julio 15, 2015

La Fundación Emilia con la frente en alto

El hecho simple y duro: El rey Arturo, luego de protagonizar un accidente vial en estado de ebriedad, en plena copa América, quiso hacer una importante donación a la Fundación Emilia. Para sorpresa de no pocos, esta última resolvió rechazar la donación.

El motivo dado para el rechazo no fue otro que el de mantener en alto los principios que guían a la fundación, que buscan desalentar la irresponsabilidad asociada a la conducción en condiciones de ebriedad. La fundación sin fines de lucro, nace a partir de una tragedia cuando hace ya más de 2 años, Emilia Silva Figueroa con tan solo 9 meses de edad falleció como consecuencia de la irresponsabilidad de un conductor ebrio.

Los motivos del aporte que quiso hacer el rey Arturo, si bien de desconocen, pueden obedecer a los siguientes factores. Uno, como una expresión de un arrepentimiento real por conducir en estado de intemperancia; dos, como un lavado de imagen por el comportamiento y la prepotencia con que actuó frente a los carabineros y que no se condice con la conducta que se asume debe proyectar un futbolista de rango mundial.

Todo esto ocurrió en medio de una Copa en la que su continuidad en el plantel llegó a estar en jaque. La decisión de Sampaoli de seguir contando con él, no debe haber sido fácil. De hecho, las reacciones desde los más diversos sectores fueron disímiles, tanto en el entorno periodístico como deportivo.

La Fundación Emilia nace para apoyar a las víctimas de accidentes y cuyos victimarios actúan en estado de ebriedad o bajo los efectos de estupefacientes, y para evitar que se sigan multiplicando estos accidentes por la vía de campañas educativas, visibilizando las consecuencias de conductas irresponsables y promoviendo iniciativas legales orientadas a promover la responsabilidad.

Lo que quisiera destacar es la conducta asumida por la Fundación al rechazar la donación ofrecida por el rey Arturo. Rechazo motivado por una política, por principios que la fundación no está dispuesta a transar por dinero. La política que guió a la Fundación es no tener contacto con imputados por delitos viales hasta que concluyan sus procesos, en señal de acompañamiento a las víctimas. No condenan al rey Arturo como persona, condenan sus acciones.

La Fundación nos ha dado un ejemplo, de que el dinero no todo lo puede comprar. Organizaciones como Fundación Emilia, harta falta nos hacen en medio de un contexto en que todo pareciera estar medio podrido.

1 comentario:

Víctor Ramió dijo...

Totalmente de acuerdo. La consecuencia es algo que debemos destacar y valorar.
Saludos.

 
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