marzo 05, 2015

Gatos de campo

El período estival, que normalmente es parco en materias políticas y judiciales, este año no lo fue gracias a personajes que difícilmente olvidaremos. Ni siquiera el Festival de Viña logró opacar el protagonismo adquirido por quienes se han comportado como verdaderos gatos de campo, quién sabe desde cuándo!

Los protagonistas, de cuello y corbata, son todos personajes de las élites, malandrines de marca mayor. Se han constituido en verdaderas máquinas para defraudar al fisco a través de un intrincado mecanismo que se destapó a partir de las confesiones de un exgerente general del hoy mundialmente conocido holding PENTA. Saltaron los tapones, y con ellos, ilustres e inmaculados personajes, desde empresarios, ejecutivos de empresas, políticos y exfuncionarios públicos.

La fuerza política más involucrada, es la UDI. Desde el conglomerado empresarial PENTA, sus dos pilares, los dos Carlos, se encargaban de financiar las campañas electorales de sus candidatos más allá de los aportes reservados, que poco tienen de tales. Estos aportes no son gratis, son para asegurarse que en la Cámara de Diputados y en el Senado voten leyes que favorezcan a las empresas de PENTA, o al menos no las perjudiquen.

Es así como nosotros votamos por candidatos para que nos representen, pero que al final del día terminan representando a quienes financiaron sus campañas. El maridaje entre política y negocios no puede ser más nefasto, y la consecuencia es la que estamos viendo. Una democracia cartucha, donde la ciudadanía se siente pasada a llevar en todos los planos.

Uno de los personajes formalizados, Iván, afirmó con total desparpajo que no había hecho nada distinto a lo que hace todo el mundo. Lo mismo pensaría el hijo pródigo y la nuerísima cuando vieron que podían embolsarse de un paraguazo 2,500 millones de pesos. La filosofía de “aprovechar las oportunidades” que brinda la vida, metiéndose la ética al bolsillo o tirándola a la basura. ¿Dónde se formaron estos personajes? ¿Quiénes los formaron?

Pepe Mujica, peculiar personaje uruguayo, quien acaba de terminar su período presidencial en gloria y majestad, tan pobre como cuando entró, sostuvo en su oportunidad que a quienes les gustan los negocios, que no se metan en política. La razón la estamos viendo, porque cuando lo hacen, distorsionan la voluntad popular.

El tema es cómo evitar este maridaje. Soy escéptico respecto de la sola alternativa de legislar porque creo que las élites se encargarán de sortear las vallas que se interpongan para poner a sus peones en las instancias de poder. Si esta alternativa no es complementada con un sistema educacional que nos convierta en protagonistas, que nos agregue valor, que nos provea de capacidad para pensar, reflexionar, discernir, para separar la paja del trigo, la legislación poco servirá.

La clave, a mi juicio, está en tener un sistema educacional que nos eduque para que no nos metan el dedo en la boca una y otra vez. Difícil, muy difícil.

1 comentario:

Felipe dijo...

Felipe: muy interesante tio a Chile le faltan Mujicas y sobran caras de raja.
Abrazote

 
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