septiembre 09, 2011

Los dos Felipes


La tragedia aérea en la isla Juan Fernández, que se llevó a 21 de nuestros compatriotas, nos ha sumido en el dolor y la sorpresa en tiempos de movilizaciones e indignaciones. Menos de una semana después, a los 92 años, se nos fue Gabriel Valdés, el Conde, brillante canciller de Frei Montalva, y brillante primer presidente del Senado después de la dictadura. Hoy, los mismos que en aquellos tiempos lo calificaban de peón del marxismo internacional, ahora afirman que “es el presidente que el país se farreó”.

Entre los 21 estaban dos Felipes que quizá simbolicen lo mejor de nuestro país: Felipe Cubillos, emprendedor, filántropo y Felipe Camiroaga, comunicador sin igual, buena onda. Cuando digo “nuestro país” quizá debiera decir de “nuestros dos países”.

Días antes de la tragedia, uno de los Felipes, Cubillos, expresó su indignación en una columna de un diario vespertino capitalino, porque los estudiantes estaban destruyendo lo que estaba costando tanto reconstruir, porque en vez de dedicarse a estudiar y aprovechar las instalaciones, las estaban destruyendo. Su foco estaba puesto en el no aprovechamiento de las oportunidades.

El otro Felipe, Camiroaga, por esos mismos días, en un video, expresó su respaldo al movimiento estudiantil, que contra viento y marea, ha sido capaz de resistir toda clase de embates que van desde el ninguneo, su criminalización, su división, su marginación.

Las visiones de ambos, nos retratan los dos chiles en que vivimos. Los de Plaza Italia para arriba y Plaza Italia para abajo; el Chile de los reyes cuando van a visitar a sus súbditos, y el Chile de los que creen que todos somos hijos del Señor; el de los que se creen dueños del país cuando se dirigen a sus peones, y el Chile que se rebela.

No obstante las miradas tan diametralmente distantes, fueron capaces, no solo viajar en un mismo avión rumbo a la Eternidad, sino de compartir aventuras y emprendimientos como el que se los llevó para siempre.

En esta misma semana salieron a flote las utilidades de las isapres en el primer semestre de este año: más de 45 mil millones de pesos. Impresentable, pero que nos muestra en toda su dimensión las razones de los dos chiles que no se conocen, o que cuando se conocen se espantan. Y el modelito educacional que tenemos lo que hace es perpetuar y agudizar las abismales diferencias entre ambos chiles. No integra, no une, todo lo contrario, segrega.

Los dos Felipes nos dejan grandes lecciones que no podemos soslayar. La principal: fueron capaces de trabajar juntos, de mirarse a los ojos, de unirse tras un objetivo común. Este es el gran desafío que tenemos. El gobierno tiene una oportunidad de miedo que no debiera dejar escapar: cambiar las bases en que se sustenta el modelo educacional que tenemos. Será capaz de hacerlo? O se limitará a hacerle cambios marginales, cosméticos?

El movimiento estudiantil se podrá apagar, pero resucitará si sus denuncias no son recogidas. Mal que mal, lo que tenemos es una secuela de una revolución pinguina que en el 2006 se apagó con mesas de trabajo que no llegaron a buen puerto. Quedaron brasas que hoy nos queman.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Rodolfo, gracias por tu visiòn analìtica y certera.
Tu amigo,

Andrès RT

Víctor Ramió dijo...

Esperaba tu columna a raiz de los comentarios que me hiciste llegar por un mail mio.
Me gustó mucho el artículo, puntualizando enseñanzas y lo que "debería ser".
Algunas frases las considerp para el bronce.
Saludos.

 
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