noviembre 28, 2013

Cabalgando hacia el abismo

Todos los días, Evelyn se empecina en poner temas sobre la mesa. Así como un día fue el del observatorio judicial destinado a seguirle la pista a los fallos de los jueces, como una forma de blanquear el fracaso del gobierno en aquello que tanto había criticado a los gobiernos anteriores, ahora está emprendiendo una cruzada fundamentalista, afirmando en la Catedral Evangélica que, si es electa, “no se hará nada que vaya en contra de lo que la Biblia señala”.

La causa de esta cruzada en que se ha empeñado, recuerda a campañas del terror: la de los comunistas comiéndose las guaguas en tiempos de Allende, y la del caos que generaría el triunfo del No en el plebiscito del 88 y el advenimiento de los gobiernos de la Concertación en los 90. Quienes implementan estas campañas, por una extraña casualidad, son los mismos que no trepidan en hacer lo suyo: torturar, exiliar, perseguir, desaparecer, verbos que conjugan al revés y al derecho. Se trataría de atemorizar, de pasar gatos por liebres.

Uno se pregunta: ¿para qué incurrir en estas cruzadas de terror? Pregunta que nace porque estas campañas no han dado resultado, por el contrario, han sido nefastas para quienes incurren en ellas. En otra de sus expresiones dignas de un bronce, Evelyn sostiene: “cuando tú estás en el templo con personas que son muy profundamente religiosas hablarles de la Biblia es la forma más fácil de que entiendan cuáles son las posturas nuestras, y ellos lo entendieron muy bien”. Y como para rematarla, afirma que “lo que estábamos hablando ahí con los evangélicos era básicamente de los temas que les importan muchísimo sobre el aborto y el matrimonio homosexual. Yo, en ese sentido, ya había expresado claramente cuál era mi posición hace mucho tiempo”. Esto, para reafirmar su postura de rechazo al aborto y al matrimonio homosexual.

Entre las frases para el bronce que Evelyn ha sacado a relucir durante esta campaña, en una suerte de cruzada fundamentalista destaca aquella donde afirma que "Ustedes saben que Dios pone a los gobernantes y Dios los saca". O sea, a Pinochet lo puso y lo sacó Dios; ¿a Allende también? Y como para rematarla, nos invita a involucrarnos y parar el desastre que se nos vendría encima si es que no votan por ella cuando sostiene que “si el día de mañana tenemos un país absolutamente laico no lloren, cuando no han tratado de parar este movimiento, cuando podían hacerlo durante su voto”. En síntesis, esquizofrenia total.

El tema es más profundo, más complejo, y merece un análisis y una reflexión menos simplista, menos demagógica. Nadie aborta por el gustito de abortar, ni se es homosexual por opción. Así como nadie se divorcia por el gusto de divorciarse. Todos nos casamos con la intención de hacerlo para siempre, pero las circunstancias, la cruda y dura realidad, a veces es más fuerte. Eso lo saben no pocos en la propia derecha. No se puede tapar el sol con el dedo. Es hora que a la derecha, y a Evelyn, su abanderada, le caiga la teja. Dios no merece que juguemos con Él, ni que lo manipulemos.

Es hora que respetemos a creyentes y no creyentes, que nos respetemos todos y no hagamos caricaturas de nuestros sentimientos y valores. Los valores de la Biblia están suficientemente resguardados en la conciencia nacional, y quienes alguna vez han actuado en contra de dichos valores no están entre quienes no están con Evelyn, sino que entre quienes la sostienen y respaldan.

noviembre 22, 2013

Turbulencias electorales

Si bien el inicio de la semana estuvo marcado por los resultados de las elecciones y sus consecuencias, la guinda de la torta la puso un senador de RN al cruzar la frontera y sostener una reunión, de carácter público, con la abanderada presidencial de la Nueva Mayoría (NM).

A poco andar, la alegría de la derecha por haber logrado llegar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, se vio opacada por los pobres resultados en las elecciones parlamentarias. Si bien la NM no arrasó, como se temía, cuenta con un buen piso para acometer algunas de las transformaciones a las que aspira.

Por otra parte, cuando la derecha se sentó a analizar los resultados, pudo constatar que se está ante una misión imposible: remontar los más de 20 puntos que separan a Evelyn de Michelle. Con un 46%, Michelle está a 4 puntos de ser presidenta electa, en tanto que Evelyn está a 25 puntos. Los candidatos que quedaron a la vera del camino hacia la presidencia sumaron un 29%, de los cuales dos candidatos, Parisi y Marco, concentraron del orden del 21%.

Por tanto, a Michelle le basta capturar un 4% del total de los votos de estos candidatos, en tanto que Evelyn necesita un 25%. Esto significa que de cada 100 votos que en la primera vuelta fueron para los otros candidatos, Michelle solo necesita 14 de ellos para ganar, mientras que Evelyn necesita a lo menos 86 de esos 100 votos. Cabe destacar que estos 100 votos fueron a candidatos cuyas posturas son mucho más lejanas a la visión de país que tiene Evelyn, y más cercanas a las de Michelle.

Un escenario que me atrevo a bosquejar, y que no creo que pueda ser catalogado de optimista ni pesimista, sería el siguiente: quienes votaron por Michelle y Evelyn en la primera vuelta, volverán a hacerlo por las mismas candidatas; quienes votaron por los otros candidatos, que ahora lo hagan en partes iguales por una u otra candidata, esto es que se distribuyan equitativamente; y que quienes no votaron en la primera vuelta, tampoco lo hagan en esta segunda vuelta. Bajo este escenario gana Michelle con un 60%, quedando Evelyn con un 40%. Incluso puede ser peor, porque si dos de cada tres que votaron por los otros candidatos vota ahora por Michelle, el resultado puede llegar a ser de 65% versus 35%. Igual de lapidario sería el resultado si quienes no votaron por Michelle ni por Evelyn, se quedan en la casa y no votan en la segunda vuelta.

En este contexto, un análisis desapasionado de los resultados de la elección, debiera haber invitado a Evelyn a deponer su candidatura, reconociendo los más de 20 puntos que la distancian de Michelle. Por algo, en otros países la segunda vuelta está condicionada no solo a tener más del 50% de los votos, sino a que la diferencia entre el primero y el segundo sea de menos de 20 puntos, y de esta forma evitar el desgaste de una segunda vuelta con un resultado más que predecible.

La reacción de los personeros más centrados de la derecha, lo confirman. Tanto Ossandón como Allamand se fueron de vacaciones, en tanto que Horvath se está allanando a conversar con Michelle.

Ahora, la derecha arriesga una derrota de proporciones, mayor a la que ya experimentó el domingo pasado. Mal que mal, mientras más alta sea lo votación que obtenga la candidata que emerja como presidenta electa el próximo 15 de diciembre, mayor será el voto de confianza que la ciudadanía le otorgue para implementar su programa, y más inhibidos se verán los parlamentarios recientemente electos para obstaculizar su cumplimiento.

noviembre 18, 2013

La realidad del día después

La semana pasada intenté prever las caras que sobrevendrían el día después de las elecciones en base a las expectativas que cada una de las candidaturas presidenciales tenían ad portas de los comicios. Si bien el partido no ha terminado, dado que habrá un alargue, porque hay segunda vuelta, el poco incierto panorama, sigue incierto, pero menos incierto. Sin perjuicio que existen otros indicadores –n° de votos, porcentajes, n° de diputados, senadores, cores elegidos, analicemos lo ocurrido a la luz de lo que denominamos el indicador clave, las expectativas que cada una de las candidaturas tenían.

La buena noticia para Evelyn, es que hay segunda vuelta, y que su abanderada logró posicionarse como segunda. Versiones apocalípticas aventuraban que ni siquiera llegaba segunda. Tales versiones se comprobaron falsas. La mala noticia es que la distancia con Michelle se ve irremontable: una distancia de más de 20 puntos porcentuales que nadie sabe de dónde puede sacar.

Para Michelle ver frustrada su expectativa de ganar en primera vuelta es una mala noticia. Era su aspiración, ambiciosa por cierto, pero era lo que se aspiraba, “hacerla cortita”. Hay alargue. La buena noticia es que tiene prácticamente asegurada la victoria en la segunda vuelta de no mediar un cataclismo de proporciones, e incluso por una diferencia que podría ser de una contundencia sin precedentes. Mal que mal, los programas o las ideas de los candidatos que quedaron en el camino son más afines a la candidatura de Michelle que de Evelyn.

La aventura de Parisi, quedó en eso, un tiro al aire que metió ruido, pero que no logró alterar la historia, que era su objetivo. Falló en salir segundo, quería estar en el alargue, para la segunda vuelta. No lo logró, a lo más revolvió el gallinero, movió el esqueleto.

Marco tuvo que ir cambiando de objetivo sobre la marcha. Cuando partió lo hizo con la intención de provocar una segunda vuelta y salir segundo, como en las elecciones presidenciales del 2009, ahora el piso del 20% obtenido entonces, y el respaldo de un partido, el PRO, creado con ese propósito. La irrupción de Parisi terminó por alterar ese objetivo, forzándolo a pelear ya no el segundo lugar, sino que la tercera posición. A duras penas lo logró, y con la mitad de los votos de cuatro años atrás, un 10%.

Los restantes candidatos, que tan solo sumaron menos del 7%, no tenían expectativa alguna. Solo los animaba entretener el almanaque, parar el dedo, figurar en la papeleta y en el debate de ANATEL. De ellos llaman la atención las menguadas votaciones de Ricardo y Marcel, así como los testimonios de Roxana y Alfredo Sfeir. Roxana, por dar cuenta de una realidad, la de los que quedan fuera del sistema, de una marginalidad lacerante que el país no quiere ver; y Sfeir, por proveer una mirada sistémica, holística que harta falta nos hace, capaz de interrelacionar entre sí, la salud con la alimentación, la vida humana con la naturaleza que nos habita.

En síntesis, quienes se fijaron objetivos ambiciosos, se vieron frustrados, no así quienes se fijaron objetivos modestos, como es salir segundo o tercero, vieron cumplidos sus sueños.
Moraleja: fijarse objetivos aterrizados son más fáciles de ser alcanzados que aquellos que terminan siendo más sueños que objetivos propiamente tales.

Lo que viene, es para otra columna.

noviembre 13, 2013

Las expectativas

El escenario que se abre a partir del día siguiente de toda elección es siempre una incógnita. Previamente siempre habrá favoritos, los cuales por lo general se confirman, pero nadie tiene clavada la rueda de la fortuna. Hay más o menos incertidumbre, como en el fútbol, la que se despeja solo una vez terminado el partido, esto es, escrutadas la totalidad de las mesas. Imposible descartar batacazos, aunque sean altamente improbables.

Y ello es así porque al fin y al cabo, la decisión última la tiene cada uno de los votantes, a ello se agrega que ahora hay menos información que en el pasado, tanto respecto de cuántos y quiénes votarán. Con la llegada del voto voluntario el escenario se complicó. Antes era mucho más fácil hacer pronósticos.

No obstante, muchos aventuran, anticipan resultados, lo que parece explicarse esencialmente por los estados de ánimo de las partes en disputa. Curiosamente, en esta ocasión, moros y cristianos parecen coincidir en los resultado clave, esto es, quien obtendrá la victoria este domingo en la elección presidencial. A estas alturas los batallones tras las candidaturas estarán preparando sus argumentos para transformar derrotas en triunfos y viceversa.

El indicador clave en este minuto, más allá del n° de votos, reside en la expectativas de los distintos candidatos, partidos, coaliciones. Por el lado de la Alianza por Chile, su esperanza reside en forzar la segunda vuelta, objetivo modesto, pero realista: modesto porque después de haber accedido al gobierno por primera vez en 20 años, lo razonable hubiese sido una reelección sin mayores dificultades, sobre todo si se consideran los logros proclamados urbi et orbi una y otra vez desde el propio gobierno; y realista, porque los desatinos y errores cometidos a lo largo de la campaña no difícilmente podrían ser mayores.

Por el lado de la Nueva Mayoría, la expectativa está en ganar en primera vuelta para evitar una segunda vuelta que se ve cantada e innecesaria, por el despilfarro financiero que implicaría tener un mes más de campaña llena de consignas y sloganes sin contenido, y por último, porque introduce un factor de riesgo. Esta expectativa está instalada aún cuando se sabe que con 9 candidatos en carrera y un gobierno jugándosela sin disimulo alguno. A nivel parlamentario aspiran tener una mayoría parlamentaria, aunque no sea suficiente para tener los quórums calificados, pero que le permita meter presión para algunas de las reformas que aspiran desarrollar.

La expectativa de Parisi es desplazar a Evelyn del segundo lugar, con independencia de si hay o no segunda vuelta, en tanto que la del ME-O, no quedar relegado a un cuarto lugar por un candidato novato como Parisi, en circunstancias que el ME-O ya fue candidato en las elecciones pasadas. Los restantes sospecho que ya se dan por pagados con haber dado a conocer sus nombres, denuncias y/o propuestas.

En consecuencia, el día después debiéramos ver caras largas tras:
  • Michelle si no gana en primera vuelta;
  • Evelyn si no hay segunda vuelta o no sale segunda;
  • Parisi si no le gana a Evelyn; y
  • ME-O si saca menos votos que Parisi.

Sin embargo, lo más probable que las caras largas se oculten y todos se saquen el pillo con explicaciones mefistofélicas. En el caso de Michelle se apelará a la irremontable distancia con quien haya salido segundo o segunda; en caso de Evelyn, hará referencia a los doblajes parlamentarios que se lograron impedir; Parisi calificará como gran victoria la cantidad de votos alcanzada considerando que tras él no hay partido ni estructura alguna; y el ME-O no sé qué culebra sacará en caso que retroceda al cuarto lugar. Sin embargo, doy por descontado que, salvo quien haya efectivamente ganado, el día después veremos sonrisas mal disimuladas.

noviembre 06, 2013

El observatorio judicial


Desde las altas esferas de gobierno y de la candidatura de Evelyn, pareciera que a algún experto comunicacional no se le ocurrió nada mejor que lanzar, en plena campaña electoral, la brillante idea de crear un observatorio judicial. Como para darle respiración artificial a una candidatura presidencial agonizante y mal parida.

Con esta iniciativa, la derecha busca recuperar el control de la agenda pública y contrarrestar el fracaso en materia de seguridad ciudadana. La derecha ha caído en su propia trampa. A todos nos persiguen esos carteles que para la anterior contienda electoral presidencial circulaban por todo el país, donde nuestro actual presidente anunciaba que con su llegada, la delincuencia sería barrida. El slogan no pudo ser más puntudo al afirmar que con él se acabaría la fiesta de la delincuencia. Además afirmaban que le pondrían fin a la puerta giratoria.

Por desgracia, hoy, a cuatro años del slogan, la fiesta continúa. Por más que se quieran buscar, las políticas en esta materia han sido de fracaso total. Y el gobierno, en coordinación con su abanderada presidencial, cuya sonrisa se visualiza cada vez más amarga, en vez de hacer un mea culpa, de reconocer errores, de sembrar expectativas imposibles de cumplir, no haya nada mejor que echarle la culpa al empedrado.

Ahora la abanderada de la derecha, Evelyn, ha descubierto que la fiesta de los delincuentes continúa gracias a los jueces, a sus fallos, y no al gobierno. Sin embargo, años atrás la responsabilidad se la achacaban al gobierno. ¿En qué quedamos?

La propuesta de crear un observatorio judicial suena interesante y difícilmente podríamos oponernos a una iniciativa si ella apuntara a transparentar los fallos, los votos, sus fundamentos por parte de los jueces. Sin embargo, en el ambiente flota la duda si el objetivo no es otro que el de intimidar, influir en el actuar de los jueces, violando su autonomía. Como en tiempos dictatoriales, ahora en vez de un seguimiento a los extremistas, marxistas y humanoides, ahora se trataría de hacer un seguimiento a los jueces.

Por lo demás, la información que este “observatorio” manejaría ya está disponible, ya es pública, y cualquier ciudadano que sepa leer y escribir puede acceder a ella. Quizá habría que facilitar el acceso a esta información, pero para ello no es necesario crear un observatorio. En otros países existen observatorios como el que se pretende crear, pero con un objetivo distinto al pregonado por el gobierno, que no es otro que el de fiscalizar a los jueces, esto es, “monitorear” su comportamiento, y por lo general son organismos no gubernamentales, para evitar la mano mora gubernamental y se atente contra la autonomía de los jueces.

En síntesis, me da la sensación que se trata de una volada, un fuego artificial, para emborracharnos la perdiz, conducente a ocultar el fracaso de una política de gobierno que apunta a meter a la cárcel a medio Chile y dejar sueltos a los que sí deben secarse en la cárcel, los abusadores de cuello y corbata.


Toda política de seguridad ciudadana está condenada al fracaso si no apunta hacia las causas más profundas de la delincuencia: la pobreza, la pérdida de valores, la desigualdad.

 
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