enero 20, 2015

Traje a la medida

Finalmente, luego de transcurrido casi un cuarto de siglo, fue aprobada por el Congreso Nacional la reforma al sistema electoral binominal. Solo falta su promulgación por parte del gobierno para hacerse efectiva, si es que el Tribunal Constitucional no da un golpe a la cátedra acogiendo el requerimiento que amenazó con presentar la UDI.

Importa recordar que el sistema electoral que nos ha regido es tal que en cada distrito y/o circunscripción siempre se eligen 2 diputados o senadores, y que cada lista solo puede presentar dos candidatos. Mediante este sistema, la minoría, salvo que cayera por debajo del 33%, se aseguraba la paridad con la mayoría. De esta forma la minoría se aseguraba una capacidad de veto, esto es, nada podía aprobarse sin su venia. 

Confieso que no me hago mayores ilusiones respecto de la capacidad del nuevo sistema electoral para revertir tanto la crisis de representatividad, como el desprestigio que embarga a la clase política. Prueba de ello la encontramos en los altos niveles de abstención, el carácter endogámico del quehacer público, que se expresa en apellidos que se repiten una y otra vez.

Sin embargo, hay que reconocer que el nuevo escenario abre posibilidades para el ingreso de nuevos jugadores que aireen y renueven un ambiente político anquilosado. Ojalá estos nuevos jugadores constituyan un aporte sustantivo al quehacer público y traigan buenos hábitos y un compromiso a fondo con el futuro de Chile antes que con sus respectivos bolsillos. Es lo que nos hace falta.

La oposición, y la UDI en particular, no atinó a nada mejor que calificar la reforma como “un traje a la medida de la Nueva Mayoría” poniendo el acento en el aumento en el número de parlamentarios que tendrá el nuevo Congreso. Sin embargo, lo que está tras el rechazo de la oposición es el dolor que les produce haber quedado desnudos porque les quitaron el traje que habían hecho a su pinta y que lograron mantener incólume durante todas estas décadas.

Gracias a las revelaciones del caso PENTA, esto pilla a la derecha, y a la UDI en particular, por los suelos, malherida, como lo ilustran sus manotazos de ahogado, procurando no hundirse sola, sino que acompañada. Sin embargo, no será fácil para la UDI homologar el caso PENTA con cualquier otro que procuren poner sobre la mesa. A futuro, PENTA constituirá todo un modelo de malas prácticas, fraudes e ilícitos al por mayor por parte de quienes se erigían como puros e intocables. La realidad está mostrándonos en toda su crudeza que no son tan impuros e intocables como se presumía. Más encima tenían el desparpajo de autodenominarse UDI-Popular.

En concreto, se ha dado un paso adelante con la supresión del sistema electoral binominal, que tendrá más y más sentido, el día que redoblemos nuestro poder ciudadano, no solo a través del voto, sino que ejerciendo día a día nuestra ciudadanía, expresándonos y organizándonos.

1 comentario:

Víctor Ramió dijo...

Hola Rodolfo. He leído tus últimos artículos. Sobre éste quiero comentarte: estoy de acuerdo en ver un nuevo sistema de representación pero bajo el concepto:"¿Veamos si encontramos un sistema mejor que el binominal?" La demonización del binominal tratándolo como legado de la dictadura, nefasto, antidemocrático, que 2/3 valen lo mismo que 1/3...me enerva. Otro de los tantos discursos que muestran sólo el aspecto que interesa a los intereses particulares de un grupo. No mentir pero decir sólo parte de la verdad. El nuevo sistema puede presentarse como igualmente no equitativo: caso se eligen 3 diputados: una lista saca el 50,1% de los votos y la otra el 49,1%. La primera elije 2 y la segunda sólo 1, siendo que la fuerza electoral es la misma. Aquí el 2/3 y 1/3 se invierte. Igualmente "nefasto". El binominal permitió estabilidad y progreso en Chile. En el pasado la paridad de fuerzas en el Congreso era bastante representativa de la votación a nivel nacional. Y aunque "pernicioso" permitió a la Nueva Mayoría tener ahora una representación que le permite aprobar casi todas las leyes que quieran sin contrapeso.
La nueva distribución distrital ahora es hecha a la medida del grupo opuesto (izquierda) definiendo un mayor número de candidatos en aquellas circunscripciones donde saben tienen mayoría.
Cambiemos el binominal, pero pensando en el bien país y no en los intereses particulares. Eso parece es pedirle mucho a los políticos.
Saludos.

 
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