tienda a ser altamente formalizada, con rutinas predefinidas, donde cada trabajador sepa claramente lo que tiene que hacer y que se limita a ello. También es muy probable que sea altamente jerarquizada, cuyos trabajadores tienen un bajo nivel de escolaridad, y que por lo mismo necesitan que se les ordene y diga lo que tienen que hacer. También tenderá a ser una organización altamente centralizada, desconfiándose que en los niveles inferiores se esté en condiciones de tomar decisiones.

Como no escapará a los lectores, hay harto paño que cortar cuando se trata de diseñar una organización, sea esta pública o privada, con o sin fines de lucro, del sector productivo o de servicios.

agosto 17, 2016

Desde Cuba: lo feo (parte 3 de 4)

Tal como en una primera columna me centré en el contexto en que se sitúa mi actual visita a Cuba, y en una segunda en torno a lo bueno y lo malo, en esta ocasión lo haré sobre lo feo. Me limitaré a dos aspectos que más me llamaron la atención: uno, las colas (filas), y dos, a un ambiente de deterioro, particularmente de la infraestructura física.

Apenas llegué, por el calor reinante, intenté ir a comer un helado al Coppelia, una cadena estatal de heladerías, en una plaza que está entre las calles 21 y 23. Vi una gran fila que abarcaba más de una cuadra, y que no sabía para qué era. A la entrada me atajaron y quisieron encaminarme hacia un lugar donde no había nadie, pero donde vendían helados a extranjeros, porque la fila era para pagar con moneda nacional. Yo andaba con cucs, moneda paralela que dan a quienes venimos de afuera. El mismo helado tenía dos precios, uno en cucs, otro en moneda nacional; uno para extranjeros, otro para los cubanos.

Finalmente me desistí de comerme el helado porque no me interesaba comerme un helado solo sin conversar con los cubanos, y tampoco estaba disponible para hacer una fila. Discriminación odiosa que no se condice con la hospitalidad intrínseca a los cubanos. Cuando intenté consultar en torno al origen de esta discriminación, la respuesta general era el silencio, o simplemente afirmaban “no me meto en política, yo solo trabajo”; unos pocos la explican por el bloqueo norteamericano (el famoso embargo).

Lo expuesto revela la parcelación del país en dos: uno para los cubanos, y otro para los extranjeros. Para estos últimos, lugares resorts para los turistas de los distintos confines del mundo, construidos por cadenas internacionales, donde trabajan cubanos que residen en los poblados cercanos, cumpliendo labores domésticas –atención de público, aseo de habitaciones, mantención de jardines, servicio de vigilancia, cocineros, mozos y lavaplatos-, quienes viven esencialmente a partir de las propinas antes que de sus sueldos. Cubanos y cubanas sobrecalificados para los puestos de trabajo que ocupan. Me encontré con que una mucama era profesora de matemáticas.

También llama la atención el deterioro de las propiedades, particularmente las que parecen haber sido mansiones pertenecientes a una aristocracia, que con la revolución agarró sus pilchas y se fue a Miami. Propiedades que desde entonces, inicios de los 60 han sido ocupadas por quienes no disponen de recursos para su mantenimiento, y que las ocupan como cités. Es particularmente llamativo porque se trataría de construcciones que tuvieron un pasado esplendoroso.

Actualmente, el gobierno cubano encabezado por Raúl, el hermano de Fidel, está haciendo esfuerzos, después de más de 50 años de revolución, mediante un programa de viviendas sociales que facilite la salida de las familias que los ocupan, para recuperar estos edificios con propósitos turísticos. En este plano no deja de ser una paradoja que la recuperación económica de Cuba pase por el turismo, especialmente del proveniente de su vecino del norte, EEUU, en circunstancias que estuvieron enfrentados por más de medio siglo, y que justamente uno de los fundamentos de la revolución cubana se asentaba en que los gobiernos de entonces, no eran sino gobiernos títeres que habían hecho de Cuba el prostíbulo de los norteamericanos.

Quizá la diferencia ahora resida en que el gobierno cubano tenga la manija, la capacidad para regular el flujo turístico e imponer las condiciones, antes que se las impongan. Vamos a ver cuánto le dura esta capacidad, porque el poder que tiene el capitalismo para corromper es meridianamente alto. Ahí está lo que ocurrió a fines de los 80 al derrumbarse el imperio soviético, cuando las mafias y los más altos jerarcas comunistas se privatizaron para sí gran parte de las empresas del Estado, siguiendo el modelo de los Ponce Lerou. Ahí está lo que viene ocurriendo en China, donde a los que pillan corrompiéndose los fusilan ipso facto.

Disponer de un sistema económico basado en el capitalismo conviviendo con un sistema político totalitario no es sino una bomba de tiempo a favor de la corrupción, de la que ni siquiera se libran las democracias. Bien lo estamos palpando por doquier.

De todo esto tuve ocasión de conversar con Fidel, a semanas de celebrarse un aniversario más de la revolución, a un año de la reanudación de relaciones diplomáticas con EEUU, y a días de la celebración de los 90 años de Fidel. Una conversación imaginaria, de la cual espero dar cuenta fragmentos, en una próxima columna.

agosto 11, 2016

Desde Cuba (parte 2 de 4): lo bueno y lo malo

Así como en la primera parte hice un racconto histórico, ahora escribiré sobre lo que vi, lo bueno, lo malo y lo feo, dentro de lo que he alcanzado a percibir durante mi estadía en Cuba.

Respecto de lo bueno, difícilmente pueden haber dos opiniones: la gente, los cubanos y las cubanas, acogedores, amables, alegres, expresivos, expansivos, pareciera que hablaran con los ojos y que sus cuerpos bailaran al son de la música tropical, como si nacieran con ella. Así como en otros países pocos saludan, acá todos saludan como si te conocieran de siempre. Hospitalarios, buena onda.

Parece un país congelado en el tiempo, en hace más de 50 años, sin congestión vehicular, con calles amplias, por donde circulan “guaguas”, que no son sino camiones habilitados, acondicionados para el transporte de pasajeros. Las calles parecen verdaderos museos por donde circulan vehículos de antes de los 60. La gran mayoría de ellos funcionan como taxis para pasear al creciente número de turistas que visitan la isla desde la reanudación de las relaciones con EEUU.

Lo malo tiene que ver con las comunicaciones, las colas y la política. En efecto, las comunicaciones son un desastre. Para conectarte con internet tienes que adquirir una tarjeta que te habilita para navegar por el lapso de una hora, pero en la práctica es una odisea porque cuesta hacer la conexión, y cuando te conectas, la bajada de las páginas es lenta en extremo. Una vez que te conectas, el tiempo empieza a correr irremediablemente, con lo que no alcanzas a hacer ni la mitad de lo que harías en tu país. Por tanto, hay que encomendarse al Señor para que a uno le vaya bien. Lo único decente en este tema es que la velocidad de la navegación es independiente de si eres pobre o rico, revolucionario o contrarrevolucionario. Claro que si eres pobre lo más probable que te importe un comino conectarte. Dicen que en las plazas existe wifi para conectarte, lo que no pude comprobar porque mis intentos en este plano fueron absolutamente infructuosos, aunque sí he visto a muchos extranjeros haciendo como que estaban conectados o intentando conectarse.

Colas hay para todo. De partida, al llegar en el aeropuerto había cola para cambiar la moneda. Así como en Chile cuando hay una persona atendiendo allí donde se necesitan dos, en Cuba parece existir la política contraria: allí donde se necesita una persona, hay dos o tres o cuatro. Así y todo hay colas, por lo general, porque uno es el que está atendiendo, otro está ordenando la cola, y los otros dos conversando. Consecuencia de dos modelos económicos diametralmente opuestos. Uno neoliberal, que busca maximizar utilidades sacándole el jugo a los trabajadores; y el otro, que no posee incentivo alguno para trabajar ni para mejorar la productividad o la eficiencia. Para consumir un helado en el Coppelia, también había una cola sideral, de más de una cuadra! Adonde vayas, te encontrarás con alguna cola.

Y en lo político resulta vergonzoso que a más de medio siglo de la revolución, Fidel no haya tenido más remedio que delegar su poder en Raúl, su hermano. Después de él ¿quién? Más parece dinastía. Uno de los mayores dramas no resueltos por las dictaduras pareciera ser el de la sucesión.

De lo feo ya escribiremos la próxima semana, mientras estoy gestionando una conversación con Fidel ad portas de su cumpleaños número 90, que estoy seguro será sabrosísima y de cuyo contenido espero poder rendirles cuenta.

agosto 05, 2016

Desde Cuba (parte 1 de 4)


Por razones “no laborales” me encuentro en Cuba a más de medio siglo de la revolución cubana, a cerca de diez años del momento en el que Fidel delegó todo el poder que tenía en su hermano Raúl. En La Habana me tocó alojar en las cercanías de la Embajada estadounidense, a metros del malecón, y a poco más de un año de la reanudación de las relaciones diplomáticas con EEUU. La leyenda dice que Fidel afirmó en su momento que ellas se reanudarían el día en que los norteamericanos tuvieran un presidente negro y el Papa fuera latinoamericano.

Sigue vigente el embargo, o bloqueo como le llaman los cubanos, que limita severamente las importaciones, exportaciones e inversiones entre ambos países. El levantamiento del bloqueo es resorte del congreso estadounidense, cuya mayoría republicana se opone tenazmente, por presiones de la colonia cubana residente en EEUU, en su mayoría familiares de los primeros que salieron de la isla –llamados gusanos por el gobierno cubano-. Sin embargo, más temprano que tarde, inevitablemente, el bloqueo será levantado.

Es mi primera vez en Cuba. Hace tiempo que quería venir sin tener la oportunidad para hacerlo. Tengo la suerte de hacerlo con Fidel en vida, aunque replegado a un segundo plano.

Quería venir porque los sentimientos que tengo respecto de este país son encontrados. Mi primer “contacto” con Cuba fue para el año de la revolución, en 1959, cuando iba caminando tomado de la mano de mi padre, quien luego de haber leído el diario y enterarse del triunfo de Fidel y sus compañeros de armas, y de las primeras acciones contra la dictadura de Batista, hizo un vaticinio que no olvido hasta el día de hoy: “Fidel es o será comunista”. Lo dijo con un tono que me sonó de reproche.

Con tan solo 12 años no logré capturar todo el significado de su frase. Pero las acciones expropiatorias de bienes de la alta sociedad cubana, así como de las propiedades que los estadounidenses tenían en Cuba, gatillaron una reacción de EEUU que hizo inevitable la búsqueda de protección en el mundo comunista por parte de Fidel, el Ché Guevara y Camilo Cienfuegos, en particular, de la URSS. Todo ello en pleno período de guerra fría, un período en el que o estabas conmigo o contra mí, un mundo bipolar que los jóvenes de hoy no conocieron.

Hasta entonces, Cuba era el patio trasero de EEUU, dónde los norteamericanos iban a pasarla bien, mientras la gran mayoría de los cubanos vivían sumidos en la pobreza, sin acceso al agua potable y electricidad, con altos índices de analfabetismo, desnutrición y mortalidad infantil. Todo ello con la complicidad de una dictadura encabezada por Fulgencio Batista, mientras EEUU hacía la vista gorda.

De allí la popularidad de los guerrilleros encabezados por Fidel, no solo en Cuba, sino que en toda América Latina, particularmente en la década de los 60. No pocos sucumbieron a su embrujo. En Chile, ya en 1958, las fuerzas de izquierda a través del FRAP, estuvieron a punto de ganar las elecciones presidenciales, cuando Allende estuvo a poco más de 30 mil votos por debajo de Alesssandri, gracias a un oscuro candidato que le arrebató los votos que le podrían haber dado la victoria, el famoso cura de Catapilco.

En la próxima columna seguiremos conversando sobre Cuba, un país con gente de una calidez.

 
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