agosto 08, 2013

Por la boca muere el pez

El gobierno y el entonces Ministro de Economía, Pablo Longueira, hoy desaparecido, se permitió calificar el censo realizado como el mejor en la historia del país. Resultó ser tan, pero tan bueno el censo, que una comisión designada por el propio gobierno, en vista de los errores de todo orden cometidos, recomienda repetir. Digno de ripley!!!!

En síntesis, un censo fallido, que no servirá para nada, que permitió tirar por la ventana 60 millones de dólares, como si nos sobrara la plata.

Los censos no se realizan todos los días, sino que de cuando en cuando, alrededor de cada 10 años, porque demandan recursos financieros, profesionales y de tiempo, pero que son necesarios para saber cuántos somos, quienes somos, qué tenemos, dónde estamos parados, y con sus resultados vertebrar las políticas públicas que requiere la realidad nacional a la luz de la sociedad que queremos. Hoy no sabemos ni quiénes somos, ni cuántos somos, ni qué tenemos.

La oposición no necesitó hacer nada para colocar al gobierno en este trance, puesto que éste se colocó solito en él cazado por su propia soberbia. Soberbia que lleva a sus personeros a transmitir a la ciudadanía lo macanudos que son. Ellos, los que sí saben cómo hacerlo, no como otros. Tanto saben que no se resignan a reconocer los errores. Prefieren revolcarse en el estiércol pidiendo una segunda opinión. El orgullo los enceguece y la humildad pena por su ausencia.

El gobierno de los mejores, el gobierno de la excelencia, que a lo largo de estos años se ha llenado la boca con cifras en las que nadie cree acompañados de una letra chica que nadie lee. Todo esto, en tiempos donde el ministro responsable era el de economía, Pablo, hoy a punto de ser agasajado por sus correligionarios de la UDI, una suerte de homenaje post-mortem.

Esto ocurre en las postrimerías de un gobierno que trata de perpetuarse a como dé lugar dando palos de ciego, levantando y bajando candidatos como malos de la cabeza.

Esto ocurre en nuestro querido chilito, donde los abusos a todo nivel andan a la orden del día, y donde proclamamos al mundo entero que somos el faro que ilumina el universo con nuestra educación, nuestra salud y nuestra previsión. Señor, ten piedad de nosotros!

El presidente pidió perdón, lo que es de agradecer, aunque no supo a cuantos millones de chilenos y chilenas pedírselos.

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