noviembre 24, 2011

¿Una inocente paloma?

El reciente homenaje a Krasnoff, hecho público por un “desliz” de una secretaria, desnudó las fuerzas subterráneas que corroen a la sociedad chilena, desde al menos medio siglo.

Homenaje a una persona condenada por más de 100 años por los más diversos delitos que van desde asesinatos, torturas, apremios ilegítimos hasta desapariciones. Homenaje con ocasión del lanzamiento del libro titulado Prisionero por servir a Chile escrito por una historiadora, que ya va en su 4ta edición y que se presume se venderá como pan caliente.

Homenaje que reabre heridas que no cicatrizan, lacerantes, porque para los partidarios y herederos de Pinochet, el brigadier ® Krasnoff sería una dulce e inocente paloma, incapaz de tocar con el pétalo de una rosa a nadie. Para otros, sus víctimas, un asesino, un torturador. Muchas de sus víctimas ya no están, pero sí están quienes sobrevivieron a sus atrocidades. Varios de ellos han estado dando testimonio, de aquellos días en que se encontraban indefensos.

No resulta fácil descubrir el propósito de este homenaje. Si bien no es el primer homenaje, es el primero que se hace público y en el que se invita al Presidente de la República. Según expresiones del propio Krasnoff, no desmentidas, Piñera tendría una “deuda” con él y todos los oficiales procesados porque en plena campaña habría prometido hacer gestiones destinadas a aplicar "correctamente las obligaciones que establecen nuestras leyes y nuestros tratados internacionales" de modo que sus procesos no se mantuvieran "ad eternum". Esto, porque según los tribunales de justicia, mientras los detenidos desaparecidos no aparezcan, el delito sigue vigente y por tanto no es aplicable la amnistía.

En la derecha, ya no hay una sola opinión sobre el homenaje. Existen al menos tres posiciones. Una, encarnada por el coronel ® Labbé, popular alcalde de las comunas de la capital del Reino, admirador de las “hazañas” de Krasnoff, porque si hubo “excesos” fue en aras de un bien superior: salvar a la Patria del marxismo-leninismo. Esta postura defiende a brazo partido la “inocencia” de Krasnoff y postula que fue juzgado injustamente por jueces de izquierda. Son quienes creen que “su” justicia es “la” justicia. Otra posición es la sustentada por el presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma, senador, quien califica de un “error” la organización del homenaje, pero que en ningún caso desmerece al coronel ® Labbé por la alta votación que siempre logra en su comuna. Del tenor de sus declaraciones se deriva que se trata de un error, no porque se esté homenajeando a una persona condenada, sino porque “distrae” a la opinión pública de la discusión presupuestaria en curso. Y la tercera postura, al interior de la misma UDI, está representada por Hernán Larraín, también senador, quien se desmarca tanto de Labbé y Coloma, afirmando que no se puede andar homenajeando a una persona condenada.

El drama de Chile se centra en la existencia de personas como Labbé, Krasnoff y tantos otros, que estiman que su mayor error fue no haber matado, hecho desaparecer a todos los que no pensamos como ellos. Si de algo estarán arrepentidos, debe ser por haber dejado que sobrevivieran quienes hoy dan testimonio, no de “excesos”, sino que de una política sistemática de exterminio de quienes pensaran distinto a ellos.

Hasta el día de hoy, ni una palabra de arrepentimiento de estas “inocentes palomas”; a lo más, justificaciones para “evitar” un mal mayor.

noviembre 18, 2011

Renovación Nacional en tensión

En uno de los partidos de gobierno, Renovación Nacional, se está incubando una crisis de proporciones, y a la que no son ajenos otros partidos. La crisis se podría reducir a las diferencias entre Carlos Larraín, máximo dirigente de RN, y el presidente Piñera. Si bien no son nuevas, ya que son de siempre, adquieren realce por tratarse del partido del presidente y tener elecciones municipales del próximo año y parlamentarias y presidenciales del año inmediatamente siguiente.

Es la eterna pugna entre liberales y conservadores. Piñera representa a los primeros, en tanto que Larraín, a los segundos. Larraín es homofóbico, Piñera no lo es; Larraín tiene sus ancestros, Piñera no los tiene; Larraín se entiende con la UDI, Piñera no, salvo a través de su primo Chadwick. Para Larraín, los estudiantes que protestan son una manga de inútiles y subversivos; para Piñera son representantes de una causa noble, grande, justa. Piñera, junto con Allamand ha sido partidario de cambiar el sistema binominal, a diferencia de Larraín que se siente muy cómo con este sistema. De hecho, hoy es uno de los beneficiarios de dicho sistema al acceder al senado como senador designado, sin un solo voto popular. Uno se pregunta entonces, ¿qué hacen en un mismo partido? Difícil explicárselo, quizá sea porque la necesidad tiene cara de hereje.

Se trata de un problema que existe desde los comienzos de RN cuando nadie se explicaba qué hacían en un mismo partido personas como Piñera y Cardemil, subsecretario del Interior en tiempos del innombrable y responsable de posponer los resultados del plebiscito del 88 con miras a que se desatara el caos y abrir espacio a una intervención militar como salida a la derrota en las urnas.

Al igual que en otros partidos, en RN conviven distintos sectores, que en vez de producir una sinergia positiva, lo ha esterilizado. En la elección presidencial, RN no logró capitalizar para sí el triunfo de Piñera, dado que la UDI se ha mantenido como el partido con la bancada más poderosa en la Cámara de Diputados. Y en las elecciones que vienen no se ve que RN pueda sacar provecho de su condición de ser el partido del presidente. Tampoco se ha visto a una RN cuadrada tras Piñera, y al igual que la UDI mantiene una cierta distancia.

Lo ideal para RN que este conflicto se dirima constructivamente, lo que se ve difícil, porque el tiempo, en vez de curar heridas, las ha profundizado. Los liberales reclaman por una cabeza partidaria que represente una mano extendida para acoger al centro político, en contraposición a Larraín cuyo discurso es más propio de un patrón de fundo.

El desafío que los liberales de RN enfrentan no es menor: derrotar a la derecha discriminadora, llena de prejuicios, que recurre a la tradición y a la religión, que hace la vista gorda ante los “deslices” sacerdotales, para reemplazarla por una nueva derecha, más abierta, más fresca, más tolerante, más dialogante, menos cartucha, menos autoritaria, con la mirada puesta en el futuro antes que en el pasado.

Ningún partido está exento de estas tensiones que por estos días afecta a RN y que el homenaje al brigadier (R) Miguel Krasnoff, condenado por violación a los DDHH, por parte de un coronel (R) y alcalde de la UDI deja al trasluz. Tensiones que se posponen una y otra vez gracias al binominalismo, pero que más temprano que tarde saldrán a luz.

noviembre 14, 2011

Trayectoria de un movimiento

El conflicto estudiantil ya se encuentra en su sexto mes de existencia y cuesta identificar el estado en que se encuentra. Haciendo un símil con la evolución de las organizaciones, podemos observar que hubo un primer período de inicio reflejado en demandas específicas, puntuales, aisladas. Allí está la sublevación que se dio en la Universidad Central en oposición a su venta que implicaría que los terrenos serían de unos y la propiedad de otros, que serían los mismos, pero que, de manera fraudulenta, abrían espacio al lucro en un sector en que está expresamente prohibido. Es en este período donde también saltó por los aires el tema de los pases escolares de transporte.

Una vez que estas demandas se acumularon y agruparon sistémicamente, se puede afirmar que se ingresó a una segunda fase que podríamos denominar de crecimiento y que se expresó en la demanda por una educación pública, gratuita y de calidad, además de participativa y democrática. Esta fase se caracterizó por la innovación en las movilizaciones que logró atraer la adhesión de la ciudadanía. Ahí están las maratones, los besotones, las representaciones teatrales. El gobierno aún no le tomaba el pulso a lo que se estaba produciendo, a punto tal, que las movilizaciones, junto con las huelgas de hambre y las tomas de establecimientos educacionales, lo sobrepasaron, como lo prueba la caída del Ministro de Educación y el descenso en la popularidad del propio Piñera.

Luego tendríamos un período de madurez, ya con Bulnes instalado en el Ministerio de Educación, caracterizado por el mantenimiento de las movilizaciones, las huelgas de hambre y las tomas, pero ahora con intentos de acercamientos y diálogos de ambas partes, todos infructuosos. Mientras al gobierno le interesaba perfeccionar el modelo educativo existente, los estudiantes aspiraban cambiarlo de raíz.

Ahora me atrevería a afirmar que entramos a la última fase, cuyo nombre está por verse. Por el momento lo llamaría de desgaste por el efecto que la prolongación de los desencuentros está teniendo en los distintos actores. Que a seis meses de iniciado el conflicto el gobierno no haya sido capaz de resolverlo, está siendo castigado con una continua baja en su popularidad. La oposición también está siendo castigada sin misericordia, más que por el conflicto en sí, como por su incapacidad para tener una postura clara, única, creíble. Los estudiantes no se salvan de este desgaste. Si bien sus demandas siguen contando con un significativo apoyo mayoritario, el apoyo a las movilizaciones está decreciendo, reflejo de un cansancio y de la sistemática campaña del gobierno por desacreditarlo al vincularlo con las acciones de violencia que se han observado.

Este conflicto parece que fuera una carrera para ver quien aguanta más, donde nadie da el brazo a torcer. Los estudiantes, conscientes del desgaste, se están mostrando más abiertos, pero ahora tienen al frente a un gobierno que se ha parapetado en su lógica doctrinaria –de privatización a fondo, junto con la criminalización y represión de las movilizaciones- confiando que la baja del apoyo ciudadano a las movilizaciones sea seguido por el desgaste del apoyo a las demandas estudiantiles.

Según el tenor que tome esta fase, también podría pasar a llamarse de negociación o parlamentarización, por el cual las demandas sean abordadas en el parlamento, lo que implica que la oposición las haga suyas, tarea que los estudiantes se resisten por la desconfianza y falta de credibilidad que tienen hacia los congresistas y políticos en general. Desafortunadamente, lo ocurrido en 2006 avala esta desconfianza. Sin embargo, es la única salida que tienen los estudiantes porque no tienen el control sobre instituciones que son determinantes para decidir sobre el futuro del movimiento. También es la única salida que tienen los políticos para reencontrarse con la ciudadanía.

En el 2006 se desactivó el conflicto estudiantil, se pospuso, pero no se resolvió. Ahora corresponde resolverlo. Es la oportunidad a la que los dirigentes estudiantiles aluden por estos días.

Desactivar este conflicto sin resolverlo es entrar en un proceso de gangrena, de descomposición de la educación que no le hace bien a nadie. Ahí perdemos todos.

noviembre 06, 2011

Las dos almas

Por estos días las descoordinaciones o discrepancias al interior del gobierno, ponen al trasluz un dilema que no es exclusivo de la derecha, sino que nos atraviesa permanentemente en las más diversas circunstancias. Las dos almas que conviven en los más diversos grupos humanos, y también en cada uno de nosotros. Mal que mal está en la naturaleza humana.

Ya se vio en tiempos de los gobiernos de la Concertación con la difícil convivencia entre los autoflagelantes y los autocomplacientes. Lo que vive el gobierno de la Alianza aún no tiene nombre porque recién está en sus inicios, pero algunos lo bautizan como la derecha dura y la blanda, o la doctrinaria y la pragmática, la tradicional o histórica y la moderna. No digo el gobierno de la Coalición por el Cambio porque eso no fue más que un artificio para ganar las elecciones, porque ya se sabe a dónde fue a parar lo que se llamó Chile Primero.

En el conflicto estudiantil también estuvieron presentes estas dos sempiternas almas bajo el nombre de los ultras y los moderados. Como si de un partido de futbol se tratara, los comentaristas llegaban a afirmar que el movimiento había sido capturado o cooptado por los ultras.

Unos y otros existen, han existido y seguirán existiendo por los siglos de los siglos. En Estados Unidos, a nivel gubernamental están representados por los halcones y las palomas. En el régimen militar también existieron estas dos almas, los que querían hacerlo todo de un viaje, y los otros, los que preferían la pausa.

Estas dos almas, a veces hay más, existen aunque se compartan los fines perseguidos. Representa las distintas miradas, estrategias, formas, procedimientos para alcanzar tales fines.

Está fuertemente ligado a lo postulado por Max Weber, sociólogo alemán de comienzos del siglo pasado, en torno a la existencia de dos éticas que parecen oponerse diametralmente: la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. Es la reflexión sobre el fin y los medios. La convicción empuja al logro de los fines perseguidos a cualquier precio, cualquier medio, por discutible que sea; la responsabilidad pone por delante, las consideración de las consecuencias de nuestras conductas, nuestras decisiones. Son las dos almas que están permanentemente en pugna. Conciliar la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad, de modo que se complementen, en vez de contraponerse, es el gran desafío si queremos ser auténticos.

 
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