enero 11, 2013

Zanahorias para unos, palos para otros

El repudiable asesinato, en la Araucanía, una de las más bellas regiones del país, de un matrimonio incendiando la casa en que vivían, quemándolos vivos, ha conmocionado al país. Se tiene clara conciencia del crimen que se ha cometido y el impacto producido constituye una reacción de rechazo a actos de violencia que alteran la convivencia nacional.

Esto se da bajo un gobierno en su ocaso, que no logra comprender las razones de su baja popularidad, no obstante que todos los días da a entender que estamos en un país que se desarrolla, cuyas cifras macroeconómicas quiere dar entender que son espectaculares. Mas encima, con un gobierno, que entre las banderas levantadas para acceder a La Moneda, estuvo la de que se les iba a acabar la fiesta a los delincuentes y atacar a fondo del tema de la inseguridad ciudadana. En pleno corazón de la Araucanía, donde obtuvo la más alta proporción de votos en relación al resto del país, se ha instalado la inseguridad a niveles no conocidos en las últimas décadas.

Y el gobierno solo atina a reaccionar con la cabeza caliente, cuando se debe tener la cabeza más fría que nunca. Es uno de los momentos, que los economistas, definen como “un momento de verdad”. Frente al corte de la carretera por parte de agricultores de la zona y los dueños de camiones, en protesta por el asesinato, el gobierno mostró su hilacha. A diferencia de otros cortes, vio con simpatía el corte. Mientras en Freirina, Aysén y Pelequén mandó piquetes de carabineros a disolver las manifestaciones, en esta ocasión, fiel a su naturaleza ideológica, dejó cortar.

Todo el peso de la ley para unos, pero no para otros; comprensión y complacencia con unos, repudio para otros. Esta diferencia de conducta con unos y otros, con los poderosos y los débiles, es lo que marca a fuego a este gobierno. La distinta vara con que mide a unos y otros. La gente no es tonta, se da cuenta cuando los carabineros tienen orden de hacer la vista gorda y cuando tiene orden de actuar sin contemplaciones.

Por lo visto, la desigualdad que tenemos no solo es de carácter económico, sino que de todo orden. Cuando un gobierno legitima resolver un conflicto por la vía de las armas, por boca de uno de sus ministros, al justificar su posesión por parte de las élites, se le está abriendo la puerta a grupos paramilitares para que complementen la tarea que suelen asignar a las fuerzas militares regulares.

La misión de todo gobierno, es resolver conflictos, no atizarlos; es apagar incendios, no incendiar praderas.

4 comentarios:

Gabriel Antonio Ramírez Méndez dijo...

Creo que el artículo empieza muy bien centrado en el tema, pero a poco andar abandona lo importante para concentrarse en atacar al gobierno y olvida completamente que las personas que asaltaron y mataron son gente de izquierda. El tipo de izquierdismo basado en el resentimiento y el odio a las personas que tienen más que ellos.
Creo que más importante que acusar al gobierno de hacerlo mal en esto, es acusarlo de haberse dejado llevar por la agenda impuesta por los criminales que quemaron y asesinaron: "la supuesta deuda histórica con el pueblo mapuche" y no el de poner fin a la acción criminal de ese tipo de personas.

Rodolfo Schmal dijo...

Gabriel!
El tema central es la distinta vara con que se mide!!!!!! Debemos hacer un esfuerzo por medir con la misma vara!!! y eso no lo veo .....

Gabriel Antonio Ramírez Méndez dijo...

Sigo pensando que el tema central (a pesar del título del artículo es el asesinato). Y sin duda el tema de la misma vara es muy importante.
A propísto de la misma vara propongo el siguiente ejercico mental: Imagina que los asesinos hubiesen sido los asesinados y los asesinados los asesinos ¿Cómo crees que habría reaccionado el país?
Vale la pena estar atentos a los problemas de impunidad y de injusticia más allá, mucho más allá de las tinterilladas a que nos tienen acostumbrado nuestros "juristas". Con ellos y nuestros legisladores podríamos reducir la justicia a una cuestión puramente de regalementos y tinterillos.

Rodolfo Schmal dijo...

La reacción debe ser la misma en cualquiera de los casos, aunque posiblemente no lo sea porque suelen entrar en juego atenuantes, agravantes y demases que alteran el cuadro, y es lo que tu calificarías como tinterilladas ... tales como si el asesino es de los de abajo o de los de arriba, y lo mismo respecto del asesinado ... en fin ....es como para un paper mas que para una columna ....

 
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