febrero 27, 2014

Venezuela: juego de suma negativa

Venezuela vive momentos críticos que se refleja en la posición de “combate” de las partes en conflicto, gobierno y oposición. Los adherentes de unos y otros tienen en común que no se soportan, no se toleran, no se aceptan, no creen en la palabra del otro. El país está polarizado, ya no fisurado, sino facturado y la responsabilidad de ello cada una de las partes se la endosa a la contraparte. Las posturas tanto al interior del gobierno como de la oposición en ningún caso son monolíticas, existiendo fisuras al interior de cada uno de ellos. En unos y otros hay quienes están en paradas más dialogantes o de combate.

Las posturas de combate, de jugarse el todo o nada, suenan más atractivas, pero no son compatibles con la democracia. Y lo que está en juego es justamente el talante democrático del país, su capacidad para resolver democráticamente, civilizadamente, sus diferencias. O se resuelve así, o se resuelve militarmente, imponiéndose unos sobre otros. Presumo que cada uno tiene poderosas razones para intentar imponer sus posiciones, pero aplastar a los otros, por más minoría que sea, no está dentro de las reglas de la democracia.

Por ello, la única salida es el diálogo, sentarse en la mesa, sin condiciones, para mirarse a los ojos, y conversar, escuchándose unos a otros, abriendo sus corazones, dejando atrás un diálogo de sordos. No hacerlo es suicida, para unos más que para otros, pero que nada bueno trae consigo para nadie.

El faro que debe iluminar las decisiones de las partes no es otro que revertir una situación actual –política, económica y financiera- insostenible en el tiempo, que solo trae perjuicios a todos, pero muy especialmente a los más pobres. Solo se benefician los corruptos. Todos sabemos que a río revuelto, ganancia de pescadores. Aislar el autoritarismo, venga de donde venga, de derechas o izquierdas, civil o militar, es la tarea del día.

Venezuela lo tiene todo para no estar en el trance actual. Su riqueza petrolera parece haber sido su salvavidas de plomo; es hora que deje de serlo y pase a ser la herramienta que contribuya al verdadero desarrollo al que aspiran los venezolanos.

Venezuela, Ucrania y Siria viven tiempos complejos. Sus muertos nos exigen poner término al drama que viven. Los traficantes de armas están al acecho sobándose las manos en espera de que se abran nuevos “mercados” –léase guerras- para la producción de armas y probar las nuevas capaces de matar más eficaz y eficientemente.

Convirtamos un juego de suma negativa, donde todos pierden -sobre todo los más pobres-, en uno de suma positiva, donde todos ganan.

febrero 18, 2014

Venezuela: se cae de Maduro

Hace rato que el piso se está moviendo en Venezuela, solo que ahora es con mayor fuerza. Solo desconozco si la magnitud de los movimientos son tales como para echar abajo al gobierno ahora o más adelante, pero de lo que estoy convencido que en algún momento caerá. Más temprano o más tarde, no lo sé.

En este plano me recuerda lo ocurrido en Chile hace ya 40 años atrás. El golpe se veía venir, era vox populi, se veía inevitable. Estaban dadas todas las condiciones, fabricadas por unos y otros, por moros y cristianos. Todos sabían que se venía un sismo de magnitud máxima, y todos empujaban, queriendo o sin querer, a que el sismo se produjera. Muchos lo hicieron sin imaginarse siquiera lo que se vendría; otros, ocultos tras las bambalinas sí lo sabían.

No obstante lo expuesto, el común denominador de ser ambos gobiernos surgidos de las urnas, y con intenciones revolucionarias, de alterar sustantivamente el statu quo existente para sustituirlo por un sistema de índole socialista, hay diferencias no menores entre lo que vivimos en Chile y que se está viviendo en Venezuela.

De partida, Venezuela ha sido un país cuyo peso específico a nivel mundial es más significativo que Chile gracias a su capacidad de producción de petróleo, la energía que mueve al mundo, y que seguirá pesando a pesar de la conciencia y de la evolución de fuentes alternativas energéticas. La incidencia de nuestro cobre a nivel mundial no es comparable.

En este plano, Venezuela ha experimentado la maldición de estar en posesión de recursos naturales apetecidos mundialmente. Gracias a esta maldición, la corrupción se ha enseñoreado en dicho país. Chávez es consecuencia de las corruptelas en los principales partidos de entonces: Acción Democrática y COPEI, ahora sumidos en el descrédito. Nació como consecuencia de la corrupción, las simpatías populares surgieron para poner término a este asalto a mano armada de los sectores más pudientes de la sociedad venezolana. Desafortunadamente, con el paso del tiempo, la corrupción que lo compra todo, también ha hecho presa del gobierno de Chávez, y de su sucesor, Maduro.

Por otra parte, es importante consignar que las FFAA venezolanas no tienen nada que ver con las FFAA chilenas. Allá, los de abajo pueden llegar a ser coroneles o generales; en Chile, prácticamente imposible. Acá existen filtros que dificultan en extremo la posibilidad que alguien de sectores sociales desfavorecidos ingresen a las escuelas, sean estas militares, navales o de aviación. Falta mucho para que alguien de origen mapuche alcance el generalato. No es el caso de Venezuela. En este plano, las FFAA venezolanas son más espejo de la sociedad en que se insertan, que en Chile, y por tanto, no es llegar y dar un golpe. En este caso, es probable que quienes vayan por lana salgan trasquilados. Así como los altos mandos chilenos están asociados a las élites económicas, allá lo están con los sectores sociales postergados. En Chile, un personaje con el origen de Chávez difícilmente alcanza a ser oficial del Ejército, por no decir imposible.

Con todo, al menos por las noticias que llegan, la situación que se vive en Venezuela, da cuenta de una caída libre que en algún minuto topará fondo, si es que aún no lo ha hecho. Unos achacarán la responsabilidad al gobierno, sus pretensiones revolucionarias y mal manejo económico; otros, a las fuerzas opositoras, que casualmente son los que tienen más recursos económicos.

La división de Venezuela no es de ahora: es de siempre, al igual que lo fue en su minuto en Chile. Solo que ahora la división aflora, está sobre la mesa, como fue el caso chileno en el 73. A no pocos les gusta que la división se esconda bajo la mesa y se resuelva a favor de unos en desmedro de otros.

Por mi parte, prefiero que la división aflore, se aborde civilizadamente, no militarmente. Esa capacidad faltó ayer en Chile y siento que está faltando ahora en Venezuela. Como que unos y otros no pudiésemos vivir bajo un mismo techo sin que unos pisoteen a otros.

Hay derechos irrenunciables, entre los cuales destaca el de la libertad para manifestarse pacíficamente, y todo gobierno tiene la responsabilidad de posibilitarlo, no obstaculizarlo. A la reacción no se le vence con represión ni la supresión de las libertades, sino que por el contrario, con apertura y más libertades, con la confianza que da la seguridad en lo que uno cree.

Lo señalado creo que se cae de Maduro, a pesar de la complejidad que encierra la realidad venezolana. Si no ha caído, es porque tras él están las FFAA venezolanas.

febrero 11, 2014

Las élites en acción

A raíz de lo ocurrido con la subsecretaria de educación, Claudia Peirano, al no asumir el cargo para el cual había sido nominada, distintos actores han puesto sobre la mesa el tema de que un gobierno no puede dejarse presionar por “la calle”, “la voz de la calle”, o por los movimientos sociales.

Incluso, avizoran dificultades a futuro al “mostrar debilidades” como afirma un senador, Andrés Zaldívar; o que lo ocurrido es “una pésima señal”, dado que “los estudiantes le doblaron la mano al nuevo gobierno” como sostiene Mariana Aylwin, exministra de Educación bajo la presidencia de Lagos,

Estas expresiones ponen el acento en lo negativo que resultaría de escuchar la voz “de la calle” por sus consecuencias -mostrar debilidades y doblar la mano-, sin hacer mención al contenido de la denuncia formulada por “la calle”. Lo que importa es si este contenido es verídico, y de serlo, si tiene una connotación negativa. En el ámbito educacional, es claro que en las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias, la ciudadanía optó por una educación pública, gratuita, de calidad, y sin fines de lucro, no por dogmatismo, sino por convicción y por experiencia. Llevamos ya más de 30 años bajo un modelo educacional impuesto por una dictadura que escuchó la voz de “los expertos”, que nos han conducido al estado actual: una educación privatizada, segregada, de mala calidad, y más encima, carísima. Todo esto en un país desigual.

Lo ideal es que la voz de la calle se exprese en el gobierno y en el parlamento. En una democracia, así debiera ser, así debe ser, y por lo mismo no debiera haber mayores discrepancias entre unos y otros, esto es, entre gobernantes, parlamentarios y la voz de la calle. Gran parte de la crisis política nace justamente de la brecha entre unos y otros, que por lo general se gesta entre las sombras, por influencia de poderes fácticos, cuando el diablo mete su cola, cuando el poder económico-financiero se hace sentir, cuando la tecnocracia empieza a correr por su cuenta, soslayando los desequilibrios sociales.

Llama poderosamente la atención que quienes disgusta un cierto tonito de superioridad moral que emanaría de dirigentes o exdirigentes estudiantiles, no hayan expresado en momento alguno similar disgusto cuando este tonito proviene de grandes empresarios ni de “expertos”. Omiten que tras ellos también hay intereses, que por lo demás, no son menores.

Un connotado cientista político, Genaro Arriagada, expresó recientemente que “los grupos de presión hacen lo suyo al plantear sus demandas. Pero la política, esto es, los partidos políticos y el gobierno, debe hacer lo que le corresponde, que es fijar límites, señalar qué es y qué no es posible”. Afirmación clara y contundente. Sin embargo, estamos en un país, Chile, donde unos se creen con derechos y atribuciones para definir lo posible, en circunstancias que los límites de “lo posible” se asume que es definido democráticamente. Sin embargo, pareciera que tales límites lo definen “los que saben”, que por extraña coincidencia serían empresarios, financistas, expertos; el resto, “la calle”, no merecería ser escuchado. De ser así tendríamos una democracia mentirosa, donde “la calle” está tan solo para votar por quienes terminan actuando en base a lo que ordenan las élites.

Es lamentable que tantas nominaciones para conformar el nuevo gobierno estén siendo objetadas, pero lo realmente lamentable es que tales objeciones se basen en antecedentes fidedignos. El país no resiste más un nuevo gobierno y un parlamento que no sea consistente con lo que prometió, consistente en su conformación y con la implementación del programa gubernativo; no resiste más un nuevo gobierno que no sea intérprete de las grandes mayorías.

Lo que se está viendo en estos días son las escaramuzas de lo que viene.

febrero 04, 2014

El control social en marcha

La presidenta electa ya ha escogido, tanto a sus ministros, como a sus subsecretarios e intendentes. La nominación de cada una de las personas, se asume que es fruto de un análisis de su adhesión al programa de la Nueva Mayoría y de una trayectoria consistente con dicho programa, de sus capacidades técnicas, políticas, y de no estar involucrados en problemas judiciales ni en conflictos de intereses.

Lo expuesto significa que los filtros a sortear no son banales. Todos los nominados estarán en el ojo del huracán, porque cada vez existe una mayor conciencia de la relevancia que tiene la transparencia y la rendición de cuentas. No están los tiempos para pasarnos por el aro. Estamos en una sociedad cada vez más empoderada, más exigente, tanto con el uso de los recursos públicos como privados.

Cuando se afirma que el país cambió, se hace referencia a lo señalado, y que se expresa en un mayor control social, el que nace como fruto de la insuficiencia del control parlamentario y/o del control de las entidades públicas responsables de impedir los abusos, entre otros, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) en el ámbito de las actividades comerciales, y la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) en la educación superior.

Este control social puede llegar a producir algunos dolores de cabeza y dar origen a situaciones injustas, pero así y todo, constituye un imperativo de sanidad. La mona por más que se vista de seda, mona queda.

Michelle parece haber sorteado la nominación de los ministros que la acompañarán, no así la de los subsecretarios e intendentes, algunos de los cuales están siendo fuertemente cuestionados. Al momento de escribir estas líneas, de los nominados, hay dos intendentes y cuatro subsecretarios cuestionados, de los cuales una subsecretaria, la de Educación, ya dio un paso al costado.

El futuro subsecretario de Bienes Nacionales, porque en el 2011 le tocó el culo a una dama de 38 años, siendo condenado y obligado al pago de una multa, no obstante que posteriormente fue sobreseído por su conducta previa, esto es, no tenía antecedentes anteriores. Que asuma este personaje, implicaría que las mujeres tendrían que andar con el culo a dos manos. Impresentable.

El futuro subsecretario de Minería, por ser gerente general de una empresa minera que se ha encontrado en huelga por 50 días, y a quien acusan de prácticas antisindicales. Apenas fue nominado, se logró un acuerdo para “no empañar” su nombramiento. Impresentable.

El futuro subsecretario de Agricultura, por enfrentar una acusación de estafa y apropiación indebida al incumplir un contrato con una empresa para el abastecimiento de peras y manzanas a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB). Impresentable.

¿Qué está fallando? En primero lugar, los partidos políticos, en caso que ellos hayan sido quienes proponen nombres impresentables; y en segundo lugar, el círculo de hierro, responsable de filtrar, buscar, contrastar y revisar antecedente, con miras a evitar exponer a la presidenta electa. Con los avances tecnológicos, no es tan difícil recabar antecedentes acerca de los involucrados. Basta con efectuar una búsqueda utilizando google o cualquier otro buscador.

Si se quiere partir con el pie derecho, más vale cortar por lo sano y corregir a tiempo, antes que persistir con nominaciones que desgastarán el quehacer gubernamental. Más vale prevenir que curar.

Sería bueno que los nominados que están siendo cuestionados, den un paso al costado, como lo hizo la subsecretaria de Educación, quien previó que su nombramiento solo entorpecería el futuro accionar del poder ejecutivo.

 
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